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PARRA AL 100 En el cumplea単os # 100 de Nicanor Parra eBook # 3 www.revistaelhumo.com


A la caza del Ăşltimo poeta


Me moría de ganas de entrevistar a Parra, ese señor ancianito que se ganó el Cervantes y que por miedo a morirse de un infarto en medio del Atlántico se quedó en este lado del charco, así que, igual que un dios ladino, envió a su nieto Cristóbal a buscar su premio, quien encantó a la realeza con los antipoemas de Parra. ¿Qué por qué quería entrevistarlo? Porque todo poeta que se respete quiere conocer al mejor poeta vivo a su alcance. Hemos visto fotos de Oscar Hahn y Enrique Lihn sonriendo angelicales junto a Parra; hemos sabido de innumerables poetas más o menos reconocidos que han ido a rendirle pleitesía, a pedirle favores, a solicitarle su apoyo para iniciativas culturales, e incluso a conocer su opinión sobre sus propios escritos. Imaginamos a Parra vagamente complaciente y levemente severo con tales demandas. Pues no cualquiera ha de entrar en su santuario. Parra es toda una institución en Chile. En Estados Unidos todavía ubican a Parra como el hermano poeta de Violeta, y esto lo contó el propio Parra un

poco

muerto

de

la

risa.

Debe ser difícil entenderle su humor tan chileno en inglés. Ustedes saben que tuvo un hermano extraordinario, el Roberto, el de La Negra Ester, que dicen que dicen que nunca leyó nada, y fue como la prueba única de que se puede ser un buen escritor o al menos autor de teatro sin haber leído nada jamás en la vida. ¿Por qué fascina tanto Parra? El mismo en su recordado Manifiesto se acusa de haber hecho bajar del Olimpo a los poetas, aunque es probable que haya puesto el Olimpo a la altura de sus pies. Y esto, porque descubrió que era posible hacer poesía con un material deleznable: las palabras de la calle, del pueblo, del campo, con sus jergas incluidas, o sea, hasta con los garabatos que usamos cada día, lo cual fue toda una novedad y una


provocación. Todavía Parra incomoda. No es fácil pensar en él para regalarle un libro de poemas a nuestras amadas. Los mismos españoles pensaron que Parra era poca cosa para el Cervantes, pero que a falta de nadie mejor entonces se lo dieron a él, como antes se lo habían dado a Jorge Edwards y a Gonzalo Rojas. ¿Pero Parra? ¿El Cervantes? Este premio destaca precisamente el uso excelso y sublime de la lengua, ése que nos viene de Góngora, de Calderón de la Barca, de Quevedo, de Lope de Vega y del propio Cervantes cuando la lengua española alcanzó su innegable Edad de Oro con el esplendor de las palabras.. Pero dicho sea de paso, lo de Parra se parece a veces a lo de Quevedo por la sátira, la ironía y el sarcasmo. El humor de Parra a veces es despiadado, como cuando poetiza a la muerte en unos versos que han hecho reír a cientos de estudiantes universitarios en ese poema El poeta y la muerte, que se ha ganado un espacio junto a sus celebrados Un hombre y El hombre imaginario. Parra tiene una voz increíble para leer sus propios versos. Lo hemos visto en tiempos de su Cristo del Elqui incomodando a la burguesía capitalina, que no sabía para dónde mirar cuando, en tiempos de la

dictadura,

Parra

les

leía

sus

cuatro

verdades.

La palabra de Parra ha sido juguetona, rebelde, sarcástica, pero también inequívocamente sentimental, con un desencanto que a veces roza lo romántico cuando más se ha parecido a García Lorca, que para muchos, siguen siendo los poemas más bellos de Nicanor Parra, en los tiempos de sus célebres Poemas y Antipoemas, entre ellos Es Olvido y Autorretrato. Por éstas y otras razones es que muchos poetas e investigadores peregrinan hacia su casa en El Quisco, donde suele abrirles la puerta una mujer que tiene una semejanza inconcebible con la Violeta. Con suerte, el poeta estará disponible para invitarte a un mate con sopaipillas o


pan amasado y sentir durante el tiempo que te sea concedido que has

estado

en

el

Olimpo.

Marcelo Samska Escritores Chilenos Et Als


El premio Cervantes Fue para la AntipoesĂ­a


Cercano al siglo de edad (97 años) el poeta chileno Nicanor Parra fue distinguido con el Premio Cervantes de Literatura el cual es considerado por la crítica como el Nobel de las letras españolas. La razón que motivó esta elección por parte del jurado del certamen fue: “su capacidad para crear e investigar nuevos lenguajes poéticos y ofrecer una poesía tan variada y distinta, y por su iniciativa en crear la llamada antipoesía”. De origen humilde, nace en el seno de una familia que al decir del poeta y editor compatriota Marco Antonio Campos, “la familia Parra es en Chile una de esas familias en las que el que no es bueno es muy bueno en lo que hace en el arte”. El poeta laureado es hermano de la extraordinaria cantante Violeta Parra. En su juventud estudió Física y Mecánica Avanzada en los Estados Unidos gracias a una beca que obtuviera en 1940. Unos años antes en 1937 había publicado su primer obra literaria; Cancionero sin nombre. Pero será hasta 1954 con la publicación de Penas y antipoemas una obra que marcará a parte de la poesía latinoamericana del siglo XX, más que nada en su país donde esta era dominada por la tonalidad solemne y grandiosa de Neftalí Reyes (Pablo Neruda). Su hijo mayor, Juan de Dios, al enterarse de la noticia dijo sentirse “extrañado y feliz”, ya que “el escribe antiliteratura y creí que estos premios se les dan a escritores más formales”. Otro connotado escritor y diplomático chileno, me refiero a Antonio Skármeta, quien se encontraba de visita en México participando de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, externo sobre Nicanor: “Es un poeta que le saca resplandores inusuales al español”.


“Es hombre de una gran cultura que juega con la tradición literaria, sus procedimientos poéticos son inmensamente originales. Parra se mueve bien en la contradicción, la contradicción es vida”. “Es un poeta inteligente, lleno de humor, no adicto a construir mitologías, busca la verdad desnuda, clara. Un poeta que rechaza la afectación y el embellecimiento artificial. Me alegro mucho que Parra esté sentado a la diestra del Dios Padre Todopoderoso que es el autor de Don Quijote de la Mancha”. Pero además a lo largo de su prolífica carrera, Nicanor entre otros premios ha obtenido: el Nacional de Literatura de su país en 1969, el Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1991), y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001). Nicanor Parra es considerado el último poeta grande de la nación trasandina. Ha tenido la felicidad de poder compaginar sus dos amores a lo largo de su vida, la docencia y la literatura. En 1996 dejó sus clases de Mecánica Teórica después de 51 años en la Universidad de Santiago de Chile. En la facultad de Ingeniería, fue el fundador del Instituto de Estudios Humanísticos junto al poeta Enrique Lihn. El poeta Nicanor Parra, significa la antisolemnidad; su coloquialismo introdujo un modelo alternativo con su estilo abierto a la ironía y al humor, con compromiso político y rompedor de mitos hizo que se le empezara a conocer como el antipoeta. Aceptemos la invitación de Nicanor Parra y hagamos su Poema test: Qué es un antipoeta.


POEMA TEST Qué es un antipoeta Un comerciante en urnas y ataúdes? Un sacerdote que no cree en nada? Un general que duda de sí mismo? Un vagabundo que se ríe de todo. Hasta de la vejez y de la muerte? Un interlocutor de mal carácter. Un bailarín al borde del abismo? Un narciso que ama a todo el mundo? Un bromista sangriento. Deliberadamente miserable. Un poeta que duerme en una silla? Un alquimista de los tiempos modernos? Un revolucionario de bolsillo? Un pequeño burgués? Un charlatán? un dios? un inocente? Un aldeano de Santiago de Chile? Subraye la frase que considere correcta.


Qué es la antipoesía Un temporal en una taza de té? Una mancha de nieve en una roca? Un azafate lleno de excrementos humanos. Como lo cree el padre Salvatierra? Un espejo que dice la verdad? Un bofetón al rostro. Del Presidente de la Sociedad de Escritores? (Dios lo tenga en su santo reino) Una advertencia a los poetas jóvenes? Un ataúd a chorro? Un ataúd a fuerza centrífuga. Un ataúd a gas de parafina? Una capilla ardiente sin difunto? Marque con una cruz. La definición que considere correcta.

Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez


Armadura exceptiva


¿Con que objeto escribir y no morirse entero? Sin que nuestra figura se queme, sin efectos fatales o mecanismos bruscos para no violentarse dilucidar lo exacto en los versos uniformes labrar todas las sílabas hasta el alejandrino alejarse sin luz de toda la penumbra. Abstenerse de caer en estados de shock o pulir la locura con métodos oníricos, lunáticos, malditos y libres del abismo de este modo inocente llegar a la catástrofe de palabras nocturnas y de absurdos eróticos dormir sin la costilla, es decir, falta de Eva, en la soledad atroz…poner ave al revés sobre el papel negro con gis y siete veces.

Estar y escribir ausente sin complejos místicos, llegar hasta el parpado y cerrarlo de golpe para abrirlo una vez y causar la ceguera destruir el eclipse de la pupila entera incinerar el llanto en lotos irisados


y salvarse de lo sacro en el enigma muerto, ser un escritor cíclope, soldado Polifemo. Llevarse en este canto la escéptica armadura, dicho de otra manera, herir al leviatán y sacarle los huesos para construir acero luego sobre este yunque forjar este cuchillo con el único fin de rajar postmodernos, mejor dicho, rayarme hasta afilar mi ira.

Escribir por necedad lo inútil de la forma los rostros del vacío y la penumbra ciega el mito derramado sobre tierra y las aguas la creación de los hombres, la puerta de la vida, la vagina estrecha, la fuente de la vida, eterno cromosoma, información humana, los ojos de Shivá y la sangre de Kali, la fruta prohibida, el arado de Caín, la llaga virgen de Abel, los triángulos púbicos, la unión atemporal y la vía láctea, los labios de afrodita, el árbol de la vida con sus doce frutos: un símbolo del tiempo,


amar y ver universos en los instantes cortos de la memoria sombra y sus murmullos púrpuras, los espejos del sexo, conexión del andrógino, una alquimia del verbo…la poesía.

José Manuel González Martínez. Escritor y poeta (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1989). Reside en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas,

México,

desde

hace

25

años.

Estudió

la

licenciatura en lengua y literatura hispanoamericanas en la Universidad Autónoma de Chiapas y la licenciatura en educación artística en la Universidad Simón Bolívar en Tixtla, Guerrero.


Gabriela Zebรกch


Gabriela Zebรกch


Revisita a Nicanor


Y tú siempre tan inquieto, tan endemoniadamente sarcástico, tan tú con esa cruz de a mentiritas para espantar la solemnidad apestada de amor. Tú tan hecho siempre a la altura de tu carcajada malévola, susurrándole a los jóvenes poetas latinoamericanos ese chiste buenísimo, ese chiste sutil que nadie entiende, pero —¡ah!— cuánta risa, cuánta incomodidad provoca a todos. Chiste o dura verdad que no tiene fecha de vencimiento. Chiste o dura verdad que tú, viejo Nicanor, inventaste para que volvamos a sonreírte siempre, porque nunca falta una adolorida dentadura, una falsa careta para espantar vividos y desvividos, y porque, además, tienes un pacto con el diablo, y a todos nos gustan los tipos que tienen pacto con las fuerzas oscuras, y eso es innegable,


eso es descaradamente cierto (si no, he ahí las editoriales modernas, y los adoradores de la mitología underground).

Pero qué importa eso de ti, viejo Nicanor, si leyéndote creo descubrir que has inventado ese chiste —ese largo y prolongado chiste— para dejar en ridículo a ese señor tan serio, a ese señor poeta que no entiende a veces de malas intenciones. Y es por esa misma razón que extiendes ahora una mano y te llegan centenares dispuestos a imitarte el gesto, a servirte, de buena manera, un traguito de licor para aminorar el azufre, o para pasar ese gargajo que tantas veces escupiste contra nuestra recatada y venerable poesía.

A eso se debe, viejo Nicanor, de que tú tengas la culpa de todo.


Y es que nos has enseñado a faltarle al respeto a esa estúpida musita caprichosa, y has dicho bien: "Búrlense, carajo, búrlense: olviden escribir sobre rosas y atardeceres hiperluminosos". Y así, nuestros versos —tan sólo algunos— se han vuelto un ácido artefacto, mientras tú, viejo Nicanor, sigues riéndote en tu mecedora, porque aún te sobran miles de pretextos para vernos la cara, y para chiflar a mitad del anfiteatro, si el ridículo cameo con nuestra sombra es un fraude definitivo.

Aurelio Macó (Distrito Federal, 1988). Licenciado en Letras Hispánicas. Ha asistido a los talleres de Héctor Carreto y Raùl Renán. Ha publicado la plaquette Viaje al centro del poema y el tríptico Pasos y pausas (Cartonera Noes, 2010)


PARRA AL 100

Marcelo Samska Daniel Gorosito Aurelio Macó José Manuel González Martínez Gabriela Zebách Romina Cazón

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Ebook # 3 Septiembre, 2014 www.revistaelhumo.com

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En el cumpleaños # 100 de Nicanor Parra: Marcelo Samska / Daniel Gorosito Aurelio Macó / José Manuel González Martínez Gabriela Zebách / Rom...

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