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Antes de Dormir


Título Original: Antes de Dormir 1era. Edición: agosto 2016 © 2016 Rommel Veitia Ilustración de la Portada: Oscar Hernández Diseño de la edición: Nanny Garcia-Veitia Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en las leyes, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.


Antes de Dormir

ROMMEL VEITIA


A dios por estar siempre conmigo y a mi maravillosa famila el mejor regalo del mundo..!


INDICE El 13-C

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Desvaneciéndome

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La Señora Pomba Gira

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El Engaño

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La Pequeña Lily

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Ojos que no ven

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Por ella

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Bienvenida Cindy!!!

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El Dibujante

109

Mi Pobre Hijo

123

No te duermas

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Para no morir

145

wOBi

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El 13-C


El 13-C Antes de Dormir

E

s pequeño y le hace falta pintura… pero la iluminación y la vista son maravillosas... es un poco ruidoso, pero sin duda aquí podré terminar al fin mi libro - fue lo primero que pensó Michael al entrar a su recién arrendado apartamento de las afueras de la ciudad, aunque no era para nada lujoso, era justo lo que podía pagar con lo que le quedaba de sus ahorros, pero estaba feliz, porque al fin tenía su propio espacio. Arrastró su maleta hasta la habitación y la arrojó a un lado, se quitó los zapatos, sacó la laptop de su bolso y se preparó para un relajante baño luego del largo viaje. Salió de la ducha listo para escribir, eran alrededor de las once de la noche, pero no podía esperar para comenzar, así que se sirvió un trago de su whiskey barato, encendió la portátil y comenzó a teclear, dejando que Mozart lo inspirara desde su Ipod.

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La madrugada pasó rápidamente, el reloj marcó las tres de la mañana y Michael creyó escuchar un ruido extraño que se escabullía entre las notas musicales de la Sinfonía Concertante... eso definitivamente había sido un grito... Se quitó los audífonos para poder escuchar bien y de pronto de nuevo un escalofriante grito de terror; venía del piso de arriba y era sin duda una voz de mujer… Esperó.... Pero no escuchó más nada, ni un ruido... estaba un poco inquieto quizás habría alguien en peligro, pero al final prefirió no hacer nada y se acostó, no quería comenzar su relación con los vecinos cometiendo alguna indiscreción... total si él lo había escuchado seguro alguien más cercano a los vecinos de arriba también lo habría oído. A la mañana siguiente Michael salió a comprar el desayuno junto con algunos víveres para su nuevo apartamento y de salida se tropezó con el conserje del viejo edificio. - Buenos días cómo le va... - la respuesta del conserje fue un silencio absoluto, mientras lo miraba fijamente - Eeemm... bueno soy Michael me acabo de mudar al apartamento 12-C Silencio del conserje - En fin... - continuó Michael - ayer escuché unos gritos en el apartamento de arriba, como a las tres de la mañana y me preguntaba si todo estaría bien, parecía que alguien estaba en problemas, ¿ha visto el día de hoy a las personas que viven ahí? - El piso 13 está deshabitado muchacho y ese apartamento, el 13-C tiene al menos 8 años vacío, la dueña se fue un día sin avisarle a nadie y nunca más volvió... creo que debes estar confundido - dijo el conserje mientras se

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alejaba dándole la espalda a Michael. Pasó el día completo, pero siempre era igual para él… los días volaban cuando escribía y sin darse cuenta ya había caído la noche. A pesar de estar ocupado en su libro, la idea de lo que escuchó la noche anterior combinada con aquella conversación que sostuvo con el conserje no se alejaban de su mente ni un sólo instante. Sin embargo todo parecía estar bien y él ya estaba muy agotado, así que decidió irse a la cama a eso de la media noche. El reloj marcó las tres de la mañana.... ¡Un grito desgarrador despertó de golpe a Michael! ¡Auxilio por favor... Auxilio... déjame ya de una vez por todas!Michael se sentó en la cama, los gritos venían del apartamento de arriba, un hombre pedía auxilio sin parar entre llantos mientras se escuchaban al mismo tiempo, las carcajadas de una niña y los golpecitos de unos pequeños pies que corrían de un lado a otro. Esta vez Michael se vistió y decidió averiguar lo que estaba sucediendo, tomó su viejo bate de béisbol y subió las escaleras rápidamente. Los gritos del hombre y las risas de la niña se escuchaban cada vez más fuerte, así que caminó hacia el 13-C, que no estaba deshabitado como había dicho el conserje... algo extraño estaba sucediendo en aquel lugar. Se acercó y golpeó la puerta con el bate en la mano izquierda, escondido detrás de su espalda... Los ruidos cesaron apenas Michael tocó la puerta.. Pasaron unos segundos…la manija giró suavemente y la puerta se abrió mientras crujían las viejas clavijas oxidadas... Una linda niña se asomó y lo miró con ternura, tenía un pijama blanco, era como un vestido, curtido por los

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años, ella lo miraba sin decir nada y a sus espaldas todo el apartamento estaba sumido en una profunda oscuridad. - Michael... - dijo la niña sonriendo. - ¿Hola... cómo sabes mi nombre? - dijo con temor de aquella extraña pequeña. - Lo adiviné creo - dijo la niña riendo con picardía - mi papi se lastimó clavando un clavo para colgar una foto mía... quedó muy bonita... ¿quieres pasar a verla? -¿Colgando una foto en la pared a las tres de la mañana?se preguntó Michael con recelo sin decir nada. Luego de unos segundos respondió... - No gracias linda, veo que todo está bien... mejor me voy a dormirLa sonrisa de la pequeña se borró de golpe y frunciendo el ceño arrojó la puerta con fuerza en la cara de Michael, que muy confundido y un poco asustado, regresó a su apartamento a intentar recuperar el sueño, algo muy difícil después de aquella experiencia. Un par de días pasaron en calma y Michael continuó con su vida e intentaba olvidar lo ocurrido; aquella noche había salido con unos amigos a tomar algo y regresó cansado, mientras se cambiaba para dormir el reloj marcaba las dos treinta, recostó la cabeza en la almohada y se durmió. El reloj marcó las tres de la mañana.... ¡El estruendo de una sierra eléctrica despertó a Michael sobresaltado y al borde de un infarto! una mujer gritaba de dolor y sufrimiento mientras se escuchaban las risas de una niña que corría de un lado a otro.

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Hubo un silencio y de pronto el grito de un hombre… - ¡Vete con ella... sí... ya no más... a ella le toca hoy por Dios! Y la sierra, los gritos de dolor de la mujer y las risas de la niña comenzaron de nuevo, pero con mayor intensidad. Michael subió de nuevo pero con las carreras y los nervios olvidó su bate; al llegar la puerta se abrió sin él siquiera tocarla.... - Buenas noches vecino - le dijo un extraño hombre con un delantal salpicado en sangre. -Estoy cortando una presa de carne que me han enviado de la carnicería - ... sonrió de manera sombría - por favor pasa y te doy una porción, porque es mucho para mi... dijo haciendo un gesto de invitación hacia Michael. - ¿Donde está la pequeña? preguntó Michael - ¿escuché gritos... todo está bien? - Adelante y te daré una presa, es mucha carne para mi Michael...De nuevo sabía su nombre y quién en su sano juicio podría cortar carne a esa hora. Michael miró al hombre fijamente sin intenciones de entrar, pero la sonrisa de aquel misterioso sujeto se transformó en molestia y lanzó la puerta en la cara del joven escritor, que estaba cada vez más confundido. Michael pasó el resto de la noche en vela, aunque no hubo más ruidos... ni esa noche ni durante el resto de la semana, así que lentamente retomó su libro y su rutina, todo parecía estar en orden, hasta aquella noche, una noche que parecía tranquila. 13


Él había caído en un sueño profundo, estaba soñando algo extraño, pero aquel sueño no sería lo único particular de aquella madrugada. El reloj marcó las tres de la mañana.... Unos rasguños en el techo y unos susurros... Rasguños más fuertes y susurros más intensos... Michael abrió los ojos confundido y se sentó en la cama... quizás estaba soñando, pensó, pero de nuevo los rasguños en el techo y los susurros... trató de escuchar, pero eran como en secreto, casi un suspiro que inundaba la habitación en aquella fría y oscura noche. Se puso de pie sobre la cama para acercarse al techo y escuchar mejor y entonces... ¡Un golpe en el techo! seguido de un grito desgarrador ¡Escápate! ... ¡Ella te quiere a ti! - de nuevo las carreritas de los pequeños pies y las carcajadas de la niña... ¡¡¡¡¡Déjame salir de aquí, yo no te he hecho nada!!!- gritó la mujer. Michael cayó estrepitosamente de su cama por el susto, se incorporó y subió apuradamente por las escaleras, dando tumbos y cuando llegó al piso 13, la puerta estaba abierta... y pudo ver la figura de una sexy mujer asomada con una bata blanca y transparente que al contra luz no dejaba nada a la imaginación... - Hola... ¿quieres pasar? pregunto con una voz muy seductora... - Escuché gritos... ¿tu gritaste... cuántas personas viven aquí, dónde está la pequeña...? ¡Más te vale que me comiences a dar algunas respuestas! - dijo Michael muy alterado. 14


La mujer sonrió con picardía - Estaba viendo la televisión, una película de horror, me asusté mucho y estoy sola... ¿por qué no entras y me acompañas? Michael retrocedió con temor y la mujer llena de ira, arrojó la puerta con todas sus fuerzas. A la mañana siguiente Michael bajó donde el conserje que le contó la misma historia del piso vacío, pero ante la insistencia de Michael, lo acompaño hasta el 13 C... Todo estaba lleno de polvo en ese piso, el conserje ni siquiera lo limpiaba porque no vivía nadie y el apartamento 13-C estaba clausurado, con dos maderos en forma de "x" clavados en la puerta con algunas telarañas por encima... Michael consternado y avergonzado bajó las escaleras con el conserje... entró a su apartamento y se recostó en la cama, intentando comprender lo que le había sucedido... preocupado pensando en miles de hipótesis se le paso el tiempo, no comió... solo tomó un par de tragos hasta que llegó la noche y se durmió. El reloj marcó las tres de la mañana.... La fuerte música proveniente del piso de arriba, despertó a Michael de golpe... esta vez no había gritos, no había risas de niña... solo música y el ruido característico de una fiesta... Michael estaba aterrado, pensó que estaba enloqueciendo y subió de nuevo al piso 13... Llorando, con miedo, desesperado y angustiado golpeó la puesta del 13-C... que no estaba bloqueada por los tablones de madera que vio durante el día con el conserje. Una extraña pareja abrió la puerta, estaban vestidos con ropa envejecida por el tiempo y tenían una fingida sonrisa en sus rostros... se miraron por unos instantes y la luz de fondo del apartamento se encendió dejando ver a un

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grupo de personas tristes que bailaban sin música. - Somos los nuevos vecinos, nos acabamos de mudar y estamos celebrando...- dijo el extraño y pálido hombre mientras una lágrima corría por uno de los ojos de la mujer. - Pasa... - dijo con su fingida sonrisa - y quédate a celebrar con nosotros... Michael muy trastornado se dio media vuelta y se alejó, mientras la pareja se quedó en la puerta y el hombre repetía lo mimo sin cesar, cual disco rayado mientras lo veían alejarse... - Pasa... y quédate a celebrar con nosotros... Pasa... y quédate a celebrar con nosotros... Pasa... y quédate a celebrar con nosotros... Michael entró a su apartamento de nuevo y con desesperación comenzó a empacar sus cosas... la música y el ruido de la fiesta habían terminado, pero algo extraño se apoderó de él, entró en una especie de extraño letargo y se quedó ahí como hipnotizado... parado, paralizado frente a la cama, por horas, horas y más horas... hasta que nuevamente... El reloj marcó las tres de la mañana.... El llanto de una niña lo hizo volver del letargo... tres golpes muy fuertes en el piso y carreras por todo el techo junto al llanto... cada vez más ensordecedor. Michael subió dando tumbos con el cuerpo entumecido de tanto estar, inexplicablemente de pie... Al llegar, la puerta estaba abierta, la pequeña niña sollozaba recostada de la puerta y en el fondo, con una tenue luz de vela se veía la silueta de una mujer tendida en el piso... Michael se acercó hasta la puerta... la niña lloraba con mucho sentimiento y lo miraba mientras señalaba a una mujer, que al levantar su rostro se podía ver brutal-

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mente golpeada. - ¡Vete por favor! - gritó la mujer - ¡Vete por favor... no entres... ella te quiere a ti! Pero Michael no escuchó y conmovido por aquella indefensa mujer decidió entrar para sacarla de ahí... Entró con decisión al apartamento que lucía normal... y la puerta se cerró de golpe tras él... - ¡Nooooooooooooo! - gritó la mujer que rompió en llanto mientras comenzó a descomponerse calleándose a pedazos frente a él hasta quedar hecha un cadáver nauseabundo... el apartamento se transformó en ruinas... la pequeña comenzó a reír y a sus espaldas, el olor a muerte lo hizo vomitar. Al mirar a su alrededor... había más de 10 cadáveres... y en los restos de sus ropas pudo reconocer a algunos de los que le abrieron la puerta en noches anteriores... ahí... muertos, descompuestos y mutilados. Quiso salir, pero no se pudo mover... la niña se acercó a él y susurraba algo mientras lo señalaba... se encorvó, su piel se tornó verde, áspera y llena de verrugas, su cabello se tornó grisáceo y sin vida ... su cara estaba desfigurada por la maldad de las brujas.... sirvientes del mal más oscuro... movió su dedo y lo lanzó contra el suelo... se subió sobre él, introdujo su larga y huesuda mano por la garganta de Michael y sacó una luz blanca de su interior... la arrojó a un lado y comenzó a devorar el cuerpo sin vida... dejando su alma ahí, penando con las demás... golpeando el suelo para pedir auxilio... pasando la eternidad intentando llamar la atención de cualquier nuevo vecino, con golpes, rasguños, gritos y la esperanza ingenua ... de algún día poder escapar... y así pasaron los años… uno tras otro sin final. José Miguel duerme en el apartamento 12-C y... el reloj

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marcĂł las tres de la maĂąana...

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DesvaneciEndome

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DesvaneciEndome Antes de Dormir

D

aniel acababa de terminar una de sus obras para su nueva exhibición llamada "Perdidos"; sus esculturas mostraban personas u objetos incompletos…como desgastados por el tiempo. Estaba agotado, así que decidió tomar un baño y salir a dar un paseo por el mercado y comprar algunas frutas en el puesto de siempre. Salió de su casa caminado y al llegar a la esquina vio que su vecina favorita Raquel, estaba regando las flores de su jardín, la saludó como siempre, pero ella lo miró de una manera muy extraña, sonrió con un gesto de confusión y entró de nuevo a la casa. Daniel quedó muy sorprendido porque Raquel era muy cariñosa con él, se conocían desde hace más de ocho años, de hecho, ella amaba sus esculturas y tenía unas cuantas en su casa, que él hizo especialmente para ella. 21


Siguió caminado hacia el mercado, pensando en la extraña actitud de Raquel... decidió que podría ser buena idea comprarle una cajita de moras y unas flores, seguro le pasaba algo, tendría algún problema y él definitivamente, quería hacer algo para hacerla sentir mejor. Llegó al puesto de José y conversó con él como siempre mientras escogía las frutas... filosofaron acerca de la vida, hablaron de política y por último conversaron sobre el extraño incidente con Raquel; José estuvo totalmente de acuerdo con la idea de Daniel, de llevarle un obsequio a su querida amiga. Escogieron las Moras más frescas y las colocaron en una hermosa caja para regalos que José tenía para ocasiones especiales, su amigo le recomendó Girasoles al despedirse, eran los favoritos de Raquel. Tres puestos más adelante compró el ramo, como le dijo José, partió decidido y lleno de optimismo hacia la casa de Raquel, estaba seguro de que ella estaría feliz de verlo con lo que tenía para ella. Eran un poco más de las 6:00 pm cuando Daniel tocó el timbre de la casa de Raquel, pero nada lo podía haber preparado para lo que ocurrió, era imposible imaginarlo. Raquel abrió la puerta, estaba hermosa como siempre, lo miró a los ojos y sonrió por cortesía... Daniel extendió los brazos y mostró lo que había comprado para ella. - Son para ti - dijo Daniel sonriendo - Imaginé que algo te pasaba por tu reacción hace rato y... bueno... quise hacerte sentir mejor... ¿todo está bien? - Es usted muy amable, pero no lo conozco y no acepto regalos de desconocidos... no quiero ser grosera... pero le voy a pedir que por favor se retire 22


Daniel pensó que era una broma de Raquel, soltó una carcajada y avanzó hacia la puerta con la intención de entrar, pero ella no estaba bromeando, hablaba muy en serio, no lo recordaba en absoluto, no tenía idea de quién era aquel hombre en su puerta y lo que más la espantó fue ver que aquel sujeto le hubiese llevado de regalo su fruta favorita y las flores que más le gustaban. Daniel entró a la casa y Raquel estaba visiblemente asustada… - Señor le voy a pedir que se retire de inmediato o llamaré a la policía y luego comenzaré a pedir auxilio para que vengan los vecinos- dijo Raquel tomando el teléfono. -No es divertido ya Raquel... por favor vamos a sentarnos... ¿de acuerdo? y si estás molesta conmigo podemos conversarlo mientras nos comemos estas riquísimas moras que te traje, son tus favoritas ... vamos... - al decir esto miró la mesa de la sala y notó que no estaba la escultura que le había regalado en su cumpleaños hacía dos años. Raquel llamó a la policía, Daniel no lo podía creer... pero la interrumpió mientras conversaba... - Raquel.... está bien... me iré si es lo que quieres... no tienes que armar todo este espectáculo si estás molesta... me largo y listo... - dijo esto y salió de la casa. La mujer cerró la puerta muy nerviosa y trancó con seguro. En el jardín había otra escultura que él le había regalado en la navidad pasada, pero tampoco estaba en el lugar de siempre. Todo aquello le pareció muy extraño a Daniel, que finalmente decidió caminar hacia su casa, estaba muy confundido ¿sería posible que Raquel no lo recordara? estaría en algún problema o enferma quizás. Entró a casa agobiado por lo que acababa de suceder, colocó las frutas sobra la mesa, tomó una manzana y entró a su habita-

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ción, se cambió y luego se acostó a dormir esperando que al día siguiente las cosas volvieran a la normalidad. A la mañana siguiente despertó y comenzó su rutina diaria, pasó casi todo el día en el taller esculpiendo, esta vez su obra ya mostraba a una mujer desnuda cuya mitad de la cabeza había desaparecido, estaba inspirada en su amada vecina que había perdido todo recuerdo hacia él e incluso sus obras, era melancólica y triste su escultura, porque así sentía. Dejó de trabajar ya cansado y salió a caminar un poco y terminó en el mercado frente al puesto de José... se saludaron amablemente y Daniel comenzó a contarle todo lo que le había sucedido con Raquel, con lujos de detalles, José lo escuchaba con una sonrisa cordial. Terminado el cuento José no había dicho ni una sola palabra y Daniel que guardaba unos duraznos en una bolsa, ya perdiendo la paciencia le preguntó: - ¿No crees que se está volviendo loca? es decir... ¡quién en su sano juicio puede actuar así y al punto de botar o esconder las esculturas que le he regalado...! ¡En serio iba a llamar a la policía! La hubiese llamado si no me voy... no entiendo... ¿qué piensas tu? - Bueno...- dijo José - no sé qué decirle realmente, no conozco a su novia señor, pero seguro que está molesta con usted... ya se le pasará... dele unos cuántos días y luego... - Daniel lo interrumpió ya de mal genio. - ¡No me parece muy gracioso de tu parte que bromees así con esto, no te lo conté para que te burles de mi!... ¡tú sabes que Raquel no es mi novia! - dijo molestándose ¡No aún y... lo que quiero es que me digas lo que piensas, no que te burles de mi José! 24


Daniel estaba molesto y sin darse cuenta había comenzado a gritarle a José, que realmente no bromeaba con él sino que al igual que Raquel... lo había olvidado para siempre y por completo - Señor disculpe...- dijo José, pero Daniel lo interrumpió de nuevo aún más molesto dejando caer la bolsa de duraznos al suelo - ¡Basta ya con lo de señor... sabes que soy Daniel! ¡Daniel...! José miró apenado y sonrió con la gente del mercado que los miraba con inquietud - si está bien Daniel... mira... yo no quiero problemas, yo no te conozco y lamento mucho lo de la muchacha que no te habla, pero... estás espantando a la gente y yo no te puedo ayudar. Daniel entró en cólera total al escuchar a José - ¡¿Cómo que no me conoces?! ¡¿Qué le pasa a todo el mundo están locos?! Dijo mientras le daba una patada a la cesta de duraznos, estaba visiblemente perturbado y de inmediato llegó la policía. Lo detuvieron y mientras lo sacaban del mercado le gritaba a José que dejara de bromear, el espectáculo era muy triste José lo miraba con temor y la gente con lástima, hasta que por fin la policía lo sacó a empujones del mercado. Ya en la comisaría y un poco más calmado, Daniel pidió amablemente que le permitieran hacer una llamada, estaba aún confundido y no sabía bien a quien llamar... pero en un aprieto como ese solo podía confiar en Joel su mejor amigo de toda la vida. Con miedo a que no lo recordara, lo negara o inclusive a estar enloqueciendo marcó su número para pedir su ayuda, el teléfono repicó y Joel atendió. Daniel le narró todo desesperado y le suplicó que lo sacara de la cárcel, que pagara la fianza lo que fuera pero que por favor lo rescatara de aquel asqueroso lugar, terminó de hablar y hubo un instante de silencio, Daniel sintió miedo y Joel por fin habló. - Daniel, lo que me

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estás contando es una completa locura... pero... me explicas bien en persona, voy saliendo a la comisaría a sacarte de allí, no te escuchas para nada bien - aquellas palabras fueron de un alivio inimaginable para el desesperado Daniel. De camino a casa, Joel no podía creer lo que su amigo le contaba, examinaron cientos de posibilidades en el carro, pero una resultaba más absurda que la otra, realmente nada tenía sentido. Joel le sugirió a Daniel que fuera al médico... - Yo no estoy loco Joel, yo sé lo que te estoy diciendo... los locos son ellos -. - No digo que estés loco, pero esto no es normal, yo pienso que al llegar a casa, debes dormir un rato y mañana vamos al médico, yo tengo un buen amigo que es psiquiatra y quizás nos ayude a entender esto... yo te voy a acompañar-. Aunque no de muy buena gana Daniel terminó por aceptar que la propuesta de Joel era la opción más lógica en aquel momento, así que al llegar a casa, tomó una larga ducha para relajarse, se lanzó en la cama y calló en un sueño profundo pero a la vez inquieto lleno de extrañas pesadillas que lo atormentaron toda la noche. Al día siguiente el repique del teléfono lo hizo despertarse sobresaltado, era Joel que lo llamaba, había conseguido un espacio en la agenda de su amigo psiquiatra y ya salía a buscarlo. Daniel se incorporó de prisa para estar listo cuando llegara Joel, se asomó por la ventana y vio con melancolía hacia la casa de Raquel... su amada Raquel que lo había olvidado para siempre aunque él se negara a aceptarlo. Ya en el consultorio del Dr. Andrietti, Daniel explicó con lujos de detalle el infierno que había vivido durante los últimos 2 días... el doctor lo miraba con ojos penetrantes que examinaban cada movimiento mientras analizaba

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todo aquel extraño relato. Tomaba notas en su libreta y miraba a Daniel con una sonrisa condescendiente. - Daniel - le dijo - probablemente no te guste lo que te voy a decir, pero muchas veces nuestro cerebro nos hace malas jugadas, sobre todo cuando estamos sometidos a mucho estrés, como el que puede generar esa exhibición que tienes en un par de semanas... no puedo decirte que esto que me cuentas es verdad o mentira, sólo que me resulta un poco difícil de creer que dos personas, que no se conocen quieran hacerte daño sin un motivo aparente. Sin embargo, te prometo que voy a investigar este asunto, mientras te voy a pedir que te vayas a casa, descanses, te tomes lo que te he anotado acá y por favor... mantente alejado de estas personas que me comentas-. Aunque muy en el fondo sabía que no estaba enloqueciendo, no tenía muchas fuerzas ya para luchar así que decidió hacerle caso a las indicaciones del doctor, se levantó y estrechó su mano con una sonrisa - Gracias doctor, así lo haré y espero que todo esto sea lo que usted dice, muchas gracias de nuevo por su tiempo -. Salió de consulta, se sentó junto a Joel y le contó a grandes rasgos lo que había conversado con el Dr. Andrietti, - Me parece muy bien que estés dispuesto a hacerte el tratamiento, seguro que te hará muy bien... Andrietti es excelente médico ¿quién te lo recomendó? Cuando Daniel escuchó aquella pregunta sintió un pánico terrible que se apoderaba de todo su cuerpo, comenzó a reírse de manera nerviosa... - ¡tu Joel!, ¡me lo recomendaste tu!... no juegues con eso que no es divertido... -Disculpa pero... yo... no te conozco, es primera vez que te veo en mi vida.... - dijo Joel; Daniel perdió la razón y comenzó a golpear a su amigo, desesperado, no sabía por qué lo hacía pero no lo podía aceptar. - ¡¿Qué te pasa infeliz... tú también eres parte de esto y el cabrón este al

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que me has traído también?! ¡No me van a volver loco, se los juro! El Dr. salió de la consulta y de inmediato aparecieron unos enfermeros que sujetaron a Daniel que estaba totalmente fuera de control, Andrietti le inyectó un calmante muy fuerte y todo comenzó a verse borroso, perdió progresivamente la fuerza hasta que cayó totalmente dopado por la droga que le había suministrado el doctor. Cuando abrió los ojos estaba en una camilla sujeto de pies y manos con unas correas; al pié de la cama su madre lloraba angustiada hasta que lo vio despertar... ¡Daniel mi hijo bello, no entiendo qué es todo esto, me llamaron me dijeron que atacaste a alguien, que estabas en el psiquiatra... que estás enfermo…! - y rompió de nuevo en llanto la angustiada y dulce mujer. Luego de firmar unos papeles, la angustiada mujer pudo retirarse del lugar con su hijo, pese a la firme oposición que sostuvo el Dr. Andrietti. Llevó a Daniel a casa y lo acompañó a su cuarto... Él se recostó en la cama y comenzó a llorar como un niño, mientras le contaba todo lo que sucedía a su dulce y preocupada madre. - ¿Tu si me crees mamá verdad? - preguntó Daniel que estaba totalmente desecho... - Claro que te creo mi amor... claro que te creo... ya verás que pronto todo va a estar bien y podrás seguir haciendo tus hermosas esculturas... solo tienes que recostarte un rato y descansarLe dio la medicina que el doctor había recetado y se recostó con él acariciando su cabello, como cuando era un pequeño, mientras Daniel entraba en un profundo sueño. A la mañana siguiente cuando Daniel abrió los ojos ya no estaba en su habitación, se sintió un poco confundido,

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pero pronto se dio cuenta que estaba en la casa de su madre; imaginó que lo habría llevado a su casa dormido para cuidar de él... sin embargo le pareció extraña la situación. Bajó por las escaleras hasta la cocina, escuchó a su madre cantando y el rico aroma a desayuno casero lo llevó directo a la cocina. -Bendición mamá- dijo calmado y sonriendo. La señora volteó dejando caer el plato que tenía en sus manos... lo miró aterrorizada y comenzó a pedir auxilio ¡No me haga daño, llévese lo quiera pero no me haga daño! ¡Mi esposo llegará en cualquier momento no me haga daño... Auxilio!-¡Mamá que te pasa, soy Daniel tu hijo, cuál esposo si mi papá murió hace ocho años... mamá soy yo!Pero no funcionó... su dulce madre lo había olvidado también y llena de miedo le lanzaba cuando objeto conseguía en la cocina, convencida de que él era un ladrón o un asesino de esos que salen en la televisión. Daniel salió corriendo de la casa... descalzo llorando, sin tener a quién llamar, sin saber a dónde ir... no tenía dinero... ya no tenía nada; caminó toda la mañana hasta llegar a su casa, pero fue la peor decisión. Cuando llegó solo consiguió una casa vieja y en ruinas... no estaban ya sus esculturas ni sus muebles... ya no había nada... Caminó sin rumbo llorando, la gente lo miraba con miedo y lástima... así lo consiguió la noche; solo muerto de miedo y con frío, se sentó en el banco de un parque... un hombre pasó, sintió compasión de él y le dio un billete de 5 euros... Daniel se recostó en el banco... una briza suave comenzó a soplar y su cuerpo comenzó a desintegrarse... el viento se lo llevó, como la brisa que se lleva la arena de la playa al caer la tarde... olvidado y vencido Daniel desapareció.

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La vida es un conjunto de situaciones, de recuerdos y de personas que finalmente definen a cada quién como lo que realmente es... ¿pero si todo se va?, ¿si todos te olvidan?, ¿si nadie logra recordar nada de ti...? ¿si ya no quedase ningún rastro?... entonces... en ese momento, ¿cuando ya nadie te recuede?... ¿realmente existes...?

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La SeNora Pomba Gira


La SeNora Pomba Gira Antes de Dormir

E

se día Kaví había cabalgado mucho, estaba exhausto buscando un lugar seguro para pasar la noche y quizás con un poco de suerte, conseguir algo de comida y vino. Su caballo apenas podía caminar, casi se arrastraba por el bosque, cuándo Kaví escucho a lo lejos el sonido de guitarras, cantos y palmas... - Vamos al "grescajó" ese que se escucha a lo lejos... si llegamos ahí... - le dijo Kaví a su caballo -estamos salvados, porque esos son cantos en "Rhomanés" si no me equivoco... ¡Así que de seguro, eso es un pueblo "Gipsy! Apuró el paso sobre la loma y ahí estaba frente a él una feria "Gitana", el lugar perfecto para resguardarse un tiempo de sus enemigos y escapar de todo su pasado, con gente que no haría muchas preguntas.

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Cuando llegó al frente de la feria, una sensación extraña recorrió su cuerpo, Kaví era Gitano, pero había perdido a su gente ya hacía mucho tiempo en algún país, por ir tras la falda de una hermosa mujer que casi lo llevó a la peor de las muertes; ahora estaba en casa finalmente y podía comenzar de nuevo, sin embargo esa sensación de frío en su espalda no le gustaba para nada, ya la había sentido antes y nunca terminaba en algo bueno. Su caballo color cacao, estaba muy nervioso y no quiso seguir avanzando, pero Kaví, que era sumamente obstinado, estaba decidido a entrar... desmontó y amarró a su adorado amigo a un árbol cercano y entró caminado... Quería sentir alivio, pero algo muy en el fondo de su corazón le decía que nunca había corrido un mayor peligro que en ese momento. Caminó por la colorida feria, había todo tipo de gente, era una gran fiesta en donde un grupo tocaba a la luz de una fogata mientras tres bellas mujeres bailaban alegres y le sonreían al verlo pasar, siguió caminando entre la gente y un letrero grande colgado de dos palos llamó su atención... era el marco que servía como antesala a una tienda roja con negro y en el curioso cartel se podría leer "Señora Pomba Gira"... Kaví sabía muy bien lo que significaba aquel nombre en la mitología "Gipsy", podría traducirse como la bruja más poderosa, el alma de una hechicera libre, rebelde que no es del todo mala ni buena, pero no obedece a nadie más que a sus instintos y la mera satisfacción de sus placeres terrenales. Una parte de él gritaba con desesperación, que se alejara de aquella tienda, pero Kaví era demasiado terco para obedecer a aquella pequeña voz de razón en su interior y finalmente decidió entrar a la tienda de la bruja. Al entrar lo cautivó un fuerte aroma de varias esencias

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combinadas, era embriagante y casi hipnótico, como fuera de este mundo; había velas en una especie de altar y dos mujeres sentadas en una mesa, una joven y hermosa, otra vieja y marchita por los años, el licor y el humo del tabaco. Estaban una sentada frente a la otra, tomadas de la mano con una tirada de cartas de tarot justo en medio de ellas, y de primera se podía apreciar claramente la carta de "El diablo". La mujer joven abrió los ojos y volteó a mirarlo, sus ojos estaban totalmente blancos... sonrió con sus labios rojos y pasó su lengua por el borde de ellos, la anciana sin mirarlo o inmutarse siquiera susurró algo en voz baja Gancibé (avaro) - y luego dijo sonriendo en voz alta: - Hola Kaví... te estábamos esperando Kaví sorprendido la miró fijamente -¿Cómo sabes mi nombre... cómo sabías que vendría si ni yo mismo estaba buscando este lugar...- "Pomba Gira (Shira) lo sabe todo mi amor... quién sabe... quizás este lugar te encontró a ti- dijo la anciana. - Siéntate Kaví... dijo la hermosa y joven "gitana", que permanecía en trance, con una voz gruesa y un poco distorsionada. - Pomba Gira tiene un regalo para ti-. Kaví se sentó a la mesa y la mujer sacó una pequeña botella que tenía en su interior un extraño animal calcinado que con la media luz, apenas se podía ver. La joven acercó la botella a la anciana y la destapó... de inmediato se escuchó un estruendo en el cielo y la acabada mujer, susurró algo en el interior de la botella cerrándola de nuevo. La bruja más joven pasó su lengua al rededor de la botella y giró su rostro de nuevo hacia Kaví 35


- "Putsi"- (amuleto) dijo sonriendo, - es para ti amor mío, para que te proteja de todos los males que te persiguen y de tus enemigos, tiene adentro a un diablito gitano, un espíritu que es mi sirviente y hoy yo te lo quiero regalar, para que te cuide de tus enemigos... Esta botellita se calentará cada vez que te aseche algún peligro y si la acercas a tu oído, el diablito te dirá en susurros qué mal te aquejará en los próximos días, para que puedas evitarlo o derrotarlo... pero debes recordar llevarlo siempre en tu bolsillo izquierdo... Dame tu mano Kaví... - el joven extendió la mano abierta - esa no amor mío... la izquierda... - así lo hizo y la bruja lo cortó ligeramente con uno de sus anillos de oro y luego puso en su mano la botella, justo sobre la herida y le dijo... - Unidos por la sangre que nada ni nadie esta alianza separe... hombre que vive y sueña y diablo que lo cuida en la botella... Ahora ve mi querido Kaví y recuerda... - La bruja vieja completó la frase de la joven - Nunca abras la botella, porque los diablitos que te cuidan son siempre traicioneros… ¡nunca!- gritó golpeando la mesa - por ningún motivo destapes la botella-. Kaví salió de la tienda un poco aturdido entre lo que había visto y el aroma de las esencias... dio apenas tres pasos cuando de nuevo, la bruja joven apareció frente a él... pero esta vez no estaba en trance y obviamente parecía no conocerlo. - Hola joven viajero... te ves un poco cansado... si no tienes donde pasar la noche, puedo llevarte a mi tienda para que puedas comer algo y reponer tus fuerzas... estás a salvo con nosotros, no tienes ningún motivo para tener miedo-. Caminaron unos cuantos metros y llegaron a la tienda de la joven, entraron y ella recostó a Kaví en una especie de

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cama improvisada con mantas y cojines; Kaví estaba muy cansado y se durmió prácticamente apenas se recostó. A la mañana siguiente Kaví abrió los ojos y se sentó de golpe... estaba sólo, dormido en la hierba junto a su caballo y de la feria no quedaba rastro, nada absolutamente nada quedaba de todo lo que había visto, era imposible que se hubiesen ido tan pronto, sin dejar rastro ni despertarlo, así que pensó que todo aquello habría sido un sueño, hasta que de pronto su bolsillo izquierdo comenzó a calentarse rápidamente. Metió la mano y... estaba ahí, la botella con el diablito... si fue o no un sueño, ya no era muy importante, porque el amuleto existía y si lo que dijeron las brujas era cierto, estaba en peligro. Acercó la botella a su oído y el diablito susurró... -Amo Kaví cuatro bandidos te emboscarán en el bosque a mitad de la tarde dándote muerte y robando tu caballo, así que debes cabalgar hacia el oeste de inmediato y así cambiar tu destino... avanza hasta la noche y luego duerme... si haces lo que te digo... todo saldrá bien... estoy acá para protegerte por orden de la "Señora Pomba Gira". Así lo hizo Kaví pasaron los días y el diablito lo prevenía siempre de los peligros, pasaron los meses y Kaví visitó pueblo tras pueblo y su fortuna había cambiado ya nunca corría peligro, porque el diablito siempre estaba para prevenirlo, días y noches pasaban y pasaban, siempre a salvo gracias al diablito de la botella, hasta que una noche calurosa de verano un turbio pensamiento atravesó la mente de Kaví, un pensamiento peligroso, un pensamiento avaro que podría llevarlo a un lugar desdichado e inesperado. Kaví descansaba en un posada de mala muerte y no tenía ni una moneda de plata... se recostó planeando su

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escape a la mañana siguiente y pensó cansado... -Si tan sólo este diablito pudiera predecir el azar, podría jugar y apostar con todos y hacerme rico porque siempre podría ganar... lástima que sólo sirva para advertirme de futuros peligros, debí pedir otro que predijera todo el futuro... me haría invencible... ¡sería un Rey... sería una especie de Dios! La botella se calentó en su bolcillo y Kaví la sacó para que el diablito lo previniera del mal y fue entonces cuando todo comenzó. - Yo puedo hacer más que prevenirte de tus enemigos amo Kaví... - dijo el diablito en susurros - pero la Pomba Gira no quiere que lo sepas, porque ella siempre quiere todo el poder... ¿cómo crees que ellas tienen toda su magia? tienen un diablito como yo... pero con la botella abierta si abres la botella yo puedo poner el mundo a tus pies, porque tú eres mi nuevo amo... mientras esté encerrado, estoy atado a las ordenes de las brujas, pero si me liberas, estaré agradecido por siempre contigo y es mi obligación servirte en todo... ellas no quieren que abras la botella verdad... te lo pidieron verdad... es porque no quieren que tengas todo mi poder ... pero yo amo Kaví te quiero hacer poderoso... Kaví guardo la botella en su bolsillo, tratando de escuchar en su mente la advertencia de la bruja, sin embargo el siempre había sido avaro y aquella historia del diablito podría ser cierta y pensó que realmente no tenía nada que perder... por qué desperdiciar la oportunidad de hacerse poderoso como siempre lo había merecido... ¿qué es lo peor que podía pasar? si el diablito estaba mintiendo tapaba la botella de nuevo y listo. La noche siguió avanzando pero Kaví no podía dormir... no podía dejar de pensar en todo lo que podría tener con el diablito suelto y de pronto, sin pensarlo más, se sentó en la cama y sacó la botella... el susurro del diablito se

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hizo más fuerte, podía escucharlo en su mente... - abre la botella amo y te daré todo mi poder -. Kaví abrió la botella y un deseo por tocar al diablito se apoderó de él... introdujo su dedo y se pincho con el cacho izquierdo del diablito, dejando caer una gota de sangre sobre el carbonizado cuerpo del pequeño pero perverso demonio. Sintió miedo de pronto y cerró la botella de golpe, limpió la sangre de su dedo, con la sábana de la cama y se acostó intentando olvidar lo que había sucedido, sin embargo era demasiado tarde porque el mal ya estaba suelto. A la mañana siguiente cuando Kaví abrió los ojos sintió un fuerte dolor en su brazo y cuando intentó sobarlo el dolor fue peor, su piel estaba como quemada... se sentó en la cama y su brazo estaba completamente quemado, como si hubiese ardido en las llamas del mismo infierno, estaba quemado como... como el diablito de la botella. Se levanto y sacó la botella del pantalón y el diablito, ahora tenía un brazo totalmente humano, el mismo brazo que él tenía quemado, el mismo brazo donde se había pinchado con el cuerno del demonio, en el diablito se había vuelto humano y sano, pero en él estaba totalmente destrozado. El miedo se apoderó de él, comenzó a llorar sentado en la cama y justo en ese momento la voz del diablito comenzó a retumbar de nuevo en su mente. - No debiste tocarme amo... -risas demoniacas resonaron en su mente - porque ahora estamos unidos por la sangre y accidentalmente hemos intercambiado nuestra esencia... - gruñidos y sonidos extraños de varias voces lo ensordecían - yo mi amo he quedado con la peor parte, tengo un brazo humano inútil y repugnante, en cambio tú

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tienes un brazo con la fuerza de 60 hombres... un brazo inmortal... - Yo no quiero tener esta deformación, lo odio su olor es repugnante y me duele como si estuviera quemado, en carne viva y no deja de sangrar... ¡tú me engañaste! - Es un brazo de un demonio siempre duele, siempre sangra porque está quemado con el fuego eterno del infierno amo... pero hay algo que puede volver todo a la normalidad... ¿quieres que todo vuelva a ser como era?... debo hacer un pequeño hechizo, pero necesito los ojos de un hombre... no puede ser un cadáver, viejo y podrido... no... tienes que matar.... sí... matar... y sacarle los ojos... si... matar... sí... los ojos... y luego introducirlos en la botella. Kaví tapó la botella y la guardó de nuevo en su bolsillo, la idea le parecía abominable y monstruosa, el era un hombre bueno de corazón y nunca había matado a nadie que no lo hubiese intentado matar primero... pero el dolor era incontrolable al igual que aquel asqueroso olor a azufre. Así que después de más de medio día de agonía, Kaví salió en busca de lo que le había pedido el diablito de la botella. Se ocultó en el bosque asechando y apenas tuvo la oportunidad, atacó sin piedad al primer hombre que viajaba sólo por aquel obscuro sendero... se sintió diferente asesinar a aquella persona inocente de todo, pero Kaví no tenía tiempo para pensar y mucho menos para darse cuenta de lo que realmente estaba sucediendo, así que le sacó los ojos al desafortunado viajero y los introdujo en el interior de la botella. La cerró y callo rendido a los pies de un árbol, unos metros más adelante de donde yacía el cuerpo del hombre sin ojos. Alrededor de la media noche, Kaví se despertó sobresaltado, con un dolor indescriptible en su pierna izquierda;

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al mirarla notó que su pierna estaba ensangrentada, se subió el ruedo de su pantalón sólo para confirmar el nuevo engaño del diablito... su pierna estaba calcinada al igual que su brazo. Sacó la botella y la pierna izquierda del diablito se había vuelto humana. Tomó la botella con fuerza decidido a destruirla, pero no sabía cómo, quería su brazo y su pierna de vuelta; Kaví no sabía qué hacer, se sentía agobiado por el dolor, el asco y el miedo. Las voces en su mente comenzaron de nuevo, la botella estaba cerrada, pero por algún motivo estaba escuchando la voz del diablito de igual manera. - Si amo, te has vuelto más poderoso y puedes escucharme aún sin abrir la botella, estamos cada vez más unidos, aunque esa nunca fue mi intención, debes disculparme... los ojos tenían que ser de un hombre de tez morena... escuchó risas en su mente - olvidé mencionarlo porque hace más de 250 años que no hago esto... pero aún puedo ayudarte... sólo que esta vez lo que te pediré es aún más difícil, pero no tienes que hacerlo... no... no tienes... o... sí... sí tienes... no tienes... pero tu mente quiere... Kaví estaba desesperado así que siguió ahí tumbado, escuchando al diablito, ya estaba dispuesto a hacer lo que fuera para volver a ser como antes y despertar de aquella pesadilla. - Necesito el corazón de una joven madre... amo Kaví... lo necesito... lo necesitas... y... un puño de tierra... el corazón... y la tierra... - las risas de las voces diabólicas eran aún más fuertes - Amo esas son las voces de los demonios del infierno, que reclaman tu alma, tienes que hacer lo que te digo, ya estas a punto de transformarte en demonio... así que tienes que hacer lo que te pido amo... el destino está de tu parte amo... una mujer joven y

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hermosa viene por un sendero a un par de metros de acá... viaja en compañía de un anciano y de su hijo... dame su corazón y todo volverá a ser como antes... sí... como antes... mátala... mátala... Kaví... ¡mátala!Las voces demoníacas le gritaban que la matara, Kaví estaba perdiendo la razón, se sentía extraño, se negaba a aceptarlo pero quería matarla a ella y a todos, así que corrió al sendero... se veía terrible, como un demente, caminaba errático y con espasmos y su boca botaba espuma al igual que un perro con rabia. El anciano y la joven con su bebé en brazos nunca lo vieron venir, no tuvieron oportunidad... Kaví los destrozó como un animal salvaje que ataca a su presa para devorarla... estaba como en trance y cuando volvió en sí, la imagen frente a sus ojos era realmente indescriptible, en su mando ensangrentado y sin vida, estaba el corazón de la pobre mujer. Lo desgarró y lo introdujo en la botella junto con un puñado de tierra y luego... se arrojó al suelo llorando... - ¡Ya hice lo que me pediste... vuélveme a la normalidad, no quiero seguir siendo un monstruo! - Oh Kaví - se escucharon las risas - no eres un monstruo... sí... eres un demonio... sí... sí... pero todo será como antes ahora... Kaví... yo tampoco quiero seguir siendo un demonio... yo no quiero... yo no quise... Entonces el demonio comenzó a recitar un hechizo... que retumbó en la mente de Kaví con las voces de mil demonios mientras una lluvia torrencial se derramó desde el cielo más oscuro de todas las noches que él hubiese visto. - Sangre del brazo que libera Ojos para ver como hombre otra vez

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La tierra para caminar de nuevo por el mundo Y el corazón de una madre para sacar el odio del alma Para sentir de nuevo amor... Dijo esto y un dolor inmenso se apoderó de todo el cuerpo de Kaví, que antes de perder la conciencia... sintió que lo peor estaba a punto de ocurrir... Abrió los ojos... aún estaba todo oscuro, no sabía cuánto tiempo había transcurrido... el dolor, el olor y esa sensación de odio infernal se habían ido, igual que esas desesperadas voces en su mente; se incorporó y estaba sano de nuevo, todo había vuelto a la normalidad. Escuchó el alboroto de la feria y sintió alivio, tomó al diablito en la botella, sonrió y corrió hacia el ruido. La feria estaba ahí, frente a sus ojos, entró sin dudarlo y caminó hasta que la encontró. La tienda de la "Señora Pomba Gira", entró y estaban allí la vieja y la hermosa mujer, sentadas una frente a la otra... se sentó... las cinco cartas del tarot estaban en la mesa... la carta del diablo se veía en el medio. - Acá está tu diablito vieja bruja... ya no lo necesito... no quiero conocer nada del futuro ni del pasado... sólo quiero quedarme acá con ustedes, ya no me queda nada.... La mujer joven, tenía los ojos blancos como la primera vez; lo miró y hablo con varias voces aterradoras... - Entrégame la botella entonces... y serás libre de irte o quedarte con nosotros... Extendió su brazo y colocó al diablito de la botella sobre la desdichada carta; luego de un profundo suspiro dio media vuelta y caminó hacia la salida de la tienda. - ¿Cómo debo llamar a este amiguito? - preguntó la bruja

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vieja sonriendo de manera macabra -. - TĂş lo sabes bien vieja miserable - dijo sin voltear a mirarla - se llama KavĂ­...

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El EngaNo


El EngaNo Antes de Dormir

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l sonido del respirador automático consumía lentamente a John con cada suspiro y la impotencia de estar ahí postrado lo debilitaba más que su propia enfermedad, pero nada lo enfermaba más que ver como aquel despreciable y flacuchento muerto de hambre, que estaba a dos camas de la suya, no sólo tenía a toda su familia y amigos turnándose para verlo, sino que además se estaba mejorando cada día más. ¿Por qué aquella basura sí merecía vivir?, se notaba que no valía nada, en cambio él, que era todo poderoso, que todo lo había logrado y lo que no había logrado lo había comprado, se estaba pudriendo al lado de aquel infeliz que a duras penas podría mantener a los dos mocosos inmundos que entraban a abrazarlo cada hora y media. El que era respetado y temido, no tenía a nadie afuera tomando turnos para verlo, sólo a su temeroso asistente, que de seguro, sólo estaba ahí para asegurarse de no

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perder su trabajo en caso de que por algún milagro se salvara. Pero John no creía en milagros, solo en la ley del más fuerte y en una filosofía de vida en la que todo ser vivo que existiera en la tierra tenía un precio, por el cual estaría dispuesto a hacer cualquier cosa. - ¡La muerte! - pensó con rencor - ¡¿Que pedazo de porquería eres?... como te atreves a llevarme a mí, que puedo hacer lo que tú quieras para vivir, que podría conseguirte todas las almas que quisieras, por qué te llevas mi alma, estúpido espectro miserable... al menos deberías escuchar lo que te propongo!- fue en ese momento cuando algo realmente insólito le ocurrió a John. Una tenebrosa sombra pasó rápidamente frente a sus ojos, escuchó una risa macabra a su derecha mientras un coro de voces siniestras y demoníacas susurraban muchas cosas a su oído en un dialecto extraño que no lograba comprender. Su corazón se aceleró, sintió miedo y pensó que su hora había llegado; el oxígeno se sentía denso y cada respiración se hacía mucho más difícil que la anterior. Las voces se hacían más fuertes y lo atormentaban, una enorme presión apretaba su pecho y un terror indescriptible recorría su espalda y fue entonces cuando justamente antes de caer vencido, un último destello de valor se escapó por su boca con un grito ronco, -¡Llévatelo a él! dijo perdiendo el conocimiento mientras las enfermeras corrían a su cama. Calló en un extraño sueño en el que podía ver su cuerpo tendido en la fría cama de la clínica mientras enfermeras y doctores corrían inyectándole quién sabe qué e intentaban reanimarlo con electro shock. En su hombro derecho la sombra con túnica negra y ojos rojos lo miraba fijamen-

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te mientras con una lengua viperina lamía su cadavérico rostro y en su lado derecho unas 13 cabezas desfiguradas se aglomeraban para decirle algo, algo que seguía escuchando sin poder entender. La criatura con la túnica puso su huesuda y sangrante mano sobre su hombro, estaba fría... lo pudo sentir y mientras las voces callaron súbitamente, aunque las cabezas seguían ahí. La criatura dejó de mirar su cuerpo y comenzó a mirar hacia donde estaba él y en su mente estas palabras cambiarían el resto de su vida... - Tu alma es deliciosamente oscura y ellos me recompensarían muy bien por ella, pero si me entregas una blanca para ellos, la recompensa sería aún mejor... ¿estarías dispuesto a servirme dices? - dijo la voz macabra en su mente mientras las otras voces sonreían y susurraban a la vez de manera espeluznante. - Llévate a este miserable que no vale nada - le dijo John - ¡Y yo haré lo que tú necesites que haga! - Me lo voy a llevar John y te dejaré vivir, pero esto no termina aquí... voy a necesitar otra alma para poder concederte un deseo tan fuerte como el de perdonarte la vida... claro si desearas algo más sencillo bastaría una sola vida - dijo soltando una carcajada maligna mientras sembraba la semilla del deseo maligno en la perversa y corrompida alma de John. Apenas las risas terminaron un inmenso dolor se apoderó del pecho de John, seguido de un zumbido en sus oídos y luego un profundo silencio acompañado de una densa oscuridad... John abrió los ojos... un sabor a plástico en su boca, producto del entubado le daba náuseas, pero se sentía mucho mejor, logró incorporarse por primera vez en mucho tiempo y vio a las enfermeras correr al puesto del hombre delgado, mientras un enfermero sacaba a su

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esposa llorando con una crisis de nervios. El hombre que tanto despreciaba murió inexplicablemente aquella misma tarde pese a todos los esfuerzos de los médicos, nadie entendía como de su mejoría inminente había caído en una espiral de agravamiento que lo llevó a una muerte en apenas unas cuantas horas... nadie lo entendía excepto John. En pocos días John salió de la clínica... con una recuperación impresionante, acompañado de su timorato asistente, que empujaba la silla de ruedas hasta el lujoso vehículo que esperaba al hombre, para llevarlo a casa, donde tenía descanso de un mes por prescripción médica. Al entrar a su lujoso Pent-House, del centro económico de la ciudad, John recordó su extraño sueño y finalmente con su mejoría sumada a la extraña muerte de aquel hombre en la clínica, decidió creer. Le faltaba entonces un alma para poder sellar el trato y poder disfrutar de su vida, pero ¿quién... a quién podría asesinar fácilmente y sin mayores complicaciones? - Señor... ¿desea que le prepare un té o algo mientras se instala en su habitación? le preguntó su asistente deseando escuchar un no por respuesta. - Quisiera que antes de eso por favor abrieras la ventana, para que entre aire... haz sido muy bueno conmigo, así que sírvete un trago primero y disfrútalo mientras admiras la maravillosa vista - dijo John... El joven aún sin poder creérselo mucho decidió hacerlo rápidamente para que su jefe no se sintiera ofendido ante su duda; sirvió un trago de whiskey del bar en un vaso corto y luego abrió el ventanal, tomó un trago, respiró profundamente y sintió un fuerte empujón que lo abalanzó por la ventana hacia una larga e inexplicable caída mortal.

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- Ahora si espectro... no te debo nada... no ha sido tan difícil esto... después de todo este tampoco es que valía mucho y pensándolo bien si ya me has cumplido tu deseo más difícil y me ha costado tan poco - dijo sonriendo - creo que ahora más que servirte, seré tu socio, porque hay unos cuantos idiotas que te voy a entregar a cambio de ... no sé... lo que se me antoje por sus almas dijo maquiavélicamente con una extraña mueca en su rostro lleno de una maldad diabólica. A la semana su esposa regresó de viaje con su pequeña Isabela de cuatro añitos, el único ser que realmente amaba, porque estaba muy claro que Beatriz estaba junto a él solo por su dinero, ella parecía sorprendida por su recuperación pero simuló una inmensa alegría que no engaño a John ni por un instante, poniendo así precio a su alma. John despreciaba profundamente a la familia de su esposa y durante esa semana había pensado muy bien cada uno de los deseos que quería a cambio de sus almas y pensó que no quería esperar... que lo quería todo de una sola vez. Organizó una reunión íntima en su casa, para celebrar su regreso triunfal a la vida e invitó a la familia de Beatriz, que había vivido a costa de su dinero durante los últimos seis años, todos tenían un deseo que cumplir... sus padres, sus dos hermanos y su tío... todos al fin tendrían una misión importante, al fin justificarían su existencia. La cena se hizo con todo el lujo, y los invitados llegaron, sólo ellos y curiosamente no había servidumbre... John los invitó a la mesa y les explicó que él mismo les serviría porque eran su única familia y estaba muy contento de poder celebrar su nueva vida junto a ellos, que eran su inspiración. 51


Comieron y bebieron hasta el cansancio... todos incluyendo a John, que al momento del postre, le sirvió a cada sus invitados un delicioso “Frrozen Haute Chocolate”, un exclusivo postre valorado en unos 25.000$, que estaba seguro ninguno de aquellos ordinarios parásitos despreciaría así murieran al comerlo... la última copa la guardó para su mujer junto a la suya, muy bien identificadas ambas, ella no podía con un bocado más pero de seguro más tarde lo comería en la cama, llegando así al final de la mejor noche de su vida. Este excéntrico postre se sirve con 5 gr de oro de 23 quilates comestible bañado en una deliciosa crema batida, trufa y una cuchara de obsequio hecha de oro con diamantes blancos y pintados color chocolate, además de un cáliz decorado con diamantes de 18 quilates, oro y arsénico... aunque el arsénico no pertenece a la receta original del postre, sí estaba presente en su copa. El plan era perfecto, todos morirían en sus casas y él tendría muchos deseos por cumplir a cambio de sus almas, así que uno de ellos era salir absuelto de cualquier crimen o delito del que pudiera ser acusado... era el crimen perfecto y estaba casi listo en el momento en que todos se fueron a casa... solo faltaba una cosa... su querida y adorada esposa. Ya escuchaba las voces en su mente reclamando las almas... y podía ver claramente aquella repulsiva aparición huesuda asechando a su esposa en cada esquina… y lo estaba disfrutando, hasta que un inesperado giro del destino volvió las cosas en su contra, mientras entraba a su recámara a cambiar su ropa por algo más cómodo y esperaba a que su esposa comiera el helado en la cocina y muriera. John decidió tomar una ducha y las voces en su mente eran música que lo deleitaba dentro de su oscura maldad... su hija preciosa dormía en la habitación del al

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lado y su esposa moría lentamente destrozada por dentro en la cocina... Terminó la ducha y salió a la cocina, ahí estaba ella tendida sobre el postre... sangrando por la boca y sin vida pero a su lado el castigo... la angustia, la burla de la muerte, la jugada del demonio que nunca vio venir... a su lado el resultado de un instante de ternura de su esposa hacia pequeña su niña desvelada que nunca imagino, a su lado su pequeña destrozada y embadurnada de ese postre mortal. Gritó y maldijo, pero pronto se calmó... sólo tenía que pedir a la muerte que su hija volviera del más allá... pero el espectro regocijándose de todo aquello le explicó, con mucho placer además que de aquel lugar nadie podría volver jamás... John enloquecido destruyó todo, estaba totalmente fuera de sí... Luego cargó a su pequeña entre sus manos llorando por horas sin poder parar... el espectro se arrodilló a su lado y le preguntó por el deseo que quería por la maravillosa alma de su pequeña que sería un manjar para los deformes. - ¡Solo quiero que te vayas monstruo maldito, tú hiciste esto, es tu culpa... Solo deseo desaparecer! Y así se lo concedió la muerte, John desapareció lentamente mientras lloraba sobre el cuerpo de su pequeña niña... se perdió en la nada en un lugar sin tiempo donde sufrió por siempre... penando por toda la eternidad... sin saber de nada ni nadie... reviviendo todo para siempre... en un tiempo sin final... aprendiendo muy tarde que a veces tus deseos se pueden hacer realidad...

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La PequeNa Lily


La PequeNa Lily Antes de Dormir

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a vereda que llevaba a la casa estaba empantanada, hacía mucho frío y caía un aguacero torrencial, así que la pequeña Lily se apuraba lo más que podía con sus pequeñas muletas; siempre que llovía de esa manera los chicos del colegio la esperaban escondidos entre los árboles para empujarla y reírse mientras ella se embadurnaba de pantano. Esta vez, salió y se fue directo a casa, muy rápido, para poder llegar antes que ellos, no se quedó en el patio mirando a las otras niñas saltando la cuerda, no se detuvo en el kiosco, donde la señora María le regalaba siempre un pedacito de torta con café y tampoco se desvió a contemplar la lluvia caer sobre los árboles de las montañas, se fue rápido a casa, para llegar antes que los niños. Lily llegó a la vereda y todo parecía normal, quizás esta vez lo iba a lograr, aunque siempre parecía que lo iba a

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lograr, justo antes de no lograrlo. Se detuvo, suspiró profundamente y comenzó a caminar, siempre era complicado, porque las muletas se hundían en el fango e inevitablemente se mancharía los zapaticos de charol, con sus mediecitas blancas, pero si esta vez llegaba a casa sin bañarse de barro, todo sería maravilloso. Pero los deseos de la pequeña Lily se esfumaron rápidamente, porque no había avanzado aún ni la mitad del camino, cuando esos chicos aparecieron entre los arbustos. - Pero si aquí está la pequeña lisiadita - dijo el más alto de los cinco, que era un chico atlético rubio, ella lo veía tan hermoso, que le costaba comprender que pudiera ser tan cruel. - Por favor Joel, no tienes... no tienen que hacerlo... solo por hoy, estoy muy cansada y hay demasiado pantano, mis papas no están en la casa y si me ensucian el uniforme no podré ir a clases porque con esta lluvia... - Joel no la dejó terminar y la empujó en el barro con toda su fuerza. La pequeña Lily cayó al pantano sentada, se golpeó muy fuerte y comenzó a llorar, los chicos se no solo se burlaban de ella, sino que embarraban más su cabeza de pantano y la ensuciaban lo más que podían, sin importar que la pequeña lloraba sin parar y se quejaba del dolor en su pierna enferma. Pero ese día sucedió algo distinto, un ángel salvó a la pequeña Lily, otra niña que era mayor, por casualidad, iba pasando por la vereda, esa niña no coincidía con Lily nunca, pero esta vez, gracias a todo lo que la pequeña Lily dejó de hacer, coincidió con su retorno. Josephine vio desde lejos a sus amigos molestando a la pequeña y de inmediato se acercó indignada, era una idealista, siempre preocupada por defender a los más indefensos;

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su madre siempre le decía "deberías estudiar derecho cuando crezcas" ... y esta vez no fue diferente. - Se puede saber Joel, que le están haciendo a Lily... ¡¡¡¡¡a ustedes no les de vergüenza molestar a esta muchacha... no ven que está enferma!!!! - dijo Josephine muy molesta. Los demás chicos pararon de inmediato de molestar a la pequeña LIly. - ¡Hazme el favor Joel y la levantas del piso ya mismo! - Que fastidiosa te pones Josep... - pero la joven lo interrumpió - ¡Ya mismo dije Joel, no entiendes!!! - dijo Josephine, cada vez con menos paciencia. Josephine era bajita, pero todos los muchachos del colegio le tenían mucho respeto, porque era como un perrito bravo, cuando se molestaba no había quien pudiera con ella. Al día siguiente la pequeña Lily no fue al colegio, como era de esperarse, a pesar de la ayuda de Josephine, ese uniforme había quedado prácticamente inservible, más que para lavar, para botar. Pasaron varios días y la pequeña Lily seguía sin dar señales de vida, así que Josephine decidió llevarle uno de sus uniformes hasta su casa, en caso de que no pudiera ir a clase, por no tener uniforme. Cuando Josephine llegó a la casa de la pequeña Lily, el lugar se veía un poco tétrico y abandonado, sintió dudas por un momento, pero finalmente su compasión por la jovencita pudo más que su temor y se animó a golpear la puerta de madera vieja, que servía como entrada de la maltrecha casona. La pequeña Lily abrió la puerta tímidamente, y se quedó mirando fijamente a Josephine... después de unos

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instantes, sonrió y abrió la puerta por completo invitándola a pasar con un gesto. - Hola Lily, cómo estas- Lily sonrió sin responder nada, caminaba cojeando, apoyada en el yeso de su pierna, mientras se acercaba a la mesa del comedor, todo se veía muy lleno de polvo, como abandonado, pero Josephine no quiso ser descortés y se sentó en la mesa con ella. - Te traje un uniforme limpio, imaginé que no habías ido al colegio porque el tuyo... bueno... seguro... - Gracias... eres muy buena - dijo la pequeña Lily. - El otro tuve que botarlo y… bueno… estoy sola… porque mis papas están de viaje y no tenía, como comprar otro nuevo para ir a clase - dijo esto y comenzó a llorar. Josephine la abrazó... - no te preocupes, puedes quedarte con este, porque yo tengo otros dos, y tranquila que esos chicos no te van a volver a molestar, ellos no son malas personas, solo que son muy inmaduros y tontos la mayoría de las veces, pero en el fondo no son malas personas... yo les pedí que no te molesten más... ¿quieres ser mi amiga Lily? La pequeña la miró fijamente y sonriendo asintió con la cabeza, iniciándose así una rápida amistad entre las dos jovencitas, que floreció rápidamente, como suele suceder entre los chicos a tempranas edades. La pequeña Lily continuó sus clases con el uniforme que su nueva amiga Josephine le había regalado. Al poco tiempo, no sólo Lily y Josephine eran amigas, sino que todos los chicos que antes la molestaban se habían hecho muy amigos de ella, le tenían mucho cariño, porque la pequeña Lily era muy tierna y estaba sola en casa casi siempre debido a que sus padres viajaban mucho debido al trabajo, por lo que la joven buscó refugio en sus nuevos amigos para sentirse mejor.

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Una tarde de lluvia torrencial, los amigos tenían un trabajo grupal asignado por la maestra de Historia Universal, la lluvia hacía complicado ir a las demás casas a reunirse; la mejor opción era la casa de la pequeña Lily, ya que estaba más cerca del colegio, pero los chicos no sabían si podrían reunirse allí porque los padres de la pequeña Lily estaban de viaje. - No hay problema, podemos reunirnos en mi casa - dijo Lily, mientras todos caminaban cada vez más empapados. - Mis papás no están, pero ellos no tienen problema con estas cosas, les encanta que lleve amigos a casa, solo que... antes no tenía amigos- Entonces vamos a tu casa Lily- dijo Josephine - Cárgala Joel, para que lleguemos más rápido porque está lloviendo mucho y Marcos puede llevar las muletas- ella siempre dirigía al grupo. Llegaron a la casa de la pequeña Lily, ella quitó el polvo de la mesa con un viejo plumero, la casa lucía aún más sucia y abandonada que cuando Josephine fue a regalarle el uniforme, meses atrás. Pero los chicos no le prestan mucha atención a esas cosas, así que de inmediato todos se sentaron y comenzaron a bromear y a contar historias, como preámbulo al aburrido trabajo de Historia Universal. Pronto dejó de llover y Josephine sintió un poco de hambre, todos estuvieron de acuerdo en que era indispensable salir a comprar golosinas antes de comenzar con el trabajo. Así que se formó una comisión con tres de los siete que estaban reunidos para ir a comprar al kiosco más cercano, que estaba más o menos lejos de la casa. Josephine, Marcos y Juan Manuel, salieron en busca de

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las chucherías mientras Joel, Adriana, Santiago y la pequeña Lily se quedaban en la casa, hablando y tonteando mientras esperaban a que la comitiva fuese y viniese con la encomienda. Estaban hablando de cualquier cosa, sentados en la mesa cuando a la pequeña Lily se le ocurrió una idea. ¿Por qué no jugamos algo mientras esperamos a los demás? y así no nos aburrimos, el juego está ahí arriba del la biblioteca Joel, lo puedes alcanzar por favor, estoy seguro de que les va a gustar, a mi me encanta jugarlo, siempre lo hago sola, pero con ustedes será mucho mejor- dijo la pequeña Lily con una sonrisa pícara en su rostro. - ¿Ouija... qué es esto? preguntó Joel al tomar el juego en sus manos para colocarlo sobre la mesa. - Es un juego Joel, en el que puedes comunicarte con los muertos para preguntarle cualquier cosa, es muy divertido, pero si te da miedo lo puedo entender, guárdalo de nuevo en donde estaba. - Dijo la pequeña Lily, con una mueca de sarcasmo en su rostro. Joel sintió que quedaría en evidencia frente al resto de los chicos, así que se que sonrió, para disimular el temor que de pronto se había apoderado de él, mientras abría el juego sobre la mesa del comedor. -No estoy muy segura de esto Joel, a mí sí me da miedo eso de estar hablando con muertos dijo Adriana retirando su silla de la mesa. - Es sólo un estúpido juego de niñas, Adriana por favor, si Lily lo juega sola, no veo por qué no vamos a poder jugarlo nosotros, además Lily solo quiere asustarnos con esta tontería de que con esta simple tabla nos vamos a comunicar con algún muerto, los fantasmas no existen... a ver Lily, como es el jueguito este a qué muertito le

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vamos a preguntar qué cosa- La pequeña Lily, soltó una carcajada mientras armaba el tablero, algo muy inusual en ella... - No seas impaciente Joel, ya verás a que espíritu vamos a invocar, pero si yo fuera tu, no me burlaría, algunos muertos son muy susceptibles, y no les gusta cuando los vivos se burlan de ellos... y se vuelven muy peligrosos, son capaces de hacer lo que sea para vengarse de algún vivo que se atreva a ofenderlos - dijo con una mirada penetrante. - Yo no voy a jugar esto dijo Santiago - Siéntate ya, que todos tenemos que jugar, no seas una niñita cobarde... - dijo la pequeña Lily, que tenía una actitud muy distinta a la que todos ellos conocían. - Bien, así está mejor, todos deben colocar sus manos sobre el triángulo de madera, es muy importante que una vez que comencemos, no podemos soltar el triángulo hasta que yo le dé fin al juego, porque lo contrario podría tener un resultado muy malo, sobre todo para ti - dijo sonriendo mientras miraba fijamente a Joel. Comenzaron a jugar... La pequeña Lily cerró los ojos e invocó a un espíritu... dijo algo entre susurros y luego dijo en voz alta... - ¿Padre estas entre nosotros? El triángulo de madera se movió al "SI" - Pero tú dijiste que tus padres estaban de viaje Lily - Dijo Adriana. - S-I - E-S-T-A-N - D-E - V-I-A-J-E - dijo la tabla.

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- ¿Quién eres tú? - preguntó Joel, el triángulo comenzó a moverse... y todos se asustaron al darse cuenta que realmente ninguno lo estaba moviendo... - Es el espíritu el que responde - dijo la pequeña Lily, que parecía adivinar los pensamientos de los chicos. - S-O-Y - S-U - P-A-D-R-E - ¿Entonces tu papá está muerto Lily? preguntó Santiago cada vez más asustado, - ¿tu vives aquí sola? - Las preguntas son para la Ouija Santiago no para mí... sino qué sentido tendría el juego - dijo con una sonrisa macabra en su rostro. - Tú... tú eres su padre... - El triángulo se movió al "SI" - ¿Y estás muerto? preguntó Joel - L-O-S - D-A-E-M-O-N-I-U-M - N-O - M-U-E-R-E-N - Dijo la tabla y todos se asustaron a morir. - Lily, este juego no me gusta, termínalo ya por favor... Dijo Adriana Y nadie podría estar preparado para lo que ocurrió después de aquella pregunta, ninguno de ellos estaba listo... ni podrían olvidar jamás el horror que vivieron tras esas cuatro abandonadas paredes. - Esto no es un juego Adrian - dijo la Pequeña Lily, con una mezcla de voces roncas de hombre y de duende... mientras se puso de pie de un solo golpe, arrojando la silla al suelo en la que estaba sentada. 64


Todos se levantaron de la mesa y la tabla se volvió loca, el triángulo de madera comenzó a moverse solo sin que nadie lo estuviese tocando... y formaba palabras extrañas que ellos no podían entender. La tabla los maldecía y decía cosas horribles sobre el futuro de todos ellos, mientras el cuerpo de la pequeña Lily, se había arqueado totalmente de espaldas al suelo. - Ya Lily no es gracioso - dijo Joel. - Yo no soy Lily imbécil... Lily no está aquí - dijo la pequeña Lily con todas esas horrendas voces - Yo soy muchos... soy miles de ellos y todos estamos aquí y ¡no nos vamos a ir...! ¿Por qué no me empujas al pantano? ríete ahora en vez de estar ahí asustado como una mariquita! Los chicos corrieron hacia la puerta, pero estaba cerrada, no podían abrirla de ninguna manera... una fuerte brisa sopló de golpe y el cielo se oscureció, como cuando viene una tormenta. Las ventanas se cerraron y la pequeña Lily, comenzó a caminar hacia ellos, lanzó las muletas al suelo y caminaba perfectamente bien. Sus ojos estaban totalmente blancos, tenía una mueca diabólica en el rostro y mientras caminaba, volteaba la cabeza bruscamente de un lado a otro. Se lamía los labios y olfateaba como un animal que está siguiendo una presa. Los chicos gritaban desesperados, golpeaban la puerta tratando de salir y la pequeña Lily se reía a carcajadas con su coro de voces demoníacas... - Todos se van a morir hoy... me voy a comer sus entrañas... - risas diabólicas - los voy a poseer, me voy a comer sus almas y haré que se maten entre ustedes - las risas diabólicas eran cada vez más fuertes y la pequeña Lily, corría de un lado a otro, persiguiéndolos a todos en la sala. Los tomaba por el cabello con una fuerza sobre natural, los lamía, los rasguñaba y luego los dejaba ir para

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perseguirlos de nuevo. De pronto escuchó la voz de Josephine a lo lejos, que ya volvía con los pequeños. - Si dicen algo de esto malnacidos, los voy a buscar a todos y los voy a matar, tú... - dijo mirando a Joel y lamiendo sus labios que ya se habían tornado morados ... tú igual ya estás muerto.Al terminar esto, corrió hacia la silla y tomó sus muletas y se sentó de nuevo cerró los ojos y luego de un suspiro, volvió a la normalidad, como si nada hubiese sucedido. El resto de los chicos entraron a la casa y vieron todo revuelto, Adriana lloraba, Joel y Santiago estaban tan asustados que casi no podían hablar. - ¿Qué pasó aquí? dijo Josephine... - Nada... solo que estaban jugando y bueno se asustaron, yo les dije que no jugaran con eso Josephine, pero no me hicieron caso... verdad muchachos que yo les dije... - dijo la pequeña Lily mientras miraba con malignidad a Joel. - Si ella nos dijo... mejor guardamos esto y... creo que debemos dejar el trabajo para otro día...Joel sacó a todos de la casa, casi a empujones, a pesar de la que pequeña Lily insistía en que se quedaran con esa mueca diabólica en su rostro. Salieron despavoridos, y el camino le contaron al resto del grupo, todo lo que había sucedido, pero ninguno les creyó ni una palabra, pensaron que se habían puesto de acuerdo para jugarles una broma pesada. La pequeña Lily no asistió a clases en toda la semana... Adriana, Santiago y Joel no quisieron ir a visitarla, al final los otros se acobardaron también luego de que los chicos

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les rogaran que no fueran a buscarla, pero Josephine no se dejó amedrentar. Y decidió ir en busca de la pequeña Lily, pero en la casa no había nadie, estaba totalmente abandonada y llena de telarañas, como si nadie hubiese vivido ahí en años. Un hombre con un bate de béisbol entro por la puerta principal y asustó a Josephine; ella le explicó que buscaba a su amiga, la pequeña Lily. La explicación del hombre fue aún más aterradora que la historia de Joel. El hombre, tomó una silla y se sentó, estaba cansado porque era muy mayor así que luego de recobrar el aliento le explicó que cuando él era mucho más joven, casi como Josephine, en esa casa vivía una familia con una pequeña y hermosa niña llamada Lily, pero a los pocos años de haberse mudado, tuvieron un accidente durante un viaje. - Fue horrible, quedaron hechos pedazos en el choque, no pudieron reconocer sus restos... hasta que lograron conseguir más o menos entero en el lugar del accidente, una pierna de la pequeña Lily, fue así que pudieron identificar a la familia. Pero eso fue hace más de treinta años y... desde entonces jovencita, nadie ha vivido en esta casa, así que debes estar confundida... y... ¿tu amiga también se llama Lily? Josephine sintió un escalofrío que recorrió su espalda, helando poco a poco todo su cuerpo, no pudo decir nada... solo caminó hacia la puerta, salió corriendo de aquella casa llorando desesperada... como quién ve un espanto y sale a la carrera huyendo para no volver jamás.

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Ojos que no ven

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Ojos que Antes no deven Dormir

C

omenzaba a sentirse la inclemencia del frío típico del invierno que azotaba al pueblo durante aquellos meses, Dominic ya venía de regreso de hacer la visita a su querida novia. De pronto se tropezó con aquella tierna mirada que le atravesaba el corazón mientras agitaba su cola alegremente. No era el perro más hermoso del mundo, pero ciertamente parecía el más abandonado, tenía un brillo distinto tras esos enormes ojos negros sus orejas despeinadas y aquel pelaje manchado a blanco y negro hacían una particular combinación en aquel animalito. Se quisieron de inmediato, Dominic que adoraba a los perros lo adoptó como suyo, lo bautizó “Blacko” y se valió de cuanta artimaña conocía para que su madre le permitiera conservar a su nuevo gran amigo. “Blacko” estaba lleno de amor para dárselo todo a su

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nueva familia, pero también necesitaba muchísima protección, porque los años en la calle lo habían convertido en un animal muy nervioso y asustadizo. La madre de Dominic, sus hermanitas menores y su padre, jamás pensaron que “Blacko” cambiaría sus vidas para siempre. Pocas semanas luego de la llegada del “Blacko” un nuevo personaje aparecería en la vida de la familia de Dominic, esta señora regordeta, bonachona, escandalosa y de curiosas facciones, se llamaba Noridma McToluse. Esta irlandesa inmigrante sería la solución para los quehaceres del hogar en la casa de Dominic o al menos aparentemente. Pero desde el primer momento en que “Blacko” miró a la Sra. McToluse, un inmenso e incontenible pánico se apoderó de él, la misteriosa mujer intentó saludarlo, pero el pobre “Blacko” corrió despavorido mientras lloriqueaba de terror. Dominic, se quedó mirando a la mujer y noto una expresión muy extraña en su rostro, como una terrible ira que no podía ocultar, pero fueron sólo unos segundos, porque cuando la Sra. McToluse notó la mirada de Dominic su rostro cambió radicalmente y con una sonrisa enorme dijo - los perritos nunca me han querido, es que se dan cuenta que no me gustan mucho, pero verán que todos nos llevaremos de maravilla-. La primera semana pasó sin mayores novedades, excepto por dos cosas, “Blacko” seguía cada vez más aterrado con la presencia de esta amable señora, que todos habían aprendido a querer y que parecía tener mucho interés por alimentar a la familia, preparaba deliciosos platillos que todos devoraban por vicio a cada instante y naturalmente comenzaron a engordar. Pero algo terrible sucedió dos semanas después, cuando la mamá de Dominic entró al cuarto de las niñas... sólo

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encontró una, la otra había desaparecido. La buscaron por todas partes y aunque la Sra. McToluse parecía muy preocupada, Dominic notaba algo extraño en su forma de mirar. Blacko lloraba todas las noches, caminaba inquieto por la casa, olfateaba la cama de la menor de las hermanitas de Dominic y lloraba echándose resignado en el suelo junto a la cama. El perro había pasado del miedo a una mezcla de rabia con temor hacia la Sra. McToluse, ladraba y gruñía cuando la veía e incluso la mordió en un tobillo una tarde en que la dulce mujer estaba en la habitación, arropando a la segunda de las mellizas que tomaba su siesta. En la casa, pensaron en dormir o regalar a Blacko, pero su comportamiento extraño era sólo con la Sra. McToluse, de resto era un animal leal, cariñoso protector y muy fiel con el resto de la familia. Pasaron un par de meses y nadie lograba dar con la pequeña María Isabel, la buscó la policía, toda la familia, los vecinos... pero nadie la encontró, nunca hubo llamada de secuestradores, no había huellas en la casa, nada... simplemente se esfumó sin dejar rastros. Dominic estaba desolado por la desaparición de su hermanita y comenzó a dormir en la habitación de María Isabel, con la otra melliza, para asegurarse de que no le pasara nada, porque algo en su corazón le decía que lo peor estaba aún por venir. Blacko parecía tener el mismo presentimiento que su dueño, así que todas las noches entraba a la casa y dormía echado en la puerta; ya no lloraba, pero todas las noches a las tres en punto de la mañana se despertaba ladrando y gruñendo erizado, cómo si tratara de ahuyentar a alguien, sólo que nunca había nadie. La Sra. McToluse estaba muy afectada por la desaparición de la pequeña María Isabel y trataba de reconfortar

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a la familia de la manera en que mejor sabía hacerlo, consintiéndolos con deliciosos platos de comida. Todos engordaban sin cesar, menos Dominic que había decidido que no comería más aquella comida y por el contrario exigió a la Sra. McToluse que le prepara una dieta vegetariana, él era el único que bajaba de peso en la familia. Una noche, luego de dos o tres meses más, Blacko se despertó de nuevo sobresaltado a la misma hora de siempre, sin embargo esta vez no ladró en la puerta de la habitación de las mellizas, sino que salió disparado hacia la habitación de los padres de Dominic. Llegó a la puerta, ladraba con desesperación, gruñía lloraba, rasguñaba la puerta y Dominic se levanto a intentar calmarlo. La madre de Dominic salió de la habitación y Blacko entró hecho una fiera, pero al mirar la cama vacía, comenzó a aullar, olfatear toda la habitación y de pronto se echó como resignado a llorar mirando la ventana. - ¿Dominic viste salir a tu padre? ¿Habrá entrado alguien a la casa? - preguntó la madre muy nerviosa, pero Dominic no había visto nada y temió lo peor, así que salió corriendo de la habitación. - ¡Papá… Papá dónde estás! ¡Estás bien Papá, respóndeme por favor! - gritaba desesperado el pobre Dominic que corría buscando a su padre por toda la casa, su madre por su parte, buscaba a su esposo por todas partes también; incluso salió al bosque en medio de la desesperación. Dominic subió a la habitación de sus padres y abrazó llorando a Blacko, que lo lamía intentando consolarlo; pasaron un par de horas y la madre regresó bañada en llanto, sola... convencida de que la tragedia se había repetido y que su esposo también estaba desaparecido. A la mañana siguiente todos estaban muy afligidos y aunque era sábado la Sra. McToluse fue a la casa para

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reconfortar a la pobre familia; llegó un poco más tarde, pero llegó, no podía dejarlos solos en aquel momento de tragedia. Blacko estaba echado en la habitación, junto con Dominic que lo acariciaba, cuando de pronto alzó la cabeza y comenzó a olfatear en el aire... salió corriendo y ladrando escaleras abajo. - ¡No Blacko... tranquilo Blacko! gritaba Dominic mientras corría tras él - ¡cuidado Sra. McToluse... cuidado!- pero fue en vano, Blacko llegó a la cocina y sin vacilar mordió a la Sra. McToluse en la otra pierna. La dulce Sra. cayó al suelo pidiendo ayuda y Dominic tomo a Blacko por el cuello para que soltara a la pobre mujer, pero en ese momento ocurrió lo más extraño que habría vivido el joven Dominic en toda su vida... sintió un fuerte dolor de cabeza y de pronto comenzó a tener una serie de visiones extrañas, todas en blanco y negro, eran confusas, muy rápidas; estaba como en trance, la madre del joven había logrado que Blacko soltara a la Sra.Toluse, pero Dominic no reaccionaba y no soltaba al animal que le gruñía a la adolorida mujer. Dominic pudo ver un poco más claras aquellas imágenes y fue ahí cuando pudo distinguir lo más aterrador que habría podido presenciar en su vida. Era la Sra. McToluse, con aquella mueca extraña que él pudo ver el primer día, cuando su perro se encontró por primera vez con aquella mujer, esta vez la mueca deformaba todo su rostro de manera permanente, pero no sólo esto, sus pies eran como patas de algún extraño animal y sus manos eran unas enormes y peludas garras color gris, toda su piel tenía una aspecto grisáceo muy nauseabundo. Aquella cosa, arrastraba un bulto que iba dejando un rastro de sangre por esa especie de túnel bajo la tierra en la que estaba. La visión cambió de golpe y ahora aquella cosa en la que se había convertido la Sra. McToluse estaba comiéndose algo que yacía muerto en el suelo, estaba toda llena de

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sangre como un lobo que devora a su presa, Dominic pudo distinguir mejor lo que estaba en suelo, era una persona... lo que pudo ver después no lo olvidaría jamás... era el pequeño cuerpo de María Isabel, mutilado por aquel malévolo ser, que se lo estaba comiendo a pedazos de una manera despiadada y salvaje. La visión se fue, Dominic volvió en si levantándose de golpe; estaba sudado y su rostro cubierto de lágrimas... su madre lo abrazó, ya era de noche... habían pasado varias horas y él había caído inconsciente con una fiebre muy alta. - ¡Donde está la vieja del demonio esa Mamá, la voy a matar con mis propias manos! dijo el joven mientras se levantaba de la cama. Su madre lo detuvo y lo reprendió al mismo tiempo ¡Qué maneras de hablar son esas Dominic! ¿Te volviste loco acaso, de quién estás hablando y no vuelvas a decir que vas a matar a nadie me escuchaste?-¡Fue ella mamá! dijo Dominic, mientras lloraba horrorizado - ¡La Sra. McToluse, es... es un demonio, es un animal, no lo sé pero yo la vi mamá, ella se comió a María Isabel... yo la vi fue como un sueño, pero era real y seguro a papá también! decía desesperado el joven, que veía a su madre como lo miraba con el rostro lleno de confusión. -Hijo cálmate, tuviste una pesadilla por la fiebre... esa señora es un ángel y no eso que dices es... es imposibledijo rompiendo en llanto - yo se que lo que nos está pasando es horrible pero no hay ningún monstruo, solo gente muy mala que... Dominic la interrumpió - ¡No mamá no es gente mala, es esa vieja, es un demonio o algo así, por eso Blacko la odia, por eso la mordió porque ayer se llevó a mi papá y sólo faltamos tu, mi pequeña hermana y yo... y si me

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crees no importa voy a averiguar cómo detener a esa vieja miserable! y al decir esto Dominic salió corriendo y se encerró con Blacko en su habitación. Paso la noche en vela investigando en internet... buscaba demonios, su conducta y todo lo que hubiese; tratando de establecer un patrón de conducta... pero nada de lo que leía se parecía a lo que él habías visto en su visión. No se rindió siguió buscando, a las tres de la madrugada Blacko comenzó a ladrar de nuevo... Dominic abrió la puerta, pero no había nada... - ¡¡Yo se que eres tu vieja del demonio... y te voy a hacer pagar todo lo que nos has hecho... te lo juro!!- la puerta se cerró de golpe y escuchó unos pasos que se alejaban hacia la ventana y luego unas risas como de anciana macabra... una fuerte brisa sopló y todo quedó en calma. Dominic volvió a su búsqueda, esta vez intentó con, criaturas sobrenaturales... asoció esta palabra con algunas de las situaciones que estaba viviendo y luego de una hora de búsqueda apareció un ser que coincidía con el horror que sufría su familia desde que la Sra. McToluse apareció en sus vidas... la Sra. McToluse era en realidad un Troll, había muchos de ellos con muchos nombres, pero en resumen, secuestraban niños o personas, eran muy pequeños máximo un metro con treinta centímetros y vivían bajo tierra a donde llevaban a sus secuestrados para esclavizarlos, convertirlos en otros Trolls o devorarlos. Consiguió una oración para alejar al Trol, necesitaba conseguir sal, un crucifijo de metal, una biblia y esperar a que el troll fuera en busca de la persona que codiciaba, para realizar el ritual y alejar a aquella criatura que de alguna manera su familia había atraído. Dominic reunió todos los elementos y se colocó la cruz de metal en el pecho frente a su madre la mostró a la Sra.

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McToluse, quería ver su reacción - El troll hizo un enorme esfuerzo por disimular su desagrado, la madre de Dominic la miró un poco confundida por la reacción de rechazo. - ¿Pasa algo Sra.Toluse? - preguntó la madre de Dominic - Es que...- dijo la criatura mirando a Dominic con una sonrisa en el rostro - Esta muy lind... - tragó grueso - ... linda... si... pero soy alérgica a los metales, no los puedo tocar porque me sale una alergia terrible, con fiebre y sarpullido... es... es horrible - dijo esto y siguió cocinando, la madre no quedó convencida, pero Dominic estaba seguro de lo que estaba sucediendo. Pasaron una par de semanas, Dominic estaba preparado con la sal, el crucifijo y una oración en latín que había conseguido para alejar a los trolls... todo junto a su cama esperando el momento en que Blacko le advirtiese sobre la presencia de aquel despreciable troll que intentaba llevarse al resto de su familia. Esa noche todo parecía tranquilo... Dominic se fue a la cama preparado, como todas las noches, pero tenía un presentimiento así que colocó su alarma las 2:00 am, todas las desapariciones habían sido a las 3.00 am así que quería estar prevenido una hora antes. Sonó la alarma y Dominic despertó, creyó escuchar algo en el cuarto de su mamá, miró a su alrededor y Blacko no estaba, corrió hacia la habitación de su mamá... la puerta estaba trancada y adentro se escuchaban unos forcejeos... Dominic golpeó la puerta con todas sus fuerzas y al abrirla vio una sombra que sacaba a su madre, arrastrándola por el closet... encendió la luz y ahí estaba, la Sra. McToluse, no estaba transformada, pero estaba parada frente al closet... al mirarlo le dijo... - Si quieres volver a ver a tu madre sígueme y no hagas preguntas - Dominic le mostró el crucifijo, pero la Sra. sólo sonrió y le repitió que

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la siguiera entrando al closet sin decir nada más. Dominic abrió las puertas del closet y había una especie de entrada... con una puerta pequeña que estaba abierta, jamás había visto eso allí, pero no había tiempo que perder... corrió a su cuarto, buscó un bate de béisbol y entró a la pequeña puerta... La puerta daba hacia un túnel bajo la tierra, estaba iluminado por una pequeñas antorchas a los lados, no había dudas, aquella era la entrada a la casa del troll, Dominic escucho ruidos al final de la caverna, corrió y llegó a una especie de madriguera... con unos pequeños muebles de madera, su madre amarrada a un lado y la Sra McToluse frente a frente en una batalla con Blacko. El joven tomo la sal en su mano izquierda y se acercó con el bate en la mano derecha... - aléjese de mi madre vieja troll... le juro que no se la va a comer...- dijo Dominic - ¿Vieja troll... Vieja troll me dijiste... yo no soy un troll dijo sonriendo - ¿acaso te volviste loco, que crees que vas a hacer con esa sal y ese bate? Blacko mordió a la mujer en un brazo... ella comenzó a recitar una oración en un idioma extraño, era como un hechizo... el animal retrocedió llorando de dolor y Dominic arrojó la sal en los ojos de la Sra. McToluse y comenzó a rezar una oración en latín mostrándole la cruz de acero... Blacko retrocedió y la anciana le dijo - Hijo que estás haciendo... porque me lanzas sal, no puedo ver... ¿qué estás haciendo...? nos vamos a morir todos aquí si sigues haciendo tonterías... - Blacko arremetió de nuevo contra la anciana, que retomó el hechizo para alejarlo... Dominic al ver que no surtía efecto lo que había leído se acercó a la Sra. McToluse y le asestó un fuerte golpe en la cabeza con el bate. La mujer cayó al suelo de inmediato... Dominic se

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acercó... La Sra. McToluse había comenzado a sangrar mucho en el suelo de la cueva, lo miró confundida y le dijo... - eres un tonto... pensaste que yo me estaba llevando a tu familia... es el perro... no es un perro... en un Wookie... un demonio de la tierra... yo soy una bruja blanca... acércate y repite conmigo este hechizo para... para... - pero no pudo terminar de decir nada, el golpe en la cabeza había sido demasiado fuerte y la Sra. McToluso murió. Blacko se transformó en una criatura espantosa y diabólica... soltó una carcajada y dijo - Gracias... no sabía ya como deshacerme de esa maldita vieja... pero creo que hoy la cena será doble... - y al decir esto de un golpe arrancó la cabeza de la mama de Dominic y luego se lanzó sobre el mordiéndolo en el cuello hasta que el pobre y confundido joven dejó de respirar. A la mañana siguiente los vecinos llamaron a la tía de la pequeña que estaba sola y muy asustada... solo abrazaba a su perrito Blacko y lloraba, su tía la tomo entre sus brazos con ternura... nadie sabía que había pasado, donde estaban su mamá y su hermano, o por qué ella estaba sola en la casa. La tía la tomó de la mano y le dijo - tranquila mi amor... vamos a casa con tu perrito, nosotros los vamos a cuidar y nadie podrá hacerles daño - . La niña y aquel demonio con forma de perro entraron al carro de la inocente tía... que ignoraba que aquella tarde le abría las puertas de su casa a la peor maldición que una familia podría vivir.

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POR ELLA


Por ella Antes de Dormir

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se día Santiago se levantó muy temprano al igual que siempre, salió a trotar por el parque, luego regresó, preparó su batido, lo tomo con calma para luego darse una ducha y estar listo para salir a trabajar como todos los días. Tenía un hermoso apartamento, decorado con un gusto exquisito en una zona realmente privilegiada, trajes de diseñador y un glamoroso trabajo como Director Creativo en una de las agencias de publicidad más famosas del país, en fin Santiago lo tenía todo. Sin embargo era esclavo de la rutina y aunque estaba rodeado de cosas maravillosas a los ojos de todos, realmente estaba muy cansado de su tediosa vida, aunque ni el mismo lo quería aceptar. Tomo el bus en la esquina como siempre, con su traje costoso y esa sonrisa de triunfo que mantenía todo el tiempo, llegó al trabajo temprano como siempre, saludo

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a todos, con especial afecto para aquellos que lo odiaban, sólo eso le daba un poco de diversión a su tediosa vida, entró a su oficina, trabajó, trabajó y trabajó hasta el final del día. Salió y llegó a su casa justo a tiempo para ver el partido de fútbol que había dejado grabando, tomo un trago de su costoso Whiskey de 21 años, comió salmón ahumado, escuchó un poco de música y se acostó a dormir... todo tranquilo, todo en calma, todo bajo control, como siempre, suspiró... -Todo igual de aburrido - pensó y luego se durmió. Fue ahí, justo ahí cuando un hecho particular, quizás fue al azar, quizás fue el destino, quizás estaba escrito o quizás no, pero fue en ese momento en que todo cambió para siempre. El reloj despertador de su mesa de noche marcaba las 11.30 pm, nada particular en esa hora... de pronto el reloj se apagó... todo se apagó, se había ido la luz, fue algo de un par de minutos, una falla insignificante en el sistema eléctrico, algo sin importancia para la mayoría, pero no para Santiago, para él toda su vida estaba a punto de cambiar por ese sencillo hecho. Pasaron sólo 10 minutos, el no lo notó porque dormía profundamente, el reloj se encendió de nuevo al llegar la luz... pero al igual que todos los relojes digitales, quedó parpadeando en las 12.00, la alarma se desactivó y la noche continuó. Santiago abrió los ojos de golpe a la mañana siguiente, estaba un poco desorientado... la alarma no había sonado y no sabía qué hora era porque el reloj de su mesa de noche se había desconectado. Encendió el celular y descubrió que había dormido dos horas más de lo que normalmente debería, así que saltó de la cama para tomar la ducha más rápida de su vida, se vistió con lo primero que pudo conseguir en el closet y salió corriendo por las escaleras y desde la puerta de entrada del edificio pudo ver como se alejaba el bus...

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corrió hacia afuera gritando, pero fue inútil, una vez cerrada la puerta del bus no se abría más hasta la siguiente parada. Vio la hora en su Rolex, no tenía tiempo de esperar el próximo bus, en realidad si tenía tiempo, nada iba a suceder porque llegara tarde una vez, pero Santiago era esclavo de la rutina y de su estricto orden, la sola idea de tener que reorganizar su agenda del día era una pesadilla para él, así que optó por caminar las 4 ó 5 cuadras que habían entre su casa y la agencia, en un intento desesperado por alcanzar al tiempo, pero el tiempo una vez que se pierde no se puede volver a recuperar. Comenzó su caminata acelerada, iba con la mirada fija en el horizonte cuando de pronto ocurrió, algo llamó su atención, una maravillosa intervención artística en una pared lo dejó total y absolutamente indefenso... no pudo hacer más que detenerse a mirarla... nunca había visto algo igual, él no era un gran admirador de ese tipo de arte, pero aquello... aquello era realmente mágico, aquello era indescriptible, era inimaginable y sublime, era tan espectacular que Santiago se olvidó de todo, de la oficina, de su agenda, su mente estaba totalmente absorta en aquellos colores increíbles, aquellos colores únicos que daban vida a eso que no podía dejar de mirar. No supo cuánto tiempo pasó, pero definitivamente lo que sucedería a continuación marcaría su vida para siempre, si la pintura lo había hipnotizado, nada... absolutamente nada se podía comparar con aquellos inimaginables ojos verdes... y menos si venían acompañados de la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida. - Tienes rato mirando esta pared - dijo la hermosa Amanda, sonriéndole con picardía a Santiago - Eso me hace muy feliz, porque imagino que te ha gustado mucho, no pensé que alguien pudiera quedar atrapado así por algo que yo creara... gracias por hacerme tan

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feliz...Santiago estaba casi mudo, no sabía si mirar la obra si mirarla a ella, su corazón estaba muy acelerado, latía con tanta fuerza que apenas lograba escuchar sus pensamientos, bueno... el único pensamiento que se repetía en su mente. - Dile algo Santiago ¡por Dios! y deja de mirarla con esa cara de idiota- Mi nombre es Amanda y esa es mi obra, se llama "Por Ella" y me cautivó apenas la terminé, pero creo que no tanto como a ti - dijo la hermosa joven sonriendo con un poco de ironía. Santiago por fin logró hablarle y decir su nombre, logró reunir un poco de valor y le preguntó a Amanda si quería acompañarlo con un café en la esquina. La oficina, las citas, la rutina... todo había perdido importancia frente a Amanda, su vida por fin tenía un poco de sentido, aquella maravillosa casualidad, aquel espectacular apagón acababan de darle sentido de nuevo a su vida... o al menos eso era lo que pensaba Santiago. Amanda aceptó y encantada caminó con él hacia el acogedor café de la esquina donde conversaron amenamente mientras el tiempo hacía desastres con la vida de Santiago, terminaron dos o tres cafés un ponqué o dos y luego la magia de la mañana se diluyó... Santiago recordó su rutina y aunque todo su ser le gritaba que no, se tuvo que despedir. Quedó idiotizado mientras ella se alejaba y sólo cuando la perdió de vista notó que no tenía nada, ni su número ni dirección... nada, corrió a la esquina a ver si la alcanzaba pero había desaparecido; la mujer más maravillosa de todas, la mañana más espectacular de su vida y no tenía

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como repetirla, no sabía cómo volver a verla. Resignado retomó su camino a la oficina, mientras recordaba todo lo que tenía que reorganizar... seguro que todo el trabajo lo haría olvidar a Amanda; nada más lejos de la realidad, su vida había cambiado para siempre, pero quizás no de la forma en la que él hubiese querido cambiar. Llegó a la oficina, comenzó de nuevo su rutina y logró terminar el día, como uno más, pero esta vez... algo... algo había cambiado para siempre. A la mañana siguiente Santiago se despertó temprano, pero en su mente había una nueva idea dominante; el recuerdo de Amanda, que lo invadía por completo. Pensó en ella mientras trotaba, mientras tomaba su jugo, mientras se montaba en el bus y al pasar por la obra de Amanda, no pudo más y simplemente se bajó del bus con la esperanza de volverla a ver, pero ella nunca llegó; los minutos pasaban y su angustia aumentaba al ver que Amanda no llegaba. No pudo ir a la oficina, no pudo continuar su vida normal ese día, comenzó a caminar en círculos intentando verla, tropezarla al menos por accidente, pero no sucedió, pasó así casi toda la mañana... y súbitamente un impulso lo hizo voltear y en un kiosco de revistas cerrado estaba su magia, otra vez esos colores, ese brillo inconfundible... tenía que ser de ella; se acercó y distinguió su firma al pie de la obra y, aunque no la había visto, pensó que estaba cerca, pensó que ella había estado ahí pintando y que quizás de haber llegado un par de horas antes... quizás la hubiese podido ver y ese pensamiento lo llevó a concluir que sólo necesitaba adivinar dónde pintaría su próxima obra y listo. Se fue a casa, no pudo ir a la oficina, nada era más importante que conseguir a Amanda y comenzó a pensar en ella, en cuál sería su próxima obra; salió de nuevo a intentar trazar un mapa con las posibles opciones... algo lo

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hizo seleccionar un par de sitios que lucían muy probables para la próxima pintura de Amanda, así que sólo tenía que esperar, pero no podía hacerlo, así que fue al lugar de su última pintura; ahí se sentó a mirarla y a pensar en Amanda... no comió no hizo nada, solo se sentó a admirar la obra y a pensar en Amanda. Al día siguiente no fue a trabajar tampoco, salió temprano a recorrer los posibles lugares que, según él, Amanda podría escoger pasa su próxima pintura, pero no pasó, no la consiguió en ninguno de aquellos lugares, esperó y esperó pero no apareció su anhelada Amanda. Desesperado volvió a casa a intentar organizar sus ideas y trazar un nuevo plan. Ya estaba muy cerca cuando de pronto, en una pared de la esquina justo antes de llegar a su apartamento... otra pintura de Amanda, esta vez no sintió alivio sino una terrible rabia. Estuvo ahí toda la mañana justo a su lado y el no la vio, salió a buscarla con un estúpido mapa de lugares, un inservible mapa; estaba molesto, muy molesto, subió a casa y destruyó a patadas su apartamento... lloraba y gritaba de rabia... estada desconsolado, se recostó en el piso y una inmensa depresión se apoderó de él, cayó al suelo finalmente vencido por el sueño. Se despertó de golpe con una idea... de seguro en la alcaldía sabrían de los lugares en los que ella pintaría, obviamente ella necesitaba un permiso, esa idea lo hizo inmensamente feliz... sonrió como loco, no lo podía creer estuvo allí frente a él en todo momento. Se durmió anhelando la llegada de la mañana para poder salir a averiguar el próximo lugar en donde estaría Amanda, su sueño fue inquieto, lleno de pesadillas; la idea de que ella no fuera a pintar de nuevo lo atormentaba. Al día siguiente se levantó y salió de inmediato a la alcaldía, fue complicado porque sólo tenía el nombre de la joven y ningún motivo sólido, para querer conocer la

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información que estaba solicitando, además, su comportamiento errático no ayudaba mucho, su aspecto descuidado menos, pero al final unos cuantos billetes hicieron el resto del trabajo y Santiago consiguió el itinerario de obras que faltaban por pintar, pero aún tendría que esperar una semana para poder verla ... eso era demasiado tiempo sin saber de ella. Decidió no sentarse a esperar y salió a la calle a buscarla por todas partes, estaba completamente obsesionado con Amanda, había olvidado su trabajo su vida, todo... no comía iba a su casa sólo a dormir y a beber, luego salía sin bañarse ni afeitarse, no se cambiaba de ropa, sólo había lugar en él para su obsesión con Amanda. A los cinco días de haber desaparecido del trabajo, lo llamó su jefe, de nuevo, pero esta vez el estaba en casa y atendió, tuvieron una discusión absurda, Santiago no podía comprender que su jefe no entendiera lo que le estaba pasando, así que lo insultó, renunció y le trancó la llamada, tampoco tenía mucho tiempo para perderlo hablando con aquel intransigente. Llegó al fin el día de la próxima obra, Santiago se había ido de madrugada, para asegurarse de que nada se interpusiera entre él y su amada Amanda, el sueño lo venció, pero cuando abrió los ojos fue como ver un oasis en el desierto; ella estaba allí... a solo unos metros de él, pintando, creando magia de nuevo y, se veía tan hermosa, había invertido tanto tiempo en buscarla que no había pensado en qué decirle. Al final se armó de valor y se acercó. - ¿Hola como estas?- preguntó tímidamente. Amanda volteó y lo miró con lastima y con un poco de miedo, metió su mano en el bolsillo y luego le entregó unas monedas, - tome señor, lamento no tener más por ahora, pero si tiene hambre puedo comprarle de comer

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en aquél café... Santiago no entendía, comenzó a reír, pensó que era una broma, pero era verdad... ella no lo reconoció, su aspecto era el de un indigente, al igual que la peste que destilaba, pero él no lo había notado claro... se molestó le arrojó el dinero y comenzó a gritarle. - ¡Tengo días buscándote, días! y me haces esto, ¡vas a fingir que no me conoces! me vas a tratar como un indigente - la tomó por los brazos - yo solo quiero hablar, que nos tomemos un café, mira estoy cansado - ¡Señor por favor suélteme o voy gritar! Un policía pasó por el lugar y de inmediato se acercó y al mirar a Santiago lo tomo por un brazo sin hacer más preguntas y lo arrojó hacia la pared para esposarlo, - no se preocupe señorita, este indigente no la va a molestar más, y tu camina miserable, vergüenza deberías sentir de andar molestando tan temprano a la gente trabajadoraSantiago intentó identificarse, pero fue inútil que pasara cuarenta y ocho horas preso en el calabozo de la jefatura, obviamente nadie le creía nada de lo que estaba diciendo. Cuándo lo soltaron, fue a casa y por primera vez en varios días se miró en el espejo y no se reconoció... comenzó a llorar y comprendió que Amanda no era culpable, solo él había tenido la culpa de que ella no lo reconociera, parecía un vulgar mendigo. Revisó el itinerario de las obras y vio que tendría una oportunidad al día siguiente, así que se durmió para reponer sus fuerzas. A la mañana siguiente se levantó, tomo un baño, se afeitó y se vistió con su mejor traje... se aplicó su mejor colonia y salió, esta vez con una estrategia diferente... caminaría casualmente frente a ella y se detendría a salu-

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darla... esta vez de seguro ella lo iba reconocer. Salió a su encuentro, estaba nervioso, había repasado todo una y otra vez en su mente, pero la sombra de su último encuentro lo atormentaba, sin embargo la esperanza de volverla a ver era más fuerte que su miedo. La vio pintando a lo lejos y puso en marcha su estrategia, se aproximó a ella y el milagro ocurrió... Ella levantó su mirada y su rostro se iluminó al verlo, ¡Santiago! ... ¿eres tú? - sonrió y se levantó... - Amanda... qué casualidad... bueno, que maravillosa casualidad, aquel día cuando te fuiste me di cuenta que no tenía como volver a comunicarme contigo y... bueno... decidí dejarlo en manos del destino y mira - sonrió - acá estamos - El destino es algo maravilloso, pero no podemos dejarle todo siempre - dijo Amanda mientras sacaba un papel y una pluma de su cartera, - este es mi número telefónico y mi dirección - dijo mientras anotaba en el papel - espero no ser muy osada para ti, pero realmente estaba esperando verte de nuevo, eres una persona especial... muy especial y quiero invitarte a cenar hoy... ¿te gustan mis pinturas? - Las amo… - dijo Santiago que estaba viviendo un sueño. - Entonces te voy a mostrar como hago las mezclas de mis colores, es... es algo tan hermoso... tan mágico y... quiero que formes parte de eso conmigo - sonrío y le dijo - necesito que formes parte de esa experiencia, dime que si... Santiago aceptó encantado de la vida e hicieron una cita para las ocho en punto en el apartamento de la hermosa joven, toda su vida estaba por cambiar, lo podía sentir...

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ella era la indicada, no sabía todo lo que había hecho por ella, pero no importaba, porque había tenido el mejor de los resultados. Amanda ya en su casa, preparaba una deliciosa cena inocente del peligro que supondría para cualquier chica normal el haber invitado a su casa a un psicópata obsesivo, que la perseguiría sin cesar hasta el último minuto de su vida... Amanda seguía cocinando feliz e inocente y por su parte Santiago, se vestía muy elegante como siempre, había ido a una joyería... decidió recuperar el tiempo perdido y compró un costoso anillo de compromiso. Amanda preparaba el taller de pintura y la cena, para tener una primera cita con aquel caballero que la había cautivado, mientras Santiago había perdido el control en su apartamento, hizo pedazos media cocina solo de pensar que Amanda pudiese decir que no... La idea cruzó su mente y tomo un bate de béisbol y destrozó todo a lo que veía a su alrededor... Amanda disponía todo, buscó el play list más romántico de su Ipod, puso la mesa y luego de bañarse comenzó a maquillarse y seleccionó su vestido más sexy sin saber lo que planeaba Santiago. A las ocho de la noche en punto Santiago estaba en el edificio de la joven, tocando el intercomunicador... Amanda le abrió desde arriba... el subió hasta el apartamento, era el 9-F, golpeó la puerta y respiró profundamente... cuando ella abrió la puerta era simplemente ver ante sus ojos la aparición de un ángel... quedó completamente sin aliento y sin palabras. Amanda sonrió y le dijo - estás muy guapo Santiago, pasa... pero antes quiero que sepas que estoy un poco nerviosa... ¿te gusta mi vestido?-Eres la mujer más hermosa del mundo... claro que me gusta... traje vino tinto y vino blanco - dijo sonriendo - no sabía que habías preparado -

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-Eres todo un caballero - dijo ella y sonrió - voy a servir carne roja, así que destapemos el vino tinto para que respire, yo amo la carne roja... se podría decir que soy una carnívora empedernida - dijo sonriendo con picardía. - Antes de cenar Santiago, necesito mostrarte mi creación de colores... tu eres el invitado especial de la noche y de verdad estoy muy ansiosa por mostrártelo - Yo también tengo una sorpresa para ti... pero primero las damas claro - dijo sonriendo mientras metía la mano en el bolsillo para asegurarse de tener la caja con el anillo. Entraron al taller e Amanda comenzó a describir paso por paso y con una pasión increíble el proceso con el que mezclaba sus colores, mientras ella le explicaba el admiraba algunos bocetos a medio terminar que estaban en varios lugares del taller... ella se acercó, rodeo su cuello con sus brazos y lo besó apasionadamente... - Ahora recuéstate en este sillón y cierra los ojos mientras te cuento el ingrediente especial de mis colores - le dijo a Santiago mientras lo recostaba en un sillón de cuero que estaba en el taller. - Ciérralos, no hagas trampa... el ingrediente secreto es fusionar mi alma con la de alguien muy especial... alguien mágico y maravilloso como tu mi amor - mientras hablaba se iba desvistiendo lentamente - alguien que haría lo que fuera por mí... como lo hiciste tu - sonrió - aquel día yo sabía que eras tu... estabas sucio y desesperado... discúlpame por haber jugado así contigo pero era la prueba final y la superaste e incluso me sorprendiste realmente... - ya estaba desnuda al terminar de decir eso - abre los ojos amor y quédate ahí Ella se acercó y rodeo a Santiago con sus largas piernas, quedando sentada sobre su vientre, Santiago no podía

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creer lo que sucedía y decidió que no habría mejor momento que aquel, así que sacó la caja con el anillo. - Se que esto es apresurado, pero siento que somos el uno para el otro y... no creo que debamos esperar más Amanda - abrió la caja con el anillo y dijo - Amanda... mi amor... ¿quieres ser mi esposa y hacerme el hombre más feliz del mundo? Amanda extendió su dedo conmovida con los ojos a punto de estallar en lágrimas... Santiago colocó el anillo y ella lo miró con una infinita ternura y luego rompió en una estridente y perturbadora carcajada. - Santiago tu en verdad eres perfecto y no me dejas de sorprender... vamos a vivir juntos por siempre... seremos inmortales en nuestras obras porque tú eres el ingrediente secreto de mis colores, pero esta demostración única te ha hecho merecedor de algo aun más especial...Al decir esto se inclinó para besarlo con pasión mientras tomaba un enorme cuchillo que estaba en el piso debajo del sillón... terminó de besarlo, se sentó y con un suspiro comenzó a apuñalar a Santiago una y otra vez en la garganta y luego en el pecho... Mientras lo asesinaba le sonreía de manera frenética mientras la sangre salpicaba su cuerpo desnudo y le explicaba - amor mío tu sangre, llena de amor por mí es el ingrediente mágico de mis colores... pero en tu caso... has ido más allá ... y mereces que tu sangre y la mía se unan en mis próximas obras para que estemos juntos por siempre...- dicho esto, se hizo una herida en la mano y apretó el puño para que su sangre se mezclara en el piso con la del pobre Santiago que yacía degollado y sin vida en aquel sofá. Se levantó lentamente, y bajó los pantalones de Santiago y dijo... - bueno mi amor... todo esto me ha dado muchí-

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sima hambre... - tomó de nuevo el cuchillo y cortó un pedazo del muslo del joven... - con tu permiso voy a prepárame esto primero y luego terminaré de cortar el resto de tus piezas... - sonrió - me has dado mucha hambre y no puedo esperar para probarte... te ves deliciosoTomó el trozo de pierna y caminó hacia la cocina... aún desnuda... arrojó el trozo de la pierna en un sartén y comenzó a flambearla con un poco del vino tinto, aderezó la carne con algunas especias y la sirvió en el plato estando aún muy roja... arrastró el cuerpo sin vida de Santiago y lo sentó en la mesa, le sirvió un poco de la carne con una guarnición de puré de batatas y vegetales horneados... todo muy bien presentado, luego se sirvió ella, cambió el play list de su Ipod a uno con temas clásicos de Chopin y comenzó a comer mientras conversaba con el cadáver de Santiago sobre las ideas que tenía para las próximas obras que haría con los mágicos colores que resultaría al mezclar su sangre enamorada con la de ella... -Estaremos juntos por siempre mi amor-... le dijo - brindo por nosotros en la eternidad de mis obras inmortales...-

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¡¡¡Bienvenida Cindy!!!


¡¡¡Bienvenida Cindy!!! Antes de Dormir

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pesar de ser tan pequeñito, era lo más hermoso que habían visto en toda su vida, tan frágil y tan especial que casi se sentía irreal el tenerlo entre sus brazos mientras volvían de la clínica con su primer hijo, Jonah. Pero lo más increíble e inesperado estaba apenas por sucederle a los Brown, todo en un mismo día, un día que cambiaría por siempre el resto sus vidas. Cuando llegaron a casa, luego de estacionar el carro, vieron una enorme cesta en la puerta... seguramente algún familiar le había dejado un regalo para su nuevo bebé, pero les pareció extraño que la cesta fuera rosada, porque todos sabía que Victoria tendría un barón. Al llegar a la puerta, quedaron completamente pasmados al ver el contenido de la cesta rosada, una bebe... una hermosa bebé recién nacida, que tendría a lo sumo 3 días igual que el pequeño Jonah. Josh, tomo a la peque-

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ña bebé en sus brazos y entró a casa con ella mientras Victoria llevaba a Jonah cargado. Josh salió a la calle intentando dar con la madre de la pequeña, pero obviamente fue inútil, así que finalmente comprendió que además de padre primerizo, ahora, también era el padre de dos pequeños bebes, uno producto del amor que sentía por su hermosa esposa y otro por azar del destino, pero definitivamente ambos eran un regalo de Dios... o al menos eso fue lo que el inocente Josh pensó en aquel extraño momento de su vida. Los Brown no estaban preparados en lo absoluto para tener a dos niños, así que tuvieron que improvisar y colocar a ambos bebes juntos, como si fueran gemelos, en la misma habitación y hasta en la misma cuna. Comenzaron a pensar en redecorar rápidamente para que la pequeña se sintiera en casa y acordaron jamás decirle la verdad. Llamaron a la pequeña Cindy y desde el mismo momento en que entró a la casa se convirtió en su pequeña niña, en la hermanita del pequeño Jonah y en la bebita de la casa. Todo iba de maravilla en la casa de los Brown, prácticamente no dormían y deambulaban exhaustos por la casa, sin embargo cuando miraban sus pequeñas caritas, sentían que todo valía la pena y que su dicha era doble y enorme. Lo único que quizás resultaba un poco extraño, es que el pequeño Jonah era el que más lloraba de los dos bebes, lloraba todas las noches, varias veces y lucía muy inquieto, casi como asustado cuando iban por él a la cuna. La situación fue empeorando rápidamente, el pequeño Jonah, parecía no ganar peso de la misma manera que la hermosa Cindy además parecía siempre estar muy propenso a golpes en la cuna, tenía pequeños moretones y extraños rasguños, mientras que Cindy lucía rozagante sin tan siquiera un rosetón.

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Pasaron las semanas y luego los meses y los pequeños siguieron creciendo, siempre Cindy mucho más sana y fuerte que Jonah; ambos tenían ahora su propia cuna y el pequeño seguía con moretones en varias partes del cuerpo, el insomnio había empeorado, pero lo más grave de todo era como despertaba en la madrugada llorando desesperado y con fiebre casi de 40°C, esta extraña fiebre se iba tan súbitamente como venía y los pediatras no tenían explicación para lo que sucedía. Todo estaba empeorando, hasta que un día las cosas en verdad se tornaron extrañas... en la madrugada escucharon un fuerte golpe seguido del llanto desesperado del pequeño Jonah, corrieron a la habitación y la puerta estaba cerrada por dentro, intentaron abrirla, pero no podían, el pequeño lloraba con desesperación y en el fondo creyeron escuchar unas sonrisas muy suaves... luego unos pequeños pasos y una voz ronca que pronunció una palabra que no pudieron comprender. Siguieron golpeando la puerta, hasta que de pronto lograron abrir... el pequeño Jonah estaba en el suelo, tendido y llorando, pero... ¿cómo era posible, cómo estaba tan lejos de la cuna si no podía ni gatear? y como siempre... Cindy estaba profundamente dormida, sana e inmutable. Los Brown decidieron llevar consigo a los pequeños, para pasar la noche juntos debido a los extraños acontecimientos que acababan de presenciar, estaban muy asustados pero ninguno se atrevió a reconocerlo, decidieron no pensar más y se fueron con sus dos bebes a dormir en la habitación principal. El resto de la noche fue bastante intranquila para todos, sobre todo para la pobre Victoria, que estaba muy angustiada por sus pequeños bebes... tuvo pesadillas toda la noche, pesadillas horribles de esas que espantan de tal manera que no quisieras volver a dormir más nunca, de esas tan aterradoras, que al despertar sientes que la noche es eterna, que los minutos nunca pasan y que

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jamás va a amanecer. Así fue la noche de Victoria, casi agónica y llena de las más diabólicas pesadillas. A la mañana siguiente todo parecía un mal recuerdo, incluso un mal sueño, pero no para Victoria que estaba visiblemente afectada, Josh trató de calmarla sin mucho éxito aunque ella pretendió sentirse mejor para no angustiar más a su esposo, que hacía de todo para mejorar la situación. Pasaron varios días sin eventualidades, pero las pesadillas de Victoria no desaparecían y ella estaba cada vez peor, sentía una presencia en la casa que la asediaba día y noche era como una pesadez en los hombros durante el día y una extraña sensación de lucha por mantener la cordura durante las noches, no le dijo nada a Josh por miedo a que pensara que estaba enloqueciendo y este fue su más grave error. Comenzó a aislarse y su esposo se dio cuenta, casi no hablaba, descuidó a los niños y Josh intentó ayudarla buscando ayuda psiquiátrica, pero el problema no estaba en la mente de su esposa, era algo mucho más grave, algo espeluznante una maldad que crecía en el interior de la casa y que se estaba comiendo el alma de Victoria lentamente. La pobre mujer seguía sin dormir, no quería hacerlo por las horribles pesadillas que no quería contarle a nadie... una noche vencida por el cansancio, cayó dormida y tuvo un terrible sueño... en el que la pequeña Cindy se salía flotando de la cuna y le hablaba con una horrenda y demoníaca voz... - Mami... - dijo Cindy con varias voces gruesas y escalofriantes - este niño es la razón de todos tus males, lo llevaste en tu vientre y te ha enfermado, te está matando, te envenena cada vez que lo amamantas... no lo hagas más ... déjalo... déjalo sólo... el te odia... el es malo... yo

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soy tu verdadera hijita... déjalo morir... mátalo... déjalo sólo... ofrécelo al señor oscuro... déjalo morir... ofrécelo en sacrificio al señor oscuro... Despertó de golpe con el llanto del pequeño Jonah, caminó hacia la habitación y la pequeña Cindy estaba despierta, sentada en la cuna... imposible para un niño de meses... algo sobre natural estaba ocurriendo, pero ella no lo notó, apenas estaba consciente, una malvada fuerza la hacía actuar sin que ella se pudiera resistir, había sucumbido ante algún demonio que dominaba su cuerpo y ella apenas podía distinguir la realidad de los sueños. Se acercó a Jonah le dio una cachetada y miró a Cindy, la pequeña sonrió y en su mente escuchó una voz que dijo... - hazlo - con un macabro susurro. Victoria tomó la almohada y cuando se disponía a asfixiar al pequeño Jonah, entró Josh en la habitación. - ¿Sucede algo? - preguntó más dormido que despierto y algo en la cara de su esposa no le gustó, ella sonrió, pero sintió una maldad en su mirada que jamás había visto, tuvo miedo y no dijo más nada. Ella sonrió mientras recostaba al bebé en la almohada y salió de la habitación, sin decir una palabra, mirándolo sin parpadear y con la sonrisa estática en su rostro diabólico. Josh se trancó en la habitación con ambos niños, sin saber que el mal también estaba ahí junto a él, sin preguntarse por qué todo comenzó con la llegada de Cindy, ¿quién era realmente aquella niña, cómo llegó a su casa? y más aún, la pregunta más importante de todas, la que nunca hubiese imaginado tener que hacerse... ¿qué era Cindy? A la mañana siguiente todo parecía normal, Victoria lucía mucho mejor, estaba callada, pero tranquila y coherente, pero Josh no se sentía tranquilo, decidió no trabajar aquel día y fue a la iglesia en busca del Padre Manuel,

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para contarle todo lo que estaba sucediendo en su casa. Josh hizo lo correcto pero nunca debió dejar sola a Victoria aquella fatídica tarde. - Lo que me estas contando hijo... - dijo el padre Manuel, con un tono muy grave y muy consternado - es terrible, tu esposa muestra síntomas evidentes de haber sostenido una horrible lucha espiritual contra un espíritu maligno... un espíritu que lentamente se ha ido apoderando de su pobre alma... debiste venir antes a verme. - Lo sé padre - Lo que más me preocupa, por lo rápido que ha sucedido todo, es que este tipo de entidades del mal, sólo pueden actuar tan rápido y con tanta fuerza cuándo... dios nos libre... han tomado una forma material, pero... eso no es posible, es decir... tendrías que haberlo visto, tendría que estar en la casa y me dices que esto ha comenzado hace unos meses, se ha ensañado con tu hijo pequeño, debemos bautizar al niño de inmediato... -Puedo traer al bebe hora mismo y a Victoria- No, no puedes dejar que el demonio sospeche que planeas algo contra él, porque el resultado sería... bueno, mejor no hablemos de eso, qué objeto nuevo hay en tu casa, un regalo, algo que haya aparecido de pronto sin explicación, inofensivo incluso que podría despertar cierta ternura... una mascota... - Un bebe... - dijo Josh horrorizado de sólo pensarlo... ¿podría esta entidad estar alojada en un bebé Padre? porque es lo único que se me ocurre, mi hija Cindy ella... no es mi hija, ella estaba en una cesta... en la puerta de la casa cuando llegamos con el bebé y bueno nosotros la miramos y nos pareció tan pequeña e indefensa... olvídelo Padre es una tontería, no puede ser ella... El cura se levantó espantado del banco de la iglesia,

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donde estaban conversando y entró a toda prisa por una puerta de madera detrás del púlpito, apurado y sin decir nada... pasaron unos minutos, Josh confundido esperaba sin comprender nada, hasta que súbitamente el sacerdote salió de la habitación con un viejo libro en sus manos, cuyas páginas pasaba de manera desesperada. - Padre... está usted bien... ¡Eso no es un bebé Josh... eso... es un niño demonio, hijo de una mujer con el mismo... no lo voy a mencionar - dijo el padre persignándose- Acá está Josh - dijo mostrando el libro - los demonios niños, son hijos de una mujer bruja o pagana con algún demonio lucen como niños, pero no lo son... tengo que ir a tu casa ya, a revisar a esta pequeña, pero creo estar seguro de lo que sucede hijo... - No los has dejado solos con tu esposa verdad... - Si Padre, es que ella amaneció mucho mejor - Es una trampa Josh, el sabía... sabía que venías a mi hoy... este demonio niño es hijo de Adramelech... un antiguo demonio que ama los sacrificios de niños, la misión de este niño demonio es llevarle sacrificios de niños inocentes a su padre, vámonos de inmediato, no perdamos más tiempo y que dios nos proteja a nosotros y a tu pequeño hijo -. Se fueron a toda prisa hacia la casa de Josh, nunca habría podido imaginar el horror que estaban a punto de vivir, lo que verían al abrir la puerta sería algo que ningún hombre está preparado para ver, un terror inimaginable es la acción de un demonio en la tierra libre y descontrolado, es la maldad pura. Entraron a la casa y en la cocina se escuchaba un canto como en susurros y un penetrante olor a carne quemada invadía la casa... el Padre Manuel de inmediato supuso lo

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peor... - No entres a la cocina hijo, te lo pido en nombre de Dios, espérame acá que yo me encargo de esto - el Padre Manuel, respiró profundo y un enorme miedo se apoderó de él además de un fuerte dolor de cabeza mezclado con unas terribles náuseas, son los síntomas de que el mal está muy cerca. Cuando entró a la cocina la imagen era realmente dantesca... el demonio niño (Cindy) danzaba por todas partes, cubierto de sangre de pies a cabeza y Victoria, desfigurada había entrado en un frenesí infernal y se estaba comiendo una pequeña pierna de bebe... mientras la cuna ardía en llamas en centro de la cocina... con el pequeño cuerpecito calcinado del inocente Jonah adentro. El Padre Manuel vomitó de inmediato al presenciar aquella indescriptible escena... pero se compuso pronto y se armó de valor, para atacar de inmediato a las entidades demoníacas que habían causado aquella desgracia, solo por placer y maldad pura. El padre sacó su biblia y su crucifijo, comenzó a rezar en latín y de inmediato la mujer, poseída comenzó a gritar de manera desgarradora y el demonio niño le gruñía desde lejos como un perro con mal de rabia... El padre siguió rezando, Josh entró y se recostó de la pared, casi sin aliento al ver la terrible escena. La endemoniada mujer lo miró desfigurada y llena de maldad y sonriendo le dijo - Me lo comí El hombre comenzó a llorar desolado y tomó un cuchillo para atacar a su esposa, pero el padre lo detuvo... -Josh... no es ella, ella no está aquí... es Adramelech el demonio que la ha poseído por culpa de aquel asquero-

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so demonio niño... debemos ayudarla y nunca bajo ninguna circunstancia le digas lo que hizo, porque no lo va a soportar... ayúdame Josh, sujétala mientas realizo el exorcismo y no le digas nada, no hables con ella, no la escuches, recuerda que es un demonio hablando... no será tu esposa hasta que yo te lo diga El Padre Manuel comenzó el ritual, el cuerpo de la mujer poseída, calló sobre una silla y Josh lo contuvo, el niño demonio decía cosas terribles para desorientar al sacerdote y a Josh, cosas que ni siquiera se pueden repetir... Lanzaba maldiciones y lloraba sangre por su padre que estaba bajo el ataque del sacerdote. La mujer se retorcía y en cada parte de su cuerpo que el padre tocaba con la cruz, quedaba marcada, como de una braza ardiente. Pasaron más de dos horas de aquella lucha, hasta que por fin el demonio abandonó el cuerpo de la pobre y extenuada mujer, Josh había recuperado a su esposa, la habían salvado, aunque su pequeño hijito no había corrido con tanta suerte. - Sácala de la casa Josh y no vuelvas bajo ninguna circunstancia, no vuelvas, no me busques, vete hijo mío, vete ya- dijo el Padre Manuel- Aún tengo que deshacerme de esta abominación, para que no pueda seguir haciendo mal en el mundo, con esta miserable misión que le ha encomendado su malévolo padre demonio -. Josh se fue de la casa con su esposa desmayada en brazos que recobró la consciencia más tarde, pero no le contó la verdad de lo que había ocurrido, dijo el que el niño demonio se había desaparecido con el pequeño Jonah y que ella estaba desmayada cuando llegaron a casa. Pasaron los días y Josh volvió al pueblo buscando al padre, pero nadie volvió a saber de él desde aquél fatídico día, nunca volvió a la iglesia y en la casa no había

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rastro de él ni de nada... todo había desaparecido, la cuna quemada la sangre todo... la casa estaba limpia, como si nada hubiese pasado, pero en ella se respiraba una tensa calma, Josh salió de la casa, cerró la puerta y se alejó del pueblo para siempre sin mirar atrás. Eran más o menos las tres de la tarde y volvían manejando a casa muy despacio, habían salido dos, pero volvían tres de la clínica y la felicidad mezclada con ese susto de ser padres embargaba sus corazones, jamás podrían olvidar aquella hermosa tarde sobre todo porque al llegar a casa, Alice y Donald encontrarían una sorpresa en la puerta de su casa... una cestica rosada... con una hermosa bebé abandonada... el susto de ser padres primerizos de duplicó... porque de inmediato, al mirarse supieron que no dejarían abandonada a aquella niña y que la iban a criar con todo el amor del mundo, como si hubiesen tenido dos lindas niñas... o al menos... eso es lo que inocentemente pensaron, en aquella inolvidable tarde de verano.

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¡¡¡El Dibujante

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¡¡¡El Dibujante Antes de Dormir

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s un día cómo cualquier otro y Christian caminaba por la plaza buscando un poco de inspiración para sus bocetos; para él la inspiración estaba en todas partes en la naturaleza, en las personas, en el aire... en la vida. Así que todas las tardes salía a caminar, casi siempre a la plaza que estaba cerca de su edificio, aunque su apartamento tenía una vista genial nunca era lo mismo que sentarse en el banco con un café y su cuaderno para hacer bocetos... su vida era genial... hacía lo que amaba y la gente le pagaba por eso y aunque no se estaba haciendo millonario no había casi nada más que pudiera pedir. Ella estaba ahí, intermitentemente en la plaza pero a cada instante en su corazón y esa sonrisa valía más que todo lo que él pudiera imaginar... y ni hablar de su cabe-

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llo, que se batía al viento en las tardes en las que el azar del destino, le regalaba unos minutos para poder admirarla. Lo único que faltaba para hacer de aquel un momento ideal era un poco valor... para poder levantarse y acercarse a ella con cualquier pretexto y al fin poder, al menos conocerla... mejor aún... lograr que ella lo conociera a él. Venía caminando de vuelta a casa cuando lo vio en uno de los bancos de la plaza, algo en él lo atrajo; a simple vista parecía sólo un cuaderno viejo, pero algo lo llamaba, quizás esa apariencia antigua lo hacía especial. Se acercó al banco y tomó el cuaderno, miró a su alrededor como buscando al dueño... era realmente especial con aquella cubierta de piel y esas hojas amarillentas, desgastadas por el paso del tiempo. Al abrirlo se sorprendió, era una especie de libro de dibujo con todas sus hojas en blanco exceptuando la primera en la que estaba el dibujo de un hombre en tinta, un hombre triste y desesperado, que estaba sentado en un banco, muy similar a los de la plaza. Se sentó en el banco, pensando que alguien vendría por él, la persona que había dibujado aquel extraño boceto a medias seguro lo buscaría y vendría por él. No sucedió, estuvo en la plaza hasta la noche, esperando en el banco; era una espera intranquila porque en el fondo no quería que el dueño regresara, así sintió un gran alivio cuando nadie vino por el cuaderno. Llegó a casa como un niño, ansioso por estrenar un juguete nuevo, apartó las hojas y todo lo que estaba en la mesa de dibujo y colocó ahí el cuaderno, encendió su lámpara y tomó un carboncillo, al principio las ansias de dibujar eran tan grandes que no sabía qué hacer, entonces ella vino a su mente y pensó que no habría nada mejor para estrenar su cuaderno de dibujo que la imagen de su adorada desconocida. 112


Comenzó a dibujarla y en el camino lo que había comenzado como la idea de un retrato de su rostro, se convirtió en la escena que más anhelaba en su vida, el maravilloso momento en que ella lo notaría en la plaza y mágicamente se acercaría a él con un café y aquella indescriptible sonrisa, se sentaría a su lado y pasarían juntos la mejor tarde de sus vidas... Terminó el boceto, era genial y el tono amarillento de las hojas mezclado con el carboncillo le daban un estilo realmente mágico a cada trazo... ya estaba a punto de amanecer estaba agotado, pero invadido por una extraña sensación de felicidad, se quedó allí admirando el retrato y soñando con aquel momento, y por un instante mientras lo miraba, sitió que los trazos cobraban vida y que aquel sueño se hacía realidad frente a sus ojos. Finalmente agotado y vencido por el sueño, calló dormido sobre el cuaderno. Al día siguiente, más o menos a la misma hora Christian salió a caminar por la plaza como siempre, solo que esta vez llevaba su carboncillo y su cuaderno de bocetos, y aunque por su mente cruzó la idea de que el dueño podría llegar y reclamarlo, algo en su interior lo hacía sentir que no sería así. Pasó la tarde observando todo buscando algo para dibujar... pero no parecía haber algo digno del cuaderno, las cosas eran igual de hermosas, solo que no lo suficiente. Se sentó en el banco y estiró las piernas, tomó su cuaderno para hacer unos trazos y de pronto sucedió lo inesperado... - Hola... linda tarde ¿no crees? Christian volteo y sus ojos no podían creer lo que estaba viendo... era ella... con esa maravillosa sonrisa y... estaba allí a su lado sentada mirándolo con una bandeja y dos cafés. Estaba paralizado, pensaba mil cosas pero ninguna

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tenía sentido, intentó hablar pero su cerebro parecía no funcionar bien, así que a duras penas pudo sonreír, mientras hacía un esfuerzo para contener a su corazón que estaba a punto de estallar. - Yo soy Claudia - , dijo sonriendo con picardía - y... sabes yo nunca he hecho esto... - sonrió con nerviosismo y sacó un café de la bandeja - te traje esto, espero te guste el café... siempre te veo acá y nos miramos... pensé... por qué no invitarle un café y conocernos... Y así comenzaron una maravillosa conversación, tomaron café y rieron toda la tarde... fue como lo soñó e incluso aún mejor, se olvidó de todo por ella y al final, pasaron juntos el día más maravilloso de sus vidas, se despidieron con un beso perfecto en el momento perfecto. Mientras caminaba a casa, repasaba cada momento en su mente, todo era como lo había soñado, tal cual como lo había... dibujado. Esa última idea se quedó en su mente y aunque al principio solo le causó gracia... a medida que caminaba iba tomando fuerza en su mente. Al llegar a la casa de inmediato se sentó en la mesa de dibujos con su cuaderno y al abrirlo pudo ver como aquella escena que dibujó era la réplica exacta de lo que había sucedido, es como si el dibujo hubiese cobrado vida ante sus ojos. Un súbito sentimiento de miedo lo invadió y cerro el cuaderno... se levantó y salió corriendo, se acostó en su cama e intentó no pensar en eso, pero no fue posible. La idea lo perseguía por una parte lucía absurda, podría ser una simple casualidad, pero por otra... - ¿y si todo lo que dibuje en este cuaderno se hace realidad? Aquella era una maravillosa y peligrosa idea y aunque de ser cierto, era infinito lo que podría tener de ahora en

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adelante... lo entristecía pensar que ella solo se había acercado a él por obra de algún extraño poder ejercido por aquel cuaderno y no porque realmente lo notó; esa idea prácticamente estaba convirtiendo lo que hacía minutos parecía un sueño, en una pesadilla. Así que luego de un par de horas sin dormir... atormentado por las ideas que recorrían su mente, sin respeto alguno de su voluntad, decidió ponerse de pié e ir a sentarse en su mesa de dibujo nuevamente. Al final... aunque la idea era tonta, la única manera de sacarla de su mente era con la comprobación absoluta de que no era real, de esta manera decidió sentarse a pensar en qué cosa podría ser tan complicada o tan imposible que sólo ocurriría si aquel libro tenía poderes mágicos para hacer realidad todo aquello que el pudiese dibujar. Pasaron las horas mientras él pensaba y pensaba sin parar, hizo un dibujo tras otro, que luego de terminado los borraba, comenzó listas de cosas, analizando las posibilidades de que se pudieran o no cumplir... sentía que estaba perdiendo la razón pero no se podía detener tenía que salir de esa duda o no podría continuar viviendo en paz ni un minuto más. La idea vino a su mente súbitamente... era una locura total, era por fin algo que podía dibujar, algo imposible de realizar bajo ninguna circunstancia, así que lo hizo comenzó a dibujar desesperadamente y en una hora y media, ya estaba listo ... Christian estaba exhausto, pero lo había logrado, se levanto y corrió hacia el espejo de su habitación... Se plantó frente al espejo con los ojos cerrados... los abrió lentamente y comenzó a reír... se sentó en la cama y no podía parar de reír, sentía un gran alivio porque, su rostro estaba perfecto sin ninguna modificación... estaba

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frenético de pensar que Claudia sí estaba loca por él aunque sentía cierta tristeza porque, pensándolo bien no era tan malo poder conseguir cualquier cosa con tan solo dibujarla, y con ese pensamiento calló profundamente dormido. El timbre del apartamento lo despertó de su profundo sueño, estaba confundido porque, él era un solitario y muy pocas veces recibía visitas en su casa, menos visitas de sorpresa... la persona que estaba en la puerta tenía prisa y tocaba repetidamente... - ¡Un Momento!- gritó desde la cama ya un poco mal humorado, no le gustaba que lo despertaran. - Soy Claudia Christian, discúlpame por venir sin avisar, pero ayer me diste tu dirección... si es un mal momento puedo volver luego- No para nada Claudia, es un excelente momento... pero estoy en pijamas, dame unos minutos, ya te abro la puerta - dijo Christian. Feliz dio un salto para levantarse de la cama y entró al baño para cepillarse rápidamente y... cuando se miró en el espejo... estaba ahí... casi se desmaya... cayó sentado de la impresión y no lo podía creer. De nuevo cerró los ojos y caminó a tientas hacia el espejo de la habitación y cuando estaba de pié frente a él contó hasta tres y... - ¡Por Dios tengo tres ojos! - gritó sorprendido -¿Cómo dices? - respondió Claudia desde la puerta. - Nada... nada que me duelen los ojos si... los dos claro... tengo dos como todo el mundo... espera ya te abro, es por la luz del día que me duelen... 116


- ¿Por la luz del día...? Que estupidez de respuesta es esa... ¿soy un vampiro ahora?- pensó en voz baja mientras buscaba rápidamente con que cubrir el tercer ojo con el que se había dibujado en el cuaderno. Abrió la puerta con una extraña sonrisa en el rostro... estaba en pijamas aún, pero realmente ese era el mejor de sus males en aquel momento. - Hola Claudia... - dijo con nerviosismo - pasa y disculpa que te haya hecho esperar... es que no pensé que vendrías tan rápido... aunque está bien... puedes... claro... puedes hacerlo cuando gustes y sin avisar... como la gente normal... digo tu eres normal... eh... bueno pasa... pasa...- Estas muy loco... pero creo que lo sabes - dijo Claudia mientras entraba al apartamento riéndose de Christian. Por cierto ¿siempre usas una pañoleta en la cabeza en las mañanas? - Ah esto... - dijo Cristian tratando de lucir natural - es que me ayuda en las mañanas cuando me duelen los ojos... si... loco no... jajaj ... pero sí, de alguna manera me mejora.-¿Una pañoleta amarrada en la cabeza te mejora el dolor de ojos? - dijo Claudia con tono burlesco... - sí que estás loco por completo-. Se miraron y ambos comenzaron a reírse, luego se sentaron en la mesa de la cocina y pasaron una muy divertida mañana juntos, aunque Christian no podía dejar de pensar en el hecho de que un tercer ojo estaba en su frente, un tercer ojo que había aparecido simplemente porque él se dibujó así en el cuaderno... y eso sólo significaba una cosa... a partir de ahora podría tener todo aquello que pudiera dibujar. 117


Aquella idea lo persiguió durante el resto del día, incluso cuando Claudia se fue del apartamento; el sólo se quedó ahí en la sala sentado y pensando, intentando conseguirle alguna lógica a todo aquello, a Claudia, a su tercer ojo, a todo. La primera pregunta fue, como borrar aquel ojo de su frente, y la respuesta lógica en su cerebro fue borrar el ojo, pero esta vez, cuando se sentó frente al cuaderno un profundo miedo invadió su cuerpo... iba a borrarlo todo, pero no se atrevió, así que borró su rostro y lo redibujó de nuevo tal cual como era. Pero ya había aprendido que los cambios no ocurrían de inmediato, todo aquello le había generado un fuerte dolor de cabeza así que se acostó y así estuvo hasta la mañana siguiente. Despertó y se miró al espejo con temor... su rostro había vuelto a la normalidad y eso lo hizo sentir un gran alivio, así que otra sensación invadió su mente y su alma... que debía hacer con aquel cuaderno. Si bien es cierto que Claudia estaba con él por algún tipo de magia o hechizo extraño, al final lo que importaba, era que estaba con él. El tiempo comenzó a trascurrir y Christian, que era un hombre sencillo, había preferido no dibujar más en el cuaderno, hasta aquella tarde en que notó a Claudia un poco extraña y distante. Aquella dulce chica de sus sueños, realmente era muy distinta de aquella que estaba a su lado, sin embargo el la amaba y estaba dispuesto a lo que fuera por ella. Cuando aquella tarde Claudia le dijo que se iba de la ciudad, porque estaba cansada de vivir en aquella habitación de mala muerte, Christian sitió que su vida se precipitaba por un abismo sin final. Se fue a casa destrozado después de una despedida en la que realmente él había sufrido más que ella; no concebía volver a la soledad y fue en ese momento cuando el cuaderno de dibujo volvió a su mente. Se sentó y comen-

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zó a dibujar de nuevo, sus trazos eran imprecisos y desesperados, no tenían ninguna intención artística, no había inspiración, no había nada más que egoísmo, soberbia y desesperación. Terminó un dibujo en el que ella y él compartían dos copas de vino en un elegante pent house del centro de la ciudad; esa era la solución, si él podía ofrecerle todo lo que ella quería en la vida, nunca tendría por qué dejarlo y no importaba mucho si lo amara o no, lo único importante era estar a su lado para siempre. A la mañana siguiente cuando despertó el cuaderno le había regalado lo que tanto anhelaba, miró al otro lado de la lujosa cama y ella estaba ahí, hermosa y aún dormida. Se despertó y salió de la habitación, recorrió su nuevo apartamento con desesperación, hasta que en un hermoso estudio encontró el cuaderno, se maravilló con la vista del ventanal de la sala y por un momento, quizás el último momento, fue feliz... le hizo el desayuno a Claudia y se lo llevó a la cama. Pero la felicidad duró poco, una semana a lo sumo, porque Claudia era frívola y materialista, nunca nada era suficiente; no había terminado Christian de dibujar su próximo regalo cuando Claudia ya no lo quería o quería algo más caro, más extravagante... además quería salir a fiestas, a restaurantes costosos, en fin era un trabajo de 24 horas el sólo hecho de mantenerla feliz. Christian intentó dibujar dinero, grandes cantidades de dinero, para poder comprar todo lo que ella quisiera, pero el cuaderno parecía no conceder aquel deseo, lo podía conceder todo, pero aquello, tan fácil simplemente no se lo concedía, lo podía convertir en hombre con tres ojos pero no podía hacer que apareciere un cheque... las hojas se acababan, Claudia quería cada día más cosas y el cuaderno no colaboraba. Y así, siguió él... viviendo sin vivir realmente, esclavizado

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entre el cuaderno y Claudia; hasta que una noche, cuando se sentó a dibujarse junto a Claudia en un excéntrico viaje de vacaciones pasó algo que lo llenó de horror. El cuaderno, estaba vacío... todas las hojas habían desaparecido excepto una, en la que por una esquina estaba él dibujado en tinta, sentado en una banca del parque y por la otra, en tinta... también... una fecha... un espeluznante e irónica fecha para la que faltaba una semana. Christian sintió terror, vino a su mente el recuerdo del hombre triste que estaba dibujado en la primera hoja el día en que consiguió el cuaderno... intentó de todo en su desesperación al ver que nada de lo que dibujaba sucedía, no podía borrarse y lo que dibujaba al rededor de su retrato simplemente no sucedía. Claudia ya se estaba desesperando... el viaje se había suspendido... los regalos eran burdos e insignificantes a sus ojos y el dinero que ganaba Christian como dibujante no era suficiente, perdió la casa, las prendas... todo... lo perdió todo. Así que pasó lo que era inevitable... una mañana Christian se despertó en su antiguo apartamento y Claudia se había ido para siempre, dejando una fría nota con un "Adiós... ya no aguanto más". Christian se despertó y al ver la nota rompió en llanto... corrió hacia su estudio tomo el cuaderno e hizo dibujos sin sentido, lloraba, reía... había perdido la razón miró hacia la ventana... sonrió, recordó cada minuto que había pasado junto a Claudia y pudo ver que realmente nunca había sido feliz... pero la extrañaba igual, ella era su vida, estaba obsesionado... miró su reloj y en ese momento lo comprendió todo... la fecha de la última página del cuaderno había llegado, estaba ahí en su reloj y parecía mirarlo y burlarse de él con ironía... en el fondo sintió un gran alivio, sonrió con nostalgia y caminó hacia la ventana con el cuaderno en la mano, respiró profundamente y luego, sin más ... simplemente saltó... 120


El día llegó de nuevo dibujando una hermosa mañana en cielo de la primavera, Lucía estaba dando un paseo por la plaza, estaba muy contenta porque había logrado entrar a la escuela de arte, así que pensó en regalarse un instante de felicidad y disfrutar de su café sentada en aquella hermosa plaza. Fue ahí cuando lo vio algo en él la seducía, quizás el cuero viejo de su portada o aquellas hojas amarillentas. Lo tomó y al abrirlo descubrió que era un antiguo cuaderno de dibujo, que tenía a un hombre melancólico dibujado en tinta en la su primera página... Sintió que debía tenerlo, aunque quizás alguien podría regresar por él... esa idea le hizo sentir un poco de angustia, así que lo metió en su bolso y se fue apuradamente de la plaza, con una extraña felicidad que la invadía, el día era perfecto, estaba en la escuela de arte y el destino le acababa de regalar un hermosos y romántico cuaderno para hacer sus bocetos.

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¡¡¡Mi Pobre Hijo

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¡¡¡Mi Pobre Hijo Antes de Dormir

C

uando Ángela salió de la clínica con Gabriel se veía triste y ensimismada, miraba a Gabriel con ojos llenos de ternura y esperanza y él a sus ocho años la miraba con una tierna sonrisa mientras tomaba su mano. - Mami no tienes que estar triste, todo va a salir bien, mírame - dijo sacando el pecho - yo no tengo miedo y sé que mi hermanito se va a poner bien-. Ángela condujo hacia la casa en silencio, no dijo una palabra en todo el camino, sólo miraba a Gabriel y sonreía... una operación para sacar un riñón a un niño tan pequeño no era nada sencillo y aunque todo estaba tan bien como se podía esperar, los riesgos siempre están presentes y más en aquella difícil situación... sacarle un órgano a un niño para dárselo a su hermano, pareciera ser algo que ninguna madre quiere vivir.

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Ya en la casa los padres conversaron sobre la situación mientras Christopher el hermanito mayor de Gabriel, que solo le llevaba un par de años de edad, dormía en la habitación, porque no había estado nada bien, desde hacía ya unos tres o cuatro días. Necesitaba el órgano de su hermano urgentemente, de vida o muerte. La operación de Christopher era más delicada por la gravedad de su condición, por eso su tío Abel lo operaría en persona, había seleccionado cuidadosamente a todo el equipo que estaría en la operación, la intervención de Gabriel estaba en manos de otro colega y no es que fuera menos importante pero, el epicentro de todo era Christopher. El no sentía celos, era un niño muy noble y de alguna manera había comprendido cuál era su propósito en la vida; sus padres decidieron tenerlo cuándo descubrieron que Christopher padecía un terrible síndrome que desgastaría progresivamente varios de sus órganos y necesitaría trasplantes constantemente, sobre todo de médula. Gabriel era, por así decirlo, el hijo de repuesto y aunque sus padres lo querían, no parecía importarles mucho lo que él pudiera sufrir con estos procedimientos, porque lo más importante siempre era la preservar la salud de Christopher. Llegó el día de la operación y todo salió perfecto... el trato hacia Christopher era muy exclusivo, sólo lo atendían las enfermeras seleccionadas por su tío y nadie podía entrar a la habitación sin su autorización. Gabriel estaba bien, pero era un paciente más de la clínica; paradójicamente Gabriel, siendo el niño sano tardó más en salir de la clínica, Christopher a los dos días ya estaba en casa. A la semana salió Gabriel de la clínica, su hermano lo esperaba con un obsequio en sus manos ya casi en perfectas condiciones... todo salía según lo esperado, con relación al trasplante, por el contrario Gabriel aunque estaba mejor aún se sentía muy adolorido, pero

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feliz, porque gracias a él su querido hermano mayor se había mejorado. Pasaron las semanas y Gabriel estaba cada vez mejor, un clima de júbilo comenzaba a invadir la casa porque se aproximaba el cumpleaños de Christopher. Era normal que los preparativos para el cumpleaños comenzaran semanas e incluso meses antes como en esta oportunidad, pero esta vez los preparativos habían comenzado mucho antes, Gabriel estaba acostumbrado, pero algo en el ambiente le hacía pensar que este era un cumpleaños muy especial para su querido hermano. La vida siguió con normalidad por algunas semanas más, Gabriel estaba cada vez mejor y ya podía salir a jugar con su hermano, pero entonces la frágil salud de Christopher comenzó a fallar de nuevo, Gabriel no pensó que sería tan pronto y sintió miedo por primera vez, porque la herida de la operación había dolido mucho y no quería pasar por eso tan pronto. A los dos días estaban ambos hermanos jugando en el garaje... Christopher aunque visiblemente afectado de salud hacía un esfuerzo por seguirle el ritmo a su hermano, todo iba de maravilla, era un hermoso día soleado y los chicos decidieron subir al techo de la casa a jugar y recibir el sol. Estaban arriba, Gabriel jugaba a que tenía poderes para volar, de hecho se había quitado la franela para amarrarla al rededor de su cuello. Un fuerte golpe seguido de un llanto sorprendieron a los padres de los niños que estaban dentro de la casa; corrieron desesperados hacia afuera y consiguieron al pequeño Gabriel tirado en el suelo, llorando con las piernitas destrozadas. Su hermano llegó casi de inmediato, el pequeño lloraba sin parar y sin dar chance a que le preguntaran nada Christopher dijo - Saltó papi... y no me dio tiempo de hacer nada-. 127


Cuando llegaron a la clínica su tío lo esperaba en la entrada, ya con todo preparado... lo ingresaron de inmediato al quirófano porque había que operarlo, la familia estaba en la sala de espera impaciente, esperando noticias del pequeño Gabriel... Hubo un movimiento repentino y vieron salir un par de enfermeras y luego salió el Doctor - Gabriel está fuera de peligro, pero sus piernas... tienen que darle mucha fortaleza y cariño... porque Gabriel perdió ambas piernas, tuvimos que amputarlas porque el daño era irrecuperable, en una hora lo pasaremos a una habitación y lo podrán ver.Luego de estas palabras hubo un silencio extraño, la madre y el padre se miraron y ambos salieron a la casa... Christopher se veía un poco débil, probablemente por la angustia de la enfermedad de su hermano. En la casa al entrar estaba una de las enfermeras que había asistido en la operación, al mirarlos les sonrió, tenía algo en sus manos envuelto en una manta térmica con calor, se lo entregó a la madre y abrazó a Christopher. - Ya pronto viene el gran día... nosotros cuidaremos de ti... lo besó en la frente, se persignó con la mano izquierda y salió de la casa. La madre caminó al centro de la casa, movió una mesa con una alfombra, dejando al descubierto una puerta en el piso de madera, abrió el candado de combinación y ambos bajaron por unas escaleras tétricas, oscuras y tenebrosas. Al llegar abajo, la mujer encendió un candelabro antiguo que iluminaba a medias la habitación, tomó un cofre de una pequeña alacena e hizo un círculo con una estrella en el medio, con un polvo negro. Tomó un libro viejo una vela negra y la encendió sobre una mesa mientras Christopher entraba en el círculo. Abrió la manta térmica y en su interior estaban las dos

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piernitas destrozadas y ensangrentadas del pobre Gabriel... las colocó en una bandeja, y dijo unas palabras entre murmullos, luego se arrodilló y se las entregó al niño en forma de ofrenda. Finalmente tomó una cruz de madera y sosteniéndola de manera invertida, comenzó a recitar unos versos del libro negro en un dialecto extraño... el niño comenzó a estremecerse y luego de unos violentos espasmos giró su cabeza hacia atrás, sus ojos se oscurecieron completamente, como los de un demonio; volteó de golpe hacia la izquierda, luego a la derecha y cuando miró a su madre, que estaba frente él ya estaba totalmente desfigurado y poseído por alguna entidad demoníaca perversa. El olor a azufre de la pequeña y tenebrosa habitación era asfixiante, la mujer sonrió y se arrodilló frente al demonio, que la miró y luego lamió sus labios con una lengua negra como de serpiente, mostrando unos afilados y escalofriantes dientes, similares a los de una piraña. Con un movimiento brusco y como si se tratase de un animal salvaje se abalanzó sobre los miembros mutilados del pequeño Gabriel y los devoró como una bestia carroñera mientras la madre bailaba y cantaba desnuda alrededor del círculo. En la clínica el padre estaba sentado junto al pobre Gabriel, acariciando su cabello y abrazando al pobre niño que lloraba mientras un psicólogo de la clínica intentaba explicarle lo que había sucedido con sus piernas, pero nada le podía dar consuelo a un niño tan pequeño; el sufrimiento del pobre era indescriptible y lo peor estaba por venir. En un par de semanas Gabriel había vuelto a casa y el cumpleaños de Christopher ya estaba a la vuelta de la esquina, a pesar del problema de Gabriel, los preparativos de la fiesta obviamente no se detenían; este cumpleaños tenía una particularidad, sólo tenía invitados

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adultos... todas mujeres a excepción del padre y el tío de Christopher, el único niño invitado era Gabriel, pero quizás lo más extraño es que la fiesta se celebraría en horas de la noches a las 2.30 de la madrugada. Los últimos tres días antes de la celebración, fueron terribles para Gabriel, que lloraba encerrado en su habitación sin comprender que sucedía, sus padres entraban y casi ni lo miraban, le arrojaban algo de comida en el suelo y salían de nuevo. Si el intentaba acercarse lo golpeaban y lo pateaban para que los dejara... ellos siempre estaban vestidos de túnica negra y el solo sentía ya al final un enorme miedo cada vez que la puerta de la habitación se habría. La fatídica noche cayó lentamente y las invitadas comenzaron a llegar una a una. La cita era en un bosque alejado de todo, en donde ya estaba preparado una especie de altar similar al de la habitación, pero más grande, con una mesa rectangular, hecha de mármol junto un trono improvisado con ramas y pequeños troncos, justo en medio de la estrella de cal que estaba dibujada en el piso. En cada esquina había un palo clavado al suelo con la cabeza aún sangrante de algún animal; una cabra, una vaca, un perro y un gato servían de límite en las cuatro esquinas, mientras amarrado y amordazado en un árbol, el pobre Gabriel lloraba desesperado invadido totalmente por el pánico. En pocos minutos ya los invitados habían llegado, incluso el padre de Gabriel, que vestía una bata blanca. Las mujeres estaban desnudas y tenían figuras estilo rupestre y símbolos de ocultismo pintados en su cuerpo con sangre de animal. Ángela vestía un hábito rojo con un cetro de carnero en su mano izquierda y un crucifijo invertido, hecho con madera negra, colgando de su cuello. El hermano de Andrés, tomó al aterrado Gabriel y lo amarró en la cama de mármol y luego se arrodilló ante

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Christopher, que se encontraba sentado en el trono. Ángela entró en la estrella de cal y se aproximó a Christopher haciendo una reverencia y luego caminó hacia la mesa, mientras las mujeres hacían un círculo tomándose de la mano alrededor de la estrella. Dijo unas palabras en susurro, en un extraño dialecto y Christopher se convirtió de nuevo en aquel diabólico y aterrorizante demonio que había devorado las piernas de Gabriel, en la habitación oculta de la casa. - Hoy estamos aquí para traer al mundo con todo su poder a nuestro señor de la oscuridad, que en los últimos años ha venido recobrando su poder carnal, al poder alimentarse de los sacrificios de un inocente... mi hijo a quién con honor y júbilo entrego el día de hoy para el sacrificio final- dijo Ángela dando inicio al ritual. - Este nuevo reinado de oscuridad será dirigido sólo por mujeres, las creadoras de vida, las hechiceras y los hombres, serán esclavos, destinados solo a trabajos duros y a labores sexuales tanto para reproducción como para satisfacción de las hechiceras y sacerdotisas... he aquí a tus pies mi señor el primero de tus esclavos postrado en la mesa el sacrificio que ofrecemos para honrarte En ese momento dieron las tres de la madrugada en el reloj de la perversa mujer - Ya es nuestra hora, la hora más oscura... que comience el reino de las tinieblas sobre la Tierra... - con estas palabras sacó un cuchillo que estaba en un cordón atado a su cintura y lo clavó en el pecho del pequeño Gabriel... que luego de un grito ahogado por la mordaza... falleció... La mujer extrajo el corazón del niño y lo colocó en una bandeja que estaba en manos del hermano de Andrés Esclavo...lleva la ofrenda de vida a tu señor oscuro para que pueda alimentarse y luego sacrifícate ante él, para darle vida en un nuevo cuerpo de carne y hueso joven y

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poderoso. El hombre caminó hacia el demonio, pero un disparo que estremeció el silencio de la noche le atravesó el pecho de un solo golpe, todas comenzaron a gritar y más disparos se escucharon mientras corrían hacia los árboles. Ángela avanzó rápidamente hacia el demonio, desesperada por protegerlo, pero otro impacto de bala lo dejó tendido y sin vida en el suelo. La mujer calló destrozada, llorando a su lado y una figura salió de las sobras. Era Andrés... su esposo, con una arma en la mano y lágrimas en los ojos... se acercó a la mujer y le dijo - Al final este esclavo no fue tan tonto como pensabas... llegué muy tarde para mi pobre Gabriel... pero al menos ya no podrás hacerle mal a nadie de nuevo levantó la pistola y le disparó en la frente. Guardó el arma y se acercó al cuerpo sin vida de Gabriel, lloró desconsolado por largo rato sobre él, su vida terminó en aquel momento, atormentado por la muerte de sus dos hijos por la tragedia en la que se había convertido su vida, todo parecía irreal, como una pesadilla… una pesadilla de la nunca podría despertar… se calmó un poco y tomó el cuerpo de Gabriel en sus brazos, caminó hacia las sombras, caminó, caminó y caminó... de pronto se escuchó un golpe seco en la grama…seguido del estruendo de una bala que sacudió la noche por última vez, luego todo volvió al silencio… al oscuro y profundo silencio de la noche.

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¡¡¡No te duermas

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¡¡¡No te duermas Antes de Dormir

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a lluvia se desprendía torrencialmente desde el cielo, la maleza era cada vez más espesa frente a nosotros, que solo estábamos seguros de una cosa, habíamos perdido el rumbo. El terreno era muy complicado de caminar, todos estábamos heridos en algún lugar y totalmente exhaustos, pero Isabel estaba peor que el resto de nosotros; tenía una especie de infección que la mantenía con una fiebre muy alta, debido a lo grave de su condición, nos vimos obligados a improvisar una camilla con ramas y trozos de nuestra ropa. Entre los cuatro la cargábamos a duras penas, mientras caminábamos sin rumbo fijo, con hambre, sueño, frío y fingiendo que no estábamos a punto de perder la razón con cada relámpago o con cada trueno. De pronto sucedió algo, algo que hasta el día de hoy no logro comprender muy bien...

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La lluvia se detuvo de golpe, la noche comenzó a aclarase frente a nosotros y lo extraño de esto es que nos dimos cuenta que, literalmente esto solo sucedía frente a nosotros, mirábamos atrás y la tormenta seguía azotando la selva, pero frente a nosotros no llovía y no sólo eso... el suelo los árboles las hojas, todo estaba seco, verde pero seco... Alberto y yo no podíamos creer lo que sucedía, pero estábamos muy cansados para pensar, además como líderes del grupo no teníamos mucho tiempo para dudar, nuestros amigos confiaban en nosotros y si descubrían que estábamos perdidos entrarían en pánico. Valery tropezó con algo, una raíz quizás y Miguel nos pidió que descansáramos un momento, así que bajamos la camilla para retomar el aliento y continuar avanzando sabe Dios a donde. No podía quedarme de brazos cruzados, descansando mientras Isabel se moría en esa camilla miserable, que a duras penas la sostenía, así que decidí echar un vistazo y Alberto a pesar de mi negativa, vino conmigo, era mi mejor amigo y jamás me había dejado solo, nos conocíamos desde niños y era como un hermano para mí. Notamos una pequeña trocha frente a nosotros y decidimos adentrarnos en ella; Miguel no estaba muy de acuerdo y realmente debimos haberlo escuchado, pero no lo hicimos, decidimos lo que parecía más seguro para todos y caminamos por la pequeña trocha. La maleza era alta de lado y el camino angosto, no podíamos ir uno al lado del otro así que avancé primero mientras Alberto cuidaba mi espalda como siempre. Había pasado un poco más de media hora cuando comenzamos a escuchar un ruido al fondo, parecían personas que cantaban o algo así... Alberto me dijo en voz baja... - Gabriel... Gabriel... ¿tu

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también estás escuchando eso o estoy enloqueciendo por completo...?Yo le respondí - Si lo estoy escuchando y veo como una fogata o varias en el fondo, parece una aldea hermano, vamos a pedir ayuda ¡al fin creo que vamos a salir de aquí!Estaba muy oscuro, la trocha terminó de pronto o me golpeé la cabeza con algo, no recuerdo bien, solo sé que todo se puso negro, di muchas vueltas en el suelo, sentía como rodaba hacia abajo mientras escuchaba a Alberto gritar; estaba cerca, supuse que caía conmigo, de pronto sentí un fuerte golpe en el pecho, que me dejó sin aliento y perdí el conocimiento. Cuando abrí los ojos una dulce mujer estaba al junto a mi cama y me colocaba compresas en la frente, intenté reincorporarme pero un fuerte dolor de cabeza me lo impidió. La abuelita me explicó que había estado inconsciente por un par de días, que habían encontrado a mis amigos y que todos estaban bien, yo insistí en verlos pero la viejita no me dejó y me dijo - aprovecha de dormir un poco más, necesitas recuperarte, tus amigos Alberto, Isabel, Valery y Miguel están mejor, deben estar comiendo justo ahora, pronto vendrán a verte- sonrió, puso su mano en mi frente y me dormí de nuevo. Cuando desperté estaba sólo en la habitación y, aunque me sentía mucho mejor, estaba desorientado, aún era de noche, casualmente sólo me había despertado durante la noche. Caminé por la habitación y todo lucía muy acogedor, había una mesa con dos sillas y una cesta con algo de pan, frutas y queso en un plato, un par de lámparas de "kerosene" una pequeña chimenea encendida, estaba usando ropa limpia, que no era mía. Junté fuerzas y me incorporé para buscar mis cosas en la habitación pero no logré conseguirlas. En ese momento se abrió la puerta, yo me sentía cansado y me senté en la cama... era

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Alberto, se veía un poco sobresaltado me miró y una expresión de alivio se dibujó en su rostro mientras entró y cerró la puerta. - ¿Cómo te sientes hermano? - me preguntó mientras se sentaba en la cama junto a mi... - quiero que sepas que tenemos que salir de aquí lo más pronto posible, en esta aldea o como se llame este lugar, la gente está completamente loca, no duermen, no comen, todos están siempre sonriendo y preparando una especie de festival... no he visto a los demás, solo me dicen con cara de locos y esa absurda felicidad, que todos están bien, que debo descansar... es una locura Gabriel, tenemos algo así como cuatro días acá y jamás... jamás amanece, hay un solo reloj en la aldea y cada vez que dan las doce, se apagan todas las luces, la personas desaparecen, desaparecen frente a tus ojos... es una locura, se cierran las puertas y se escuchan gritos espeluznantes desde aquella casa ... los gritos y los quejidos duran no sé… media hora más o menos y luego el fuego se enciende en todas partes, solo… sin que nadie haga nada, luego todos aparece con esas extrañas sonrisas, fingen que nada pasó y todo... –hizo una pausa y se asomó nerviosamente por la ventana - te digo que tenemos que conseguir a los demás e irnos de acá.Alberto me ayudo a ponerme de pie y salimos de la pequeña cabaña de huéspedes en la que me encontraba, afuera estaba la dulce anciana sentada en la grama rodeada de varias personas de la aldea, todos sonreían de una extraña manera, me dijo con su dulce voz... - Buenos días Gabriel, veo que tu amigo Alberto te ha sacado a dar un paseo, eso nos llena de alegría porque significa que te sientes mucho mejor - Estoy mucho mejor - le respondí con cordialidad - pero quisiéramos saber dónde están el resto de nuestros amigos, porque no queremos abusar de su hospitali-

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dad... creo que podríamos salir al amanecer...Todos se rieron a carcajadas cuando terminé de hablar, la dulce viejita me dijo que no había problema en que nos fuéramos si amanecía, soltó una carcajada un poco perturbadora y luego se levantó, caminó hacia nosotros abriéndose paso entre las personas que la rodeaban y me dijo. - Verás Gabriel, tus amigos están preparándose para el banquete de esta noche y sería muy grosero de tu parte interrumpirlos no es así mi querido nieto... - dijo mirando a un perturbado joven que se reía con la mirada un poco perdida, este le respondió - sí abuela - y siguió sonriendo. - Acompaña a los jóvenes a sus cabañas nieto, que pronto se van a reunir con sus amigos, que ya deben estar casi listos El joven de la mirada perdida se levantó sonriente dispuesto a acompañarnos, pero otro chico de menor edad, avanzó más rápido hacia nosotros y dijo - Yo los llevo abuela, te prometo que los cuidaré bien - volteo hacia nosotros y sin dar tiempo a que la mujer le respondiera, nos tomó a cada uno por un brazo y nos alejó del grupo rumbo hacia las habitaciones. Una vez en mi cabaña, el joven cerró la puerta y se acercó a nosotros, de pronto su sonrisa demente desapareció y su rostro se volvió normal por unos instantes. - Amigos, ustedes no se imaginan lo que sucede acá y la verdad yo tampoco lo sé, pero desde que llegó esta vieja miserable, a la que ahora todos llaman abuela, cosas extrañas y terribles suceden en la aldea. Estoy seguro que en una hora, apenas el reloj marque las doce, sus amigos van a desaparecer, deben estar en la casa de la abuela, ellos no podrán salir de ahí y ustedes, hagan lo

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que hagan no se duerman y aprovechen ese momento, solo en ese momento podrán salir de aquí con vida... me voy de aquí porque van a sospecharSalió de la habitación sin más, Alberto y yo nos miramos y no sabíamos si podíamos creer lo que nos decía aquel joven, porque a esas alturas todo podría ser una trampa... no entendíamos aún lo que sucedía, mucho menos quién podría sentir sueño en aquella situación. Nos asomamos por la ventana y no se veía nadie por los alrededores, todo estaba quieto, excepto en la casa de la casa de la abuela, en su interior se escuchaban cantos y risas, era la casa más lejana a la nuestra, sin embargo decidimos salir a revisar, algo nos decía que los demás estaban allí. Nos salimos por la ventana de la cabaña y caminamos sigilosamente hacia la casa de la anciana, que era realmente espeluznante como su dueña, nos acercamos a la ventana para intentar ver lo que sucedía, el reloj de la aldea marcaba ya cinco minutos para las doce y lo que vieron nuestros ojos a través de aquella ventana jamás lo podré olvidar. Era Isabel... la pobre Isabel estaba en el medio de la mesa, la habían desollado por completo y una manzana en su boca ahogaba sus intentos de gritar, estaba atada como un lechón asado, la escena era horrible, había sangre por todas partes y las personas del pueblo bailaban a su alrededor y bebían su sangre en copas de vino, sus rostros reflejaban una maldad increíble. Lo peor de todo es que uno de esos monstruos que bebía la sangre de la pobre Isabel y danzaba como loco a su alrededor, era Miguel, que tenía la misma sonrisa demente en su rostro, y bañado en sangre reflejaba una maldad demoníaca como la del resto de las personas de la aldea.

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En ese momento el reloj marcó las doce, todos se alejaron de la mesa y la abuela apareció toda vestida de negro, con un velo que cubría su rostro; Alberto estaba paralizado del miedo igual que yo, cuándo vimos cómo la anciana comenzó a deformarse con cada campanada, crecieron sus colmillos, unos enormes cuernos de carnero brotaron de su frente, sus piernas se convirtieron en patas como de cabra y sus manos en unas espeluznantes garras... era un demonio, la abuela no era más que un demonio que había poseído el alma de todos en aquella aldea, viviendo de los pobres inocentes que, como nosotros caían en desgracia por perderse en el bosque. El reloj se detuvo, el demonio se acercó a la pobre Isabel y con un brinco se posó sobre ella como un buitre que se para sobre su carroña antes de devorarla, miró a todos a su alrededor, lanzó un alarido espeluznante y arrancándole la cabeza de un golpe comenzó a devorar a Isabel... Alberto y yo sentimos un pánico increíble y corrimos como locos hacia la cabaña, nos encerramos ahí con asco, terror y vergüenza de nosotros al no poder hacer nada por la pobre Isabel, devorada por un demonio asqueroso justo frente a nosotros. Me recosté en la cama y comencé a rezar, todas y cada una de las oraciones que conocía una y otra vez, no sé cuánto tiempo transcurrió, pero fue demasiado... más del que hubiese querido. Cuando recuperé el valor, noté que Alberto estaba dormido en la mesa, así que me acerqué a él para despertarlo; me acerqué lentamente pero faltando menos de un metro para llegar a él, giro su rostro hacia mi... ya no era él, su rostro tenía esa diabólica sonrisa y su mirada se había ido... mi mejor amigo de toda la vida se había perdido para siempre. Disimulé retrocediendo lentamente, el pareció no verme

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se levantó y salió de la habitación; mi corazón latía cada vez más fuerte, me sentía sólo, confundido y no sabía qué hacer. La puerta de la habitación se abrió lentamente, temí lo peor, pensé que era mi hora, pero era el joven, que nos había salvado. Se acercó y me dijo - tu amigo... pensé que me había quedado sólo en este infierno de nuevo... tu amigo se durmió y ella lo tomó... no puedes dormirte... no podemos... ella se come tu alma cuando duermes... te traje café... no puedes dormir... tenemos que salir de aquí... no puedo fingir más o voy a enloquecer... bebe... está caliente, no te duermas por favor... hay que salir de aquí, pero no sé cómo Salimos de la cabaña, no sabíamos que hacer y el reloj de la aldea estaba a pocos minutos de marcar las doce de nuevo, el joven corrió hacia el bosque armándose de valor, yo titubeé y al final me dirigí a la casa de nuevo, tomé un trozo de madera y me asomé por la ventana... los vi de nuevo... estaban desollando a Valery, mi Valery... no lo soporté y entre desesperado golpeando a todos abriéndome camino hasta ella... cuando llegue la tomé entre mis brazos y sentí su miedo. De pronto un calor enorme rodeó mi cuello asfixiándome, era la mano del demonio; me alzó del suelo como si yo no pesara nada... me miró y sonrió con la mueca más temible que mis ojos han visto jamás y me dijo: -Eres valiente y noble, es la primera vez que alguien intenta salvar a otro en esta hermosa aldea... te daré una oportunidad... - y dicho esto me apretó el cuello hasta que me hizo perder la razón. Cuando abrí los ojos de nuevo estaba en la habitación de mi casa, pensé que todo había sido un sueño, pero cuando me levante de la cama, sentí de nuevo como se quemaba mi cuello... era el demonio que me había

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tomado de nuevo con su inmunda garra y mirándome con sus oscuros ojos me dijo: - Quizás estás en tu cuarto o quizás estas poseído como todos los demás en el pueblo y esta es mi prisión para ti - se rió de manera espeluznante y siguió - de cualquier manera sólo hay una forma de salir de acá, si la adivinas serás libre ... sino tu alma será mía. Yo sólo quiero que la gente luego de conocerme se duerma. ¿Fácil no? se libre… si puedes vivir con eso -. Pasé varias noches pensando en sus palabras, aterrado en el cuarto sin saber qué hacer, pensaba y pensaba en lo que el demonio quería de mi, en cuál sería la manera para poder salir de ahí sano y salvo dejando atrás esa horrible pesadilla. Decidí entonces escribir todo lo que había vivido en esta carta, porque creo haber descubierto al fin la manera de ganarle a este demonio miserable... ahora voy a intentar escaparme y luego les contaré cómo lo logré... pero si no sigo en las próximas líneas... no te duermas, porque ella solo quería que la conocieras… hoy la conociste... y si estás leyendo esta carta, ella ya no viene por mi... Hagas lo que hagas… no te duermas…

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¡¡¡Para no morir


¡¡¡Para noAntesmorir de Dormir

A

ndrew Harker era un corredor de seguros con una linda familia y una vida bastante normal, hasta que tuvo aquel sueño fatídico que marcaría el inicio del peor día de su vida. Cuando Andrew despertó aquella mañana, estaba muy agitado porque había soñado exactamente dónde, cómo y cuándo iba a morir; en un terrible accidente automovilístico. Al principio no le dio mayor importancia, pero lentamente fueron apareciendo ante sus ojos todas aquellas coincidencias; cuando vio el reloj de pared de su cocina, era la misma hora del sueño, el perro estaba echado en el mismo lugar, su esposa entró a la cocina y lo saludó tal y como en el sueño, tomó el periódico encontró el mismo titular con la misma fecha 07 de abril de 1995. Por último, recibió una llamada a su celular, era su jefe y que

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le decía exactamente lo mismo que en su sueño. Ese día aquel corredor de seguros decidió que no iba a morir, porque no estaba listo para abandonar a su esposa y muchos menos a sus dos queridos gemelos. No fue a trabajar, se quedó en casa, encerrado en el pequeño taller de su garaje, recordando cada instante del sueño que le permitirá evitar su muerte. Andrew cambió el orden de las cosas y logró evitar su muerte aquel día, pensó que todo se había solucionado pero nada estaba más lejos de la realidad. A la mañana siguiente aquel hombre despertó muy contento por haber burlado a la muerte, cepilló sus dientes, se vistió y todo parecía normal hasta que se acercó a su perro, para saludarlo y por primera vez en ocho años Tango, no lo reconoció y lo habría mordido de no ser por su esposa que llegó y lo sacó al jardín. Eso no sería lo único extraño aquella mañana y Andrew lo descubrió cuando atendió la llamada en su celular, era su jefe para comentarle exactamente lo mismo que le había dicho la mañana anterior, pero su sorpresa fue aún mayor cuando tomó el periódico y encontró el mismo titular y la misma fecha, 07 de Abril de 1995. Andrew trató de no entrar en pánico, llamó a su esposa e intentó contarle lo sucedido y como era de esperarse no le creyó, le aseguró que el día no se repetía atribuyéndole todo al strees o una pesadilla, al final terminó convenciéndolo de que se fuera a la oficina. El hombre continuó su día, viviendo una réplica de cada cosa y de cada momento. Se fue caminando para evitar su muerte y así continuó hasta que llegó a su casa en la noche y finalmente se dispuso a dormir sin saber que todo sería cada vez peor. Al amanecer, nada había cambiado o mejor dicho, casi

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nada y Andrew estaba a punto de descubrirlo. Seguía siendo 07 de abril de 1995, Tango aún lo odiaba, pero nadie parecía advertir lo que sucedía excepto él. Una vez más salió caminando hasta la oficina, pero al llegar descubrió que su carnet no abría la puerta, es más su fotografía se había borrado del mismo y cuando intentó hablar con su jefe y sus compañeros, nadie lo reconoció, de hecho no lo recordaban en absoluto; se desesperó trató de entrar a la fuerza y finalmente terminó tras las rejas, donde pasó la noche. Despertó súbitamente en la cama de su habitación, el día se repetía de nuevo, pero cada vez era peor, cuando bajó a la cocina no sólo su perro lo desconoció sino que al verlo su esposa comenzó a gritar desesperada, nada de lo que hizo o dijo logró calmarla, Andrew no sólo había desaparecido de su memoria sino de cada fotografía en la casa, era como si nunca había existido y finalmente tuvo que salir corriendo cuando ella llamó a la policía. Mientras corría sin rumbo fijo, consiguió en la calle a una mujer extraña, sentada en el suelo con una manta roja y mazo de cartas que aseguraba poder adivinar el futuro. Andrew se sentó con la mujer, pero luego de echar las cartas en tres ocasiones, la mujer le dijo que su futuro estaba en blanco y que en realidad lo único que podía ver en las cartas era que ya debería estar muerto. Andrew caminó sin sentido por mucho tiempo, hasta que cayó rendido por el cansancio en el banco de un parque. Despertó de nuevo, 07 de abril de 1995, todo era igual, pero esta vez su esposa lo recordaba, su perro, todo lucía normal, recibió la llamada y justo antes de salir recordó a la extraña mujer de las cartas; así que se regresó, se despidió de sus gemelos cariñosamente, de su adorada esposa, tomo las llaves del vehículo y manejó decidido hasta su destino final. 149


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¡¡¡wOBi

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¡¡¡ wOBi Antes de Dormir

C

uando sonó el timbre aquel 07 de julio jamás pensé que mi vida estaba a punto de cambiar de esta manera, todo lo que conocía e incluso lo que pensaba que era el sufrimiento, estaba a punto de cambiar radicalmente. El timbre seguía sonando y podía escuchar de fondo a Vanessa gritando mi nombre, yo realmente no quería abrir, pero ella nunca se iba a ir, es así de molesta. - ¡Claudia abre la puerta, tienes tres meses encerrada en ese apartamento, abre porque no me voy a mover de aquí y te voy a quemar el timbre! ¡Abre que te traje un regalo! Abrí la puerta sin mucho entusiasmo y mi mejor amiga estaba ahí con una gigantesca caja envuelta en un papel de corazones y un enorme listón rosado, yo odio el

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rosado, pero Vanessa siempre regala a los demás cosas que a ella le gustan, como a ella le gustan, es molesta, pero es una buena amiga. De alguna manera ambos llegaron a mi vida el mismo día sólo que quizás uno primero y otro después pero todo pasó el 07 de Julio... curiosamente y casualmente un 07 de Julio. Rompí el envoltorio sin mucha emoción, realmente nada me importaba mucho en aquel momento después de todo lo que había vivido, pero intenté fingir que aquella cosa me agradaba, Vanessa tenía la mejor de las intenciones, pero una vez más me había regalado algo inútil que quizás a ella le gustaba mucho pero a mí no me daba ni frío ni calor... o al menos eso pensé en aquel momento. - Gracias está bonito, aunque no sé que hace esto - dije fingiendo una sonrisa que no quería tener. - Claudia tienes que dejar de auto compadecerte - me dijo mi querida amiga mientras me abrazaba con dulzura, a ella la voy a extrañar mucho - Yo te entiendo y creo que has sido muy fuerte, yo me hubiese muerto si me dejan plantada en el altar y sobre todo si mientras yo esperaba, mi prometido estaba en otra iglesia casándose con otra mujer; pero querida eso tienes que dejarlo en el pasado. No puedes seguir encerrada aquí y menos puedes seguir viviendo en este chiquero. Intenté decirle que no estaba lista, que no me importaba pero ella no me escuchó, como siempre - Mira querida, esto es un wOBi y además de ser la cosa más cuchi que has visto en tu vida ¡es una maravilla que hace lo que tú quieras! Es como un pequeño mago blanco que anda por ahí flotando por la casa para complacerte en lo que quieras, mientras limpia ordena y organiza tu vida es un asistente... es... es todo… ¡ábrelo! 154


Cuando lo encendí, de inmediato cambió mi percepción de él, era realmente muy tierno con esos enormes ojos verdes y esa pequeña sonrisa... era como una carita feliz dibujada en una pequeña pantallita redonda. Luego de unos minutos estaba fascinada y me encantaba su voz, era tan cálida... - ¡Pídele algo!... ¡anda lo que quieras!- me dijo Vanessa muy emocionada - Vanessa ya tú tienes uno de estos verdad - le dije – Sí – me respondió emocionada- pero pídele algo, es tuyo - Pídeme algo mi pequeña Claudia... lo que tú quieras, yo siempre estoy aquí para ti - y eso fue lo primero que me dijo wOBi y a partir de ahí todo comenzó a cambiar en mi vida... realmente era maravilloso. Lentamente wOBi se convirtió en más que mi asistente, era mi amigo mi confidente y... lo hacía todo, se encargaba de todo y gracias a su ayuda pude superar el desastre en el que se había convertido mi vida cuando Manuel me dejó. Conseguí otro trabajo y un par de meses después de que wOBi llegó a mi casa todo estaba en orden y fue ahí en ese momento preciso momento en que lo conocí... fue muy romántico, yo estaba tomando una copa de vino en la barra un viernes y él se sentó a mi lado, con esa encantadora sonrisa y me cautivó desde el primer momento. Conversamos reímos y todo fue perfecto, me llamó al día siguiente y al siguiente, comenzamos a salir y poco a poco Lucas y yo pasamos de salidas a un romance que fue creciendo cada vez más. Luego de un par de meses ya éramos novios y bueno realmente al ser huérfana no tenía a nadie más a quién presentarle a Lucas más que a wOBi. Le había hablado mucho de él y siempre me decía que quería conocerlo, le

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alegraba mucho que otro hombre pudiera al fin hacerme tan feliz como él. Así que me decidí y un día lo invité a cenar a mi casa, wOBi no me dejó hacer nada y realmente se lució, hasta yo misma me sentía como la invitada a una elegante cena. Yo estaba nerviosa cuando llegó Lucas, parece tonto pero para mí era muy importante que ambos se llevaran bien... eran en ese momento las dos personas más importantes de mi vida y con ellos realmente me sentía amada y segura de nuevo, estaba feliz otra vez. Esa noche las cosas no salieron del todo bien, fue duro para mí, porque Lucas fue muy cruel con wOBi, fue todo un patán, se rió a carcajadas cuando le presenté a wOBi como mi amigo y aunque wOBi le buscaba conversación amablemente, Lucas lo trataba como una cosa, peor aún como una especie de esclavo. Me molesté mucho y terminamos discutiendo, Lucas se marchó muy enojado y yo me encerré en mi habitación a llorar mientras wOBi, de nuevo fue mi consuelo y mi protector. Pero todo comenzó a cambiar, Lucas entendió que wOBi era muy importante para mí, pero la felicidad no me duró mucho lamentablemente y es por eso que escribo esta carta, porque él tuvo la culpa de todo, resultó ser un monstruo y por su culpa lo he perdido todo de nuevo, pero no me quiero adelantar. Lucas se mudó a casa conmigo, nos amábamos mucho y wOBi estaba muy feliz con la idea de que yo estuviera tan contenta y enamorada. Pero de inmediato comenzaron a suceder cosas muy extrañas en la casa, wOBi... comenzó a cambiar radicalmente conmigo y con Lucas. Ya no quería hacer las cosas, rompía los platos y los vasos, en un principio pensé que era por accidente pero algo me decía que las cosas no estaban bien, así que decidí conversar con wOBi, después de todo siempre

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había sido mi amigo y gracias a él mi vida había salido de un oscuro abismo, él estuvo ahí cuando lo necesité. Estábamos a mitad de nuestra conversación y llegó Lucas, justo cuando lo abrazaba; por algún motivo esto lo molestó muchísimo y lo sacó de sus casillas, wOBi se puso muy nervioso y le trajo un vaso con agua e intentando que Lucas se lo tomara y se tranquilizara lo quebró cortando a Lucas en la mano, fue un accidente pero Lucas enloqueció. - ¡No quiero a este pedazo de basura más en la casa, así que apágalo y bótalo antes de que lo haga yo! - Me dijo Lucas, que estaba totalmente fuera de control, golpeó al pobre wOBi que voló hacia la pared y salió de la casa. - No entiendo mi pequeña Claudia, por qué me vas a botar, se que hice algo malo, pero no ha sido con intención, creo que necesito un ajuste o una actualización, pero no me botes... no me apagues, me da mucho miedo que me botes y me apagues... Lucas es malo conmigo y te asusta a ti, te hace llorar... si me botas y me apagas... yo Lo interrumpí de inmediato - Tranquilo wOBi, que nadie te va a botar - dije mientras intentaba dejar de llorar- te conectaré a la PC para que te actualices, he olvidado hacerlo con todo esto de la boda y quizás todo esto es mi culpa - le dije y así lo hice. wOBi se reparó por completo con la actualización, pero Lucas seguía molesto y desconfiaba de él, me decía que wOBi lo espiaba, que lo perseguía, le escondía sus cosas y que luego aparecían dañadas y yo le insistía que era solo un robocito amistoso que no podía odiarlo, no estaba programado para sentir. Lucas comenzó a sufrir muchos accidentes en la casa, eran cosas tontas en su mayoría pero pasaban muy segui-

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do, le caían cosas encima, se resbalaba y los artefactos eléctricos siempre se quemaban en sus manos y lo lastimaban, él insistía en culpar a wOBi, pero como podría wOBi ser culpable. - Mi pequeña Claudia, como puedo yo tener la culpa de que Lucas se queme conectando el celular a la pared... yo no fabriqué el cargador yo no instalé los enchufes de la casa, como podría saber que él va o no a utilizar uno u otro aparato... - yo lo sé wOBi, tranquilo ya se le pasará. Así pasaron los meses y la tensión crecía, Lucas odiaba a wOBi, y ahora aún más, había perdido su trabajo porque una presentación muy importante se borró de su computadora y su jefe lo despidió porque él se negó a asumir la responsabilidad y culpó a wOBi. Una noche llegó el punto máximo del desastre cuando Lucas se levantó de la cama histérico, gritaba que wOBi nos estaba espiando mientras dormíamos y salió corriendo por la puerta, yo nunca vi nada, pero salí tras él... cuando llegué a la sala estaba golpeando a wOBi con un alicate y de casi lo destruye, fue un milagro que el pequeño aún funcionara luego de eso. Lucas me convenció, nuestra vida no podía seguir así y luego de mucho llorar decidí desconectar a mi querido wOBi, solo le pedí un día para pasarlo a solas con mi amigo antes de dejarlo partir... Lucas salió el sábado y volvería el domingo cuando ya wOBi no estubiera en casa, pero... no pasó del todo así... yo lo intenté... en verdad traté de desconectarlo pero no pude y... al final del día terminé contándole todo a wOBi, llorando y pidiéndole perdón... - Tranquila mi pequeña Claudia, yo sé que Lucas terminará entendiendo todo, porque si realmente te ama no puede seguir haciéndote sufrir y manipulándote con su

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paranoia, pero no te preocupes que todo va a salir bien...Yo tenía todo un discurso preparado para cuando Lucas viniera aquel domingo, le pedí a wOBi que se escondiera y el accedió. Lucas llegó a la casa y luego de abrazarme respiró con alivio al no ver a wOBi y eso me molestó un poco, odiaba que lo despreciara, nos besamos y el entró al baño como lo hacía habitualmente para tomar un baño, enchufó su afeitadora eléctrica y comenzó a preparar la bañera... había dejado la puerta abierta porque quería que me bañara con él... yo estaba buscando algo afuera en la habitación, no recuerdo que... el entró a la bañera y la puerta se cerró. Yo no pude hacer nada, de pronto solo escuché un grito, intenté abrir, pero no fue posible... estaba cerrado por dentro las luces parpadeaban y Lucas gritaba desesperado de dolor hasta que de pronto todo fue silencio y la puerta se abrió... - No pude hacer otra cosa mi pequeña Claudia, tu sabes que él no lo iba a entender nunca y siempre sería un peligro para nosotros dos - me dijo wOBi mientras salía del baño- Tuve que asesinarlo, lo hice por ti, porque te amo y no puedo permitir que él te haga sufrir alejándote de mí, yo siempre lo supe al analizar su perfil, nunca íbamos a congeniar, intenté alejarlo tú lo sabes, con todos esos accidentes, pensé que quizás no resistiría, pero no se rindió y optó por el camino más difícil Yo estaba a punto de enloquecer, corrí hacia wOBi ciega de ira, quería destruirlo, pero cuando lo toqué me dio una descarga eléctrica y me desmallé. Realmente no sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero cuando desper-

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té estaba atada, todas las ventanas estaban condenadas y yo estaba presa... en mi propia casa. - Tuve que hacerlo mi pequeña Claudia, te convertiste en un peligro para ti misma... pero ya todo está bien... me encargué de todo y me deshice de todos-. Pasé muchas semanas amarrada y wOBi me alimentaba, me cuidaba y mientras el tiempo pasaba me di cuenta de que era él, que solo él me comprendía, me amaba y estaba dispuesto a todo por mí. wOBi pudo notar lo que pasaba, él me conocía más que nadie y un día me liberó... yo salí a la sala, y la puerta estaba abierta... y junto a ella un ramo de rosas rojas... -"puedes salir y alejarte de mi... o quedarte para siempre a vivir nuestro amor". No me puede ir, él sabía que no me podría ir... él siempre sabía todo de mí. Cerré la puerta y fuimos felices... felices hasta hace 3 días... hace tres días descubrimos que todos los wOBi habían sido fabricados con un defecto... un defecto que los hacía colapsar al año de funcionamiento... mi wOBi se apagaría solo y no podría volver a encenderse... mi wOBi iba a morir. La empresa ofreció devolver el dinero o cambiar todos los wOBi por el nuevo modelo BiO II, pero... yo no podía hacerlo porque yo no quería un nuevo modelo, yo no quería un remplazo no quería nada más... solo a él... sólo con él había sido feliz. Pensamos todo durante estos tres días, pero hoy... hoy 07 de Julio conseguimos la solución en mi libro favorito... un clásico de la literatura inglesa que wOBi me recomendó leer hace un mes, cuando aún no sabíamos nada... un libro llamado Romeo y Julieta. Así que acá estoy, escribiendo esta carta, para que nadie pueda culparlo.... acá estoy bañada en llanto junto a él

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que yace aquí a mi lado, apagado, sin vida... muerto... y yo ya muerta escribo estas líneas porque mi vida se ha ido con él y mientras siento como el veneno que tomé me quema por dentro y acelera mi corazón... siento fuerzas quizás para una frase final... que resume todo... "Te amo wOBi"...

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Antes de dormir  

"Antes de Dormir" es un viaje de suspenso y horror que te llevará a los largo de 13 espeluznantes historias que te helarán la sangre... 13 h...

Antes de dormir  

"Antes de Dormir" es un viaje de suspenso y horror que te llevará a los largo de 13 espeluznantes historias que te helarán la sangre... 13 h...

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