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Desierto

Autor: Daniel MartĂ­n Ordax


La ciudad estaba abandonada como si toda la población de aquel lugar se hubiera marchado, estaba desértica, solamente quedaba un hombre, un hombre que únicamente se encargaba de proteger la ciudad, también llamado como “El Vigilante”, aunque tenía un nombre propio que era: Lonely, con él la ciudad amanecía todos los días del año, haga frío o haga calor, el siempre estaba allí en lo alto de la montaña esperando a que el Sol saliese por encima de las nubes, iluminando cada edificio, callejón y rincones inhóspitos de la ciudad desierto. Y al anochecer lo mismo, en lo alto de la montaña, para despedir al Sol y saludar a la Luna. Durante el resto del día iba de un sitio a otro cogiendo alimentos, ropa, según lo que iba necesitando. Era un vagabundo, pero a la vez dueño de una ciudad entera, como aquella gente rica que compra una isla propia, para uso personal, pues aquí igual, pero sin comprarla. Este hombre, a lo que se dedicaba aparte de comer y vestirse, era recopilar información sobre la ciudad, la gente que vivía 2


antes de que se quedara desértica, cuantas calles hay en la ciudad, cuantos comercios y lugares de ocio hay, bastante cosas, es decir como una revisión de inventario. Lonely, era un hombre de un metro ochenta aproximadamente, de raza blanca, pelo castaño, cuerpo atlético, siempre vestía unos pantalones negros , botas de cuero y camisa blanca, siempre llevaba gafas de sol, su katana y también varias armas de a distancia: unos dardos, unas estrellas de siete puntas, cuchillos arrojadizos, y un Tanto, que es una katana más pequeña. Lo llevaba para defenderse de algún posible ataque enemigo. Desde hacía bien poco había construido unas tirolinas desde el edificio más alto hacia la periferia, llegando también a la montaña en la que se subía todos los días para contemplar el amanecer y el atardecer del mundo, para poder llegar de un sitio a otro rápidamente, desde el aire, era un método eficaz para responder a esos posibles ataques o invasiones enemigas. El edificio más alto donde había 3


construido esta red de tirolinas y desde donde se podía apreciar todas las calles de la ciudad estaba en el centro de la misma, lo llamó “La Torre”, , y en él alojo su vivienda, vamos que lo utilizaba únicamente para dormir y comer allí, diciendo esto os imaginareis queridos lectores, que este hombre evidentemente tendría pocos objetos materiales de uso cotidiano: una cocina de gas (con ello me refiero al aparato no al conjunto o habitáculo que normalmente tiene una casa), un par de sartenes, un colchón tirado en el suelo, una hamaca para el verano, una linterna y una pequeña lámpara de mesa. En la habitación únicamente se encontraba un solo mueble, una mesilla de noche, en la que Lonely guardaba sus objetos más preciados para conseguir sobrevivir en aquella ciudad: una brújula, un reloj, un mapa, una pequeña radio, y un mechero por si acaso. Diréis, este tío es MacGyver, en cierta manera sí porque con cualquier cosa puede hacer casi todo. También os preguntareis porque esta ciudad a llegado a este 4


punto de desolación, y porque este tipo a conseguido sobrevivir en ella, pues eso va ha ser el relato de esta historia… … Todo comenzó, cuando la Gran Catástrofe llegó a esta ciudad, en el año 2000, todo el mundo decía que si el “efecto Dos mil” iba a causar grandes destrozos y que si patatín que si patatán, en su gran mayoría no fue así, pero en esta ciudad surtió el “Efecto Dos mil”, los microchips se volvieron locos, los semáforos estallaron, las alarmas saltaron, los aviones cayeron del cielo, es decir la guerra de las máquinas. Pues sí, en esta ciudad pasó eso, y el único superviviente que hubo fue Lonely al que actualmente vive allí, sobrevivió porque estaba haciendo un camino de purificación al Tíbet, si ninguna equipación tecnológica, sin ningún marcapasos en el corazón, totalmente primitivo, sin teléfono móvil, ni GPS, únicamente con lo puesto y con una botella de agua sin etiquetar. Cuando llegó al Tíbet, se entrenó en las artes marciales que se impartían allí, como sistema de defensa mediante el ataque. 5


Cuando terminó su ciclo de purificación, los tibetanos le regalaron una katana, y otras armas anteriormente descritas como una ofrenda por haber superado las pruebas que allí se realizaban. Evidentemente los nativos del Tíbet no sabían nada de lo que ocurrió sobre el “efecto Dos mil”, ni como quedó esta ciudad después de la Gran Catástrofe. “El Vigilante” llegó a su ciudad natal, donde actualmente reside. Como dije antes, solamente pasó en esta ciudad, quiere decir esto que hasta que no llegó allí no supo nada de ello. Durante ese año lo pasó bastante mal, porque vio muchas evidencias del desastre allí ocurrido, cadáveres por las calles, coches quemados, semáforos humeantes, casas aplastadas por aviones, estos a su vez, llameantes, se respiraba un aire de desolación, angustia, horror, abandono y un olor fuerte a quemado, y a azufre. “El Vigilante” al ver esta muestra del paso de la muerte por las calles, se retiró al monte más cercano que allí había, en medio de la naturaleza donde nadie le podía 6


hacer daño. Pocas noches durmió, en la cueva donde se alojó, porque muchas de esas noches soñaba con llamas en su propia cama, microchips chispeantes que se comían su piel a mordiscos eléctricos, poco a poco se fue recuperando, y lo primero que hizo fue amontonar todos los cadáveres que había por las calles y quemarlos, para que no quedara ni rastro de ellos, después fue casa por casa recopilando información sobre lo que había ocurrido, cogiendo muestras que estuvieran quemadas o inutilizadas para siempre, sobre todo objetos electrónicos, las fue amontonado en un almacén que había en un polígono industrial de la ciudad, para luego ir analizando una a una. De aquellas cosas que recopiló consiguió obtener una radio vieja que por suerte estaba desenchufada en el momento del desastre. Lo mismo ocurrió con la cocina con el mechero y la linterna, lo cogió de por ahí. Nueve años dedicó a este trabajo de recopilación, y en nueve años todavía no ha habido nadie salvo Lonely “El Vigilante”, que haya visto este 7


horror. En todos estos nueve años de recopilación Lonely se dedicó a grabar en su radio, y con varias cintas de casette, día a día describiendo, lo que había ocurrido, lo iba viendo, y lo que iba haciendo en su labor de recopilar datos, en aquel sitio. Llegó hasta apilar 3285 cintas de casette que las conseguía de una tienda de electrónica, parece un poco contradictorio que todo este desastre lo haya ocasionado la electrónica y que luego este hombre se surta de una tienda de electrónica, parece ser que este invento de la electrónica sirve unas veces para bien y otras para mal. … Otro día más amaneció en la ciudad desierto, “El Vigilante” se disponía a amanecer con el Sol, como todos los días, y ya cuando se disponía a bajar para llegar a casa, de repente oyó un ruido de un helicóptero que se disponía a aterrizar en la plaza mayor de la ciudad, “El Vigilante inmediatamente bajó por la tirolina, para llegar a la plaza en unos minutos, cuando llegó allí, se encontró a unos científicos estudiando el terreno, 8


la densidad de la atmósfera y etcétera, y este se acercó a ellos y les preguntó que: qué hacían allí y estos les respondieron: -. Inspeccionar el terreno, para saber que es lo que ha ocurrido aquí. -. Ustedes no saben lo que hacen, están invadiendo un terreno… ¡están profanando mi territorio!.- Dijo encolerizado El Vigilante. -. Cálmese señor, sabemos que fue usted el único superviviente de la Gran Catástrofe. Pero debemos de analizar el lugar, par poder tener unas pruebas precisas de lo que sucedió.- Dijo el científico tranquilizadoramente. -. No amigo, no, tu no sabes lo que ha pasado aquí, aquí se sembró un horror, gente muerta, edificios derruidos, aviones por las calles, semáforos ardiendo, no me intente convencer con sus respuestas y sus “pruebas”, si usted hubiera estado aquí el momento en el que el rastro de la muerte se fué dejando todo esto, no habría sobrevivido al impacto visual, 9


que se ilustró aquí.- Dijo Lonely “El Vigilante”, negando cualquier posibilidad de tranquilidad. -. Por lo que dice usted, sabe lo que pasó aquí, ¿no?.- Dijo asombrado el científico. -. Si, sé lo que pasó aquí, pero, ¿porque ahora usted me pregunta eso?.- Dijo Lonely. -. Porque eres la mejor prueba que tenemos sobre lo que sucedió. ¿Dígame, que paso exactamente aquí?.-. Aquí, se dio lugar al “Efecto Dos mil”, el único sitio donde se dió, y tuvo que ser aquí, donde residía mi familia, mis amigos, donde yo nací, era mi hogar, por eso he estado aquí durante nueve años, desde que ocurrió lo que ocurrió, el desastre, La Gran Catástrofe, como lo llamáis vosotros. -. Comprendo que debe de ser muy doloroso perder todo lo que tenías, pero ahora debe de contarme lo que ocurrió, para llevarle a la civilización, en vez de quedarse aquí solo en el medio de este desierto. – Comentó el científico. 10


Con estas palabras, el vigilante comprendió lo que debía hacer, y así empezó a contar esta historia, cuando acabó, acompaño a los cientificos a “La Torre”, allí les enseño todas las grabaciones que tenía de todos los días que había pasado allí, defendiendo la ciudad, y vigilándola…

Así finaliza esta historia, con un paisaje desolador y totalmente abandonado, con las cuerdas de las tirolinas moviéndose al ritmo del aire, y con un helicóptero cargado de pruebas, alejándose hacia la civilización, habitada. Por cierto, al llegar allí, Lonely cambio su nombre por Shelter…….

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2º PREMIO AL CONCURSO LITERARIO 2009 DE RELATO BREVE “Gustavo Martín Garzo” PERTENECIENTE AL I.E.S. DELICIAS


Desierto  

Pequeño relato de un solitario que tiene que cuidar de una ciudad entera abandonada.... 2º Premiado en un concurso de Relato Breve en Valla...

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