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Entrar al mundo de los Masters en el ocaso de su vida, no fue precisamente un camino fácil. Además de sufrir numerosos accidentes y lesiones, también estuvo gravemente enfermo. En 2007 permaneció casi tres meses hospitalizado por una fractura en la pierna izquierda, pero el empeño durante la rehabilitación le permitió volver a las pistas para hacer honor a su lema de vida: “Lo importante es seguir adelante”. No todos podemos aspirar a ser Charles e iniciar una rutina que involucra, incluso, levantamiento de peso a los 80 y pico; ni tampoco Miyazaki, pero sí podemos empezar por usar menos el carro, caminar a la Misa, nadar en una piscina cercana, levantar poco peso, etc. Sin irme tan lejos, mi papá de 74 años inició, hace pocos meses, una rutina de ejercicio diario. Aunque toda la vida fue deportista aficionado, ahora su meta es más ambiciosa, participar -en mayo- en una competencia de fisicoculturismo. Tal como Charles, se ejercita cuatro a cinco días por semana durante dos o tres horas diarias. Los incrédulos dudan de sus resultados, pero yo, que conozco su fuerza de voluntad, determinación y amor al deporte y, más aún, el caso de Charles Eugster -quien le lleva casi 20 años- tengo plena confianza en su desempeño.

Ese día estaremos todos sus amigos y familia -incluso uno que otro conocido con curiosidadhaciendo barra y gritando su nombre durante la competencia. La pareja de abuelos que completa maratones de la mano Practicar deporte con frecuencia es una de las mejores formas de enfrentarnos al inexorable paso de los años. Cada vez son más los que apuestan por el ‘running’, conscientes de que, unos minutos semanales de carrera, nos ayudan a fortalecer y conservar la salud física y psicológica. Pero el caso de los octogenarios irlandeses Joe y Kay O’Reagan nos invita a pensar que el deporte puede ser también una excelente manera de mantener en buena forma una relación de pareja. El blog Runners World nos cuenta la historia de esta dupla de campeones, que puede presumir de haber corrido en los más variados rincones del planeta. A sus 80 años, Joe ha completado un total de 29 maratones, mientras que Kay acumula a sus espaldas nada menos que 113. Y eso que sus inicios como atletas fueron más que tardíos: su primer gran desafío, fue el Maratón de Londres en 1986, cuando ambos acababan de cumplir 50 años. Fue allí y entonces cuando posaron por primera vez cruzando la línea de meta cogidos de la mano. Tres décadas más tarde, coincidiendo con su quincuagésimo séptimo aniversario de boda, la pareja quiso repetir la hermosa imagen en el Maratón de Cork City del pasado 6 de junio. Su admirable marca fue de cinco horas, veinticinco minutos y veintinueve segundos; un tiempo que les coronó como ganadores en sus categorías de edad y que consagra a Kay, como la octogenaria más veloz de todo el Reino Unido. Para reconocer su enorme mérito, la organización del Maratón de Cork City permitió que la pareja realizase la prueba con un mismo dorsal, el simbólico «80». Los ancianos confiesan que la emoción por superar la meta agarrados de la mano, les aportó una última bocanada aliento en la recta final.

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"Aceleramos en los últimos metros, de verdad. Fuimos capaces de esprintar", declara Kay, orgullosa de protagonizar una nueva hazaña junto al amor de su vida. Una diferencia de apenas 250 días ha evitado que Joe y Kay inscriban sus nombres en el Libro Guinness de los Récords, como la pareja casada de mayor edad que ha logrado completar un maratón. Ese honor corresponde, desde octubre de 2015, a los japoneses Masatsugu y Ryoko Uchida. Pero aunque prefiere no hacer planes, Joe ya tiene las cuentas echadas: si son capaces de competir en el Maratón de Nueva York, del próximo mes de noviembre, el récord será suyo. La guinda perfecta para una maravillosa carrera vital. Ernestine Sheperd, abuela de 80 años que practica el fisiculturismo Comenzó a entrenar a los 56 años junto con su hermana; a ambas les encantó tanto el deporte, que empezaron participar en competencias de físico culturismo. De hecho, en 2010, la atleta fue inscrita en el Libro de Récords Guiness, como la “mujer culturista más vieja del mundo”. En su rutina diaria, Sheperd comienza las mañanas con una meditación y luego sale a trotar. A las 8 comienza sus entrenamientos personales y se acuesta a dormir, a más tardar, a las diez de la noche. Su dieta, preparada por su esposo Ernestine Colin, con quien lleva más de 60 años juntos, consta de arroz, pechuga de pollo, nueces, avena y huevos y también una gran cantidad de agua. Como cuenta la abuela más musculosa del mundo, la mayor parte de su vida pasó siendo una persona poco activa. No le gustaba realizar ejercicios. Pero cuando comenzó a practicarlo, le tomó el gustito. Hoy, a sus 80 años, recién cumplidos el pasado 16 de junio, se mantiene en las mejores condiciones, con una musculatura bastante prominente. Si los niños memorizan lo que sus programas infantiles presentan, los adolescentes tienen a sus ídolos juveniles y nosotros los adultos admiramos a celebridades o líderes de opinión, ¿por qué los adultos mayores no pueden tener ejemplos reales de ‘ancianos’, que pueden dar cátedra por su vitalidad, compromiso con el deporte y reinvención, a través de la actividad física y el deporte? En el caso de Ecuador, Nelson Suárez, un apasionado por la natación desde los 4 años; el Cura Suárez, atleta, nadador y ornamentalista; Juan Carlos Faidutti, Judoca séptimo Dan. Son deportistas mayores de 80 años, que aun hoy compiten de igual a igual con sus pares y continúan cosechando triunfos a nombre y en representación del país. Gozan de excelente salud, tanto física como mental; llevan vidas saludables en todo sentido; se cuidan.

Los ejercicios físicos tienen enorme importancia en el proceso del envejecimiento: “No prestes atención a la edad que tengas; concéntrate en la edad que te sientas”. Encontexto 63

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Revista Encontexto edición 71  
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