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Tema 11: Ámbitos y competencias formativas ante las nuevas tecnologías: la alfabetización múltiple

11.1. La alfabetización como condición necesaria para la socialización en la cultura de la sociedad informacional Los humanos además de aprender de nuestra experiencia contingente, que es individual y empírica, podemos aprender de la experiencia de otros a través de su reconstrucción codificada mediante algún tipo de sistema simbólico. Es lo que se conoce como experiencia mediada o cultural. Cuando un sujeto lee un libro o un periódico, escucha una narración oral de otro humano, ve una película, asiste a una representación teatral, navega por la red u observa la acción de otra persona tiene la capacidad de aprender sin que éste actúe directamente sobre el objeto, situación o fenómeno de la realidad. Aprendemos no sólo a través de la experiencia empírica que nos proporcionan nuestros sentidos, sino también a través de objetos, artefactos o situaciones que median entre quien aprende y la realidad representada. Los estudios antropológicos principalmente, pero también la psicología del aprendizaje y la denominada sociología de la comunicación y la cultura, han demostrado que nuestra existencia individual se configura porque desde que nacemos vamos interiorizando un conjunto de creencias, valores, sentimientos, ideas y conocimientos que son propios y específicos del grupo, colectivo o civilización a la que pertenecemos. Es lo que se conoce como

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proceso de socialización cultural. Al respecto Pérez Gómez (1992) afirma "La especie humana, constituida biológicamente coma tal, elabora instrumentos, artefactos, costumbres, normas, códigos de comunicación y convivencia como mecanismos imprescindibles para la supervivencia de los grupos y de la especie. Paralelamente, y puesto que las adquisiciones adaptativas de la especie a las peculiaridades del medio no se fijan ya biológicamente ni se transmiten a través de la herencia genética, los grupos humanos ponen en marcha mecanismos y sistemas externos de transmisión para garantizar la pervivencia... A este proceso de adqu-sición por parte de las nuevas generaciones de las conquistas sociales, a este proceso de socialización, suele denominarse genéricamente como proceso de educación" (p. 17). Esta socialización se genera y desarrolla en distintos ámbitos sociales: la familia, el trabajo, los amigos, las organizaciones religiosas, políticas y/o recreativas, entre otros. En este proceso, a lo largo de la historia, y de modo más creciente en la sociedad contemporánea, los artefactos, medios y tecnologías para la información y la comunicación - escritura, imágenes, libros impresos, cinematografía, televisión, ordenadores, Internet...- han jugado y


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juegan un papel muy relevante en la creación, producción, difusión y consolidación de las prácticas culturales hegemónicas y representativas de cada grupo social. Esta capacidad de "empaquetar" la experiencia permite que ésta sea transmitida a otros humanos y, en consecuencia, que podamos aprender a través de este tipo de representaciones empaquetadas en objetos a los que llamamos medios (libros, películas, textos, narraciones, documentales, discos,...). Sin embargo, para que un sujeto "desempaquete" el conocimiento, contenidos y/o mensajes implícitos en tales medios es necesario que éste posea las herramientas intelectuales que le permitan "decodificar" los mensajes: es decir, tiene que estar alfabetizado en las formas y códigos expresivos utilizados por cada tipo de medio o tecnología de información. Por ejemplo, para leer un texto escrito en chino y entender su contenido, una persona debe conocer la sintaxis y formas de codificación del alfabeto chino; para relacionar cada nota de solfeo en un pentagrama con un sonido concreto es imprescindible conocer dicho sistema de simbolización de la música; para entender el mensaje expresado por un audiovisual que utiliza secuencias no lineales en el tiempo y/o espacio, el espectador debe poseer la capacidad de reconstruir mentalmente dichas escenas aparentemente inconexas y elaborar un discurso con significado. Esta competencia que permite a un individuo que decodifique y otorgue significado a las formas expresivas transmitidas por un medio bien impreso, audiovisual o digital, recibe el nombre de alfabetización. Hoy en día, al menos en los países más desarrollados, la alfabetización en la cultu-

ra impresa no es una meta prioritaria de las políticas educativas ya que la escolaridad obligatoria es una realidad desde hace más de tres décadas que abarca toda la infancia y la edad de la adolescencia. Por eso puede afirmarse que el analfabetismo prácticamente está erradicado en los países occidentales. Sin embargo, en el último cuarto del siglo XX, con el desarrollo de la tecnología audiovisual e informática han surgido nuevas formas de expresión y difusión de la cultura vehiculada a través de códigos de representación distintos del textual y a través de medios o soportes técnicos que no son impresos, sino de naturaleza electrónica. Los hipertextos, los gráficos en 3D, los mundos virtuales, los videoclips, las simulaciones, la comunicación en tiempo real y simultánea entre varios sujetos a través de un ordenador, la videoconferencia, los mensajes y correos escritos a través de telefonía móvil o de Internet, la navegación a través de la WWW, la presentación multimedia mediante diapositivas digitales, entre otras muchas formas, representan un caleidoscopio de códigos expresivos y acciones comunicativas bien diferenciadas de lo que es la comunicación a través de la escritura y lectura en documentos de papel. Como ya indicamos en el tema 3, hoy en día, la paradoja educativa es que cuando en los países desarrollados se ha logrado alfabetizar a la casi totalidad de la población en los códigos simbólicos y expresivos de la cultura impresa ha surgido un nuevo tipo de analfabetismo: el de aquellos colectivos sociales e individuos que no poseen las competencias y habilidades para obtener información y comunicarse a través de la tecnología digital.

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Este analfabetismo afecta principalmente a las personas adultas, muchas de las cuales son incapaces o han renunciado al uso de las TICs porque el esfuerzo formativo para entenderlas y manipularlas es demasiado costoso para que lo afronten con éxito. Los mayores retos y dificultades en la alfabetización en la cultura digital no se encuentran en la adquisición de las habilidades de manipulación del hardware y software informático. La alfabetización en la cultura digital debiera suponer aprender a manejar los aparatos, el software vinculado con los mismos, y el desarrollo de competencias o habilidades cognitivas relacionadas con la obtención, comprensión y elaboración de información. A estos ámbitos formativos habremos de añadir el cultivo y desarrollo de actitudes y valores que otorguen sentido y significado moral, ideológico y polí-

tico a las acciones desarrolladas con la tecnología. Este planteamiento de la alfabetización es deudor de las ideas expresadas por Paulo Freire en el sentido de que la alfabetización no sólo es un problema técnico de adquisición de la mecánica codificadora de los símbolos de la lectoescritura, sino un aprendizaje profundo y global que ayuda al sujeto a emanciparse, a reconocer la realidad que le circunda y en consecuencia, a reflexionar sobre la misma y actuar en consecuencia con su pensamiento. La alfabetización, desde esta perspectiva, debe representar la adquisición de los recursos intelectuales necesarios para interactuar tanto con la cultura existente como para recrearla de un modo crítico y emancipador (Area, 2001).

11.2. El concepto de alfabetización múltiple en la información La alfabetización, es decir, el proceso de capacitación de un individuo para que pueda acceder y comprender las formas simbólicas y los contenidos de los medios de comunicación, al menos los de naturaleza impresa, así como expresarse y comunicarse a través de la escritura, ha sido una de las metas sustantivas e irrenunciables de la escolaridad de los dos últimos siglos. Enseñar a leer, escribir y contar durante muchas décadas fue la razón que justificaba la existencia de la escuela como institución pública. Desde el siglo XVI, desde la invención de la imprenta, los libros y documentos impresos se convirtieron en

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los garantes y depositarios del conocimiento y la información. Quien quisiera acceder a la cultura y el saber tenía que dominar las competencias de la lectura y la escritura. Este proceso de aprendizaje de los símbolos textuales no es fácil ni rápido ya que estamos ante códigos de naturaleza abstracta y cuya sintaxis es compleja. Aprender a leer y escribir es una tarea larga en el tiempo y que requiere del alumno un esfuerzo considerable y constante. Por esta razón, la alfabetización en el lenguaje escrito es una acción que se desarrolla en los primeros años de escolaridad con los niños, pero que resulta tediosa y compli-


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cada para las personas adultas. La alfabetización es ante todo la llave o instrumento esencial que permite la adquisición del resto de aprendizajes escolares. En muchas ocasiones una adquisición defectuosa de las destrezas de lectoescritura explica gran parte del fracaso escolar de numerosos alumnos. Es evidente que hoy en día el concepto de alfabetización en la lectoescritura debe ampliarse abarcando e incluyendo nuevas fuentes de acceso a la información, así como dominar las competencias de decodificación y compresión de sistemas y formas simbólicas multimediadas de representación del conocimiento. Por ello, muchos autores hablan del concepto de alfabetización múltiple o alfabetizaciones en la información. Esta ampliación del concepto es comprensible y adecuada toda vez que las herramientas de comunicación actualmente son más complejas y están distribuidas a través de nuevos soportes y medios técnicos de comunicación. De este modo podremos hablar de alfabetización oral o auditiva, visual, electrónica, digital, etc. ya que los contextos, canales y formas de comunicación son diversos lo que implicará la necesidad de formar a los individuos y a las comunidades en la interpretación de los signos, iconos y textos propios de cada una de esas formas de comunicación o de utilización de tecnologías. Por analogía y extensión se podrá hablar igualmente de alfabetizaciones según contenidos y usos: alfabetización social, cultural, científica, sanitaria, jurídica, musical, etc. En realidad en este segundo grupo de alfabetizaciones lo que se enfoca es al núcleo de contenidos de aprendizaje

necesarios para funcionar básicamente en la sociedad y que, por tanto, serían la base de los currículos educativos de primaria y secundaria, sin olvidar, no obstante, que ambas categorías de alfabetizaciones son aplicables al ámbito universitario, donde el debate sobre las competencias básicas está presente ya desde hace varias décadas. Como puede observarse el concepto de alfabetización múltiple focaliza su atención en la adquisición y dominio de destrezas centradas en el uso de la información, y no tanto, en las habilidades de utilización de la tecnología. Por ello, podemos afirmar que los mayores retos y dificultades en la alfabetización en la cultura digital no se encuentran en la adquisición de las habilidades de manipulación del hardware y software informático. Plantear que la alfabetización consiste en obtener este tipo de conocimientos instrumentales es mantener una visión reduccionista, simple y mecanicista de la complejidad de la formación o alfabetización en los nuevos códigos y formas comunicativas de la cultura digital. Al respecto distintos autores (Bartolomé, 2001; Sancho, 2002; Gutiérrez, 2003) han abordado esta cuestión poniendo de manifiesto que la adquisición de destrezas de uso inteligente de las nuevas tecnologías pasa, al menos, por el dominio instrumental de las mismas junto con la adquisición de competencias relacionadas con la búsqueda, análisis, selección y comunicación de datos e informaciones cara a que el alumno transforme la información en conocimiento. Dicho de otro modo, la alfabetización en la cultura digital supone aprender a manejar los aparatos, el software vinculado con los mismos, y el desarrollo de competencias o

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habilidades cognitivas relacionadas con la obtención, comprensión y elaboración de información. A estos ámbitos formativos habremos de añadir el cultivo y desarrollo de actitudes y valores que otorguen sentido y significado moral, ideológico y político a las acciones desarrolladas con la tecnología. Lo relevante, en este planteamiento, será el desarrollo de procesos formativos dirigidos a que cualquier sujeto aprenda a aprender (es decir, adquiera las habilidades para el autoaprendizaje de modo permanente a lo largo de su vida); sepa enfrentarse a la información (buscar, seleccionar, elaborar y difundir aquella información necesaria y útil); se cualifique laboralmente para el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación; y tome conciencia de las implicaciones económicas, ideológicas, políticas y culturales de la tecnología en nuestra sociedad. Por esta razón, una meta educativa importante para las escuelas debiera ser la formación de los niños y niñas como usuarios conscientes y críticos de las nuevas tecnologías y de la cultura que en torno a ellas se produce y difunde. Esta formación, desde nuestro punto de vista, debe plantearse con la meta de que los/las alumnos/as desarrollen competencias básicas destinadas a que: – dominen el manejo técnico de cada tecnología (conocimiento práctico del harware y del software que emplea cada medio), – posean un conjunto de conocimientos y habilidades específicos que les permitan buscar, seleccionar, analizar, comprender y recrear la enorme cantidad de información a la que se ac-

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cede a través de las nuevas tecnologías – desarrollen un cúmulo de valores y actitudes hacia la tecnología de modo que no se caiga ni en un posicionamiento tecnofóbico (es decir, que se las rechace sistemáticamente por considerarlas maléficas) ni en una actitud de aceptación acrítica y sumisa de las mismas – utilicen los medios y tecnologías en su vida cotidiana no sólo como recursos de ocio y consumo, sino también como entornos para expresión y comunicación con otros seres humanos. El reto escolar, por tanto, es formar al alumnado como un usuario competente en el tratamiento de la información independientemente del vehículo o tecnología a través de la cual se transmite y cualificarlo para interactuar inteligentemente con variadas formas culturales (Pérez Tornero, 2000; Pérez Gómez, 2001; Sancho, 2002; Gutiérrez, 2003). Dicho en otras palabras la escuela debe cualificar a los niños y jóvenes como usuarios cultos y críticos del conocimiento y de las formas expresivas actualmente vigentes en los medios impresos, audiovisuales e informáticos. En esto consiste esencialmente la alfabetización múltiple. La escuela debe acometer y desarrollar un modelo de alfabetización múltiple en cuanto capacita al alumno como un sujeto que posee las competencias necesarias para obtener, comprender y difundir la información. El reto escolar, por tanto es formar al alumnado como un usuario competente en el tratamiento de la información independientemente del ve-


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hículo, forma simbólica o tecnología a través de la cual se transmite. En definitiva, la alfabetización múltiple pretende que el alumnado adquiera las destrezas instrumentales, cognitivas, actitudinales y axiológicas para un uso inteligente y crítico de la información. Como señalábamos en el primer tema de este curso el entorno social, económico y cultural que rodea a los ciudadanos ha cambiado sustantivamente en los últimos quince años. La revolución de la tecnología informática ha provocado una mutación radical de las formas de producción, difusión y consumo del conocimiento y la cultura. La aparición de las cadenas privadas de televisión junto con el desarrollo de la televisión digitalizada y de pago; la penetración de los ordenadores personales en los hogares y en consecuencia el acceso al multimedia y las redes telemáticas; la informatización de la mayor parte de las actividades comerciales y laborales; la telefonía móvil y los servicios de información que se ofrecen; la expansión de Internet, ..., están provocando nuevas necesidades formativas y de conocimiento en los ciudadanos. El acceso y uso inteligente de este conjunto de artilugios y tecnologías requieren de una persona con un tipo y nivel de cualificación distinto del que fue necesario hasta la fecha. Interaccionar con un sistema de menús u opciones, navegar a través de documentos hipertextuales sin perderse, otorgar significado a los múltiples datos e informaciones encontradas, acceder al correo electrónico y lograr comunicarse mediante el mismo, ser crítico ante la avalancha de múltiples imágenes, sonidos y secuencias audiovisuales, etc., son entre

otras, nuevas habilidades que debe dominar cualquier sujeto para poder desenvolverse de modo autónomo en la era digital o sociedad de la información. La formación o alfabetización tecnológica de los ciudadanos, tanto jóvenes como adultos, en consecuencia, requiere no sólo desarrollar los conocimientos y habilidades tanto instrumentales como cognitivas en relación con la información vehiculada a través de nuevas tecnologías (manejar el software, buscar información, enviar y recibir mensajes electrónicos, utilizar los distintos servicios del WWW, etc.), sino también requerirá plantear y desarrollar valores y actitudes de naturaleza social y política con relación a las tecnologías. La educación, sea en escenarios formales como las escuelas o no formales como las bibliotecas o los telecentros, además de ofrecer un acceso igualitario a la tecnología debiera formar (o alfabetizar) a los ciudadanos para que sean sujetos más cultos, responsables y críticos ya que el conocimiento (en este caso sobre el potencial y los mecanismos de seducción y concienciación de los mass media y las nuevas tecnologías de la comunicación) es una condición necesaria para el ejercicio consciente de la libertad individual y para el desarrollo pleno de la democracia. Equidad en el acceso y capacitación para el conocimiento crítico son las dos caras de la alfabetización en el uso de las tecnologías digitales. Por todo ello la igualdad de oportunidades en el acceso a los recursos tecnológicos y la capacitación para el uso de la información son una condición necesaria para un desarrollo social armonioso y democrático de la sociedad informacional.

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11.3. Competencias básicas de uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación Uno de los debates actuales entre los educadores y expertos en la alfabetización ante las tecnologías digitales se refiere a la identificación de cuáles son las competencias y habilidades que deben adquirir los usuarios de las mismas. Al respecto se han publicado distintos trabajos, entre los que destacaríamos, los realizados por Gutiérrez (2004) y por Monerero y otros (2005). Estos últimos identifican las siguientes competencias básicas que debieran ser desarrolladas en el ámbito escolar con relación a capacitar a los niños y jóvenes como usuarios cualificados de Internet. Las mismas son las que aparecen en el cuadro siguiente.

que necesita hoy en día todo ciudadano, y que constituye por tanto la alfabetización digital que debe asegurar el sistema educativo al final de la etapa de enseñanza obligatoria. En este sentido, una de las investigaciones más recientes, desarrollada en nuestro país por el "Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu de la Generalitat de Catalunya" conjuntamente con otras 7 Autonomías (Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, País Vasco, Región de Murcia) y coordinada por el propio Marqués, identifica las siguientes 39 competencias básicas en TIC agrupadas en 11 dimensiones. Éstas son las siguientes:

De forma similiar, P. Marqués indica que existen diversos estudios ya han identificado cual debe ser la formación básica

– CONOCIMIENTO DE LOS SISTEMAS INFORMÁTICOS (HARDWARE, REDES, SOFTWARE)

Competencias sociocognitivas básicas APRENDER INFORMACIÓN

APRENDER

APRENDER

APRENDER

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Supone un aprendizaje: – Permanente – Autónomo – Amplificado – Estratégico

A Y

BUSCAR APRENDER

A

Supone una comunicación: – Disciplinar COMUNICARSE – Multimedial – Comprensible

A

A

COLABORAR

Supone una colaboración – Cooperativa – En red – Institucional

PARTICIPAR

Supone una participación – Personal – Pública – Empatica – critica


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z z

Conocer los elementos básicos del ordenador y sus funciones. Conectar los periféricos básicos del ordenador (impresora, ratón…) y realizar su mantenimiento (papel y tinta de la impresora...). Conocer el proceso correcto de inicio y apagado de un ordenador. Instalar programas (siguiendo las instrucciones de la pantalla o el manual).

– USO DEL SISTEMA OPERATIVO z Conocer la terminología básica del sistema operativo (archivo, carpeta, programa...) z Guardar y recuperar la información en el ordenador y en diferentes soportes (disquete, disco duro…). z Organizar adecuadamente la información mediante archivos y carpetas. z Realizar actividades básicas de mantenimiento del sistema (antivirus, copias de seguridad, eliminar información innecesaria…). z Conocer distintos programas de utilidades (compresión de archivos, visualizadores de documentos…) z Saber utilizar recursos compartidos en una red (impresora, disco…). – BÚSQUEDA Y SELECCIÓN DE INFORMACIÓN A TRAVÉS DE INTERNET z Disponer de criterios para evaluar la fiabilidad de la información que se encuentra. z Uso básico de los navegadores: navegar por Internet (almacenar, recuperar, e imprimir información). z Utilizar los "buscadores" para localizar información específica en Internet.

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Tener claro el objetivo de búsqueda y navegar en itinerarios relevantes para el trabajo que se desea realizar (no navegar sin rumbo).

– COMUNICACIÓN INTERPERSONAL Y TRABAJO COLABORATIVO EN REDES z Conocer las normas de cortesía y corrección en la comunicación por la red. z Enviar y recibir mensajes de correo electrónico, organizar la libreta de direcciones y saber adjuntar archivos. z Usar responsablemente las TIC como medio de comunicación interpersonal en grupos (chats, foros…). – PROCESAMIENTO DE TEXTOS z Conocer la terminología básica sobre editores de texto (formato de letra, párrafo, márgenes...) z Utilizar las funciones básicas de un procesador de textos (redactar documentos, almacenarlos e imprimirlos). z Estructurar internamente los documentos (copiar, cortar y enganchar). z Dar formato a un texto ( tipos de letra, márgenes…) z Insertar imágenes y otros elementos gráficos. z Utilizar los correctores ortográficos para asegurar la corrección ortográfica. z Conocer el uso del teclado. – TRATAMIENTO DE LA IMAGEN z Utilizar las funciones básicas de un editor gráfico (hacer dibujos y gráficos sencillos, almacenar e imprimir el trabajo). – UTILIZACIÓN DE LA HOJA DE CÁLCULO z Conocer la terminología básica sobre hojas de cálculo (filas, columnas, celdas, datos y fórmulas…) 133


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Utilizar las funciones básicas de una hoja de cálculo (hacer cálculos sencillos, ajustar el formato, almacenar e imprimir…)

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– USO DE BASES DE DATOS

– TELEGESTIONES Conocer las precauciones que se tienen que seguir al hacer telegestiones monetarias, dar o recibir información… z

Conocer la existencia de sistemas de protección para las telegestiones (firma electrónica, privacidad, encriptación, lugares seguros…) z

Saber qué es y para qué sirve una base de datos.

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z

Consultar bases de datos.

Introducir nuevos datos a una base de datos a través de un formulario.

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– ENTRETENIMIENTO Y APRENDIZAJE CON LAS TIC

- ACTITUDES GENERALES ANTE LAS TIC Desarrollar una actitud abierta y crítica ante las nuevas tecnologías (contenidos, entretenimiento…) z

Estar predispuesto al aprendizaje continuo y a la actualización permanente. z

Controlar el tiempo que se dedica al entretenimiento con las TIC y su poder de adicción.

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Conocer las múltiples fuentes de formación e información que proporciona Internet (bibliotecas, cursos, materiales formativos, prensa…).

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Utilizar la información de ayuda que proporcionan los manuales y programas.

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Evitar el acceso a información conflictiva y/o ilegal. z

Actuar con prudencia en las nuevas tecnologías (procedencia de mensajes, archivos críticos) z


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