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la elaboración de ensaladas, ya que su ingesta disminuye la inflamación de la próstata. • Puede reducir el riesgo de padecer cáncer. Su consumo frecuente contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y de cáncer, gracias a la presencia de los ß-carotenos (que ejercen una acción antioxidante) y de las vitamina E y C (que neutralizan los radicales libres). • Cuida la vista. El ß-caroteno es precursor de la vitamina A, y al ser absorbido por el organismo se transforma en vitamina A o retinol, que es esencial para la visión, ya que, cuando no hay suficiente cantidad de vitamina A, se produce ceguera nocturna. Así, el consumo de calabaza puede resultar muy útil para quienes padecen problemas oculares, como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna. • Mejora las digestiones. La pulpa es rica en mucílagos, que ejercen una acción emoliente, suavizante y protectora de la mucosa del estómago. Por ello, su ingesta mejora las digestiones y su consumo está indicado en casos de acidez de estómago y gastritis. • Es diurética. La calabaza aporta una gran cantidad de potasio y es pobre en sodio, lo que le confiere una acción diurética que favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo. Por ello, está indicada en caso de hipertensión, gota, cálculos renales y retención de líquidos.

Figura 1. Gran biodiversidad de tamaños y formas.

Fuente de vitaminas y minerales 16

Los frutos de calabaza tienen un elevado valor nutricional, gracias a su composición rica en vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. • Alto contenido en agua. En su composición, destaca un valor promedio del 90% en agua, por lo que es muy diurética, pero también es depurativa y digestiva. • Rica en fibra. Contiene mucílagos, es buena fuente de fibra saciante, por lo que mejora el tránsito intestinal. • Baja en calorías. Tiene muy poca grasa, y, por tanto, poco valor calórico, lo que la hace muy adecuada en dietas de adelgazamiento. • Muchas vitaminas. Los frutos de calabaza aportan importantes cantidades de vitaminas C, D, E y vitaminas del grupo B. Además, es rica en vitamina A, que interviene en el buen estado de la piel, los cabellos, los tejidos y en el óptimo funcionamiento de nuestro sistema de defensas. • Gran cantidad de minerales. También contiene altos niveles de minerales, como potasio, calcio, hierro, cobre y zinc. • Contiene ácidos grasos insaturados, folatos y ß-carotenos. Estos últimos componentes son los responsables del preciado color anaranjado de su pulpa.

Beneficios del consumo habitual

Los beneficios de la calabaza están directamente relacionados con su composición. En este sentido, el consumo de pulpa de calabaza es un buen protector de enfermedades, aunque también son importantes las cualidades de las semillas, con las que se elabora un aceite muy apreciado por su alto contenido en ácidos grasos omega-3. Dicho aceite se recomienda para

• Protege los tejidos. Se recomienda cuando hay riesgo de sufrir carencias de vitamina A, a quienes siguen dietas bajas en grasa, a personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas (períodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna), cuando se es propenso a padecer infecciones respiratorias (faringitis, laringitis o bronquitis), o si se tiene la piel seca y escamosa.

Las ventajas de la calabaza ecológica

Al igual que ocurre con otros alimentos, la producción ecológica es capaz de mejorar la composición nutricional (Raigón, 2007). Al ser un alimento con tan alta diversidad genética, su composición varía en función del tipo, pero también en función del sistema de producción. A continuación, mostraremos las diferencias de composición, en función de su cultivo, entre la calabaza tipo cacahuete y la calabaza plana (figura 2), que son las más habituales en el mercado. Veremos que los resultados ponen de manifiesto la importancia de las técnicas ecológicas para producir sustancias secundarias en los alimentos. • Menor contenido en agua. Las calabazas de cultivo ecológico acumulan menor cantidad de agua en la pulpa (figura 3) y tienen mayor contenido en materia seca, con una concentración que puede ser entre el 50% y el 70% superior a la de las convencionales. • Mayor cantidad de carotenoides. Tanto para el 17

Un origen incierto Aunque en un principio se cultivaba para el aprovechamiento de sus semillas, a medida que surgieron variedades con más pulpa y con sabor más afrutado, se extendió su consumo como hortaliza. • ¿América Central o Asia Meridional? Su origen es dudoso. Por un lado, existen evidencias arqueológicas que parecen indicar que comenzó a cultivarse en épocas prehispánicas en América Central, formando parte de la trilogía agraria que asocia el cultivo de calabaza, maíz y judía, que todavía perdura de forma tradicional. Pero otras fuentes afirman que su origen está en Asia Meridional (ya que se cita en escritos antiguos de hebreos y egipcios), de donde pasó a América Central. • De España se extendió a Europa. Los colonizadores españoles la trajeron a España en el siglo XV y de nuestro país se extendió por toda Europa. Actualmente, se cultiva en todo el mundo, principalmente en los climas cálidos y húmedos. En algunas zonas de Latinoamérica, las calabazas se conocen como ayotes o zapallos.

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Ecoveritas Setembre 2013  

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