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ber si Francia es todavía la Francia de los derechos del hombre, la que dio la idea de libertad a todo el mundo y debía darle también la idea de justicia…. Que todo se hunda, que mis obras perezcan si Dreyfus no es inocente. (Zola, 1898: 35-49)

Las acusaciones habían comenzado en 1897 en el diario Le Figaro, donde expresó su admiración por Scheurer Kestner al denunciar los hechos. La verdad estaba en marcha. Zola huyó a Londres, injuriado y perseguido. Regresó luego de un año. Murió en 1902; no llegó a ver la liberación de Dreyfus, absuelto en 1906. 2. Veinte años después de la desaparición de su hijo Marcelo y de su nuera embarazada, María Claudia García Iturreta, ocurrida el 24 de agosto de 1976, Juan Gelman comienza la campaña acusatoria luego de una pormenorizada investigación. En 1990, en un caño cubierto de piedras y cemento, se había hallado el cadáver de su

Año 2. Nº 2 / Diciembre 2013

hijo, asesinado en octubre de 1976; pero no sabía qué había sucedido con el niño o niña que debía nacer en el mes de noviembre. A partir de 1997 en el diario Página 12, Gelman publica gradualmente el resultado de su pesquisa. Ofrece -fichas en mano-6 datos concretos sobre el sitio en el que había permanecido su nuera junto a otros presos políticos: Automotores Orletti (Base de Operaciones Tácticas 18, también llamado el jardín o la cueva); sobre el nombre de los militares que allí operaban (Miguel Angel Furci -apropiador de una niña uruguaya, hija de María Emilia Islas-; Pato Fillol -agente de la SIDE-; Aníbal Gordon; Alfredo Ruffo; el vicecomodoro Guillamondegui; Víctor Visuara y un grupo de militares uruguayos al mando de José Nino Gavazzo7). Particularmente interpela al general Martín Balza y, a través de éste, al entonces capitán Eduardo Cabanillas, segundo jefe de Orletti: ¿Es concebible que desconociera las acti-

vidades de sus subordinados?... ¿No establece acaso el reglamento que el que comandare una tropa es responsable por la vigilancia de ella? … ¿Y que ningún militar puede disculparse por la omisión o negligencia de sus subalternos? … Si el hoy general Cabanillas hubiera ocultado la naturaleza de sus actividades en la OT 18 ante la Junta Superior de Calificaciones del Ejército y ante el Senado de la Nación –que aprobaron sus tres ascensos a altas jerarquías- y aun ante usted mismo, ¿no constituiría ese hecho una infracción al Reglamento para el Servicio Interno del Ejército?... ¿No le corresponde a usted, en su calidad de dignatario público, poner a disposición de la justicia civil los elementos aclaratorios de los delitos que, con plena razón, calificó de aberrantes … así como la documentación que no puede ser destruida, tal como

precisa, por ejemplo, el Reglamento de Operaciones No Convencionales de 1969, artículo 6029?8[…] ¿Dónde están esas fichas con los nombres de las víctimas, las circunstancias de su secuestro y las claves que permiten individualizar a los represores? El general Balza insiste en que no hay listas de desaparecidos, ¿Y esas fichas qué? ¿Alguien puede creer que no estén celosamente conservadas en archivos? Su sustracción del dominio público -otra forma de desaparición- ¿no demuestra acaso nuevamente los ejercicios del poder del Estado sobre la Historia? ¿Esos archivos son meros depositarios del pasado…? ¿O más bien privatizan una doliente zona del saber público con fines políticos del presente, en aras supuestas de una reconciliación nacional que nunca podrá construirse sobre el secreto? (Gelman 1998)

6- Gelman describe la meticulosidad de los datos que iguran en una icha que tiene en sus manos, idéntica a la que practicaron los nazis: “Mide 11.5 x 21 cm. La cabeza dice Ejército Argentino, y abajo, ICI, es decir, el siniestro Batallón de Inteligencia 601 de la SIDE, ubicado todavía en Callao y Viamonte, Buenos Aires, de donde partían órdenes de detención bajo la dictadura militar. A la derecha, el encabezamiento precisa ‘entregados a OCOAS, léase, Organismo Coordinador de Actividades Subversivas. Sigue la fecha, 28 de septiembre de 1976. La procedencia, Secretaría de Inteligencia del Estado (sic). Institución a la que se informa de la orden del secuestro: Comando1er Cuerpo (de Ejército, a cargo de Suárez Mason). El rubro “Origen” designa al grupo que ejecuta el secuestro, en este caso es “Exterior”, militares uruguayos que en el marco del operativo Red Cóndor – que coordinaba las actividades terroristas conjuntas de las dictaduras del Cono Sur – torturaban y / o asesinaban a compatriotas en Automotores Orletti, campo clandestino de detención instalado en pleno barrio de Floresta. “Filiación” consigna dónde militaba la persona que se iba a secuestrar. “Objetivo primario”: nombre y apellido de la víctima, datos de identidad. “Objetivo secundario”, a quién se iba a detener –en este caso la esposa- en caso de que no se encontrara el “objetivo primario”. Se caliica el “Grado de peligrosidad”: mínimo (idiotas útiles), medio (militantes, obreros, sindicalistas), máximo (persona operativa), “extremo” (combatiente activo)” Siguen datos sobre la zona y el comando responsable del secuestro, la zona, el domicilio preciso, el “chequeo primario” del futuro secuestrado, el “chequeo secundario”, realizado 24 horas antes del secuestro, el responsable a cargo del hecho, la fecha prevista para actuar, la fecha alternativa, el “Resultado”, los frutos del “interrogatorio”, el autor del informe, en este caso Azul 1 y Azul 2, “Depósito”, la suerte de la víctima previo paso por el campo, SI en caso de muerte, dice la icha de María Claudia. (en J. Gelman, “Archivos del mal”, Página 12, 31 de mayo, 1998). 7- “Piedades”, Página 12, 21 de marzo, 1999. Las acusaciones se reiteran en “Repeticiones”, Página 12, 13 de junio, 1999. 8- “Unas preguntas al Teniente General Balza”, Página 12, 18 de abril, 1999

Revista El Cactus Nº 2  

El Cactus, revista de Comunicación (ISSN 2314-1581) es un medio para divulgar la producción académica de la Escuela de Ciencias de la Inform...

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