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Ruth St. Denis (1879–1968) Texto: Mercedes Albi A finales del siglo XIX una bonita niña nace en una granja del entorno rural de New Jersey. Nada haría presagiar que la pequeña Ruth llegaría a ser una de las pioneras la de danza moderna. Fue su madre quien la alentó a aprender baile. Así, recibió clases de muy diversa procedencia, pues además de ballet practicó bailes de salón y se hizo especialista en la ténica del “skirt dance”, que estaba de moda en los teatros de varietés y consitía en bailar usando faldas confeccionadas con muchos metros de tela. En Brodway fue contratada por el famoso empresario teatral David Belasco (1853-1936), quien la puso el nombre de Saint Denis, y Ruth pasó a formar parte de su compañía como “skirt girl” en 1892. Pero la bailarina llevaba en sí, además de su belleza, el germen de la curiosidad. Era una chica tan imaginativa y soñadora que un día recibió la inspiración de la forma más sorprendente. Fue al ver un anuncio de cigarrillos egipcios en una tienda de ultramarinos. El dibujo, que recreaba una escena de bailarinas en el Egipto faraónico, la impactó tanto que provocó su inspiración, su transformación en aquello que anhelaba ser: una bailarina de otro espacio, de otro tiempo, del lugar en el que la fantasía se mezcla con los sueños.

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Edanza num. 18  
Edanza num. 18  

Edanza num. 18 2013

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