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Julio Achútegui El ciclo del agua y otros objetos

Colección Los escritores bárbaros


Autor: Julio Achútegui García-Matres.

nuncateatreves@gmail.com

pero:

El autor espera que te pongas en contacto con él para: Críticas, alabanzas, y otras opiniones. Comprarle otro libro para regalárselo a quien quieras.

Imagen de portada: Guillermo Martínez Poza Diseño de portada, contraportada y solapas: Vade Retro Colección Los escritores bárbaros. losescritoresbarbaros.blogspot.com losescritoresbarbaros@gmail.com

ebediziones@gmail.com Copyleft: esta obra está sujeta a la licencia Reconocimiento NoComercial 3.0 Unported de Creative Commons. Se permite su reproducción total o parcial y su modificación, masticación y defecación siempre y cuando éstas sean sin ánimo de lucro. Para la maquetación de este documento se han utilizado programas de software libre como Ubuntu, LibreOffice o Scribus. Maquetador: e;bés. Nos sentiremos complacidos si alguien quiere nuestra ayuda para maquetar su propio libro.


El ciclo del agua y otros objetos

A mi hermano Pablo

"Es una tontería no hablar de nosotros mismos." Andrea Toribio

"Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo." Jorge Luis Borges

Lo malo de ayudar siempre a los demás es que cuando no lo haces, el malo eres tú.


ÍNDICE

Prólogo Nota del autor

... 9 ...13

AB INITIO (Al principio) CONTIGO PAN Y CEBOLLA SEPULTURA (2002) APATÍA AVERSIÓN MAÑANA MÁS QUERER (Excusas) SOLO UN DÍA, POR FAVOR EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO ¿QUÉ TAL LA PELI? ¿QUIÉN ES QUIÉN? AÑADO CITA SOSPECHAS E INDICIOS. 1964 ¿NOTAS DE ALONSO QUIJANO? UN DÍA BÁRBARO EL CICLO DEL AGUA (2001)

...15 ...27 ...33 ...39 ...45 ...51 ...55 ...63 ...71 ...81 ...91 ...95 . 105 . 121 . 131 . 159

Epílogo

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PRÓLOGO

Verás Julio, Aquella noche hacíamos el amor, y estuve pensando el resto del día en ello. Cada uno en su casa, dudo que Dios estuviera entre nosotros. Reía, abrazaba, estrechaba la noche y el perdón. Pensaba en la complicación que tiene del poeta. Sentía la muerte y el vacío en cada músculo tensado de mi cuerpo, soñaba el mañana en cada caricia y trataba de expresar mi descontento en cada queja, únicamente espaciadas por el silencio. El silencio. La inspiración del beso, el respirar entrecortado, la pausa estricta del devenir vivo. La electricidad que trae consigo atrapar entre las manos un rostro sencillo, el de la vida, según creo.

Me pregunté qué tenía todo esto que ver contigo, con la literatura. Por qué puedes hablar de la muerte reconociendo la vitalidad de un sentimiento adulto, incluso hacer hablar a las paredes viejas, que sigo sin entender el por qué de su espíritu. Para qué separar la lágrima de ti, convirtiéndolo en personaje, qué derecho tienes, qué estúpida razón se oculta al mostrar lo patético, lo alegre, lo cambiante al fin y al cabo. Comprendí desde entonces y confundo ahora, este latir nuestro –hijos de febrero- que se activa al entrar en contacto con el papel.

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JULIO ACHÚTEGUI

Yo aquella noche estaba compartiendo algo de mí, tú cogías el bolígrafo y te perdías entre trazos humanos. Estábamos amando, desgajando el tiempo, para luego, contarlo. El cielo se ocultaba en el horizonte, la tarde moría. Supongo que todo lo que hacemos son formas de amar. Andrea.

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Nota del autor: Los presentes cuentos (relatos) [historias] {objetos} reunidos en este libro no responden sino al propósito de tenerlos reunidos en un solo lugar físico, y no tienen nada que ver unos con otros. Forman el conjunto libro por estar todos en el mismo objeto, pero han sido creados en diferentes etapas de la vida de quien los escribe, por lo que no esperen encontrar un estilo definido o un tema recurrente como algo necesario para su lectura. Si se precisa conocer algo acerca del escritor, ha de decirse aquí que estas creaciones literarias se compusieron entre los años 2001 y 2013, ambos inclusive. De aquel entonces a ese ahora (digo ese hoy en 2013, pero puede que esto sea leído en una fecha posterior) el escritor ha sufrido muchos cambios en su vida, como es de esperar en alguien vivo. También en su lugar de enunciación. Julio Achútegui

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AB INITIO (Al principio)

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AB INITIO (Al principio)

Al principio, sólo estaba solo. Me dio por crear absurdas cosas para entretenerme, ya que estando sólo yo solo, no podía más que contentarme pensando en cosas que sólo a mí me atañían, y que nada ni nadie podían compartir, discutir, disfrutar o juzgar. Algunas de estas creaciones han determinado que lo primero que hice fue separar la luz de las tinieblas, pero, claro está, dicen eso porque tienen miedo a la oscuridad. Sólo yo solo sé qué es lo primero que creé, pero eso no es relevante. El caso es que después de mucho tiempo jugando solo, con mis juguetes recién creados, todos ellos se me volvían a antojar aburridos. Cambiar estrellas de sitio y poner mundos patas arriba distraía ligeramente mi conciencia, la cual también había creado yo. Esa conciencia, desde luego, no me juzgaba, sino que me hacía consciente de mi aburrimiento, nada más. Jamás he tenido que dar explicaciones salvo hasta ahora, y todo es consecuencia de la abulia de estar uno solo, tal vez rodeado de infinitos seres inferiores, quienes me han dedicado infinidad de nombres y apodos a lo largo de su historia, que es mía. Me temo que fui yo quien creó también el aburrimiento y la abulia. Por qué tengo que dar explicaciones es el motivo último de esto que te cuento, pero primero quiero dilatarme en los detalles para no acelerar el final que ya conoces. Por tanto, y como me iba diciendo que estaba aburrido, decidí tomarme unas vacaciones, aunque no sé bien si lo

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AB INITIO (Al principio)

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AB INITIO (Al principio)

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AB INITIO (Al principio)

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CONTIGO PAN Y CEBOLLA. (Cuento infantil para adultos).

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CONTIGO PAN Y CEBOLLA (Cuento infantil para adultos)

-¿Por qué lloras, mamá?-. Preguntó Pablito. Juana cortaba cebollas en la cocina, y grandes lágrimas rodaban por sus mejillas. -¿Quieres saberlo, Pablito? Es por algo que pasó hace mucho, mucho tiempo, cuando los hombres disfrutaban plácidamente de la vida, sin preocuparse por buscar abrigo y comida. Por aquel entonces las cebollas eran unas flores preciosas de todos los colores, con un olor fascinante que embaucaba a quien rondaba los jardines en donde crecían. Pero tenían una peculiaridad: en el centro de la flor, siempre a la vista, en lugar de estambres, cáliz y esas formaciones que surgen en el corazón de las flores, las cebollas mostraban hermosas piedras preciosas. Azules zafiros las cebollas azules, verdes esmeraldas las cebollas verdes, rubís, diamantes, lapislázuli, alabastro… y los campos brillaban día y noche. Pero llegó un hombre gris. Un hombre triste que sólo ambicionaba las cosas brillantes. Portaba en su maleta frascos que contenían placeres inconcebibles para los hombres. Una vez los probaban, sólo vivían para volver a probarlos. Entonces comenzaron trayendo gotas de ámbar que encontraban bajo los pinos, luego pirita que encontraban en los márgenes de los caminos. Más tarde pepitas de oro que encontraban en los cristalinos arroyos en donde antes disfrutaban. De la tienda del hombre gris no cesaba de salir una nube de humo, también gris. Un día, un hombre le llevó una flor de cebolla. El hombre gris miró la flor. Lentamente la deshojó y sus

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CONTIGO PAN Y CEBOLLA (Cuento infantil para adultos)

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SEPULTURA (2002)

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SEPULTURA (2002)

Aquel día, el sol brillaba con más fuerza que nunca. Parecía una ironía por parte de la naturaleza que el día más triste de su vida el mundo se engalanaba y se vestía de fiesta, como si se burlase de ella. Era cierto que la visión de aquel camposanto floreciente y brillante, cuyas lápidas emitían un resplandor irisado debido a la humedad que reinaba en el ambiente, y sobre el cual revoloteaban mariposas de los más vivos colores, hacía ver a cualquiera que por allí pasase, aunque fuese el hombre más pesimista del mundo, que aquella combinación de tragedia y alegría era lo más bonito que uno podía echarse a la cara. Pero aun así, eso no la calmaba. El dolor que sentía en su interior no era comparable con el que nadie podría tener jamás. Justo ahora que empezaban la aventura de la supervivencia, la autonomía, la libertad; el mundo se le cayó encima arrebatándole a su hijo de las manos, de los ojos, de los sentidos… Sólo quedaba su recuerdo, los vídeos que habían grabado, las fotos que habían tomado; pero sólo eso. No poder volver a abrazarle, a besarle, a achucharle y mimarle iba a ser la mayor tortura que jamás sufriría… Después de que su novio la hubiese abandonado tras dejarla embarazada, había sufrido toda clase de penalidades por parte del mundo. Sus padres no le hacían caso, la gente la miraba con cara rara; pues nadie veía con buenos ojos las relaciones prematrimoniales, y mucho menos a las madres solteras. Sólo había encontrado apoyo

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SEPULTURA (2002)

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APATÍA

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APATÍA

Es una puta mierda tener esta carencia de inspiración. Es una sensación de apatía continua, desde que me levanto hasta que me acuesto. No me anima ni la lectura del jabón y del champú cuando estoy cagando en el váter, ni las esporádicas caladas a un canuto acompañando una cerveza fría al llegar al parque, ni siquiera las revistas porno cargadas de sugerentes mujeres desnudas, penetradas, y que siempre me han parecido tan excitantes. Desde luego que los viajes siempre me han animado, y este último fue fantástico. Tal vez deriven de ahí mis problemas, por haberme quedado prendado de los lugares visitados, viendo en mi cabeza sólo imágenes de las soleadas playas y las agrestes montañas, salvajes en toda su extensión. Tal vez estas escenas sean la llave para volver a abrir las puertas a mis dotes creativas, que parece que se han quedado observando a escondidas por el ojo de la cerradura cómo doy vueltas en la cama, sin poder dormir por las noches, por las miles de ideas negativas que me avasallan. Y eso que teóricamente estoy viviendo unas circunstancias alentadoras para mi futuro, una relación magnífica con una chica que me quiere, y a la que quiero de verdad, una situación cómoda en general para cualquiera. Debiera estar feliz, exultante, gritando por la ventana a los cuatro vientos (o más, porque mi casa parece estar situada en un huracán) ¡qué bello es vivir!... Y aquí estoy triste, otra vez dando vueltas, suspirando por no sé qué, yendo de la habitación a la cocina para buscar

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APATÍA

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AVERSIÓN

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AVERSIÓN

Lentamente, le arrancó los ojos. Y disfrutó cuando lo hizo. Con total parsimonia, desprendió primero el izquierdo y luego el derecho de las cavidades en donde estos se sostenían. La amaba, o por lo menos, eso había creído siempre. Y por ello estaba disfrutando sobremanera descuartizándola. Era el último paso antes de cortar su cuerpo en pedazos para arrojarlos a la hoguera, y así hacerla desaparecer para siempre. No escuchó nada de lo que sucedía a su alrededor mientras arrancaba sus cabellos. Uno a uno, prácticamente. Lo más placentero era notar los tirones que daba cada vez que arrancaba pequeños mechones. Notar la tensión del cabello, y posteriormente el tirón firme que los separaba de raíz, con un leve crujido seco. La única luz que había en la habitación procedía de un pequeño flexo que se asía con una pinza a su estantería. El que le iluminaba la cara habitualmente. Ya no quedaba ni un solo libro en ella. Ni un trofeo. Antes disfrutó descuartizando sus falanges, suavemente, para que estuvieran cortadas al mismo nivel, con un cúter, haciendo de sus extremidades muñones perfectos, suaves al tacto. Había hecho lo mismo en los pies, prestando especial atención a crear una curva perfecta, desde el dedo gordo al meñique. Había pensado en comenzar atravesándola, y vaciando su interior, pero pensó que ser tan visceral no era positivo para desahogarse después de tanto tiempo, y tan tremenda traición. Siempre miraba a sus ojos para pedir

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AVERSIÓN

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MAÑANA MÁS

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MAÑANA MÁS

Cuando levanté los ojos por primera vez del libro, allí estaba. Su mirada, también desperezándose, se acurrucó de nuevo sobre sus apuntes, apoyándose sobre la leve almohada de sonrisas que el breve pero intenso instante había generado. Ahora sólo tenía ganas de leer sus pupilas. Tras varias ojeadas mutuas, los dos conocíamos el argumento del corazón contrario. Varios capítulos más, de gente subiendo y bajando, precipitaban el final que los dos ya conocíamos. Bajándose en la parada de siempre, dejándonos a los dos con las ganas de volvernos a leer al día siguiente.

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QUERER (Excusas)

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QUERER (Excusas)

Es que yo no tengo la culpa de que mi padre y mi madre hicieran el amor, y este sea el resultado. ¡Qué no tengo que explicarte cómo te quiero! ¡Sólo que te quiero! Vamos a ver, podría decir que todo es culpa de la crisis. Si todavía viviese en mi casa, que aún sin ser mía por ser alquilada, te da una sensación de libertad como para sentir que la posees, no tendría que buscar momentos especiales para que pudiéramos estar juntos y a gusto, sin tener que andar pidiendo permiso para andar desnudos por el salón y la cocina mientras practicamos un cliché del porno, ese criticado por las feministas por obtenerse el placer por repetición de imágenes que educan a la sociedad a obtener placer de una manera que parece única, de la que no existen alternativas. A todo lo que te pueda poner como excusa podrás oponerte, así como que a todo lo que se escribe hay que darle la credibilidad que merece según tu propia opinión, formación o circunstancia, o intuición, como si esto no fuera sólo una carta y fuera un relato, pero te digo que hablo con toda la sinceridad que me es posible. Sabes que no soy malo o eso me dices, y sabes que soy un soñador, un loco, o eso te digo, y es que la crisis en realidad no es culpable de nada. La culpa es de la Historia, que nos ha convertido en sociedad burguesa y capitalista, porque soy burgués y capitalista, aunque como he declarado en la primera línea de esta misiva, de este mensaje de auxilio, de esta petición de perdón, no soy yo

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QUERER (Excusas)

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QUERER (Excusas)

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SOLO UN DÍA, POR FAVOR

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SOLO UN DÍA, POR FAVOR

Todo empieza con la claridad, con la deseada oscuridad, con el pánico a empezar de nuevo, y no oler el café sino saber que para hacerlo hay que pasar por el frío y por la pereza, por el bostezo, el tropiezo, el asco de madrugar entre platos sucios y el vaciar el filtro, llenar la base con agua, limpiar bien el filtro, llenarlo de café sin ponerlo todo perdido, legaña fuera, cerrar la cafetera y poner el fuego, confiando en poder abrir la cafetera fácilmente, porque no quedan fuerzas apenas, acaso no queda ni siquiera café. Media sonrisa antes de salir de la cama. Estás ahí. Al menos. Cada día más delgado, a causa de lo que fumas y lo que bebes, y lo poco que comes, cosa que me tiene harta, pero que quiero comprender aunque la quiera eliminar, creerme que algún día vas a pensar en mí y solo en mí, y que el pasado que arrastras lacónicamente quedará por fin atrás, y te dejará mirar hacia delante y observar que tienes ante ti a la mejor mujer que jamás podrías desear. Que te quiere de verdad, que desea solo tu beneficio, tu felicidad, a costa de sacrificar tiempo para sus propios proyectos por estar un par de minutos más contigo. Pero nunca sonríes, y no acabo de comprender los porqués. Y de veras que me esfuerzo por hacer que sonrías. Bata, o chaqueta, o lo que esté más a mano, y te dejo que te vayas despertando poco a poco, a sabiendas de que luego te entrarán las prisas y me culparás de no haberte despertado a pesar de que me hayas gruñido varias veces

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SOLO UN DÍA, POR FAVOR

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EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO

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EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO

Primero me enseñaron una línea recta. Luego, un círculo. O una circunferencia. Nunca he sabido distinguirlas, para mí no son más que una forma. Pero bueno, no viene al caso mi opinión sobre las formas ya hechas, ya manidas, ya utilizadas hasta la saciedad. Cuando yo di mi opinión, cuando estaba respondiendo al examen, dije que era mejor una espiral, que era una mezcla entre una línea recta y un círculo, o una circunferencia. Que la forma se repetía pero nunca igual, nunca por el mismo sitio, porque no era posible, por cuestiones puramente físicas, metafísicas, reales. Claro que todavía era un estudiante, y no sabía con exactitud si lo que estaba respondiendo, lo que estaba escribiendo, lo había creado desde mi propio pensamiento, o era influencia de algo que ya había leído, o acaso alguien ya me había contado ideas al respecto, y estas eran confusas, o estaban confundidas, pero para mí era novedoso. Luego me enseñaron el resultado de los exámenes de los demás compañeros de clase. O traté de copiar durante el mismo, ya no lo recuerdo bien. Curiosamente, sólo una era mujer, Marie von Ebner-Eschenbach, cuya solución era un dibujo inverosímil, hecho fuera del plazo que teníamos para realizar dicho examen1. De mis compañeros de clase es la respuesta al examen que más me hace profundizar, aún hoy en día. Aunque no fuese calificada en el examen porque lo entregó tarde, o porque

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“Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo.”

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JULIO ACHÚTEGUI

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2“Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.” 3“No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo.” 4“No es el tiempo lo que se os da, sino el instante. Con un instante dado,

a nosotros nos corresponde hacer el tiempo.”

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EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO

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5“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos

todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” “El tiempo descubre la verdad.” “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.”

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JULIO ACHÚTEGUI

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6“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.” 7“Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por

matarlos.” “Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos.” 8“Es

preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.”

“La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.” 9“Lleva tiempo llegar a ser joven.”

“Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.”

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EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO

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“El tiempo siempre está maduro, la pregunta es para qué.”

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“Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.”

“Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.”

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“Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar.”

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“Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado:

el tiempo.” “Hay personas que no saben perder su tiempo completamente solas. Son el azote de las personas ocupadas.”

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EXAMEN DE DIBUJO TÉCNICO

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14“El tiempo es la materia de la que he sido creado.” 15“El tiempo es un sepulcro derramado sobre un sepulcro.”

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¿QUÉ TAL LA PELI?

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¿QUÉ TAL LA PELI?

Un día es lunes por la mañana, y recuerdas que te has apuntado a un curso sobre cine y sexualidad, o algo semejante. No es que te apetezca especialmente, anoche acabaste rendido, te acostaste con tu novia y la luz se apagó tarde, pero irás porque te has apuntado para acompañar a una amiga que sí que estaba interesada en sacar un crédito extra para su expediente académico, y bueno, el tema no parece desagradable. En el cartel aparece la palabra porno, a ver si cae. Llegas a la facultad. Comentas con los compañeros que te quedas esa tarde y unas cuantas más si el tema es interesante. Muchos te envidian, pero no se apuntan. Hay muchas otras cosas que hacer, y me lo creo, no es excusa. Pero no parece que en mi entorno inmediato sea un tema que interese mucho. Mi novia sí se apunta. Al día siguiente es martes por la mañana, casualmente, y recuerdas que no te ha disgustado la película que viste la tarde anterior. No es que sea un recuerdo recurrente, pero cuando los compañeros te preguntan que qué tal la peli, la respuesta no es ni positiva ni negativa. Cosas sobre los sentimientos… una película bonita, sí… más o menos interesante, más o menos conseguida, más o menos mejor o peor debate… sobre mujeres. La mujer que se rebela cuando se corta el pelo o cuando se lo cortan, el debate se acerca a la visión de la mujer liberada cuando la quimioterapia elimina su fabulosa melena de anciana o a la de la mujer que es señalada por pensar de manera diferente, convertida en paria. Por amor, por desamor,

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¿QUÉ TAL LA PELI?

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¿QUÉ TAL LA PELI?

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¿QUÉ TAL LA PELI?

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¿QUIÉN ES QUIÉN?

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¿QUIÉN ES QUIÉN?

Es mucho más difícil contar el hecho que el sueño. Contaré, pues, el sueño; luego, el hecho. Juzguen ustedes mismos. Aquella noche estaba intranquilo al irme a la cama, tardé un tiempo en conciliar el sueño, y al conseguirlo, soñé cómo mataba a otro hombre al que no conocía pero que no me resultaba para nada extraño. Le mataba porque este me refería un sueño en el cual me mataba. (A mí.) Me desperté en una cama extraña, en una habitación también extraña, junto a un cadáver, al principio extraño, hasta que, asustado, observé su rostro, y pude comprobar que se trataba de mi propio cadáver, y yo mismo era el hombre que me había contado un sueño en el cual me mataba.

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AÑADO CITA

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AÑADO CITA

Nota: me he limitado a transcribir estas hojas manuscritas, y al no haber encontrado más que estas seis, me he tomado la licencia de añadir únicamente esta cita: En las ramas del binomio magia - realidad los gregarios pájaros de la mnemotecnia descansan omitidos. Zhivka Baltadzhieva

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AÑADO CITA

No sé si debería destruir los papeles que he escrito, porque me van a tachar de loco (como si alguien no lo estuviera) o quizás les sirva como excusa en el trabajo para echarme a la calle, pues tal y como andan las cosas, si alguna vez los descubren, quizás los empleen como algún tipo de prueba que facilite mi despido. Si miran los vídeos de seguridad me habrán visto escribiendo mucho todos estos días, porque estas anotaciones han ido surgiendo según he ido descubriendo lo que está pasando. ¡Pero es que ha sido realizando mi trabajo como me he dado cuenta de este hecho tan insólito! No sé cómo terminará todo este asunto de las ranas. Me estoy volviendo completamente paranoico.

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SOSPECHAS E INDICIOS. 1964

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Cómo cambia la historia cuando uno investiga más a fondo. Cuando una persona emplea muchos heterónimos, hay que tener un ojo avizor, algo se trama detrás de esa historia. Si además, esa persona escribe biografías de gente que no es certificable, que no sabemos con seguridad si ha existido o no, hay que pensar que de verdad existen indicios para sospechar algo. Cuando encima dicha persona escribe infinidad de tipos de muertes y un número similar de justificaciones, tenemos caso, señoría. Me gustaría afirmar con rotundidad todo lo que expongo a continuación, y sin embargo, no puedo demostrar empíricamente todo lo que de aquí en adelante revelaré sobre Jusep Torres Campalans, que fue más conocido como Máximo Ballester, recientemente conocido como Max Aub. Inicialmente, me fijaré en el detalle más insignificante, pero que da toda la credibilidad y toda la veracidad a esta historia, así como a la de nuestros personajes (luego entenderán el plural, ya que hipotéticamente, hablamos de una sola persona): la destrucción de la casa natal donde se guardaba la partida de nacimiento de Jusep Torres. No tenemos la posibilidad de continuar nuestra búsqueda más allá, o al menos, el señor Torres se empeñó en no dejar rastro alguno más allá de lo que escribió sobre sí mismo. A partir de este momento, es localizable según narra toda su biografía. Incluso la obra artística, que se adivina meticulosa, resulta una forma maestra de diseñar un plan a largo plazo. Todo consiste en la imposibilidad de expresar lo evidente y no


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多NOTAS DE ALONSO QUIJANO?

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¿NOTAS DE ALONSO QUIJANO?

1Notas:

A sabiendas de que querrán menospreciarme, hundirme con ese libro suyo, e infravalorar mis aportaciones, diré en estos apuntes el motivo por el cual escribieron ese libro, "El Quijote", aquellos que me han tachado de loco y me han caricaturizado en sus escritos; y trataré de que estos papeles solo pueda descubrirlos un lector avezado, que sea capaz de investigar por los caminos de la literatura como por los de la vida, sabiendo diferenciarlos siempre. Tienen miedo a los libros, controlan las lecturas, satirizan acerca de aquellos que leen de una forma diferente, matan a aquellos que no rectifican. Por eso estas notas permanecerán ocultas, hasta que alguien las descubra y pueda interpretar la verdad acerca de ese libro, que a fin de cuentas, está basado en mi persona. Voy a tratar de ser escueto y directo, y no crear falsas expectativas acerca de lo que va a ser leído: se trata de una crítica al estamento eclesiástico, que no a la fe. Por eso es peligroso escribir estas notas, hoy 15 de Septiembre de 1607. La Santa Inquisición no perdona una, y ya he

______________ 1Esto

que pueden leer se trata de una edición moderna de un manuscrito transcrito el siglo pasado, hallado entre las páginas de una primera edición de imprenta del año 1605 del Quijote. El libro se halló recientemente enterrado en un lugar de la Mancha, durante las obras de una nueva carretera, junto a esta transcripción, por lo que no se sabe quién fue su poseedor, ni podemos seguir la pista de su procedencia.

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¿NOTAS DE ALONSO QUIJANO?

2Notas:

Quiero hacer notar otro de los aspectos por el cual han utilizado mi nombre para ser objeto de sus burlas. Daré las pistas necesarias para hacer la lectura específica de lo que significa mi amor por la que llaman Dulcinea, y de la que hacen una infame descripción en su verdadera figura, criticada como la mía, Aldonza Lorenzo. Yo no sé por qué no admiten que la mujer es digna y está preparada para gobernar sobre su vida así como para gobernar sobre la vida de otras personas, al igual que hacemos los hombres, y al igual que hacen los sacerdotes y demás miembros de la curia, que no es sino gobernar. Idealizan cómo veo yo a Aldonza, a la que tachan de mujer fea, y lo que hay que subrayar aquí es el miedo que tienen a que la mujer sea capaz, como Aldonza, de manejar la economía del hogar y de, por tanto, manejarse en el comercio, y en las finanzas, y se vengan abajo todos los chanchullos que tienen montados. Para empezar, la hija de los Lorenzo es una muchacha sana, fuerte, inteligente. Su independencia, la decisión que ha tomado de llevar su propia granja en el viejo terreno que su padre no trabajaba, para no ser una carga en la casa, y poder producir ella su propio alimento, su propia cosecha, no la convierte en una mujer más fea que aquellas que se quedan plácidamente a esperar ser desposadas, sin saber de la cosecha más allá de la fiesta que se organiza cuando esta termina. Que yo haya alabado en público su decisión hace que me

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UN DÍA BÁRBARO

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UN DÍA BÁRBARO

Como si en lugar de pensar en hacerlo, lo haces. Todo es así. Aunque claro, ya empezamos a divagar. Algunas cosas se hacen sin pensar, y tanto unas acciones como otras marcan nuestras vidas. Pero más las inconscientes. ¿O no? Varias son las razones de esta historia, de esta pequeña acción, que es esto mismo. La que más influye, quizás, es el propio gusto por... no, quizás lo más importante es el Diario del Budoka Politoxicómano... o A rumble in the Bronx, malamente traducida al español como Duro de matar, o que... Artes marciales, o más concretamente, el control de la mente, de los Vicios y Virtudes que son la doble uve del tabaco y la escritura... por decir algo blando y que de momento no aparente ser legalmente incorrecto... Muchas ideas, muchas ideas... Hechos.

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En lugar de ponerse a hacer cosas, desocupaba su tiempo en pensarlas. Álvaro se movía de la cama por la pura obligación que le marcaba su estómago, fiel despertador y recuperador de la “verdadera” consciencia. Si no fuera porque aquella bolsa ácida exigía que brazos y piernas se movilizasen, las horas las pasaría tumbado en la cama, con los ojos cerrados, o tal vez con los ojos abiertos, durmiendo, o no, pero soñando. Siempre soñando. Está claro que no puedo narrar ahora ni una mínima parte de los sueños de Álvaro, eso es imposible y además no nos atañe. Lo que nos importa, a nosotros, los que le conocemos, es todo lo que hace. Me limitaré a explicar un día, solo un día en la vida de Álvaro. Dos serían redundantes, como la vida de Cualquier persona, aunque todos también sabemos, e intentamos, no caer en eso que llamamos rutina, hasta que hallamos aquella que nos gusta.

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JULIO ACHÚTEGUI

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UN DÍA BÁRBARO

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EL CICLO DEL AGUA (2001)

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EL CICLO DEL AGUA (2001)

Una lágrima rodó por su mejilla. Con el dorso de su tambaleante mano derecha la apartó. Se sintió incómodo al momento de entrar en aquella reluciente sala repleta de trofeos que él mismo había ganado. Con gran tristeza registró con la mirada las estanterías de ese mueble hasta que la vio. Ahí estaba su primera medalla. Había sufrido mucho para conseguirla, pero ahí estaba. Ella fue quien le dio el empujón que necesitaba para que esos cazatalentos que abundaban entre el ferviente graderío se fijasen en él. Gracias a ella se oía un clamor en cualquier estadio o pista en el que se pronunciase su nombre. Le lanzó al estrellato, atrajo sobre él una ingente cantidad de patrocinadores que se peleaban y le ofrecían grandes sumas de dinero por llevar su marca en la camiseta. Otra lágrima. Apoyó la dorada medalla sobre sus rodillas mientras buscaba un pañuelo con el que limpiarse. Miró por la ventana. Un sol espléndido brillaba tras ella, invitándole a salir a pasear. Siempre le habían gustado las tardes soleadas, en las cuales aprovechaba para entrenar. Aunque corría con cualquier tiempo que hiciese, correr con las condiciones más favorables era lo mejor que le podía pasar. Disfrutaba con cada zancada que daba. Pero jamás nada volvería a ser igual. ¡Aquel maldito accidente! Los ojos se le humedecieron, pero se contuvo e intentó pensar en otra cosa. Cerró los ojos, pero aquella espantosa imagen le volvía a la cabeza. Abrió los ojos y la vio. Aquella gran copa plateada que había ganado en la última carrera que había disputado brillaba más ahora que

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EPÍLOGO

EPÍLOGO La asignatura se llamaba Literatura española actual, y yo no tenía demasiada fe en ella. Sabía que durante mucho tiempo nadie se había atrevido a darla, y me preguntaba por qué. Aquella primera clase iba a ser testigo de un acontecimiento histórico e histérico, un acontecimiento que iba a revolucionar la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid, y que muy pronto se extendería al resto de universidades españolas, como si de una gripe se tratase. Recuerdo que éramos apenas una docena de estudiantes dentro del aula. La mayoría no nos conocíamos, de modo que habíamos optado por sentarnos lo más alejados posible unos de otros. Intercambié un par de miradas furtivas con el chico de al lado. Era rarito, obviamente. Yo también me sentía rara, y no sabía si enorgullecerme o no de ello. Al cabo de un rato, un tipo larguirucho y barbudo entró en la clase. Uf. Qué más da repetiros su nombre aquí y ahora. Creo que lo que de verdad merece la pena es contaros lo que pasó, o al menos, cómo pasó. El tipo en cuestión nos saludó a todos efusivamente, con muestras inusitadas de energía y las manos temblorosas. Probablemente estaba nervioso (yo, en su lugar, me habría mordido las uñas hasta hacerme sangre), y su voz profunda retumbaba en las paredes como si estuviera a punto de estallar o quebrarse, como si después de eso que nos estaba diciendo ya pudiese dar por terminada la obra

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esencial en su vida. La primera clase de Literatura española actual fue la narración delirante de las aventuras de juventud de un filólogo. En realidad, no sé si llamar “filólogo” a este personaje que terminaría cambiándome la vida. La gente reaccionaba de maneras muy diversas: unos tomaban apuntes como enloquecidos, otros le miraban con una mueca grotesca que traducía, a todas luces, su desprecio. En fin. Yo no sé. Mis ojos se abrían y se cerraban en un continuo frenesí de asombro, dolor y alegría. Aquel hombre desbordaba pasión. Se me hace un nudo en la garganta al rememorar cómo nos contaba las peripecias de los legendarios Escritores Bárbaros. Apenas podía creer que él hubiese sido uno de ellos, uno de esos locos tan insoportablemente lúcidos. De sus borracheras habituales había terminado saliendo una cosa seria, lo bastante seria como para empezar a difundir versos por la calles de Madrid, luego por las avenidas de Buenos Aires, y más tarde por los balcones de Granada. Versos y cuentos y otras flautas. Activos, infatigables, muy pronto creadores de una editorial propia, cien por cien artesanal, que se dedicó a publicar a los escritores olvidados. Como padrino Bolaño y otros hombres ilustres de la talla de Ego Cerdada. Cuántos recuerdos… Después de aquella clase, no volví a ninguna otra. Había decidido que la literatura no podía encontrarse entre los volúmenes que no hacían más que acumular polvo en la biblioteca. Salí al sol y me bebí una cerveza. Pasé toda la

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EPÍLOGO

tarde recitando versos en una plaza, regalándolos, uno tras otro. Había gente que me escuchaba. Yo sonreía. Me sentía bien, muy bien. Muchos años más tarde fui a dar con este libro que ahora dejo en vuestras manos, un libro de cuentos, el libro de otro Escritor Bárbaro. No sé por qué, pero sus palabras fuertes y apasionadas me recuerdan mucho a las de aquel otro tipo, barbudo y valiente. Ojalá pudiera reunirlos a los dos (al declamador y al narrador) en uno solo, y hacer de él mi personaje; y de ese personaje, un libro, y de ese libro, mi propia vida. Porque la literatura está viva y esto es una prueba de ello. Fdo. La lectora

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Otros títulos de la colección Antología (poesía) Avizor (poesía) Del otro lado (relato)

Colectivo Julio Achútegui Munir

El ciclo del agua y otros objetos (relatos)

Julio Achútegui

Experimentos de vigilia (relatos)

Loro

Gente con sombrero (poesía) Literamita o Dinatura (relatos)

Gonzalo Ruiz Suárez Loro

Los ojos blancos (relato)

Munir

M (relato)

Munir

Miodesopsias (poesía) Morada y plata (poesía) Rómpase en caso de uso (poesía) Romper el tiempo (poesía)

Judit Pérez Gema Palacios Vade Retro Carmen B. Barcón



El ciclo del agua