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MANIFIESTO

PENE DEL

LA GUÍA DEFINITIVA PARA «EL HOMBRE OLVIDADO»

Dr. Nazir Diuana M.D. Cirujano Uro-Genital

ILUSTRADO POR: ÁLEX G. RODRÍGUEZ


CRÉDITOS Este libro se acabó de escribir el 15 de marzo del 2007 1ª edición: noviembre 2017 2ª edición: mayo 2018 © Autor: Dr. Nazir Diuana M.D. © Editado por Mingorita ® & Her NoMads (+34) 698 67 19 32 www.mingorita.com Dr. Nazir Diuana M.D. & Co. By Men 4 Men ® Centros de Cirugía y Estética Genital MASCULINOS Directora General Vanesa Mingorance (+34) 698 67 19 32 vanesa@bymen4men.com www.drnazirdiuana.com Director de Comunicación Juan Camafort Bryant Park Comunicación (+34) 918 265 178 www.bryantparkcomunicacion.com 2


Diseñador Gráfico Diseño de cubierta, interiores e ilustraciones: Álex G. Rodríguez www.argentum47.com Impreso en España Campillo Nevado (+34) 91 560 93 34 www.campillonevado.com Si deseas solicitar información sobre las intervenciones que realiza el Dr. Nazir Diuana M.D. o una cita, lo puedes realizar a través de: info@bymen4men.com (+34) 604 340 996 (También vía WhatsApp). Se atiende en Castellano, Inglés y Portugués. ISBN: 978-84-697-4527-4 Depósito legal: M-003315/2018 Este libro no ha sido patrocinado, por lo cual no hay ninguna afiliación comercial a laboratorios farmacéuticos o fabricantes de prótesis. Este libro refleja las opiniones y experiencias del autor. No se permite la reproducción total o parcial de este libro ni su incorporación a ningún sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del código penal). 3


AGRADECIMIENTOS ES DE BIEN NACIDOS...

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Primero a mis profesores y pacientes los cuales me han instruido mucho. A las mujeres en mi vida que me enseñaron la diferencia entre ambos géneros. A mi padre por enseñarme a soñar y a mi madre que por sus traumas de aquella época despertó mi interés sobre el conocimiento de la sexualidad. A mi director de Comunicación Juan Camafort - Bryant Park Comunicación. Al actor Andrés García, gran amigo y mentor y al comunicador y comediante Checho Hirane, por nuestra complicidad de años. A todas las personas que apostaron por este candidato antes que se eligiera y tuvieron fe en mí y en abordar sin miedo estos temas masculinos que aún hoy en día son algo “Tabú”. Y en especial a Vanesa Mingorance, mi Editora y Directora General, así como a nuestro Diseñador Gráfico Álex G. Rodríguez, que aunando sus conocimientos han sido los que han llevado a la tierra todo este proyecto, sabiendo crear una imagen adecuada para hacer llegar estos mensajes al hombre de hoy.

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El hombre no puede saber nada de la humanidad si no sabe algo de sí mismo. El autoconocimiento es la cualidad del hombre que da rienda suelta a sus pasiones, pero medita los resultados. ~ Benjamín Disraeli · 1804–1881 Estadista británico

De haber sabido que iba a vivir tantos años, me habría cuidado más. ~ Mark Twain · 1835–1910 Escritor y humorista estadounidense

Si no existieran las mujeres y la posibilidad de acostarse con ellas, para qué entonces vivir, trabajar o salir de casa. ~ Nacer Nazir · 1925–2006 Poeta y padre del autor

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ÍNDICE TODO LO QUE NECESITAS SABER

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FALIX «el aventurero»

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Prólogo, por el Comunicador social Checho Hirane

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A modo de presentación, por el Dr. Nazir Diuana M.D.

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C01 Sexo, siempre sexo

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C02 Anatomía masculina

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C03 Sangre y orina

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C04 Del amor y otras cosas

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C05 La próstata

100

C06 Eyaculación precoz

112

C07 el tamaño no importa ¿O SÍ?

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C08 La circuncisión

142

C09 La masturbación

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C10 El uso del condón

160

C11 La vasectomía

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C12 Impotencia y erección

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C13 La revolución de la pastilla azul

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C14 El implante

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C15 Las bombitas de Andrés

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C16 En busca de carnada

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C17 Reposición de hormonas

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C18 Represión sexual

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C19 Estética Genital y Cirugía Restauradora

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C20 Cirugía Vascular

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Dr. Nazir Diuana M.D. Recomendaciones

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Sobre el Dr. Nazir Diuana M.D.

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Epílogo por el actor Andrés García

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Fin

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COMENZAMOS... 11


FALIX «EL AVENTURERO»

¡Hola! Mi nombre es Falix “El Aventurero”. Seré el encargado de acompañaros en este viaje junto al Dr. Nazir Diuana M.D.. Un viaje en el que abordaremos de manera clara, directa y sencilla los diferentes temas que interesan al hombre con respecto a su salud, anatomía y sexualidad.

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PRÓLOGO POR CHECHO HIRANE COMUNICADOR SOCIAL

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«El sexo es como jugar al bridge. Si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano.»

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onozco al doctor Nazir desde mi infancia, fuimos compañeros de colegio desde el primer año y ya en esa época se perfilaba como un niño brillante de una inteligencia superior. En las pruebas nos sorprendía, ya que mientras todos estábamos recién leyendo las preguntas él ya se estaba levantando para entregarlas y siempre con las máximas calificaciones. Gracias a su capacidad intelectual consiguió su título de médico en tiempo récord y su destreza como Urólogo y Cirujano lo llevaron a ser reconocido mundialmene en su especialidad. En sus frecuentes visitas a su País natal, Chile, tuve la oportunidad de entrevistarlo varias veces tanto en radio como en televisión y, gracias a su lenguaje simple y directo, logró que en este país se conversaran estos temas que para aquella época eran considerados tabúes. Como conductor y director de esos programas, al principio me cuestionaba la recepción que podría estar teniendo la crudeza con que planteaba estos temas, pero la sintonía decía todo lo contrario y demostraba que los hombres tenían la necesidad de escuchar a alguien que le hablara de estos asuntos con un lenguaje directo 15


y fácil de entender. Definitivamente este es un libro «para hombres». A muchas mujeres no les gustará lo que leerán aquí dado que, en su mayoría, su relación con el sexo es distinta a la que tiene el género masculino. El lector encontrará respuestas simples y directas a todas sus preguntas sobre sexualidad y podrá informarse de todas las verdades en torno a su vida sexual derrumbando muchos mitos que nuestra cultura occidental ha ido creando en nuestras mentes. El doctor Nazir Diuana no profundiza demasiado en los temas valóricos, pero a cambio de ello entrega una guía práctica que no se va por las ramas, sino que apunta directamente al tronco. Su forma frontal de decir las cosas me recuerda ese antiguo chiste de la abuelita que va a visitar al médico y le dice: “doctor mi marido tiene 95 años y todos los días me hace el amor tres veces. Quiero saber si eso es bueno o es malo”, y el doctor le responde: “mire abuelita eso no es ni bueno ni malo... ¡eso es mentira!” Estimado lector, en las siguientes páginas de este libro Ud. encontrará una guía práctica para su vida sexual de un médico distinguido en su especialidad, que combina sus conocimientos científicos con la experiencia de miles de pacientes que pasaron por su consulta a lo largo de los años. Como comunicador tuve la suerte que me invitara a conocer el seguimiento de algunos pacientes en todo el 16


proceso desde la consulta medica, pasando por cirugía y post operatorio hasta la medición de resultados, y pude ver con mis propios ojos cómo cambió radicalmente la vida a muchos hombres que creían que su vida sexual estaba terminada. Estoy seguro que este libro será todo un éxito ya que está destinado a influir positivamente en miles de lectores para el mejoramiento de su vida sexual. ~ Checho Hirane Sarkis Ingeniero Comercial Máster en Comunicación Comediante

Presentador de radio y televisión Chilena Desde el año 2002 conduce el programa radical «Conectados en Agricultura» en Radio Agricultura

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A modo de presentaciรณn POR EL DR. NAZIR DIUANA M.D.

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U

na señora peinando canas me preguntó: “¿Usted cree, doctor, que si cambiamos de pose mi marido y yo, nos ayudará a hacer mejor el amor?”. Le recomendé que todo era cuestión de probar, por cuanto uno no se jubila de la sexualidad aunque ya esté retirado del trabajo. Me telefoneó unas cuantas semanas después para decirme lo bien que estaba con su esposo, felices disfrutando de la «tercera juventud». Yo escribía los primeros borradores de este libro, y como el amor nos mantiene sanos, me gustó que una mujer me hiciera aquella consulta, aunque estas páginas estén escritas para los hombres y deba presentar por tanto mis disculpas a las damas. No es que mi relato vaya en contra de las mujeres, sino que se perfila en pro de los hombres. A ellas les concedo todo el respeto que se merecen y, además, me encantan. Basta con decir que jamás las he calificado de «sexo débil», por cuanto creo que todos nos convertimos en sexo débil en algún momento de nuestra vida. Si alguna mujer desea leer lo que voy a comentar con los hombres, que lo haga, siempre y cuando no se vaya a ofender, pues ­—aunque no está escrito para ofender a nadie— lo cierto es que hombres y mujeres tenemos diferentes sensibilidades, y eso no significa que seamos 19


más malos o más buenos, sino que los varones debemos preocuparnos de estar bien para producir y a su vez cuidar a los que tenemos que atender. Cuento aquí sobre mi ejercicio profesional de más de 30 años como urólogo, fundamentalmente en Estados Unidos y actualmente en Europa, concretamente en Madrid (España). Es un relato de mi experiencia personal con situaciones y hechos que les ocurren a la mayoría de los hombres alrededor de los 45 años de edad. Quiero pensar que estas ideas escritas y ordenadas como una guía de referencia rápida podrán alcanzar a todos los que deseen ilustrarse sobre su masculinidad, su salud y, sobre todo, su sexualidad. Si lo logro, habré contribuido a terminar con algunos mitos y les daré la suficiente confianza para que visiten al urólogo y conozcan más de sí mismos. Los libros de sexo, casi por norma general, hablan de sexualidad o de anatomía, pero no de anatomía aplicada. Es decir, de situaciones prácticas de la vida. Aquí procuro dar ese tipo de información para que cada uno al conocerla pueda formarse una opinión sobre el sexo sin miedo, con calma, sin ponerse nervioso por tal o cual situación personal que esté viviendo. El cuidar su salud no tiene nada de malo. Cuando la persona está informada funciona mejor. Al concluir esta lectura, el nivel de conocimiento sobre sexo en el 20


hombre habrá escalado posiciones. Puede que sólo un 10 por ciento del texto le agrade, o quizás un 80 o un 90 por ciento. O estará totalmente en contra de lo que yo pienso y digo. No importa. Esta es mi opinión y mi forma de ver esta realidad, una manera que yo no inventé sino que aprendí a través de mis pacientes. Todos y cada uno han tenido algo que enseñarme. A medida que les explico cómo funcionan sus órganos, a ellos se les van quitando los traumas. Hablamos con mucha franqueza, con palabras simples y hechos naturales. Por ejemplo, si se casó con una mujer que no tenía ninguna experiencia sexual, ¿qué fue lo que pasó después de la primera noche? Posiblemente algo que él le enseñó y ella aprendió. Todo es cuestión de culturas y costumbres arraigadas. No recuerdo haber hablado nunca de sexo con mi papá antes de haber cumplido los 21 años, y ya para entonces yo era médico. Por otra parte, lo que mi pobre madre me quiso dar a modo de información, fue tan precario y desinformado que creó más dudas aún sobre mis inquietudes. Tantos tabúes que había que vencer... Y me imagino que hablo por muchos. Cuando haya terminado de leer estas páginas, lo que cada uno haga con su sexualidad es un asunto particular de cada quien. Disfrutar de determinadas vivencias sexuales es un aspecto personal y privado. Total, si hace el amor con la luz encendida o apagada, o con otra mujer, o con otro hombre, es su gusto. No hay perversión en ello. Tampoco es éste un manual de cómo o con quién hacerlo. Mi intención, repito, es que los lectores puedan 21


tener una opinión sobre el sexo un poco mejor informada, más tranquila, con menos miedo. Adelante, anímense con esta lectura para hombres, en cuya redacción literaria y edición conté con la valiosa colaboración profesional del conocido periodista chileno Mauricio Montaldo. ~ Dr. Nazir Diuana, M. D.

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C01

SExo, SIEMPRE SEXO Y CUANTO MรS... ยกMEJOR!

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L

a erección es la manifestación más importante de virilidad y de salud sexual. Afecta al hombre al comenzar a envejecer y sus primeros síntomas son la lentitud en la erección, la que ya no consigue tan rígida y dura como antes. Comienza también la angustia del hombre mayor, situación en la cual un especialista lo puede ayudar en forma muy eficaz. J. Q. R. quedó viudo en 1998 y un año y medio después vino a mi consultorio buscando remedio a su impotencia. No lograba erectar su pene y quería recuperarse y poder mantenerse activo frente a una mujer. Tenía 61 años y dos hijas de 37 y 34. Me sorprendió escuchar que este próspero empresario no tenía idea alguna de los problemas sexuales en los hombres maduros. Acertó en tomar la decisión de visitar al urólogo para hablar con franqueza y entera libertad sobre su inquietud. Al final, resolvió ponerse una prótesis en el pene para que su salud sexual se mantuviera firme, con lo que su salud general se beneficiaría. Mi siguiente sorpresa ocurrió a pocos días de aquella consulta, cuando recibí la visita de las dos hijas del 25


empresario: mujeres casadas, profesionales, madres ambas, de buena posición económica. Me expresaron estar «muy preocupadas por la salud de papá».

—Su padre está muy bien —intenté tranquilizarlas.

—Es un viejo cochino —afirmó con voz de indignada una de ellas, mientras su hermana asentía mirándome con furia inaudita. Quienes me hablaban parecían aún niñas en plena adolescencia aferradas a la idea anacrónica de que el sexo es sólo para la gente joven y no para los viejos. Recordé la repetida escena del muchachito de 12 años cuando queda perplejo por unos minutos al descubrir que el papá y la mamá no sólo duermen juntos, sino que también hacen el amor. Pero estas mujeres ya no tenían 12, estaban llegando a los 40. ¡No podía creerlo! —¿Usted nos puede explicar mejor para qué él quiere ponerse «eso»? —subió el tono del reclamo por parte de una de ellas. —Señora, por favor, ¿quién decide tener sexo? ¿Él o usted? —Él está ya viejo, doctor, ¿o no se dio cuenta? Seguramente alguna mujer intenta sacarle su dinero, eso es todo. —Ah, ¿usted está preocupada por la herencia? Disculpe señora, llegué a pensar que se trataba de la 26


salud de su papá, si él iba a ser feliz otra vez o no, pero veo que el tema es el dinero.

—¡Cómo se imagina, doctor!

—No me imagino nada, señora, pero parece que por ahí va la cosa. Sí ustedes estuvieran preocupadas por la salud de su padre en verdad, yo las aplaudiría por lo que están haciendo. Es un estigma social más que común en nuestras sociedades latinas pensar que no es adecuado para una persona mayor vivir su sexualidad. Y así cuando queda viudo, o viuda, los hijos o los familiares más próximos e influyentes se oponen a que forme una nueva pareja. Pero ocurre que el deseo sexual siempre está vivo en todo hombre, sin importar su fecha de nacimiento ni la cantidad de canas que peine, ni su avanzada calvicie. No hay jubilación erótica, a menos que la persona lo quiera. Hoy, por lo demás, si un pene no se erecta, se arregla y asunto inmediatamente solucionado. Casi siempre es la sociedad y no la edad la que busca frenar los impulsos sexuales del hombre mayor, ignorando que el sexo hace bien a la salud y al bienestar general. No importa que el abuelo vaya por la sexta o séptima década de su vida. Debe seguir haciendo el amor sin preocuparse de la periodicidad: una vez a la semana o tal vez una al mes. El cumplimiento del deber no es resignarse sino adaptarse a esa hermosa etapa y no echar jamás el ánimo al suelo. 27


No hay edad límite para el sexo, sólo es necesario una buena salud, mantener bien el cuerpo y el interés por lo sexual. Eso es lo que da la habilidad. Si todo está intacto —si la testosterona, los nervios, lo muscular, lo venoso están intactos— y si no hay complejos de culpa, no tiene por qué no haber una erección. Lo demás viene solo. Y si no viene, el urólogo puede ayudar a que venga. El interés por el acto sexual persiste en un 72 por ciento de los hombres mayores de 60 años y puedo asegurar que a ese alto porcentaje pertenecen quienes mejor están de salud. Mientras el hombre está siempre deseoso del sexo, la mujer después del climaterio pierde totalmente las hormonas y por esa razón ya no piensa tanto en ese tipo de satisfacciones. El hombre, en cambio, puede que piense todo el día en eso, aunque ocurre que cuando empieza a perder capacidad de lograr una buena erección siente miedo de no responder bien y exponerse a situaciones de ridículo. La mayor parte de los hombres de más de 50 años afirma tener sueños eróticos, aunque la mujer también los tiene pese a la disminución del interés sexual. Una investigación realizada en España sobre casi 1.000 miembros de diferentes organizaciones de jubilados reveló que dos de cada tres tenían aún relaciones sexuales y que un número importante de hombres solitarios se masturbaban con frecuencia. Debe quedar claro que el médico clínico-quirúrgico al que debe consultar rutinariamente todo hombre es el urólogo. Es él quien mejor puede ayudar en asuntos 28


que tienen que ver con el aparato genital masculino, por cuanto el pene es el eje central de todo varón. Si eso funciona, todo funciona sin problemas. Si no funciona, al final, todo va mal. El hombre tiene que saber que el sexo, además de gustarle, hace bien, y que el envejecimiento natural afecta sexualmente en mayor grado a la mujer. (*1) Sin embargo, tampoco estamos ajenos a algunas patologías que pueden incidir en nuestra respuesta sexual. Por ejemplo; las enfermedades prostáticas, las reumáticas, cardiovasculares o respiratorias, del sistema nervioso, o aquéllas como la diabetes, la hipertensión, o la obesidad. Cualquiera de ellas es un trastorno que causa disfunción sexual. A veces la simple condición de sentirse enfermo puede provocar esa disfunción. Compruebo todos los días con los pacientes mayores que, una vez que solucionan su problema de erección, tienen tanto o mayor deseo de hacerlo que cuando eran jóvenes. Y ahora está a su favor «la maldad» de la

(*1) En la mujer, el cese de la menstruación provoca algunas alteraciones a nivel genital. Se le van disminuyendo las hormonas y hay falta de lubricación, por lo que muchas experimentan dolor durante la penetración (incluso hay mujeres que se resisten al coito, cuando deberían pensar al revés, ya que es más positivo y beneficioso seguir haciéndolo). Eso conlleva otro problema: si no tienen las hormonas no van a tener interés en el sexo; si no hay interés, tampoco hay excitación, y si no se excita, ¿cómo podrían llegar al orgasmo? 29


experiencia, de la posición social, del dinero. Es decir, tienen todo para hacerlo bien y tranquilos, aunque es posible que a esta edad se dé otro factor incidental: la ausencia de la pareja por fallecimiento que produce un deterioro en el estado de ánimo. Este decaimiento disminuye el deseo, provoca una regresión a la masturbación y la sexualidad se centra en «la ternura, la caricia y la fantasía», como acostumbra a decir un distinguido colega madrileño. También pueden haber cambios físicos en esta etapa, pero lo cierto es que nadie debería asustarse ni ponerse nervioso por tener menos erección, o una erección que sea menos firme, o necesidad de un mayor período refractario (el momento que sigue al del coito), o dificultad en movimientos y posturas, etc. Cualquiera de esos factores no implica que haya que renunciar al placer del acto sexual. Mucha gente piensa de forma equivocada que con las enfermedades propias de los adultos mayores se produce una veda de sexo. Esto me suena a excusa para no tener una vida sexual adecuada con su pareja. El sexo no se acaba con la vejez, y quien lo sigue practicando con una edad avanzada tampoco es un pervertido. Nacimos con la sexualidad y ésta nos acompañará por el resto de nuestra existencia aunque experimentemos variaciones. Estas variaciones no son una consecuencia del pasado inmediato pese a que en círculos desinformados se acostumbra a opinar justamente lo contrario. 30


El grupo farmacéutico Pfizer realizó un estudio sobre 26.000 hombres y mujeres de todo el mundo en edades entre los 40 y 80 años. El resultado fue comentado públicamente por varios médicos austriacos, quedando establecido que en esta llamada edad de oro no se excluye la sexualidad ni la pasión. La mayoría afirmó haber tenido relaciones sexuales en el último año y que las seguirían teniendo «a pesar de la edad». Y tres de cada cinco aseguraron tener sexo por lo menos una vez a la semana. Notable resulta el siguiente caso de una profesora norteamericana: Jane Juska, viuda de 67 años de edad, decidió publicar un aviso en el suplemento literario del diario The New York Times en 1999 tras 20 años sin tener relaciones sexuales. El anuncio decía «Quiero tener un montón de sexo con un hombre que me guste. Si lo que deseas es conversar antes de eso, el británico Trollope es mi favorito. Escríbeme (y daba su dirección postal en Nueva York)». Recibió 63 respuestas, las que clasificó en «sí», «no» y «quizás». Y se lanzó a la aventura, que resumió en muy bien condimentadas páginas de un libro, relatando cómo organizó cada uno de sus encuentros, la ansiedad y los desengaños; los buenos muchachos y los patanes que conoció. Esta insólita actitud estuvo gatillada por la soledad, pero mostró coraje y mente abierta para instrumentarla a una edad donde aún el sexo estaba presente, desafiando a una sociedad culturalmente rígida que le martillaba todos los días: los viejos ya no están para eso, los viejos ya no están para eso, los viejos ya no...

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Menos mal que la cultura está cambiando y si una persona se cuida de joven, si mantiene su cuerpo, si no le mete kilos y kilos (o libras y libras) de drogas, miles de litros de alcohol y toneladas de mantequilla sobre el pan, y si además hace ejercicio y no lleva una vida sedentaria, ese hombre llegará en muy buen estado a la vejez. Yo tengo muchos pacientes de 75 años potentes, sin ningún problema. Podrán quizás tener sólo una relación sexual cada dos o tres semanas, pero cuando lo hacen, lo hacen bien. Son hombres saludables y siempre los elogio diciéndoles: “Es obvio que usted se cuidó cuando joven. Y tiene un protoplasma bueno. O sea, tiene una buena genética: con abuelos sanos, longevos” Todo está en la actitud que la persona tenga frente a la vida y en cómo se cuida a sí mismo. En general, desde los 80 años el proceso de envejecimiento más bien se retarda. Es decir, el hombre que llegó a los 80, si vive hasta los 100 va a estar igual que a los 80. Entonces, hay que mantenerse bien de salud y en buen estado físico, porque para llegar a los 100 y encontrarse desarmado sexualmente es mejor no llegar. Ayudará a esto la imagen externa de cada uno. la que también hay que cuidar y atender. Y lo mejor es que prácticamente ya casi nadie aparenta la edad que tiene. No se trata de tener cara de niño, pero hay gente que dice su edad y no se la creen, le suponen menor en 10 o más años. Con mayor razón si su pareja es notoriamente más joven. Adhiero sin restricción alguna al proverbio árabe que dice: el hombre es tan joven como la mujer con 32


la que se acuesta. Yo lo estoy comprobando todos los días, los pacientes con la mejor actitud son aquéllos que tienen relaciones con mujeres más jóvenes. Dicho esto, aclaro que no estoy recomendando al mundo masculino dejar de lado a su esposa y cambiarla por una 20 años menor. No. Sólo estoy dando una idea de la pareja ideal, hablando como especialista médico. A riesgo de que las mujeres puedan enojarse por lo que voy a decir, está reconocido que el hombre mayor se adapta mejor a una mujer joven que una mujer mayor a un hombre joven. Además, una pareja en la que él tiene 50 años y ella 30 resulta más tolerable para la sociedad que una en la que ella es de 50 y él de 30. (*2) Si el marido va a cumplir 70 años, su esposa tiene 55 y llevan más de 30 juntos, él la va a seguir viendo linda. Ella estará más tranquila, menopáusica, pero se calman entre ellos. Sin embargo, no comparto la leyenda de que

(*2) Ante esta afirmación las mujeres saltan y sacan el ejemplo de la actriz Demmi Moore, casada con un hombre bastante más joven, pero ella sólo es la excepción que confirma la regla. Cuántas veces vemos en las playas de Miami a mujeres cincuentonas y sesentonas acompañadas por hombres de 25 o 30 años que provocan el comentario malicioso de todos al ver a esa pareja: «Mira la vieja, su plata que le cuesta mantener al gigoló». Claro que el hombre que se enamora de una mujer mucho menor tampoco se salvará de las críticas que circularán en su lugar de trabajo, entre las amistades, etc. Mi consulta la tengo llena de hombres 20 años mayor que sus mujeres. Esos son los que vienen a verme para arreglarse y poder «hacer y disfrutar la tarea» en casa. O fuera de casa. 33


cuando los dos van por esa edad «somos iguales». No es verdad que seamos iguales. Ella envejece más que el hombre. Hay un factor emocional que juega en la pareja, además del papel social que se acostumbra a endosarle a la abuela de ser el símbolo de la ternura asexual. La mujer tiene que entender que somos diferentes. Otra cosa es que nos necesitemos el uno al otro: nosotros a ellas para protegerlas, ellas a nosotros para cuidarnos. Pero sin duda lo que aporta una mujer joven a la pareja es precisamente su juventud, y eso es bastante. Es la energía de esa pareja. En mi opinión, si el hombre está con una mujer joven, se sentirá joven. Así de fácil. Hay sorprendentes verdades sobre los romances entre generaciones distintas, según cifras que maneja el Centro Nacional de Estadísticas de la Salud de Estados Unidos. No tiene nada que ver con que él, en su juventud, fuese un seguidor de los boleros de mi gran amigo Lucho Gatica, en tanto que ella nació escuchando a Luis Miguel. Si bien son de otra época, un estudio que rastreó por años a más de 100 mil parejas norteamericanas de notoria diferencia de edad entre los cónyuges, estableció que este factor representa menor probabilidad de separación. Por supuesto que hay esposas que con frecuencia vienen a reclamarme por el mal funcionamiento del marido en las cuestiones de cama. “Pero, mi querida señora, lo mejor sería que en lugar suyo venga a verme su esposo”, les respondo, imaginando que la falla que motiva su queja es más que seguro de origen sexual. Escucho con paciencia su historia, por cuanto la sexualidad y 34


los problemas de desempeño sexual son el tema que trato a diario. Sin ser consejero sentimental, capto que en muchos de esos casos la queja viene desde la etapa pre-nupcial, sin que se dieran cuenta, cuando los novios no ven más allá de lo que quieren ver y ella se casa pensando que él va a cambiar y él se casa pensando que ella va a seguir igual que cuando era novia. Ese es el error clásico. Cuántas veces he escuchado a las señoras decirme «y él no ha cambiado nada; mujeriego, jugador, parrandero». ¡Vaya!... una persona cambia cuando quiere cambiar, nadie la obliga a cambiar. Por lo demás, con mucho gusto yo puedo arreglar cuestiones de función eréctil, pero los sentimientos son otra cosa. ¿Cuáles son esas varias cuestiones de la sexualidad? Impotencia, eyaculación precoz, próstata, etc. Antes, en cualquiera de esos casos, el doctor buscaba la solución modificando hábitos para combatir situaciones como estrés, sobrepeso, colesterol, tabaquismo o alcohol. No era fácil para el médico curar a su paciente y sacarse el problema de encima. El hombre afectado terminaba resignado, asumiendo que aquello era producto de la edad y, por ende, no le quedaba otra cosa que vivir conformándose con total y completa la ausencia de la satisfacción sexual. (*3) (*3) De ahí ese diálogo atribuido a la picardía popular:

—Lo suyo se arregla con resina —dice el médico muy ceremonioso.

—¿Con resina, doctor?.

—Sí, caballero, con «resignación». 35


Pero ahora afortunadamente el asunto no es así. La edad mayor se puede vivir y gozar a plenitud. Hoy todos podemos, gracias a las investigaciones y los avances en farmacología, en medicina, en química y en física, incluso en mecánica y en ingeniería. Contamos con tratamientos, como pastillas, inyecciones, terapias sexuales, prótesis o implantes peneales para atender cada dolencia. Se acabaron las palmaditas en el hombro del paciente, que era la forma afectuosa de hacerlo sentir mejor y mandarlo a casa tranquilo, aunque, en el fondo, descorazonado y teniendo que adaptarse a su nueva vida. Aquello está permitiendo que todos, incluso los ancianos, sigan practicando el sexo y hablen de sexo en voz alta. En las páginas que siguen vamos a romper viejas costumbres, por cuanto hablar de sexo entre gente mayor no es vergonzoso ni está fuera de lugar, como intenta sostenerlo esa peregrina idea influenciada por el comportamiento cultural, social y religioso de nuestras sociedades a lo largo de la vida. La gente no hablaba del tema por vergüenza, por pudor. Se llegaba a decir que el sexo está sólo relacionado con el matrimonio, o con la procreación, o con la satisfacción masculina. Nos educaron a todos con los tabúes impuestos por las religiones, unas más que otras. Aún quedan por ahí algunos prejuicios morales con el sexo, pero ya hay cambios, hay más amplitud de pensamiento. Menos mal, porque escuchando toda 36


la vida esas absurdas recomendaciones resulta casi un milagro conseguir una erección en la edad madura, aún estando sano. Es inconcebible, pero por generaciones ha sido que quien conversa de sexualidad en el hogar con el hijo varón es la madre, no el padre. La mamá habla sobre sexo con su hijo adolescente, charla que, por supuesto está planteada desde el punto de vista femenino. Por ende, ese joven recibe información de lo que opinan las mujeres sobre el sexo y carece de información sobre lo que dicen los hombres al respecto. El muchacho, lleno de inquietudes sexuales, no queda satisfecho con las explicaciones y recomendaciones maternas y le pregunta a un amigo, que por lo general sabe menos que él y responde cualquier cosa para no quedar como un ignorante. Ocurre que en el último medio siglo los varones hemos sido programados en sistemas de corte femeninos. Basta con revisar las publicaciones periódicas existentes para ver que casi todas son pro mujer. Prensa del corazón, le llaman. Miles de revistas están hechas por y para la mujer, con artículos y consejos sobre lo que tiene que hacer un hombre, según lo que la mujer cree que deberíamos hacer todo el tiempo. ¿Ha escuchado en las radios diversos programas sobre el tema? ¿O los ha visto en la televisión? Abundan, y resulta increíble que todos esos espacios que le hablan al corazón y al sexo están hechos por mujeres, varias de ellas denominadas «doctoras». Aparecen 37


como las únicas autorizadas para decir y recomendar sobre cómo hacer el acto sexual y cómo el hombre debe reaccionar frente a determinado estímulo. Y al final estas «opinólogas» siempre explican que el hombre sólo desea acostarse y tener sexo para su satisfacción pasajera, por lo que recomiendan a sus fieles oyentes femeninas que «tengan cuidado, puesto que tratarán de enamorarlas con el único propósito de llevarlas a la cama y nada más». Yo prefiero no opinar sobre cómo tiene que hacer el sexo una mujer, ya que no soy mujer y sólo opino de lo que sé, o pretendo saber. Pero esas «opinólogas» tienen un pensamiento grandioso. ¿Cómo puede ser que una mujer opine respecto a la conducta o procedimiento de un marido cuando hace el amor con su esposa? ¿De dónde procede esa información? Sería interesante que hubiese —y el público ganaría con ellos— programas radiofónicos presentados por un hombre y una mujer frente al micrófono, para el punteo y contrapunteo de la temática sexual. Pero no, siempre hay una mujer, sola, dictando cátedra al hombre sobre la conducta de él en el lecho. Gente que sabe dos o tres cosas sobre sexo y abusan de ese mini conocimiento. Se ponen a hablar y dar consejos como si se las supieran todas: «tómate esta pastilla», «úntate con esta otra cosa», y la gente llama. Ahí hay sólo negocio, no tiene ninguna validez científica. Me visitan muchos hombres con la mismas dudas que se «discuten» en esos espacios «de orientación y ayuda», 38


por la radio y por la televisión. ¿Cómo hago, doctor, para no eyacular antes? ¿Cuál es el mejor método de penetración? ¿Qué posiciones recomienda usted? ¿Qué aceite o gel ayuda a penetrar? Los hombres hemos perdido un poco nuestra identidad masculina. Somos distintos y encaramos en forma diferente las relaciones sexuales. Eso es todo. (*4) La sociedad impone creencias y tratamientos. Así es como se asocia la edad madura de un hombre con paradigmas culturales y sexuales que lo limitan cuando el deseo está vivo, por mucho que se transite por la llamada tercera edad. En esto no hay que sentirse viejo, ni mucho menos resignarse. Por lo demás, comparto la idea de que la edad de cada uno es la que uno siente, no la que uno tiene. Tampoco se ha determinado cuál es la tercera edad, o dónde comienza la tercera edad. ¿Cómo podría determinarse, si hay hombres que están enteros, vitales, al tiempo que otros lucen (o no) algo más deteriorados, por decir lo menos? No hay que creer el cuento del climaterio masculino, o «andropausia». ¡Pamplinas! Ya les voy a conversar sobre eso. (*4) Hay una ignorancia generalizada en torno al sexo masculino. Uno se da cuenta de que hay hombres que no saben ni dónde está el clítoris y que preguntan cuestiones elementales. Hombres que nunca han practicado sexo oral con su esposa, como aquél que trató de hacerlo por primera vez y las náuseas le vinieron cuando recién le estaba besando el ombligo. Esto obedece a que si bien el sexo es entretenido, la sociedad pacata le ha dado una connotación de suciedad, pese a que bastan agua y jabón. Más bien, creo que hay que ver el sexo como una cosquilla: pica, se rasca –qué rico– y ya. 39


Nunca está demás aprender sobre sexo, no importa cuál sea la edad.

Si el hombre está preocupado de mejorar su práctica de tenis, o de ser un verdadero maestro para el dominó, ¿no tendrá por ahí algo que aprender sobre relaciones sexuales? Por supuesto. Aprender tomándolo en serio, sin echarlo a la risa y sin que nadie se sienta ruborizado, partiendo del hecho de que somos hombres adultos con amplitud de criterio. Mantener relaciones íntimas con regularidad, por espaciadas que sean, es un signo saludable, que además beneficia el equilibrio psíquico personal al favorecer la autoestima y potenciar la sensibilidad y la ternura. En lo físico preserva la elasticidad de los tejidos y el equilibrio hormonal. A mis pacientes mayores que siguen practicando el sexo, les digo con absoluta franqueza que, se les notan las ganas de vivir y que con seguridad están más creativos. Registro en mi consultorio continuamente muchos pacientes sumamente tímidos, a quienes les cuesta hablar, soltarse y contar lo que les ocurre. Los entiendo. Han tenido por años una estupenda relación sexual con su pareja, y de pronto surgieron situaciones que quieren resolver y deben buscan ayuda. No pueden comentarlas con nadie ya que temen caer en la crítica social y que al conocerse que ha disminuido su rendimiento sexual, 40


sienta él una cierta inferioridad que afectará su orgullo viril y autoestima. Al decidirse a ir a la consulta del urólogo quieren mejorar su apariencia personal dándole un toque de mayor vitalidad. Los estudios revelan que por lo menos la mitad de los hombres de 70 años y más están activos en el plano sexual. Lo curioso es que pese a esa información científica, aún hay gente que hoy asegura que la actividad sexual es un privilegio de los jóvenes. ¿Por qué podría serlo? La edad avanzada no es ninguna razón de peso para que los hombres (y también las mujeres) tengan que renunciar a la satisfacción de las relaciones sexuales, si bien haya disminuido la fortaleza física de la juventud y las reacciones se vuelvan más lentas. Es cierto, un hombre de 65 años no podrá correr tan rápido y tan lejos como cuando tenía 25, pero eso no quiere decir que no pueda correr. Muy por el contrario. Capaz que haya practicado atletismo toda la vida y ahora siga trotando de lo más bien. Lo mismo se aplica a la actividad sexual. Quienes han sido sexualmente activos toda su vida, lo seguirán siendo en los años dorados. Cuando esa actividad ha sido importante en la adolescencia y juventud, va a continuar con el mismo ritmo en la edad madura y en la vejez. Por lo tanto, invito a los varones a que no escuchen más los comentarios sin fundamento ni hagan caso a las creencias erróneas que circulan sobre el sexo del hombre mayor. Deberán considerarse las siguientes afirmaciones como totalmente FALSAS: 41


1. Los mayores no tienen deseo sexual. 2. Las experiencias sexuales son menos satisfactorias en la tercera edad. 3. Tener sexo es cosa de «viejos verdes», de «viejos libidinosos» o «viejos salidos». 4. En la vejez hay bastantes más posibilidades de tener desviaciones sexuales. 5. El sexo es malo para la salud. Todo eso son cuentos chinos. El adulto mayor necesita convencerse de que tener deseos sexuales no es anormal, inusual ni inmoral. El hombre demanda afecto durante toda su vida, necesita recibirlo y está siempre capacitado para darlo. La vida sexual es una necesidad biológica, vital, a cualquier edad y es parte de la condición humana. Es fuente de vitalidad frente a la longevidad. La capacidad sexual no desaparece con la edad, más bien gana en importancia el contacto, la palabra, la ternura y cobran más precisión las caricias, los abrazos. Todo eso influye muy fuerte en la actividad sexual del individuo y de la pareja. Una investigación de la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, aportó otra característica positiva al determinar que cuando los adultos mayores se vuelven a casar disminuye notablemente su índice de mortalidad.

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Podríamos resumir esta época dorada de la vida citando la ocurrente frase de un colega español: «es la era de los abuelos y abuelas deseables». Si bien ahora hay pastillas que colaboran a solucionar algunos problemas sexuales de muchas parejas, ésa no es la única solución para enfrentar la impotencia, que es el punto más recurrente de los pacientes. Sin embargo, para mí resultó interesante y muy revelador comprobar que la aparición de la Viagra arrastró por primera vez a la consulta médica a decenas de miles de hombres con problemas de erección, que antes por ningún motivo habrían ido al doctor pese a saber del goce que se estaban perdiendo. El surgimiento de esa pastilla azul provocó una estampida. Hace unos años, la empresa farmacéutica Bayer que elabora Levitra, también una pastilla contra la disfunción eréctil, efectuó una encuesta telefónica con más de cinco mil ciudadanos europeos para analizar la actitud de los hombres frente a la vida amorosa. La investigación detectó que el hombre que hoy por hoy obtiene aplausos en la cama (considerado desde ese punto de vista el marido ideal para muchas mujeres) es un hombre mayor, activo en su trabajo y entorno social, sensible y dispuesto a que el peso de los años no perjudique su vida sexual. Ese hombre, ya bautizado popularmente en algunos países como vitasexual, con gran personalidad y ausente de tabúes, está dispuesto a consultar al médico y tomar medicamentos si llegase a sufrir algún tipo de impotencia, pues para él es primordial 43


satisfacer a su pareja en la intimidad para que la relación siga siendo plena y completa. He visto que el hombre latino tiende a no conversar con su cónyuge si tiene alguna inquietud de carácter sexual. No le cuenta a nadie y piensa bastante antes de tomar la decisión de ir a consultar al médico. Cuando viene a verme con su esposa y ésta es una mujer mucho más joven que él, ella también estará interesada en que su marido esté bien. Si el paciente me visita con su mujer de toda la vida, mayor como él, lo más posible es que al final no se haga el procedimiento recomendable. ¿Por qué? Porque si está casado con esa mujer hace 30 o 35 años, significa que el hombre tendrá entre 55 y 60 y su cónyuge más o menos la misma edad. Si él vuelve a estar sexualmente bien, su esposa seguirá menopáusica y, por ende, no le interesará el tema ya que considera que su marido es una extensión de ella. Al tratar al médico sólo dirá: “Yo estoy tranquila, doctor”. En ese momento el hombre bajará la cabeza y el asunto no podrá discutirse. Es probable que él regrese solo, unos ocho o 10 meses después y sin contárselo a ella. Por lo general, el hombre no viene a verme cuando «no funciona» con la esposa, sino cuando «no funciona» con la novia, o la amante. Piensa que si en casa «no funciona» posiblemente sea porque está aburrido; y si con otras mujeres lo hace, entonces no es que tenga un problema físico, sino uno de selectividad. Pero al no funcionar «por afuera» sí que lo considera grave y lo interpreta como un asunto muy serio. El siguiente diálogo picaresco grafica bastante bien este hecho, muy común. 44


—Mira, ese toro hace sexo todo el día —le dice la mujer al marido. —Sí —contesta él—, pero le cambian la vaca cada diez minutos. La novedad ayuda a excitar al hombre. Pero si «la novedad» está presente y tampoco funciona, entonces hay un problema médico, no sexual. Cuando uno trabaja con pacientes con impotencia —la sola palabra ya es un término ofensivo: impotente, no sirves, no puedes— lo primero que hay que hacer es convencerlos de que lo más difícil para ellos ya pasó: tomar la decisión inicial de reconocer el problema y preguntarle al médico por su solución. Les doy confianza y ofrezco ayudar para encontrar esa solución, ya sea con cirugía, pastillas o inyecciones, ya que un experto debe estar entrenado en todas las modalidades disponibles. No puede un médico afirmar que la pastilla es lo único que le sirve al paciente, cuando en verdad lo único que ese médico sabe es recetar pastillas. Con un especialista, el paciente debe estar tranquilo y perder ese miedo, pues la mejor de las soluciones es la que le van a ofrecer. El urólogo es el que está en condiciones de aconsejar frente a cada caso: pastillas, inyección, cirugía. Cuestión de elegir. Las pastillas sirven para esto y éstos son sus pro y sus contra. Esa tranquilidad hay que transmitirla al paciente. (*5)

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El médico tiene que estar convencido y creer en su ciencia al punto de poder atender a su padre si fuera el caso. (Yo también me haré una operación de implante cuando me corresponda). Es la única forma de transmitir bien el mensaje. No se trata sólo de vender un producto. Siempre con esa misma tranquilidad con que se lo dije a mi padre cuando él lo necesitó, le digo al paciente «hágase tal cosa». Creo que la manera más fácil para un médico de decidir qué recomendar al paciente es preguntarse: “¿Se lo haría a mi papá?” En todo caso, debe quedar claro que las pastillas no van a levantar algo que está físicamente mal, pero servirán para advertir sobre la existencia de un problema que hay que operar. Muchos hombres me dicen «no quiero operarme» y recurren a la inyección de medicamentos en el pene para llenarlo de sangre y lograr su erección. Si se cansa de este sistema, el paciente acaba decidiendo ponerse un implante, lo que hoy no es nada del otro mundo. Una técnica delicada pero sencilla que revisaremos en el capítulo 14.

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(*5) Yo he puesto muchísimos implantes peneales. ¿Cuántos? Cinco mil o seis mil, quizás. Un par de veces también se los he colocado a mi padre. La primera vez le implanté una prótesis inflable, que le duró casi 10 años por cuanto los materiales se desgastan. Entonces le puse otra más práctica para él, que no necesita inflarse, de carácter «maleable», como una varilla de una aleación metálica que no se quiebra cuando se dobla, que da rigidez sin que quede duro como palo para que se sienta natural. Resultó muy apropiada para él, ya que superaba los 80 años. Y en un momento dado, me llamó para reclamarme:

—Me hiciste infeliz con esto. Estoy casi todo el día pensando en sexo

—me dijo.

—Padre querido, tu pesadilla es la fantasía que quieren muchos —le

respondí y lo dejé tranquilo. 47


C09

ONANISMO, LA MASTURBACIÓN AMOR PROPIO, EL MÁS IMPORTANTE

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L

a masturbación es otra posibilidad para disfrutar la sexualidad, aunque durante siglos, la sociedad se ha confundido con este tema. Satisfacerse personalmente es una buena receta para el hombre y también en la mujer, incluso en edad mayor, aunque sea un recurso usado con más frecuencia durante la etapa de adolescencia. Recomiendo masturbarse para la descongestión del área prostática, de las vesículas seminales y de toda la zona del periné. No sólo eso, recomiendo por lo menos eyacular tres veces a la semana, como sea, con la esposa, con la novia, con una amiga, con la mano. A mí me da lo mismo cómo lo haga el paciente, pero siempre repito: mínimo tres veces a la semana, y en todas las edades, sin limitaciones. (ver capítulo 05) La frecuencia dependerá de la persona, ya que hay unas más eróticas que otras. (*19) (*19) De ahí surge el diálogo aquel del hombre de 70 años que se casó con una jovencita y se fueron de luna de miel. Al regreso, un amigo le preguntó:

—¿Y qué tal el viaje de novios?

—Fabuloso. Hicimos el amor casi todas las noches.

—A tu edad eso es increíble.

—Mira, es que casi hicimos el amor el lunes, casi lo hicimos el

martes, casi el miércoles... 151


La masturbación es una gran alternativa de estimulación o autoestimulación, sea en pareja o a solas, de las zonas erógenas, con el fin de proporcionar placer. Algunos hombres aún se resisten tan sólo a pensar que podrían eyacular masturbándose. Lo que ocurre es que a la masturbación se le ha dado un aura de perversa, contra natura, y le han hecho contrapropaganda. Una lástima, por cuanto no hace mal, tampoco es anormal y es muy segura. «Puede producir cáncer», escuché un día. Falso, no pasa absolutamente nada. El hombre tiene que tener claro desde joven que la masturbación («hacerse o correrse la paja», en lenguaje vulgar) no afecta el tamaño del pene ni la habilidad para producir una erección o para procrear. Lo que ocurre es que por generaciones las mamás desinformadas —y a veces los rumores de gente adulta ignorante— les han dicho a los hijos que no se masturben por nada del mundo y amenazan con un rosario de temerosos presagios: Te van a salir pelos en la mano, no vas a crecer, vas a terminar ciego, tendrás retardo mental, sufrirás fatigas, tendrás mala memoria... Cuentos repetidos por siglos, creencias refutadas científicamente, aunque los rumores puedan persistir. Basta pensar que si fuesen verdad, cuántos millones de hombres serían ciegos o andarían con las manos llenas de pelos. Hay que quitarle a la masturbación ese estigma que la rodea. No es una «cosa de enfermos». Tampoco está reservada sólo para homosexuales ni es vehículo de 152


transmisión de enfermedades sexuales. Todo lo que digan al respecto es falso. La masturbación no es una droga, pero como sí lo fuese, y lo mejor es que está en el cuerpo. Todas las demás drogas vienen de afuera: el alcohol, la coca, la marihuana, el éxtasis, la heroína, y todas hacen daño. Esta es una exclusividad interna que tenemos para relajarnos y que nos hace disfrutar. La masturbación es el único relajante natural con el que nacemos. (*20) De la masturbación se desprenden unas cuantas ventajas socioeconómicas y psicológicas. Si la persona ya eyaculó, psicológicamente estará más tranquilo, con la mente más despejada, liviana. El hombre ve a una mujer de forma diferente antes de eyacular con ella que después. Así de fácil. Si el hombre ya eyaculó, queda tranquilo para pensar en otras cosas, para ponerse a producir,

(*20) En ocasiones he conversado con presos de una cárcel de Florida y les he recomendado que en su confinamiento practiquen la sana masturbación, que lo hagan en la ducha, como rutina. Les he dicho que si así lo hicieran, en ese penal se mantendrían todos tranquilos, no habría peleas y no estarían todo el día y todos los días pensando en estupideces. El hombre eyacula y se le desvanecen todos esos pensamientos. La gente afuera piensa que en una cárcel de hombres, los presos tienen relaciones sexuales unos con otros. No es así. La mayoría de ellos se masturba y no tienen ningún problema con eso. 153


sin que haya perdido energía. Fueron trece segundos conseguidos con la esposa, con la novia, con la mano, como sea. (*21) Si hubiese menos complejo ante la masturbación y los hombres la hicieran sin ruborizarse, seríamos personas más normales, más tranquilas. Le quitaríamos un poco la importancia al acto sexual. No es que esté diciendo que la masturbación deba reemplazar al acto sexual. Jamás. Pero sí A LA FALTA del acto sexual. ¿Por qué? Por qué hay que eyacular Cuando una persona no eyacula, el asunto se convierte en una obsesión. Anda todo el día pensando en eso, y por lo tanto no produce ni deja trabajar. La Universidad de Soroka, en Israel, reveló el resultado de un estudio sobre fertilidad realizado en 1.800 muestras de semen de 900 hombres diferentes, estableciendo que la abstinencia sexual es un pésimo tratamiento para quienes desean mejorar la calidad (*21) A finales del siglo XX, hace tan sólo unos pocos años, la Cirujana General de Estados Unidos (Ministra de Salud), doctora Joyce Elders, abogó por incluir información sobre la masturbación en la educación sexual de los jóvenes. Su culta opinión le costó el puesto. Después de eso, es fácil imaginar hasta qué nivel llegan los complejos al respecto. Influencias de esa llamada «mayoría moral» (moral majority), compuesta por fanáticos ignorantes que se apoyan en cualquier religión y la usan de muleta. 154


de sus espermatozoides. Eyacular día por medio es lo óptimo y recomendable. Si los muchachos tuvieran menos problemas en masturbarse, también habría menos problemas con las niñas que quedan embarazadas antes de tiempo. Se registrarían menos violaciones, menos matrimonios apurados, y menos explicaciones del tipo «tuve que casarme». Tantos errores que se han cometido por el miedo, el tabú de la masturbación. Esas reprimendas de la madre que le dice al hijo adolescente: “Te vas a quedar enano”. Las mamás siempre han querido controlar esto con sus hijos varones y les dan recomendaciones o los atemorizan conforme a lo que, con seguridad, alguna vez escucharon de sus propias madres decir a sus hermanos. Porque esa mamá no sabe lo que orgánicamente significa la masturbación: esto es vaciar las vesículas seminales, descomprimir la congestión prostática, quitar una presión interna. Y en lo emocional, relaja. No sólo es la represión inculcada en la familia, también la Iglesia y sectores influyentes de la sociedad siguen dándole una pésima connotación cuando debería enseñársele a los niños que se trata de una cosa natural que, obvio, no es para hacerlo en público pero no hace daño a nadie, no va a minar la energía y no le hará más débil. Todo este tipo de acusaciones no son más que simples invenciones.

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Claro que si un hombre, de cualquier edad se queda toda la noche despierto masturbándose, por supuesto que al día siguiente se sentirá más débil debido a la trasnochada. Tengo pacientes mayores que presentan problemas prostáticos, congestión prostática, dificultad urinaria, una sensación de pesadez entre sus piernas (periné) que les molesta. Les practico un masaje prostático, se sienten bien y orinan mejor. Resulta que el doctor lo único que ha hecho con el masaje prostático es eliminarles el semen de las vesículas seminales. (*22) Les informo que para sentir este mismo efecto hay que eyacular. Y que todos recuerden bien esta repetida sugerencia: eyaculen con frecuencia, así no tendrán que pagarle al urólogo, ni soportar el tacto rectal. Además, es rico. ¡Qué mejor receta! La masturbación es el mejor masaje prostático, siempre y cuando no se tenga una compañera para el sexo. Desde el punto de vista médico, la masturbación es en estos casos su mejor aliada. No hablo de lo psicológico ni lo religioso, que no son mis campos.

(*22) Es bueno advertir que después de esto el paciente va a eyacular con una emisión dolorosa al principio, debido a que el médico le introdujo un dedo en el recto para apretarle las vesículas seminales y ese proceso es algo doloroso. 156


Lo que tiene que estar claro es que mientras más eyaculado esté un hombre, menos congestionada va a estar su próstata, va a tener menos problemas y hasta sentirá su mente más amplia y relajada. No pretendo ofender la sensibilidad de nadie, pero la masturbación no produce ningún daño al hombre ni a la mujer. Si la mujer se masturbara más, tendría menos problemas con su orgasmo. Hay estudios clínico-médicos aceptados por la Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) que revelan que el 50 por ciento o más de las mujeres son anorgásmicas (no alcanzarán el orgasmo). Pretenden tenerlo y a veces hacen creer al marido que lo tienen, porque «no es normal no tenerlo», pero no se han liberado. La mujer que se masturba y que sabe dónde están sus puntos eróticos le podrá decir con mayor facilidad a su compañero adónde quiere que la toquen. A todo esto, reitero que en este libro sólo pretendo informar, no cambiar conceptos y formas de vida. Por ejemplo, que sepan lo que en realidad significa masturbarse, a lo cual, como decía recién, las mamás le hicieron siempre tanta propaganda en contra cuando sus hijos eran niños, a tal punto que en pleno siglo XXI algunos hombres aún le tienen miedo. Estudié medicina y me hice urólogo a consecuencia de la madre que tuve, y no creo que ella haya sido diferente a las otras mamás. 157


La mía siempre trató de hacerme creer que el sexo era malo. ¿Malo? Hasta que comencé a preguntarme ¿y entonces, por qué es tan rico? ¿Por qué me llevo pensando en eso casi todo el día? Y no soy el único. No intento crear una revolución con la información que estoy dando sino orientar en cosas de hombres y sexo. Como todos son mayores de edad, después de leer estas páginas que proceda cada uno como estime conveniente en su caso personal, ateniéndose a las consecuencias.

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Las bombitas de Andrés UNA EXPERIENCIA REAL

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A

petición de mi admirado amigo, el doctor Carlos Nazir, voy a revelar mis experiencias como usuario de tres bombitas. No sólo una, sino TRES. Son experiencias personales como las del 90 por ciento de los que han tenido la suerte de decidirse a ponerse un implante de este tipo.

Repito que ya voy por el tercer implante, lo cual me convierte en la persona con más experiencia real en el uso y abuso de la bombita y esto es lo que considero, desde mi punto de vista de paciente: La gente pregunta a diario: ¿qué es la famosa bombita? A mi entender, la famosa bombita es un dispositivo hidráulico que consiste en un reservorio de suspensión salina parecida a la sangre (colocado más o menos a la altura de la ingle). Se trata de una pequeña bomba redonda que se ubica entre y atrás de los testículos, la que al apretarse cuatro o cinco veces hace bajar el liquido salino del reservorio para enviarlo a ambos lados del pene, donde se han colocado previamente dos tubos de un plástico especial, bastante flexible, que comenzarán a llenarse con ese líquido sustituto de la sangre, lo que provocará la 243


erección uno o dos minutos después de haber empezado a bombear. ¡Listo! Eso es todo lo que tiene que hacer esa persona para disfrutar por lo menos de dos horas de sexo erótico, Muy erótico. La pregunta siguiente que se formula todo ese mundo es: ¿Quiénes deben usarla? La debe usar cualquier persona del sexo masculino que por diabetes, hipertensión, radiación, cáncer de próstata, frustración o bloqueo mental, sienta que de cada cinco veces que tenga la intención o el deseo de hacer el amor, le falle tres veces su erección. Esto es, claro está, desde mi punto de vista práctico, absolutamente práctico, vivido. Respeto lo que digan los médicos al respecto, lo que puede diferir. Cada uno dirá lo suyo, pero los médicos no se han puesto la bombita como yo. Si un hombre con honestidad sabe que su intención y deseo es tener relaciones sexuales, y no lo hace por falta de respuesta de su masculinidad, creo que no debería pensarlo más. PONGASE LA BOMBITA También lo que quiere saber la gente es si de verdad es útil. Es decir, si sirve o no Por supuesto que sirve para lograr una erección inmediata. Y para durar con la erección todo el tiempo 244


que se desee y aún más. En seguida sirve para realizar juegos eróticos. La persona debe aprender a usar su bombita. Y esto va en serio. Nada de risas ni bromas al respecto. Hay que aprender, hay que experimentar, jugar con ella, usarla en distintas posturas. Introducirlo con distintos tamaños. Voy a dar un ejemplo: Un hombre que tiene la bombita bien podría bombear poco, con la intención de no inflar su miembro al máximo desde el principio del juego sexual, sino dejarlo a medio inflar. Con ese tamaño y grosor logrado, lo introduce y hace el sexo durante equis tiempo. Cuando la pareja, es decir la mujer esté a punto de empezar su orgasmo, el hombre apreta otra vez la bombita y bombea varias veces más, sin sacar el miembro totalmente de la vagina. ¿Qué es lo que va a suceder? La mujer que está comenzando a sentir el goce del orgasmo, encontrará que el pene que tiene introducido está, en ese momento, creciendo en un 20 por ciento más de ancho y de largo dentro de ella, provocándole una excitación maravillosamente lujuriosa. Esa hembra, feliz y en pleno goce, abrazará a su hombre más fuerte que antes, levantando su pelvis hacia él, obteniendo un orgasmo doblemente satisfactorio. Esa descripción es uno de los muchos juegos eróticos que se pueden disfrutar con la bombita. Lo digo por cuanto lo he experimentado. 245


Cientos de personas me escriben, me preguntan, sobre muchísimas curiosidades acerca de la famosa bombita. A tal punto que he llegado a pensar que ya se le debería llamar «la bombita Andrés García». Con mucho gusto intentaré dar aquí respuesta clara a algunas de esas preguntas, las que van desde lo sublime hasta lo cómico. Mis respuestas con lo mejor a mi alcance, tratarán de cubrir también la parte erótica y anecdótica que tanto interesa a la gente. Tengo entendido que en la práctica eso es lo que se quiere saber. Desde mi propia experiencia, ni una letra más, daré respuesta a tres de las consultas que más me hacen. Pregunta nº1: Don Andrés, ¿se pierde sensibilidad al ponerse la bombita? Respuesta nº1: En la mayoría de los casos aumenta, igual que el erotismo, por la sencilla razón de que la bombita nos la ponemos personas que por una u otra causa hemos sufrido de impotencia, y como una reacción normal y lógica, el sólo hecho de sentir y ver una erección dura en el miembro que ya no funcionaba, nos dará una estimulación inmediata a nuestra libido y sensualidad. Eso es absolutamente cierto. En los casos de los pacientes que han sufrido los efectos de radiación o quimioterapia por cáncer de próstata, testicular o del pene, el mismo medicamento 246


en su proceso de quemar los tumores también puede quemar los tejidos nerviosos, lo que después provoca una pérdida parcial de sensibilidad. Pero no hay que echarle la culpa a la bombita, porque sucede que el paciente que ya curó su cáncer pero que quedó impotente debido a la quimio-radiación, ve y siente su pene flácido, sin erección y con casi o nula sensibilidad. Cuando el paciente se pone el implante peneal o una bombita, se olvidará de esa situación anterior, recuperará la erección y gran parte de la sensibilidad que había perdido. No toda por cuanto se le quemaron algunos nervios, algunos tejidos que proporcionaban ese cien por ciento de sensibilidad, Esa persona ahora lo que tendrá que hacer es disfrutar y agradecer la erección múltiple que le proporciona la bombita y estimular su sensualidad con la ventaja que le permite el implante de poder satisfacer a su pareja dos, tres o cuatro horas haciendo el amor. Pregunta nº2: Oiga, don Andrés, ¿y duele mucho ponerse la bombita? Respuesta nº2: En mi experiencia y aunque usted no lo crea, duele menos que sacarse una muela. Eso si, cuesta un poco más dinero pero no demasiado más. Tampoco es un precio prohibitivo. Dependerá del pais donde se lo haga y del médico que escoja. Si alguien necesita alguna orientación especial, le recomiendo visitar el sitio www.labombita.com.

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Pregunta nº3: ¿Cuánto tiempo dura la bombita, haciendo el amor? Respuesta nº3: El tiempo que la pareja quiera. Yo la he usado hasta ocho horas. A veces por la presión de subirse la mujer encima de uno, o por el golpeteo de sus nalgas sobre la pelvis, puede hacer que el líquido salino regrese parcialmente al reservorio, y la dureza afloje un poco, un 20 o un 30 por ciento. Es muy sencillo resolver eso. Se bombea la bombita otra vez, dos o tres veces más, y listo. Recuperará así la dureza anterior, o logrará más dureza aún si bombea cuatro o cinco veces en lugar de tres. Debo decir que conforme a mi experiencia, para quien ha sufrido de impotencia, la bombita es la maravilla de las maravillas. Me es difícil describir la satisfacción, felicidad, erotismo y «cachondería» que produce el poder satisfacer hasta el paroxismo a la mujer que se ama. Esa intensidad nunca lo logré antes, ni cuando era joven. Y conste que no me desenvolvía nada mal en los asuntos del sexo. Me iba siempre muy bien, pero no que mi pareja en ese momento se volviera loca como he visto que se vuelven con la erección lograda gracias a la bombita. Voy a contar a continuación una anécdota personal para que me entiendan mejor. Como es público y notorio, vivo la mayor parte de mi tiempo en el puerto mexicano de Acapulco. En una ocasión que recuerdo muy muy bien, una de mis parejas 248


que tuve antes del cáncer, o sea cuando yo era potente, normal y no tenía ninguna necesidad de la bombita, por curiosidad volvió conmigo cuando ya tenía puesta la bombita. Esta amiga, tocada en su capricho por lo que publicaba la prensa y por lo que decían otras de mis amigas sobre lo maravilloso que era el nuevo Andrés García con su bombita nueva, regresó a una relación conmigo y volvimos a empezar con los juegos sexuales entre nosotros. Después del tercer o cuarto día que ella ya había agarrado suficiente confianza con mi bombita, que se la había puesto por todos lados y formas posibles, y aunque llevaba como siete orgasmos, uno grande y tres pequeños (vale que se sepa que hay orgasmos y «orgasmotes», además de «orgasmitos», que también valen, pero que no son lo mismo), y cumplíamos como dos o tres horas de hacer el amor, me pidió que intentáramos lograr para ella otro super-orgasmo, como el tercero que había sentido hacía poco rato. Entonces yo le dije: —Mira nena, ya me duelen los riñones, pero vamos a intentarlo esta vez en la hamaca. Yo me acuesto boca arriba y tú te montas a caballo encima de mí. No tengo palabras para describir los gritos y gemidos de mi amiga. Pensé por un momento que nos escucharían del otro lado de la laguna que tiene seis kilómetros de ancho. Esto fue así: ella agarró con sus dos manos la parte de la hamaca donde reposaba mi cabeza, apoyó sus pies 249


en el suelo en pose como si fuera un jinete de carrera, un jockey, y comenzó sola arriba-abajo, a sentarse en mi pene, entrando y saliendo, a veces saliendo hasta afuera totalmente, y de inmediato se volvía a penetrar otra vez con todas sus fuerzas, dejando caer sus nalgas sobre mi pelvis. Gemía y gritaba de placer. En algún momento tuve el temor de que si no le acertaba bien con su agujero podía romperme el pene. —Despacio, nena, que si no le atinas me la partes, le supliqué. Ella me respondió, con voz ahogada y gutural: —Aguanta, aguanta, ya voy por el cuarto. No me interrumpas, cabrón. Te mato. Y ahí vienen después los puntos suspensivos y… aaaaaah… jadeo…aaaahhh… sigue el jadeo.

—Ya puedo morir en paz, me decía.

Creo que eso es lo que la gente quiere saber y escucharme sobre el resultado de tener la bombita, en vivo y en directo. Me han dicho que se preguntan por ahí “¿Qué ha hecho Andrés García con la bombita?”. Pues este relato escrito para el libro del Dr. Nazir ha tenido el propósito de otorgarle un toque de realidad al implante. La parte práctica, la verdad en toda su dimensión. Me querían oír, pues bien. Me han leído. 250


La bombita no es algo mítico, como se supone. Ya no hay que padecer pensando en cómo se sube, cómo se baja, cómo se siente, cómo se guarda. Hay muchos hombres, muchísimos, que les cruzan por la cabeza mil suposiciones extrañas.

No hay nada extraño en esto. Me he puesto 3 bombitas y estoy feliz y tranquilo. Creo que lo único extraño puede resultar que quien deba ponerse el implante, aún no lo haga.

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C18

REPRESIÓN SEXUAL MÁS TABÚES...

268


E

studié en un colegio católico y mi gran decepción fue darme cuenta, con el tiempo, de que la mayoría de las religiones, empezando por la católica, reprimen la parte sexual del ser humano. ¿Por qué? ¿Con qué propósito? Si para lograr una erección se requiere que todos los sistemas del cuerpo humano estén intactos: el vascular, el venoso, el neurológico y el hormonal, entonces encuentro muy injusto, por decir lo menos, que aparte de lograr todo eso, además haya que soportar la represión psicológica de la religión que nos dice que se debe tener sexo sólo para reproducirse, y si no, es pecado. O sea, el hombre tiene que sobreponerse a tabúes y, más encima, a una culpabilidad por haber tenido sexo «ilícito» (desde el punto de vista de la iglesia), por que no hizo el amor para reproducirse sino lisa y llanamente por el gusto de fornicar. Por ende, también esa religión está contra el control de la natalidad. Lo cierto es que casi todas las religiones son represivas sexualmente. Restringen, en una maniobra que yo la llamaría castrante, el innato impulso sexual para así controlar al ser humano. Todo a beneficio propio, porque 269


si los tienen controlados, entonces logran que vayan a la iglesia. Y mientras más clientes tengan, mejor van los negocios para ellos. Yo les preguntaría a los sacerdotes sobre cómo es posible que en los países latinoamericanos, donde nos encontramos con gente que tiene 10 y 12 hijos, que a la vez no tienen qué comer y que viven en un hacinamiento espantoso en un cuarto que usan de cocina, dormitorio y de todo, la Iglesia continúe promoviendo ésta injusticia. Si el médico decidiera hablarle a toda esa gente sobre la importancia del control de la natalidad, vendrá el sacerdote a oponerse a lo que diga, manejando el tema del aborto como un asesinato o afirmando que la píldora es abortiva. Esto no es más que una desinformación absoluta, y es por eso que están perdiendo su sintonía. Cada vez hay menos adeptos que van a la iglesia. Por lo general, mientras mayor es la educación e información que obtiene una persona, más se aleja de los cánones cerrados de una religión. El conocimiento científico hace que la persona necesite una prueba frente a una hipótesis para que pase a ser verdad. Nadie ha regresado después de haber muerto para contar sí estuvo en el mismísimo cielo o en el infierno. Ahora están usando el término «diseño inteligente» para esconder la teocracia. O sea, si no tenemos explicaciones científicas a ciertos fenómenos, entonces tienen que haber sido creados por un ser supremo, llámese Dios, Buda, Jehová, Creador, Gran Arquitecto del Universo, o cualquier otro... en fin. 270


En lo personal, creo en la «espiritualidad» del ser humano, no en la religión. No necesito de intermediarios entre mi conciencia y yo. La Iglesia Católica les exige a los curas que sean célibes. Este es un sacrificio imposible que en la mayoría de los casos no creo que cumplan. Casi a diario estamos viendo en la prensa escándalos de homosexualidad o de pedofilia dentro del sacerdocio. Quizás esos curas extraviados de la actualidad ya eran homosexuales cuando jóvenes y sus padres los metieron al Seminario Mayor para disimularlos en la vida. La represión sexual va a llevar a lo que se llama sublimación, es decir, una manera de reconducir toda esa energía sexual reprimida que debe salir por algún lado. La mayoría de las veces esa represión sexual crea gente amargada, que nunca nada bueno tienen que decir, gente hipócrita. Y aunque este cuadro no se presenta igual con las monjas, quienes han estudiado en un colegio de monjas suelen contar que las religiosas son crueles en su trato, más duro que el de una maestra seglar. Eso tiene que ver exclusivamente con la represión sexual, aunque no quieran aceptarlo y enfaticen en que están casadas con Dios. Así como el hombre necesita eyacular, la mujer requiere tener orgasmo, porque es una manera de liberar la energía eléctrica, la tensión que tiene el cuerpo, y que debe salir por algún lado. Sin embargo, la iglesia mantiene una represión sexual inmensa sobre sus religiosas, llámense monja, madre, madre superiora, 271


hermana, provincial, novicia, sierva, etc. Y eso que las mujeres tienen más problemas que los hombres con la falta de orgasmo. Dentro de esta situación creada por la religión frente al sexo, hay otro aspecto más, como el de cierta gente que va a donde el cura del barrio a plantearle sus problemas sexuales. Conozco muchos casos. No me refiero a los asuntos sentimentales, que quizás también se los narran, sino a los aspectos físicos por los que puede atravesar su masculinidad. He repetido hasta el cansancio que esto sólo se lo deben contar al urólogo, que es el profesional preparado científica y socialmente para atenderlo. ¿Qué ocurre entonces? Ese hombre le cuenta al sacerdote su inquietud y con eso el cura, que no es ningún experto en el tema de la sexualidad, conoce un secreto íntimo de ese feligrés y sabrá cómo manejarlo. La confidencia es también una manera de tener el control de la persona. Esto ocurre con más intensidad dentro de la sociedad ignorante, que es el mejor caldo de cultivo para ejercer esa vigilancia. Lo más lógico que si un hombre quiere consejos sobre sus intimidades, los busque con quien pueda tener los mismos problemas que él, con un hombre casado que lo pueda entender. No ir donde un cura, que es soltero y casto por obligación, a preguntarle sobre técnicas sexuales, o con qué frecuencia hacer el amor, o tanta otra cosa al respecto. Y si el sacerdote responde a todas estas consultas, y no es hipócrita, debería colgar la sotana al momento. 272


Hemos hablado siempre en este libro sobre salud sexual masculina desde el punto de vista del médico urólogo, y nada de religión o algo que se le parezca, pero es necesario terminar con el tabú de que todo lo que tiene que ver con sexo es malo. El sexo no tiene nada de malo. Lo único de malo es traumarse con respecto a él, estar desinformado con respecto al sexo y a la sexualidad. Alguna vez hay que romper el mito y quitarle el misticismo al sexo. No digo que deba perder el romanticismo. Una cosa es la información sobre sexo y otra los deseos de hacer el amor. Hay casos patológicos de educación católica que he conocido en mi consultorio. —La amo tanto que no quiero ensuciar esta relación con un acto sexual —me contó un paciente—. —Pero, señor, por favor, ¿qué está diciendo? O esta otra frase similar: —Es esta la mujer que amo y no voy a pecar acostándome con ella, sino hasta que nos casemos. Hay muchísimos casos más, verdaderas situaciones patéticas sobre lo mismo. Por ejemplo, que en la intimidad del hogar de un matrimonio consolidado, el hombre no permita que su mujer le haga sexo oral, o que se ponga en tal o cual posición para el coito, porque eso queda para la amante o para la prostituta. 273


Pero por favor, no volvamos a lo mismo. ¡Hay que progresar! Si ambos están de acuerdo en algo, sin sentir que se falta el respeto, basta con eso, todo se puede hacer. Una pareja excitada hace lo que se le ocurra en la cama en ese minuto, sin que por eso sea algo depravado. Todo vale si hay consenso. El acto sexual es un momento, no es un registro de la identidad de la persona. Una mujer no va a cambiar su forma de ser por su conducta en el lecho. Más bien, creo que la gente poco instruida es la que empieza a obsesionarse con estas cosas. (Claro que si un hombre está pensando todo el día en eso tendrá que hacerse examinar la cabeza). Para evitar que nuestros hijos pasen por situaciones de este tipo, los padres debemos darles la oportunidad de que se nos acerquen a hablar sobre sexo. Eso es lo normal y regular. Los niños alguna vez van a escuchar sobre sexo y lo mejor sería que lo escuchasen del padre. Puede que los jóvenes no lo admitan, pero sí necesitan ayuda en cuanto a aprender a dirigir su impulso sexual. El tema lo tendrá que sacar el padre para conversar con el hijo que tiene 12 o 13 años. Siempre con la verdad y respondiendo en forma cariñosa, desterrando toda la vergüenza ante una pregunta, más bien debe decirles: “Me alegra que me lo preguntes”. Puede entrarle por el lado de la masturbación, que no tiene nada de malo, como ya se dijo con anterioridad, y por ahí abrir el campo para que el niño consulte, hablando con absoluta tranquilidad y comodidad, sin decir algo que lo haga sentir mal al joven. Ya no estamos en la época en que el hijo para decirle algo al padre tenía primero que pedirle permiso para 274


hablar. Como en el ejército. Y ni pensar que iban a hablar de sexo. Esta materia la hablaba la mamá, pero tampoco tanto, porque si ella hubiese sabido mucho de sexo habría sido calificada poco menos que de prostituta y el papá no se habría casado con ella. Hay papás, e incluso mamás, que están preocupados por el tamaño del pene del hijo cuando éste está llegando a la pubertad. Cuantas veces los han llevado a mi consultorio. —Doctor, quiero que le dé unas hormonas para que le crezca. Bastó decirle eso al médico delante del hijo para acomplejar al niño que está comenzando a programar «su computadora» con la información que les estamos dando. Pensará el muchacho, avergonzado, para sus adentros y para siempre: «Mi papá me ha dicho que lo tengo chico». No es ése el camino. Tampoco se trata de salir juntos de parranda. Hay que hablarle con serenidad, comentarle sobre la erección, que todo es normal, sin intimidarlo. El padre tiene que ser el profesor del hijo en esta materia. Claro que para eso hay que tener suficiente información, para no acomplejarse con la pregunta de los niños, que a veces hacen tremendas consultas. Puede suceder incluso que el padre se sienta incómodo, no sepa bien la respuesta y, ante el miedo a contestar una estupidez, ignora la pregunta, se hace el loco y cambia de tema. ¡Cuidado! El hijo no volverá a acercarse si percibe un 275


rechazo. Es preferible admitir cuando no se sabe algo y ofrecer buscar la respuesta en forma conjunta. Al respecto y para tranquilidad de aquellos padres y madres, menos del uno por ciento de la población masculina tiene lo que se llama un micropene, menos de cinco centímetros. Y hay operaciones (ver página 282) para arreglar eso más adelante, para no vivir con complejos y tranquilo. En ocasiones pienso que en materia de desarrollo y experiencia sexual, tal vez es preferible que el joven experimente con una mujer profesional del sexo, que se cuida y está sana, en vez de meterse con una muchachita. Aprender con la noviecita ocasional no es aprender, ya que ella tampoco sabe. Y vienen los desastres: los embarazos, las enfermedades, los escándalos. Hay más riesgo de infecciones con las llamadas «niñas decentes» que no van al ginecólogo para que la mamá no se entere de que están haciendo el amor. Reitero que todo esto son opiniones personales y que respeto lo que piensen los demás, pero sentí la necesidad, al terminar esta narración de experiencias, consejos, recuerdos, informaciones y anécdotas, de comentar aunque en forma breve estos aspectos sobre presión, represión, educación y acoso ideológico. Siempre he querido informar y formar una opinión en torno a todo esto de la cultura sexual. Que la gente tenga más base para opinar y acabar con los tabúes, con los cuentos. 276


Cuando el hombre ha llegado a la edad dorada en que puede estar tranquilo, en que ya tuvo todo lo que quiso, que se comió y bebió todo lo que se comió y bebió, en que tuvo la mujer o mujeres que deseó, ese hombre siempre debe recomendar algo al joven que viene atrás. ¡Cómo me ves te verás! Es bueno que entre hombres nos enseñemos, sin desilusionar a nadie por lo que hacen o dejaron de hacer. En todo caso, espero que haya quedado claro en estas páginas que los cambios fisiológicos sexuales asociados a la mayor edad de la persona, en general permiten mantener la vida sexual. Y el sexo en la tercera edad, además, brinda la posibilidad de que los hombres ingresen a un maravilloso y especial capítulo de sus vidas, con un nuevo enfoque en la intimidad de pareja. La edad de oro es la gran oportunidad para sentir mejor el romanticismo y la sensualidad que la prisa de la juventud quizás no dejó disfrutar. Sin embargo, el factor esencial para conservar esa vida sexual activa y continua, es mantenerse saludable. Cada día —y, también, cada noche— hay que asumir la sexualidad como parte de una salud integral. Y tener siempre muy presente que la función eréctil no es un índice ni de amor ni de hombría, sino un índice de salud. Y que la afectividad y la sexualidad son dimensiones que están presentes hasta los últimos años de vida de cada hombre y cada mujer.

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DR. NAZIR DIUANA M.D. RECOMENDACIONES

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INSPECCIÓN REGULAR Las inspecciones regulares del cuerpo son vitales para funcionar bien. Tome nota de las siguientes recomendaciones, antes que sea demasiado tarde: Entre 30 y 40 años: Contrólese la presión sanguínea todos los años. Cada tres años deberá hacerse un examen físico, de sangre, orina, electrocardiograma. Entre 40 y 50 años: Anualmente, controlar la presión sanguínea y examen digito rectal para detectar la existencia de un cáncer de próstata. Radiografía de pecho (si es fumador). Examen físico, de sangre y orina. Electrocardiograma. Más de 50 años: Todos los indicados anteriormente. Autoexamen de testículos Simples pasos para que el hombre se haga un auto examen de sus testículos. El mejor momento es en la ducha: el agua caliente relaja el escroto.

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1. Agarre cada testículo entre el dedo pulgar y los otros dos primeros dedos, colocando el dedo pulgar debajo del testículo. 2. Pase los dedos con cierta suavidad alrededor de la circunferencia de cada testículo, tratando de encontrar durezas o bultos. El testículo debe sentirse como un pequeño huevo hervido sin su cáscara. 3. En la parte posterior de cada testículo, donde se encuentra su dedo pulgar, podrá notar un bulto denominado epidídimo. Eso es normal, pero el resto de la superficie debe sentirse suave. Si encuentra un bulto en cualquiera otra parte, vea inmediatamente a su médico urólogo. No obstante, consúltelo si padece de dolor o hinchazón. Impotencia y Comunicación La impotencia no es una enfermedad que afecte al paciente solamente en su vida sexual, sino que también en otros ámbitos. Puede alcanzar la salud general del hombre si aumenta la presión psíquica. El paciente debe comunicar su problema, hablar con el médico. Si se aísla, crea un círculo vicioso, aumenta su estrés, y se hace más difícil la solución. Hay que perder el miedo de hablar el tema. Los tratamientos son casi siempre efectivos. El deseo sexual A la hora de mantener relaciones sexuales, hay que tener deseos de hacerlas, ya que esto permite crear 294


un ambiente de intimidad necesario. Si no existe libido es difícil pasar a las fases siguientes, como excitación y orgasmo. Esta disfunción puede afectar a hombres y mujeres, pero son los varones los más angustiados. Esto tiene solución en la mayor parte de los casos. Quienes lo sufran no deben dejarlo pasar ni ocultarlo. Expresión sexual en la vejez La pareja podrá mantener mejor su relación sexual en la vejez si observa algunas circunstancias ideales como: • Que ambos se interesen. • Que disfruten de la actividad sexual. • Que tengan un buen sentido de la vida. • Que tengan un razonable estado de buena salud. • Que la convivencia bajo un mismo concepto sea satisfactoria y sin angustias. ¿Qué es el envejecimiento? Un proceso biológico que forma parte de la vida. Lo disfrutan unos cuantos afortunados que han vencido las agresiones a su salud, a las enfermedades y a la muerte. En la plenitud de la vida el hombre llega a la edad madura, época en que todas sus facultades se encuentran en equilibrio perfecto. Cuando una de éstas 295


comienza a deteriorarse, de manera imperceptible se inicia el envejecimiento y sólo nos percatamos cuando no podemos realizar una tarea de la misma forma que la cumplíamos antes. En plena vejez, el hombre puede mantener su sensualidad y sexualidad.

«Después de los veinticinco años, cada ser humano tiene un patrón de conducta diferente», según el Dr. Kinsey. Si ha sobrevivido... Llegar a la vejez significa que el hombre ha sobrevivido y triunfado sobre la enfermedad y la muerte. Podrá transmitir con orgullo esas ideas a sus hijos, a sus nietos y amigos, para que a su vez si ellos logran alcanzar la vejez, tengan entonces el privilegio de transmitirlas también a sus hijos, nietos y amigos. ¿Tercera edad? ¿Quién fija el calendario para decir que la persona está en la tercera edad? Es una clasificación muy relativa de una etapa que debe atravesar el ser humano, relacionada de manera general con la época en la cual la persona se retira o jubila de su trabajo. Por ende, constituye más una clasificación laboral que intelectual o física.

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Este texto lo describe a la perfección: LA SEXALESCENCIA: Si miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de sesenta años: Los sexalescentes pertenecen a una generación que ha echado fuera del idioma la palabra «sexagenario», porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer. Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la «adolescencia», que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse. Este grupo humano que hoy ronda los sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso. Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de 297


trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el 5º piso del departamento. Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar. Esta mujer sexalescente pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo de los 60′, en aquellos momentos de su juventud en los que los cambios eran tantos, pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio «YO, S.A.». Este tipo de mujeres nacidas en los 50s. no son ni por equivocación las clásicas «suegras» que quieren que los hijos/as les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente. Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de «sesenta o setenta», hombres y mujeres, 298


maneja la compu como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias. Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo… y a otra cosa. La gente mayor comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo. Ellos, los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia. Hoy la gente de 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y 299


sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI. Que el sexo para los SEXAGENARIOS no es un imposible como con nuestros antepasados.

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Dr. NAZIR DIUANA M.D. TRAYECTORIA

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El Dr. Nazir Diuana M.D. comenzó a la edad de 15 años sus estudios de Medicina en la Universidad Autónoma de México, también conocida como U.N.A.M, graduándose en el año 1978. Se graduó como Médico a los 20 años y comenzó su internado rotatorio en el año 1976 hasta en Detroit (Michigan), EE.UU. Con 21 años de edad volvería a México a trabajar durante un año, hasta el 1978, en Medicina a la Comunidad; ayudando a los más necesitados. Fue en el año 1979 cuando ingresó en la especialidad de Cirugía General en New Jersey (EE.UU.) hasta el año 81, donde comenzaría su especialidad de Urología, y posteriormente se trasladaría a la Universidad de Miami (Jazkson Memorial Hospital) a continuar su especialidad quirúrgica como urólogo en la cual se ultra-especializó en Andrologia y Disfunción Eréctil. Fue en dicha Universidad donde se inventó la conocida prótesis de pene de Small & Carrion en el año 1972, siendo ambos doctores sus profesores. En el año 1986 le otorgan el título mundialmente reconocido de American Board of Urology y creó el Centro Internacional de Impotencia en Miami, y, desde 303


entonces, ha practicado más de 5.000 operaciones de Prótesis Peneanas con técnicas creadas por él mismo. Fue el pionero en la creación de concepto de centro masculino en Miami (International Male Health Center) en 1990. A partir de entonces y durante 30 años fue instructor de conocidos urólogos, de los cuales nombramos algunos: Ignacio Moncada (España), Luis Quinzaños Sordo y Fernando Ugarte (México), Octavio Torres (Brasil), Jaques Charles Tremaux (Francia – Dijon), Carlos Calvosa (Costa Rica), Alfredo Wadskier (Venezuela), Daniel Albo (Chile), Paul Perito (Miami); enseñándoles sus revolucionarias técnicas de implantación de pene y cirugía estética genital con anestesia local en EE. UU. y creando centros masculinos en dichos países. Continúa su práctica privada hasta el 2011 en Miami, siendo Director del servicio de cirugía del hospital Coral Gables (Miami, Florida) · U. S. A. desde el año 94 al 96. Y desde 1990 al 2002 fue Instructor Clínico Quirúrgico e Investigador de American Medical Systems. En el año 2001 realiza un Master en Estética Médica y actualmente es Asesor Médico de It Pharma y del Centro. En noviembre del 2016 fue como asesor y profesor invitado a los Emiratos Árabes por el Hospital Sakr y del Ministerio de Salud, para el desarrollo de Centros Masculinos especializados. 304


Durante su estancia el Dr. Nazir dictó conferencias y dio clases al Servicio de Urología. Realizando un curso de tres días en los cuales, operó con el Dr. Wael Tosson y a su vez instruyó a médicos cirujanos, formados, con sus innovadoras técnicas en el campo de la Cirugía UroGenital de implantación de prótesis peneanas. Al haber trabajado durante más de 30 años tratando hombres, el Dr. Nazir se dio cuenta que no sólo quieren funcionar sino también verse bien y en la actualidad la apariencia física ha cobrado mayor importancia para los hombres, prestando más atención en mantenerse cómodos para sí mismos como para los demás. En resumen, «se cuidan más y mejor».

No cesando en el empeño de trasmitir dichos conocimientos, en el año 2013 comenzó a idear este nuevo sello de identidad que hoy es By Men 4 Men - Centos de Estética Genital y Cirugía Reconstructiva.

Por todo ello, By Men 4 Men - Centos de Cirugía y Estética Masculina es un sello distintivo y un espacio dedicado exclusivamente para los hombres y tratados por especialistas masculinos. Además del área principal de interés, entre los cuales enumeramos problemas propios de los hombres: disfunción sexual, disfunción eréctil, eyaculación precoz, enfermedad de Peyronie, priapismo e hipogonadismo, 305


así como tratamientos de alargamiento quirúrgico y engrosamiento de pene y glande; cuentan con desarrolladas técnicas de rejuvenecimiento facial, tratamientos corporales y capilares. Otros datos de interés general: • Ha presentado una gran cantidad de conferencias en diversos congresos internacionales y continua realizándolo en la actualidad. • Es miembro de la American Urological Society · A.U.A, la European Urological Society · E.U.A, de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual · I.S.S.M así como de la Sociedad Latino Americana de Medicina Sexual · S.L.A.M.S, entre otras tantas. • Es médico colaborador en los centros de Sexualidad Masculina de diferentes países. Algunos de ellos son: España, Chile, México, Costa Rica, Cuba, Turquía, Francia, China, Emiratos Árabes y U.S.A. Entre los muchos reconocimientos que le han sido concedidos enumeramos los siguientes: • 1987 fue el precursor de la cirugía genital con anestesia local. Siendo otorgado por la Compañía Mentor (ahora se llama Coloplast y American Medical Systems) el reconocimiento por dicha innovación. • En el año 1988 le otorgan el título mundialmente reconocido de American Board of Urology. 306


• 1997, por la participación en la creación, desarrollo y estudios clínicos de la Prótesis Ambicor. • 1998: AMS (American Medical Systems) le entrega el Premio de Excelencia en Implantación de Prótesis Peneanas por haber puesto más de 4.000 implantes en Estados Unidos de América. Actualmente va por la segunda serie de 4.000 Prótesis Peneanas en Europa.

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EPÍLOGO POR EL ACTOR ANDRÉS GARCÍA Foto: Margarita Portillo

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H

ace más de 20 años conocí a Carlos Nazir a raíz de que un viejo amigo mexicano me pidió que le buscara en Miami el mejor urólogo que hubiese pues quería tratarse con él. Consulté a varios contactos que yo tenía en esa ciudad, y coincidieron en el médico que desde hacía algunos años ya estaba obteniendo prestigio y fama en su profesión. Desde entonces cultivamos con él una buena amistad. En el año 2007, por azares del destino cayeron en mis manos los originales de un libro en los momentos en que se terminaba de escribir. Me entusiasmó leerlo y puedo asegurar que lo considero el libro más necesario para el hombre, publicado en los últimos 50 años. Me ha parecido una estupenda y muy oportuna la idea de Nazir de contar en un libro sus memorias como experimentado urólogo y dar informaciones y consejos a los hombres en asuntos de salud sexual. Nadie sospecha siquiera de las graves consecuencias que acarrea una desinformación al respecto. «MANIFIESTO del PENE« es una guía, donde del Doctor Nazir informa e instruye sobre el sexo, aclara las dudas y los problemas sexuales del género masculino y que, por razones obvias, también atañe, concierne, preocupa y ocupa al género femenino. 309


Esto último así lo pienso, pese a que el propio Dr. Nazir, afirma que es un libro sólo para hombres. En mi larga carrera y vida frente al público he sido entrevistado miles de veces. He escrito guiones de cine, de televisión, etc. y desde luego el cincuenta por ciento de todos esos temas ha versado sobre sexo. O sea, que en mis más de 40 años de vida pública he tratado, hablado, analizado y discutido sobre sexo con cientos de personas, hombres y mujeres, y en todas estas exposiciones, definiciones, disecciones y anatomías sobre el sexo y la sexualidad masculina, nunca he visto, conocido ni analizado un documento tan veraz, claro, explícito y práctico sobre el tema sexual masculino como este libro que nos presenta Carlos Nazir. Jamás creí que después de tantas décadas que tengo de ejercer el viril deporte ante más de mil mujeres con sus expectativas, deseos, fantasías, posiciones y excesos sexuales (tanto de ellas como míos, desde luego), pudiera yo encontrar libro o persona alguna, hombre o mujer que me enseñara o explicara algo sobre el sexo y sus interrogantes. Pues cual no sería mi sorpresa al leer los escritos de mi amigo y médico Carlos Nazir y encontrarme con la aclaración de todas las dudas o falta de información que yo pudiera haber tenido alguna vez. Todo queda aclarado rápida y fácilmente. Y cuando él me ofreció algunas páginas de su libro para que yo contase a sus lectores mis experiencias con un implante peneal, no dudé en colaborar con él. Ahí hay un capítulo completo con mi punto de vista práctico.

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Todos los aspectos él los trata en forma magistral, con un estilo coloquial didáctico y ameno, a la vez que veraz y con toda la sabiduría y experiencia que le otorga su práctica profesional, desde que se graduó con honores en la Universidad de Guadalajara, México. Urólogo de vasto conocimiento, que ha intervenido con más de 5.000 implantes de pene, es un hombre que, como se capta al leer su documentada narración, es claro, explícito y honesto. Basta con señalar como ejemplo su propia confesión en el libro cuando dice «la generalidad de la población cree que los doctores sabemos de todo y no es así». En esa declaración, Nazir transparenta sin ninguna duda su honestidad como hombre, como médico, como ser humano y sobre todo al ir directamente al tema: corto, claro y conciso. En conclusión «Manifiesto del Pene» es un importante aporte, necesario para todos. El público quiere información y esperanza. Aquí las va a encontrar. Estoy seguro de que nos va a dejar muy en claro muchísimas afirmaciones equivocadas, tabúes y creencias erróneas o incompletas que tenemos los humanos sobre la sexualidad. Como libro de consulta, como La Biblia de la información sexual, como instructivo para la pareja, no hay nada mejor que este cristalino relato del doctor Nazir. Es el libro que faltaba. ~ Andrés García Acapulco, Guerrero, México, Abril 2007 311


The end ... por el momento Esperamos que hayan resuelto algunas dudas que tuvieran al respecto sobre temas de interés masculino. Muchas gracias y hasta pronto

«Si usted cree que ir a un especialista cuesta caro, más caro es ir a un NO especialista»

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Manifiesto del Pene autor Dr. Nazir Diuana M.D. Editorial Mingorita  

(Sinopsis) Manifiesto del Pene • La guía definitiva para «el hombre olvidado» autor Dr. Nazir Diuana M.D. En sus más de 300 páginas y de la...

Manifiesto del Pene autor Dr. Nazir Diuana M.D. Editorial Mingorita  

(Sinopsis) Manifiesto del Pene • La guía definitiva para «el hombre olvidado» autor Dr. Nazir Diuana M.D. En sus más de 300 páginas y de la...

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