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Gatos domésticos

No son animales preparados para vivir en un grupo social grande, más bien para vivir solos, cazar en solitario y mantenerse, juntándose en época de cría, donde suele primar la tensión y las peleas territoriales más fuertes. Tienen un lenguaje mayormente defensivo entre ellos, no toleran fácilmente a otro gato y siempre están alerta y preparados para defenderse. Son territoriales e inseguros en general, con un lenguaje químico y olfativo (feromonas) importantísimo para ellos, que determina la seguridad que le da su entorno y grupo social, y también que usan para que ningún gato intruso entre en su territorio, al menos no sin aviso previo.

Diferentes gatos tienen un nivel de tolerancia y sociabilidad a tener en cuenta. Los gatos domésticos tenemos claro que quieren estar con personas, vienen ellos solos, se dejan tocar, y dentro de esto los hay más o menos cariñosos con las personas y más o menos tolerantes al contacto físico. Un gato doméstico puede tener miedo de la gente, bien por genética, por malas experiencias o sencillamente por no haber tenido ninguna, pero no es un animal en pánico absoluto en tu presencia. Mas bien son animales tímidos con momentos en los que se pueden mostrar muy asustados, especialmente tras haber sido abandonados, alejados de su hogar conocido y de sus personas, pero es sólo miedo temporal que debe mejorar poco a poco, incluso tratable con terapia floral.

Han preferido siempre vivir solos o con su pequeña familia, pero la evolución les ha obligado a tolerar y vivir en grupos, con otros gatos y también con personas. Sin embargo, no todos han llegado a ser domésticos. El alimento es lo que ha condicionado siempre la formación de colonias, el número de gatos que la forman y su aproximación a las personas. La mayoría de las veces esta convivencia es forzada por la escasez de recursos. Esta es la teoría más generalizada, pero como todo en la vida, no todo es blanco o negro. Dentro de esto, te encuentras con cada gato, el individuo, el Ser único, que no responde a ninguna regla. Son únicos, como tú y como yo.

El carácter de cada gato está dado desde que nacen y se van sumando sus experiencias y aprendizaje, son ellos mismos y son perfectos así. La forma más equilibrada de un gato muy miedoso puede ser un gato tímido. No todos tienen por qué ser sociables y seguros, hay que respetar su carácter. Los desequilibrios se trabajan pero el límite al que llegará ese trabajo lo dictará siempre el gato, no tú.

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Dogstar I 005  

Os presentamos el número 5 de la revista #Dogstar. Hablamos de... educación canina, gatos caseros y asilvestrados, colonias felinas y la pe...

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