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Diseñador de vestuario - siendo una de las partes más importantes del arte dramático, el diseñador es aquel que tiene como principal función vestir y decorar a los diferentes personajes de acuerdo a la particular visión de los creadores de la obra, componiendo esencialmente todos aquellos trajes, vestidos y ropajes que caracterizan a los personajes para generar una idea más completa de lo que se está representando. Modisto – es la persona que corta y cose los vestidos, ajustando con las telas lo que el diseñador ha ideado. Es de las profesiones que más desapercibidas pasan y la que más necesitamos a la hora de llevar a cabo un baile, pues son ellos los que hacen realidad una idea. UN POCO DE HISTORIA En la corte de Francia, en el siglo XVII, el ballet era un arte muy importante, el rey Luis XIV adoraba las coreografías y en aquella época las bailarinas llevaban vestidos muy recargados y aparatosos. En el siglo XVIII se inventaron los tutús, junto con las zapatillas de punta, para realzar más los movimientos de la bailarina; además se eliminaron los tacones altos y el pelo suelto sustituyó a las pelucas. Fue a finales de este siglo que el coreógrafo francés Noverre apostó por el movimiento del cuerpo más libre y propuso vestidos ligeros que no lo dificultaran. Para la famosa bailaria Maria Taglioni, en 1832 se inventó el primer tutú largo hasta la rodilla y muy vaporoso –el ballet que se estrenó con este nuevo atuendo era La sílfide-. Desde entonces, digamos que funciona el “todo vale”, es decir tutús largos y suaves o cortos y rígidos, mallas enteras con gasa o tejidos espaciales, vestidos ultra-modernos o inspirados en antiguos trajes…Todo es válido dentro de una obra, y nadie mejor que la modista para saber cómo cae un tejido en un bailarín en movimiento o qué efecto tendrá una tela en particular bajo los focos del escenario. En el escenario los trajes son ricos y recargados, pero la ropa que se usa para los ensayos es muy distinta. Es en la clase de ballet donde se aprende antes de subir al escenario, y es donde hay que concentrarse en la exactitud de la línea y del movimiento; por tanto, la ropa debe ajustarse a estos principios: ha de ser práctica y, a la vez, no ha de impedir los movimientos y estiramientos, así como también debe permitir al profesor verlos con todo detalle. También se deberá diferenciar la ropa de ensayo según el estilo de danza que se practique, no es lo mismo una clase de ballet que una de danza española, una de flamenco que una de danza con-

temporánea, asimismo, los materiales deberán ser elásticos y cómodos, así como el calzado adecuado a cada circunstancia y edad de los alumnos. APRENDEMOS A BAILAR Cuando un niño comienza el aprendizaje de las clases de danza, ya sea en una escuela del barrio, una escuela municipal o el Conservatorio de Danza, junto con el pago de la mensualidad va acompañado, casi siempre, una hoja explicativa de la ropa que tienen que llevar en las clases. Igual que un futbolista, una nadadora o un profesional de las artes marciales, un alumno de danza tiene que vestir de la cabeza a los pies con los materiales adecuados a la actividad que va a desarrollar. En la danza, todo es un compendio de artes que se complementan y se ajustan para dar un arte tan magnífico de disfrutar como es el baile; la música, el decorado, el virtuisismo del intérprete, las luces y el vestuario son partes de la misma práctica, todo ha de ir unificado, si algo falla o no está dentro del marco de la obra que se desarrolla puede ser un caos o una obra incomprensible.

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EDANZA 8 7/2011  
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revista EDANZA 8 7/2011

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