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La barra Los Del Sur, fundada en 1997, cumplió en noviembre de 2007 10 años de alentar al equipo que ellos se encargaron de volver en el más popular del país. Siempre en la tribuna Sur, pero además en todos los estadios del país y hasta del continente, miles de seguidores verdolagas se introducen en el fabuloso mundo del apoyo incondicional a la camiseta verdiblanca. Enronqueciéndose hasta la agonía y cantando como poseídos, ven en los 11 hombres su bandera y en su voz el escudo con los cuales íntimamente sienten el orgullo de observar al Rey de Copas alcanzar metas envidiables por cualquier otro conjunto colombiano Ejemplo de las demás barras del país, Los Del Sur no solo cantan hasta el cansancio en los estadios del país sino que además tienen un nivel organizacional envidiable por cualquier otra barra colombiana y se convirtieron en pioneros de proyectos como “Con La Pelota En La Cabeza” con los cuales muestran que aparte de apoyar, tiene metas diferentes para la construcción de sociedad.


Ser hincha de Nacional tiene características definidas que solamente el ser verdolaga entiende, comprende, identifica y acepta sin discusiones. Llevar adentro al cuadro nacionalista, para muchos, va más allá del resto de las cosas. Perfil. Hay varias palabras para definir a aquellas personas que se acercan a un estadio de fútbol a acompañar a sus equipos. Está el simpatizante, el hincha, el aficionado y el fanático. El simpatizante es aquél que de vez en cuando asiste al estadio, pregunta por el equipo los domingos pero no se contenta ni demasiado con el triunfo, ni se pone tan triste con la derrota. Simplemente está interesado en el equipo por tener la información a la mano para tener tema para hablar en su círculo íntimo. El fanático es aquél que no acepta otras posturas sin aceptar que pueden existir otros equipos mejores, ni aunque la razón a leguas, esté de parte de su interlocutor. El aficionado o el hincha es aquél del verdadero perfil verdolaga. Está siempre con el equipo, en las buenas y en las malas, acompaña al 95 por ciento de los partidos del año y solamente una enfermedad o las vacaciones por fuera de la ciudad, le impiden asistir al estadio una vez al año, tiene recuerdos en el estadio desde que estaba recién desempacado de la cuna, acompañó en varias ocasiones por tierra o aire a su equipo en otras ciudades colombianas y tiene en su corazón tanto la alegría de los triunfos, como las cicatrices de las derrotas. Pero tiene algo en común que lo identifica y a nuestro modo de ver, además, lo califica: es capaz de sentirse perdedor y aplaudir al rival de turno cuando éste demuestra que en la cancha fue superior. Y ese es un gesto de nobleza y de comprensión del juego, que es difícil de notar en las demás aficiones de los otros equipos. Un ejemplo contundente: Ciciliano fue aplaudido en el partido contra Millonarios cuando seguramente en Bogotá nunca van a aplaudir a un jugador vestido de verde y blanco.


Atlético Nacional es tan popular, y sus símbolos han llegado tan lejos, que hasta en Boston existe, y de forma organizada, una barra llamada Sindicato Verde, que acompañó a Nacional en los recientes cotejos en la gira de pretemporada que realiza la plantilla de jugadores verdolagas por Norteamérica. El pasado domingo fue de gran emotividad para ellos con la visita de la divisa verde a Connecticut para el clásico ante Medellín en territorio estadounidense y allí, las directivas de la barra Sindicato Verde aprovecharon el momento para otorgar un diploma de reconocimiento al presidente Víctor Marulanda, por el título conseguido en el primer semestre de 2007. Con un letrero que dice: "El SINDICATO VERDE, la primera barra internacional del Club, felicita al Atlético Nacional por la conquista de la novena estrella. Los SINDICALISTAS le rendimos gratitud por despertarnos las más intensas pasiones. Tras las fronteras...eres nuestra fantasía más real". SINDICATO VERDE. Boston, Massachussets. 8 de julio de 2007. Cabe resaltar que todo comenzó un par de años atrás, cuando los hinchas de Atlético Nacional en Boston, Estados Unidos, se comunicaban con RADIO ATLANTICA 1600 y entregaban sus opiniones al periodista Amado Hernández, corresponsal de la emisora en Medellín. Cuenta Amado, que de 100 oyentes, 90 eran hinchas de Nacional y que cierta vez, en uno de sus informes, que se emiten en directo los sábados, recibió decenas de llamadas, todas eran seguidores nacionalistas y surgió la idea de la barra. Si tenía alguna duda con respecto a que apoya al equipo más popular de Colombia, le presentamos este botón de popularidad: Barra propia en estados Unidos. Sigue creciendo esta pasión futbolera nacida hace sesenta años. Y fortalecida con la gloria que desde la cancha nos han dado nuestros ídolos. Por eso, todas estas muestras de fervor.


Cuenta el señor Carlos Serna, escritor antioqueño, que en 1947 Alberto Villegas Lopera, un ex presidente de la Liga Antioqueña de fútbol, lideró la fundación de una sociedad comercial destinada a estimular los deportes y establecer el fútbol y el baloncesto profesional en Antioquia. La sociedad inicio labores con $50.000 aportados por 500 socios en acciones de $100 pesos cada una, pagaderas en un primer contado de $20 pesos al momento de ingresar a la sociedad y los $80 restantes en un máximo de 12 cuotas mensuales. Así pues, el viernes 7 de marzo de 1947 se consolidó el nacimiento de la nueva institución bajo el nombre de Club Atlético Municipal de Medellín. La escritura pública de la nueva sociedad se realizó el 30 de abril de 1947 en la notaría primera de Medellín. En 1950 se cambió el nombre por Atlético Nacional y desde allí siempre ha sido el mismo. El origen nacionalista, cuenta Serna en su libro sobre el elenco Verdolaga, viene de la fusión de dos equipos como Unión e Indulana que participaban con ruido en los torneos de la Liga de Fútbol de Antioquia de ese entonces, pero realmente el 30 de abril de 1947 está establecida como la fecha en que se comenzó esta linda historia. Era un sueño ambicioso. Se trataba de convertir al Atlético Nacional en un equipo que hiciera honor a su nombre, integrado únicamente por jugadores colombianos. Un cuadro criollo protagonista del torneo colombiano y que poco a poco pudiera avanzar en el afianzamiento de un estilo propio que nos abriera amplios horizontes en el futuro. Hoy, medio siglo más tarde de su aparición, con el nombre de Atlético Municipal, vemos con satisfacción que buena parte de los objetivos se han cumplido. Sesenta años a lo largo de los cuales el equipo verde y blanco de Antioquia se ha consolidado como el verdadero símbolo del fútbol colombiano. Seis décadas llenas de logros y satisfacciones. Diez estrellas en el torneo de la Dimayor. La primera en el 54 cuando apenas se consolidaba el fútbol nuestro, superada la etapa del Dorado.


Ídolo inmaculado de la afición verdolaga. Héroe perenne de los corazones verdes. Semidiós de la memoria colectiva de la afición nacionalista. Figura de la gran conquista de Nacional en su historia como fue la Libertadores de 1989, Andrés no solo colaboró con eso sino que fue parte del mejor equipo verdolaga de la historia cuando en compañía de sus amigos de Nacional y la Selección le demostraron al país, al continente y al mundo, que el meridiano del balompié también pasaba por Antioquia y Colombia. Su recuerdo nutre la nostalgia. Su calidad, su forma de ser, su don de gente, sus cambios de frente, sus cabezazos en ambas áreas, sus remates de fuera del área. Su seguridad y su forma de jugar adentro de la cancha y de comportarse fuera de ella, le entregaron un sitial de privilegio en el mundo nacionalista que siempre lo tendrá como el principal héroe mimado de la colección de estrellas que posee el club. Nació y murió verdolaga. Suficiente para amarlo hasta la eternidad.


Arquero Llegó al equipo a suplir la ausencia de arqueros de envergadura y a mantener la historia de que Nacional siempre había tenido arqueros de verdad y cumplió el objetivo siendo campeón de la Merco norte 98 y del torneo colombiano 99. Arquero gana-partidos que en las definiciones a penales de la época le entregaba a Nacional un punto de más gracias a sus reflejos felinos, a su intuición y a que es uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol colombiano. Llegado del Deportivo Cali en una cifra astronómica para la época, e inclusive para nuestros días, cumplió el papel y dejó una huella que hoy los hinchas reconocen.


los del sur siempre presentes  

que es la mejor barra de colombiaa ya por su aguante y por alentar a su equipo en las buenas y en las malas

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