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ÉTICA Y FORMACIÓN UNIVERSITARIA


ETICA Y FORMACIÓN UNIVERSITARIA El documento a continuación se ha estructurado en dos partes, la primera, desarrolla las funciones que se le atribuyen actualmente a la universidad; en la segunda parte, se resalta la necesidad de elaborar una propuesta de formación en valores éticos para la educación superior, se plantea un modelo de aprendizaje ético que tanto en su dimensión teórica como práctica, pretende dar respuestas y ofrecer pautas para la formación en valores en el mundo universitario.

LA NECESIDAD DE UN CAMBIO DE CULTURA DOCENTE EN LA UNIVERSIDAD

Las universidades y sus diferentes especialidades y especialmente las de formadores de formadores, están abiertos a la innovación, al pensamiento crítico, al progreso y a la búsqueda de la verdad, con esto podemos decir que a las universidades y a los universitarios no nos faltan estímulos que nos orienten hacia el cambio, lo que nos está haciendo falta es voluntad de cambio y garantía de que este contribuirá a la mejora. Entre estos cambios se ubican aquellos que pueden derivarse del proceso de incorporación de acciones orientadas a la formación en valores o de aprendizaje ético en el mundo universitario. Las innovaciones y los cambios pueden alcanzarse mediante la persuasión y la implicación en proyectos compartidos a través de la exigencia normativa. Avanzar hacia un modelo de universidad que comparta la conveniencia de incorporar en sus programas de formación de contenidos de aprendizaje relacionados con valores y actitudes, requiere que se establezcan objetivos terminales referentes a lo ético y lo moral en sus diferentes etapas. Uno de los cambios que debería abordarse con mayor prontitud en el mundo universitario se ubica en el proceso de aprendizaje del estudiante y en el diseño de las condiciones que lo hagan posible. La propuesta respecto a la necesidad de una formación ética en la universidad se ubica en el debate sobre los contenidos de aprendizaje y sobre los estilos docentes del profesorado.


La integración de la formación ética en la universidad requiere un cambio en la cultura docente, sin embargo, la necesidad de una formación ética, no es compartida por toda la comunidad universitaria, esta se preocupa por diferentes cuestiones que vive como necesidades urgentes, lo que a veces le hace perder la capacidad de distinguir entre lo urgente y lo importante. La formación universitaria es una necesidad existente actual e importante y no debe verse de forma aislada. Es indispensable identificar por lo menos tres formas de integración de la ética en la formación universitaria: a. La formación deontológica del estudiante como futuro profesional. b. La formación deontológica del docente en su función de modelo susceptible de aprendizaje social por parte de los estudiantes. c. La formación ética de los estudiantes.


La ética en la formación del universitario es un referente fundamental; implica considerar los valores profesionales, su apropiación de manera reflexiva y crítica y en definitiva promover en el estudiante los valores éticos de la profesión que va a desempeñar, así como su compromiso con la sociedad.

2. UNA PROPUESTA DE APRENDIZAJE ÉTICO EN LA UNIVERSIDAD

La universidad ha sido desde sus orígenes, la encargada de formar profesionales y especialistas en diversas áreas del conocimiento, y hoy debería ser también la encargada de la formación de auténticos ciudadanos responsables y comprometidos éticamente con la realidad social que les rodea. Se debe atender las dos caras de una misma moneda: la formación de profesionales que construyan de una forma autónoma y estratégica su conocimiento, y la formación de ciudadanos que actúen de forma responsable, libre y comprometida, esto significa defender la formación de profesionales acordes con el nuevo paradigma social, que desarrollan las habilidades y/o capacidades necesarias para construir el conocimiento que les sea útil y de la forma más significativa posible. Existen cinco puntos que tratan de enmarcar conceptualmente la propuesta de un modelo de aprendizaje ético para la ciudadanía en la formación del siglo XXI: a. Sentido y alcance del enfoque de aprendizaje ético: Se trata de una propuesta que se sitúa entre el ámbito de los fines generales y el ámbito de las técnicas, es decir de los recursos, estrategias y ténicas para el


aprendizaje. La propuesta indica crear un conglomerado de condiciones que permitan al estudiante universitario apreciar como ideales un conjunto de valores, denunciar la presencia de un cúmulo de contravalores y sobre todo, construir su propia matriz de valores que le permita elaborar criterios basados y guiados por los principios de equidad y justicia. La propuesta se mueve por intenciones pedagógicas y éticas, con la intención de colaborar en la construcción de la personalidad del sujeto que aprende de forma integral.

b. Dimensiones en el desarrollo y construcción de la personalidad moral: Esta es una perspectiva socio-constructivista, que pretende superar los dos extremos paradigmáticos que se han dado en el tratamiento de la formación moral de la persona. Por un lado el vinculado a la formación moral como un proceso de inculcación de valores; por otro lado el vinculado al relativismo y/o subjetivismo radical. Para concluirlo, el enfoque de aprendizaje ético procura la optimización de las diferentes dimensiones de la persona que permiten la construcción de la personalidad moral de los estudiantes, y no sólo el aprendizaje de un conjunto de valores o de saberes sobre ellos.


c. Contenidos éticos: qué enseñar en la formación superior del siglo XXI: En esta perspectiva, la formación universitaria debe proporcionar al estudiante el conjunto de conocimientos necesarios para su futuro ejercicio profesional en un modelo de sociedad. Estos conocimientos debe proporcionarlos a través de contextos de aprendizaje y de enseñanza en los que estén presentes valores como la seriedad, el rigor, la duda, la crítica y la autocrítica, análisis y síntesis. Las situaciones de aprendizaje en las que se dan estos valores son escenarios óptimos de aprendizaje ético, y contribuyen a la formación del carácter intelectual que toda formación universitaria debe procurar.

d. El docente de educación superior en la formación del siglo XXI: El profesor universitario debe estar preparado de tal manera que cumpla con el contrato moral que se deriva de lo que se ha planteado anteriormente, en la forma de abordar las cuestiones socialmente controvertidas desde posiciones de neutralidad; y en la propuesta de no a la imposición de valores sino por convencimiento propio. Existen formas de abordar las cuestiones controvertidas que generan aprendizaje ético y que favorecen una construcción autónoma y racional de valores en la persona del estudiante, y otros que conducen a posiciones subjetivas, también hay que actuar en defensa de valores y posiciones en contra de los contravalores, defender los principios de veracidad e interés.

e. El escenario educativo de la educación superior: las prácticas de enseñanza y aprendizaje: No se trata de hacer grandes cambios curriculares ni nuevas reformas en los planes de estudio, sino de incorporar en los planes de cada asignatura contenidos y objetivos terminales de naturaleza ética, pero sobre todo de carácter procedimental y actitudinal. Para ello es necesario cambiar la perspectiva de un amplio sector del profesorado, aprovechar a intercambiar las buenas prácticas que existen y poner a disposición los recursos y estrategias adecuados.


CONCLUSIONES

1. A nivel universitario es fundamental realizar un cambio en la cultura de los docentes, ya que el siglo XXI con sus exigencias está solicitando que sus programas de estudio no sólo estén actuales en sus contenidos sino que debe incluirse la ética y la moral, los objetivos o competencias establecidos permitirán que el estudiante obtenga una formación de calidad e integral, es


por ellos que el docente juega un papel determinante para este cambio, ya que con su buena actitud y disposición al cambio esto se podrá alcanzar.

2. En la educación superior se debe romper paradigmas para incluir en los programas de estudio conocimientos sobre deberes y obligaciones del estudiante para cuando este ejerza su profesión, es por ellos que se deben considerar como temática los valores profesionales, su apropiación, de forma reflexiva y crítica, pues de esta manera lograremos como educadores que el estudiante asuma un compromiso con él mismo pero también con la sociedad que en la actualidad lo necesita tanto.

3. Como docentes universitarios estamos comprometidos con los estudiantes, con la institución con la cual laboramos y con la sociedad, por lo que la disposición que tengamos y la apertura para incluir la formación ética y moral en nuestros estudiantes será un factor que determine si realmente estamos brindando y desarrollando una formación integral, la cual debe incluir estrategias de aprendizaje que preparen para conocer el contenido académico pero también el conjunto de contenidos éticos que lo prepararán para el ejercicio de su profesión, esto nos beneficiará a todos los que pertenecemos a esta sociedad.

EMILIA ELIZABETH EYSSEN CANO Carné 075-93-16000


Ética y Formación Universitaria  

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