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Vicálvaro D19

14 FEMINISMO

CARTAS A D19 Araceli Díaz Cereceda Profesora Jubilada de la Universidad Juan Carlos I

Los seres humanos nacen con tendencia a la libertad, las mujeres también. “On ne naît pas soumise, on le devient” (Manon García). Esta frase me trae algunas reflexiones. Hubo mujeres que lucharon por la igualdad de derechos. Los tenemos, ya no somos esclavas. Ahora estamos en una nueva lucha: la no dependencia. Campo muy extenso, desconocido y, me temo, que arduo. Si coso un pantalón, si plancho una camisa, si hago una tortilla, si ayudo a los niños a hacer los deberes y todo eso lo hago bien, me siento muy satisfecha por dentro. Pero manifiesto con orgullo todo lo que no sé hacer como mujer, para no sentir mi alineación hacia lo que la sociedad piensa y espera de nosotras. La lucha que está empezando es deshacernos

de ese sometimiento que nos impide decidir lo que queremos y cómo lo queremos. La no influencia del hombre por ser hombre. Los deseos, los sentimientos, los pensamientos, los quehaceres tienen que ser guiados por la libertad nuestra. Entiendo el sometimiento por empatía, pero que nunca nos lleve a limitar nuestra capacidad de acción. No somos “el segundo sexo” (Simone de Beauvoir). Existen dos sexos, el masculino y el femenino. En ninguno debe prevalecer la dependencia, porque la dependencia siempre tendrá un precio: inseguridad. Cuando entendamos que el capitalismo siempre se cobra de la libertad nos daremos cuenta que es contra este capitalismo humano contra lo que tenemos que dirigir nuestra energía para conquistar la libertad que nos lleve, por

sentimiento y pensamiento a no depender de nada, ni de nadie. En estos primeros pasos en que estamos entrando, nos pueden llevar a medirnos. La medida, en si, aunque resultare igualitaria, es síntoma de no haber entendido el camino a seguir. Conseguiremos la libertad el día que el hombre y la mujer sientan la unión por el amor y la amistad. La lucha va a ser costosa, De hecho estamos pasando por un periodo de prueba en el que conseguimos derechos al mismo tiempo que se nos imponen nuevos deberes. Las nuevas estructuras de relación se construyen sin desmantelar las antiguas. Compartir la responsabilidad económica y sentimental nos hará más libres a todos: trabajemos, amemos, pensemos, lloremos y riamos juntos en igualdad. Esa será la meta.

LA EXTREMA DERECHA EN NUESTROS BARRIOS Jauría Antifascita 032

Los últimos tiempos que estamos viviendo vienen marcados por una fuerte precariedad económica, laboral y de pérdida de derechos sociales y políticos que no hace más que acrecentarse día tras día. Pero además, estos escenarios son proclives a la reaparición de partidos políticos que enarbolando una bandera, pretenden enviarnos de vuelta a las cavernas más profundas del Estado. Hemos asistido a la escisión del Partido Popular y el desmantelamiento de una izquierda absolutamente domesticada, mientras que en el centro del panorama se colocaba Vox y su discurso de odio clasista, racista, misógino, homófono… Discurso por otro lado que no nos pilla de nuevas, no nos engañemos, la cara que le da vida puede ser diferente y novedosa, pero su ADN es el mismo del que se nutre nuestra “democracia”, puro fascismo. Por si fuera poco preocupante lo anterior, no debemos olvidar que este discurso no es más que el reflejo de un proyecto socioeconómico, en el que pretenden hacer a unos pocos vivir a costa de otros muchísimos. Vamos viendo como dentro de sus

manifestaciones, no llama la atención que parte de su discurso tenga un contenido económico enfocado al beneficio de las élites. En los últimos meses han propuesto la reducción sobre el Impuesto de Sociedades, la directa supresión del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, o incluso han llegado a proponer un tipo único en el IRPF del 20% hasta los 60.000, tributando cualquier cantidad superior al 30%, cuando es evidente que en este país el sueldo medio no llega a los 17.000 euros anuales. Actualmente quien tributa cantidades a partir de los 30.000 lo hace a un 37% pudiendo transformarse en un 45% superado los 60.000. De esta situación somos especialmente conscientes los barrios obreros y humildes de Madrid, que hemos tenido que lidiar con la presencia de Vox en innumerables ocasiones, en especial durante las últimas campañas electorales. Han venido a nuestras casas a expandir su discurso de odio sin saber que lo que iban a encontrarse allí era a las vecinas y vecinos dispuestos a plantarles cara. Son

numerosos los distritos que han salido cada fin de semana a dar la cara por una ciudad mejor cada vez que una “mesa del odio” aparecía cerca de algún centro comercial, supermercado o plaza, y en muchas ocasiones la situación ha terminado con desorbitadas sanciones administrativas y represalias por parte de la policía, que en todo momento, como es ya costumbre, han sido sus mayores protectores. El caso más reseñable es el de los compañeros y compañeras “las 13 enjuiciadas de Vallekas”, llevadas a juicio el pasado 30 de enero, acusadas de coacciones con el agravante de discriminación ideológica. Como en otras muchas ocasiones, las vecinas decidieron acudir cacerola y pancarta en mano a protestar y dejar claro que las ideas de Vox no tienen cabida en nuestros barrios. La protesta pacífica terminó con las identificaciones de todas las personas que allí se encontraban. Desde Vicálvaro, queremos mostrar nuestra solidaridad con las trabajadoras enjuiciadas de Vallekas, así como con todas las personas que han salido y salen a defender sus barrios del fascismo que nos rodea, a pesar de que esto pueda finalizar con detenciones o con verse envuelto en un procedimiento judicial o administrativo. Nosotros y nosotras lo tenemos claro, ser antifascista no es delito, y si a ojos del Régimen lo es, no nos quedará más remedio que cometerlo.

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Distrito 19 número 199

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