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Los objetivos nutricionales de los bailarines deberían de ser cuatro: la normalización de las ingestas nutricionales, la hidratación y la reposición electrolítica, una ingesta normalizada de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y la suplementación con micronutrientes (vitaminas y minerales)”. Un problema añadido en el caso de la correcta alimentación de los bailarines es el tema de los horarios. En un importante trabajo de investigación, de referencia para muchos autores, publicado ya hace unos años en el “Clinics in Sports Medicine”, se registraron los hábitos alimentarios de bailarinas miembros de una importante compañía de ballet profesional. En él se constató como el 75% del grupo consumía menos del 85% de las calorías necesarias; el 40% ingería menos del 66% y el 20% menos del 50%. Además, los déficits de todos los nutrientes eran muy elevados. Durante los períodos de ensayo o de creación en sede, el horario de trabajo se puede desarrollar desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Suele ser una práctica extendida entre los bailarines el omitir el desayuno o la comida o sustituir alguna de estas ingestas por barritas energéticas o algún snack, con el riesgo que esto comporta, ya que de esta manera afrontan las horas de mayor actividad física sin reservas energéticas suficientes. En épocas de gira, donde los ensayos y las funciones se programan durante la tarde-noche, se dedica más tiempo al desayuno, se hace una comida ligera y la cena es más completa y se convierte en el aporte de nutrientes principal de la jornada tras la actuación. De esta forma se llegan a cumplir de forma algo mejor las tres ingestas diarias mínimas recomendadas para cualquier persona adulta sana. Para terminar este artículo, me gustaría mencionar la magnífica iniciativa que suponen coreografías como ‘Gustar’, dirigida a todos los públicos a partir de 10 años, que aborda mediante el lenguaje de la danza los trastornos de la conducta alimentaria. Tiene un componente pedagógico para divulgar, a pequeña escala, el problema de los trastornos de la conducta alimentaria, hacer reflexionar al espectador, colaborar con la asociación de familiares de enfermos de trastornos de la conducta alimentaria y educar al espectador en el lenguaje de la danza contemporánea. Se divide en seis escenas, tituladas ‘Soy una niña feliz’, ‘Hago lo que tengo que hacer’, ‘Soy una ado-

lescente y tengo miedo’, ‘Ya no me gusto, pero hago lo que sea para gustar’, ‘Esto no funciona’ y ‘Nadie es perfecto y yo estoy bien’. La obra fue producida y dirigida por Marta Cebollada el pasado mes de septiembre en el teatro árbole de Zaragoza, con música original de Miguel Ángel Remiro y coreografía de Cristina García-Fonseca, intérprete de la misma junto a Elena Gil.

BIBLIOGRAFÍA − “Danza y correcta alimentación, un dueto posible” Piñeiro, E. (2009) − “Body image perception and dangerous eating habits among female ballet dancers from the municipal art academy in Santa Fe city” Paredes, F; Nessier, C; Gonzalez, M. (2011)

Mª José Tenorio Directora de “Psico-Aid Apoyo psicológico” www.psico-aid.com

http://www.edanza.net/ant.php?id=120  
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