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privada y la información municipal se considera incorrecta: se confunde una cosa con la otra y el propio Ayuntamiento no manifiesta una capacidad real para llenar de contenido los espacios que le corresponden. El debate sobre la publicidad se prolonga también a las fachadas de algunos edificios, para acabar dibujando un espacio público donde el ciudadano se encuentra, según los presentes, continuamente interpelado por mensajes publicitarios.

Los derechos y deberes de los ciudadanos Participación, mantenimiento y civismo

Escuchar antes de actuar. De forma prácticamente unánime, a los participantes en los debates les parece necesaria la participación de los vecinos en los asuntos que afectan de modo inmediato sus vidas y sus espacios. Administración, ciudadanos y diseñadores representan un conjunto ambiguo de opiniones cambiantes, diversas y necesarias para la construcción colectiva del paisaje que nos rodea. Mediante el diálogo se aprecian opiniones diferentes y quizás no calculadas por otros de los interventores. Diálogo como norma. Y el cumplimiento de las obligaciones es lo que acompaña este contrato. Al Ayuntamiento se le pide, como ya hemos dicho, que escuche antes de actuar, a fin de evitar pasos en falso, polémicas innecesarias e, incluso, tener que echarse atrás de proyectos que han costado mucho dinero. “Los ciudadanos no somos técnicos, pero tenemos intuiciones”, dice uno de los participantes defendiendo la necesidad de la participación de todos en los asuntos públicos. En este sentido, se recomienda revisar las políticas de participación de cara a llegar a un mayor número de ciudadanos cuando se realizan consultas. También se da un toque de atención al Consistorio recordándole que existen normas que hay que cumplir para evitar muchos abusos sobre la vía pública. ¿Cuáles? Entre los ejemplos que aparecen en pleno debate se habla de la acumulación de mobiliario privado en las calles, como es el caso de las motos aparcadas indiscriminadamente en las aceras, una situación que se podría evitar si se cumplieran adecuadamente las normas que ya existen respecto a ello.

Hay que establecer un diálogo entre todos los actores que conviven en la concepción, la gestión y el uso del espacio público A los diseñadores y creadores de proyectos se les exige la capacidad de pensar en los usuarios y sus necesidades, las minoritarias incluidas. Los mismos ciudadanos, cotidianamente, dan pistas de ello: “Al pie de algunas fuentes — apunta como ejemplo uno de los participantes— aparecen recipientes con agua para que puedan beber los perros. Eso puede ser indicativo de que serían necesarias fuentes para los animales.” Así mismo, se sugiere la previsión del mantenimiento de los objetos: los juegos infantiles de Barcelona, informa una

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La U Urbana - El libro blanco de las calles de Barcelona  
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