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Dicho de otra manera, las personas que han experimentado algún tipo de pérdida sienten que no tienen nada que perder y por ello se lanzan más fácilmente a la aventura cuando una nueva empresa se presenta. Es cierto que las conductas de “toma de riesgo” pueden causar problemas significativos en la vida de una persona (como en el caso del juego, o de la conducción temeraria). Sin embargo, el tipo de toma de riesgos del que estoy hablando no tiene nada que ver con un fin de semana loco en las Vegas, o con conducir a 200 Km/h, sino con la exploración de nuevas oportunidades y la ampliación de horizontes deseables. En una investigación realizada en 2009 (Krauss Whitbourne, S.) sobre el desarrollo de la personalidad de las personas nacidas durante el “Baby Boom” (1945 y 1965 aprox.) se encontró que la gente que había seguido lo que podríamos llamar el “camino recto y angosto”, fueron menos felices y se sentían menos satisfechos que los que estuvieron dispuestos a buscar el cambio y a arriesgar de vez en cuando. No es necesario dar un gran salto hacia lo desconocido, para experimentar los beneficios de estar abierto al cambio. Existen mini-pasos intermedios que podemos ir poniendo en práctica para sacudir el status quo un poco y probar algo nuevo.

La estrategia de no temer el fracaso también beneficia a nuestro cerebro. Intentar algo nuevo puede ayudar a crear nuevas sinapsis. En esto se basan los ejercicios diseñados para ejercitar el cerebro y crear nuevas sinapsis (los conocidos como neurobics) Por ejemplo, si usas la mano derecha para controlar el ratón de la computadora, trata de cambiar a la mano izquierda. Al principio, puede ser casi imposible, pero con el tiempo, se fortalecerá el “músculo mental” de esa nueva región del cerebro que estás entrenando. Lo esencial, como ves es atreverse con lo nuevo y no temer al “fracaso”. Aquí se cumpliría claramente el dicho “todo lo que no me mata me hace más fuerte” En una sesión de entrenamiento a la que asistí recientemente, me vi gratamente sorprendida cuando el instructor declaró al comienzo de la clase, “Nuestro objetivo de hoy es el fracaso.” A continuación pasó a explicar que el tipo de fracaso que estaba buscando era el fallo muscular. Si trabajamos los músculos hasta lograr fatigarlos se van a fortalecer. Pero si nos limitamos a ejercitarlos cada día a día, sin llegar al límite, sin llegar al “fallo”, nuestros músculos se adaptan y nuestros esfuerzos para mejorar nuestra condición física con el tiempo se convertirán en una pérdida de tiempo. ¿Cómo podemos usar los fallos en nuestro beneficio?

Edanza 10  
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Edanza 10 2011