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bras se van achicando dando la sensación de un montaña de huesos empilados unos sobre otros.

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Son muchas las quejas de dolor producidas por la sobrecarga y rigidez, mi trabajo consiste en traer a la luz aquellas partes del cuerpo, despertar nuevamente la sensibilidad y los espacios internos, y finalmente moverse con la gracia y el placer que la danza oriental es maestra en proporcionar. Nosotras, terapeutas corporales, trabajamos sobre la materialización de los procesos inconscientes en el cuerpo, donde hay estrangulación del movimiento y del flujo vital, donde la emoción se atrapa creando verdaderos fantasmas, nuestro cuerpo abriga nuestra existencia total. Por ejemplo: La pérdida de conexión con la tierra, el miedo a la desnutrición, o la dificultad de mirar a nuestra cruda realidad social; producen pies desconectados, dedos entrelazados con poca o nula movilidad, o deformaciones óseas y callosidades, estos síntomas suelen esconder talones poco activos. Normalmente, al trabajar en la abertura y aireamiento de los dedos conquistamos talones más presentes, capaces de formar un cuadrado sobre el suelo, aumentando nuestra capacidad de sustentación. Cuando aprendemos a dividir el peso del cuerpo sobre los pies, nos sujetamos, nos tornamos sustentables… ¿Cómo vamos a hablar de sustentabilidad en el mundo sin no somos capaces de sujetarnos a nosotros mismo? ¿No seria lógico pensar que el trabajo individual reverbera en el colectivo? Entonces, ¿Por qué no ocuparnos de nuestros pies y observar su propia naturaleza? Reconocer que detrás de unos dedos bonitos existe un metacarpo activo en formato de media luna, entender y experimentar que existe un puente en mi pie que uno lo masculino y lo femenino, el arco del pie con su bóveda de fuerza ayuda a que encontremos el camino del medio. ¿En qué sociedad vivimos que creemos en la teoría pero no lo ejercitamos? La danza, de una forma sutil y delicada, adentra en espacios antes inaccesibles. Nos perdemos en sus geometrías, en sus formas y su rica estética… nos embriagamos con su belleza, somos llevados por el ritmo y nuestra ancestralidad, por lo lúdico y placentero que es bailar. Al distraernos, sin darnos cuenta, estamos siendo remodelados. Si tenemos un buen maestro vamos en dirección a tornarnos un ser cada día más armonioso. Seres brillantes que reconocen su oscuridad, reverenciando su sombra hacia el encuentro de la luz. Patricia Passo

Revista EDANZA 36  

Danza, Teatro Musical, Zarzuela. La danza en España.

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Danza, Teatro Musical, Zarzuela. La danza en España.

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