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joraron en su siguiente intento, pero estaban más motivados para recuperarse de los malos resultados, en un intento de mostrar que estaban equivocados. Es decir, se rebelaban contra la información, no se limitaban a asumirla y aceptarla como en el caso anterior. De esta manera, se observó una tendencia hacia la mejora de los resultados del grupo que recibía feedback del equipo rival, por encima de los que eran alentados por miembros de su propio equipo. La conclusión del estudio, por tanto, es que el “nosotros contra ellos” no siempre actúa de forma negativa, sino que en ocasiones puede ser la clave para motivar a los sujetos y ayudarles a dar la vuelta a su tendencia de rendimiento en un sentido positivo. Esta investigación no solo pone de manifiesto una manera de mejorar el rendimiento, sino que también resulta sorprendente su demostración del impacto tanto positivo como negativo que el aliento y las críticas de los miembros del grupo puede tener. Con ello se señala la necesidad de que los maestros de danza, directores de compañías y coreógrafos sopesen cuidadosamente la forma en que brindan información relacionada con el rendimiento. La dificultad estriba en encontrar el difícil equilibrio entre motivar, desafiar y generar una sana competitividad sin caer en la rivalidad mal entendida,

que solo genera frustración y enfrentamiento, provocando un efecto totalmente contrario al que deseamos. El tema tratado en esta investigación se relaciona directamente con el tema del estancamiento satisfactorio que vimos en otro artículo publicado anteriormente en esta sección (e-dnz nº 17). Como vimos entonces, cuando llegamos a ese punto de estancamiento, tanto individual, como colectivamente, lo que necesitamos es buscar el reto, cambiar de nivel, en definitiva, buscar competidores que nos hagan sacar lo mejor de nosotros mismos. Igualmente, como ya comentamos en su momento, el introducir uno o dos miembros más avanzados en el grupo hace que este suba su nivel colectivamente. Pero nuestros rivales no tienen por qué ser siempre miembros de nuestro propio grupo, podemos buscar rivales de altura deliberadamente. De hecho, lo hacemos cuando admiramos a algún bailarín o bailarina que ya han triunfado y nos lo ponemos como ejemplo de lo que nos gustaría conseguir. Esto nos motiva para seguir luchando, para intentar llegar a donde el/ella ya han legado. También la estrategia de hacer una apuesta con algún amigo o familiar, sobre los logros a corto, o medio plazo que quieres conseguir, y que ya men-

http://www.edanza.net/ant.php?id=119  
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