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La vocaci贸n de ser maestro


El ser maestro se lleva en la sangre, no cabe duda. La vocación se respira, se palpa, se siente. Da igual la materia.... lo que importa es el deseo que se tiene de que el "alumno" o "discípulo" aprenda. Así la paciencia brota automáticamente, pues cada segundo se recuerda que siempre hubo una primera vez, y siempre los comienzos se necesitan de comprensión


Es inevitable sentir ese calor en el pecho al ver que colaboramos con otro ser, otra persona, ver que crece, se anima y evoluciona. Ese calor en el pecho al saber que hemos colaborado en ese proceso.


Hace tiempo que no experimentaba aquello. De esto hace ya casi 5 años, desde que dejé Lima a mis entrañables y muy queridos alumnos del Santísimo Nombre de Jesús.


Curiosamente, el curso que dicté era el de música, pero creo que más que conocimientos, recibieron algo más importante: la conciencia de saber que todo lleva un proceso, y que somos válidos aunque en un principio las cosas cuestan. Sí,... emprender nuevos proyectos, el desarrollar nuevas habilidades, cuestan..., pero si persistimos, logramos que la "música" salga de nosotros.


Hoy terminé un curso, en el que conocí a un grupo entrañable.... y no enseñé a tocar ningún instrumento musical. Era un curso de Ofimática, en donde un grupo de 15 personas adultas, deseaban aprender a utilizar el ordenador, ése era el instrumento.


Es curioso como un curso, que aparentemente puede ser frĂ­o y tĂŠcnico, pueda ser una oportunidad para que la parte humana, la "mĂşsica" como le llamo, se manifieste con libertad en medio de las personas.


No puedo describir lo que sentí hoy al final del curso. Quince días que han pasado como un soplo, pero lo suficiente como para que cada uno tenga ya un espacio en mi corazón.


Creo que lo que más recordaré es ver sus rostros de alegría en cada logro que alcanzaban…lo que para otros pueda ser algo insignificante, para otros es un aliciente. Precisamente la felicidad la encontramos en las pequeñas cosas. No estoy triste, estoy alegre, y tengo la ligera intuición que les volveré a ver.


Y puesto que con absoluto convencimiento y descaro quiero ser llamado alguna vez, “Maestro”, intentaré cumplir con la asignación de definir, lo que esto es, desde la perspectiva de mí propio corazón, sinceramente, sin ruborizarme y convencido de lo que pienso, tanto, que lo escribo y rubrico. Hasta que alguien, tal vez algún genuino Maestro, es decir, un ser humano menos imperfecto que yo, me enseñe lo que esto es, realmente.


“Ser Maestro” es tener la vocación de vivir con pasión, la ciencia y el arte, de esculpir el cuerpo, la mente y el espíritu de los seres humanos, para que sean un todo armónico, hermoso consciente y bueno, para lo mejor y para el bien, insuflando en sus corazones, la inspiración de crecer, hacia la luz y hacia el amor.


Saben? las pizarras, son monstruos de espanto, dragones inmensos y malvados de color verde, la tiza, es un artilugio de hechicerĂ­a, que te hace estornudar y picar la nariz, un pupitre, no es mĂĄs que un ingenio de tortura y de terror y el salĂłn de clases, un abismo oscuro y sin fondo.


Los Maestros y las Maestras, -los de verdad-, son magos, hadas maravillosas capaces de convertir el monstruo en corcel, el artilugio en rienda, el ingenio en carro y el abismo, en una llanura infinita, donde perseguir y lazar los sueños. Ojalá, que un día el señor, me conceda semejante poder… Amen.

mi vocación el ser maestro  

lo bueno de ser maetro

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