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3. PAPA Y MAMA EDUCAMOS A NUESTROS HIJOS ¡Es hermoso ayudar a crecer a nuestros hijos! 1. Educar a nuestros hijos es el derecho y el deber de los padres. Podemos, y debemos, ser padres catequistas, y brindar a nuestros hijos nuestra valiosa experiencia de la vida. Lo hicieron siempre nuestros antepasados en la fe. En la reunión anterior decíamos: ser padres catequistas para los propios hijos es tal vez la misión más importante a la que Dios nos llama como padres de familia. Hoy vamos a charlar entre nosotros, reflexionando acerca de la hermosa responsabilidad que tenemos como padres y educadores en la formación de nuestros niños.

Nuestros hijos son, ante todo, personas. Necesitan crecer rodeados de afecto, apoyados en brazos fuertes y cariñosos que los sostengan y empujen suavemente a través de su descubrimiento de la vida. Necesitan comida y casa, pero mucho más necesitan aprender a amar, y eso sólo se logra cuando se experimenta el ser amados

Podemos pensar, por ejemplo:  Si les estamos dando el ejemplo y el estímulo necesarios para que vayan descubriendo fácilmente su camino en la vida.  Si les tenemos la suficiente paciencia y comprensión para estar a su lado para ayudarlos y orientarlos en sus etapas de crecimiento.  Si compartimos con ellos nuestro tiempo; ellos nos necesitan, necesitan preguntar, escuchar respuestas, necesitan conversar, jugar y sentir que son importantes para nosotros porque... ¡perdemos el tiempo con ellos!

Es en la familia donde vivimos nuestras relaciones fundamentales, en el sentido de que ponen el fundamento a toda nuestra vida: relaciones de pareja, de hermanos, de padres a hijos, de hijos a padres... Y es en el seno de cada familia donde jugamos el principal partido de nuestra vida, donde vivimos la aventura más entusiasmante, donde practicamos la búsqueda más apasionante: la de hacernos entre todos SERES HUMANOS .

2. Revisemos nuestro diálogo: ¿Cómo reaccionamos cuando nos interrumpen preguntando cosas o pidiendo cosas... Cuando dan vueltas alrededor como queriendo que les llevemos el apunte? ¿Cuándo nos muestran alguna tarea del cole, o simplemente quieren jugar un rato con nosotros?

Nuestros hijos, igual que cada uno de nosotros, no son perfectos. Todos tenemos cualidades y defectos, y estamos hasta el fin de nuestro tiempo terreno llamados a crecer y madurar a través de lo que vamos viviendo, de la experiencia... por eso debemos ser muy comprensivos. ¿Cómo reaccionamos cuando no se portan como quisiéramos?

Ellos necesitan ser educados en su libertad: ¿Cómo es nuestra manera de mandarles algo? ¿Explicamos nuestro pedido, o simplemente imponemos nuestra "autoridad"?

También, y para poder crecer en libertad, necesitamos ser educados en nuestra responsabilidad; como padres debemos compartir con nuestros hijos, en la medida de sus posibilidades, las cosas de la familia. Pequeñas tareas, compartir con ellos cosas que nos pasan, problemas que podemos tener que enfrentar... Aunque parezca que a ellos no les interesa... Son todas maneras de enseñarles a ser responsables. A los chicos, como al arbolito recién plantado, hay que ponerles "límites"; son la estaca que necesitan para crecer derechos. Aprender a ser personas, es aprender a convivir, compartir, renunciar a caprichos y egoísmos de todo tipo, para poder estar con el otro, caminar junto al otro, respetarnos en nuestras individualidades y compartir lo mejor que tenemos... ¿Practicamos estas cosas entre nosotros?


3. Para charlar en pareja Las personas con capacidad de contemplación no necesitan esperar circunstancias especiales para ser felices o para gozar de un buen momento. La clave está en el amor a las cosas sencillas de cada día. Hay que redescubrir las cosas normales: El encanto sencillo de la amistad, las flores para un enfermo, una mesa acogedora, un apretón de manos, una sonrisa, el dibujo de un niño, la luna roja, un campo de girasoles, la carta de un amigo, un recuerdo hermoso, la lluvia que golpea en el cristal mientras nos tomamos de la mano... La vida se convierte en una fiesta cuando sabés disfrutar de las cosas normales de cada día. Recordá siempre: tu riqueza no es cuanto tenés, sino cuánto saboreás de la vida. Sólo es auténticamente tuyo aquello que no podrías perder en un naufragio Nunca seré feliz si no controlo mis sentimientos, si estropeo mi jornada por un rayón en el coche, por un error profesional, por una taza que se volcó, por una cita que no se dio o por un saludo que se me niega. Por eso, el control emocional es uno de los factores principales que hay que lograr para la creación de un espacio interior. La vida actual tiene una sobrecarga de elementos agitantes: el apuro, la multiplicación de impresiones artificiales creadas por la publicidad, la competencia a todos los niveles, las mismas formas de diversión (música estridente, luces sicodélicas...) todo ello bonbardea nuestro sistema nervioso y lo convierte en un resorte a punto de estallar.

4. En nuestra sociedad hay un superávit de emociones y un déficit de sentimientos estables y profundos. Tal vez donde primero haya que fomentar el control es en la palabra misma. Nunca se ha hablado tanto como en nuestra época. Todos quieren participar, pero pocos tienen algo que decir, porque pocos son capaces de alcanzar el silencio y el esfuerzo necesario para la reflexión. Muchísima gente que emite opiniones, o bien dice tonterías, o bien repite como un disco las consignas del partido o grupo al que pertenece. Por eso, debemos fomentar las siguientes actitudes:  Preferir las obras a las palabras ("obras son amores y no buenas razones" ...)  Desconfiar siempre de las fórmulas infalibles y de las verdades absolutas (sólo así podremos dialogar y no discutir...)  Observar y comprender más que juzgar.  No dejarse llevar por chismes, trascendidos o afirmaciones caprichosas no controlables. Nuestro mundo tiene necesidad de personas tranquilas y sencillas. Sobran reformadores, salvadores y promesas de políticos. Necesitamos personas amables, que en los comercios te atiendan con una sonrisa, que no pierdan la paciencia en las ventanillas de una oficina, que al conducir no se comporten agresivamente, que no te humillen cuando cometés un error. Necesitamos personas que acepten que los otros sean "otros" "Felices los pacificadores, porque ellos poseerán la tierra"

(Mateo 5,5

5. Compromiso Leemos en el Evangelio de Marcos (9,36-37)

Tomando Jesús un niño, lo puso en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo:"El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. ¿Cómo recibimos a nuestros hijos? Ellos son Jesús para nosotros.

Hacemos un momento de silencio procurando imaginarnos a nuestro hijo/a en medio de los discípulos y al Señor Jesús estrechándolo entre sus brazos... Cada uno expresa interiormente un propósito para responderle a Jesús que nos dice: "El que recibe a este niño a mi me recibe" 6. Oración

Señor Jesús, vos nos enseñaste con el ejemplo a recibir con amor a los niños; ayudanos a darles a nuestros hijos el tiempo, el cariño y la comprensión que necesitan, para crecer en libertad y responsabilidad, para crecer como seres humanos rodeados de afecto y capaces de dar amor. Danos tu ternura, tu paciencia,

para que los acompañemos en su gran aventura de vivir y nosotros mismos sigamos creciendo en nuestro ser cada vez más mejores hijos de Dios. Amén. Santa María, madre de Jesús y madre nuestra, enseñanos a compartir con nuestros hijos tu amor maternal, y el amor paternal de San José tu esposo. Amén.

Podemos agregar alguna intención particular y todos respondemos: Ruega por nosotros

7. En casa charlamos con nuestro hijo/a

Podemos hablar con nuestro hijo/a sobre nuestro modo de llevarnos en casa. Podemos decir, por ejemplo: vos sabés que te queremos mucho, aunque a veces te enojés por cosas que te decimos o pedimos. Por ejemplo, ¿Cuándo te enojás con nosotros? ¿En qué cosas te parece que mamá y papá podemos ser mejores con vos? Cuando vos metés la pata o te portás mal, ¿Te parece bien como que tratamos nosotros? Vos viste que en casa todos hacemos algo. Y también papá y /o mamá salimos a trabajar. ¿Qué te gustaría hacer para ayudar ? ¿O qué podés hacer para ayudarnos, aunque de pronto no te guste mucho? Completamos nuestra conversación ayudados con la ficha 3 del niño.

03 papá y mamá educamos a nuestros hijos  
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