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Editorial

Cuatro años en acción

P

ese a sus dificultades, el proceso de unificación que dio lugar, en diciembre de 1998, a la creación de Ecologistas en Acción ha supuesto un claro éxito, aunque esté todavía pendiente de culminar con un adecuado funcionamiento de todas las Federaciones territoriales y de la propia Confederación. La participación en el proceso de 300 grupos, la cohesión alcanzada con la elaboración de los Principios Ideológicos y el Programa Ambiental, la creación de las Federaciones, y la rápida consolidación de nuestra presencia pública demuestra que se ha alcanzado de forma amplia el objetivo propuesto.

Acción por Doñana en la sede del PP en diciembre de 1998.

Protesta contra los cultivos transgénicos.

Pero ahora el mundo es más complicado, si cabe, que hace cuatro años. Uno de los puntos de inflexión de este periodo ha sido el 11-S. Desde ese momento el poder político está mostrado sin tapujos su faceta más dura, recurriendo a un uso sistemático de la violencia y la guerra. Instalado detrás de ese poder político, el poder económico impone sus intereses exclusivos, desde la apertura de una nueva ronda liberalizadora en la OMC a la ausencia de todo compromiso real en la Cumbre de Johanesburgo, mientras que la crisis ambiental, social y económica es cada vez más patente. Por su parte, en nuestro Estado, el gobierno del PP está suponiendo una fuerte regresión en lo social y ambiental. En este marco, un tanto desolador, el proceso de unificación que dio lugar a la creación de Ecologistas en Acción ha supuesto un claro éxito, de lo que es prueba la rápida consolidación de nuestra presencia pública. Es mucho lo que se ha conseguido en este tiempo: una importante presencia en los medios de comunicación sobre una enorme diversidad de temas; hemos sido capaces de coordinarnos con un amplio abanico de colectivos, representando un papel muy activo en todo tipo de coordinadoras y plataformas; hemos contribuido a generar importantes respuestas sociales sobre muchos asuntos –a destacar las manifestaciones contra el PHN, con un número de participantes no visto desde hacía mucho tiempo en temas con un fuerte carácter ambiental–, un gran incremento de las acciones legales ante tribunales... También nos hemos convertido en un interlocutor obligado para la administración: dentro de un enfoque de crítica de fondo al sistema, hemos entrado en negociaciones puntuales con el poder político para plasmar algunas de nuestras reivindicaciones. A pesar de los innegables logros parciales, observando la realidad es más que evidente que hay que mejorar mucho en nuestra capacidad de forzar un cambio social en el sentido de una mayor equidad y sostenibilidad. Entre las tareas organizativas tenemos pendiente lograr el afianzamiento y el mejor funcionamiento de buena parte de la nueva estructura creada y profundizar en la cohesión interna de Ecologistas en Acción, para así ser más eficaces en nuestra lucha. Otro problema pendiente de solución es la falta de renovación de activistas y el estancamiento del número de socios. Enfrentados a un número creciente de agresiones y en ausencia de un movimiento social potente y estructurado, la mayoría de los grupos de la confederación están permanentemente desbordados por unas tareas muy superiores a sus capacidades organizativas.

En defensa del lince: Ni Breña, ni El Cabril. Diciembre 2002.

El Ecologista, nº 33, noviembre 2002

En el Congreso Confederal de Córdoba se hará un balance de estos cuatro años de Ecologistas en Acción. Será un buen momento para reflexionar sobre nuestra posición y nuestros logros, para tratar de mejorar en nuestras carencias y para marcar los objetivos de nuestro trabajo futuro.

El Ecologista nº 33  

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