Page 21

Por Mercedes Albi

ANTONIA MERCÉ, LA ARGENTINA, Y EL ESTRENO DEL “AMOR BRUJO” EN PARÍS Entre las artistas que, además de la rusa María Kousnezoff, quedaron fascinadas con el estreno de “El amor brujo” en el Teatro Lara en 1915, se encontraba una joven bailarina que durante años soñaría con poder representarlo. Pues desde aquel momento, una chispa que nunca se apagaría quedó prendida en el alma vivaz y creadora de Antonia Mercé, la Argentina. Si en ella reside el mérito y el talento de ser la pionera en elevar la danza española desde el “tablao” a los escenarios más importantes del mundo, no podemos olvidar el importante papel que “El amor brujo” jugaría en esta transformación. Antonia Mercé esperó diez años desde que Pastora Imperio protagonizara Candelas -no quería ofenderla bailando un papel de su repertorio-.

las nuevas representaciones, los cuales fueron encargados a Bacarisas. El mérito de embarcar a Don Manuel en esta nueva aventura escénica corresponde al compositor Joaquín Nin, gran amigo de Antonia Mercé, a quien le fuera encomendada la tarea de mediar con el maestro, que casi se echó atrás en un par de ocasiones. En el transcurso de los años, Falla había ido aumentando el potencial sinfónico de la obra. La música se había enriquecido, y se había modificado también el argumento, con la supresión de las partes habladas. El “bailablelírico-pantomimesco” de Pastora Impero fue transformado en ballet. Tuvo un reparto antológico. El protagonista masculino, Carmelo, recayó en el gran bailarín

El 25 de mayo de 1925, día memorable en la historia de la danza española, tuvo lugar el estreno de “El amor brujo” en el Teatro TrianonLyrique de París. La chispa interior que Antonia Mercé sentía por la obra se materializaría al fin en un verdadero incendio. No fue fácil convencer a Manuel de Falla, que vivía retirado en Granada y deseaba evitar cualquier clase de agitación. El compositor aun recordaba con disgusto los problemas acaecidos durante el estreno de 1916, especialmente los generados por las discusiones del productor y libretista de la obra, Martínez Sierra, con el autor de la escenografía, el pintor Néstor, cuyo planteamiento escénico no fue respetado. El pintor grancanario había diseñado el cuadro segundo -en el que la acción se sitúa en una cueva en penumbras- a base de un marcado contraluz. Pero Martínez Sierra, sin consultarle, ordenó encender unos focos rojos para que se viera bien a Pastora Imperio. Néstor no pudo perdonar la insolencia del productor, y tal vez en ello estribe la causa de que no realizara los decorados y figurines en

La Argentina

19

EDANZA 9 9/2011  
EDANZA 9 9/2011  

EDANZA 9 sept 11