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Jenny García Arroyave Juan Esteban Calle David Avendaño


INDICE EL DISEÑO GRÁFICO CUBANO CRONOLOGÍA DEL DISEÑO GRÁFICO EN CUBA EXPONENTES DEL DISEÑO GRÁFICO

Jenny García Arroyave Juan Esteban Calle David Avendaño


DISEÑ GRÁFIC

CUBANO

Por: Reynaldo González

Intentar escribir o al menos establecer los lineamientos de la historia del diseño gráfico cubano en el pasado siglo, y hasta la actualidad, ha sido el interés de muchos, sobre todo de historiadores, diseñadores y amantes de la imagen gráfica en general, aun cuando tales desvelos se hayan materializado en pocas publicaciones.

pecialmente en el plano cualitativo, es aquí donde podría residir su verdadero concepto artístico, amén de la creatividad, pericia e imaginación de sus creadores: su capacidad para conformar la cultura e identidad de una nación. El límite que trata de definir si el diseño es arte o no, deja de lado un aspecto, a mi juicio crucial, que es el modo y el contexto de su consumo. En tanto que mateSi el diseño gráfico influye en la rialización de un producto comanera en que el hombre común municativo para un público dese relaciona con su entorno, es- terminado y respondiendo, por lo general, a las exigencias de un comitente, adquiere una función organizativa o de orientación dentro del caos de mensajes que diariamente se están produciendo y reproduciendo:

[...] El orden en la página de un diario, en el tránsito, en la señalización e identificación de empresas, en la arquitectura, en las oficinas públicas, en la gráfica callejera, en libros y revistas, poco a poco penetra en la vida de los individuos [...] [al] facilitar el acceso a la información, el diseñador contribuye a hacer la realidad más transparente y promueve en la gente el hábito de informarse. La adquisición de información provee independencia y confianza.


Y es también en esta dimensión de ordenamiento, de regulación del flujo de la comunicación, que el diseño es un arte. Penetra en los aspectos más nimios de la vida cotidiana, cualificando espacios, promoviendo el conocimiento y el desarrollo de una cultura visual en el individuo, pero también crea una imagen, como hemos dicho, un concepto de identidad.

Cuba gráfica. Una visión del diseño gráfico cubano centra su mirada en el devenir de una práctica que cuenta ya con más de un siglo de historia. Aunque su atención se centra en la producción gráfica de 1959 a la actualidad, porque sin duda es el período donde con más fuerza se promovió la labor de los diseñadores, encontramos una suerte de flash-backs que exponen la pertenencia a una estirpe creativa de vanguardia. En efecto, en el diseño publicitario de Jaime Valls y de Enrique García Cabrera, y editorial de Conrado W. Massaguer (revistas Carteles y Social de la década de 1930), presentes en la exhibición, podemos apreciar una de las tesis enunciadas por varios investigadores cubanos, entre ellos Luz Merino Acosta, sobre la importancia que las publicaciones periódicas tuvieron para el cambio de visualidad no sólo en el arte cubano de vanguardia, sino en el contexto sociocultural de la República en su imagen de modernidad.


Sin embargo, lo que sin dudas constituye el logro de esta muestra es haber concebido, curatorialmente, una genealogía del diseño cubano de los últimos cincuenta años con un matiz abarcador e inclusivista que permite acceder a varias generaciones de diseñadores, de ambos sexos, en las más diversas áreas: la cartelística, discos, spots publicitarios, imagen corporativa, campañas promocionales, diseño editorial e institucional. Pero esta genealogía no es lineal, lo que vendría a ser más bien una cronología, sino que apuesta por la convergencia espacial de varios tiempos y estilos de la gráfica cubana alrededor de una temática específica. Es, en definitiva, una amalgama visual que potencia el valor de cada propuesta en relación con las que le rodean, una especie de diálogo polifónico enriquecedor.


De esta forma, la fotografía y el diseño vieron intersectados sus dominios muchas veces, pues gran cantidad de carteles de los años 70 (y también en la actualidad) utilizaron la foto como motivo de inspiración, manipulándola luego libremente. Por otro lado, muchos fotógrafos documentaron la presencia de la gráfica en muros o vallas de ciudades y carreteras de todo el país. Fue un tránsito en dos direcciones, un intercambio que alcanzó también el diseño de discos, brochures y, más recientemente, las multimedias y spots publicitarios. Solucionar los problemas comunicacionales, el diseñador simultáneamente trata de producir obras de alta calidad, es decir, trata de innovar, de empujar fronteras, de introducir nuevas maneras de ver, y en ese proceso contribuye a la extensión y al enriquecimiento de la experiencia del público. Quedar en la mente del transeúnte, mover su sensibilidad hacia un problema social, sanitario o político, invitarlo a una exposición, una película, un concierto o una obra teatral. Si algo caracteriza gran parte del diseño que hoy vemos en las salas y espacios de la Casa es su poder de síntesis, el menos es más y mejor. Sin embargo, a veces sólo basta la imaginación

y dejarse cautivar por unos besos robados o la promesa de los diez millones en aquella zafra del 70. Cuba incita a crear una galería propia, la historia personal que, a base de imágenes, seduce y compromete. Es un viaje, una experiencia intensa que no termina, se re-compone, una y otra vez, en la memoria, en la distancia.


Graduado en Diseño Gráfico por el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), La Habana, Cuba, 1984-1989. Actualmente es Vicepresidente de Prográfica y funge como Director de Diseño de la Casa de las Américas. Ha trabajado como freelance para diversas empresas e instituciones, principalmente en el campo de la cultura. Ha impartido conferencias sobre diseño gráfico cubano en Cuba, Suiza, Holanda, Italia, Ecuador, México y los Estados Unidos. Profesor del ISDI entre 1989 y 1994. Fundador y coordinador del grupo Next Generation; curador de sus proyectos entre 1993 y 1997. Miembro de la Unión de Escritores y

Artistas de Cuba, del Comité Prográfica Cubana (adjunto a Icograda), de la Asociación Cubana de Publicitarios y Propagandistas, de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Cátedra C. W. Massaguer de Diseño Gráfico de la Universidad de La Habana.


Diseñador cubano (Valencia, España, 1937 - La Habana, Cuba, 2001). Bachs falleció al mes siguiente de celebrar en La Habana la Semana de Diseño Gráfico en el año 2001 y recibir durante ella el reconocido homenaje de sus colegas cubanos y extranjeros. Bachs, quien fue Miembro fundador del Comité Prográfica cubana, es uno de los diseñadores gráficos cubanos que ha recibido mayores reconocimientos por su obra tanto en Cuba como en el extranjero.

del filme impresa en offset, algo que no repetirá nunca más en su producción cartelística. Su estilo es lo más distante del realismo fotográfico que podamos imaginar, su personal uso del color Muñoz Bachs: algo más que un extrae todas las posibilidades Cartelista. El cubano Eduardo que permite la técnica de la seriMuñoz Bachs merecería el “re- grafía. cord Guinness” en diseño de carteles de cine si, como muchos Por otra parte su modo de reflejar afirman, ha diseñado casi 1,000 el filme se aparta del Cartel realcarteles para la cinematografía ista-comercial que predominaba cubana. Lo cierto es que co- en Cuba en los años cincuenta y menzó diseñando el cartel de la nos ofrece en cada cartel su reinprimera película realizada por terpretación propia del filme y fila revolución cubana en 1961; nalmente su nueva versión llena “Historias de la Revolución” del de encanto y fantasía. director Tomás Gutiérrez Alea En la obra de Bachs, quien nació y se ha mantenido casi cuarenta en Valencia, España, en 1937 y años haciendo carteles de cine. llegó a Cuba tan pequeño que habla con acento cubano, está Curiosamente en este primer presente la influencia que sobre cartel de Bachs, que realizó a él ejerce su obra como ilustrasolicitud del propio Gutiérrez dor de literatura para niños, en la Alea, el autor utiliza una foto que prevalece la ingenuidad, el en blanco y negro de una escena humor y también la sátira.


En la última década del primer período republicano en Cuba se acumularon serias contradicciones socio-económicas y políticas que desembocaron en un alzamiento armado y la posterior toma del poder por los guerrilleros en enero de 1959. En el campo de la comunicación social se habían impuesto desde la década anterior las agencias de publicidad al estilo norteamericano, las que llegaron a ser más de 30, y que actuaron tanto sobre los medios impresos como sobre la programación casi íntegra de la televisión y la radio, iniciada en Cuba justo en la mitad del siglo. McCann Erickson, Guastella, Siboney, Mestre-Conill y OTPLA eran algunas de las agencias principales. Existían además dos destacados departamentos de publicidad internos: los de las compañías de jabonería y perfumería Crusellas y Sabatés. La Habana contaba con una poligrafía moderna y eficiente.

Se alcanzaba gran calidad en las impresiones litográficas; había varias máquinas rotativas, de huecograbado y offset, y decenas de pequeños talleres de impresión tipográfica. Las agencias publicitarias, las empresas editoriales y los grandes consorcios de medios de comunicación norteamericanos acostumbraban a someter a prueba en Cuba sus nuevas técnicas y tecnologías. La Isla sirvió también como plataforma para el lanzamiento de productos y mensajes hacia el mercado latinoamericano, todo lo cual explica en parte el desarrollo tanto de la publicidad como de la industria gráfica cubanas en esta década.


El lenguaje fotográfico había alcanzado un claro predominio con los aportes destacados de dos estudios: el de Buznego, que fue líder durante años, y el de Korda, que aportó la renovación. Existía un gremio organizado de profesionales de la comunicación, con sus anuarios, clubes y premios. La Escuela Profesional de Publicidad se fundó en 1954. No fue sin embargo una época de grandes figuras individuales como habían sido Valls, Massaguer, Blanco y García Cabrera en décadas anteriores. Cabe mencionar sin embargo a Enrique Céspedes, Luis Martínez Pedro, Mario Masvidal y Carlos Ruiz entre lo más destacado de estos años. En el ámbito de los productos de consumo Cuba contaba con una rica tradición de nombres y marcas. De igual modo envases, etiquetas y embalajes habían recorrido un fructífero camino desde el siglo xix, en primerísimo lugar en los tabacos, pero también en cigarros, rones y cervezas. Estos productos, sus nombres y lemas comerciales fueron expresiones de identidad cultural (por ejemplo, del humor criollo: «Ron Matusalén, hoy alegre, mañana bien»). Los tabacos, que constituyen un verdadero patrimonio de las artes visuales cubanas, contaban en sus envases con una imaginería donde las representaciones del paisaje natural y humano valorizaban la cultura criolla.


La revolución fue una transformación profunda de la sociedad en todos sus ámbitos, en un proceso continuo pero no lineal. La comunicación social estuvo desde luego afectada por esos cambios, que dieron una perspectiva radicalmente diferente al diseño gráfico. Fue esta una época de fundación: surgieron nuevos emisores de la comunicación, cambiaron los mensajes, y los receptores dejaron de ser potenciales consumidores para convertirse en destinatarios de mensajes políticos, sociales, educativos y culturales.

De la anterior, la nueva sociedad heredó un sector profesional bien entrenado en la publicidad. Muchos continuaron trabajando en sus puestos hasta que los dueños de las agencias las abandonaron y partieron del país. Con las posteriores nacionalizaciones los diseñadores pasaron a ser empleados del estado. Los que se quedaron en Cuba y protagonizaron el relevo de paradigma que se operó en el diseño gráfico cubano eran casi todos menores de 30 años y participaban en mayor o menor medida del ideario que la Revolución propuso.


En la confrontación ideológica de los primeros años la publicidad fue tildada de perniciosa, y en 1961 fueron definitivamente suprimidos por el gobierno los espacios publicitarios en radio, televisión y prensa plana. Hubo también prejuicios estéticos, fuertes debates, pero en general el diseño logró imponer su libertad expresiva y primó el respeto a sus creadores. Los dos principales conglomerados de diseñadores que surgieron en estos años fueron el Consolidado de Publicidad (en 1960) y la agencia Intercomunicaciones (en 1961). El primero atendió los contratos de publicidad que existieron hasta 1961 y la segunda se ocupó de los encargos de comunicación de las entidades del gobierno (ministerios, empresas, etc.). Intercomunicaciones (con cre-

adores como Guillermo Menéndez, Tony Évora, Joaquín Segovia y Silvio Gaytón en la primera etapa, más Olivio Martínez, José Papiol, René Mederos, Ernesto Padrón y Faustino Pérez, entre otros, en un segundo momento) terminaría fundiéndose en 1967 con un grupo de diseñadores que atendía la gráfica propagandística del gobierno en la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR). Los nuevos contextos en que se desarrollaba el diseño gráfico y los contenidos que debía comunicar necesitaron formas diferentes a las que primaban hasta entonces. Por un tiempo, sin embargo, se produjeron superposiciones de contenidos y formas antagónicas.


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