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Cualquier tipo de afección sobre un ecosistema, incluida la introducción de especies de hormigas exóticas, puede ocasionar insospechadas alteraciones. En este caso, no sólo se deben temer los efectos no calculados, sino que al conocer el papel que cumplen en los ecosistemas muchas especies de hormigas, se puede llegar a intuir qué sucederá tras su desaparición. Pero, ¿cuáles son los senderos biológicos que proporcionaron el éxito a las hormigas? Posiblemente el hecho de que fuera el primer grupo de insectos depredadores sociales sobre la tierra. El comportamiento social es raro en invertebrados, sólo aparece en algunos grupos de himenópteros y en termitas. Las colonias hacen posible disfrutar de muchas ventajas frente a los individuos solitarios, al permitir el reparto de las tareas de la colonia o en la búsqueda y defensa de las fuentes de alimento. A pesar de su importancia, existe un gran desinterés por estos animales en nuestras sociedades desarrolladas. Sin embargo, algunas sociedades primitivas les prestan más atención. Los Yanomami (indígenas del Orinoco y Amazonas) son cazadores-recolectores y poseen sólo los rudimentos de una incipiente agricultura,

sin embargo reconocen al menos 39 especies de hormigas, a pesar de que aparentemente no les dan ningún uso. Los Yecuana, una sociedad también cazadora-recolectora aunque algo más adelantados en agricultura, reconocen 36 especies de hormigas y tienen al menos 18 usos médicos y leyendas míticas.

La hormiga argentina La hormiga argentina (Linepithema humile) se está extendiendo por todo el mundo, sobre todo por zonas de clima tipo mediterráneo (principalmente entre 30-36º de latitud norte y sur), con primeras fechas de detección, fuera de su Brasil de origen, a finales del siglo XIX. En Europa, las primeras citas datan de 1904, y en España de 1923, aludiendo a su carácter de plaga agrícola, ya que, aunque omnívora, establece con frecuencia una relación simbiótica con pulgones y cochinillas, de manera que se alimenta de su secreción y a cambio los protegen de depredadores y parasitoides, con lo que las poblaciones de estos insectos crecen de gran manera y causan problemas a los cultivos. Se trata de una especie con individuos relativamente pequeños (2,2-2,6 mm las

La hormiga argentina en Doñana

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n Doñana el citado desinterés del hombre occidental por los invertebrados, como las hormigas, se refleja con claridad. Así, la mayoría de los trabajos realizados en el Parque Nacional se han centrado en algún grupo de vertebrados y muy escasos son los que tienen como objetivo, por ejemplo, el estudio de los artrópodos a pesar de constituir mayoría en cuanto a número de especies. Sin embargo, se localizaron en el Parque algunos puntos fuertemente infestados por esta especie, lo que llevó a un grupo de la Universidad de Córdoba, formado por los Drs. Joaquín Reyes, Luis Arias de Reyna y la autora del presente artículo, a plantear un trabajo en el que se determinaran: la distribución de la especie por el Parque, las características de los hábitats que ocupa y su relación con las especies nativas de formícidos. Así, se han localizado hormigas argentinas principalmente en zonas humanizadas, por ser el hombre su principal agente de dispersión, aunque también se han introducido en ambientes relativamente alejados de la influencia directa humana. Las poblaciones de hormiga argentina suelen iniciar su colonización como plaga doméstica. Aquí crecen de forma rápida y van introduciéndose en el terreno, hasta que se estabilizan cuando se ven limitadas por las condiciones desfavorables del medio. A medida que la población de hormiga argentina va creciendo, va desplazando o eliminando en el Parque Nacional a las especies nativas de formícidos, tanto las terrícolas como las arborícolas. La hormiga argentina altera la densidad y también el comportamiento de las otras especies en mayor o menor medida según su categoría en la jerarquía de dominancia. De esta manera, eliminan en primer lugar a las especies dominantes (aquellas agresivas, territoriales...) y toleran algún tiempo más a las especies subordinadas (de comportamiento cauteloso, pequeñas colonias...), como la endémica Cataglyphis floricola, aunque su desaparición de lugares infestados es sólo cuestión de tiempo. En distintos experimentos se encontró cómo la hormiga argentina es capaz de desplazar o eliminar a las especies nativas gracias a fenómenos de competencia, tanto por explotación (por ejemplo siendo muy tolerante a los cambios de temperatura), como por interferencia, mostrándose muy agresiva y poseyendo un elevado contingente de obreras, clave para su dominancia.

Las poblaciones de lagarto de California se reducen cuando hay hormigas argentinas.

obreras y 4,5-5 mm las reinas), pero fácilmente localizable y reconocible por su color caramelo y las grandes colonias que forma. Esta especie causa problemas tanto en lugares humanizados como en medios naturales. En el primer caso, la hormiga argentina se comporta como plaga doméstica (sobre todo por atacar las despensas) o problema sanitario, al haberse detectado que actúa como vector de microorganismos patógenos en hospitales. También ocasiona daños en medios agrícolas, por la relación antes descrita con pulgones y cochinillas. Como plaga en ambientes naturales, altera de forma importante las especies en los lugares que coloniza. Las primeras perjudicadas son las otras hormigas, pero igualmente afecta al resto de la comunidad de invertebrados y por consiguiente a los animales que se alimentan de ellos. Por ejemplo, se ha encontrado una relación directa entre el declive de unos lagartos de California (Phrynosoma coronatum), que se alimentan de otras especies de hormigas, y la presencia de la hormiga argentina. Por otra parte, también produce ataques directos a vertebrados, especialmente a animales de movilidad limitada. Por ejemplo, Miguel Delibes fue testigo en Doñana de cómo mataron y devoraron a los pollos de un nido de golondrinas. Incluso existen algunas antiguas dramáticas referencias de daños a niños en sus cunas. Los efectos sobre la flora tienen lugar de diferentes formas. Por un lado, por la relación que establece con pulgones y cochinillas que perjudica a las plantas y, por otro, por perturbar y eliminar a polinizadores y dispersores de semillas, con lo que se producen cambios importantes en la comunidad vegetal.

El Ecologista, nº 33, noviembre 2002

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El Ecologista nº 33  

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