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MAMÁ, QUIERO BAILAR!!!!!! Texto: Marta Toca - Fotos: archivo “Mamá, quiero bailar”. ¿Cuántas madres escuchan esta frase cuando comienza el mes de octubre? Justo cuando las actividades extraescolares empiezan a organizarse, cientos de niñas, de tal sólo cuatro, cinco y seis años, empiezan a tomar sus primeras decisiones, y muchas de ellas se decantan en que lo que quieren es bailar. No todas seguirán fielmente ese proceso de aprendizaje, ya que a medida que se desarrolla el curso van abandonado este capricho del que tan convencidas estaban. Los bailarines se forman en una disciplina rígida, constante y exigente. Muchas veces, escapando incluso de la comprensión de los adultos. Pero cómo convertir esa extrema educación en un atractivo para los más jóvenes? Además de los conservatorios están las academias de baile, e incluso los propios colegios ofertan esta actividad a los más pequeños. Pasar un rato divertido puede llegar a convertirse en un duro camino. La responsabilidad del profesor de danza es fundamental en este caso. No cuidan niñas, no juegan… Enseñan la disciplina y la dinámica de una de las profesiones más sacrificadas. Combinan la ilusión, con la exigencia; y la diversión es una tarea que no

51 resulta del todo fácil, pues hay que transmitir a los alumnos que la actividad que han elegido más allá de un capricho. Es una forma de vida que empieza inculcarse en los primeros años de vida. Quienes Apuesten por ella han de saber que no van a tener una vida como los demás. Para el bailarín no es suficiente un par de horas a las semanas. Es una enseñanza elitista que cuesta mucho dinero, pues las clases no son nada baratas y pocas veces esa inversión se compensará con un buen sueldo en el futuro. No nos engañemos, el bailarín no suele cobrar bien. A día de hoy sigue siendo una profesión bastante olvidada por los poderes políticos. Bailar es algo más que una profesión, es un estilo de vida, una forma de pensar, una manera distinta de vivir. Quien decida dedicarse a ello, ha de tener claro que no se baila para vivir, sino que por el contrario, se vive para babilar. Algo que hay que aprender desde muy temprana edad, pero ¿Cómo se aprende esto? Recuerdo cuando empecé a bailar. Mi maestra me decía que cuando entraba por la puerta de la cla-

Edanza 10  
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Edanza 10 2011