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Por Mercedes Albi

MARÍA KOUSNEZOFF, UNA ARTISTA RUSA CON VOCACIÓN ESPAÑOLA La llegada de los ballets rusos a España inaugura una época de mutuo enriquecimiento cultural, tan fructífera, que impregnará la evolución de todas las artes en la primera mitad del siglo XX. Si bien, es preciso matizar que el influjo de la danza española se había dejado sentir en Rusia mucho antes del histórico momento en que la compañía de Diaghilev desembarcara en Cádiz, el 6 de mayo de 1916. Un primer nexo de unión directa es el establecido por el gran coreógrafo francés Marius Petipa, cuya estancia en España ha sido estudiada con detalle por la bailarina Laura Hormigón en su libro “Marius Petipa en España, 18441847”: esta meritoria labor de investigación histórica ha desvelado con absoluta certeza el tiempo que permaneció el coreógrafo en nuestro país, y las razones de índole amorosa que le hicieron aceptar precipitadamente un puesto en el Ballet Imperial de San Petersburgo.

llar la primera guerra mundial, llegando a formar parte del elenco del Teatro Real de Madrid entre los años 1914 a 1916. Ella fue uno de los personajes más destacados la vanguardia artística del momento. Cuando presenció el estreno de “El Amor Brujo” en el Teatro Lara (1915) -tal y como recoge el historiador Pedro Almeida Cabrera- quedó gratamente impresionada, dando comienzo a una estrecha colaboración con el pintor grancanario Néstor de la Torre, autor del vestuario y decorados de la producción.

Pero Marius Petipa nunca se olvidó de España, y creó varios grandes ballets de tema español (“Don Quijote”, “Paquita”, “Soraya, o una mora en España”…). Además, el célebre coreógrafo siempre solía introducir una danza española en todas sus obras; Es, por tanto, un hecho evidente que sin la influencia de lo español las grandes obras del repertorio del ballet clásico no serían tal y como son. La afición por lo hispano no se extingue con Petipa, sino que es asumida por la siguiente generación de coreógrafos rusos. Así Mihail Fokine -primer coreógrafo de los Ballets de Diaghilev- ya había utilizado lo español en varias de sus creaciones, por lo que la famosa troupe antes de su llegada a España contaba en su repertorio con algunos títulos como el ballet “Sevilla” con música de Albéniz, estrenado en San Petersburgo en 1906; la “Danza Española” de Bizet; y la “Jota Aragonesa” de Glinka. María Kousnezoff Un personaje de excepción en este intercambio cultural fue la soprano y bailarina rusa María Kousnezoff. La artista, que se refugia en nuestro país al esta-

María Kousnezoff vistiendo el diseño de Néstor

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Revista EDANZA num. 7  
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Revista EDANZA num. 7 5/2011

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