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PALABRAS DEL SR. C.J.E. EN OCASIÓN DE LA PROMOCIÓN AL GRADO DE GENERAL DE ANDRES GUACURARÍ Y ARTIGAS “ANDRESITO” Palacio Legislativo – 07/DIC/15

Para entender la razón de este homenaje que le quiere hacer la República Oriental del Uruguay a Andrés Guacurarí y Artigas, promoviéndolo a la jerarquía de general, es necesario comprender porqué su figura es importante en nuestra historia. Y para ello tenemos que valorar la importancia que tenían las Misiones y los misioneros en el proyecto artiguista. Para ello debemos mirar el proyecto artiguista desde las Misiones y no desde los puertos del Plata. Acostumbrados como estamos a circunscribir a Artigas a las fronteras del Uruguay actual, a recluirlo en la Plaza Independencia, muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de la visión geopolítica del Prócer, que se centraba precisamente en las Misiones. Quiero iniciar esta disertación leyendo lo que pensaba el historiador Oscar Bruschera al respecto. Decía: “cuando llegó la hora de la ruptura de la ruptura definitiva con Buenos Aires Artigas debió llevar a la práctica su visión integradora en el creciente ámbito geográfico de su directa influencia. En el ancho marco de las provincias integradas por el Uruguay, el Paraná y el Paraguay el centro de la visión geopolítica de Artigas, eran las misiones. En esta región el caudillo había acuñado sus experiencias esenciales interpretando claramente su doble condición de nexo interregional y de frontera viva entre las jurisdicciones políticas de la América austral… Pero además las Misiones eran la clave de bóveda del sistema federal. Con las Misiones se ganaba al Paraguay para la unidad del Plata, con las Misiones se accedía a las provincias del norte argentino. Por las Misiones se sacaba la producción de una vasta región que incluía el actual sur del Brasil y con ellas se mantenía la frontera viva que frenaba el incesante avance portugués”. Esa era la importancia de las Misiones geopolíticamente hablando, pero la experiencia de las Misiones en sí merece un capítulo aparte. Fueron desplegadas por aquel gran caudillo criollo que fue Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias, que hizo mucho más que introducir la ganadería en nuestro país. Creó un sistema de reducciones como se llamó, en donde los padres, en principio eran Domínicos después fueron Jesuitas, evangelizaron a los naturales, les cambiaron ciertas costumbres como la antropofagia o el alcoholismo estimulándoles, dicho sea de paso, la infusión del mate que después se difundiera tanto en la región. Las Misiones fue una experiencia de convivencia pacífica que duró casi dos siglos, prácticamente lo que nosotros llevamos de vida independiente. Levantaron la admiración de muchas Página 1 de 10


personalidades del mundo entero incluyendo a connotados enemigos de la Iglesia Católica como fue el caso de Voltaire. En las Misiones, los indios cultivaban un trozo de tierra propia, el amambaé, y una tierra común que era del común, el tupambaé, que era para asistir a los huérfanos, a las viudas, a los necesitados, los gastos de guerra, etc…. Tal era el carácter social de esa forma de convivencia que se dio en unos treinta pueblos, reuniendo en total a más de cien mil habitantes. Quiero al respecto leerles lo que decía el gran pensador uruguayo Alberto Methol Ferré, refiriéndose a esta experiencia de las Misiones. Decía: “Así puede caracterizarse, en rasgos muy generales, el régimen imperante en las Misiones del Paraguay. Una élite sacerdotal tuteladora y servicial basada en el consentimiento indígena, racionalizaba y planificaba la economía, cuya motivación no era el lucro sino el establecimiento de las bases sociales de sustento, relativamente constantes, para la incorporación del indio a una vida cristiana. Esta extraordinaria experiencia de jesuitas y guaraníes, que fueron en una excepcional solidaridad mutua, señala uno de los más grandiosos intentos del hombre para promover el desarrollo de un pueblo primitivo, dentro de la justicia social y el respeto, a tal punto que no existió la pena de muerte. Pero los sistemas de dominación iban a aplastar pronto esta singular comunidad evangélica, que ha hecho evocar en la literatura todas las utopías comunistas imaginadas.” José Artigas entendió perfectamente el significado de las Misiones y la importancia que tenían, y se había propuesto restablecer el antiguo sistema de la República Guaraní Misionera, a tal punto que ordenó desterrar a los blancos de los pueblos indios, para que éstos se pudieran gobernar por sí mismo a través de sus cabildos. Artigas no solo quería restablecer este sistema en las antiguas Misiones jesuíticas sino también llevarlo a todos los pueblos de indios… Y fue más allá, ordenó al gobernador de Corrientes que les repartiera tierras diciendo “ellos tienen el principal derecho”, haciendo una vez más una verdadera opción preferencial por los pobres. Esto diferenció notoriamente al caudillo oriental de otros próceres continentales, que no estaban nada dispuestos a darle tierras a los indios, más bien se dispusieron a sacárselas, exterminándolos si fuera necesario. Demás está decir que esta visión de José Artigas sobre las Misiones despertó una adhesión incondicional en el pueblo misionero, que va a rayar con la veneración. Ya en derrota en 1820, Artigas pasaba por los pueblos misioneros y los viejos, los niños, mujeres, adultos, todos salían del pueblo a pedirle la bendición. Esa era la importancia que tenía este sistema y que va a marcar notoriamente la vida de Andresito… Pero vayamos ahora a su vida… Andrés Guacurarí nació el 30 de noviembre, día de San Andrés, de 1778, en un pueblo misionero llamado San Francisco de Borja, que con el tiempo va a ser abreviado a San Borja, que está al este del Río Uruguay. En esa localidad, a título simplemente informativo, nacerá un siglo después uno de los más Página 2 de 10


grandes estadistas brasileños, Getulio Vargas y también va a nacer ahí Joao Goulart, que fue presidente de Brasil. San Borja era uno de los siete pueblos misioneros ubicados al oriente del Río Uruguay, o sea que formaba parte de ese vasto y difuso territorio llamado Banda Oriental que no tenía límites claros. Por eso podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Andrés Guacurarí nació oriental, tan oriental como lo fueron Artigas, Rivera, Lavalleja, que más o menos en la misma época nacieron en la misma Banda bastante más al sur. Para entender el entorno en el que se cría Andrés Guacurarí, es importante explicar algunos hechos traumáticos que habían ocurrido poco antes de su nacimiento y que iban a marcar toda su vida. En primer lugar, una de las más grandes tragedias continentales, ocurrida un par de décadas antes de su nacimiento. Fue la denominada Guerra Guaranítica, producto de un nefasto tratado que firma España con Portugal en 1750, por el cual aquella cede las misiones orientales a cambio de la Colonia del Sacramento. Los indios guaraníes odiaban a los portugueses, los identificaban con los mamelucos que durante casi dos siglos habían incursionado en sus pueblos para llevarlos como esclavos… Se dispusieron a resistir con las armas en la mano y la guerra fue sangrienta… Se producen verdaderas masacres, particularmente en dos grandes batallas, Chumiebí y Caibaté, en donde un ejército coaligado de portugueses y españoles terminaron con el mundo guaraní conocido… Miles y miles de guaraníes van a dispersarse por la región, muchísimos de los cuales van a venir a nuestro territorio y se van a juntar con algunos pocos que ya existían… Van a salpicar toda nuestra geografía, cerros, arroyos, ríos, con sus nombres guaraníes, incluyendo el propio nombre de nuestro país. El otro hecho traumático, ocurrido una década antes del nacimiento de Andresito, ya lo mencionó la profesora Ribeiro, fue la expulsión de los jesuitas, acusados entre otras cosas de haber instigado a los indios en esta guerra guaranítica de la que hablamos. Producto de un movimiento internacional nacido en Europa, los jesuitas van a ser expulsados del Río de la Plata con lo puesto, de golpe, en 1767, lo que dará lugar a la expropiación de sus bienes, siendo esto el origen de grandes latifundios en perjuicio de la comunidad indígena. Como en Europa ya habían sido echados de varios países, van a terminar su periplo bajo los dominios de Catalina la Grande de Rusia, allá por Lituania y Polonia. Estos dos hechos, guerra guaranítica y expulsión de los jesuitas, sumado al nuevo régimen que se instaura en las Misiones, basado en el individualismo, a lo que se va a agregar el latrocinio de los nuevos administradores, van a significar el principio del fin del sistema misionero. Nótese que las Misiones, el sistema misionero, no implosiona, no cae como el muro de Berlín, no, cayó Página 3 de 10


víctima de una conjura internacional que termina expulsando a los principales sostenedores del sistema. Volvamos un poco a Andresito. Cuando aún no tenía uso de la razón, es llevado por su madre a Santo Tomé, cruzando el río Uruguay frente a San Borja, donde va a recibir la primera instrucción de parte del cura del pueblo. Va a recibir instrucción elemental, pero va a destacarse por su especial viveza, va a tener una caligrafía excelente, y él va a estar siempre orgulloso de esa cultura. Su carácter era el común en la gente de su raza, pero con una agudeza particular que lo destacaba. El escritor Miguel Martínez lo va a describir: “Como buen indio guaraní, Andrés era callado y taciturno. No sabía reír. Apenas dibujaba, de vez en cuando, una sombra de sonrisa en su rostro. Pero sus ojos, tenían, en cambio, un fulgor singular. En el fondo de su mirada Artigas descubrió, sin duda los signos inequívocos de su valor y lealtad; y descubrió asimismo, a través de las parcas expresiones del indio, al baqueano y al rastreador…” Siendo adolescente, se supone, Andrés Guacurarí abandonó Santo Tomé y se dirigió a las estancias del sur que estaban administradas desde las Misiones, y que llegaban hasta nuestro territorio. Era la época de la formación de ese nuevo personaje de nuestra campaña, de ese protagonista de nuestra vida rural que fue el gauderio, el gaucho, mezcla de español, portugués, indio, negro… Es en esta época que se cree que Andresito conoció a Artigas, quien va a ver en él esa viveza particular, esa capacidad de incidir sobre sus pares, esa inteligencia natural… Lo va a apadrinar, y en cierta forma lo va a adoptar como hijo, a tal punto de que Andresito va a firmar Andrés Guacurarí y Artigas; incluso hay documentos en el cual él firma simplemente Artigas. Se cree que Andresito fue al principio Sargento del cuerpo de Blandengues, en el que revistaba Artigas, antes de la revolución, y después habría llegado a ser Capitán… Llegamos así al año de 1815. Ante la muerte de Blas Basualdo, Artigas debe designar quien lo represente, quien lleve sus ideas al territorio misionero, quien sea capaz de recuperar los territorios perdidos, y no tiene a nadie mejor que a Andresito, quien es designado comandante general de Misiones. No fue designado gobernador, sino comandante general, ya que se trataba de un pueblo en armas. Era un cargo básicamente militar. Andresito se va a instalar en Concepción, una localidad del norte de su territorio. Entre la gente que va con él, se encuentra un personaje singular, Fray José Acevedo, que va a oficiar como secretario y, en ocasiones, actuará como lugarteniente en el campo de batalla. En cierta medida va a tener un paralelismo con la figura del padre Monterroso junto a Artigas. Acevedo va a estar con Andresito hasta 1818, cuando se reintegra a la Provincia Oriental por

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orden de Artigas. Va a terminar siendo prisionero de los portugueses y también preso en Rio de Janeiro junto a Andresito. Como dijimos, Andresito ocupa Concepción y los pueblos cercanos, y una de sus primeras acciones consiste en hacer elegir los diputados para el congreso que Artigas estaba convocando en el Arroyo de la China, el llamado Congreso de Oriente. Empieza de esta forma a vivirse el sistema artiguista en Misiones. Andrés Guacurarí tenía en la memoria de su sangre la riqueza de la milenaria cultura guaraní, tenía en su memoria el recuerdo de la organización misionera jesuítica y también tenía incorporado los conceptos de patria grande aprendidos en torno a José Artigas. Va a reimplantar en los territorios que ocupa, el viejo sistema del gobierno hispánico a través de los cabildos. Los cabildos eran, como lo dice la palabra, la cabeza de la ciudad, el gobierno de la ciudad… Los cabildos abarcaban mucho más que lo municipal, entendían en todos los órdenes de la vida de los vecinos, la policía, la instrucción, la milicia, todo lo que concernía a la vida de una persona era regido por el cabildo… El cabildo era la forma de gobierno más popular, participativa y democrática que haya existido en las época que estamos hablando. Todos los primero de enero se reunían en la plaza los vecinos y votaban a las autoridades que por un año iban a regir sus destinos y al terminar ese año las autoridades debían someterse al juicio de residencia y rendir cuentas por sus actos; pagaban sus errores con cárcel y en algunos casos pagaron hasta con su vida. Andresito era antes que nada un caudillo militar. Su ascendiente provenía de su capacidad, de su prestigio, pero sobre todo provenía por ser el hombre de Artigas, a quien, como vimos, veneraba el pueblo misionero. El caudillo oriental había designado a Andresito y eso le daba un poder sobre su pueblo guaraní. A esto se agregaba de que se trataba de un guaraní, de un igual, quien ejercía esa autoridad en el nombre de Artigas. Voy a leer parte de una declaración de la Cámara de Representantes de Misiones, del año 2012, cuando se trataba una ley por la cual se imponía la imagen de Andresito en todos los edificios y escuelas públicas. Dice: “Cuando la revolución de Mayo expandió su estallido hacia las praderas orientales y el mundo vio surgir allí un caudillo patricio y gaucho como tantos otros llevando la bandera de la libertad hacia los muros de Montevideo, la ciudad puerto encerrada y aterida frente al surgir de los pueblos, pide ayuda para sobrevivir, al imperio lusitano y desde Rio baja Don Diego de Souza “para poner orden” como decían siempre los portugueses arrasando con vidas y haciendas de los territorios que pisaban, pero los guaraníes de las antiguas misiones viendo a De Souza personificar al viejo “bandeirante” sintieron revolotear la masa de su sangre y hacia el sur partieron para dar su apoyo a don José Gervasio Artigas quien encabezaba el amanecer de los futuros pueblos libres”.

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Andresito va a participar en distintas campañas militares contra tres enemigos distintos. En primer lugar contra los paraguayos que ocupaban territorios de Misiones al sur del Río Paraná, luego va a ser contra los portugueses, que va a ser el centro de su lucha, su principal esfuerzo en su vida militar, y por último va a enfrentar a los enemigos del federalismo, los aporteñados que habían derrocado al gobernador Méndez en Corrientes. Creo que es importante mencionar aquí como era la forma de pelear de los misioneros a las órdenes de Andresito. No era otra que la aplicada por todos los contingentes federales a lo largo del siglo XIX y que fue despectivamente calificada por sus enemigos como la “montonera”. La montonera federal consistía ni más ni menos que en una guerra de guerrillas, en una guerra de recursos en que se buscaba golpear al enemigo más fuerte para provocarle bajas, para robarle caballos, para privarle de abastecimientos, dar la batalla solamente si se tenía mayoría, si se tenía una fuerza mayor y evitarla en caso contrario. Si el enfrentamiento era desfavorable, rápidamente se dispersaban, para reunirse en un punto convenido de antemano. Esa era en esencia la montonera que Andresito va a aplicar a la perfección. Veamos lo que decía el General José María Paz sobre esta forma de pelear que tanto aplicaron los guaraníes y que él tuvo que combatir como jefe del bando unitario en varias oportunidades: “los montoneros solían atacar de a dos; uno permanecía montado y sosteniendo las riendas del caballo de su compañero, que hacía fuego contra el enemigo. Si éste tenía éxito, ambos cargaban sobre los rivales; de lo contrario, el que había disparado saltaba sobre su caballo y ambos desaparecían raudamente. En realidad un mismo cuerpo cumplía funciones de caballería y de infantería, de acuerdo a las circunstancias, lo cual dejaba desconcertados a los comandantes de tropas regulares, que afirmaba que los federales luchaban sin orden ni estrategia alguna.” Eran montoneros sí, pero los guaraníes eran un pueblo disciplinado, un pueblo con experiencia militar, un pueblo que durante más de un siglo y medio habían tenido que organizarse militarmente para rechazar a los esclavistas de San Pablo que venían a incursionar sus pueblos. Es famosa la victoria que lograron los misioneros sobre los bandeirantes, en la batalla de Mbororé, en 1641… Sin dudas se trataba de un pueblo guerrero, manso, tal vez, pero guerrero, disciplinado y sobretodo de una fidelidad extrema.

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La primera acción militar de Andresito por orden de Artigas va a ser desalojar a los paraguayos que ocupaban pueblos al sur del Paraná desde 1811. Van a aproximar sus fuerzas a Candelaria donde estaba el Capitán Isasi del Paraguay y le van a intimar que entregue sus armas. Ante la negativa de desarmarse pretendiendo repasar el río con las armas, Isasi va a ser atacado y luego de un cruento combate, que va a durar tres horas, las fuerzas de Andresito ocupan Candelaria. Al caer la ciudad principal, van a caer otras localidades aledañas. Un par de días después, Andresito le va a escribir a Artigas eufórico contándole su victoria y le va a pedir que le mande algún mensaje dándole más fuerza para disciplinar a la gente que con él estaba. Artigas le va a enviar una proclama que va a decir: ““Soldados obedeced las órdenes de vuestro jefe, respetad vuestros oficiales, manifestad a vuestros hermanos misioneros toda la afección con que los amáis y de este modo el buen orden, el valor, la armonía y demás virtudes os harán dignos de mejor suerte”. Estaba el territorio de Misiones bajo el dominio de Andresito en su totalidad, pero se avecinaba la invasión portuguesa, se avecinaba la gran puñalada, la gran combinación de Buenos Aires con Portugal… Artigas lo sabía y le da órdenes a Andresito que se instale en Santo Tomé, justo enfrente del territorio portugués, esperando el momento de lanzar el ataque. El Protector establece un plan de defensa, en la cual sus principales lugartenientes en el sur iban a tratar de detener esa invasión. Artigas sabía que quienes venían eran inmensamente más poderosos, mejor armados y mejor entrenados que su gente. Eran tropas que habían quedado ociosas después de las guerras napoleónicas, las que venían a invadir nuestro territorio a órdenes del Barón de la Laguna, Carlos Federico Lecor. Entonces planifica con Rivera en la zona de la Angostura, Otorgués en la zona de la Cuchilla Grande, Andrés Latorre en el noreste, Verdún en el norte, frenar ese avance y llevarle la guerra al enemigo más al norte de la mano de Andresito. Es decir que el rol protagónico, fundamental en ese plan de Artigas de llevarle la guerra al territorio enemigo y buscar cortarle las comunicaciones a Lecor, le corresponde a Andresito. Éste recibe la orden, una vez consumada la invasión, de cruzar el Río Uruguay y atacar, a finales de agosto del año 16. Cruza, tiene un par de combates menores en San Juan Viejo y en Rincón de la Cruz donde vence y se dirige a San Borja, su pueblo natal, a ponerle sitio. Ahí se encontraba el comandante portugués, Brigadier Chagas, abroquelado con un par de cientos de hombres. Andresito pone sitio a la localidad, le intima que se rinda; Chagas se niega a rendirse. Andresito fija el 3 de octubre para el ataque, lanza el asalto y justo cuando estaban en pleno combate llega un refuerzo portugués al mando del Coronel Abreu, y los indios guaraníes mal armados se dispersan, son derrotados y deben repasar el Río Uruguay. Pocos meses después, a principios del 17, el Marqués de Alegrete que era el gobernador de Rio Grande do Sul, ordena a las tropas de Chagas a cruzar el Página 7 de 10


Río Uruguay y atacar sistemáticamente todos los pueblos misioneros, en una política de tierra arrasada que buscaba la destrucción total, el asesinato, la esclavización y el incendio de todos los pueblos misioneros. La orden que le da Alegrete a Chagas establecía: “usted debe atacar a viva fuerza a los pueblos de los insurgentes, destruirlos y quemarlos, demoler cualquier lugar que pueda servir de refugio a los mismos, capillas, guardias, estancias, arrear todo el ganado y cualquier bien de valor y hacer cruzar el río a toda la familia y habitantes que se pudiera.” Es de notar acá la diferencia que hubo en el trato de los habitantes de lo que hoy es nuestro territorio, con los habitantes de las Misiones. En nuestro territorio aquellos que no estaban perfectamente identificados con el artiguismo fueron bien tratados. El propio Lecor va a ordenar a sus oficiales que se casaran con damas orientales. La hermana de Manuel Oribe, por ejemplo, es una de las que se casa con un coronel portugués. En cambio en las Misiones el trato es totalmente distinto… Sabían perfectamente los portugueses que cada misionero era un fiel artiguista hasta la muerte…No hubo cuartel con los misioneros; ahí la orden fue saquear, incendiar, destruir, asesinar o esclavizar, pero que no quedara nada en el territorio misionero y con esa misión y dispuesto a cumplirla cruza el Brigadier Chagas el Río Uruguay en enero del año 17. Ocupa el pueblo de La Cruz, lo saquea, lo incendia, lo destruye… lo mismo hace con Yapeyú, donde había nacido San Martín y lo mismo hará con Santo Tomé y así sucesivamente… Andresito, ante la impotencia de ver que no puede salvar el territorio, trata de salvar la población y comienza una marcha hacia el sur, en la que lo siguen miles y miles de indios, en lo que fue un verdadero éxodo del pueblo guaraní… El jefe misionero se dirige al sur para buscar el contacto con Artigas. Los portugueses aprovechan esto y siguen hacia el norte y destruyen todos los pueblos que estaban sobre el Río Uruguay en una verdadera política de tierra arrasada. A algunos pueblos, alejados del Río Uruguay, los saquean, pero no los destruyen. Es el caso de Apóstoles, San Carlos, San José… una vez completada esta acción, por la que será llamado “el Atila del norte”, Chagas vuelve a cruzar el Río Uruguay, y se va a establecer nuevamente en San Borja. Andresito, comienza a moverse hacia el norte y reconquista el territorio destruido. Esto va a poner nervioso a Chagas, que nuevamente va a cruzar el Río Uruguay y se va a dirigir al pueblo de Apóstoles, al que va a sitiar en julio de ese año 17, pero ahí la resistencia de los guaraníes es feroz y en plena batalla aparece la caballería de Andresito. Los portugueses son ahora los derrotados, debiendo volver a San Borja. De esta forma Andresito recupera el territorio misionero, prácticamente arrasado por los portugueses. A principios del 18, y ante nuevos planes de Artigas para invadir el territorio portugués, Chagas se anticipa a las fuerzas misioneras y cruza el Uruguay Página 8 de 10


para completar la destrucción que había iniciado el año anterior. En San Carlos la resistencia va a ser terrible, y los portugueses van a tener que recurrir a incendiar el pueblo, incendiar los techos, volar el polvorín, y finalmente los indios son derrotados. Ante la eventualidad de morir quemados, van a lanzar un ataque desesperado que les va a permitir atravesar las líneas portuguesas y dispersarse… El comandante portugués va a ocupar y va a destruir los pueblos que quedaban en pie: Apóstoles, San José, etc… Andresito pide el apoyo al gobernador Méndez, que manda 600 hombres al mando del Capitán Vedoya, pero éste se insubordina y se subleva en combinación con Buenos Aires. Al quedar sin el refuerzo solicitado, Andresito decide atacar igualmente a los portugueses, y es nuevamente derrotado en Santa María…Se retira Chagas a San Borja, habiendo cumplido la misión de privar a Artigas de ese semillero de soldados, indios guaraníes, y de privarle de abastecimientos y de recursos… se retira tranquilo el comandante portugués. En este punto, a mediados de 1818, Artigas le ordena Andresito recuperar Corrientes de manos de las fuerzas directoriales, y reponer como gobernador federal al depuesto Méndez. Este capítulo de la historia del caudillo misionero fue detalladamente descrito por la Doctora Ribeiro, por lo que no lo voy a reiterar. En él aparece la figura de Andresito en su faceta política, ejerciendo la gobernación, en su calidad de jefe de una raza humillada durante tanto tiempo, que en cierta forma le da una lección de vida a la oligarquía mercantil unitaria de Corrientes. Va a dejar una leyenda negra por muchos años sobre su accionar, aunque no existieron desmanes en los siete meses que los guaraníes ocuparon Corrientes. No hubo ningún desmán porque Andresito se encargó de establecer severísimas medidas disciplinarias sobre sus soldados ante cualquier posible incorrección. En esos siete meses, dicen los historiadores, hubo solamente la denuncia del robo de un pañuelo y de unas baldosas del cabildo, y nada más… Finalmente Andresito recibe una vez más la orden de Artigas de cruzar el Río Uruguay. El Protector veía que iban cayendo sus lugartenientes, algunos habían caído prisioneros, otros defeccionaron, por lo que entendía que había que dar un golpe favorable, que lograra cambiar la suerte de la campaña. Para ello recurre una vez más a su fiel caudillo misionero. Es así que Andresito emprende la campaña final, cruza el Río Uruguay, cae por sorpresa en la localidad de San Nicolás, al norte de San Borja; los portugueses sorprendidos abandonan hasta la artillería… San Nicolás queda en mano de Andresito y Chagas, desde San Borja, intenta recuperar el pueblo. Llega al pueblo, no ve a nadie, parece que estuviera abandonado; lo bombardea, pero nadie reacciona, cree que los guaraníes se fueron, ingresan sus avanzadas y entonces salen los misioneros desde las casas y de cuanto refugio había… y le infligen una total derrota al portugués. Página 9 de 10


Andresito había triunfado, pero esta victoria era parcial ya que él había perdido la comunicación con Artigas. Es entonces que divide su gente, y se dirige al sur con parte de ella, dejando a cargo de la defensa del pueblo a su segundo, Vicente Tiraparé. El caudillo misionero es derrotado en Itacurubí por Abreu, mientras que Tiraparé debe abandonar San Nicolás por la imposibilidad de mantenerla militarmente, ante el avance de fuerzas muy superiores. Los misioneros esperan el momento oportuno para volver a repasar el Río Uruguay hacia su base, hacia su territorio... Es en ese intento de volver a Misiones, en el Paso de San Lucas, que el 24 de junio de 1819 es capturado Andresito…Los portugueses lo celebran más que una victoria militar; el conde de Figueiras que era el nuevo gobernador de Rio Grande do Sul, va a decir: “con la prisión del jefe del partido insurgente, que dos veces había invadido esta provincia (…), ahora considero esta frontera libre de ser inquietada”. Ahora estaban tranquilos los portugueses: había caído Andresito. No lo respetaron, lo llenaron de vejaciones y de malos tratos en su traslado primero hacia Porto Alegre y luego hasta Rio de Janeiro… Es allí que, como fue dicho, su figura se pierde en una nebulosa y no se saben exactamente las circunstancias de su muerte … Es el final de Andrés Guacurarí y Artigas. Como valoración final, podemos decir que si Artigas y el artiguismo representan lo nacional y popular de la revolución hispanoamericana, no cabe duda que Andresito y los misioneros, fueron parte de ese elemento humano por el cual el artiguismo peleó. Formaban parte de esa América mestiza que fue la protagonista verdadera de la revolución hispanoamericana. Andresito simbolizó la lealtad, la lealtad del comandante, de un comandante que muchas veces debió emprender acciones militares en inferioridad de condiciones, pero que jamás le dijo a Artigas que no podía cumplir… Siempre, valiente hasta la temeridad, orgulloso de ser protagonista de los planes de su padre adoptivo, cumplió sus órdenes aunque ello significara la muerte de muchos de sus hombres, poniendo siempre en juego la vida propia… Quiero terminar leyéndoles un párrafo de la referida declaración de la Cámara de Representantes de Misiones, haciendo alusión a este final de Andresito, que dice: “Fue una expresión tan representativa de los misioneros, que cuando Andresito se encontró con la muerte, sus pueblos libres volverían de nuevo a emigrar hacia el desamparo y el silencio. A partir de aquel día las fuerzas poderosas que lo habían combatido para expandir sus intereses, lo taparon con una campaña minuciosa de silenciamiento cuando no de calumnia e infamia alrededor de su figura histórica”. Muchas Gracias

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