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La agricultura industrial causa muchos problemas ambientales y sociales. FOTO: U.S. DEPARTMENT OF ENERGY

Es necesario un consumo agroecológico responsable para incrementar nuestra soberanía y seguridad alimentaria

Entre el hambre y la comida basura Pilar Galindo La seguridad alimentaria, en lo que respecta a la cantidad y distribución de los alimentos, es un problema antiguo y sangrante por ser la causa directa de la malnutrición, el hambre y la muerte de una parte significativa de la población mundial. Formular adecuadamente este problema supone interrogarse sobre el modelo de producción, distribución y consumo de alimentos propiciado por la Organización Mundial para la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) e impulsado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), a través de la liberalización del comercio de los productos agrícolas.

L

os escándalos alimentarios han sacado a la luz graves problemas relacionados con la nutrición actual: los ingredientes –dioxinas, priones, transgénicos, antibióticos...–; las condiciones de producción en el campo y en las industrias de transformación –intensificación, alteración de los procesos naturales, abaratamiento de costes, mano de obra precarizada y empleos en condiciones de esclavitud–; o las formas de distribución y consumo –concentración y monopolio de empresas transnacionales, grandes superficies que ofrecen gran variedad de alimentos importados a bajo coste, contratos basura, generalización de restaurantes de comida rápida...–.

Pilar Galindo, pertenece a CAES (caes@nodo50.org) y a los Grupos Autogestionados de Konsumo de Madrid

Como solución a los problemas originados por la agricultura industrial se impulsan los alimentos transgénicos, las semillas estériles y las patentes sobre seres vivos. Una agricultura que, además, se desentiende tanto de las necesidades sociales y ecológicas, como de sus consecuencias actuales y futuras, que crece en abierta oposición a los derechos de la población a una alimentación suficiente, saludable y nutritiva, a una vida digna en su propia tierra y a su cultura tradicional.

El modelo globalizado de alimentación Este modelo capitalista de alimentación ha demostrado ya su incapacidad para resolver los problemas de seguridad alimentaria. Es más, activa las condiciones para el aumento de la inseguridad, tanto desde el punto de vista de la cantidad como de la calidad de los alimentos:

• No se produce para cubrir las necesidades de la población, sino para incrementar los beneficios del capital invertido. • Al perseguir el abaratamiento de los costes y la competitividad en una cadena de distribución planetaria, este modelo de producción alimentaria, enfrenta a productor@s y consumidor@s en intereses contrapuestos y enormemente alejados. • Elimina a la pequeña producción agroalimentaria y campesina, reemplazándolas por empresas o sociedades anónimas que concentran la producción y la distribución. • Convierte la agricultura y la ganadería en una factoría industrial. El oficio y la habilidad de los agricultores y su conocimiento de la naturaleza son sustituidos por la producción en serie. • Se considera a los animales máquinas fabricantes de carne, leche o huevos, lo que altera su ciclo natural, generando y propagando enfermedades como la EEB (vacas locas), la propagación de Salmonella, listeria, E. coli –activada por el hacinamiento del ganado y transmitida a personas que manipulan o ingieren carne o productos derivados–. • No se vela por la calidad de los alimentos, sino por el cumplimiento de la legalidad: informar en las etiquetas, no incorporar productos prohibidos o en dosis no autorizadas. No se aplica el principio de precaución. • Se viola el derecho a la soberanía alimentaria como “derecho de los pueblos a definir su propia política agraria y alimentaria”, mientras se consolidan las patentes sobre la vida. Estas patentes son derechos de propiedad intelectual sobre semillas, plantas, animales y células humanas, de uso exclusivo para quien paga a la multinacional propietaria, aunque ésta se lo haya robado a la comunidad que los conserva y depende de ellos, e incluso a la persona que generó tales células, sin su consentimiento. • Se esquilman y privatizan territorios, recursos naturales, agua, suelo, semillas, etc., provocando una contaminación y desertización crecientes que aumentan la dependencia, la pobreza, el hambre, el desarraigo y la emigración forzosa.

La intervención de las instituciones internacionales y de los gobiernos A pesar de todo ello, ni la FAO ni la OMS separan las dos dimensiones de la seguridad alimentaria (calidad y cantidad) y promueven tan sólo soluciones técnicas. Para la calidad de los alimentos proponen controles analíticos cuya premisa es la demostración fehaciente del efecto perjudicial sobre la salud, eliminando sólo los productos

El Ecologista, nº 33, noviembre 2002

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El Ecologista nº 33  

La vergüenza espacial, Geografía de la Salud, Reforma fiscal ecológica ¿Por qué el riesgo de morir es más alto en el suroeste de España?, Un...

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