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Taller de construcción en el último encuentro de ecoaldeas (agosto 2002) en La Semilla (Cádiz). FOTO: TONI MARÍN.

Un buen número de experiencias funcionan ya en el Estado español

Permacultura y Ecoaldeas Daniel Gutiérrez Cabrera

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ermacultura es un nombre escogido, entre muchos otros, tal vez por el carácter más universal de la (agri)cultura permanente que le da nombre. Es una ciencia que investiga desde un punto de vista holístico al ser humano y su relación social y con el medio, con el fin de crear un modelo de sociedad alternativo al capitalismo, factible y permanente en el tiempo. Este término fue acuñado en la década de los 70 por Bill Mollison y David Holmgren, dos australianos, profesor y alumno, que supieron captar el potencial productivo y organizativo ajeno al modelo productivo capitalista (1). Esta capacidad de superación tiene presencia tanto en la experiencia histórica y los métodos tradicionales, como en la tecnología y conocimiento modernos. Con dichas perspectivas, sustentados en la agricultura, comprobaron sobre el terreno que la autosuficiencia productiva y una relación social satisfactoria eran posibles partiendo de lo cercano. Para ello, en términos generales, la permacultura hará uso de la tecnología ecológica existente, así como del conocimiento alternativo en cuanto a economía, salud, y procesos de democracia directa. El primer proyecto se inicia en 1972, en Tasmania. A partir de entonces la permacultura se ha extendido por todo el planeta, colaborando con las culturas y proyectos sostenibles anteriores. El método se aprende en unos cursos ya establecidos, de corta duración, diseñados para formar a permacultores y enseñarlos a formar a otros sin

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El Ecologista, nº 33, noviembre 2002

grandes dificultades, clave del éxito de su expansión, ya que no se pide ni se regala, sólo se enseña a hacer. Acorde con la situación actual, se ha entendido que lo local no es suficiente, siendo una obligación transformar también las ciudades, creando paisajes comestibles en un entorno biodiverso saludable. Para conseguirlo habrá que sustituir, además, el modelo del empleo ajeno por uno de trabajo individual cooperativo, con fin de satisfacer las necesidades propias, incluso las comunes, en lugar de las del empleador. Habrá que crear economía local, con redes de trueque (LETS) y cooperativas de trabajo asociado, asambleas barriales y mercados ecológicos. La permacultura puede entonces servir de base física a buena parte del movimiento antisistema, ya que la autosuficiencia es un anhelo de cualquier ideología, capaz de dar sustento a distintas concepciones de vida partiendo de la libertad del individuo y su obligación natural a crear un entorno pacífico y saludable. La situación de las comunidades sostenibles y de la permacultura en España no es comparable a la existente en países como Australia o Alemania, lugares donde hasta la clase política usa con naturalidad dichos términos, con ecoaldeas consolidadas en el tiempo. Aún así, no existe en el mundo ninguna ecoaldea perfecta, cada una es fruto de los individuos que la componen, así como las dificultades o ayuda externa son también particulares en cada región, en cada ecosistema. El modelo

ideal de ecoaldea y de permacultura no pretende ser más que una referencia general fácilmente amoldable a lo autóctono. La heterogeneidad de este movimiento, en el que integro deliberadamente las demás experiencias alternativas, es palpable también en la península, con experiencias muy diversas aglutinadas en gran parte en la Red Ibérica de Ecoaldeas (RIE), integrada horizontalmente en la Red Global de Ecoaldeas: recuperación de pueblos abandonados por algún grupo (Artanga en Nafarroa, Matavenero y Poibueno en León), parejas con o sin niños tratando de usar la permacultura (El Hayal, Cantabria), comunidades intencionales religiosas (Comunidad de Turballos, Alicante), proyectos en ciudades (Huerta Las Moreras, Sevilla), centros sociales okupados (Can Mireia, Barcelona), asociaciones de consumidores y productores ecológicos (La Ortiga, Sevilla), cooperativas agroecológicas como las accionadas por el SOC en Andalucía, mercados de trueque (Red de Trueque de Cantabria), ecoaldeas existentes con proyectos al exterior (Los Arenalejos en Málaga, La Semilla en Cádiz), redes de ecoaldeas (Red de Permacultura del Sureste), asociaciones para el fomento de la vida sostenible (Selba, La Osa), ecoaldeas con centros de formación en permacultura (Permacultura Montsant en Tarragona, Finca La Mohea en Málaga), comunidades vegetarianas, crudiveganas, macrobióticas, naturistas, y otras experiencias singulares, las cuales podemos consultar entre otros espacios en dos textos dedicados a ello (2,3).

Quinto encuentro El V Encuentro de la Red Ibérica de Ecoaldeas reunió en agosto de 2002 en La Semilla (Bolonia, Cádiz), a buena parte de la esfera comunitaria de la península, ac-

Más información: - Consulta Social Europea (CSE): www.consultaeuropea.org cast@consultaeuropea.org - GEN (Global Ecovillage Network): www.gaia.org - GEN Europe: info@gen-europe.org - Red Ibérica de Ecoaldeas (RIE): carrucha@pangea.org - Asociación Selba: www.pangea.org/spie/ selba - Fundación GEA: www.gea-es.org - Federación de Agricultura Ecológica (FANEGA): fundacion@byosis.net - Instituto de Permacultura Montsant: wade@coac.es - Ecoaldea Los Arenalejos: arenalaides@wanadoo.es - Ecoaldea La Semilla: grahola@yahoo.es

El Ecologista nº 33  
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