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Por Mercedes Albi

Cien años desde “La consagración de la primavera” (I) Nos encontramos a las puertas de un centenario, el estreno de “La Consagración de la Primavera” por los Ballets Rusos el 29 de mayo de 1913, en el Teatro de los Campos Elíseos de París. Se va a cumplir un siglo desde que la modernidad más innovadora irrumpió en la danza con el ímpetu de un escándalo sin precedentes, en el que el público abucheó la obra de tal forma durante su primera representación, que los bailarines no podían ni escuchar la orquesta, y hubo espectadores que hasta se retaron a duelo. De todas las anécdotas a las que el acontecimiento dio lugar, destaca la contenida en las memorias de Enricco Cecchetti. El gran maestro italiano, hijo de bailarines, que había nacido entre los bastidores de un teatro de Roma siendo su padre discípulo de Carlo Blasis, personificaba la más pura tradición balletística europea, absorbida por la Escuela Imperial de San Petersburgo, donde impartió el que se conoce hasta nuestros días como “Método Cecchetti” de enseñanza de la danza. Enrico Cecchetti se encontraba junto a Diaghilev en su palco el día del estreno de “La Consagración”, y cuando éste le pide su opinión, el maestro le contesta sin tapujos: “¿Qué es lo que quiere que

Diseños de Roerich para cinco personajes

piense? Yo pienso que todo esto ha sido la obra de cuatro idiotas”. La identificación de los cuatro “idiotas” es totalmente clara: Stravinksy, que compuso la música; Nijinsky, que coreografió la obra; Roerich, que creó la trama y los decorados; y Diaghilev que, en palabras de Cechetti, “fue quien puso un dineral en el proyecto”. Pero lo que no queda tan claro, y ha sido objeto de mucha confusión es la génesis de la idea. El problema surge porque Stravinsky, en su autobiografía –“Crónicas de mi vida” (1936)- se atribuye falsamente la inspiración de la obra. El compositor escribe que una noche soñó con una doncella sacrificada en un ritual. El sueño le causa tan honda impresión que viaja a entrevistarse con Roerich. Nadie puede ya contradecirle, pues cuando Stravinsky asume la paternidad de la idea, Diaghilev ha muerto, Nijinsky se ha vuelto loco y Roerich vive retirado en la India. LA GÉNESIS DE UN PROYECTO El origen de “La Consagración de la Primavera” se alberga dentro la inquieta mente de Diaghilev

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Edanza 15  
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Edanza 15 sept

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