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A todo gas Paco Castro A pesar de que el Gobierno ha renunciado a la planificación energética mediante la promulgación de la Ley de Liberalización del Sector Eléctrico, que deja el suministro de electricidad al albur de los agentes privados, no le queda más remedio que reconocer que es necesario poner orden en el sector energético. Por otra parte, el Plan no contempla el cierre de ninguna de las 8 centrales nucleares que funcionarán tras el cierre de Zorita en 2006. En el 2010 Garoña (Burgos) tendrá 40 años. Lo sensato sería plantearse el cierre inmediato de esta central y el cierre escalonado del resto. Las energías renovables habrán de aportar, según el Plan de Fomento de las Energías Renovables, el 12% del total. Este objetivo es demasiado limitado puesto que, con poco esfuerzo, se podría alcanzar el 20%. En la actualidad ni siquiera las previsiones de dicho plan se están cumpliendo, ya que hay fuentes de energía que podrían jugar ya un papel destacado y no acaban de despegar, como la biomasa o la solar térmica. Por el contrario, el Gobierno apuesta claramente por el gas natural sin tener en cuenta que esta fuente de energía no es una alternativa de futuro, puesto que al ritmo de consumo actual se acabará a la vez que el petróleo, y tampoco sirve para combatir el cambio climático. Además, supone la construcción de grandes infraestructuras de transporte y almacenamiento. Ya existen proyectos para construir unos 40.000 MW de potencia, una verdadera locura que equivale al 80% de la potencia eléctrica instalada en la actualidad.

Los niveles de ozono troposférico, un gas nocivo para salud, excedieron durante el pasado verano el umbral crítico en más de tres de cada cuatro días en algunas zonas de la Unión Europea, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Aunque son muchos los países afectados, especialmente los del sur por sus altas temperaturas, la misma agencia informó que la concentración más alta de todas fue registrada el 22 de junio en Puertollano, donde hubo 391 microgramos de ozono por metro cúbico de aire en una hora. Tal concentración superó con mucho el umbral crítico, fijado en 180 microgramos.

Centrales térmicas asturianas Ecoloxistes n’Ación d’Asturies ha denunciado el incumplimiento de la nueva legislación en materia de contaminación atmosférica; la situación es especialmente grave en las estaciones gestionadas por la central térmica de Lada. Nuestro país continúa sin respetar la legislación ambiental europea, especialmente en temas relacionados con la contaminación atmosférica, al no trasponer a nuestra legislación directivas sobre Evaluación y Gestión de la Calidad del Aire. Ante esta situación la jurisprudencia comunitaria es clara: en este caso la directiva se aplicará como si se tratase de un Reglamento. Por tanto, y entendiendo que la Directiva 1999/30/CE es de aplicación, pese a no haber sido traspuesta a nuestro ordenamiento jurídico, y con los datos suministrados por las 41 estaciones de medición de la contaminación gestionadas por las centrales térmicas asturianas, se comprueba que se superan los nuevos límites de inmisión de los principales contaminantes. Ante esta situación se ha solicitado a la Consejería de Medio Ambiente que adopte las medidas necesarias para garantizar que las concentraciones de los contaminantes regulados no superen los valores límite.

En Acción

FOTO: PEPE MONEDERO

Las consideraciones de rentabilidad por sí mismas no pueden garantizar, desde luego, el suministro de energía a todos los ciudadanos, ni mucho menos darán lugar a un modelo energético respetuoso con el medio ambiente. Para garantizar el suministro de gas y electricidad, el Gobierno ha aprobado un Plan de Infraestructuras Gasísticas y de Transporte de Electricidad, donde se detallan las infraestructuras que cree necesarias hasta el año 2010. El Gobierno da ya por sentado que se va a producir un aumento sostenido del consumo de energía, lo cual es absolutamente criticable, puesto que deberían plantearse una política de gestión de la demanda que incentivara el ahorro y la eficiencia energética. El objetivo de aumento de consumo se cifra en el 3,4% de la energía primaria y en el 3,75% para la energía eléctrica. Estas cifras son excesivas, puesto que el desarrollo económico no implica necesariamente mayor consumo energético, a pesar de lo cual están por debajo del aumento del consumo real en los últimos años. Si se permite ese aumento, no va a haber sistema energético que lo soporte y de ninguna manera se va a poder cumplir el insuficiente Protocolo de Kioto.

Triste récord en Puertollano

www.ecoloxistesasturies.org

El Ecologista, nº 33, noviembre 2002

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El Ecologista nº 33  

La vergüenza espacial, Geografía de la Salud, Reforma fiscal ecológica ¿Por qué el riesgo de morir es más alto en el suroeste de España?, Un...

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