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96 I El Cactus

La cultura de la risa en Argentina de ines de siglo XIX Este artículo se origina en el marco de la investigación de mi tesis doctoral titulada Imaginario social y cambio histórico en la escritura contradiscursiva de las publicaciones satírico-caricaturescas. Un caso paradigmático: el periódico Don Quijote de Buenos Aires, el cual ha sido modificado y sintetizado a los fines de esta publicación. Nos interesa trabajar aquí algunas características de la denominada cultura cómica de la Argentina de fines de siglo XIX a modo de contextualización de las producciones y textualidades humorísticas de la época, entre las que se encuentra el periódico estudiado. A fines del siglo XIX, el discurso humorístico circulaba por diferentes zonas de la cultura argentina, fundamentalmente en la cultura popular y los medios gráficos, conviviendo con otros discursos y estableciendo complejas relaciones de interdiscursividad y manifestándose a través de diferentes géneros de características híbridas, mezclados entre sí, como la sátira, la parodia o la caricatura. Las prácticas discursivas de este periódico y su contexto de enunciación permitieron a los receptores entender este discurso no solo como un modo de risa festiva, o neutral, sino como un discurso combativo y crítico. El discurso del humor

Año 2. Nº 2 / Diciembre 2013

se sostiene sobre las bases materiales de producción de una sociedad. Sobre estas bases, cada época produce su humor y define también lo que entiende por discursos humorísticos. Si no es posible separar cultura letrada de cultura popular o de las formas emergentes, de manera tajante (Williams, 1982), tampoco es posible separar esferas de la cultura seria de la cultura humorística. Porque tal como lo vio Bajtín, los signos de una cultura están en “interacción dialógica” (1998) y así circulan en la vida social, en sus prácticas, en las relaciones entre los discursos y en la producción de su semiosis. Por ello no es posible universalizar los patrones humorísticos ya que el cuestionamiento al orden, las respuestas rupturistas frente a la ley, la disonancia y la inadecuación, dependen de cuál es la normativa histórica vigente en esa cultura. Podemos encontrar entonces en épocas diferentes y en la complejidad de los sistemas culturales, una zona que ha sido denominada por algunos teóricos (Bajtín, 1987; Eliade, 1968; L´Heureux, 1997) como cultura cómica, marcada por las circunstancias históricas y en la que, particularmente, distintos modos de enunciación y géneros pertenecen al discurso del humor. Realizaremos un breve recorrido histórico por algunos aspectos centrales de la

cultura cómica en el territorio argentino, ámbito donde situamos a nuestro corpus de estudio. Las circunstancias histórico-políticas, particularmente graves en el siglo XIX, marcan a sangre y fuego los caminos por lo que habría de discurrir la historia de Europa y de América a partir de las revoluciones independentistas. Desde comienzos del nuevo siglo, en varios países europeos (Alemania, Francia, Inglaterra) se había acallado la voz del pueblo, que se vio reducido a expresarse por medio de la ambigüedad propia del humor y de la sátira. En estos años, el humor popular permitía a los sujetos participar de una vigorosa cultura de oposición soterrada que, vertida a los periódicos, a diversas formas artísticas y a diversiones populares, se convirtió en un arma política de crucial importancia contra los regímenes autoritarios. Pero el humor era mucho más que otra manera de hacer política. En un momento de enorme cambio cultural, a medida que la sociedad tradicional basada en la propiedad de la tierra daba paso a un confuso nuevo mundo caracterizado por la industrialización, la urbanización y la movilidad social, el humor popular satisfizo varias necesidades: proporcionó un entretenimiento sencillo, animó a desahogar la bilis, y les permitió tantear y negociar los inseguros límites del nuevo

mundo feliz que les rodeaba. Durante la primera mitad del siglo, el humor popular salió a las calles y entró en las salas de las mansiones. Se trataba de un fenómeno europeo en general que irrumpió en la escena literaria y artística, sorteando con facilidad todos los límites convencionales: dialecto y discurso letrado, caricatura y arte, cultura popular y cultura académica, clases populares y burguesía en ascenso. El humor ayudaba a configurar un espacio público, un foro en el que podían debatirse todo tipo de ideas, políticas, sociales o morales. El humor popular ofrecía a los participantes la sensación de formar parte de una comunidad. La risa, ya trivial, ya subversiva, o en un punto intermedio, formaba parte de un debate público continuo, en el que los hombres del siglo XIX -europeos y americanos- se definían a sí mismos y a su recién nacida cultura nacional. Porque estas formas del humor permiten leer los modos de comunicación intracultural, es decir cómo se produce una apropiación de los discursos por parte de diferentes esferas de la cultura, ya sea de lo culto a lo popular, o viceversa, de la oralidad a la cultura letrada o dentro de la misma cultura de la letra, de las escrituras literarias, a las periodísticas y hasta las panfletarias. Aunque aquí observemos solamente en algunos aportes de la cultura de la risa en

Revista El Cactus Nº 2  

El Cactus, revista de Comunicación (ISSN 2314-1581) es un medio para divulgar la producción académica de la Escuela de Ciencias de la Inform...