Page 23

Por Mercedes Albi

ANTONIA MERCÉ Y EL PINTOR NÉSTOR DE LA TORRE La Compañía de los Ballets españoles (bailetes) Antonia Mercé siente que con este triunfo se consolida su sueño, largamente acariciado, de fundar una compañía inspirada en lo Ballets de Diaghilev, aunque ella siempre fue consciente de las diferencias existentes: “Los bailes rusos, es verdad que son grandiosos, son supremamente bellos, son eminentemente plásticos. Pues bien, nosotras las españolas pondríamos algo que les hace falta a los rusos: pondríamos alma, mucha alma y el éxito sería completo” (La crónica, Lima 24-12-1919). ¿Dónde se encuentra ese “alma” característica de los “Ballets Españoles”? Independientemente del estilo de danza, existe un claro matiz de diferenciación: los argumentos de las obras son historias de sentimientos, donde el amor y los celos juegan un papel predominante. En la evolución de los Ballets Rusos, el elemento estético-artístico había terminado imponiéndose sobre la emotividad de los libretos. Sin embargo, en la compañía de Antonia Mercé, aunque lo más granado de la intelectualidad española participará en ella, el factor artístico nunca deja de lado la emoción que desea transmitir al espectador representando una historia.

“El Fandango del Candil” En “El Fandango del Candil”, Antonia Mercé, por recomendación de Manuel de Falla (en una carta que le escribe a finales de 1925), encarga la elaboración de la música a un joven compositor de 21 años de edad, Gustavo Durán. El pintor grancanario, Néstor de la Torre, está fuertemente unido a Gustavo: será el gran amor de su vida y la pareja sentimental con la que compartirá aquellos años que preceden a la Guerra Civil. Cuando estalla la contienda, la vida de Gustavo Durán da un giro radical y el músico -ya separado de Néstor- se convierte en un destacado militar de la República. Nunca volverán a verse, pues Néstor fallece en Gran Canaria en 1939, y Gustavo Durán marcha al exilio, abandonando para siempre el arte de la composición. El libreto es de Cipriano Rivas Cherif el cual desarrolla la trama de un ballet-pantomima en un acto y cinco escenas, para veinte bailarines y cuarenta músicos. El mismo describe, en una carta dirigida a Gustavo Pittluga, el modo en que solía elaborar las obras con Antonia Mercé: el argumento “una vez admitido, se lo desmenuzaba escena por escena y, después, ateniéndome a mis posibilidades, o a lo que ella pedía, le apuntaba incluso la clase de movimientos que me parecía adecuada y hasta los pasos”.

Un papel destacado fue el de Cipriano Rivas Cherif, decidido impulsor de la idea de Antonia Mercé, el cual narra -en un artículo publicado en ABC (9-81928)- que La argentina había creado “los bailetes españoles (…) no a la manera de gran espectáculo de los rusos de Diaghilev, sino con una intención más adecuada a los medios de que podía disponer; es decir, atenta a la organización de un cuadro selecto su compañía en torno a su figura eminente, para interpretar obras nuevas, de pequeña orquesta, escritas para ella, a base de temas netamente españoles y decididamente teatrales”. La denominación de “bailetes”, explica, que no se refiere a una traducción española del vocablo francés “ballet”, sino que llamarles de ese modo se debe a una idea de Joaquín Nin evocadora de las danzaspantomima, representadas en la corte española en la época de Calderón durante el Siglo de Oro. El repertorio que exhiben “Los Ballets (bailetes) españoles” en la gira de 1927-28, además de “El fandango del candil”, estaba formado por “El amor brujo” de Falla; “El contrabandista” de Oscar Esplá; “Sonatina” de Ernesto Halffter; “La juerga” de Bautista; “Kinekombo” de Ponce;”Divertimento” sobre músicas de Albéniz, Guerrero, Taberner y Valverde, y “En el corazón de Sevilla”, con música de cuadro flamenco.

Figurín de Néstor para el “Fandango del Cándil”

21

Edanza 10  
Edanza 10  

Edanza 10 2011