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Un cuarto vacío No la quería ver, tendría que contarle lo que pasó, y después de ayer ella sabía lo que había dicho, por eso quería tanto verlo hoy. Una llamada al teléfono, y otra llamada, toda la tarde en eso y acostumbrarse a la oscuridad, hoy se estaba bañando y sentía como si estuviera mirando el sol sin cubrirse con los párpados. Pensaba obsesivamente en un salto al vacío, en como se vería el piso ese último momento al caer, romper el asfalto con la cabeza y llenar la calle con su sangre, nada de eso le importaba, así que atendió el teléfono, le dijo que viniera. Como estaba aprendiendo a moverse en el espacio de la habitación, dejó la puerta sin llave. Ella pasó y se acercó a la sala en su vestido rojo, y allí estaba él, de traje en una silla, con barba y cabello largo, y grandes lentes oscuros. -Fué por ti- y se quitó los lentes mostrando esas cavidades abiertas que derramaban sangre, esta suceptibilidad, está facilidad con la que alguien se puede destruir por los demás. -¿Cómo pudiste? – dijo ella No quería ver más, esa era su explicación a la angustia que sentía cuando llegó a la casa y tomó un gancho de ropa. -He venido a pedirte perdón, pero por Dios ¿qué has hecho? -No te preocupes, ya no hay regreso. X X era un adicto sexual, veía todo tipo de pornografía y le gustaba violar mujeres. Frente a su computadora había ejercitado la crueldad de sus ojos, buscando primero anal, después hard anal, después hardest anal, y así, no paraba de buscar. Derivó en viejas, 18 años, y niñas, iba caminando por una calle oscura y agarró a una mujer, la volteó y le puso una navaja en el cuello, fué forcejeándole, bajándole las pantaletas y unas medias panties, bajándole cada vez más, la penetró, la mujer sin embargo se resistía, cuando tuvo la navaja en la cara fue una resignasión, maldita así era la vida de este hombre. A cada rato estaba erecto, su deseo sexual no le permitía concentrarse, desde pequeño nunca tuvo problemas, el problema se hizo reciente y reciente, en un principio para no amenazar a nadie se hizo recipes falsos de cualquier familiar que fuese médico, se resetó tranquilizantes, pero le gustaba ver pornografía de la dura, de la que tuviera dolor, aquella en que la mujer no disfruta para nada lo que está haciendo, aquella pornografía en la que la mujer se está arrepientiendo de haber firmado un contrato, ¿Pero es esto de verdad? ¿Está esto pasando? La tortura sigue y sigue y parece suspendido en el sudor y la fuerza, en la cámara y la pose, ¿Hasta qué punto es actuado el dolor? ¿Hasta qué punto es verdad? lo cierto es que este


hombre ya había cruzado la línea. La verdad era un tipo tímido, al que le había ido mal en todas sus citas. Era muy nervioso y tímido, siempre estaba ansioso de tirar, a penas sin poder llegar a tocar a una mujer llegaba y trataba de robarle un beso, y así lo iban rechazando, condenandolo con amistad, pues le consideraban inofensivo, hasta que se hartó. Una noche conoció a una muchacha y se la llevó a un callejón oscuro, era apenas su primera cita con ella, fingió que se le espichó un caucho, se bajaron y la muchacha se bajó, entonces se le fué encima contra el carro, “abre las piernas”, le dijo, “no me mates” dijo la muchacha, “no es que te mate, es que te voy a cortar la cara, no abre las piernas, “vamos”, la forcejeó, “abrelas” así de hardcore como las películas que veía, duro, sin lubricación, con sangre y dolor de carne rompiendose en lo estrecho. Estaba seguro que por la vergüenza que sentía la muchacha no iba a denunciarle, sabía su nombre pero no su verdadero apellido, sin embargo se dió cuenta que eran mejor los callejones y no citas conocidas que pudieran identificar su carro, así de irracional es el crimen, no importa que lo conozcan a uno, que sepan donde vive, la violación pasa porque pasa y así pasaron varios meses. De las 11 victimas que llevaba, una regresó al callejón, dejó que la acorralara y le pusiera la mano en el cuello, entonces le reconoció la cara cortada, luego la navaja “ahora te voy a hacer una x, me gustó lo que hicimos”, y jalando su cabeza con la mano izquierda le dio un beso, le escarvó la boca con la lengua, la mujer se bajó rápido la falda, e hizo un movimiento como si fuera ella quien le lo cogiera, tenía una pieza de soldador puesta con una correa como si fuera un genital, y así se pegó al cuerpo, enterrándole la pieza de soldador en el huevo y las bolas, abriéndole un hueco como un hueco en la tierra, sangre negra y roja oscura, castrado con la navaja le cortó el cuello, los dos se retorcieron desangrados en la calle, como si hubieran sido atropellados. on flores rojas pintadas Tengo que decir que este es el país más violento del mundo, ¿Será verdad eso? Tal vez, tal vez sí, pero uno se siente como si viviera en el lugar más violento del mundo, la tasa de crimenes está subiendo más que la inflación, somos un país flaco, muerto de hambre, y el hambre da dos cosas, necesidad y odio, y aquí estamos. Soy periodita del diario xxx, nos aseguramos que esas tres x sea en gráfico y en realidad, dicen que hay que tener respeto con los muertos, funciona como las prácticas de medicina, los muertos sin dinero son objeto de autopsia, y sus órganos son separados y colocados en mesas, donados a la causa, estos muertos igual sirven para las fotos, a mí no me gustaría que la foto de mi hija descuartizada aparezca en el periódico, pero mientras no sea personal, busco para mostrar la realidad. Partiendo entonces que hay muertos que no pueden mantener privacidad, muestro las cosas. Pasado este aspecto viene la violencia, ¿Por qué se debe mostrar esa violencia en los periódicos? ¿Hemos perdido la capacidad de asombro? ¿Por qué no se muestra el deporte y el potencial venezolano? El deporte es una mierda y la cultura en este


país es tan pálida como un papel contact, tenemos que aceptar que esto es la realidad, la capacidad de asombro se perdió en el mismo momento en que se empezaron a cometer estos asesinatos en masa, en serie, no hablo de ningún psicopata o de un sólo ser humano, hablo de que el venezolano es un psicopata, el asesinato es un hecho social, como fumar o usar pantalones, el asesinato en serie es la gran repetición de asesinatos que hay, y si un individuo lo hace afecta a la sociedad entera, y más en esta escala donde el matar se vuelve una disposición o conducta. Es una hipocresía negar la realidad, que cinismo esa propaganda que salía una mujer diciendo “vamos a trabajar para que Venezuela siga siendo el mejor país del mundo” hay que tener una cara bien dura para decir eso, creo que era de un banco o de una vaina de esas, un mensaje de fomento, pero aquí el fomento no existe, es solo palancas e interéses, vamos a decir que vivímos en el país de las maravillas, yo lo tomo como una misión. La gente piensa que sólo se trata de tomar fotografías, que uno necesita del hambre para alimentar su periódico, que uno vive del cáncer del país, y en realidad no es así. Mi misión es mostrarle a la gente que vivímos en un país donde la vida no vale nada, la libertad de expresión es la primera y única forma de protesta que tenemos, en este país estamos trayendo las cosas del primer mundo, ropa, piolas, drogas, centros comerciales, carros, comida de chef, pero no los buenos hábitos que en todo caso levantaron otros países, seguimos cambiando espejos por oro, cualquier celular vale más que un barril de petróleo, unos blue jeans valen más que un barril de petróleo, una botella de un licor o una colección de películas vale más que un barril de petróleo, estamos distraídos con objetos, seguimos siendo flojos, y sedados con drogas y televisión y celulares, para no pensar en cambiar de situación, cambiar el sistema, cambiar el gobierno o lo que sea, estás descontento pero no haces nada, porque te distraes, estás sedado. Te matan por zapatos, collares, pulseras, este es un país donde la violación es tan justificada como una masturbación, no tengo indiferencia, siento que con mi cámara golpeo y rompo a coñazos la puerta de la ignorancia, del sueño, quiero astillar esta indifernecia. La indiferencia es de la ciudadanía para hacer algo, y de ha puesto de vacaciones colectivas por años a las autoridades, que no dejan de cobrar igual, protestar parece algo de ociosos, de gente sentimental, de gente sin oficio, porque estás muy ocupado trabajando mil horas para llevarte un plato de comida a la boca, estamos tan pobres que pronto no comeremos en platos, si no en las manos, pronto ni tendremos hoyas o gas para hacer la harina, así que comeremos pelotas de harina con agua, todos los días se va el agua y la luz, para que nos acostumbremos a un comunismo donde las vainas no sirven, donde nada funciona, pero el mensaje es que podremos ser perezosos, no habrá que luchar por comer porque no habrá comida, ni tener ambiciones porque estará prohibido ambicionar. La sección de sucesos es en su mayoría violaciones y asesinatos, pienso en la vergüenza, en el respeto y es como los muertos de práctica. Sin embargo no fotografío a los vivos, no pondría en vergüenza a esa persona, una víctima de violación viva, o algo así, a menos de que esa persona


quiera hacer un reportaje y denunciar, pero tampoco vamos a sacarle la historia de la boca, esa es la cosa, son pocos los vivos, los malandros se tapan la cara. También tienen derecho de no salir en el periódico, aunque pienso que ya no tienen derecho, la prensa es una industria, pero como casi todas, una industria necesaria, el gobierno es otra industria, una empresa de narcotráfico y petróleo para hacerse rico, y mientras más dinero y corrupción generes, a todos los niveles de burocracia compras inmunidad petrolera, el gobierno es un multimillonario psicópata, con inmunidad petrolera en la burocracia callejera, en la burocracia industrial, y en la burocracia diplomática. La prensa es el reflejo de todas las industrias que mueven el país, la industria de alimentos, la de consumo masivo, la del asesinato, la del secuestro, la del deporte, todas las industrias, todos los intereses que mueven esta sociedad. El realismo puede ser imparcial, pero el ciudadano no lo es, es una lucha entre clases sociales, entre los buenos y los malos, entre los pobres y los ricos, entre los flojos y los que quieren surgir, todos dispersados y mezclados entre todas esas categorías. Está el peligro de ser censurado, dicen que los niños no pueden ver eso, primero que los niños no compran periódicos, hay que saber que vivimos en un sitio donde la inocencia dura cada vez menos, y las condiciones así lo hacen, nosotros ponemos la cámara y el ser humano el instinto. Desde joven me gustó entrevistar prostitutas, fotografiar asesinatos, etc, es como el médico forense, me siento bien entre la muerte y el subterráneo, la diferencia, supongo, es que el médico forense ve los daños detallando la carne y los huesos, imagina los golpes con objetos como bolas de billar, yo veo la escena final y tomo la fotografía. Estoy en un apartamento, una biblioteca derrumabada, la cinta amarilla de la policía, y una persona boca abajo, una mujer rubia de pelo rulo con la nuca abierta y llena de sangre por el golpe de una bola de billar tirada por ahí, manchando el suelo por donde rodó. Hay una mesa de pool en el apartamento, la sangre está fresca, los brazos rendidos en el suelo, la blusa blanca con flores rojas pintadas, la blusa rasgada. Este es el pan nuestro de cada día, me estoy hartando ya de esto, quisiera redactar deportes, pero me aburren hasta la muerte. Entonces empiezo a preguntarle a los vecinos, oyeron una gritadera, no se podía pasar, la señora de sesenta y pico de años en batola llamó a la policía, la otra vecina que estaba allí me contó que acaba de llegar hace poco, tiene dos hijos, niño y niña de 10 y 9 años que se escondieron al oir los gritos, asustados, no me deja hablar con ellos, voy a los pisos de abajo, a los pisos de arriba, luego al conserje. -¿Cómo pasó este carajo?- eso en el reportaje se dirá “¿Cómo entró el presunto asesino” -no lo sé, habrá pasado con alguien aprovechando que no hay vigilante. Libre de toda responsabilidad, luego me informan que un tipo alto blanco se montó bien apurado en un fiat 1 rojo, y se fue pal coño. Un tipo de un negocio de fotocopias, pero ya hay demasiados sitios de copias, un papel


no basta, requisitos, tres copias de cédula, para esta oficina y para otra, un solo papel no basta, resumen curricular para poder trabajar aquí o allá, original y copia, y otra copia, cada oficina debe tener mis datos porque mi vida continua, rif, cédula, partida de nacimiento, acta de estar vivo, constancia del número de veces al día que uno mea, quieren guardar mi foto y ver si el rostro de la foto envejece y alegrarse, le darán encierro y lo pondrán en la gabeta como celda de castigo. En fin, subo de nuevo las escaleras, al 11 piso no hay ascensor, y pregunto si la habían visto con un tipo alto y delgado, de ese hábito de una chaqueta de cuero al día, me dicen dos señoras que sí. La policía está ahí, digo esta información a un policía y me mira con una cara de que ladilla, que por qué le digo eso, realmente le he amargado el día, más trabajo, ¿Y la información de contacto? Hay que decirle esto a la familia de la chama, no me dejan revisar el cuarto para buscar teléfonos, veo la nevera, no hay agenda telefónica, busco el celular. La chama vive sola, la policía revisa, llama a los familiares, vienen la mamá desesperada y un hermano como dormido, hay lágrimas, las viejas chismosas las abrazan, hay lamentos que rompen la atmósfera, la señora no se calma, entonces hablo con el chamo, luego de media hora lo agarro por los hombros. -Chamo, tu hermana conocía a un tipo con un fiat 1 rojo? Pon la denuncia, aquí está mi número, y le explico lo de los testigos y tal, el carajo no responde. Las denuncias se ponen dos días a la semana, diez números, vete a las 4 de la


mañana y espera que no te maten mientras esperas a que abran a las nueve. Estar ahí en ese cuarto me hace pensar si se hizo premeditado o no, vuelvo a preguntar a la señora, otro chamo a veces iba con ella al apartamento, celos, malditos celos, la gente enloquece y pasan estas cosas, y ahora ese chamo jodió su vida y la chama se jodío y la mamá se jodió, y todos se jodieron, y ella lo había jodido a él, todo una fractura de la lealtad y luego de la razón, la belleza, veo una foto de la tipa-su cuerpo sigue boca abajo- pienso en su rostro, en la nuca, en los paseos en un fiat 1, en el número 1, las cosas que estaban por vivirse, se daña la gente, se dañan los planes, se dañan vidas enteras, que vivimos en un país de vidas fracturadas, todo quemado en un gran incendio. Camino las calles y veo gente que lo perdió todo, gente que no puede disimular el desespero, gente que no puede más. Camino y veo temblar a algunas pesonas, con el instinto de matar, gente con las ganas que se les salen como sudor, sea matar, violar, agredir o dañar a alguien, ver algo bonito y dañarlo para siempre, un objeto no basta, se necesita rasgar y morder carne, se venden sacos de gopear y muñecas inflables, pero no hay nada como la carne humana para rasgar y coger. Una vez narré un asesinato en un autobus, un delincuente, sin chuzos, es decir una golpisa, voy a escribir la escena. Hay un autobus lleno de gente andando por ahí, sube y baja gente, tanta gente que parece una plaga, y una muchacha de trece años entra y le toca estar parada. El autobus con salsa brava a todo volumen, la gente le tiene que gritar al


cagapalos para que se paren, entonces la chamita está ahí, tiene unas licras y está con una blusa morada sin mangas, y un tipo la ve y tiene un arma y se le viene encima, la lleva para atrás y se la quiere coger ahí mismo, le empieza a meter mano y no le importa que el autobus parezca un manicomio lleno, en algún momento no sé que pasa, que las más de 20 personas que estaban ahí lo agarran y lo golpean y lo matan a puro coñazo, es el institnto del hombre, al tipo se le para el guevo y se quiere coger a una carajita en pleno autobus y el instinto de todos de matarlo, la ira se contagia, la ira en masa, que no se puede aguantar, el tipo estaba impaciente, inquieto, manos moviéndose y sudando, tenía que pararse la gente igual por instinto, uno cruza la línea, luego otro, luego otro hasta que ya no hay retorno, esto es lo que ha pasado con nuestra sociedad. Salgo y me monto en mi carro, voy a una vaina de hamburguesas, doble carne, maíz, chorizo, huevo, tocineta, jamón, lechuga, tomate, cebolla, salsa barbecue, salsa tártara, mostaza, salsa picante y queso, también me gustan las mixtas, de carne y pollo, luego voy a un bar a revisar mis notas, 25 años, no es mucho, tengo el nombre de la chama, la edad, la dirección, puedo hacer un artículo. -te han dejado una invitación -¿En serio? -sí -eso no pasa nunca -te dejaron esto Me voy en taxi para allá, no quiero ir solo, además no encontraría la dirección, y detesto buscar direcciones, me da arrechera, pasamos las calles de los lados de la miseria, un puñado de pasadisos que suben y bajan, curvas, mi memoria está tratando de grabar aquella serie de movimientos incomprensibles. -luego bajas por aquí, cruzas en esta casa azul No podría ser taxita, detesto estacionarme en lugares donde el espacio es justo, y maniobrar, camino un poco y me pierdo, por eso llevo una brújula, la gente le presta atención a estupideces como esta. Hay un edificio, hay varios edificios, podrían ser derrumabdos bajo la tarde roja, espero rayos o terodáctilos volando, pero peor es la soledad que lo rodea. Subo las escaleras hasta el quinto piso, gente flaca con barrigas inflamadas, no parecen seres humanos, gente en los pasillos, gente apiladas en oficinas viejas, tan apiladas que se recuestan en los marcos de las puertas, gente y más gente en las escaleras, mujeres gordas con mirada acusadora, me recibe una mujer, me dice no podré tomar fotos, veo unas lámparas, en este piso no hay división de cuartos, las paredes han sido derribadas, hay un gran comedor, una mesa, a la izquiera hay muebles, entonces conocía al rey Creol,


-he pedido su presencia, ¿Quiere acompañarnos a la cena? He visto su trabajo, muy bueno, queríamos invitarlo. No puedo ni recordar de que raza era esta gente, son de apariencia de un lugar de a caso no existiera, la cena eran fetos en plato hondo y habían copas de sangre como vino tinto.

Toda la droga del mundo Cuando pienso en una frase que describa el exceso o mi relación con el exceso, tengo que decir “hasta que todo se termine” y es así como he llevado las noches desde que recuedo, hasta las 7, hasta las 8, de la mañana, siempre sin cansancio y sin más que meterse. “ hasta que todo se termine” no sólo las botellas vacías, transparentes, sin color, sino el polvo, bares limpios sin ninguna particula, ceniceros llenos, papeles quemados sin rostro, hasta que el dinero se termine, ya que con dinero siempre habrá una licorería a donde ir, y con toda seguridad iremos y estará abierta, nunca son horas en que no debería. Es ilegal, es autodestrucción, la moral y las instituciones condenan la decadencia, y sin embargo es tan natural y tan frecuente, es una forma de vida. Puedo decir que estoy insatisfecho, si no fuera así no me diera igual hacer lo que hago, pero ya no tengo a donde ir así que da lo mismo, que me quede bebiendo o no, que me levante al día siguiente puede ser, no pienso en morir tanto como en otros días, y no pienso en vivir tan poco tanto como hace otros años, prefiero estar despierto, y más bien no tengo mucha razón para estarlo. Estoy en casa con un amigo y va a llegar otro amigo con una bolsa de cocaína, tenemos whisky, cerveza y marihuana, será una buena noche. Ponemos música, kings of leon, y mi amigo hace un joint, estamos en el patio, hay una mesa afuera, así que el prende el joint y le da unas patadas, luego me lo pasa, ese sabor a marihuana, a un tabaco super natural, aspiro verde y ya estoy pegao y siento el cielo abierto y las pequeñas gotas de lluvia que me caen en la frete cuando subo la cabeza y veo pocas estrellas tomo conciencia del patio, de su tamaño y las dimensiones del suelo, de la peste de otros, de la casa que tiene una sala y muebles y de que he abieto la puerta y estamos aquí afuera. Paso el joint a mi amigo, entonces hablamos algo, prendo un cigarro, y hablamos de no sé que cosa, le contaba sobre un cuento que tengo escrito y el oye siempre con atención, le contaba sobre cuentos de suicidios y cáncer y adolescentes, el fumaba y tocía o escupía, y tocía. Entonces fumo y me voy a buscar la segunda cerveza, le ofresco una, luego mientras el bota el joint me pongo a caminar por el patio solo con el cigarro ¿Soy feliz? No, pero casi, estoy fuera de la realidad, viendo como todo se tambalea y pierde el equilibrio, y viendo como oscila la razón.


Entonces regreso, y hablamos de pie recostados en las rejas que sirven de pared a la parte de atrás de mi casa, y digo: -estaba oyendo catch a fire, es de Bob Marley -¿Qué tal? ¿Arrecho? -sí, no, catch a fire no, talking blues, lo que pasa es que sale catch a fire, está en vivo, son sesiones -sí, ese disco sale hablando y se oyen un poco de toses -sí, es burda de arrecho, reggae, pero el teclado funk, y la guitarra,

sabes, ese charrasqueo -charrasqueo con wah wah -si, me gusta burning and loothing que es la que ponen en “El odio” -si, cuando empieza blanco y negro, con los policías entrandose a coñazos, y volteando un carro, o un camión

y

la

gente

-y rompiendo puertas y lanzando vainas a las vidrieras y quemando bombas molotov -sí -a veces quisiera ser un tipo así, un antisocial, pura protesta -casi un terrorista pero sin muchas armas


-el puño y una pistola son suficientes para hacer un desastre

Se oye el timbre y un repique al celular de r, es f que ha llegado. Me paro a abrirle, siento que paso por un callejón ilegal al pasar por mi garage, saludo de toque de palmas y choque de puños, vamos adentro. F saluda a r y r le pregunta -

¿Y la bolsa?

-

no pude controlar

-

qué, no jodás

-

en serio man, el chamo se cayó a coba

-

no jodas, ¿En serio?

-

que si man, que pa la semana que viene- f se rie- jaja, estás crisis ah? -Y me mira- ¿viste como se puso? Aquí está- y saca dos bolsas de perico de bastantes bolívares c/u

-

Mira es bastante-dice r

-

ah, es bastante-bello

-

Bello

-

Bello, bueno vamos a darle, pasa

-

Claro, unos toques técnicos

-

Bueno, vamos a sacar las tarjetas, cédula, pero aquí está cayendo medio llovisna, adentro hay una mesa, nos sentamos ahí. F abre la bolsa y mete una tarjeta de crédito de un banco que no me acuerdo, aspira y se da un pase, luego r mete un carnet de estudiante se tapa el hueco izquierdo de la nariz y le da con el derecho, yo le doy con la cédula, en la punta, pongo un montículo y aspiro, y siento acetona en la nariz, que sigo aspirando para que baje, ahora siento una bola de nieve química en la garganta, luego respectivamente cada uno se sirve el segundo y tercer pase. F se sirve una birra y nos sentamos afuera. Ahora molley´s chambers, molley´s chambers gonna change your mind, entonces por un rato f y r hablan de futbol, permanesco callado porque no sé un coño. Ya hace efecto así que pongo lady godiva´s operation de velvet underground, y siento amplificadores en los oídos, en el cerebro, dos pases más cada uno, luego dos más. Así que ahora hablamos del país, inevitable decir que estamos en la mierda y en este momento me encuentro tan solo y siento tanta soledad en los huesos que no hace diferencia, así que voy por más perico, me siento que estoy en el cielo, comienzo a hablar, y ellos hablan, todos hablamos nuestra


verdad, todo se ha ido a la mierda, el país, la vida propia, las esperanzas, el porvenir se ha hundido tanto como un día de ruina que dure para toda la vida de una generación, no hay diferencia y no tengo por qué ser mejor o querer llegar lejos, no veo ningún futuro y no existe más que esta bolsa de perico. Abro el whisky y a beber, ahora tengo un vaso de whisky en las rocas en la mano izquierda, y una botella de cerveza en la mano derecha, mi habla es torpe, grito, no, más bien ya la voz se me pone como la del tono de los borrachos, y puedo seguir así y puedo seguir así afrontando el resto de la vida aguantando la borrachera, hasta llenarme la sangre de alcohol y polvora y acetona, nos damos más pases. F propone hacer un joint para bajarlo, un cd con música de los 80, varios, sintetizadores y pronto la vida y la muerte como la manzana partida por la mitad. En el joint seguimos hablando, a la media hora de más pases, cinco pases y es como si aspirara jabón azul triturado, ahora todo el mundo con gripe, aspirando todos naríz tapada, es la época de la gripe, está dando, y tengo el corazón a 100. F se siente mal. -marico me estoy sientiendo mal -¿En serio? No seas marico En serio man, me siento mal del corazón, tengo taquicardia –f se acuesta en un banco- mierda, tengo dolor de cabeza. -Bueno ¿Qué? ¿A la clínica? -¿Estás loco man? A rato empiezo a sentir una verdadera pesadez y ganas de vomitar, es todo lo que he bebido, tan rápido, que sin perico cae como un martillazo, me sudan las orejas, eso lo siento cuando me voy a desmayar, me empieza un poco de angustia, no me quiero desmayar, el cansancio que viene es terrible, siento saliva en la garganta, voy al baño y vomito. Me voy a meter más perico para no aguevonearme, r y yo seguimos, le doy un vaso de agua a f para que se acomode, seguimos dándole a la bolsa, y bebiendo whisky y cerveza, y cigarros hasta que se rompa la lija, ahora los rollings, y cuando vuelvo a subir al cielo, sweet virginia, gotta scrape the shit right off your shoes. Pienso en cocaine blues cuando lo canta Dylan, la pongo un momento y estoy metienome pases, uno aspira y ya no cabe más en la naríz. Me veo en el espejo, tengo un bigote de cocaína, y la nariz blues y me enferma la cocaína, mi corazón y cerebro están llenos de cocaíana, puedo seguir hasta el final de la bolsa, porque bajar es bajar a la niebla. F se recupera y cuando regreso le está metiendo la cara a la bolsa, ya esa se terminó. -¿Y que paso? -ya me curé man


Vamos con la segunda, uno no siente alteración de temblor o nervios, es otro tipo de alteración, y piensas que debes tener mucha voluntad, porque luego de una noche así no sabes si caerás duro, voluntad de decaer. De nuevo el principio de exile on main street, y the sunshine bores the daylight out of me, dice la primera canción, y no puedo ni siquiera sentir el dolor, pero yo si y quiero matarlo es por eso que la noche es lo que casi me es suficiente, pero no del todo. Esta noche de los delincuentes que hablan de comer fetos, y su vino tinto es la sangre de los recién nacidos, y de mujeres obra de arte rotas y cogidas hasta ser inútiles, luego sacrificadas, cada quien dice su verdad, sus razones, y el mundo sigue, pienso en gente ceniza y botella, veo el fondo de la botella, hay gente que no se droga, y bebe así, gente sin decadencia. Fumo y veo el fondo de la botella, la espuma y el vidrio, y pienso en la gente que echa cenizas en el trago y se bebe eso porque rasca más, todo el mundo tiene su forma de decadencia, gente que no probaría nada de droga hace eso, Dios mío que tristeza, oh Dios escucha mi plegaria, toda la droga del mundo no puede curar esta tristeza. Pienso en la decadencia, estamos aquí, reunidos solo para decaer, solo para dilatar la vida y ver de cerca la muerte, veo que esto no soluciona problemas, pero sí ayuda a soportar la vida, ayuda a que pase el tiempo, distrae de pensar, alivia el dolor, es químico, como las medicinas, a veces las drogas son medicinas de las penas, pienso mucho y siento que estoy en la noche de Alabama o de Nebraska, como un negro que cante el blues, siento que no estoy aquí y me alegra, me gusta no estar aquí. Se ha acabado el whisky y quedan unas cervezas, podemos buscar más caña, sólo hay que salir de aquí y buscarla, manejar con la neblina de alcohol en los ojos y las facultades suspendidas, el carro se va deslizándose por los límites de la línea de no chocar. -vamos f vamos en tu carro Al final digo que vamos en el mío, a mi me da igual, y sí quiero ir de todas formas, ir por ir, por probar que uno puede hacerlo, Son las 4 de la mañana, estamos borrachos y llenos de cocaína, me recuesto al volante voy con la cerveza en las bolas y me la saco a ratos para beber, por el retrovisor veo mis ojeras, mis evidencias de la muerte, pero sigo vivo caminando en la muerte, y la ciudad está pacífica para panaderías, perros, y periódicos, llegamos, r se baja a comprar cerveza y trae unas 16 latas, nos devolvemos a mi casa, cuando lleguemos beberemos todas esas latas y arremeter a la bolsa, tiro la botella de lado y se rompe en la calle, siento el viento en el pelo y la oreja, abro la lata y manejo en este vivir para siempre que es lo único que se puede hacer en esta muerte, las calles están frías como el jazz y pienso en esta tristeza, pienso, oh Dios escucha mi plegaria, toda la droga del mundo no puede curar esta tristeza.


En el hospital central La morgue del hospital central, dos amigos hablan ahí, uno es médico, el otro lo visita, uno examina un cadaver, el otro ve. La habitación está llena de luz blanca, y hay un puñado de gabinetes llenos de cadaveres. La mayoría son evidencia, de la violencia, los otros son igual testimonio de una muerte por alcohol y drogas, o toses malditas que duraron años, años que igual fueron de trabajo y de romperse el lomo y subir escaleras y charcos casi descalzo. El cuerpo que ven es de un chamo de 29 años. -

3 tiros en el cuerpo

-

la violencia aquí no para- dice el doctor

-

que bolas, y ¿cómo lo mataron?

-

Le iban a robar la cartera, en una calle por ahí, es lo que dicen

Venezuela en el año 2008, un infierno de tiros, un país de animales salvajes y de humanos con rosarios, aquí los robos se hacen con maldad, para dejarte un recuerdo te dejan sin caminar, con el estómago abierto o una cortada en la cara. -ya no sólo te roban, te violan si pueden -sí, disparan a propósito, con un arma ¿Quién coño te va a contradecir o a defenderse? Es maldad -¿Y qué más te contaron de este muerto? -2 hijos, una esposa, están ahí de visita, ya lo reconocieron -ahora esa gente se queda sola -ahora sí, a pasar trabajo, más del que iban a pasar, mira, un carajo muriéndose en un hospital, vestido todo feo, dos carajitos y una esposa seguro vivían mal, ahora van a vivir peor, los carajitos sin papá y la mamá sola -se puede volver a casar y otros hijos y así -no tiene mucha pinta de eso, no sé, puede ser, y si se separa del carajo cuatro hijos para un sueldo de menos de dos millones, y ese sueldo no va a cambiar nunca, es la realidad, así es la vida, o los manda pal coño por los nuevos -o a lo mejor los cría -¿Tu dices? -¿Y qué más sabes?


-imagínate una deuda de alquilar un apartamento, o debe vivir con los viejos o quién sabe qué -si es alquilada, a la calle con esa gente, te matan y te fracturan a tu familia, a tu descendencia, a que vivan en una casa con baños sucios -afuera está la mamá con los ojos hinchados de llorar -eso si es arrecho, enterrar al hijo primero que uno, dicen que ese es el dolor más arrecho, bueno, ¿Te quieres tomar una cerveza? -sí, espérame una hora, si quieres te adelantas, yo termino unas cosas aquí y voy pa allá A la salida el amigo que vino de visita se encuentra con un malandro en el estaciomaniento -dame la cartera – el malandro lo encañona, le pone la pistola en la cara apretando como si quisiera abrirle un hueco, ve la cartera, se pone como una bestia al no encontrar mucho dinero-¿Eres médico y no tienes ni 100 mil bolívares? El malandro le destrozó la cara con la culeta de la pistola. Antes de despedirse los amigos decían: -la cosa está jodía -la cosa está jodía

Gastar todo. Veo la escena, me veo aquí en el supermercado desde lejos, entre dos pasillos, frente a un puñado de frascos, el nombre de la escena es “la mano que tiembla cuando tiene dinero” ese es el problema, que no me puedo concentrar en nada, siempre estoy evitando el trabajo de verdad, siempre estoy evitando las cosas verdaderamente importantes, y por eso no puedo cambiar mi vida, siempre con ganas de tomar agua, con ganas de mear, comiendo hasta reventarme para no salir a correr, y luego ya se ha hecho tarde, “no había nada que se pudiera hacer”, no ese no era el problema, el problema es ser útil, hacer algo que tenga significado, ese es otro problema, pero no, el problema del que hablo es cuando recibo dinero, siempre recibo dinero, pero a veces estoy en un sitio y no puedo evitar gastarlo todo, o casi todo, a veces vago por un centro comercial y compro un bolígrafo que no necesito, dos desodorantes, con la excusa de que luego no los voy a conseguir. Acabo de cobrar, no es mucho, pero puedo


endeudarme y no tengo nada en la cuenta de todas formas, sólo el saldo de mi tarjeta de crédito, tengo una moneda en la palma de la mano, como simbolizando que puedo comprar estas cosas con una moneda, vegetales súper refinados y artesanales, es una estupidez, pero han pasado tres días, y llevo como diez estupideces, me tiemblan las manos, no debería llevarlo, y sin embago lo pongo en el carro del supermercado, mucha de esta comida se pudrirá, pero tengo que llevarla, es como cuando se bebe mucho o se ve demasiada pornografía, a la cuarta hora ya sabes que no es normal y te duelen los ojos, pero no puedes parar y sabes, estás conciente del desperdicio que es esto y sigues, decaer es un acto de voluntad, como cada sorbo, como cada video, como cada compra, veo mi dinero irse así, facturado y a veces cobran más caro del precio que es y no protesto, casi nunca protesto, siempre permanesco callado, como cuando rayan el carro en el autolavado y no digo nada, no sé, hay gente que me dice que no veo el valor de las cosas, no sé porque uno no se puede controlar, es tan simple la idea de de tener algo, pero no puedo, a veces evito salir para no comprar cosas, pero salgo y como algo, y como y vuelvo a comer, cosas que sé que son horribles, como las panaderías horribles, luego no puedo evitar el remordimiento. Claro, está el remordimiento, uno sabe que alguien que vive en la casa está enfermo y está gastanto 300 en medicina todas las semanas y uno es incapaz de darle algo a cambio, son tan deprimentes la farmacias, no me gustaría regresar nunca a una y cuando tengo que ir siento como la depresión me pone la piel de cartón, depresión como gas en la sangre y la mente, todo blanco, hay más sitios miserables en la vida moderna que en la guerra, basta con darse una vuelta a hacer las compras normales, colas de farmacia, de supermercado, colas de recibos de luz, son suficiente para querer suicidarse, el ser humano como una plaga o un rebaño organizado en cola porque somos demasiados, pero es remordimiento ver que podrías ayudar y no lo haces, y a veces vienen los limosneros y les entregas una grosería de dinero pensando que con eso vas a hacer bien, o por remordimiento, una cantidad de dinero que no le daría ni a mi hijo para que salga, cuando tenga un hijo, eso supone una ruina, y hay miles como yo, un puñado de esclavos asalariados a un dinero que viene cada cierto tiempo, asalariados por una miseria y teniendo que tomar la apariencia de un adulto responsable y prospero, afeitado y bañado como si la vida fuera de éxito y provecho y al provecho y éxito le digo que en las cunas de la abundancia, hay empleados que no tienen para pagar un almuerzo, más bien los tanques de mierda de la abundancia, sí, pero vamos a pretender que es prosperidad. Ese es el problema, que hay que darse cuenta de que somos pobres y que estamos en un país pobre y en un mundo pobre, una civilización pobre, donde la mayoría es pobre y uno empieza a ganarse un sueldo y cae en la ilusión de que vive en el primer mundo por estar rodeado de cosas del primer mundo y salen demasiado caras, una graduación, éxito esto y aquello, ropa limpia para el trabajo, colores en las paredes de las tiendas colores en los radios y en las computadoras y en las cámaras, colores en las revistas y terminas comprando no sé qué, a veces me siento débil, siento que no tengo voluntad para ignorarlo, una persona que


trabaja y te lo mereces, si te mereces todo, pero lo que ganas no alcanza para comprar nada, a penas para seguir alimentándote y tener un techo, las sábanas vendrán después, estamos en un reservorio de guerra, engordando con harina y aceite que es lo que más se puede comer, sin nada adentro, tan sólo me quiero sentir bien, tan sólo me quiero sentir realizado comprando estas cosas, no puedo evitarlo, mi mano tiembla, debo llevármelo y no quedará nada para lo importante como una casa o algo, todo eso lo he sepultado. Tengo la casa llena de películas que nunca veo, tengo la casa llena de ropa que nunca me pondré y endeudado hasta la mierda, me preocupa no poder hacer dinero, no poder luego comprar un carro o una casa propia, ese tipo de cosas para las que hay que ahorrar, me preocupa no subir mi nivel de vida, peor es que creo que me estoy hundiendo, antes en una semana podía pagar la tarjeta de crédito, y recuperar el dinero, luego en dos semanas, ahora pasa un mes para salir de cero en la cuenta, estoy preocupado y sigo comiendo, ya no disfruto tanto la comida, creo que es mucha grasa, mi estomago me molesta, lo tengo lleno de mierda y me despierto mal, ya no puedo correr, ya no puedo soñar, solo quedarme viendo la televisión sin pensar, sólo ver y cambiar los canales, ya no puedo soñar.

Pistola Todo empezó mal, sé que las cosas pueden terminar mal, pero también pueden empezar mal, como empezaron esta serie de circunstancias que me llevaron a la situación donde estoy y en un segundo. Puedo concebir esta serie de pensamientos, y razonar las cosas. Tal vez no razono bien, pero es así como lo veo, a través de los sentimientos, soy yo quien está en esta posición, soy yo quien ha recibido este maltrato, soy yo quien ha sido llevado al límite, así que voy a describir cada una de las caracteristicas que forma esta condición. Me detengo en lo de que todo está mal, porque en realidad ha terminado mi porvenir, no tengo futuro, mi conexión con las cosas de un individuo que funciona dentro de la sociedad, una tras otra, la salud, la resistensia, la cordura, el agua caliente fuera termina hasta llevarme a colapsar, en fin, empezó cuando perdí mi carro. Se fue dañando y los mecánicos nunca


lo arreglaban, siempre salía peor del taller y perdí mucho dinero arreglándolo, casi quedé arruinado, esto me hizo ponerme muy nervioso, ya estaba nervioso, los últimos días en que estaba manejando, no soportaba la agresividad de la gente, uno va manejando y le tiran el carro dispuesto a chocarlo, dispuestos a quedarse paralíticos. Iba en una calle y ahí estaba un carro que venía a toda velocidad, casi me lleva por delante, luego que voy a cruzar el tipo se para y no avanza, le toco corneta pero no quiere moverse, este es el país donde los semáforos son subjetivos, todo el mundo tiene su propio semáforo en su cabeza, cualquiera puede pararse donde le de la perra gana, y para el tráfico, en fin, dejé que el tipo se fuera y desapareciera de repente se fue como a la velocidad de la luz, luego voy a otra calle y se me viene encima otro carro, hay que sacar más el espejo retrovisor, y otros que adelante porque vienen carros que lo que quieren es pasar a uno y se lanzan y cualquier ángulo, hay que voltearse porque a veces el retrovisor no ve lo que hay al lado, un psicópata, aquí pueden dejar ya tranquilos de incluir ya las luces de cruce, nadie las usa, y los autobuses llevan en las ruedas las espinas que llevan los malos de las películas que destruyen los cauchos de los demás en las carreras, ¿Dónde son las carreras de autobuses? Son todo el día, en el tráfico, duran lo que dura toda su jornada. Luego están los peatones, casi atropello a un tipo que se lanzó a cruzar la calle con el semáforo en verde, luego voy a poner gasolina y un tipo me quiere dejar ciego, con las luces y va en sentido contrario y de paso quiere que me eche a la izquierda para darle paso y que manejemos como en Inglaterra, en la cola de la gasolina, mientras se llena mi carro un tipo empieza a tocar corneta y a darle a las luces, quiero que se llene rápido, este es el país de los monos con real, eso los vuelve locos, luego un tipo atraviesa una camioneta en la entrada de la gasolinera, el bombero le dice “man, no puedes entrar por ahí” y le muestra que hay un estacionamiento, el tipo se baja del carro, entonces el bombero le grita “bueno, que te choquen esa mierda” el hombre se va. En la redoma de Guaparo están los ciclistas, que se meten mientras los carros van a toda velocidad, y taxis dispuestos a chocar que no van a ceder el puesto por nada del mundo y los motorizados que vienen a toda velocidad, uno tiene que estar pendiente al cambiarse de canal y si te chocan se bajan y viene otro y otro, esos hijos de puta malandros de mierda, luego la alcaldía rompe por cuarta vez en el año la avenida Bolívar, entonces ¿Para que coño lo asfaltan si lo van a volver a romper? Y tapan todo, eso es para cobrar mucho dinero, y como siempre el tráfico se vuelve una mierda, los carros se apilan en un solo canal y la gente no da paso, quiere hundirse contra el parachoque del otro carro, los taxistas con sus calcomanías de Cristo, no les importa nada un choque que no van a pagar, no les importa que el otro deje de comer para pagarse su carro, taxistas de mierda, motorizados de mierda, policías de mierda, pendientes de pararlo a uno para matraquearlo, son como perros que huelen el dinero, lambucios de mierda, o sino la guardia nacional, que no duraría ninguna guerra, hijos de puta.


Llego a casa y no hay agua, ahora se va el agua todos los días, y la luz, como verdaderos animales, sobre todo cuando llueve, como si “estos animales pueden bañarse con agua de lluvia” y pienso que el venezolano es forzado a vivir como un animal, y se está empezando a comportar como animal, pienso que esta mierda es un experimento comunista del gobierno que quiere robarse todo, llenar de

obr eza al ciudadano y cortarle toda posibilidad de progreso, que las cosas cuestan diez veces más que en otros países. Cuando se dañó mi carro no me importó mucho, pense que caminar no estaba mal porque así no tendría que preocuparme del tráfico, sólo para descubrir que este es un país donde no se puede caminar, es preferible mil veces lo de los carros y luchar contra la posibilidad de morir en un accidente o de ser roto, antes de andar a pie. Para empezar el calor es insoportable, el sol hace que uno sude a penas salga afuera sin haberse movido, sigue uno y ya anda como si hubiera trotado 25 minutos, así que no tiene mucho uso bañarse, ya que a penas se sale a nada, todo el pelo, toda la camisa como si se hubiera echado uno un tobo de agua. Si no hace ese sol de mierda entonces llueve, y llueve tanto que las aceras se inundan y los zapatos, y pasan las camionetas rápido echando olas de agua a la gente en las aceras, hay que estar pendiente de que no lo llenen de mierda, siempre son aguas negras, el piso de Valencia esta lleno de mierda de perro y de aguas negras y huecos, hay que caminar viendo el suelo, porque hay mierda en todos lados, también hay basura seca por el sol y el olor es horrible, el suelo


de Valencia es pegostoso, los zapatos se pegan a la basura y se pegan tanto al suelo que los pasos se vuelven más pesados. El agua que inunda no es agua de lluvia, es agua de alcantarilla, todas las calles de Valencia huelen a orine, y a mierda y a basura, el agua está llena de mierda, todas las calles tienen botes de aguas negras la basura tiene gusanos, gusanos vivos o muertos al sol, las calles están llenas de líquido del camión del aseo, todo eso a los zapatos. Pienso en la “buena presencia” que piden en los trabajos, que no pagan ni para poder comerse una hamburguesa, ni para mandar nada a la tintorería, si no alcanza para un coño el sueldo como esperan que uno ande limpio, con una imagen de éxito y prosperidad, pero no tienes éxito, estás pelando bola y no tienes prosperidad y lo que estás haciendo es una tarea tan repetitiva que te desquicias, “un profesional”, lo que hay son máquinas ambulantes, que pullan botones y están automáticos, como vas a llegar limpio si tienes que caminar bajo un sol de mierda, el problema es gastar todo mi sueldo que es nada en una grua de mierda y un taller miserable, cada vez que voy al taller me deprimo, la gente ahí es miserable y las cosas nunca funcionan, siempre quedan peor. Dicen que son los días de tener bolas y apretarse el cinturon, será apretarse el cinturon porque este país se está poniendo raquítico del hambre y en serio que no soporto este trabajo en que hasta debo trabajar los sabados, y en la semana desde las 7 de la manana hsta las 9 de la noche, y no me queda nada de dinero, es una fatiga y el local me hace sentir claustrofóbico. Entonces para ahorrar para la reparación del carro tuve que dejar de comprar mis medicinas, pasé mucho tiempo sin dormir, a veces dos horas, hacía ejercicio como un loco, pero no podia dormir me daba dolor ver mi rostro deteriorado las cosas se pusieron graves, como todas las calles están rotas, no soportaba cruzar las líneas, tenía pensamientos obsesivos, de que me iba a quedar calvo o a perder una mano, veía imágenes horribles, y pasar horas cruzando líneas rotas, horas de imágenes horribles y pensamientos horribles, terminas con dolor de cabeza, la cabeza inflada como si fuera a explotar, el cerebro lleno de gas de basura, en fin, todo lo que es diferente del asfalto limpio me produce estos pensamientos. Si estuviera en casa me acostaría, pero llego a trabajar con ese dolor de cabeza. Aquellos pensamientos más horribles, pero creo que el dolor de cabeza es tan fuerte que lo compararía con golpearse las bolas, una verdadera falla del cerebro, y lo hace a uno colapsar. Entonces empieza el problema de los perros, lo primero es como la gente los carga sueltos, iba caminando y había un perro horrible callejero, marrón, lo tenían en un taller de esos de muebles, una vieja gorda con la barriga afuera, eran las siete de la mañana y el perro se meaba en unas gaberas de refresco en las paredes, en la acera, dicen que sienten los nervios de uno, pasaba pendiente, esos días me comenzó a dar gripe, y me empeoró porque en el trabajo ponen aire acondicionado. No sé cual es la fijacion imbecil que hay con los aires acondiciondos, la gente quiere más y más frío, al punto que molesta, al punto que tortura en los huesos. Comencé a estornudar sangre, y uno estornuda tanto que suda demasiado,


caminando así, la nariz se pone imbecil, chorreando moco y sangre, nariz imbecil es lo único que se me ocurre, y las ganas de estornudar que hacen que piquen los ojos, y que se pongan rojos, y se arrugue la cara, y se llena uno de saliva, saliva en la garganta, gargajos y flema, gargajos que duele escupir, llevo días sudado y sin dormir, y ciego, cuando tuve que pasar de nuevo por el callejón del taller para ir al trabajo, con dolor de cabeza y la tos que hacía que me doliera la garganta. Las caminatas se hicieron insoportables, encontrando perros en la calle, teniendo que caminar rápido sin hacer ruido, y perros en las rejas de las casas, que se le pegan a uno ladrando al oído, sacando la cabeza por las rejas a ver si lo muerden a uno, y uno tiene que estar pendiente de que no halla una puerta abierta, de todas formas a estos dueños hijos de puta no les importa nada esa mierda. De nuevo por el taller y el perro se le va encima a una ciega, la mujer se para y el dueño no hace un coño. La gente es así, recuerdo un día que estaba parado en el semáforo, tengo un tipo atrás tocando la corneta y cambiando las luces, quiere que me arroje a suicidarme a una calle donde los carros pasan en doble vía, quiere que me choquen, quiere hacer que yo mismo me destruya. Al pasar otro día tomé una piedra del suelo y se la lancé al perro en la jeta, pasé por otro lado y no me vieron los del taller. “No retrocederé” pensé, en la tarde debía caminar de nuevo, otra caminata traería otro caso, porque tendría que cambiar de camino ya estaba harto de tanto, hay que soportar de todo en esta ciudad, en ese momento quise dispararle a todos los perros del mundo, a todos sus dueños, y recordé una pistola que había quedado de hace años en la casa, un revolver. Con dos días sin dormir, debo ir al trabajo de nuevo y no sé como voy a aguantar toda la ronda hasta las 9 sin dormirme y luego la del día siguiente, de nuevo a encerrarme en un cuarto de menos 1x1 metro y no les gusta que uno abra las puertas, cuartos con mesas y cinco sillas que no dejan espacio, cuartos sin ventanas, me tengo que salir una y otra vez, salir lejos del aire que me va a romper los huesos del frío. Así que tomé una pistola que había en la casa fuí y caminé, cuando pasé por el taller le vacíe el revolver al perro, disfruté viéndolo morirse, ver como se quedó parado, como se frenó su ataque, ese chillido después de que creía que me iba a joder, y yo lo jodí a el. El dueño se quedó parado ahí, se había dado cuenta de que mi revolver se vació porque yo había disparado otros tiros vacíos, pero no hizo nada. ¿Quién no va a cargar una pistola en este país tan agresivo? ¿Quién no se siente acorralado y con la infinita necesidad de defenderse? ¿Quién no siente que todo quiere venir a destruirlo o a joderlo? Al llegar a casa del trabajo estornudaba sangre y sudaba, me quedé sentado viendo la pistola, recordando la razón del insomnio. Pensé en dispararme, pensé en dispararle al espejo, las cosas lo pueden hacer a uno tan pequeño, daño a daño lo pone a uno nervioso y lo lleva a la autodestrucción. Sin embargo me calmé un poco, no he sentido necesidad de guardar la pistola o descargarla, tampoco puedo dejar de comer, así que


tengo que salir a trabajar, tal como hice con el perro, al próximo que se me acerque lo mataré, no seré una víctima.

El heladero LSD Soy el heladero LSD y camino las calles con mi carro de helados, camino todas las calles en LSD, de abajo a arriba, de arriba abajo, estaba en tratamiento, estuve en Bárbula, es como un pozo sin fondo, todavía tomo medicamentos cuando puedo, de vez en cuando, hago la rivotril party, sin embargo I`m on acid man, ácido, Hoffman, el día se ve bien diferente cuando saco un helado de fruta de colores, de uva o de color rojo, ánimo ron cola o amarillo, una fiesta de colores en mi sangre y mi visión y mis oídos, how you like me now? Mi mano tiene el espectro radioactivo, soy color naranja y amarillo porque la luz del sol cae sobre mí, y tengo ánimo de mañana, tengo ácido en la sangre y en la punta de la lengua, la sed me consume bajo el sol, y esta ciudad es un desierto de asfalto y edificios, una pila de ladrillos levantados para ocupar a la gente, tareas como ordenar papeles antes de morir, y no ver la verdad antes de morirse, yo he visto la verdad, veo esqueletos de los antepasados del hombre, la calavera de la bestia volviendose humano, o somos una bestia igual, a veces lo pienso, veo tantos asesinatos que a veces caigo en el suelo y rompo a llorar, tanto abandono, veo toses, suenan las campanas de la iglesia, me siento que estoy perdido en una isla cuando estoy en la plaza Bolívar, van a bajar las putas por las otras calles, y será como un puerto donde se permanece de pie hasta que reviente la borrachera y el sexo, oigo las cornetas, oigo las campanas del carrito de helados, me suenan familiares, me guían porque van adelante, me anuncian llegar, camino y hago música, soy un músico caminante, no hay más nada que decir, sólo la palabra y la palabra se reinventa todos los días, adelante veo las nubes, y se van lejos, cada vez más lejos, llenas de colores y colores que varían de tono y textura, puedo tocarlos, veo graffities y mounstruos, veo la mentira en cada letrero y en cada afiche, ser prospero, tener el cuerpo de una forma, son la práctica de ordenar, ser servil y consumir, robar y traicionar, arruinar a tus conocidos y seguir comiendo afuera, “no me he cogido ni una puya” ese es el cuento más repetido, a veces veo gente como luz, y otros como derretidos otros sin piel, pura carne y moscas comiéndoselos y sacudiendose las patas, metidas en sus venas y su carne, por eso los perros los siguen desesperados, para agarrarlos en una esquina, comerselos y devorarlos, algún día me compraré


una pistola para dispararle a todos los perros que me persiguen cuando camino, todos los perros y todas las personas que veo sacan los dientes, en la calle, todos gritan, todos piden dinero, todos se quieren entrar a coñazos, y yo ando vendiendo helados para que se alegren un poco, vuelvo a ser niño cuando mi canción era todo lo que traía la tarde, pude haber sido un criminal pero prefería ser un poeta, dicen que uno puede ostinarse de un hábito si lo comete demasiadas veces, pero yo no me harto de vivir fuera de la realidad, no tengo demasiadas leyes sobre mí, no creo ni en subir en la sociedad ni en nada, no planeo mi futuro, no quiero vacasiones, sólo viajes a castillos en el cielo e islas perdidas en el desierto, sueño, sueño y camino y no espero demasiado, sólo que todos tengan alegría, y que tu vida cambie, que te seques esas lágrimas y que rías.

La puerta del cielo Tengo que irme al cielo, busco la puerta del cielo entre periódicos, cerraduras, en el metro sigo recorriendo hasta donde las estaciones puedan llevarme, toda la noche ida y vuelta, toda la noche en metro por la ciudad esperando que se abra la puerta del cielo, y en el día caminando, en la mañana, en la tarde, caminando, la puerta se abrirá, de eso estoy seguro. Busco en los libros alguna palabra, alguna revelación, tal vez en el orden de las letras, tal vez en un juego de palabras, yuxtaposicionando frases, yuxtaposiciones de persona y situación, yuxtaposiciones de lugares, de momentos, buscando como llegar, a veces no aguanto la ansiedad, revolviendo periódicos, revolviendo en titulares y buscando la simetría entre el periódico de hoy y el de pasado mañana, luego los periódicos de hoy dicen señas, los tengo abiertos, y los apilo, en el piso de la sala, parecen la alfombra, me pongo mi ropa y salgo a caminar al centro de la ciudad, mientras afuera está el desorden, y voy buscando la puerta del cielo. Es que ya no puedo más con las cosas, sé que llegaré, he pensado en suicidarme para hacerlo, pero dicen que no es la forma, perdería la oportunidad, debe haber otra forma. De tarde camino de un lado a otro, viendo las ventanas de una ciudad inclemente, no lo soporto más, un día de estos mi cuerpo va a desvanecerse, porque voy a haber cruzado la puerta del cielo. También me siento de noche en mi apartamento, sin mi chaqueta, sino con franelilla, toco la trompeta, la sala se llena de blues por las paredes y sale por la ventana, siento que puedo suspender la realidad, por un momento el tiempo se detiene y puedo, ver como caen las gotas del fregadero derramándose, y sé que cada gota cae sobre un charco formado y sobre el charco se forma una onda, el charco se rompe por un momento expandiéndose, mi música es para las tasas, las cucharas, y los tenedores, en esta soledad, la música me rodea, música para el interruptor de la luz, para el fregadero, para la bañera que esta mas atrás, música para los gabinetes, la música me calma, el resto de las


cosas me desesperan, incluso buscar el cielo, lo reconozco, pero si dejara de buscarlo supongo que tal vez me atormentaría, hay que tener una esperanza, estoy listo para caminar, sobre toda ley natural de superficie, y cruzaré hasta la luz infinita que ciega, a los que logran cruzar, la luz cae sobre las manos, mi cuerpo va a desintegrarse porque voy cruzar la puerta del cielo.

Choque Una mañana, se me vino un carro a chocarme, se me rompió la nariz cuando se me vino la cara hacia el volante, todavía tenía gripe y no había dormido, tenía dolor de cabeza, el tipo vino a toda velocidad, sabiendo que no se puede manejar así, el semáforo estaba en rojo, yo no iba a pasar, más me molestó cuando se bajo del carro con toda la agresividad y vino a gopearme el vidrio y a insultarme. -hijo de puta, bajate para matarte a coñazos- me decía después de haberme chocado, lo ví, mi cara estaba rota y llena de sangre, el tipo rompió la ventana de un puño, intentaba sacarme, abrí la puerta, le disparé en la cara, luego me bajé y le disparé en el cuello, un tiro hubiera sido defensa propia, pero no estos otros nueve tiros, todo se echó a perder.

Adrenalina policial

Llevo tiempo en esta oficina, algunos vienen porque se pueden pasar el día dando vueltas en las pick up, pero la verdad es que yo me metí aquí por odio. Algunos vienen para que los respeten, yo también, yo soy la ley, yo soy un oficial de policía y tengo derecho practicar el odio contra quien sea. Porque es mentira que odiamos solo a la gente con dinero, recordemos que la ley aplica contra todos, así que también odio a las viejas, a los pobres, a todos, y practico la autoridad. El día


comenzaba en la estación, había que ir a la universidad y detener a unos carajitos que andaban gritando mucho, y a muchos no les gusta ser herramientas del orden, de un capricho, de los políticos, que están detrás del escritorio, pero a mi me gusta el trabajo, tengo a cuatro chamos a mi cargo, y les estoy enseñando a golpear, así que puedo compartir el desprecio a esos jovenes, tan indefensos, tan bonitos que provoca desfigurarles las caras, niños de casa y así no tengan ni para comer y quieran surgir, igual se nos pasa por el puño. En la camioneta roja vamos con las sirenas rojas para que nos dejen pasar, vamos fumando monte para empezar el día, monte del bueno, monte y oimos reggeton en la radio, luego vamos a ver si nos levantamos unos culitos, y que respeten porque si no las jodemos, voy manejando y voy pasando el porro al de al lado y el de al lado se lo pasa al de atrás y el de atrás a los otros y así , este tráfico de mierda, al fin llegamos y uno que es un chivo da la orden y vamos con los rolos y los escudos voy con los cuatro muchachos como salvajes contra los niñetes, un flaco con el pelo largo y la franela afuera y un rolazo en la costilla, los llevo al suelo y le doy un golpe en la nariz, uno de los que anda conmigo le suelta un coñazo de knock out a un carajito ahora yo con otros dos agarramos a otro carajito contra la pared y tres rolazos a la vez, varias veces, se siente bien carivearse a estos carajitos, todo el trabajo es sucio, ahora el muchacho cuatro está bateando jonrones contra los hombros de un gordito, luego a los hombros de un flaco y a una chama contra el suelo y la esposa y se la lleva a la patrulla, así lo cuadramos, llevarnos a los bonitos, esos que se cagan tanto que valen más, cada uno se va a llevar a uno, 2 y 3 están agarrando a un chamo y 2 le da un golpe en la nuca, mientras 4 le agarra las manos para que no se defienda, ya van a echar gas, esto es un desorden, quiero llevarme varios para matraquear bien. Agarro a un chamo y le saco la pistola, “callate y vamos pa la patrulla, que yo te mato aquí pa que salgas en el periódico coño e tu madre”, así que bueno, sacamos tres. Muy bien, los carajos los montamos en la pick up y nos vamos y los llevamos a un callejón, saco la pistola y se la meto en la boca al chamo, la carajita me parece delicada y me voy a portar medio caballero, “tienes plata, a ver” 2 la requisa y lo saca la cartera y le saca el dinero, me pongo a requisar a la chama esposada y le meto más mano quel coño, la requiso hasta que le meto la mano entre la cuca y el culito, es de pelo castaño y pecas. Al otro chamo le sacaron 320 mil, y las cédulas y unas tarjetas de crédito, aquí hablo yo, “vamos pal cajero, porque si van al calabozo les aseguo que les cortan las tetas, las tetillas y la cara” así que los metemos adentro y quedan unos polis afuera, les quitamos la cédula y los acompañan unos muchachos para que se bajen, dos cajeros diferentes y sin esposas, hacen la transacción, y finalmente los llevamos igual al calabozo para patearlos, a la chama la dejamos ir porque ya es otra cosa, el más flaco está valiente “te voy a poner una denuncia” “y yo te voy a poner la denuncia en el culo” les respondo. Es más de medio día y ahorame voy solo, me como dos hamburguesas en el Mc Donalds, voy a visitar al culito a una lunchería donde trabaja, le llevo un perfume que me controlé, me tiene arrecho el güevón con el que cocina


así que le dije que si no se aleja voy a mandar a castrar al güevón ese, o le exploto las bolas a rolazos, “no chico, que no hay nada entre el y yo, ya sabes que como somos los que más trabajamos hay días que hay que quedarse tarde de noche fregando, pero coño mantenme tu a los hijos entonces, o quieres que no trabaje” le lanzo un bofetón “mucho cuidado con joderme” y ahora voy un rato y duermo y despierto y son como las 8:30, ceno un hervido y ahora voy de nuevo a la ciudad, voy a una placita donde sé que hay marihuaneros, dos carajos en un columpio, llevan gorra, y le doy un lepe al que está fumando, “¿qué tienes ahí?” me dan las carteras, saco la plata, “¿Qué hace tu papá? y “¿Dónde vives?” ”Vamos pal comando” “¿Viven por aquí?” “¿no? Entonces donde está el carro”, “habla claro” y le meto un rolazo al vidrio del carro y al lado izquierdo le doy tres rolazos, los dos carajitos se quedan locos, ven así les doy la excusa, “díganle a sus papás que los asaltaron y les quitaron el dinero”, y ni se les ocurrirá que ustedes andan con marihuana, por cierto que se las quité con rolling y todo. Termino la noche en la avenida Lara, arrechandome y sacando la pistola, malditos maricos, grito cuando veo a esa pila de transformistas con espaldas más grandes que una puerta y pelo pintado de amarillo, “bueno, ¿Quién se quiere ir pal comando?, ¿Quién se quiere ir pal comando?, vamos vayan sacando algo de plata que si uno de ustedes se muere a nadie le importa ni a su familia les importa si los ametrallo a todos en esta pared”, y me van entregando la plata y viene un travesti loca y me vuela encima y me rosa la cara con una afeitadora, hijo de puta , y le agarro la muñeca y lo llevo al suelo, le aprieto las manos y le afeito la cara hasta arrancarle pedazos de la piel, el marico grita, “yo como que te dejo vivo para que veas siempre lo bella que quedaste”, como una actriz en la ruina, le golpeo las tetas operadas y las costillas hasta que no se puede parar, unos se quedan, otros se van corriendo, se montan en carros, unos en carros arrechos, no sé cómo van a tirar nerviosos, me recuerda una vez que estaba chamo yo, en mis primeros años, y un carajito de 12 u 11 años me clavó un chuso y lo maté en el suelo a rolazos en la cara, pensaba “este no es un niño” el carajito era un asote, ya había violado carajitas de 15, pienso en esa cara de niño destrozado ese cránero y esa mandibula abiertos y rotos, y llenos de sangre, esa cara deformada, y pensaba “respetame”, es un trabajo sucio.

Heart attack man Estaba en el carro rápido siguiendo al ladrón, es de día, mañana de ataque del corazón, un cruce y cruzar y seguirlo, llendo derecho, ir rápido, más rápido, y ahora izquierda, y derecha, y la vuelta, y entre los edificios. La única forma de detenerlo es atravesándose y ahora de frente y el choque, se voltea mi carro boca abajo, no puedo salir, comienzo a abrir con desesperasión hasta que rompo la manilla, comienzo a golpear con el hombro, le doy un coñazo al vidrio, salgo todo estropeado, haciendo esfuerzo para mantenerme de pie, saco mi pistola, veo que el


carajo se estrelló de frente contra un edificio, ahora el sale, con la pistola en la mano, 3, 2, 1, me dispara, me da en el estómago, plata y polvora perforando la barriga, comienzo a vaciar la pistola, le doy en el cuello, ahora en el hombro, y el rostro, mi mano izquierda está llenándose de sangre, conteniendo un pozo abierto. Voy al hospital a que me curen y me cozan el estómago. -de nuevo un roce, este es el segundo- me dice el doctor, un chamo -gajes del oficio El crimen no descansa, es crimen matar un solo día, la miseria se hospital todo es balsozas sucias donde se paren niños, tengo dolor

organizado, organizado para no dejar de hace con trabajo, eso está claro. En el y olor a carne podrida, una gran morgue de cabeza.

-¿Tienes unas pastillas? -de nuevo los dolores de cabeza -si ya necesito tomarme tres, dos no me hacen nada, es crónico Viendo lo que veo, diría que el mundo está muriendo, veo muertes todos los días, creo que estamos en el fin, el dinero y el poder son el falso profeta, el dinero y el poder conseguidos con pereza, para conseguirlos con pereza hay que hacer cosas peores que las que uno imagina, matar, traicionar, arruinar y casi siempre a los conocidos, no a los extraños, todo moviéndose por dinero, los ideales por dinero, incluso predicar el orgullo de ser pobre es una buena forma de ganar dinero en estos tiempos, tal vez la más aceptada por los intelectuales incluso, todas las vocasiones, las identidades de las naciones. Soy el comisario Daniel Vegas y estoy decidido a limpiar la escoria, es casi imposible, pero al menos hay que contenerlo, como un tubo industrial que no para de echar mierda y hay que ponerle un tapón porque sino los alimentos se inundarán en mierda, y los trabajadores y por consecuencia la economía, las carteras, a donde quiera que voy hay crimen, no se evita, y el crimen no evita al ciudadano común, lo busca como un animal de presa para devorarlo, para devorar sus ilusiones, sus relaciones, su mujer y sus organos sexuales, es la última batalla entre el bien y el mal ¿De qué lado estoy? Ante la ley estoy del lado del bien, ante la moral soy parte de la misma escoria, humanos matando a humanos, no me importa que tengas un rosario guindado, igual voy a destrozarte el pecho a balazos. Ante la ley pudiera ser llevado a los tribunales, matar criminales sin evidencia, pero si las hay, las voces del subterráneo no mienten, son las mismas evidencias, y ante el trabajo, el departamento de policía ni se preocupa por investigar. Mi lema diría “un criminal diario” pero sé el odio que esto genera, sé que no habrá vuelta atrás, una guerra civil, pero de todas formas ya no hay vuelta atrás, si fuera por mí los mataría de solo verlos en la calle, a veces lo hago, a los que tienen pinta de malandro, trato de verlos bien para no tener prejuicio, reconozco que a


veces puede que me haya equivocado, es por eso que me he ido enterrando más en este subterraneo, he puesto más mi vida dentro de este lado, del lado de los que practican la justicia y cruzan las líneas de la justicia y serán juzgados con el mismo peso de la justicia que están haciéndo, la justicia es ciega y sostiene una balanza, esto lo hago con el propócito de dejar un hoyo lleno de cadaveres de alimañas. Matar, matar, el mismo acto de la venganza, ¿Para qué los tribunales? ¿Para qué el derecho del que mató o que violó? Que hipocresía molestar y llevar a una jefatura al que mató en defensa propia, un civil que le iban a violar a la esposa y a todos los hijos desde la mayor al menos tiene más papeleo en una jefatura que un críminal que sale libre al día siguiente cuanto mucho. Hay que ahorrar el papel, propongo un exterminio, que se les quite el derecho a la vida a los que no tienen derecho a vivir. Pido un taxi y voy a casa. -¿Cómo está la vaina? -¿Cómo estás Daniel? Aquí en lo mismo -¿En el hospital? tienes suerte de no morirte -creo que no había diferencia, hubiese sido una muerte buena, instantánea y tal como están las cosas es buena una muerte instatánea, una muerte sin soledad - es verdad, las cosas están dificiles, ¿Oye te quieres comer algo? -no debería, pero que coño, de algo hay que morirse- y reimos los dos, risas de perro. Entramos en la arepera, tengo mi chaqueta, la gente ve mi mancha de sangre en la franela, es sangre seca, ya tengo mi venda debajo, me como una de pollo, carne y costillitas, con picante y todas las salsas, viene una devaluación, el país entero jodiéndose en una crisis, vamos directo a una ruina total, directo al infierno, hasta que las cosas cambien, las manadas por edificios, ya se están mudando al centro, al sur, al norte, un éxodo, todo atestado, mientras la gente manteniendo a su familia, trasnochado comiendo harina y mantequilla y el televisor prendido, viviendo, fumando Consul hasta la colilla, así hasta que la balanza reviente. En la arepera hay putas con faldas, y escotes. -es la segunda pastilla que te tomas -si es para el dolor de cabeza Hay borrachos, a esta hora todo el mundo está borracho, salí a la noche del hospital. -soy un personaje nocturno- me dice mi amigo a que lleva años taxeando de noche, y algunos lo somos, dormir como una bestia cuado se pueda, dormir y dormir es lo que quisiera, el sueño eterno de la muerte, pero todavía


no, en realidad voy ya dando tumbos, sintiendome que camino borracho y que voy a caer, pero cuando mato a alguien que me está apuntando siento una inyección de adrenalina, that keeps me going, y creo que soy adicto a esa adrenalina, entre otras adicciones, esa es la euforia, las demás son depresivas, pero esa me levanta en euforia, como quien sale de pie sobre el agua. Lo único que pienso es en encontrar la muerte y verle los ojos. Todo el tiempo lo hago y pasan estas cosas. Vivo mis años perdidos desde hace mucho tiempo. Mi carro estará en el taller unos días, es bueno usar patrullas, salen gratis, agarrar otra patrulla será. En el taxi camino a casa y miro a mi amigo a, y pienso en que no tenemos otra forma de vida, podremos tratar de cambiar, pero es en este sucio donde somos animales en su lugar.

La ronda del pan Uno se vuelve un samuro, la uñas le crecen como las garras de un ave, uno se va poniendo color negro cuando se pasan los meses sin bañarse manchado de mugre y va poniendo como un mounstruo. Hace tiempo que no me veo en un espejo, a veces en las ventanas de los carros, a veces en las vidrieras veo la misma camisa negra, como cartón manchado, los pantalones rotos, y los vidrios rotos, uno se vuelve a dar cuenta de que están rotos cuando está lloviendo y hay que meterse en un charco de mierda, que se ve como una poceta de baño público 3 dias sin bajar. Soy un samuro, destrozando bolsas de basura para comer, encontrar alimento, y tal como un animal no me importa comer basura o carne podrida, ni quitar papeles ni nada, uno va clasificando, encuentro juguetes y papel de mierda, eso lo quito y con las puntas de los dedos ya llenas de mierda saco algún pedazo de pan, o algunos huesos donde quede pollo, me limpio en la bolsa, soy un samuro que desgarra bolsas en el basurero donde se vacían los camiones del aseo, o en los basureros de los edificios, o de centros comerciales, o restaurantes, tengo la garganta seca y mi voz ha enronquecido, como el tono de voz soy un loco, uno se vuelve loco, y como un animal no me importa que la comida esté sucia, pero es poca y es de tarde, me estoy despertando al sol, llevo años en esto, me es fácil perder la fecha, a veces pierdo razón hasta de los meses. Me ha caído mal, entonces empiezo a vomitar, trato de no hacerlo pero no puedo, la mano izquierda se me ha llenado de vómito y vomito y vomito y gruño como una bestia vomitando, me duelen las bocas del estomago y los gusanos que llevo por dentro, vómito amarillo, dicen que es la bilis, y rojo con negro, sé que eso es sangre y no vino, he soltado la comida, a veces pasa, estoy recién despertando. Es hora de ponerse a hacer la ronda del pan, que es pedir dinero para comer o una botella. Sí, años así, todo empezó cuando las cosas se pudrieron con Yolanda, luego el trabajo, y luego a la calle, uno simplemente deja de funcionar, uno no puede funcionar, y tanta gente diciéndole a uno que no sirve para nada, luego


te das cuenta que en verdad no sirves para nada, tienes los brazos pero estos no se pueden levantar, tienes las manos, pero estas no pueden hacer nada, armar nada, o arreglar nada o poner nada en su sitio, no me impotó mucho, la última vez que dormí bajo techo me sentí preso y me fuí, y ahora aquí estoy sin esperanza y el mañana es lo mismo que caminar sin rumbo, y voy a caminar infinito antes de morirme. Todavía pienso en el suicidio, antes pensaba más seguido, por el aburrimiento, por el asco, por la pena, eso es, la pena, el aburrimiento y el asco, y la incomodidad, y el sucio, no sé que me mantiene vivo, supongo que el ansia de aspirar y de beber. Así que comienzo, veo a Petra y al Mozo, “Mozo dame un muzo ahí” y me lo darán porque a veces yo vengo y con ellos parto el pan y el mozo está haciéndo los porros de marihuana con piedra, verde aliñado con salsa de uranio para sentirse nuclear, la facha verde y le pone el polvo y le doy unas patadas, y nuestra saliva sucia se va pasando, nuestras bocas son picos, le doy unas patadas, una dos, tres, cuatro, cinco, y “coño pásalo” me dicen y me siento un filósofo con mi chiva, y mi crack, gris en la garganta, plata en la garganta, “¿No tienes h mozo?” “no man” ojala el mozo tuviera h para quedarme acostado viendo el sol con los ojos abiertos y volar, y no tener hambre, ni urgencias. De todas formas no tengo urgencias, solo un hambre arrechísima. Creo que si fuera a un supermercado vacío me comiera toda la charcutería cruda, y los chocolates y los jugos, hasta que se me derrame sangre en la barba y moriría lleno, o quedaría ahí tirado sin huir. Una dos, tres, cuatro, “ya deja la pedidera”, entonces dejo al mozo que está ahí con su mujer ahí tirada y dice que no tiene h, no sé, que mentiroso, no importa, me voy entonces, afuera, de una me pongo a caminar y caminar, camino sin problemas y al que se me atraviese lo mato a coñazos, ya estoy en plena calle, y he caminado como por horas, me pasan los carros como ruído de radio, como rayo pasan al lado de un avión, carros con gente, con vidas baratas, carros con gente que tiene que pagar alquileres, luz y agua, carros con gente con novia, y carros con gente con regadera y revista, con gente que hace cosas los fines de semana, me pongo melancolico cuando veo los carros con jóvenes, esos son los únicos que en verdad tienen algo, carros con jóvenes que andan fumando monte y viviendo el momento más bonito de la vida. Llego a una panadería y extiendo la mano “regaleme algo señór”, a veces ni hablo, solo, extiendo la mano, “una ayuda”, cosas así son las que uno dice, me miran con compasión o con desprecio, una vez alguien me dijo que lucía muy triste y otra vez alguien me dijo “coño de tu made te estás riendo” estaría feliz entonces, todo lo sé, todo lo recibo, no saben como me toca el corazón su desprecio, como su compasión me hace llorar pensando que podría volver, pero no me toca tanto como para cambiar. Ahí vamos, ya no da para más una hora aquí, así que me busco una acera, “te lo cuído, te lo cuído”, no, estoy muy loco para ponerme a cuidar carros ahorita, así que le digo a Willi, el que se pone la chaqueta de fiscal “dos mil ahí” “anda dos mil ahí” “está bien”, me dice, luego sigo afuera de un centro comercial, y me espanta el vigilante, no se puede estar aquí, el derecho de admisión, “¿Cómo que no?” y pasa la policía y se baja uno de la camioneta y me revisa, me saco la plata de los bolsilos, me la guardo rápido en las


bolas, pa que no me la quiten, y se rien los policías, “ya me voy” y subo y bajo por la izquierda, y así hasta que me pongo a cuidar unos carros, “cuidaíto, pendiente” me olvido y tengo unos reales, ya sé que no voy a comer, me salgo a esa licorería donde me dejan entrar, y me saco una botella de agua ardiente en una bolsa de cartón, le echo el primer trago como un ciclista que llega del tour de Francia, y sabe a gloria, soy un filósofo callejero y no sé si estos son los últimos tiempos, estoy perdido en el tiempo. Ahora me voy caminando, a una bajada, en un callejón, me voy a sentar a beber ahí porque ya he caminado demasiado, desde la mañana hasta ahorita que se pone la tarde gris, caminé demasiado y estoy tan cansado que me voy a quedar a beber aquí, y luego a dormir, si la gente botara la caña no habría que hacer estas cosas. Siento los brazos rendidos, las muñecas muertas, y por ahora voy a detenerlo, lleno el cerebro de licor y droga no hay mañana, pero sé que no hay más mañana que esta caminata, que no se detendrá hasta que muera. Frankenstein No aguanto ya tanto rechazo, me miro en el espejo, me encuentro mal, no sé por qué la gente me encuentra horrible, no recibo la adulación que reciben otras personas. Ya estoy cansado de tanta indiferencia, de tantos teléfonos que suenan y no contestan, el sonido del repique es la muerte cuando pasan 7 segundos, desprecio es la palabra. Tanta isolasión que uno se siente viejo, papel viejo frente al espejo. Tenía la navaja, así que me corté varias líneas en la cara, si soy horrible, entonces no voy a pretender tener un rostro, me duele pero no lloro, sigo serio como una tumba, no siento lástima, sólo desprecio, ahora si seré verdaderamente horrible, ahora no pretenderé nada, diganme, ¿Qué hay de malo en mí? Ya así no habrá confusión y yo mismo lo sabré, lo recordaré y no tendré que preguntármelo. Me veo en el espejo, me veo irreconocible, pero reconosco lo principal.

Las moscas Las moscas son los animales más asquerosos de todos los que existen, moscas en la leche, moscas en la lechuga, moscas en la boca del vaso de vidrio, moscas en el plato vacío, moscas en la comida servida, son animales avaros que se le paran a uno en el brazo, a un animal más grande, su ruído es el más asqueroso, son tan avaras como alguien del gobierno, pierden el control y se le van encima a todo, empiezan a rosar sus patas sobre la lechuga, cuando hacen esto siento toda la repulsión que puede sentir el ser humano.


Viene la mosca a mi cuarto, entró por la ventana, y no la puedo soportar, sé que tratará de pararse en las almohadas, en la cama, en el paño, en los libros, en el radio, se restriegará las patas, y echará germenes y todo el sucio del mundo, que lleva en sus miserables patas. Se trata de poner en mi espalda, así que trato de alejarla con mis manos, no se va. Al rato se me ocurre que si me paso al borde de la puerta vendrá hacia mí, hago esto antes de que se pare con sus viscozas patas en la camisa. Sé que si me paso detrás la puerta, estará afuera, tan solo necesito que salga del cuarto y entrar rápido y cerrar la puerta, me salgo, ahí viene, estoy sudado ya de esta demencia, la veo cruzar el marco, entro rápido, tiro la puerta, siento alivio, pero la veo de nuevo dentro del cuarto, sobre mi cama, ha vuelto a entrar.

Enfermedad Eran las cosas de la mala suerte, se decía a si misma, pensaba, y recién había conocido a este muchacho al que comenzaba a querer tanto, sus brazos en la mesa y esa expresión de ternura, y el un poco nervioso, eso la mataba a ella. Habían pasado ya Viernes y Sábado juntos, era Domingo, fue el viernes que se hizo los éxamenes por que le picaba mucho la vagina, le picaba insoportablemente, y saber que sería algo permanente, 17 años, ya no aguantaba la ansiedad y tener que evitar al muchacho, se estaba enamorando, quería estar con él, y que todo el mundo se apagara. Temblaba y temblaba en sus pantaletas y franela, hablando con el por teléfono, tuvo que llamar al número de su casa, y disimularlo, tratando de ser como antes, tratando de jugar el juego, de pretender, de estar de buen humor, es así como se es joven, como si nada, luego acostada en la cama, con sus piernas hacia arriba, y sus pies cruzándolos y estrechándolos, hoy no puede salir, y esto y aquello, y “eres lindo”, entonces pensaba en como las cosas se iban a joder, y le faltaba el aire, sus ojos se quedaban abiertos y ya no podía seguir siendo joven, no podía hablar “¿Por qué no hablas?” comenzó a decir el, “¿Te pasa algo?” entonces ella imaginaba un clítoris viejo, en una vulva tierna y un largo tiempo de soledad, era como perder los genitales, como perder el baile, la música, la gracia de la vida, se paró y se miró al espejo, y todo lo que veía era un clítoris mutilado, y mientras tanto la voz en el teléfono “¿estás ahí?” “¿porqué no hablas?”

Psicosocialcarstreetdriver Hay mucha gente manejando en sentido contrario, en la autopista, las autopistas son la autopsia del comportamiento, en la calle, en el centro de Valencia, no los soporto, no lo soporto, no soporto la gente pidiendo limosna, haciéndome sentir culpable para quitarme mi dinero, no soporto la gente, creo que hemos ido demasiado lejos, así que cargo dos pistolas que me pongo en los estuches y cargo una escopeta, así que salí en el carro a la avenida Bolívar y comencé a atropellar gente, se sentía bien,


el primero me impresionó, ya para el tercero se sentía mejor, mucho mejor, atropellé a un hombre con camisa y mangas largas, jorobado de pelo y barba blanca acabado por la edad, el crack y el sol, luego atropellé a una mujer vestida de oficina, luego a una vieja, imposible que se me escaparan, el hombre rodó contra el vidrio y luego cayó, la vieja también se fue de lado, y la mujer de oficina quedó debajo del carro, aceleré fuerte e hice volar a un tipo flaco, la gente se apilaba y me chocó por detrás una patrulla, para desestabilizarme, pero seguí y reía, viendo a la gente moviéndose de un lado a otro sin definir una dirección de escape y atropellándolos. Pegué contra una acera, me golpeé la cara, ahora salgo al sol con el rostro ensangrentado y con la espopeta, le vuelo los cesos a un policía, y disparo al tanque de gasolina de la pick up roja para hacerlo explotar, se sintió bien. Ahora voy por la calle, le disparo a la gente a las ventanas de sus carros, chocan contra postes, y uno se estrella contra la acera. Regreso a la acera y empiezo a dispararle a la gente, le doy a un tipo que corre en la espalda y cae, le doy a una chama, en el hombro, ahora debo correr tras ellos y debo dispararles en las piernas para que no corran para no desperdiciar balas corro y les piso las cabezas, me siento como un ejercito de un hombre sin causa, solo con el odio, el exterminio porque somos demasiados pidiendo demasiado, me meto por un callejón. Empieza a llegar la policía, así que hago de nuevo el tiro al tanque de gasolina, espero que se bajen de la camioneta para verlos quemarse vivos, fuego a traves de su ropa azul como calor y sudor del sol, fuego a través de su chaleco antibalas y su grasa y sus billetes matraqueados, traigan a la PTJ y a la guardia nacional, la vergüenza nacional, están jodiendo con un psicopata y ya no sé que es lo más importante, si limpiar la calle del ciudadano salvaje, es decir el ciudadano común, o de la autoridad. Sigo caminando, ya se acaban las balas de la escopeta, la lanzo, empiezo a correr, saco un cuchillo, me acerco a un tipo, me pone las manos en los hombros, así que le corto las manos, le abro huecos en las palmas de las manos, un loco trata de estrangularme así que le atravieso el corazón, también le cortó un seno a una mujer. Ahora guardo el cuchillo y saco las dos pistolas, me hace sentir bien disparar, me da gracia la cara de terror de la gente, terror es lo único que hay, estos son los tiempos del terror. Prendo un cigarro, decido caminar, vuelven los carros. Llegan diez policías, y me lanzo con las dos pitolas a matarles, hay que disparar a la cabeza, muero lleno de balas en el estomago y el pecho, con pólvora como sal en la sangre, lleno de descarga también.


Secuestro Era una situación de total impotencia, tener que hacer aquella cola interminable para sacar el dinero y mientras tanto ahí estaba el hijo, el menor, había que sacarlo, ya lo habrían golpeado, una o tres veces, no lo sabía, eran las suposiciones lo que lo estaban matando, ya el hijo nunca iba a ser el mismo, ni él, ya no quedaba ni él ni el hijo, ni la familia sería más nunca la misma, estaba en una silla y el maldito del malandro dándole un golpe con la derecha de esos que se dan como revés de tenis, y le veía totalmente destruído, los genitales destruídos y con ello la dignidad, el orgullo, le había llamado, la voz por teléfono, y pensaba en el pobre decoro de esa habitación, aquel apartamento en ruinas donde se encontraba y no había rastro en la calle ni donde buscase, ni seguir hacia atrás donde le había perdido, conseguir ese dinero era lo que importaba y es el pensamiento lo que no se detenía, la cabeza a punto de estallar. Tenía tanta adrenalina que quería abrirles el cuerpo a los secuestradores. Dejó el dinero en donde le dijeron, a los días el cuerpo del niño llegó rasgado como una maleta en aduanas, sin párpados, sin palmas en los pies, ni en las manos. Toda la casa enterrada, todas las tardes familiares lavadas en negro. Es por eso que me están pagando para dejar al secuestrador paralítico y martillarle los brazos y las manos, las rodillas y los talones, para que más nunca pueda torturar a nadie y que sentado en la cárcel usen su boca como vidé o hielo de urinario, hasta que sin manos útiles encuentre un trabajo que pague para que le den un navajazo en la traquea. La venganza es otra industria cualquiera, y la única forma de justicia que hay aquí, será tan dificil de olvidar, nunca se va a olvidar, días sin dormir, la tarde en la oficina después de tres días de dormir y llorar sobre las sabanas la madre y el padre.


Los mata pobres Ahora vamos con todo, ahora vamos los cuatro, a, b, c, y d, como los que en sus manos llevan el fin de mundo, a nuestro juego de los fines de semana que consite en matar pobres. Estamos oyendo música a todo volumen en el carro de a , nos gusta para lo que vamos a hacer, cada uno lleva su cerveza en la mano y estuvimos bebiendo ya de tarde y son las 12 de la noche por lo que hemos bebido bastante, pero somos jóvenes con resistensia y ahora vamos a matar mendigos, matar indigentes. ¿Por qué los indigentes? Podría ser cualquiera a decir verdad, podríamos matar y violar a otras personas si quisieramos, podríamos matar a quien sea, pero comenzamos con los mendigos porque nos arrechan, nos arrecha que a cada rato estén pidiendo limosna, nos arrecha verlos caminar encorbados al sol, lavando los vidrios por obligacion lo hacen sentir a uno culpable. Recuerdo un día que iba en el carro con b y alguien le fué a pedir y le dijo que no le lavara el vidrio y al final el carajo le lavó el vidrio igual así que b abrió la ventana y le echó spray en la cara pa que dejara de estar jodiendo, y nos pareció buena idea limpiar la calle de indigentes, pobres, etc, además como delito sale barato porque no hay gente que se ocupe de ellos, ya están desaparecidos ya están perdidos para todo lo que sea papel, ya no tienen ni identidad ni cédula, ni pasaporte ni partida de nacimiento, ni número, no cuentan, pero no se preocupen, que luego limpiaremos la tierra de ricos de negocios sucios también, de corruptos, todo a su debido tiempo, porque nada debe ser mejor que reventarle la nuca con una piedra a uno de estos que se hicieron millonarios con este gobierno, entrarle a la casa y matarlo con toda su familia. En fin, llevamos unas ñascas y vamos de noche por el centro, así que vemos a un recogelatas caminando, y yo d, sentado a la izquierda de atrás le lanzo la ñasca en la cabeza, nos reímos, “mierda viste como gritó, que bolas”, b que es un hijo de puta lleva un cuchillo y guantes, va a dar una puñalada a alguien, seguimos, vemos otro tipo atravesado con bastante pelo, y los brazos llenos de grasa, b le clava una puñalada en la columna vertebral, y sigue el carro, ahora hay un mendigo dormido en un callejón, muerto de la borrachera y a echa el carro a la acera y lo atropella, lo destroza, sigue rápido de largo y nos vamos, seguimos bebiendo y fumando y oyendo el disco de Dead Kennedys, c lleva un tubo que consiguió en una construcción, “holiday in Cambodia” seguimos andando las calles del centro, viene una puta caminando en la acera en sentido contrario c va de lado derecho atrás, al lado mío, y le vuela la cabeza de un batazo. Lo de la puñalada me recuerda una vez que apuñaleamos a un sifrino, a veces tenemos ataques así, fuera de contexto, eso si hay que hacerlo caleta porque los papás mueven plata para investigar, lo conocíamos, porque aquí en este pueblo de mierda todo el mundo sabe quien es quien, lo esperamos mientras salía de una fiesta, los cuatro lo apuñaleamos, estaba rascao que no balía nada, fue fácil derrivarlo, lo que no sé es como no nos cortamos las manos entre nosotros, porque le abrimos más huecos que un


rayo de rayar queso. Una vez agarramos a una sifrinita bien puta, la agarré saliendo de su casa, tenía el carro afuera, yo llevaba una máscara de encapuchado, le puse la mano izquierda en la cara y le hice una sonrisa de oreja a oreja, la tiré al suelo y toqué el timbre de la casa para que salieran y no la dejaran morir y la hicieran vivir con esos puntos, hilos negros en la cara y esa cicatriz por su empeño de conservar los hijos así estén bien dañados, a las dos semanas la caraja se había suicidado, dicen que se tomó un veneno, unas pastillas, no sé que coño, quisiera que el presidente se envenenara. Quisiera que muchos se suicidaran, no sé porque tengo tanto odio, indefensos o hijos de puta, todos me resultan despreciables, todos absolutamente despreciables, me despierto y abro los ojos, y no puedo dejar de odiar.

El cuchillo No podía hacer sino pensar en el enemigo, todos los días, durante el tiempo que duró la espera, se vestía como él, contaba pensando en él, iba viajando en su camioneta vieja para llegar, iba rápido por la carretera y de lado la tierra y la mañana y la tarde, siempre iguales, solo con su rostro en los ojos, llevaba las maletas a la habitación, tenía insomnio, el corazón le latía como si pudiese romperle los huesos, de día revolvía papeles, escritos, llevaba un diario de la locura, todo había terminado, la maldición la iba a pagar aquel, los ojos del enemigo, su rostro, entonces manejaba toda la tarde, toda la noche, el café, las comidas se le hacían infinitas repeticiones, y paredes blancas de la nada, todas las cafeterías iguales. Finalmente llegar a ese pueblo maldito, con sus ranchos y sus ruinas, y ahora caminando el callejón, perdido entre miles de escaleras, tendederos de ropa, encontró al enemigo y fué una pelea de cuchillos, ambos se cortaron el estomago, Con la camisa llena de sangre vió al cielo, los ojos del enemigo perdidos, muertos, una herida que le abrió el corazón, y él con una herida en las piernas, cojeando, y con la mano en el estomago se fué en paz.

Un psiquiatra Estoy en la estación del metro, prendo un cigarro, siento que este es el siglo de la depresión, porque no pasan los insomnios, porque llevo diez días sin dormir, y más de un mes sin dormir cinco horas, porque no paro de temblar, porque me late el corazón. No paran de llegar pacientes con depresión y paranoía, podría hacer un estudio de la paranoía de los pacientes con dinero, porque los que no tienen dinero para medicinas no sé lo que estarán haciendo, deben estar golpeando a su hijo o a su madre,


sería tal vez distinto a “paranoía en los pacientes del hospital” de estos que no tienen dosis o suspenden dosis. En retrospectiva he hecho lo que quise, y sin embargo estoy en este infierno, a mi edad debería tener una vida plena, y sin embargo a veces, solo, frente a la mesa y el gatillo, y jugar un turno de ruleta rusa, echado la cabeza abajo, dos turnos cuando ya pasa y uno no es suficiente, tres turnos cuando quiero sentir lo que sentía cuando de joven nadaba lejos en el mar y siempre regresaba. Voy al centro, los bares me parecen honestos, tengo el pelo despeinado y blanco, espero el vagón del metro que trabaja hasta tarde en la madrugada, pero en realidad ya no voy a los bares y el vagón ya no deja de trabajar, y el bar lo tengo en una bolsa de cartón aquí mismo, whisky royalty. Soy afortunado porque existe un metro para tener algo que hacer, me fumo un porro antes de entrar y pienso que no me alegra tanto como antes, me pone más melancolico, hace todo más extraño, vivo en esta realidad de la droga y es por necesidad, si estuviera alegre, si las circunstancias fueran alegres, pero lo veo en la gente, es desesperasión, y a pesar de que no es alegre no es normal, es mover la perilla de la realidad, y distorsión, por eso sigo haciéndolo, y desde que Julia se suicidó estoy en este mismo vagón, cada vez llendo menos hasta los bares hasta ya no ir, el recorrido es infinito porque se repite todas las noches, un silencio triste, el ruido del metro moviéndose, de las puertas, de algunos borrachos y mendigos que vagan a esa hora, mi reflejo en la ventanilla y los túneles, y es el único lugar donde puedo estar, me siento en un puesto de atrás, no hay nadie y saco la bolsa de perico y comienzo a aspirar cocaína, y ya no sé si es para olvidar o para no olvidar, ya no recuerdo cual era la idea. ¿Cuánto tiempo tengo bebiendo de noche? ¿Por qué querías estar sola? No pude arreglarlo, ya no teníamos diversión. Este paseo nocturno, añorando las tardes familiares que tuve, tan ingenuas con la televisión, los niños cuando eran niños, ya no hablamos mucho, en realidad ya no hablamos. No han parado los dolores de cabeza, tomo pastillas,tempra, parcel, lexotanil, rivotril, tafil y todo lo que tenga ese sonido que es de color carne o blanco y es polvo en la sangre, tabletas en el bolsillo con dos, tres o cinco huecos abiertos, el dolor de cabeza como echar la frente contra un yunque, como tener todo el tiempo un accidente de carro que no para de repetirse, una y otra vez un choque de frente, como una sucesión de rollo de película que se quedó rayada ahí, y no llega al final, a veces pienso que este es el final, aquí solo en la estación, ya no creo que vaya a detenerse. Me pregunto si se me va a deformar la nariz, luego la cara, luego la piel, la forma de los brazos y las piernas hasta ser un viejo en cocaína y luz blanca. Hay mendigos y drogadictos los que también les gusta el vagón del metro, duermen gratis ahí en su cama rodante y van soñando y pasando por las estaciones y los puentes de la ciudad y ven edificios, y estrellas, también se montan putas, se montan cojos y mutilados, a esta hora no se distingue que es real. Me doy cuenta de cómo el ser humano busca sitios


que sean como su estado de animo, aquí puedo respirar, no me gusta lo nuevo, los muebles limpios, no me gustan las paredes blancas de la clínica, pero las pareces de baldosa blanca del metro están bien. Pienso en la decadencia, sigo trabajando pero no estoy ahí, oigo poco, sólo le dedico a los extraordinarios, por esos si doy la sangre, a los superficiales los boto y les digo que no tienen que pagarme la consulta, me paro y doy vueltas, voy al baño, me encierro y me tomo unas pastillas, me parece pequeño el consultorio, he tratado de volver a cortarme el pelo y las uñas con la frecuencia de antes, ya no me interesa demasiado. He descubierto que sólo me importa el desgano, que pase el día rápido para venir aquí y recostarme y ver la ciudad, ver el underground, los ríos, los puentes, el vagón está casi vacío, es gratis, es primera clase. Llega un momento en que levantarse temprano no funciona, ya no me importan los pacientes, o escuchar a la gente, sólo a unos pocos, sólo a los que tienen dolor de verdad, mi cuerpo es su cuerpo, mi corazón es el corazón que purga sus pecados, al resto si no fuera por el dinero me gustaría mandarlos a que metan la mano en un licuadora prendida para que se dieran cuenta de los importante ¿Y qué es lo importante? Lo importante es estar completo, diez dedos en las manos, diez dedos en los pies, voy a pintarme unos bigotes con el marcador para que ese cabrón se espante y no regrese, compulsivo de perfección, y todo lo que hace no significa nada, no significa un coño, es más irrelevante que un escupitazo en la avenida Lara. Es triste ver como se quiere estar completo, porque casi nadie consigue algo que hacer que le guste o vive un problema, su vida es un problema, una pieza o un engranaje en una máquina de problemas que no deja de rodar y progresar, cosas como una familia o cosas así, no sólo es inteligencia, también dependemos de la voluntad, y la personalidad para llegar a una vida plena, llenarse de lo de adentro, no de lo de afuera, no de lo simple, no del común que es pereza, es como un insecto con muchas patas que no puede perder ninguna, y si falta una las cuerdas de la razón rotas, y sigo en este paseo infinito, de nuevo he entrado en una parada subterranea, las horas, la noche, la sucesión, la luz blanca que cubre el horizonte, el tunel a ninguna parte, solo, a la misma sucesión y sigo aspirando cocaína.

El vengador El último crimen del que he oído hoy fue en el solar, de madrugada, a las tres y pico de la mañana del que me he enterado gracias a la policía, pasó una patrulla, tarde, ya cuando no hacía falta. Esa gente se hubiera querido ir en silencio, no querían hablar en la jefatura, a hacer una denuncia, ya que no querían pasar por la humillación de tener que contar toda la experiencia a la policía, a esos que se reirían en silencio,


simulando toser, volteando la cara, mirando a otro lado. No, eso es imposible, el dinero parece lo menos imposible en este país, sin embargo ya no es dinero por lo que te roban, ya es despellejar al otro, morder la carne, las tres mujeres estaban mordidas en el cuello, los hombros, los senos, es morder como un perro rabioso, es destruír, pareciera que el robo es lo menos importante. Y ¿Por qué la gente roba y golpea? ¿No hay leyes que prohiben eso? No las hay, ¿Moral? ¿Cuál moral en este país? Existe la envidia, el odio a lo diferente, o es acaso el deseo de destruir algo bonito o débil, es esa fiereza de un animal violento que puede destrozar a uno más debil, robarle para alimentarse, parece que el ser humano no escapa de eso, pues siempre debe probar fuerza sobre otro, más perverso que cualquier animal, utiliza el pensamiento, toda su intención para esto, más allá del instinto es la misma razón lo que persigue esto, superioridad, hacer mal con intención. Querían irse y los encuentra una patrulla en el suelo, un carro con las puertas abiertas. Era de madrugada, venía un carro con tres chamos y tres chamas, a velocidad, unos niños de la calle y en medio de esa nada y el carro a velocidad con monte al lado, con terrenos cercados por alambre, las matas y los árboles pasando rapido, y un frenaso del chamo, frena porque si gira el volante se voltea, y los chamos se quitan, eran niños, ¿No va a frenar? ¿No iba a frenar si eran niños? Se golpea contra el volante, los amigos se golpean contra los asientos. -que bolas esos carajitos locos -tu estás loco No eran tan niños, tan sólo estaban medio desnutridos, flacos y rayados, con bigotes, 14, 15 hasta 19 años, tres hombres con pistolas, cada uno se coloca de un lado del carro, los bajan, ahora aparecen más, no se sabe cuantos son, nadie puede contar, están tan angustiados que no pueden contar, no pueden recordar cuantos eran, le dan unos culetasos al chamo que está manejando, entre varios, queda aturdido, lo llevan al suelo , lo sacan, sacan a las chamas, las jalan duro por los pelos, le dicen a la chama de adelante que salga, las amarran a los postes y les dicen que tranquilos que se van a llevar el carro. -uno sólo que no se deje y los quebramos a todos A todos los amarran, esta todo oscuro y no pasa nadie, a todos los violan, no eran niños, eyacularon, así lo muestran los examenes, sólo parecían niños desde lejos, pero eran adolescentes, cerca de los 20, tan sólo flacos y bajos de estatura, a las mujeres para violarlas de frente no se querían dejar abrir las piernas, así que les dieron bastantes coñazos en la cara, a los chamos les patearon tanto las bolas que seguro las pierden, me entero de esto y me da dolor de cabeza, veo mi reflejo y rompo el espejo a golpes. Deberían ejecutar a estos niños, pero la gente se opondrá, burocracia de papeles.


El problema de este país es la indiferencia con la que se lleva la justicia, las instituciones, los tribunales, el palacio de justicia, la asamblea, todo esta atestado de mierda, ya no cabe más mierda y sigue entrando mierda, toda la administracion de justicia esta controlada por criminales, todas las policías, todo el organismo de la justicia es una puta, la policía no se moverá para buscar a esa gente, es por eso que voy a asesinarlos a todos. Es por eso que me he propuesto matar a los delincuentes que hacen los crimenes que recibo todos los días, yo también trabajo en la policia, tengo las armas y tengo inmunidad. Una venganza infinita, es justa y necesaria. Voy a matar a esa gente, así que el robo había ocurrido en el Solar. Podían haber sido malandros de la manguita, así que con la policía empecé a averiguar el robo del carro, un Mazda de esos arrechos, un heladero me informa que ha visto a un chamo manejando un carro arrecho, nunca lo había visto manejando, y que maneja como un hijo de puta el chamo, pienso en los heladeros, ellos ven fantasmas a cada rato, y a la vez son fantasmas de la calle, peregrinos, a la larga del día han visto demasiadas cosas, demasiadas caras, demasiadas cosas pasando, ven el curso de la vida y mucha gente los ha visto, van cruzando con el resto del ser humano. En fin al chamo ese lo podía encontrar debajo de un puesto de periódicos, vendiendo droga a cinco cuadras abajo, eran las doce del día. Así que camino con el ansia de encontrarlo, ando vestido de civil, pensando en todos los policías, uniformados que matan ahora en el barrio, y voy acercándome, camino más rápido, más, lo veo solo, saco la pistola, el va a sacar la suya, de un tiro le vuelo la mano -quédate quieto Ahora me acerco, le pongo la nuca contra la pared, la pistola en la cabeza. -mira carajito de mierda me vas acompañaban en el robo del Solar,

a

decir

quienes

eran

los

que

te

-¿Qué?, ¿qué robo viejo? estás loco Un coñazo en la nuca contra la pared, -no te hagas el bolsa, ¿Quieres que te rompa la cabeza? ¿O te rompo el cerebro a tiros? El chamo dijo los nombres de los otros. -soy un carajito -tu no eres un carajito. Tú eres escoria, le dí un tiro en las bolas y lo dejé en el suelo desangrándose. Me voltée y ví que se estaba parando, me devolví y lo levaté y le estrellé la nuca contra la pared, varias veces hasta destrozarle la cabeza, mi rostro se llenaba de las gotas de su sangre, su cabeza estaba rota. Fuí a buscar a los otros, ya tenía ganas de hacer la limpieza, me sentía con ganas de continuar. Pregunté a otra gente y nada, así hasta que unos niños raquíticos de chupar pega me dijeron donde vivían dos de los carajos, eran hermanos. Iba con mi


pistola, en la casa me estaban esperando, pateé la puerta, voy a disparar, me echo al suelo y disparo, tres tiros, en el estómago, me levanto y ahora esta el otro, me dispara, me cubro en un muro, ahora disparo yo, las balas se pierden, voy a la cocina, encuentro las llaves del carro del carajo, salgo, prendo el carro, y lo llevo contra la puerta, salto, el carro se estrella sin entrar en la puerta, me voy a un lado y disparo contra el tanque de gasolina, explota, ahora la casa se incencidia, va a salir por la ventana de al lado, le golpeo la frente con la cacha de la pistola, el otro esta tratando de levantarse con los tiros pero no puede, y no ha muerto, se queman vivos. Estoy de regreso en la jefatura, tengo mis pantalones y chaqueta siempre vestido de civil, estoy completo, hoy es viernes y estoy listo para seguir. Aparece en el periódico el asesinato de los tres malandros, pero ni la prensa los relaciona, sólo un artículo de mierda que dice que es la juventud de Venezuela se esta perdiendo, pues esa se perdió desde que nacieron, me tomo un café y veo unas diapositivas de una esposa y una hija muertas, el tipo se declara culpable, así de fácil, no dejan de pasar cosas así. Paradojicamente yo vivo de esto, vivo de lo que odio, vivo de los crímenes que comete la gente, si no, no fuera necesario en la sociedad, vivo de la mierda del ser humano, si no existiera no tuviera trabajo, y hay mucho, bastante trabajo para un policía en estos tiempos en que la miseria del ser humano está inundando las calles. El mundo es una boca abierta esperando afuera, la biblia firmada dejada en la desolasión de la habitacion, firmada a caso por algún culpable, hasta el mal conoce la doctrina, vamos a llorar el tiempo en que habia inocencia. A veces me siento estafado, como si me hubieran quitado mi destino, como si hubiese otra vida en la que a caso todo valiera mas, todo importara más. La vida, ¿Qué es la vida? No lo puedo decir, pero si preguntan ¿Qué es la vida diaria? Entonces diría es muerte, para el siguiente hablé con un dealer, que sabía quién era, no quería ayudar, así que lo metí preso y lo llevé al cuarto de interrogatorio -si te hablo vendrán todos los h chinos a lincharme -¿Donde lo encuentro?- le estrellé la cara contra la mesa, le rompí la nariz ahora le sangraba, me dijo que lo podía encontrar debajo del puente del ahorcado. Fuí hasta allá, y ahí estaba el malandro despeinado y flaco, con una franelila blanca sin mangas, y en jeans, estaba tirado en el suelo, se había inyectado heroína, le tenía una última inyección, le pisé el brazo, le apreté la vena con un alambre, y saqué una jeringa en la que tenía cloro, se la inyecté completa, y lo vi morir, retorciéndose como una rata pisada, muriendo de dolor, gritando bajo el puente y la noche y nadie oyendolo, sólo yo. El quinto y último asesinato lo hice en las escaleras del barrio. Caminé subiendo, sabiendo que iba a encontrar a este carajo, esas escaleras infinitas en las ruinas del barrio, y ahí venía bajando, saqué mi navaja y lo linché, con tantas puñaladas que habrán sido mas de cién, quedó


irreconocible. Cuando termine ví mis manos llenas de sangre, me paré y mis brazos estaban abiertos al sol, así terminó la venganza, es justicia.

El presidente Cuando pienso en las palabras the president, es como depresident, un medicamento que deprime al ser humano, una sustancia que deprime al ciudadano, haciéndolo miserable, matando sus esperanzas, matando su poder adquisitivo, y un puñado de ovejas siguiéndolo por las migajas o por idiotas, diez horas, doce horas, veinte horas hablando por televisión pura mierda, puras mentiras, puras estupideces, maldito mono de mierda, hijo de puta, ya no te aguanto mas, espero que te mueras y que te mueras ya, y que se muera toda tu familia para que no quede ninguna descendencia eres mala hierba que hay que cortar y quemar, hijo de puta, gordo de mierda comiendo caviar mientras todos nos estamos muriendo de hambre, premios al pensamiento crítico, hijo de puta, pagando y pagando imitando todo lo que tienen los demás países, cada día me dan mas ganas de vomitar al verte, maldito perro muerto de hambre y todos los lambucios que estan detrás de ti, hijos de puta, predicando la idiotez, el mensaje es idiotez, el mensaje es ser un peresoso de mierda y hacer las cosas mal, no eres sino un gordo consumista de mierda que comes vomitas y vuelves a comer y vistiendote de ropa cara pero siempre vas a ser un mono de mierda y todos en esta esfera del poder vienen de abajo, lo más bajo de la sociedad. Maldito seas, maldito el día en que naciste, maldita sea toda tu vida, lo que vino y lo que esta por venir, que nada, ningun amuleto te protezca de mi maldición y que te mueras ya, todo el dia la televisión, la persona más filmada en toda la historia, vatiste record de miseria en este pais, record de pobreza, record de violaciones, record de miseria, eres un hijo de perra y te vas a morir pagando todo lo que hiciste aquí, vas a pagar hasta la ultima pepa de caviar que te metiste, maldito periquero de mierda, todo el día periqueándote y hablando y sigues hablando en el televisor, y no puedo cambiar de canal, tengo cable pero


igual me arrecha, verte, verte haciéndo el ridiculo, abortos, mujeres preñadas de mil hijos y pariendo mil más, mancos, mutilados, desnutridos, desesperados, putas, violados, asesinados, estafados, ignorantes y honrados que tienen que luchar, de eso esta llena la calle cuando uno camina, pero tu no caminas, tu vas en avion y en limosina y vives fuera de la realidad, un sueño de famoso, con famosos y políticos pero eres el bufón de la mierda que dirige al mundo y sale por television,eres un payaso ridiculo jala bola, eres de quien se rien, y el bruto y el horrible, el campesiono que llegó a los edificios políticos, el mono de mierda, disfrasánsote de beisbol, de militar, de árabe, de santo, de comunista, de enflusado, maldito hijo de puta, ojala te mueras ya, hace falta un cambio, un cambio de raíz y exterminar a todos los que estén del lado contrario, nada de diálogo, nada de nada, somos dos lados, dos lados que se detestan, dos lados que se desprecian, no hay que mentir en que cada quien quiere su beneficio y que cada quien quiere dominar al país. Maldito hijo de puta, nunca has hecho nada bien, y en este país de idiotas manda el interés, de todos los que están sacando real de que estés en el poder, los nuevos y los que siempre estuvieron y la plaga que siempre estará, te rodeas de gente famosa, claro todos quieren dinero, incluso los éticos y liberales, te mueres por aprobacion y por llamar la atención de hombres y mujeres te pones tan marico que empiezas a regalarle todo nuestro dinero, toda nuestra tierra, seguro les regalas el culo también, y lo habrás regalado desde pequeño cuando eras tan pobre que no teníaas nada que regalar, maldito hijo de puta, ya no te quiero ver vivo, este país se fue a la mierda, por eso cuando veo el televisor empiezo a golpear, una y otra vez y cierro el puño y golpeo, ya la mano me sangra y sigues gritando y cantando y mi mano sangra, se ponen hormigas en el televisor, ruído y electricidad me cuesta sacar la mano y se me corta, sigo golpeando y vuelvo a golpear me sangra la mano, tengo roto el puño ya casi no te oyes decir estupideces, sigo gopeando y me sangra la mano, sigo rompiendo la pantalla, sigo rompiendo tu cara.

La calle Perdido en tu calle miraba pasar los autobuses, solo en la desolasión del miedo, de la basura, y veía a los demonios venir para quitarme el dinero y emborracharse con sus caras horribles, con sus pecados horribles. Te busco pero estamos perdidos en un pueblo, y te has ido a emborracharte con ella, solo necesitaban mis billetes y quien pagara la habitacion, ya lo entiendo mejor. Hoy hace un mes que desapareciste y no he podido tragar la comida desde entonces, vomito en casi todos los almuerzos, y pierdo la pista del trabajo, por eso hoy en mi habitación veo por la ventana hacia afuera la noche, y luego me siento en franela y pantalones cortos, descalso, pero no dormiré, al igual que ayer, y anteayer y hace un mes, mi corazon late y sudaré de nuevo y andaré cansado todo el día,


gritando en el carro porque es el único sitio donde puedo gritar, donde nadie me oirá. Tu calle solo tiene basura y auque seas una puta en la mesa y una puta en la cama te sigo queriendo por tu alegría. Todos quieren morder tu carne, hombres y mujeres, por eso te es facil dejarme y de celos se enferma mi estómago, apretándose con verdadero dolor. Mis brazos están caídos, rendidos a la música de tu desprecio. Estoy sentado en mi cama, tengo el cuchillo y me miro el brazo tendido, me miro la vena, la abro, y se me tuerce el rostro del dolor, y con ira sigo abriendo la vena haciendo una línea hasta la mano, todo terminará pronto, se comerá mi dolor la oscuridad que destruye nuestras fotos.

Éxito Hay que hacer demasiado esfuerzo para mantenerte contenta. Hacer dinero, mucho dinero, esa ha sido mi mayor preocupación, hacer dinero llegar a comprarte vestidos, y champaña, y rosas y chocolates caros, tu carro y mi carro y Domingos de sol con lentes oscuros, comiendo bien siempre comiendo bien, cenando y comprando chaquetas, comprar medias de colores y cigarros caros. Decadentes pero con gusto, y tu no mueves un dedo por mí, eras pobre pero nunca trabajaste, todo el día bebiendo aquí encerrada, disimulando y luego delatandote con gracia, haciendo con los dedos de que has bebido poco. Tus amigas como animales vienen a recostarse y a comerse toda la comida, y se toman todo el vino y el whisky, y practican el lesbianismo frívolo y aburrido de las mujeres que no tienen otra cosa que no hacer nada y perder la moral casi todos los días de la semana. Que éxito tenemos, me miro en la noche en flux y con mucho dinero, frente al espejo, con mi esposa siempre triste e insatisfecha, y con su mente perdida y desecha en el universo, destruída, para tí nada es suficiente y nunca has trabajado para lograr nada, incluso tus regalos no tienen esfuerzo en ser escogidos, nunca te molestas en saber si quiera que le gusta a la uno, siempre esperas que yo pague lo que le das a tus amigos, botellas caras de vino, les das el regalo más caro, como si los dos sintieramos esa amistad cuando vamos a sus cumpleaños. No te gustaron los chocolates, no eran los que te gustan, así que uno por uno los voy lanzando, luego botellas, luego jarrones, luego platos, “haz enloquecido” me dices, supongo que sí, desde hace un tiempo, una rabieta, comienzas a verme, y te tomo de tu vestido rojo y te jorobo, te jalo el pelo y te tiro al suelo, primero de rodillas, al principio gritas, luego boca abajo y te restriego la cara en el suelo, gritas, y mientras te restriego, todas nuestras tardes del sol pasando por mi ira, por mi nostalgia, haces fuerza, te maldigo, luego no mucha, veo tu cara sucia, tu expresión perdida, luego de un tiempo ya no te resistes, ya hay obediencia ya ninguno de los dos puede más. Y te veo ahí tirada en el suelo, y veo la brutalidad de la que soy capaz, admito que rogué demasiado, ya no sé para qué, tu bajo es mi bajo, este amargo de licor en la lengua, tu cuerpo ahí sin valer nada, destruída sin


poder levantarte, tu boca abierta y mi espera restregados en la humillación, veo mis manos y veo que esto es por lo que he trabajado por tantos años, este es el aspecto de mi éxito.

El milagro Sé que existe el milagro, las circunstancias no me pueden decir que no, no me pueden convenser de lo contrario, voy trotando cada vez más rápido, y mi mente se disuleve en el ruído de los carros en las luces de los postes, y voy pasando basura y toda clase de subnormales, y olvidados callejeros, sé que existe el milagro, tengo que encontrarlo, será magia será luz, será diferente a todo lo que es un hecho, la mano de Dios, diferente a la mano del hombre, estamos viendo la obra de Dios en la realidad, pero esta creacion será perfecta, sera la salvación, y cuando la luz borre el pasado y cuando la luz ciegue el desperdicio, voy a tener todo el tiempo y voy a poder hacer algo antes de que venga mi muerte, sé que vendrá el milagro, sigo buscando, miro la tarde y miro las paredes, las calles, espero y espero pidiedo otra oportunidad, por el orden de las cosas así como las disyuntivas y distracciones sé que tiene que existir un mecanismo que ordene las cosas de un modo en que puedan arreglar, refutaría toda ley de que mi vida fuera un desperdicio aunque sea la mía entre todas las de la historia, la mía se va a salvar, de todo este desperdicio mis manos van a crear, todo este desperdicio la luz va a cegar.



subnormales- john calavera Edition