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La danza española en el mundo negro (III) Por Vicente Marrero

De todas maneras, hay una evidente riqueza en las danzas de la Hispanidad, al disponer de tan variados factores en que resaltan la personalidad que da la danza española, al mismo tiempo que ésta se enorgullece de su vástago, porque de la buena levadura ha sabido crear un mundo que será el mundo extenso y rico del porvenir, la unidad del género humano con que soñó el XVI español De terciopelo negro, “longuita”, tengo cortinas, para enlutar mi pecho, “longita”, si tú me olvidas. ………………… A la samaritana me pareciste, te pedí un vaso de agua y no me lo diste. ………………… De terciopelo negro, “longuita”… ………………… Y así es la Hispanidad: terciopelo español, ronda ancestral india, “longuita” melosa, samaritanas bíblicas, acentos negros, como puede observarse en esta sencilla y emotiva creación de la región Oravala, del norte del Ecuador. Pero el mismo modo que hemos hablado a lo largo de estas páginas de la Hispanidad en la danza de Filipinas, de Suramérica y del mundo negro, podemos hablar también de la Hispanidad en la música, poniendo relieve el hecho de que el centro de gravedad de nuestra música es la danza. Y lo mismo que en la danza, entre la música de los países colonizados por España

59 y la de la madre patria ha habido una corriente recíproca, propia del mundo de la Hispanidad, de tan variada riqueza y de savia renovadora. Ahí están Cuba, de Albéniz; la Habanera de Halffter, o la misma Atlántida de Falla, que seguramente apunta hacia una meta superior, inclusive religiosa, como el gran poema dela Hispanidad que le sirvió de inspiración.

(Fragmentos del libro “El enigma de España en la danza española” de Vicente Marrero. Ed. Rialp. Madrid 1959)

http://www.edanza.net/ant.php?id=122  
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