Yo soy mia (baja)

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Idea y coordinación: EMAIZE Centro Sexológico Diseño y maquetación: Ángel M.ª Remírez de Ganuza © Guía de lectura: EMAIZE Centro Sexológico, 2016 © Texto: Nerea García, 2016 © Ilustraciones: Ángel M.ª Remírez de Ganuza, 2016 © Edicions Bellaterra, 2016 ISBN: 978-84-7290-800-0 Depósito Legal: B. 24.248-2016 Impreso por Impuls45 Gràfica. Granollers (Barcelona)


Texto: Nerea García Ilustraciones: Ángel M.ª Remírez de Ganuza


Prefacio

El libro que tienes entre las manos trata la transexualidad infantil desde el punto de vista de una familia concreta, una familia que existe de verdad y que ha querido compartir su historia y «contarnos» en forma de cuento sus propias vivencias. Aquí se narra la historia de Mia, quien desde bien pequeña dejó claro que se sentía chica a pesar de tener pene y de que todo su entorno la viera como un niño. A la hora de leer este cuento es importante no confundir la identidad sexual (sentirse niña o niño) con los roles que históricamente se han atribuido a uno u otro sexo. Con ello queremos decir que las preferencias por un tipo de juego, ropa o incluso colores NO hace a alguien más hombre o más mujer. No hay «cosas de niños» y «cosas de niñas», aunque desde el mundo adulto en muchas ocasiones lo veamos así y lancemos mensajes a la gente pequeña llenos de prejuicios y estereotipos sexuales. A pesar de los avances que en este sentido se han producido, todavía nos queda mucho por recorrer. También puede ser habitual que las personas transexuales en su infancia remarquen ciertos estereotipos sexuales como herramienta para reafirmar y visibilizar su verdadera identidad, como podemos leer en algún momento de este cuento (por ejemplo, cuando pide a su familia muñecas y vestidos o cuando se pone contentísima al recibir un vestido de princesa). Esta reafirmación puede no estar presente en la vida de otras niñas y niños trans; este es el relato de una niña y una familia concretas. Nuestra intención, además de acercar la realidad de la transexualidad infantil, es contribuir a la aceptación y el cultivo de la diversidad sexual, es decir, a entender que no hay una única manera aceptable de ser niño o niña, mujer u hombre, sino tantas como personas existimos. Pensamos que la pequeña guía de lectura que encontrarás al final del cuento puede ayudarte a sacarle más jugo. Ahora esta historia también es tuya. EMAIZE Centro Sexológico


Agradecimientos

Dedico y agradezco este cuento a la protagonista, mi hija Nahiane, por haber sido tan fuerte, valiente y perseverante en expresar su identidad sexual. Doy las gracias por ser como es y habernos enseñado y dado tanto a su padre, a su hermana y a mí. Gracias a su profesora Mila Angulo, que fue mis ojos, mis oídos y mi corazón mientras Nahiane acudía al colegio y veía a la misma niña que veíamos en casa. Gracias por toda la ayuda que nos dio en el colegio y también a su orangután Luna. Gracias a profesionales y sobre todo a personas como Ana Ramírez de Ocáriz y Joserra Landarroitajauregi por acompañarnos en nuestros miedos e ignorancia y enseñarnos tanto. ¡Os quiero! Gracias a Eva Witt por darme tanto, por escucharme, aclararme, calmarme, consolarme, espabilarme y siempre estar ahí. Mamá valiente y luchadora. Gracias a Ana Ramírez de Ocáriz de nuevo por hacer que este cuento pueda tener vida. Gracias a Ángel Remírez de Ganuza por tener tanta sensibilidad en ilustrar el cuento de una manera tan bonita para tod@s l@s niñ@s. Gracias a Mario Unamuno por la traducción al euskera y así poder llegar a muchas más personas. Gracias a Emaize, Chrysallis y Errespetuz, a la familia, amig@s, conocid@s, colegio, padres y madres del cole y sobre todo a l@s niñ@s que sin prejuicios y llenos de inocencia han hecho un tránsito tan natural y bonito. Ojala algún día tengamos que dejar de dar las gracias por respetar, comprender y dejar ser a nuestr@s hij@s. Nerea


Érase una vez en un hospital una mamá y un papá muy contentos porque habían tenido un bebé. El médico les dijo:

«Habéis tenido un niño».



El papá y la mamá se alegraron mucho: ya tenían una niña y ahora tenían la parejita.

Le compraron ropita y juguetes de niños.*

*  Recuerda, somos las personas adultas las que todavía hoy pensamos que hay colores y juegos especiales para niñas o para niños.



Cuando el bebé tenía ya 2 años, se dieron cuenta de que no le gustaba jugar con los juguetes que tenía y les pedía a su mamá y a su papá que le compraran

…muñecas y vestidos.



Pero mamá y papá le decían: «No, hijo, eso son cosas de niña.»

Y se ponía muy triste y lloraba.



Cuando tenía ya 3 años y llegó la Navidad, el niño les dijo a su papá y a su mamá:

«Quiero que venga Olentzero* para pedirle que me convierta en niña, y también que me traiga juguetes y vestidos».

*  Olentzero es un personaje mágico, carbonero, que trae por Nochebuena regalos a todas las niñas y niños en el País Vasco.



Llegó la Nochebuena y Olentzero le trajo muchos regalos, pero nada de lo que había pedido. El niño, muy triste, se puso a llorar y le dijo a su mamá: «Mamá, yo he sido muy bueno,

¿por qué Olentzero no me ha traído nada de lo que yo he pedido?».



Su hermana, su mamá y su papá estaban preocupados porque le veían muy triste. Sin embargo Olentzero había dejado otro regalo, pero no lo había visto

…porque estaba debajo de su cama.



Cuando se iba a dormir, encontró el regalo y dijo: «¡¡Guauuu!! ¡¡Bien!! ¡¡Sííí!! ¡¡Qué bien!! ¡¡Papáááá, mamáááá, tataaaa, mirad lo que essss

…un vestido de princesa!! ¡¡Bien!! ¡¡Por fin!!», gritaba de alegría.



Rápidamente fue a ponerse su vestido, se peinó y se puso pasadores en el pelo. Estaba muy contento. Se miraba una y otra vez en el espejo y decía: «¡¡Mirad!! ¡¡Qué le pasa a mi cara, está diferente,

estoy guapísima!!».



Durante muchos días después, cada vez que llegaba a casa se ponía su disfraz de princesa

y jugaba feliz.



Pero el niño iba creciendo y seguía pidiendo «cosas de niña». Les decía a su mamá, a su papá y a su tata: «Yo no soy un niño,

soy una niña y quiero que todos mis amigos y mis amigas lo sepan».



Su papá y su mamá, al verle tan triste, fueron a hablar con el médico para contarle lo que pasaba. El médico, al ver al niño, dijo: «¡¡Ohh, lo siento mucho!! Cuando nació os dije que era un niño, pero ahora veo que me equivoqué. Es una niña. Ahora lo que tenéis que hacer es cambiarle el nombre

y dirigiros a ella como lo que es, una niña».



La mamá, el papá y su hermana fueron donde la niña y le explicaron que se habían confundido, que a partir de ese día

la llamarían como ella quisiera.



Ella se puso muy muy contenta.



Por fin la entendían y podría contarles a todas sus amigas y sus amigos que era una niña y que se llamaba

Mia Ese es el nombre que eligió. A partir de ese día todo el mundo se dirigía a ella como lo que realmente era,

una niña, y fue muy muy feliz para siempre. Y colorín colorado, este cuento NO se ha acabado.



GUÍA DE LECTURA Como has podido leer en el cuento, lo que sentimos es lo que dicta si somos niños o niñas, mucho más que tener pene o vulva.

A. PREGUNTAS Tras la lectura del cuento, las siguientes preguntas te pueden ayudar a reflexionar y hablar con niñas y niños sobre cómo se sienten: •  ¿Cómo se encuentra la protagonista al principio del cuento? ¿Y al final? •  ¿Qué hace para sentirse mejor? •  Y tú, ¿te has sentido triste alguna vez? ¿Por qué? ¿Qué has hecho para sentirte mejor? •  A nuestra protagonista, ¿cómo le han ayudado su mamá, su papá y su hermana? •  Y tú, cuando te sientes mal, ¿a quién se lo cuentas? ¿Cómo te sientes cuando lo haces? •  ¿Por qué crees que la protagonista se siente niña? •  ¿En qué se equivocó el médico? •  ¿Te has fijado en una mariposa muy especial que aparece en el cuento? Sale en todas las páginas. A ver si la descubres. •  ¿Por qué crees que va cambiando? •  ¿En qué se parecen las mariposas a nuestra protagonista? ¿Sabías que antes de poder volar, la mariposa ha sido oruga y también crisálida (ha estado bien quietita dentro de un capullo)? Cuando está preparada, rompe el capullo y sale a volar con sus hermosas alas. •  ¿Qué podrías hacer tú si conocieras a alguien que le sucediera lo mismo que a Mia para que se sintiera bien y feliz? •  Como este cuento no acaba aquí, ¿cómo crees que continúa?

B.  INFORMACIÓN GENERAL Antes que nada, es importante tener en consideración que contar un cuento es algo más que leer un texto. Necesitamos tiempo, espacio y una situación adecuada para que las niñas y niños estén predispuestos a escuchar, ya que nuestra intención es generar un diálogo con ellos y ellas. Queremos conocer lo que piensan y sienten sobre lo que le sucede a la protagonista y también, gracias a ello, conectar con su propia identidad. De hecho, este cuento tiene su origen en una situación real: fue escrito por una madre para explicar la historia «real» de su hija y fue usado como herramienta por su profesora de educación infantil, con el fin de que sus compañeros y compañeras pudieran entenderla. Hasta hace bien poco la transexualidad infantil había sido un hecho tabú e incluso inexistente a los ojos de la sociedad. Sin embargo, en la última década, gracias a los y las profesionales y sobre todo a la concienciación de las familias que conviven con esta realidad, vemos que la sociedad va abriendo los ojos y la mente hacia estas niñas y niños. De todas maneras, todavía queda mucho por hacer para que la diversidad sexual sea un valor no sólo a aceptar, sino a cultivar. En el ámbito educativo, tanto en las familias como en la escuela, vemos que los recursos pedagógicos todavía son insuficientes para abordar este tema con los y las más pequeñas. Por este motivo Edicions Bellaterra ha construido una línea específica de estudios trans*. Y esta es la razón del cuento


que tienes entre tus manos: ser una herramienta adecuada para reflexionar sobre esta realidad y sensibilizar a quienes les educan (que al final somos toda la sociedad) de que la diversidad sexual es una fuente de riqueza. Creemos que para entender a Mia, nuestra protagonista, es imprescindible entender qué es la identidad sexual. La identidad sexual es una mezcla de predisposiciones innatas y las experiencias vitales, como tantas otras características personales. Es un nivel más del proceso de sexuación que se da en todas las personas y cuyo resultado es la mujer o el hombre único que cada cual somos. La identidad sexual hace referencia a cómo cada uno y cada una de nosotras se vive, se siente y se clasifica de un sexo o de otro: soy niño o soy niña. En la mayoría de los casos quien nace con vulva y es etiquetada como niña se siente niña y quien nace con pene es etiquetado como niño y se siente niño. Sin embargo, la realidad es más compleja que todo esto, ya que NO son los genitales o la imagen corporal lo que nos hacen hombre o mujer, ni siquiera los juguetes que nos gusten o cómo gesticulemos. Os invitamos a ir más allá de estereotipos sexuales, a entender que niñas y niños no tienen que cumplir siempre los mismos papeles. Hay tantas maneras de ser chico o chica como cuantos hombres y mujeres existimos: no mejores o peores, sino diferentes. Debemos entender que la complejidad de la diversidad sexual humana pasa por el hecho de que en cada uno de nosotros conviven rasgos tanto masculinos como femeninos y que por ello hay tantas maneras de ser hombre o ser mujer como seres humanos existimos. Es decir, que hay niños con vulva y niñas con pene (esta idea va más allá de entender la transexualidad como «nacer en un cuerpo equivocado»). Por lo tanto, hablamos de identidad y no de comportamientos, gustos o juegos: a una niña que se siente niña le puede gustar el fútbol o los camiones, estar con amigos varones y no querer ponerse lacitos o falda. Y seguirá siendo niña porque se siente niña. Lo mismo con un niño asignado como niño y que se identifica a sí mismo como tal: puede gustarle pintarse las uñas, orinar sentado y los juegos tranquilos, que continuará siendo un niño, con sus peculiaridades únicas y exclusivas. Lo recalcamos porque a veces podemos confundir las conductas con la identidad. Lo mismo sucede con la orientación del deseo: no podemos adivinar si a un niño o a una niña le van a gustar los chicos o las chicas cuando sea mayor por lo que haga o por sus aficiones. En la infancia se pueden romper algunas normas sobre el comportamiento asignado a chicas o chicos y esto no puede predecir necesariamente la homosexualidad. En conclusión, es importante no confundir la identidad sexual (sentirse chico o chica) con lo gestual (que también se suele atribuir a uno u otro sexo: el niño «amanerado» o la niña «chicazo») ni con la orientación del deseo (que te gusten las chicas o los chicos, que no se dará hasta la pubertad). En nuestra sociedad quien decide si el recién nacido es niño o niña no es él o ella misma (de hecho, no es hasta los 2-4 años cuando pueden empezar a expresarlo), sino «agentes externos» (habitualmente el personal médico, profesorado, etc.), a partir de echar una mirada a los genitales. Así que esa decisión, acertada o no, del primer momento va a traer consecuencias enormes en la criatura, desde el nombre que se le asigne o la ropa que se le compre hasta dejarle, o no, expresarse como es. Durante los primeros años de la infancia la expresión de la propia identidad puede ser confundida ante los ojos adultos con el simple juego. Es frecuente que niñas y niños transexuales, como Mia, necesiten reforzar su identidad a través de un deseo intenso por hacer actividades socialmente tipificadas como del otro sexo. Por ejemplo, en el caso de la identidad femenina la demanda constante de vestidos de princesa, ropa de color rosa, rechazo de juegos «masculinos» como el fútbol… Como ejemplo de quienes se sienten chicos, suelen querer ir en chándal, disfraces de superhéroes o rechazar el pelo largo. Pero no olvidemos que en muchos casos esta necesidad de mostrarse como «la más chica» o «el más chico» desaparece cuando es aceptada su verdadera identidad, y que hay muchas experiencias distintas. También hay quienes no muestran esta expresión de género tan rígida. El cuento nos enseña que la protagonista sólo logra ser feliz cuando puede mostrarse como es, cuando le dejan expresarse sin prejuicios, cuando las personas más importantes para ella (madre, padre y hermana) le acepten tal y como se siente. Esto es fundamental en su autoestima, básica en la construcción de la seguridad en sí misma y también para enfrentarse a los retos futuros de la vida. Esta es la idea de la mariposa que aparece en todas las páginas del cuento: desde un papel activo, la niña va siendo reconocida y aceptada y la mariposa, paralelamente, va aumentando su presencia. Entender la diferencia no como un obstáculo sino como una característica puede ayudar a las criaturas a ser más fuertes ante la adversidad. Y la vida está llena de ellas. Así que nuestro papel como educadores y educadoras consistiría no tanto en empujarles más allá de lo razonable (por ejemplo


cambiando el género de su nombre antes de que lo viva como una necesidad) o en frenar sus propios procesos prohibiéndoles expresarse, sino ACOMPAÑÁNDOLES, siendo capaces de ponernos en su lugar, de estar a su lado, escuchar lo que necesitan, potenciar sus capacidades, su autonomía y su singularidad. Así de sencillo, así de complicado.

C. GLOSARIO Las siguientes definiciones pretenden ayudar a la comprensión del cuento. Identidad Sexual: es la construcción biográfica que determina la conciencia de una persona como ser sexuado, el significado subjetivo de la consideración que tenemos como hombre o mujer, a partir de una corporalidad determinada. La identidad sexual no siempre coincide con la etiqueta que las demás personas nos colocan o asignan. Imagen corporal: representación mental que tenemos de nuestro cuerpo, unida a las actitudes y sentimientos que éste despierta en nosotros y nosotras. Deseo erótico: es una emoción que nos impulsa al encuentro del otro sexuado (es decir, por el hecho de ser hombre o mujer), a la búsqueda de experiencias eróticas que proporcionan placer. Este deseo se puede orientar tanto hacia personas del mismo sexo (homosexualidad) como hacia las del otro (heterosexualidad). Sexuación: llamamos sexuación al proceso de diferenciación sexual o de hacerse sexuado, el viaje por el que vamos construyéndonos como hombres o mujeres de una manera singular. Este proceso comienza con la fecundación y –aunque se prolonga durante toda la vida– lo que sucede durante la vida intrauterina tiene gran peso. En esta etapa se diferencian sexualmente muchas partes de nuestro cuerpo, como las gónadas, las hormonas, los genitales, el cerebro,… Tras el nacimiento y hasta la muerte van a adquirir mayor peso los aspectos ambientales, como las normas de la cultura o la educación que recibamos. Este proceso nos hace a todas las mujeres y hombres seres únicos e irrepetibles. Roles sexuales: son todos aquellos aspectos que socialmente se han considerado propios de uno de los dos sexos, como las conductas, la ropa, los gestos, los juegos,… Los roles son un constructo social y por tanto varía según las culturas y el momento histórico. Es muy importante que como educadoras y educadores no limitemos a las niñas y niños a los roles asignados según su sexo, sino que potenciemos todas sus cualidades sin importarnos etiquetas sociales. Transexualidad: con este término nos referimos a la no concordancia de la identidad sexual (el sentirse hombre o mujer) con los genitales u otras estructuras sexuantes, ni con la atribución sexual de los otros. Esta identificación con uno u otro sexo es independiente de la orientación del deseo, que podría ser homosexual, heterosexual, bisexual o asexual.

D.  ENLACES DE INTERÉS Emaize Centro Sexológico – Sexologia Zentroa. www.emaize.com Chrysallis. Asociación de familias de menores transexuales. www.chrysallis.org.es Chrysallis Euskal Herria. Adingabe Transexualen Familien Elkartea. Arelas. Asociación de Familias de Menores Trans de Galicia.

AEPS. Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología. www.aeps.es Berdindu. Servicio de atención a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Departamento de Empleo y Políticas Sociales. Gobierno Vasco. www.gizartelan.ejgv.euskadi.eus/r45-berdhome/es


Proyecto Rainbow (proyecto europeo con participación de Ararteko, defensoría del pueblo del País Vasco). www.rainbowproject.eu/material/es/index.htm Fundación Daniela. www.fundaciondaniela.org Asociación Internacional Ilga. www.ilga.org/es/ ATRU. Asociación Trans del Uruguay. @atruuruguay

My princess boy. www.myprincessboy.com Ampgyl. www.ampgyl.org Asociación Trans Huellas. @asociaciontranshuellas Edicions Bellaterra. www.es-bellaterra.com Asociación Travestis Transexuales Transgéneros de Argentina. www.attta.org.ar

E. FILMOGRAFÍA From Lukas to Luus. Dtora. Charlotte Hoogakker. Países Bajos, 2005. Cortometraje documental. Mi vida en rosa. Dtor. Alain Berliner. Francia, 1997. Largometraje de ficción.

Vestido nuevo. Dtor. Sergi Perez. España, 2008. Cortometraje de ficción. Tomboy. Dtora: Céline Sciamma. Francia, 2011. Largometraje de ficción.

F.  OTROS LIBROS DE INTERÉS Adultos Transgenerismos, Norma Mejía Transexualidad, intersexualidad y dualidad de género, José Antonio Nieto Transexualidad y la matriz heterosexual, Patricia Soley-Beltran Buscando el final del arcoíris, Fiona Joy Green y May Friedman [eds.] Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada, Lucas R. Platero [ed.] Trans*exualidades, Lucas R. Platero Una vida «normal», Dean Spade Tyara. Un vampiro con tacones, Jordi Pujol Transbarcelonas, Rafael M. Mérida Jiménez Por un chato de vino, Lucas R. Platero

Juvenil 1, 2, 3, 4… historietas diversas, Susana Martín y Nac Scratchs Ser h(u)ome*(à), Ian Bermúdez Raventós Transito, Bermúdez y Cantero No era quien me dijeron ser, Alejandra Inclán Llámame Paula, Concepción Rodríguez

Infantil La fiesta de Blas, Iñaki Tofiño i Sebastià Martín El rancho de Cris, María Gutiérrez La mochila rosa, María Gutiérrez Mi Princesito, Cheryl Kilodavis Soy Jazz, Jessica Herhel y Jazz Jennings Amar con los pelos revueltos, Syrus Marcus Ware El día de todo al revés, S. Bear Bergman Las aventuras de Tulipán, S. Bear Bergman