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5. LA MAESTRA EN EL COLEGIO MONTESSORI El papel de la maestra, es el de enseñar a cada niño-a de forma individual. Lo más destacado es que no impone lecciones a nadie, su labor se basa en guiar y ayudar a cada niño-a de acuerdo a sus necesidades, y no podrá intervenir hasta que el niño-a lo requiera. La maestra solo tiene que observar. Enseña poco, observa mucho y sobre todo tiene la misión de dirigir la actividad psíquica de los niños-as y su desarrollo fisiológico. Por estas razones, Montessori no la llama maestra, sino “directora”. La “directora” ha de estar preparada internamente (espiritualmente), y externamente (metodológicamente). Ha de organizar el ambiente en forma indirecta para ayudar al niño-a a desarrollar una “mente estructurada”. El protagonista en este método, es el niño-a, aunque es el “director-a” quien potencia el crecimiento, la autodisciplina y las relaciones sociales dentro de un clima de libertad y respeto hacia la naturaleza del niño-a, hacia su forma de ser, sentir y pensar. El niño-a esta lleno de posibilidades, pero el encargado de mostrar el camino que permita su desarrollo es el “director-a”, que ha de creer en la capacidad de cada niño-a respetando los distintos ritmos de desarrollo. Esto permite integrar en un mismo grupo a niños-as deficientes y “normales”, y a estos con los que tienen un nivel por encima de lo “normal”. De esta forma, se transmite el sentimiento de ser capaces de actuar sin depender constantemente del adulto. Es enseñarles a ser por si solos, lo que el adulto les da hecho normalmente. Esta ayuda innecesaria les hace ser dependientes, provoca la pérdida del interés y curiosidad, impiden que sean creativos e inhibe su capacidad de elegir y pensar por sí mismo. La forma en la que debe proceder el “director-a” está basada en lo que Montessori denominó “la lección de los tres tiempos”. Esta técnica consiste en: 32

volumen-7  
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volumen-7 2013

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