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y de mantenimiento) ya que hacen mucho ejercicio para quemar calorías, piensan en quemar calorías cuando hacen ejercicio Los desórdenes de la alimentación tienden a ser crónicos, existiendo además, una importante alteración psicológica asociada que complica aún más la evolución y el desenlace. Los investigadores afirman que la presión que ejerce el hecho de tener que estar por debajo de lo que se considera el peso normal afecta no sólo al control de la comida y el peso, sino a toda su forma de vida.

Una educación nutricional adecuada y adaptada para los profesionales de la danza sería una herramienta muy válida, sobre todo para las personas que comienzan este camino en el mundo del arte. La imagen típica de la bailarina etérea, sin redondeces ni lastres de grasa es relativamente reciente. Según Josep Toro, “el fenómeno de la delgadez extrema de los bailarines se popularizó a mediados del siglo XIX, donde la danza contempla a sus profesionales como seres fantásticos, duendes, ninfas y sílfides, regidos físicamente por una dictadura estética que exige una extraordinaria figura corporal”.

Sin embargo, tampoco es cierta la idea extendida de que trastornos de la conducta alimentaria y ballet van indefectiblemente unidas. De hecho, los estudios realizados sobre el tema señalan que un 92,8% nunca o casi nunca vomita después de haber comido, se pesa varias veces al día y ni toma laxantes/purgantes.

Los estereotipos creados en el mundo de la danza han llegado a exigir pesos extremadamente bajos a los bailarines, incluso a los que están en pleno proceso de maduración puberal, lo que dificulta su crecimiento y desarrollo. Un índice de masa corporal (IMC) inferior a 18 ya corresponde a bajo peso, es decir, a un peso que no permite mantener al organismo en condiciones normales de salud.

Por otro lado, un 78,5% de las encuestadas nunca o casi nunca siente que los alimentos controlan su vida. Por último, un 71% de las bailarinas nunca o casi nunca pasa demasiado tiempo pensando y ocupándose de la comida.

Sin embargo, una alimentación baja en calorías para mantener la línea no tiene por qué estar reñida con el equilibrio dietético. Por ello es tan importante contar con un adecuado asesoramiento profesional sobre este tema.

Es por tanto primordial llevar a cabo acciones preventivas, a través de la información y formación en temas de nutrición y salud, tanto para las bailarinas como sus maestros de ballet. Es muy importante que estos últimos sepan brindar recomendaciones apropiadas a sus estudiantes en temas relevantes como la alimentación y la imagen corporal, y además que puedan reconocer conductas de riesgo y orientarlas de manera apropiada.

La práctica del arte de la danza, que utiliza el cuerpo como su principal medio de expresión, necesita de unos conocimientos mínimos sobre fisiología, nutrición y dietética. La flexibilidad, la fuerza muscular, la potencia, la resistencia y el rendimiento cardiovascular no se pueden trabajar y mantener en el tiempo sin una alimentación adecuada.

http://www.edanza.net/ant.php?id=120  
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