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pronto se sustituyen por series de granos o cuentas de vidrio unidas por un hilo rígido, acabado en un pequeño bucle. Para los números superiores a 10 se utiliza las cajas de decenas que permiten abordar la numeración de los múltiplos de 10 en correspondencia con los cartones impresos. La suma y la resta se practican, gracias a cajas de palillos de maderas pintados de rojo y azul. Para la suma en azul y en rojo para la resta. Con dos pizarras para proponer las diferentes disposiciones. El material didáctico para el cálculo cuenta con las cadenas de 10 que permiten que la de 100 se pueda disponer en cuadro de 10, y la de 1000 en cuadro de 100. Todas ellas se disponen encima de la mesa, facilitando la evaluación numérica de las proporciones que suceden a la impresión de las diferentes cantidades. Las operaciones se hacen concretas con la ayuda de los ábacos para el cálculo, que tratan de tableros de bolas muy sencillos de estructura y de dimensiones similares a los cuadros de lazos. Estos ábacos incluyen toda una serie de materiales y partes de datos sensoriales para llevar al niño a la noción de números, después a su concepción y al empleo del cálculo. La tabla de Pitágoras consiste en un cartón blanco, bordeado de rojo, con 100 cavidades dispuestas en cuadro de 10 x 10, en los que se colocan cuentas. Correspondiendo con cada línea se inscriben los números del 1 al 10. Gracias a una fácil manipulación el niño puede efectuar multiplicaciones y divisiones hasta 100, esto lleva a que cuando el alumno haya realizado un cierto número de estos ejercicio pueda prever los resultados. Para Montessori el cubo es la esencia de la forma geométrica, es abstracto y se maneja con la finalidad de saber deducir rápidamente de él el cuadrado, que es el verdadero elemento. El cubo se forma reuniendo uno encima de otro el número deseado de cuadrados, de tal forma que tengan

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volumen-7  
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volumen-7 2013

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