Revista Fraternidad Vol. 19

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Por las vicarías

Cristo Sacerdote

Historias de vida

12-16

Semana

Parroquias

Fraternidad,

una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 1
Parroquia Madre Teresa de Calcuta Parroquia San Maximiliano María Kolbe 24 Nuestros Hermanos Mayores Monseñor Santiago Miranda en su paraíso Jorge Alberto Ayala López 26-29
Mons. Germán Pinilla, P. Fernando Umaña, P. Jesús María Mesa, P. Cecilio de Lora, Mons. José Daniel Falla
VET
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Santa Semana Santa on line 22 Conversaciones Señor arzobispo Luis José Rueda Aparicio 18 Detrás del pastor ¡Diez meses ya! 4 Seab La situación actual del Colegio y parroquia Santa Isabel de Hungría 34 Seminario Mayor Signo de esperanza 30

Para que se siga moviendo

A medida que la pandemia por el COVID -19 se ha extendido en el tiempo y que finalmente ha llegado a afectar a todas las personas de alguna manera y a todas las actividades humanas, se hace inevitable una reflexión acerca de cómo continuar la vida en sus aspectos más básicos hasta los más trascendentes. La Iglesia no es ajena a esta situación y es necesario reconocer que estamos en una verdadera encrucijada en la cual las solas palabras están siendo superadas por los hechos irremediables.

Gran parte del engranaje pastoral está suspendido en las parroquias. Los planes pastorales han de ser revisados de comienzo a fin, teniendo en cuenta la situa ción de desastre que afecta a buena parte de una ciudad como Bogotá y que ha generado nuevas realidades, imposibles de prever hasta hace un año ya largo. Los sacerdotes ya empiezan a sentir fuertemente los efectos de no poder emplearse a fondo en su acción evangelizadora, efectos que tocan la fe, la misión, su cons titución sicológica y aún su propia perspectiva de vida. El mundo digital ha sido una herramienta de alguna utilidad hasta ahora, pero incapaz de reemplazar la relación personal y comunitaria que entraña la misión de la Iglesia.

¿Qué hay que hacer para que la Iglesia en Bogotá, la arquidiócesis, se siga mo viendo con suficiente energía en este contexto difícil y hasta cierto punto im previsible? Esto por la pandemia y también por el ambiente social agitado, una notable falta de autoridad civil en la ciudad y unos factores como la pobreza y la inseguridad, que todo lo condicionan. Pese a la gran acción caritativa y solidaria de la Arquidiócesis en la ciudad, y aún más allá de ella, algo no permite que esto se vea como luz de esperanza en la gran urbe. ¿Qué más hay que hacer aquí y aho ra? En principio se impone una reflexión pronta y hasta cierto punto novedosa y quizás también colectiva, para encontrar luces en la oscuridad. Una reflexión que oriente con claridad al mismo clero sobre lo que hay que hacer ahora, o mejor aún, cómo hacer la misión ahora, dentro de tantas limitaciones en todo sentido. Recordemos que todo está funcionando a medias, como el culto, por ejemplo, pero otras actividades están literalmente paralizadas y que, para agravar las cosas, la preocupación por el sostenimiento de la Iglesia y sus ministros crece a pasos agigantados. ¿Nos aboca la pandemia a un modo totalmente nuevo de cumplir la misión evangelizadora?

Es de la mayor importancia que en un momento como el actual se dé amplia mente la palabra a los sacerdotes para, entre todos, generar una respuesta adecua da desde el punto de vista pastoral, espiritual y humano. La Iglesia que se mueve es sobre todo la de las parroquias. Allí sucede realmente la vida del pueblo de Dios. La evangelización se da cotidianamente a través de los sacerdotes que son párrocos y vicarios parroquiales. En la voz de ellos hay que encontrar los caminos reales, posibles, los pasos correctos en este momento de nuestra historia. Es una hora ideal para compartir experiencias de desolación y de esperanza, de fracaso y de logro, desde la verdadera realidad de las comunidades cristianas parroquiales. Quizás se requiera ahora como nunca la toma de decisiones audaces que abran nuevos campos y ambientes a la pastoral. Puede ser la hora de volver a las casas de familia con la Palabra y con la celebración de los sacramentos. Ahora puede ser mejor que nunca la hora de los laicos, motivándolos a ser los primeros y ver daderos evangelizadores de sus familias y ambientes de trabajo. Hora también para incrementar a fondo el espíritu orante de todo el pueblo de Dios en su vida cotidiana, de manera que, habiéndose cerrado los templos de piedra y ladrillo, se abran los de carne y hueso, los que se dan en cada bautizado. Momento para promover la caridad como nunca antes, pero no solo a través de las realizaciones del clero, sino de cada cristiano que quiera honrar ese noble título. En fin, se re quiere una pronta reflexión, que no sea eterna, que identifique unas pocas pero contundentes acciones pastorales y espirituales que reflejen el cuidado de la Igle sia por el pueblo de Dios y que llenen otra vez de alegría y sentido la vida de los presbíteros que, como lo escribí alguna vez en El Catolicismo, son las verdaderas ruedas de la Iglesia.

Editorial
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Bienvenido Daniel, nuevo presbítero arquidiocesano

Se llama Daniel Fernando Almanza, nació en Choachí hace 28 años, le gusta cantar y tocar guitarra, se formó en el Seminario Mayor y vive con su mamá, doña Ester, y dos hermanos.

El pasado sábado 20 de marzo, en la Ca tedral Primada, siendo las 10 de la ma ñana y respetando todas las normas de bioseguridad impuestas por la si tuación pandémica del C OVID -19, el señor arzobispo Luis José Rueda Apari cio dio inicio a la ceremonia de ordena ción presbiteral. Los obispos auxiliares, Pedro Salamanca y Luis Manuel Alí fueron concelebrantes, con los rectores de los seminarios arquidiocesanos, los padres Edwin Vanegas del Seminario Mayor y José Vicente Sandino, del Se minario Misionero RedemptorisMater.

Estuvo presente el Consejo Episcopal arquidiocesano, el párroco de la cate dral padre Jorge Marín y también asis tieron presbíteros arquidiocesanos y los familiares del nuevo padre Almanza. En su homilía el señor arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, mon señor Rueda Aparicio, resaltó la im portancia de la misión sacerdotal al ser llamados por misericordia de Dios para ser pastores, ungidos por el Señor y por la Iglesia: “Somos elegidos para servir el pueblo de Dios, buscando la santidad, siendo ejemplo. Dejémonos buscar por el Señor todos los días”

Recalcó a Daniel Fernando que las “ac titudes paternales de Dios se verán reflejadas en su forma de pensar, de hablar, de vivir, orar, trabajar y de servir”. El buen pastor da la vida por sus ovejas, que es toda la Iglesia, re calcó, e hizo la comparación con un asalariado; uno, que tiene una visión pesimista, que cuando ve venir las di ficultades abandona todo.

“Debemos ser todo lo contario y espe cialmente en esta época de pandemia; debemos tener los pies en la tierra pero el corazón en el cielo y vivir la espiri tualidad de la esperanza ya que no es tiempo para el pesimismo”. Aseveró.

El sacerdote debe ser un hombre que resiste a las persecuciones sin violen cia, con bondad, es un hombre de paz, enseña a perdonar. Y a la luz del Evan gelio de San Juan, capítulo 10; debe tener tres características fundamen tales: Debe ser realista pero con visión de esperanza. Resistente pero con bon dad y sin violencia. Resiliente pero con apertura misionera.

Daniel, el padre Almanza, está feliz, escuchó el llamado de Dios para esta vocación sacerdotal. Quiere entregar su vida y su juventud al servicio de Dios aquí en la tierra. Invita también a otros jóvenes a seguir este camino, con op timismo, como una opción que vale la pena vivir.

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Notas arquidiocesanas

Detrás del pastor

Detrás del Pastor

¡Diez meses ya! El pasado 11 de junio, en la Catedral Primada, tomó posesión como arzobispo de Bogotá monseñor Luis José Rueda Aparicio. Desde entonces no ha pasado un día, con todo y pandemia, en el que el Arzobispo se haya quedado en casa, ha salido a caminar su Arquidiócesis, ha conocido los templos, los barrios, los fieles, los curas, los problemas y las cualidades –grandes- de Bogotá.

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Miércoles de Ceniza

Desde muy temprano, a las cinco y media de la mañana, el Arzobis po se reunió con 250 habitantes de calle en el Parque Santander, en el centro histórico de Bogotá. Allí se realizó la ceremonia de la imposición de la ceniza, com partió el desayuno con ellos y, en compañía de Fray Gabriel Gutié rrez, Fray Ñero, les donaron un Kit de aseo. Este sector de la ciu dad pertenece a la Vicaría Inma culada Concepción.

‘Cercanía, compasión y ternura en tiempos de pandemia’ será un im perativo evangélico para todos los que de diversas formas ejercemos el ministerio de la caridad con los más vulnerables y en estado de in defensión: Fray Ñero (Q. E. P. D.)”

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Misión al ritmo de Jesús

Estos tiempos han impedido la realización de los tradi cionales retiros del clero. Sin embargo, el Arzobispo y su presbiterio de han reunido en diferentes sitios de la Arquidiócesis. Ocho reuniones, una por cada territorio vicarial, con la cercana presencia de los obispos auxilia res Luis Manuel y Pedro.

“Conversión misionera, esperanza e ideal que nos une y congrega en la arquidiócesis de Bogotá” fue el lema de estos encuentros. Las imágenes corresponden al en cuentro de la Vicaría San José, en la parroquia del Niño Jesús del 20 Julio.

La visita al ISPA

El Instituto San Pablo Apóstol fue visitado por monseñor Luis José Rueda, en compañía de la Junta Directiva, el pasado mes de noviembre. Recorrió las unidades productivas, y conoció los procesos y el talento humano detrás de cada labor, reconociendo el trabajo, esfuerzo y valor que desde los talleres se hace como aporte importante a la educación y a la formación de los estudiantes.

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Visita al Famig

El 20 de noviembre, monseñor Rueda visitó las diferentes instalaciones del Famig. La casa de acogida en el barrio San Bernardo, en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Las instalaciones de la Calle 17 con Av. 68, el CEPCA y la Terminal del Salitre.

Habló con las hermanas escalabrinianas encargadas de estos lugares desde su fundación hace 20 años. Compartió con el padre Wilfran Oyola, el director ejecutivo de esta Funda ción, con los animadores de la evangelización de los migran tes y, por supuesto, con desplazados internos y extranjeros.

Instituto San Pablo Apóstol Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 7

El reto es el mismo, lo diferente es el momento

La arquidiócesis de Bogotá no escapa a este momento de reto, en todos los frentes. La pandemia lleva ya un año instalada en la historia, sin avisar que llegaba y sin fecha de caducidad.

Los fieles no pudimos volver a los templos durante un buen tiempo y ahora que podemos nos ha dado miedo o, tal vez, nos acomodamos a cambiar el canal de la serie policíaca al de la santa misa.

Hay muchos retos que enfrentar y, por eso, Fraternidad habló con monseñor Daniel Delgado, vicario episcopal territorial de Cristo Sacerdote. Aquí, algunas de sus ideas.

Por las vicarías episcopales

La experiencia: Lo que hemos sentido

Lo innegable, lo inevitable. Como humanidad estamos vinculados, de ma nera inexorable, para bien o para mal entendimos aquello de la aldea global. Un día fatal, una persona estornuda en un mercado en una ciudad de la lejana China y todo el mundo queda paralizado, la economía se derrumba, las ciu dades quedan desiertas, los lugares de culto en todas las religiones se cierran, y el miedo, la incertidumbre y la desesperanza se vuelven protagonistas. Así lo queramos ignorar, nos experimentamos humanidad, por una vez.

V.E.T. de Cristo Sacerdote V.E.T. de San José V.E.T. del Padre Misericordioso V.E.T. de la Inmaculada Concepción V.E.T. del Espíritu Santo V.E.T. de San Pablo V.E.T. de Santa Isabel de Hungría V.E.T. de San Pedro
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Corroboramos que ante situaciones de frontera como la actual, cómo todos experimentamos temor, cómo todos nos sentimos vulnerables, mortales, frágiles. Comproba mos que no somos dueños del mañana, que las agendas con base ora en la ataraxia ora en el hedonismo no ase guran la plenitud del hoy y del mañana y mucho menos, logran consolar los fracasos y carencias del pasado

Retos de la Vicaría Cristo Sacerdote

Comprendimos el valor impresionante de las tecnolo gías de la información y la comunicación. En todo senti do fueron herramientas luminosas en medio del túnel en el que quedamos sumidos. Hubo quienes las usaron para fines perversos, pero fue con mucho, mayor servicio a la comunicación, al contacto, a la relación, al encuentro, a la supervivencia.

También fuimos testigos y lo somos del espíritu de soli daridad que se afirma en tiempos de crisis: Hemos com partido, quizá como nunca lo que tenemos a pesar de los escasos, y lo hemos hecho a gusto. Nos hemos hecho la pri mera barrera contra el mal, nos hemos atrincherado en la solidaridad, en la oración, en la compañía, hemos valorado la tarea del personal de la salud, de los organismos de se guridad, de los gobiernos, de los sacerdotes y religiosas, de los voluntariados, no nos hemos quedado en aplausos. Nos hemos juntado para servir.

En la Iglesia hemos vivido de manera especial una espe cie de retiro espiritual prolongado, sufrido y consolado. Un año hecho a intervalos entre cuarentenas, confinamientos totales y por localidades, con los templos entreabiertos a veces escondidos, celebrando a hurtadillas como en los tiempos de las catacumbas, menos temerosos del virus, más temerosos de las autoridades, algunas bastante abyec tas, por cierto.

Vivimos este tiempo consolados por la certeza de la pre sencia del Señor en medio de las circunstancias. En medio de la tormenta siempre con nosotros, dándonos confianza, salvando. También recibimos permanentemente la guía del Papa, la visita del señor arzobispo y a la vez entre nosotros, estuvimos pendientes los unos de los otros. Fraternidad, fue quizás uno de los datos que más se hicieron palpables.

También, hay que decirlo sin penas, nos pusimos al día en la oración, leímos mucho, descansamos y algunos hasta nos dejamos crecer la barba.

Creo que no hay que teorizar mucho al respecto. El ideal que nos une y nos compromete en el plan de evangeliza ción contiene las claves. Es verdad que debe tomar el pro pio de la vicaría por sus condiciones particulares pero:

¿Qué significa vivir la fe (adhesión a la persona de Cristo y su proyecto del reino) expresada en la vida de la comunidad? Más allá de los programas que desarro llan proyectos y de los métodos y de los recursos y herra mientas… No quiero pecar de simplista pero se debe tra bajar seriamente en los itinerarios de iniciación cristiana en todos los ámbitos de la vida de las personas porque si no, ¿cómo se alcanza la anhelada adhesión?

Por otra parte es más vigente que nunca la anhelada in cidencia de la iglesia en la ciudad, contribuyendo a hacer de ella una sociedad misericordiosa, esto es: justa, recon ciliada, que cuida de la creación. Yo agrego tres palabras que son tres énfasis que manifiestan tres maneras de ser iglesia para salir juntos, renovados: solidaridad, frater nidad y esperanza, que no son moda sino que han sido desnudadas por estos tiempos de crisis.

En el seno de la Iglesia y concretamente en el seno de esta vicaría, entre sacerdotes, entre las comunidades, to dos, en torno al señor arzobispo, estamos llamados a ser levadura de fraternidad, de esperanza y de solidaridad, que expresen la adhesión de las comunidades a Jesucris to ya su proyecto del reino.

Por otra parte estamos todos llamados, sin excusas a ejercitarnos en la práctica del discernimiento de los sig nos de los tiempos (la lectura creyente de la realidad). No podemos seguir diseñando ni planes, ni proyectos, ni actividades, teniendo en menos lo que está sucediendo, los gritos de la ciudad, los gritos de la misma Iglesia e ignorando la acción permanente del Señor, que actúa en la historia y la conduce.

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Corroboramos que la injusticia no da tregua, no descansa, no va de vacaciones.
Son los retos de la Iglesia Universal, y los mismos de la Iglesia arquidiocesana, con el rostro propio de la VET.

Arte y cultura El Colegio Santa María estrena una bellísima capilla

La Capilla es la conjunción de cuatro propósitos

Mejorar desde la estética, el lugar, corazón del colegio. La belleza es uno de los caminos de acceso a Dios. Con sencillez, el papa Francisco en Lauda to Si’, propone “prestar atención a la belleza y amarla” como camino que “nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista”: una adecuada educación estética, precisamente porque enseña a percibir y apreciar lo bello, evita que el hombre se abandone a una lógica

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de uso y abuso sin escrúpulos, y le lle va a abrir los ojos al valor que posee cada ser en sí mismo, en primer lugar cada una de las personas (LS, n. 215).

Poner la arquitectura de servicio de la teología haciendo del recinto un lu gar cargado de profundo significado teológico.

Ofrecer a la comunidad educati va del Santa María una herramienta que permitiera vincular la academia y el evangelio como expresión de la integralidad de la formación y como aplicación del criterio primario de la evangelización en la escuela católica.

Hacer de la capilla un espacio ama do y deseado para el coloquio perso nal en la oración y la celebración co munitaria de la fe.

Se buscó entonces, pasar de un auditorio desapacible, con sus cons titutivos litúrgicos (altar, sede, atril, sagrario) anodinos, insustanciales, a la confección de un lugar acogedor, sereno, cargado de luz, con elemen tos contundentes, fijos y cargados de sentido.

Se dio el presbiterio la forma de almendra (mandorla en italiano), fi gura muy antigua que nace de la con junción de dos semicírculos (Dios y madre tierra), realidad divina y terre na muy utilizada en la Edad Media para enmarcar al Dios Pantocrator. Signo que además se llamó vesica piscis (vejiga de pez) y que además por ser forma de una semilla evo ca el contener la vida en su interior, además evoca la figura del pez muy usada por los cristianos en la Iglesia primitiva perseguida: no sólo repre sentaba al pescador de almas sino el anagrama cristiano por excelencia, pero que además contiene un acró nimo de profunda significación en la iconografía y la espiritualidad cristia na: ixtus.

En medio de la almendra los altares de donde brota y se sostiene la vida de la Iglesia: la Eucaristía y la Palabra. Estos dos lugares se ubican además

como remate y corona de las dos in tersecciones de la almendra: en una está presente la reserva del Santísimo con su lámpara perpetua encendida y, en la otra, el texto sagrado con su lámpara perpetua encendida.

En el fondo se levantan haciendo el semicírculo de Dios, seis cuerpos de mármol y granito que indican dos movimientos: los amarillos (en már mol) la realidad divina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: descenden tes. Es el misterio del amor de Dios siempre en búsqueda del hombre para salvarlo. Contiene esa pregunta inicial del Génesis ¿dónde estás? y ese clamor final del Apocalipsis “Ven, Se ñor Jesús” que sirven de marco al acto de la Encarnación mediante el cual “el Verbo se hace carne y pone su mora da entre nosotros” y los cuerpos de color tierra (en granito), ascendentes, conforman un calvario en dónde se pueden apreciar a Jesús, María y Juan. Es la tierra de la que está hecho el hombre, que es elevada a la herencia de la gloria por la encarnación, muer te y resurrección del Hijo de Dios.

El núcleo del misterio aquí narrado lo define el cuerpo central en el que se conjugan Divinidad y humanidad, y en donde además, flota en medio de una forma de cruz excavada el cuerpo inerte del Redentor, verdadero Dios y verdadero hombre. En Él se define la salvación, Él es la verdadera semilla que cae en tierra, y da fruto, en Él se conjugan el Dios ha bajado con el hombre elevado.

Del cuerpo central se desprenden en perfecta simetría los componentes de la sede desde donde el sacerdote en la celebración eucarística preside la comunidad. Allí, el sacerdote actúa en la persona de Cristo, es Cristo en medio de la comunidad a la cual pre side y de quien, en palabras del papa San Juan Pablo II, se transparenta la segunda persona de la Trinidad.

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Historias de vida

Monseñor Germán Pinilla Monroy

senté al Instituto Tihamer para hacer quinto elemental y, luego, cursar mi bachillerato. Lo recuerdo ese día con su sotana, sus gafas de marco ancho y negro y una especial amabilidad para mi mamá y para conmigo. Llevaba un año de ordenado y desde entonces mi relación con él fue de padre a hijo. Fue mi director espiritual a lo largo de mi formación y mi vida. Él me compartió la pasión por la Iglesia y la importan cia de que la Iglesia estuviera al día, entendiendo los momentos históricos y buscando respuestas, como lo ha cían los Padres Conciliares, para poder evangelizar el mundo moderno y poder enraizar el Evangelio en el alma de niños, adolescentes y jóvenes.

como profesor, como amigo y conse jero, como capellán o como párroco. Muchos los rosaristas que actualmente desempeñan cargos en la política o en la diplomacia o que son juristas o que son industriales o administradores… en fin que lloran su partida porque sembró en su corazón el Evangelio y porque era el guardián de la Tradición Rosarista. Nosotros, los sacerdotes del Instituto de Jesús Adolescente sentiremos su ausencia física, pero estará presente siempre con su sonrisa, su figura bona chona, su perspicacia y talante intelec tual, su fe y su amor por todos.

Elegía de monseñor Roberto Ospina Leongómez, obispo de Buga, en las exe quias de monseñor Germán Pinilla Monroy:

“Querido señor arzobispo de Bogotá, queridos auxiliares, sacerdotes pre sentes, familiares, amigos, laicos y fie les, rosaristas y a todos los que a través de los medios nos siguen en esta tarde gracias por su cariño, su presencia y su oración.

Quiero dirigir unas palabras al padre, al hermano, al amigo, al sacerdote for mador de juventudes.

Hoy hemos dado gracias al Señor, en esta Eucaristía, por un sacerdote ale gre, amable, amante de los libros y de la historia; siempre actualizado que dedicó su vida al servicio de la Iglesia en la urgente necesidad de evangeli zar adolescentes y jóvenes, con más de cuarenta años de servicio a la Uni versidad del Rosario como capellán. Especializado en Liturgia en Brujas, Bélgica, después del Concilio Vaticano II y en Catequesis en el Instituto Ca tólico de París, como actualización de la Licenciatura en Teología que había obtenido años atrás en la Universidad Javeriana.

Conocí a Germancito, como cariño samente muchos lo llamábamos, a finales del año 1957 cuando me pre

Fue durante esos años cuando empecé a pensar en ser sacerdote como él: des complicado, generoso, servicial y con total entrega con amor por la Palabra de Dios y con una predicación cercana y comprensible para todos.

Me enseñó a dejarme amar por Je sucristo, para poder amarlo con toda el alma y entregarle mi vida, como Jesús la entregó por cada uno de no sotros; me hizo soñar en ser íntegro, fiel y poder servir de tiempo completo al Señor con los ideales que el padre Ángel María Olarte Ángel, fundador del Instituto y formador de él y nues tro, nos iba contagiando.

Era emocionante en la década de los años sesenta, por todo lo que mundo estaba viviendo, Germán Pinilla Mon roy se esforzaba por mantenernos al día en lo que iba sucediendo en el mundo, pero en particular en el desa rrollo del Concilio.

Hoy somos muchísimos los que tene mos tanto que agradecerle, tanto que recordar… son muchos los jóvenes a los que acompañó durante sus largos años de ministerio sacerdotal, son mu chas las parejas que preparó para el matrimonio y para el bautismo, tan tas familias que acompañó en los mo mentos felices, pero también en los de sufrimiento y dolor.

Hoy muchos lloramos su partida, pero con la fe y la certeza de que goza en el cielo, porque dejó huellas profun das en el alma, tanto como sacerdote,

Que el Padre celestial, que nos regaló en Germancito un gran hombre, un gran sacerdote y un gran apóstol siga en viando obreros a su mies”.

Historia y cargos

Monseñor Germán nació en el hogar de don Germán Pinilla y doña Zoila Monroy. Tres herma nos conformaron la familia y, entre ellos, Jaime también fue presbítero. En 1957 monseñor Pinilla fue or denado presbítero para la arqui diócesis de Bogotá por el obispo Paolo Bertoli, entonces nuncio en Colombia. Realizó sus estudios superiores en la Universidad Ja veriana y en París; en el Instituto Católico recibió la Licenciatura en Teología. Su carisma lo puso al servicio de la formación de los jóvenes, como capellán de la Uni versidad Nacional, Pedagógica, Monserrate y el Rosario, en esta última por cuarenta años.

A su fallecimiento era director de la revista La Iglesia, a la que le había dado un toque de actualidad a través de las crónicas y artículos históricos, así como al haber incor porado el color en la publicación. Era canónigo del Capítulo de la Ca tedral Primada. Fue párroco en San Juan de Ávila y se mostraba orgu llosos del arte contemporáneo de su Cristo y sus imágenes, entonces era un templo pequeño.

Estuvo vinculado al Templete Eu carístico Vínculo de Amor, director del Instituto de Jesús Adolescente.

Dedicó su vida al servicio de la Iglesia en la urgente necesidad de evangelizar adolescentes y jóvenes.
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Historias de vida

Padre Fernando Umaña Montoya

El padre Umaña será recordado muy especialmente por su obra Foyer de Charité (1965), en Cogua, Cundinamar ca, donde adelantó por varias décadas una tarea de evangelización y espiri tualidad de dimensiones notables. Fue un predicador connotado y desde lu gares muy distantes infinidad de per sonas acudían a la acogedora casa del Foyer para celebrar la eucaristía con él y escuchar sus sabias predicaciones.

Un hombre al servicio del Espíritu y de la Iglesia

El pasado 21 de enero de 2021 murió el padre Fernando Umaña Montoya, a la edad de 85 años, pues había nacido en Bogotá el 12 de julio de 1935. Aun que se ordenó para la arquidiócesis de Bogotá, cuando se creó la diócesis de Zipaquirá quedó incardinado en esa iglesia particular.

Historia y cargos

Nació en Bogotá el 12 de julio de 1935, hijo de Guillermo Umaña Gutiérrez y Enriqueta Montoya Williamson.

Estudió su bachillerato en el Liceo de Cervantes

• Ingresó al Seminario Mayor de Bo gotá en 1953

Ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Bogotá el 14 de agosto de 1960

Licenciado en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma en 1962

Licenciado en Teología Dogmática en la Universidad Santo Tomás de Roma en 1963

Fue Vicario Parroquial en Santa María Magdalena de Roma en 1963  Vicario Parroquial de la Catedral de Zipaquirá y Capellán del Liceo Nacio nal de la Salle de Zipaquirá en 1964

Fue, junto con el padre Rafael Gar cía Herreros, un gran promotor de la Renovación Católica Carismática, centrada en la teología y acción del Espíritu Santo, y a través de este apos tolado un renovador muy activo de la vida cristiana de centenares de perso nas y de la diócesis de Zipaquirá. A ni vel de Iglesia, monseñor Buenaventu ra Jáuregui, decía el padre Umaña, fue el único que lo apoyó en los tiempos difíciles de inicio del apostolado caris mático. En los años finales de su vida también se dedicó a formar comuni dades cristianas para el crecimiento de la fe de muchas personas

Atendió el Provisorato por 12 años en la Curia diocesana de Zipaquirá desde 1965

Inició el Foyer de Charité de Zipa quirá el 15 de agosto de 1965

• Juez del Tribunal Superior Eclesiás tico de Colombia en 1969

Fundó la parroquia de Nuestra Se ñora de Lourdes en el barrio San Ra fael el 8 de marzo de 1969

Profesor de teología en el Seminario Mayor de Bogotá y en la universidad Javeriana desde 1970

• Vicario Episcopal de Pastoral Social en 1981

Compra el terreno “El Paraíso” para construir al actual Foyer de Charité de Cogua en 1976

Nombrado miembro del Comité Teológico del Episcopado en 1972

Inaugura la Casa del Foyer el 31 de mayo de 1980 con la presencia del

El padre Umaña también fue profe sor, canonista, escritor y un miembro de familia excelente. Como todos los grandes apóstoles de la Iglesia, tuvo que pasar por tiempos difíciles de in comprensión, de sanción y suspensión, de marginamiento dentro de la misma Iglesia. Pero, como afirma el Evange lio, han sido las obras y los frutos los que han terminado por confirmar la inmensa talla de este sacerdote de Dios y de su Iglesia. En cambio, sus detrac tores, como siempre sucede, se han perdido en el gris olvido para siempre. La memoria del padre Umaña, por su entrega total a Dios y a su Iglesia, per durará, sin duda, por muchos años.

La predicación, la oración, el amor a la Santísima Virgen María, la vida de comunidad, la confesión frecuente, fueron los pilares de la vida sacerdotal del padre Umaña. Él mismo afirmaba que en su vida el sacerdocio lo fue todo.

A continuación, algunos datos bio gráficos y el elenco de tareas pastora les que desempeñó el padre Fernando Umaña a lo largo de su vida.

cardenal Aníbal Muñoz Duque y 10 obispos de la Provincia

Nombrado Delegado Episcopal de Pastoral Social en 1981

Miembro del Consejo Presbiteral en 1984

Miembro del Consejo Central de los Foyers en Francia en 1988

• Escribió los libros: “José de Nazaret, esposo de María” y “María Sacra mento y presencia” en 1993, “Una corta historia de una larga familia” en 1995, “El misterio de las Bodas” en el año 2000 y “Mi pequeña Aven tura” en el año 2010

• Tuvo la Dedicación del santuario del Señor de la Misericordia en el año 2001

Inicia la “Comunidad Alianza Nueva del Corazón de Jesús y María” en el año 2011

Fallece el 21 de enero de 2021

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Historias de vida

Recién me pensioné, y en mi nueva calidad de ocioso y viejo por una reso lución de Colpensiones, recibí una lla mada de una señora de la vecindad de Mazurén invitándome a animar una Eucaristía en un conjunto residencial. Allí estuve muy cumplido con mi gui tarra, fiel compañera, y relacionado con un sacerdote quien oficiaría dicha eucaristía. Me presenté y siguiendo el rigor de estos eventos, le enumeré rá pidamente el repertorio para la misa mientras este cura se revestía. Casi sin mediar palabras y muy serio, asintió y comenzamos, no sólo esa misa sino una inolvidable y muy próspera amis tad. Al finalizar la ceremonia me llamó y sacando una agenda tomó mis datos de nombre y teléfono, datos que gara bateó en la última página de su librito de citas y apuntes.

A los pocos días me llamó y me invitó a conocer la sede de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Aparecida, nombre muy extenso para la pequeñísima capilla que había cons truido en un rincón del parqueadero del supermercado Carulla de la calle 153 con la Avenida Boyacá, asignán dome unas misas como animador y entregándome unos CD’s con el Himno de Aparecida, me solicitó aprenderlo para cantarlo al principio de cada rito parroquial. Así que durante algunos meses asistí a ellas y colaboré en di fundir este canto a la Virgen.

No tardó el Curita en enviarme a un Diplomado en Proyectos Sostenibles dictado en la Sede de la Conferencia Episcopal y luego inscribirme en Cur sillos de Cristiandad, institución de la cual él fue asesor y consejero en Ve nezuela y ahora en Bogotá era su más ferviente defensor.

Definitivamente, con el padre Jesús María Mesa Ramírez, nos hicimos muy buenos amigos.

Fueron muchas las tardes que reuni dos en la cafetería de supermercado planeamos, evaluamos y discutimos muchas acciones, políticas y estrate gias para el beneficio de la parroquia y que él me participaba y aceptaba mis humildes sugerencias. A veces lo ha cíamos con los diferentes líderes de los grupos parroquiales, de los cuales había cerca de un centenar.

Cuando venían sus superiores jerár quicos, tales como monseñor Roberto Ospina, monseñor Alberto Ojalvo o el mismo cardenal Rubén Salazar, se sorprendían de encontrar un territo rio demarcado geográficamente como parroquia, sin ningún templo, salvo la capillita con cara de oratorio, pero con decenas de sedes parroquiales en todos los salones comunales de los conjuntos residenciales y en donde sí se vivía el lema de “Salir al Encuentro”, en dónde cada feligrés llevaba su parroquia, su propio templo y al mismo Jesucristo en su corazón.

El padre Jesús María, quien también llevaba por nombre Benito, que poco le gustaba, tenía la gran capacidad gerencial y de infinito liderazgo para alcanzar todos estos logros. Detestaba que se pidieran dineros para cualquier cosa y en materia de recaudos econó micos era muy respetuoso, cauto y delicado, política que despertaba más solidaridad y generosidad entre la feli gresía. Nunca lo vi “bravo”, a pesar de todas las contingencias de administrar una parroquia en esas condiciones, aún con los severos contradictores que lo demandaron por perturbar la paz, debido a que los domingos celebraba eucaristías desde las ocho de la ma ñana en el parqueadero del supermer cado y algunos habitantes del conjunto vecino se disgustaban de oír la misa desde sus camas

El padre Mesa, se confesaba como le gítimo “montañero” y nunca perdió su

acento paisa a pesar de los muchos años en Venezuela y otros tantos Bogotá. Trabajando con él, recordé mis años de niño cuando milité en la cofradía de los “acólitos anónimos”, en el coro de la iglesia y en los diferentes grupos católi cos alrededor de la parroquia.

Cualquier día, llegó la noticia de su traslado e inmediatamente, a toda la feligresía se nos hizo un nudo en la gar ganta. Se iba un inolvidable Pastor y amigo, se iba “Mesita”, como alguna vez nos contó que le decían en el seminario, esto debido a su gran incondicionalidad y disposición de servicio, característi cas que lo acompañaron hasta el luc tuoso día en que la huesa lo sorprendió apurando un sorbo de su café matinal. Adiós mi amigo, adiós, inolvidable e irreemplazable pastor. Quienes tuvi mos el privilegio de conocerle de cerca, estamos seguros de su ascenso directo a la Casa del Padre, en donde, gracias a su ejemplo y bondad cristiana será premiado con la presencia del Creador por los siglos de los siglos.

Fernando alvarado López, Doctor en educación

Historia y cargos

El padre Jesús Mesa nació en Santa Rosa de Osos. Muy niño quedó huérfano y fue recibido en casa de unos tíos que pronto lo enviaron al seminario en Yarumal. Allí em pezó su vocación y viajó a Vene zuela, a la diócesis de Calabozo, en donde fue ordenado presbítero.

En Venezuela fue profesor del se minario y vicario en la Catedral. Recibió la licenciatura en Filoso fía y Teología en la Universidad de San Buenaventura. Estudió en Roma en la Universidad de la Santa Cruz y recibió un grado en Derecho Canónico. En el vecino país fue vicario judicial, luego rea lizó estudios sobre familia en el ITEPAL.

Cuando volvió a Colombia, en Bo gotá se dedicó a la pastoral de la Esperanza y trabajó en servicios exequiales hasta que fue nom brado en Nuestra Señora de Apa recida. Después fue trasladado al Señor de las Bienaventuranzas, siendo su párroco falleció el 16 de enero.

Padre Jesús María Mesa Ramírez El Inolvidable Pastor
14 - Fraternidad - Mayo 2021

Pasando los días entre libros y juegos, con educación marianista acabó por enamorarse de “la María”, “la mucha chita nazarena sencilla y bella” que le enseñó a reír y a llorar al mejor estilo de los místicos y los nuevos teólogos del preconcilio, queriendo abrir ventanas de una Iglesia que vive en nuevos mundos.

En la tarde del Sábado Santo, 3 de abril, los religiosos marianistas de la Región Colombia-Ecuador anunciaron la Pas cua del padre Cecilio de Lora a los 92 años de edad. Hacía algunos días estaba internado en el Hospital Universitario San Ignacio, en Bogotá, donde fue aten dido por COVID-19.

El padre Cecilio nació en Larache, el 16 de abril de 1929 -entonces, protecto rado español de Marruecos- y realizó su primera profesión como religioso marianista en Elorrio (España), el 19 de septiembre de 1946. Luego de su profe sión perpetua, el 15 de agosto de 1952, fue ordenado sacerdote en Friburgo (Suiza) el 14 de julio de 1957. Era licenciado en Filosofía (Universidad de Madrid, 1953), licenciado en Teología (Universidad de Friburgo, 1958) y licenciado en Cien cias Sociales (Universidad Gregoriana de Roma, 1960). Recibió el título de ma gíster en Sociología de la Educación en 1961 (Universidad de Columbia, Nueva York) y era doctor en Ciencias Sociales de la Universidad Gregoriana (Roma, 1964).

Su llegada al CELAM

La mayor parte de sus 74 años como consagrado, como religioso de la Com pañía de María, los vivió en América Latina, particularmente en Colombia y en Ecuador. “Cuando me preparaba para venir a Colombia asistí a un en cuentro en Lovaina (Bélgica) con la institución Pro Mundi Vita, que tuvo una gran influencia en los años 60, bajo la dirección del padre Kerkofs, S.J.; allí tuve la ocasión enriquecedora de largos coloquios con monseñor Ma nuel Larraín, entonces presidente del CELAM y obispo de Talca, en Chile”, se lee en uno de los testimonios recu perados por Kaired en su serie Prima vera Eclesial.

La propuesta de trabajar con el CELAM vino del propio monseñor Larraín. “Yo buscaba, entonces, un lugar y una tarea que respondiera a mis inquie tudes misioneras”, recordaba el padre Cecilio. El padre Julio Hoyos, su supe rior provincial en aquella época, es tuvo de acuerdo.

Desde su llegada a Bogotá se vinculó a la Secretaría General del CELAM con la misión de colaborar en la prepara ción de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se realizaría en agosto de 1968, en Mede llín, con el propósito de reunir al epis copado del continente “para ver cómo podría traducirse y aplicarse el Conci lio a nuestra realidad con un profundo sentido pastoral”.

Lo vivido en aquellos años marcaría para siempre su itinerario como re ligioso, sacerdote, teólogo, pastora lista y educador. “Compartí, en primer lugar mis funciones de adjunto al se cretario general del CELAM, monse ñor Julián Mendoza -poco más tarde primer obispo de Buga, Colombia-. Posteriormente llegó a Bogotá como Secretario General del CELAM monse ñor Eduardo Pironio, desde Argentina; con él trabajé intensamente, como miembro del equipo de la secretaría general, en la elaboración de la temá

tica y de la logística que encuadraría la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano”.

Una Iglesia que opta por los pobres

El padre Lora lo arriesgó todo por una Iglesia que opta por los pobres del continente y se juega la existencia por ellos, como insiste el papa Francisco -“una Iglesia pobre y para los pobres”y como lo hicieron tantos mártires, entre ellos el arzobispo de San Sal vador, san Óscar Arnulfo Romero, a quien conoció de cerca durante la Conferencia de Puebla, en la que hizo parte de un grupo de teólogos asesores convocados por la Confederación Lati noamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR).

Como testigo de Medellín -“de primera línea”- insistió en sus opciones pas torales, posteriormente retomadas y actualizadas en las Conferencias de Puebla, Santo Domingo y Aparecida, como la guía para abrazar una ‘Iglesia para el Reino de Dios’, título de uno de sus libros publicados por PPC (2011).

Su testimonio profético estuvo pre sente en todas las responsabilidades que asumió con los marianistas como con la vida religiosa. En la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos (CER) y en la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC), ha dejado un fecundo legado entre conferencias, retiros espirituales, artículos y otras participaciones junto con los equipos de reflexión teológica.

Al cumplirse los 50 años del aconte cimiento de Medellín, en un congreso organizado por la CRC de esta ciudad, comenzó diciendo que “cuando no sa bemos a dónde vamos, buenos es saber de dónde venimos”. Hoy su Pascua in vita a mantener vivo y actual el ‘patri monio’ de la Iglesia de los pobres.

En Bogotá estuvo cercanamente con los pobres al servir en la parroquia Beato Guillermo José Chaminade, en el barrio Palermo Sur, en la localidad Rafael Uribe Uribe, Vicaría San Pablo. Fue superior de la Compañía de María en 1980, miembro del CELAM y de la CLAR.

(Prensa-Celam) Padre Cecilio de Lora Soria, SM Porque el amor lo puede todoa Historias de vida Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 15

Historias de vida

Monseñor José Daniel Falla Robles

viembre de 1992. Su preparación pro fesional en administración iba de la mano con el don de gentes, tan nece saria en la Nueva Evangelización, que debíamos liderar los nuevos clérigos, al cumplirse los 500 años de la evan gelización de nuestra América.

José Daniel contó con la suficiente capacidad para ir delante de quienes, postrados a los pies del Maestro, fui mos llamados al ministerio por manos de cardenal Revollo, aquel 28 de no

Historia y cargos

Su preocupación por sus hermanos en el presbiterio fue clave para la for mación de los seminaristas menores, mejorar la seguridad social del Clero, propuesta por el cardenal Rubiano, y contar con él para departir, a mante les, cantos, anécdotas y risotadas. Era sencillamente fraterno. Su llamado al episcopado fue oportuno, inteli gente y un grato signo entre el clero bogotano. Llevó por todas partes su bagaje de humanidad; los obispos de Colombia contaron con un secretario cercano, diligente y prudente; todos tuvieron que ver con su amabilidad.

Se rodeó y enamoró del pueblo que se le confió. En los últimos años, como

obispo de Soacha, impresionaba su capacidad para hacer presencia por todos los espacios de su redil, habili dad para servirse de las redes sociales, y siempre, con una amplia sonrisa. El pastor llegó a oler a oveja y las ovejas se llevaban a sus hogares la fragancia del pastor, en medio de tanta pobreza, necesidad y urgencia por mantener su clero unido y laborioso por los asun tos del Evangelio.

Miró y abrazó con alegría y misericor dia, por eso será recordado con alegría y misericordia. María, madre, marcó su espiritualidad, y ella misma se encargará de recibirlo en las puertas donde Aquel que nos llama a la Mesa, lo servirá.

José Daniel, hombre, sabíamos que eras un adelantado, pero eso no quería decir que con tanta prontitud te nos adelantaras… y sin poder despedirte como lo merecen los hermanos.

Víctor Ricardo Moreno Holguín, Pbro

Monseñor José Daniel Falla Robles nació en Bogotá el 7 de oc tubre de 1956, hizo sus estudios de primaria (1964-1968) y se cundaria (1969-1974) en el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario de Bogotá. Ingresó a la Universidad de los Andes en la cual cursó la carrera de Ingeniería Industrial, en el mismo centro obtuvo un Magíster en Administración Empresarial (1981-1982). Luego, en el Seminario Mayor San José de Bogotá en el año 1987, llevó a cabo los estudios de Filosofía (19871988) y de Teología (1989-1992). Recibió la Ordenación Sa cerdotal, del entonces Arzobispo de Bogotá, cardenal Mario Revollo Bravo, el 28 de noviembre de 1992, incardinándose a la arquidiócesis de Bogotá. Durante los años de ejercicio del ministerio sacerdotal desempeñó los siguientes cargos:

Miembro del Equipo de Formadores del Seminario Menor de Bogotá (1993- 1994).

• Rector del Seminario Menor de la arquidiócesis de Bogotá (1995).

Párroco en Nuestra Señora del Campo (1996-2001).

Miembro de la Comisión Arquidiocesana del Diezmo (1996).

Párroco en San Diego (2002-2004).

• Rector del Santuario de El Señor de Monserrate (2004).

• Director de la Fundación de la Caja de Auxilios del Clero (1996).

• Síndico del Seminario Mayor de San José (1996).

Miembro de la Junta Directiva de la Fundación Librería del Seminario (1997).

Miembro del Consejo Superior de la Fundación Mutuo Auxilio Sacerdotal Colombiano, MASC (1997).

• Miembro del Consejo Presbiteral (2002) y Miembro del Colegio de Consultores (2005).

Miembro de la Junta Directiva de las Fundación Buen Sa maritano (2006).

• Asesor Espiritual de la Acción Católica Arquidiocesana de Bogotá (2007).

Miembro de la Comisión de Formación Permanente del Clero (2007).

El 15 de abril de 2009 Su Santidad Benedicto XVI lo nom bró obispo titular de Calama y Auxiliar de la arquidiócesis de Cali.

El 15 de julio de 2012 durante la XCIII Asamblea Plenaria del Episcopado es nombrado Secretario General de la Con ferencia Episcopal.

El 29 de junio de 2016 el papa Francisco nombra a monse ñor José Daniel Falla Robles como obispo de Soacha.

Cuando un hermano se va..
16 - Fraternidad - Mayo 2021

NUESTRA IGLESIA, UN HOGAR SEGURO

Ahora en el año 2021 “Todo lo que hemos aprendido en estos dos años de trabajo continuo en la OBT a fa vor de la prevención de la violencia sexual, de la formación de las co munidades parroquiales, colegios, fundaciones y del acompañamien to de las víctimas y sus familiares lo hemos querido plasmar en esta obra que consigna, presenta y de sarrolla, los propósitos de acción” indica monseñor Luis Manuel Alí. Ese trabajo se evidencia en el libro Nuestra Iglesia un Hogar Seguro. Lineamientos para la prevención de la violencia sexual contra niños, niñas,adolescentesypersonasvul nerables en ambientes eclesiales. El libro consta de cinco capítulos: Igle sia y violencia sexual, Generalida des sobre la violencia sexual, Marco jurídico y canónico, La prevención de la violencia sexual en la arqui diócesis de Bogotá y Estrategias preventivas.

En la mañana del martes 4 de mayo se realizó la reunión general del presbiterio más de 300 sacerdotes de la arquidiócesis de Bogotá, se reunieron vía Zoom

Uno de los tópicos tratados en la re unión fue la presentación del libro Nuestra Iglesia un Hogar Seguro. Lineamientosparalaprevenciónde laviolenciasexualcontraniños,ni ñas,adolescentesypersonasvulne rables en ambientes eclesiales por monseñor Luis Manuel Alí obispo auxiliar de la Arquidiócesis, monse ñor Alejandro Díaz y Andrea Mile na Arévalo, trabajadora social de la Oficina del Buen trato.

En su presentación realizaron un recorrido por la historia de la Ofici na del Buen Trato (OBT), la cual se encuentra en servicio en la Arqui diócesis desde el año 2018. Desde su creación la OBT ha formado 30 ges tores entre sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos, en alianza con la Pontifica Universidad Gre goriana de Roma y la Fundación Universitaria Monserrate. En febre ro de 2019 fue presentado el libro Entornos protectores en la Iglesia: Ruta de acompañamiento en pre

Notas arquidiocesanas

suntos casos de violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y adultosenestadodevulnerabilidad

Durante el 2019 y 2020 se realizó el curso virtual “Entornos Protectores en la Iglesia” el cual brindó las he rramientas básicas para que todos los agentes de la evangelización puedan prevenir y activar la Ruta diseñada para poder identificar posibles casos de violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes o personas vulnerables. Participa ron unas 2 400 personas en cuatro cursos. 1 400 personas de la arqui diócesis de Bogotá y los otros 1 000, de otras circunscripciones eclesiás ticas y comunidades de vida con sagrada, tanto masculinas como femeninas.

Así mismo, se ha realizado la for mación en comunidades parroquia les, colegios, fundaciones y diferen tes actividades tanto para adultos como menores de edad entorno a la socialización de la Ruta de acom pañamiento en presuntos casos de violencia sexual y por su puesto el acompañamiento a las víctimas de violencia sexual y sus familiares.

Ha sido un trabajo colectivo, se con tó con la participación de la doctora Patricia Eugenia Carrera, socióloga y experta en temas de violencia se xual en contra de menores de edad, quien trabajo con el equipo de la OBT:  Andrea Milena Arévalo y Diana Suarez. También, se tuvo la colaboración de monseñor Jaime Mancera, monseñor Alejandro Díaz con su aporte como teólogo moral. Y por supuesto los canonistas: pa dre Leonardo Cárdenas, monseñor Pedro Mercado y monseñor Darío Álvarez. En la parte legal colaboró el diácono Germán Oviedo.

El libro ya fue enviado a cada párro co que hace parte de la arquidiócesis de Bogotá. Y pretende ampliar y dar soporte al trabajo del lineamiento preventivo que ha realizado la Ofi cina del Buen Trato desde su crea ción. Por eso, se busca potenciar comportamientos y prácticas que tienden a la protección y contener los factores de riesgo que sirve de ocasión para una situación dañina en los ambientes eclesiales.

Se espera para el próximo año la presentación de un nuevo libro lla mado Modelo de atención psicoso cial para víctimas de violencia se xual en ambientes eclesiales.

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 17

NUESTRA IGLESIA, UN HOGAR SEGURO Lineamientos para la prevención de la violencia sexual Lineamientos para la prevención de la violencia sexual contra niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables en ambientes eclesiales Oficina para el Buen Trato - Arquidiócesis de Bogotá
03/03/2021 12:40:55

CONVERSACIONES

Padre Rafael De Brigard (RDB): Hoy tenemos el gusto de tener con nosotros a monseñor Luis José Rueda Aparicio, para que nos dé sus pareceres sobre sobre su actividad y la misión de nuestra Iglesia.

Señor Arzobispo Rueda (SAR): Muchas gracias padre Rafael.

(RDB): Primero, le tengo como tres o cuatro preguntas de fácil respuesta, creo yo. Lo primero que quería preguntarle es, en estos meses que ya lleva al frente de la Arquidiócesis ¿qué elementos ha encontrado como característicos de esta Iglesia nuestra particular?

(SAR): Son ya casi nueve meses padre Rafael, y varias sorpresas; varias sorpresas que son sorpresas de Dios. Yo titularía este fragmento “Dios en la ciudad” en la ciudad capital que tiene rostro, y ¿cuáles son los rostros? el primero el pueblo de Dios me sorprendo encontrar comunidades parroquiales muy vivas, que a través del plan de evangelización -Plan E- han ido creciendo en la santidad, en la integra ción, en la comunión y la participación; claro, es desbordante el número de perso nas; faltarían muchas parroquias, faltarían muchos sacerdotes.

Me sorprende, además, el clero. El clero porque es muy fraterno. Y estoy hablando con usted precisamente de eso. Es un clero fraterno y solidario, que piensa en los hermanos que están en sectores difíciles, porque Bogotá tiene distintos sectores, distintos perfiles; pero hay una cohesión, hay un vínculo de fraternidad muy bello que me sorprende y le doy gracias a Dios en el clero. Dentro de la Iglesia me llama mucho la atención la riqueza de la vida consagrada femenina y masculina inserta con distintas obras sociales, atendiendo enfermos, atendiendo ancianos, niños, co medores, con obras sociales silenciosas, pero que van construyendo el tejido de la ciudad y el tejido de la Iglesia.

Y, finalmente las fundaciones que tiene la arquidiócesis de Bogotá para el ser vicio de los bogotanos, de hombres y mujeres porque Bogotá es receptor de toda Fraternidad, días antes de la Semana Santa, entrevistó al señor arzobispo Luis José Rueda Aparicio, en las instalaciones del Seminario Mayor Arqui diocesano RedemptorisMater.

18 - Fraternidad - Mayo 2021

Colombia y ahora de migrantes vene zolanos, también eso me sorprende positivamente

Me preocupa un poco la situación vocacional y le estamos pidiendo al Señor que haya muchos santos, buenos sacerdotes, muy misioneros necesarios para esta ciudad y para la Iglesia universal. Tenemos dos se minarios arquidiocesanos, este, el Redemptoris Mater y el tradicional de San José, el más importante de los seminarios de Colombia, pero claro estamos llamando al corazón de los jóvenes en nombre de Cristo, y los estamos invitando al seguimiento y al servicio, al sacerdocio y a la misión.

(RDB): Se acerca ya la Semana Santa, estamos en plena Cuaresma y Usted ha emitido una comunicación, unas orientaciones. En síntesis ¿cuál es su propuesta para la celebración de la próxima Semana Santa?

(SAR): Yo sintetizo, padre Rafael, como en tres elementos lo que se nos viene en la Semana Santa: primero, Cristo es el centro de la Semana Santa. Cristo en su pasión, muerte y resurrección. Cristo vivo; esto no es un acontecimiento del pasado. La liturgia de la Iglesia es hoy. Es un permanente hoy. Es el paso de Cristo por nuestra ciudad, por nuestra his toria, de cada uno de nosotros y de las comunidades. Primero, Cristo es el centro. Segundo, la Iglesia Uni versal nos ha dado, a través de la

congregación para los sacramentos, unas orientaciones desde el Santo Padre, desde la Santa Sede, invitán donos a continuar en la celebración de la Semana Santa con todo su mis terio Pascual, pero cuidando la vida porque la pandemia está presente, porque todavía tenemos que ser muy responsables y digo todavía y después todo el tiempo que la enseñanza que nos haya dejado la pandemia es cui darnos: a nosotros mismos y cuidar nuestros entornos para que haya ca lidad de vida. Entonces estaremos en ese criterio de cuidarnos todavía.

Y tercero, habrá unas restriccio nes, habrá unas situaciones que al gunos sentirán como incomodidad, pero debemos cumplir los aforos; debemos cumplir todos los protoco los convenidos entre la Conferencia Episcopal y el Ministerio de Salud de nuestro país y además eso llevará a que se supriman procesiones, lavato rio de los pies, y que se tenga la posi bilidad además de distintos horarios de celebración.

(RDB): Monseñor, para este año 2021, que ya cogió vuelo ¿quisie ra usted hacer algunas insistencias pastorales para la arquidiócesis de Bogotá? En dos o tres líneas quisiera que todas las parroquias se trabaja ran.

(SAR): He estado diciendo y ha ciendo discernimiento con el Consejo Episcopal en varias cosas. Primero,

debemos retomar el ideal arquidio cesano, el para dónde vamos, el de dónde venimos, el dónde estamos y para dónde vamos y ese ideal arqui diocesano del Plan E, es muy intere sante porque parte de la persona de Jesucristo. Adherirnos a la persona de Jesucristo el Señor. De allí parte todo; de allí parte la dimensión de anuncio; de allí parte la dimensión de comu nión y participación y de allí parte la dimensión social de la evangeli zación. Adherirnos a la persona de Jesucristo, volver al ideal como diría la palabra de Dios, volver al amor pri mero. Eso es el primer énfasis.

El segundo es: pongámonos todos a trabajar por las vocaciones. Que sea un trabajo de todos, y cuando digo vocaciones digo las vocaciones sa cerdotales, que necesitamos mucho, las vocaciones a la vida consagrada, hombres y mujeres, y la vida de voca ción de los laicos participando en la vida de las parroquias.

Lo tercero es que es muy impor tante, que nosotros, asumiendo la pandemia, que busquemos, que sal gamos, que pasemos de la primera etapa que fue reactiva; la segunda etapa de adaptación y vayamos a una etapa de resiliencia caracterizada por la fraternidad, por las alianzas, por la cooperación, por la ayuda mutua con une eje de espiritualidad comunitaria y misionera por ahí va el camino que estamos proponiendo.

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 19

Como acercarse y conocer al catecumenado

La Coordinación de Iniciación Cristiana de la Vicaría de Evangelización de la arquidiócesis de Bogotá ha presenta do el libro Líneas Comunes del Catecumenado, en la arqui diócesis de Bogotá, como resultado de la reflexión de más de noventa personas de diferentes partes del mundo, sobre la necesidad de guiar y visibilizar al adulto que, en esta se cularizada sociedad, está en la búsqueda de Dios.

El padre Manuel Jiménez, sacerdote arquidiocesano, habló con El Catolicismo sobre el proceso de elaboración de este texto, su publicación y su utilidad.

Entre las cosas que resaltó el padre Jiménez está el traba jo permanente y silencioso de un grupo de más de noventa personas a lo largo de cuatro años de reuniones y reflexio nes para llegar a presentar un trabajo que sea referencia para los otros grupos de reflexión y preparación catequéti ca y la importancia de hacer visible la búsqueda de Dios de adultos comprometidos con su vida espiritual.

Para hacer un poco de historia habrá que contar que este trabajo empezó con la creación misma de la Coordinación de Iniciación Cristiana en la Vicaría de Evangelización y de la conformación del grupo de trabajo, liderado por el padre Manuel y conformado por Yari Calderón y Johanna Otálora.

Este equipo estuvo a cargo de un congreso sobre el Cate cumenado de Adultos no Bautizados, con la participación de dos profesores de la Universidad Lumen Vitae, para mostrar que es el catecumenado de adultos el que tiene que inspirar las demás formas de catequesis.

El libro está estructurado en tres partes: Una explicación de las distintas dimensiones y especificidades de lo que es el catecumenado de adultos; la estructura del catecumena do en la Arquidiócesis y ser inspiración para las otras ins tancias de la iniciación cristiana.

El texto ya está en la Vicaría y ha sido entregado a quie nes participaron de su creación, a los vicarios, obispos au xiliares y al Señor Arzobispo.

Es un texto pionero en América y será entregado a todos los obispos del país.

Padre Manuel Jiménez sacerdote arquidiocesano, tiene un doctorado en Teología Pastoral con énfasis en pastoral juvenil y Catequesis de la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, y un Posdoctorado en Ciencias Sociales, niñez y Juventud Clacso, Flacso, Cinde y de la Universidad de San Pablo. Miembro de la Sociedad de Catequetas de América Latina, SCALA. Investigador del Observatorio para la Paz, Bogotá. Miembro de la Sociedad Amerindia Continental. Miembro del Equipo de Reflexión TeológicoPastoral del CELAM).

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 21
La iniciación cristiana es una experiencia en comunidad
Notas arquidiocesanas

Semana Santa on line

22 - Fraternidad - Mayo 2021

En la segunda Semana Santa en confinamiento por causa de pan demia se permitió la presencia de fieles, pocos, con distanciamiento y todas las nuevas costumbres que se han adoptado por precaución, higiene y disciplina.

La Catedral no sólo no fue excep ción, fue ejemplo. Se realizaron todas las ceremonias y se transmitieron por el Canal RCN, que cumple ya un año de estar acompañando, primero al señor cardenal Rubén Salazar y ahora al arzobispo Luis José Rueda.

Las ceremonias fueron sobrias, cortas y con el acompañamiento del Batallón Guardia Presidencial, que pertenece a la parroquia. El Domingo de Ramos los fieles llegaron con palmas “de la casa”, acatando el cui dado de la Casa Común y preservando la Palma de Cera.

Dentro de la semana se celebró la Misa Crismal, sin la numerosa pre sencia acostumbrada. Sólo el Conse jo Episcopal, miembros del Consejo presbiteral y algunos arciprestes.

El Jueves Santo sin lavatorio ni procesiones, ni visitas a Monumentos. Más íntimo y de adoración al Santísimo; lo mismo el Viernes San to, con un Santo Sepulcro discreto, a los pies de la imagen de la Dolorosa. Pero en las horas de la mañana emo cionó el Viacrucis con la Plaza de Bolívar vacía. En el marco estaban las catorce estaciones en manos de los rectores de las iglesias y los párrocos de las parroquias pertenecientes al arciprestazgo del centro histórico de la ciudad. Más tarde el Sermón de las Siete Palabras a cargo del párroco de la Catedral, padre Jorge Marín, el Se ñor Arzobispo, los diáconos perma nentes Germán Giraldo y Gonzalo Sandoval y la hermana Evangelina, de la Hijas de la Iglesia.

Y finalmente la esperada Pascua, más temprano que de costumbre debido a los horarios de transmisión del Canal, y el domingo, con la procesión dentro del recinto catedrali cio del Señor Resucitado.

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Parroquias

Reavivar la comunidad parroquial, el principal reto de la parroquia Madre Teresa de Calcuta

La parroquia Madre Teresa de Calcu ta, creada en el año 2005, se encuen tra ubicada en la Vicaría Santa Isabel de Hungría, en la localidad de Ciudad Bolívar. Su actual párroco es el padre Jorge Arias.

“Como párroco conocedor de la reali dad que vivimos tengo que decir que no obstante los esfuerzos pastorales que he buscado proporcionar, la participa ción presencial ha bajado notoriamen te. Los fieles se quedaron con las in formaciones que los medios de forma irresponsable dieron, donde cataloga ban a los templos como lugares alta mente contagiosos y eso repercutió en la mentalidad de los adultos”. Gracias a esto, las ofrendas bajaron considera blemente y como consecuencia econó micamente la parroquia vive un difícil momento.

Después de tener eucaristías de 600 personas los días domingos, al día de hoy no alcanzan el aforo del 30%, en las seis eucaristías que tienen ese día.

Cabe anotar que quienes están partici pando son principalmente gente adul ta, niños y jóvenes muy poco.

Explica el padre Arias que la comuni dad tiene poco sentido de pertenencia con la parroquia “A nivel parroquial se denota una baja participación y una acomodación a vivir la eucaristía desde la virtualidad. Todo esto nos ha demostrado y hay que hacerlo con ho nestidad, que la gente tiene poca perte nencia a la Iglesia, y que nuestros pro cesos evangelizadores han carecido de algo que lleve a una verdadera adhe sión a la persona de Jesús y su reino”.

A nivel de comunidad las personas en su mayoría han asumido el autocui dado y los focos de contagios no han sido altos. A nivel económico hay fa milias sin trabajo y pasando dificulta des, pero en su mayoría viven pensio nados de la policía o militares, que la pandemia no los afectó. La parroquia desde la pastoral social ha sido muy diligente, gracias a ayudas de varias fundaciones para colaborar a aquellos que se han encontrado en dificultad alimentaria.

La transmisión de eucaristías en re des sociales ha sido un reto muy im portante para el padre Arias “Ha sido un reto grande, al inicio era desolador el panorama de un templo que antes tenía muy buena participación verlo vacío, pero no habiendo otras solucio nes se adoptó esa herramienta para tratar de llevar un mensaje a los fieles. De anotar que durante todo el tiempo como animador de esta comunidad busqué hacer presencia física a través de celebraciones en parqueaderos de los conjuntos o en parques, siempre bajo el lema fe y cuidado”.

La parroquia continúa su proceso de formación catequética virtualmente,

24 - Fraternidad - Mayo 2021

al igual que el acompañamiento y for mación de los distintos grupos parro quiales gracias a la colaboración de los respectivos coordinadores. “Durante la pandemia los jóvenes se formaron con el curso Alpha, las Barcas una experiencia de encuentro con grupos pequeños para orar y acercarnos a la Palabra de Dios, la pastoral de novios siguió su formación, los niños acólitos, los proclamadores de la Palabra, los ministros de la comunión”. Indicó el padre Arias.

Para este año ya se encuentra en pro ceso de elaboración el plan parroquial 2021, bajo el lema “Al ritmo de la espe ranza”, allí se pondrá particular aten ción a dos énfasis: El acompañamien to para despertar la esperanza como virtud cardinal tan necesaria en estos tiempos difíciles y la escucha como elementos para reencontrarnos y se guir viviendo nuestra fe.

Los primeros meses alternarán con los adultos reuniones presenciales y virtuales en alternancia. En el segun do semestre se espera poder realizar convivencias o retiros espirituales, además de actividades de integración y celebrativas como la fiesta de la fa milia, la fiesta de los adultos mayores, la renovación de los compromisos ma trimoniales, los retiros de Emaús, en tre otros.

La casa de Dios entre las nuestras

San Maximiliano María Kolbe está es trenando templo. Fue consagrado por el arzobispo Luis José Rueda, acompa ñado del párroco y una asamblea pia dosa y entusiasta

La comunidad de los barrios bogota nos de Tierra Linda, Atabanza, Prado Veraniego y Niza IX han culminado el bello proyecto de su nuevo templo, el cual ha sido renovado luego de años de trabajo pastoral.

Su párroco es el imparable padre Daniel Saldarriaga Molina, el mismo motor del Banco Arquidiocesano de Alimentos. El padre Saldarriaga desde que llegó a esta parroquia se propuso una renovación estructural, dado que el templo era pequeño y antiguo y ya no podía albergar cómodamente a la comunidad.

Casi cinco años de trabajo dejan un complejo arquitectónico que incluye el lugar de culto, la vivienda del párro co y amplios y suficientes salones de reunión, para una comunidad en per manente crecimiento, demográfico y espiritual.

El sábado 20 de marzo, a las cuatro de la tarde fue la cita para la consa gración del nuevo templo, ceremonia presidida por el Señor Arzobispo, los vicarios episcopales Julio Solórzano, Germán Medina y Alberto Forero. Va rios sacerdotes y los diáconos perma nentes de la parroquia.

“Seguimos confiados en nuestra tarea de reanimar las comunidades, para que poco a poco retomen su caminar, comprendiendo que la fe se vive no solo como una opción personal, sino parti cularmente como una experiencia de comunidad, que se reconoce unida bajo la misma paternidad de Dios y por con siguiente expresa esa fe en el contexto de una presencia viva y activa de la pa rroquia” afirmó el padre Jorge Arias

Parroquias

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 25
Monseñor Santiago Miranda en suParaíso 26 - Fraternidad - Mayo 2021 Nuestros Hermanos Mayores

Después de haberse desempeñado en diversos cargos pastorales, monseñor Miranda vive en su casa de Tenjo, su paraíso, esperando ansiosamente “la vacuna, para poder salir a servir otra vez”.

Monseñor Santiago se mantiene activo leyendo “para estar al día”, celebra la eucaristía diaria y espera ser vacunado porque “aquí en Tenjo tengo muchas comunidades que atiendo, a las que les celebro la misa y confieso”. Nació en Bogotá, en 1935, y vivió con sus padres don Santiago y doña Matilde, y sus tres hermanos, en Tenjo, en una hacienda de la familia. Fue doña Matilde quien le enseñó a leer y lo preparó para la educación del bachillerato que terminó en el Seminario Menor y, luego, estudió Filosofía y Teología en el Mayor. Fue ordenado presbítero el 1° de noviembre de 1958, en la Catedral Primada de Bogotá por monseñor Pablo Correa León, pues el señor cardenal Luque se encontraba en Roma para asistir al cónclave, acababa de morir el papa Pio XII. Entre sus compañeros de seminario estaban los ahora obispos eméritos Enrique Sarmiento Angulo y Gabriel Romero Franco; los padres Francisco Tamayo, Lelis Darío

Quiñones, José Vicente Micolta, entre otros. Su primer oficio pastoral fue como vicario en la parroquia de Santa Helena, al sur de Bogotá y muy importante en el desarrollo de la Unión Parroquial del Sur. Monseñor Miranda habla con pasión de esa época en la que no sólo se trabajaba por acercar a los fieles a la formación catequética y a los sacramentos, se procuraba una vida digna a través del empleo, la formación social y, por supuesto, ayudas tanto económicas como en especie. Esta vivencia pastoral fue conocida y apreciada internacionalmente como una verdadera experiencia evangélica. Luego, completó, según él lo dice, su formación. Le faltaba la pastoral rural y fue enviado a Fómeque, “la parroquia modelo del mundo, en su organización pastoral y catequética”, tenía dos normales, para hombres y mujeres; dos escuelas vocacionales, también para varones y niñas. Cobijado todo bajo la Granja Agrícola de Fómeque. “Tenía buldózers y volquetas para arreglar los caminos” de esa manera los campesinos no perdían sus productos. “Creo que el alcalde la hacía caso al párroco”. Todo en búsqueda del bienestar integral.

Monseñor Santiago recuerda con especial respeto a los monseñores Bernardo Sánchez Muñoz y Agustín Gutiérrez Jiménez a quienes debe su formación y dedicación a las comunidades.

Fue párroco también en el Hospital de San Juan de Dios; en San Bernardo, en San José Obrero, Nuestra Señora de la Paz y en Nuestra Señora del Rosario en Cota. Allí fundó el colegio departamental y fue rector, profesor y capellán. Rememora con especial afecto su viaje de estudios a Roma, en 1985, a la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en donde obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico. Después obtendría el Doctorado en la Universidad Javeriana de Bogotá. Fruto de estos estudios escribió el libro La Organización Eclesiástica en la Diócesis. Pero nada se compara con la emoción de haber conocido al papa Juan Pablo II y recibir un regalo, que guarda como un tesoro.

Monseñor Miranda fue capellán de la Universidad Católica por 24 años y Canónigo de la Catedral Primada. Ahora, aunque siempre inquieto y esperanzado en volver a sus actividades pastorales, es sacerdote emérito de la arquidiócesis de Bogotá.

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Nuestros Hermanos Mayores

La misión sacerdotal, don de Dios, es mi vida

Jorge Alberto Ayala López

El miércoles 3 de febrero de 2021, el señor arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio y el Consejo Episcopal de la arquidiócesis de Bogotá, rindie ron un homenaje de agradecimiento a monseñor Jorge Alberto Ayala López, por su trabajo ministerial, testimonio de vida sacerdotal, generosidad y ca pacidad misionera al servicio de esta Iglesia particular, en el momento en que se convierte en sacerdote emérito.

Este merecido reconocimiento se ofreció al terminar su labor como párro co, el pasado 31 de enero en la parroquia Dei Verbum, que atiende pasto ralmente a los barrios Puente Largo, Ilarco, Rincón de los Andes y parte de Pasadena, en la Vicaría Episcopal Territorial San Pedro. Tarea ministerial encomendada por el señor cardenal Rubén Salazar Gómez, desde el 26 de septiembre del año 2015.

Monseñor Ayala en esta parroquia se destacó por ser un presbítero que ca minó con su comunidad; acompañó, aconsejó, trabajó fuerte y se compro metió en su labor como padre y pastor para todos: los lejanos y los cercanos, los indiferentes y comprometidos, las familias, los jóvenes y los niños.

“La tarea actual de la Iglesia consiste en ‘salir’ para anunciar la Buena Noticia de la Salvación, para construir la ‘comunidad’ haciendo de la parroquia una familia donde quepan todos y donde se ‘fomentan’ y crecen los valores del evangelio de Jesucristo, Buen Pastor”. Fueron algunas de las palabras de monseñor Ayala en su posesión como párroco en Dei Verbum. Palabras que se cumplieron, una a una. Se podría afirmar que aún mucho más, dejaron huella. Logró consolidar una comunidad fraterna, formada, colaboradora, estudiosa de la Palabra de Dios y, lo más importante, ejemplo de vida, de hermandad, servicio, unión y respeto.

Caminar que dejó huella

Como párroco en Dei Verbum, monseñor Ayala, realizó un trabajo pastoral vivo, compacto, comprometido en seguir expandiendo el Reino de Dios aquí en la tierra; con los retiros espirituales Emaús, tanto de hombres como mujeres, la pastoral familiar, la de la salud, talleres de oración y vida, también preparando y conformando grupos como los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión y de la Palabra. Comunidades de vida y oración como la Legión de María, ESPAC, asociación de la Virgen de

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Schoenstatt, costurero del Niño Jesús, catequistas, iniciación cristiana, grupo de autocuidado del adulto mayor (Cafam), Escuela de Animadores de la Evangelización-ESAE y grupo de Biblia. Además, un trabajo unido y de participación por parte de tres comunidades religiosas que pertenecen a esta parroquia: las Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver, las Hermanas de la Comunidad de los Laicos Eucarísticos Marianos y la comunidad de los padres Asuncionistas. Así mismo la acción pastoral social representada en la Fundación Buenos Aires, obra en favor de los pobres y más necesitados. La parroquia Dei Verbum desde hace más de una década abrió y organizó, en la vecina población de Soacha, esta fundación. Hoy cuenta con una edificación de tres pisos donde se ofrece almuerzos a más de 100 niños entre los 4 y 14 años, adultos mayores, madres gestantes y pequeños con discapacidad. Centro social, que ayudó a su continuidad y mejoras de estructura, monseñor Jorge Alberto, animando a la comunidad, no solo a colaborar con donaciones en mercados, ropa en buen estado y en dinero en efectivo, sino también a involucrarse y hacer vivo el Evangelio en realidades como estas, en nuestra ciudad región. Como una fecha especial y memorable, a monseñor

Ayala le correspondió la conmemoración de los 25 años, Bodas de Plata, de la creación de la parroquia Dei Verbum. El domingo 10 de noviembre del año 2019, se realizó una celebración especial con la visita del cardenal Rubén Salazar, en ese entonces arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, acompañado de varios de los párrocos que tuvieron encargo pastoral en esta Iglesia años anteriores. Cabe destacar, que dentro del marco de esta celebración de las Bodas de Plata, se llevó a cabo una reestructuración y mejora del templo. Y, en su parte interna, se renovó la vida espiritual de los feligreses, ya que se llevaron a cabo jornadas de formación en la Palabra de Dios, de oración, vigilias y una programación cultural alterna.

Gestor y pastor con olor a oveja

Monseñor Jorge Alberto Ayala cumplió 75 años de vida el 1 de abril de 2021. Se formó en el Seminario Menor y en el Mayor de la arquidiócesis de Bogotá. Es licenciado en Teología Espiritual de la Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote para la arquidiócesis de Bogotá el 29 de noviembre de 1972, por el cardenal Aníbal Muñoz Duque. Y ratificado dos veces como miembro de la comisión de formación

permanente del clero arquidiocesano. Muchos de los sacerdotes de esta Iglesia recibieron las enseñanzas de monseñor, fueron sus alumnos, lo recuerdan con admiración y aprecio.

Dentro de otros cargos pastorales desempeñados están arcipreste en varias ocasiones y reelegido.

Nombrado Canónigo del capítulo Catedral desde el año 2012 y Canónigo Penitenciario del capítulo Catedral 2013. Miembro del consejo presbiteral. Párroco en la catedral de Bogotá –San Pedro. Párroco en san Luis Beltrán. Párroco en san José de Calasanz. Párroco en Fosca, Cundinamarca.

Asesor arquidiocesano del Movimiento Familiar Cristiano. Miembro de la comisión de retiros espirituales del clero. Vicario parroquial en San Pablo, entre otros.

“Todos damos algo de amor, porque dando se recibe, dando es como se logran grandes metas. Ese será nuestro mejor testimonio. La misión sacerdotal, don de Dios, es mi vida y, por eso ocupa la totalidad de mi tiempo, que lo entrego todo, por ver instaurado el Reino de Dios en todos, sin excepción”, afirma monseñor Ayala. Lo dijo y Dios le concedió tiempo y sabiduría para lograrlo. Monseñor Jorge Alberto Ayala López: Infinitas ¡Gracias!

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Seminario Mayor

Signo de

Si hay algo que genera asombro en el interior y es capaz de estremecer la vida y el corazón es descubrir la propia vocación, aquello para lo cual hemos sido creados, o dicho de una manera más clara, el sentido de la vida, que no es otra cosa que la auténtica felicidad. Es una llamada con la que nos encontramos por el camino porque, en la mayoría de los casos, es insospechada, simplemente se va abriendo paso entre las búsquedas humanas y va ocupando el lugar de los más grandes anhelos hasta convertirse en aquello con lo que se sueña: ser como Jesús.

Tras ocho años de camino, tiempo trascurrido en la formación inicial al interior del Seminario Mayor, ocho seminaristas han lle gado al momento de ser admitidos para la ordenación diaconal. Sus historias son variadas, su llamado también lo es, pero la vocación ha sido y será la misma: ser sacerdo tes en nuestra arquidiócesis de Bo

Atrás, de izquierda a derecha: Diego Armando Jiménez Melo, Juan Carlos Matiz Matiz, Mons. Luis Manuel Alí Herrera, Camilo Andrés Torres González, Camilo Agudelo Linares, Juan Felipe Garzón Gutiérrez. Adelante, de izquierda a derecha: Juan Sebastián Romero Araque, Édison Fabiany Buitrago Bautista, Mons. Luis José Rueda Aparicio y Jonathan Alexander Rozo, García.
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Signo de esperanza

gotá, servidores de Cristo en me dio del mundo. Ocho caminos que convergen en una misma historia: la de la salvación, en la que Dios cuenta con seres humanos para continuar su obra.

No resulta tan fácil describir el grupo en general por la variedad de experiencias y por la singularidad del camino recorrido, un camino de significativas coincidencias y propias particularidades. Llama dos en distintos momentos de sus vidas, unos mientras terminaban sus estudios de bachillerato, otros al concluir una carrera; la mayoría con una valiosa experiencia de vida parroquial en medio de sus comu nidades, todos impulsados por el testimonio de sacerdotes entrega dos y por un entorno familiar de fe que verdaderamente los animaron a responder a la llamada de Dios.

La ordenación diaconal de este grupo de seminaristas se convier te, en este momento histórico que marca el devenir de la humanidad, en un signo claro que nos lleva a contemplar su lugar y su razón de ser en los orígenes del cristia nismo. El orden sacerdotal en el grado de los diáconos, lo vemos atestiguado en las Sagradas Escri turas en la elección de los prime ros siete diáconos destinados para atender las mesas en el servicio a la caridad de la comunidad cristia na (Hch 6, 3). Desde los comien zos, se reconoce su profundo va lor puesto que es la necesidad de servidores al interior de la Iglesia la que exige ministros que hagan visible el amor y la misericordia de Dios por los que sufren.

En la actualidad siguen siendo un apoyo para las distintas accio nes evangelizadoras en las parro quias e instituciones de la arqui diócesis de Bogotá. Su presencia se ve expresada en el acompaña miento de la pastoral, la predica ción y el ejercicio de la celebración de algunos sacramentos aportan do de manera significativa en la tarea de la Evangelización y sien do un testimonio del servicio de Cristo al interior de la Iglesia y el mundo.

Cada vez con mayor fuerza la Iglesia descubre la inestimable ri queza de la diaconía en su misión evangelizadora. Se expresa entre los fieles y el presbiterio la alegría y la esperanza con respecto al futu ro ministerio de estos jóvenes. Al mismo tiempo, la Iglesia ora para que con gran coraje puedan ca minar por la vía de la santidad en medio de estos tiempos de cambio y vivan una intensa vida de ora ción y de espiritualidad diaconal.

A ellos, el Señor les confía, a tra vés de la mediación de la Iglesia, el servicio de predicar la Palabra de Dios, anunciando con sus palabras y sus obras a la persona de Jesucris to resucitado y su proyecto del Rei no. Esta Palabra tiene su voz que resuena en la historia vocacional de estos jóvenes; tiene un rostro, Jesucristo, presente en todo el pro ceso de discernimiento y forma ción; y tiene un camino, la misión de hacer presente los valores del Reino con su ministerio en medio de las comunidades que con ale gría los esperan. Basta contemplar el testimonio de uno de sus patro

nos: San Esteban, diácono y mártir, quien en sus labios y en su vida se ve con claridad su fidelidad a la Pa labra de Dios que un día lo llamó, lo envió y lo sostuvo hasta el final.

Un diácono es un discípulo fas cinado y enamorado de Jesús, de la Iglesia, de la evangelización y de los pobres. En la vida de ellos se ma nifiesta el mandato del Señor Jesús, de buscar tener los mismos sen timientos de Cristo (Flp 2,5) que es puro Amor y, por el encuentro con Él, llegar a servir a los herma nos incluso hasta la muerte. San Lorenzo, diácono y mártir, es vivo modelo para estos jóvenes, ya que en tiempos de fuerte persecución sorprende su radicalidad por el servicio y su amor por “la riqueza de la Iglesia”: los pobres, a quienes cuidaba con gran generosidad. Es tos nuevos diáconos son el rostro caritativo de la Iglesia en cada pa rroquia; son quienes están en me dio de la gente, siguiendo un modo de actuar en el que el mayor no es el que manda, sino el que sirve.

Este grupo de jóvenes con gran des virtudes y en camino constan te de conversión, son custodios del servicio en la Arquidiócesis. Ellos con su servicio a la Palabra y a la Caridad son levadura que hace crecer a la Iglesia. Aunque son conscientes de la nueva reali dad y de los retos del mundo, de los jóvenes, de la sociedad, de la Iglesia… no pierden de vista una certeza que custodian en el cora zón: “Dios, que inició en ellos esta obra buena, Él mismo la llevará a término” (Pontifical Romano).

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Jesús sin techo

Desde el pasado 19 de febrero el Santuario de Monserrate suma otro atractivo para sus visitantes, una escultura hecha en bronce, de una sola pieza que pesa alrededor de una tonelada, de tamaño real y que fue ubicada en la plazoleta de los peregrinos. Es la imagen que ilustra nuestra portada.

Representa a un habitante de calle, un hombre acostado en una banca y arropado con una cobija, del que sólo se ven sus pies desnudos… con las señales de la crucifixión.

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Notas arquidiocesanas

Monseñor Luis José Rueda, inauguró la escultura Jesús, habitante de Calle, en el Santuario de Monserrate. Además de los obispos auxiliares, asistieron representantes del gobierno de la ciudad, religiosos que atienden a los habitantes de calle, el padre Jesús Pinzón rector del Santuario, monseñor Jaime Mancera Vicario de la dimensión social de la evangelización de la Arquidiócesis y el secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, monseñor Giovanni Bicchierri y algunas personas que han salido de esa situación y se han reintegrado a sus familias.

Un poco de historia

Timothy Schmalz es un escultor canadiense que describe su trabajo como traducciones visuales de la Biblia; creó en 2013 esta escultura que produce desconcierto. Luego de ser puesta en El Vaticano, fren te a la ‘Limosnería’ del cardenal Konrad Krajewski y ser bendecida por el Papa, las réplicas inundaron el mundo. Londres, Dublín, Glas gow, París, Madrid, Sofía, Budapest, Berlín, Nueva York, Cafarnaún, y en América Brasil, México, Chile y Co lombia. Su intención es que frente a los templos o catedrales más repre sentativos de cada ciudad encontre mos a Jesús.

Al respecto dice Schmalz: “Estoy muy feliz de tener al ‘Jesús, Habi tante de Calle’ en Bogotá, es un gran honor para mí. Hace muchos años cuando creé la escultura, me encon traba en Toronto, Canadá y vi una persona sin hogar en medio del in vierno, cubierta con una manta; vol ví al estudio y no pude olvidar a esa persona, sentí que acababa de ver a Jesús. Entonces empecé a crear una figura de Cristo como ninguna otra,

en la que su cara se encuentra cubier ta, la mayoría de su cuerpo también, pero sus pies permanecen desnudos”.

En Bogotá, según datos del Dane, hay 9.538 habitantes de calle. La ar quidiócesis de Bogotá tiene registros de 71 fundaciones o iniciativas para el cuidado y la atención a estas perso nas. Algunas comunidades religiosas como las hermanas vicentinas, de la mano de sor Nohemí Sánchez o los franciscanos con fray Gabriel Gutié rrez (Q.E.P.D.), desde la fundación Callejeros de la misericordia, conoci do como fray Ñero, se destacan en el acompañamiento a los sin techo.

Esta escultura llegó a Bogotá gra cias a la donación de un generoso fiel de la arquidiócesis de los Ángeles –EEUU-, contactado a través del pa dre Juan Pablo Durán, LC, sacerdote bogotano y a las incansables gestiones de monseñor Luis Manuel Alí.

Los habitantes de calle son una realidad de Bogotá y del mundo, para que no se nos olvide que el ha bitante de calle es el mismo Jesús se ha instalado en esta escultura en Monserrate.

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Sistema Educativo de la A rquidiócesis de Bogotá

La situación actual del Colegio y parroquia Santa Isabel de Hungría

El Colegio Parroquial Santa Isabel de Hungría, pilar importante en edu cación de la Arquidiócesis, continúa con su labor educativa y evangeli zadora.

En la actualidad la parroquia y el colegio continúan su labor educativa y evangelizadora con la comunidad del sector de Muzú al sur de Bogotá, pese a la pandemia. Pastoralmente la parroquia ha tenido que adaptar todo el trabajo pastoral que se ha venido desarrollando al ambiente di gital “La atención de la parroquia en la medida que ha sido posible, se ha limitado al aspecto sacramental. La eucaristía, confesiones, bautismo, primeras comuniones, confirmaciones y por supuesto los procesos que se refieren a la formación de los niños y jóvenes que se forman para la inicia en la iniciación cristiana. Todo lo que tiene que ver con catequesis que precisamente es el grupo más activo ha estado de manera virtual”, afirma monseñor Jorge Acevedo, párroco de Santa Isabel de Hungría y rector del colegio.

Pasar de lo presencial al mundo virtual ha sido un gran desafío para monseñor Acevedo, debido a que es una experiencia nueva para él “Nunca había tenido esta experien cia de hacer una transmisión duran te todos los días, estar pendiente de cómo trasmitir, cómo hablarle a las personas no es fácil. Y a través de una pantalla en la que uno le habla y tiene que imaginarse que detrás de esa pantalla ya en sitios imprecisos, vagos en la imaginación, están los feligreses participando. Eso ha sido ciertamente un capítulo totalmente inédito creo que en mi caso y en el caso de muchos. Y me parece que algunas de las cosas que estamos ha ciendo cuando regrese lo que se está llamando a la nueva normalidad, se mantengan porque existen progra mas muy importantes que vale la pena seguirlo sosteniendo en la red, a las personas les gusta participar, opinar y es una buena manera de lle gar hasta ellos”.

Por fortuna, económicamente la parroquia no ha tenido una afecta ción mayor, gracias a que se ha visto

aliviada por los recursos del colegio “Si la parroquia no tuviera la ayuda del colegio sería prácticamente una parroquia inviable, porque son bas tante los gastos que se tienen y la parroquia en sí misma no es auto suficiente, ha dejado de tener ingre sos propios, salvo algunas personas que con generosidad han presentado alguna ofrenda y no hemos tenido ingresos como en los tiempos nor males. Incluso en tiempos normales, el colegio tiene que ayudar un poco para poder sostenerla en cada una de sus gestiones”. Indicó monseñor Acevedo.

En cuanto a la comunidad expli ca monseñor Acevedo, en su mayo ría son personas mayores que viven de su pensión, aunque también han tenido que ayudar a varias familias que presentan alguna necesidad “En general se vive un ambiente de acatamiento de las normas de bio seguridad. He visto una gran disci plina entre los fieles cristianos en la comunidad de esta parroquia. Algu nos han perdido el empleo y pasan algunas necesidades. El Banco de

Alimentos de la arquidiócesis de Bo gotá nos ha brindado un gran apoyo. También muchas personas genero sas de la parroquia han colaborado con mercados para poder prestar una ayuda en ese aspecto, a unas 30 familias de la parroquia, las cuales según el censo que hemos realizado desde el año antepasado, son perso nas muy necesitadas y a las que es conveniente aliviarles esta situación”.

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Situación actual del Colegio

Gracias a la calidad del colegio ha podido permanecer educando y evan gelizando a todos los estudiantes y es muy valorado por toda la comunidad. El año pasado había 1853 alumnos, se graduaron 135 bachilleres y este año hasta el momento se han matriculado 150 estudiantes nuevos, ninguno se ha retirado, es decir que mantienen to dos sus alumnos en proceso educativo.

“Yo puedo decir qué colegio va muy bien gracias a Dios, este es un colegio que desde su fundación ha sido acep tado y valorado por la comunidad, fundamentado en los valores y prin cipios cristianos en toda esta línea del SEAB, que nos ha llamado a formar excelentes seres humanos, auténticos cristianos y verdadero servidores de la sociedad”.

El modelo educativo cambió com pletamente, debido a que estaba dise ñado en su totalidad a ser presencial. De esta manera, se tuvo que hacer una migración de las aulas presenciales a virtuales, adaptando todo el modelo curricular a plataformas didácticas que han tenido gran aceptación entre los estudiantes y los padres de familia.

“En una encuesta que se hizo a final de año los padres de familia, manifes taron inmenso agradecimiento con el colegio, felicitaron a los profesores

y mostraron la aprobación con toda la gestión que se había hecho desde el momento en que la pandemia co menzó a incidir y a afectar la manera del sistema de aprendizaje y enseñan za. Los estudiantes han ganado una cosa muy importante que es aprender a investigar, a buscar por ellos mis mos temáticas, a familiarizarse más con plataforma de aprendizaje”.

Por eso, según monseñor Acevedo, cuando volvamos en algún momen to a lo presencial no se podría dejar a un lado muchas de las cosas que actualmente se están haciendo, debi do a todo el aprendizaje en el manejo de recursos tecnológicos. “No puedo imaginarme que los niños regresen al colegio otra vez a sentarse ocho horas en un salón a escuchar a un maestro, cuando los niños ya han aprendido a navegar, a entrar plataformas, auto gestionar en investigación. Yo pien so que cuando regresemos totalmen te a lo presencial vamos a tener que adaptarnos sin perder lo que hemos ganado en virtualidad”.

Para este se tiene como objetivo continuar trabajando para ser un co legio bilingüe, proyecto que se empe zó a trabajar con monseñor William Casas desde enero del 2014. Este proyecto que fue aprobado por reso lución por parte de la Secretaria de Educación de Bogotá, y es un proce so complejo, debido a que se requie re que por lo menos la mitad de los

Cenizarios

La parroquia Cristo Rey dispone de una bella cripta con cenizarios para la venta.

Mayor información en el despacho parroquial: Transversal 18 No. 96-90 Teléfono: 2579144

docentes del colegio estén en nivel de inglés B2. Son 96 maestros, por lo menos 42 de ellos deben estar certifi cados en ese nivel y también que por lo menos el 50% de las asignaturas que se estén dictando en inglés.

Así mismo, el colegio ya cuenta con el permiso por parte de la Secretaría de Educación de Bogotá, para volver a recibir a los alumnos en modelo de alternancia con todos los protocolos de bioseguridad dispuestos. “Espe ramos con la ayuda de Dios que este año nos vaya muy bien, que la ex periencia del año pasado con todos sufrimientos que tuvimos, pero tam bién con las inmensas satisfacciones que logramos, que experimentamos podamos este año prestar un mejor servicio a nuestros niños y a nuestros jóvenes que se sienten muy felices y están ansiosos por volver a su colegio. Afortunadamente desde 22 diciem bre del año pasado nosotros habien do presentado previamente todos los protocolos de bioseguridad y todo el planteamiento que nos hizo la Secre taría de Educación, logramos obtener la aprobación de los protocolos de bioseguridad. Y con esa aprobación el colegio está listo para abrir las puer tas en el modelo de alternancia, pro tocolo tiene un nombre se llama rea pertura progresiva gradual y segura, traeremos grupos aproximadamente al principio unos 200 niños por día”. Indicó monseñor Jorge Acevedo.

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Vayan y hagan discípulos

A la mayoría de las personas les cuesta vivir a la intemperie y por ello somos proclives a encontrar cobijo y amparo en ri tos o costumbres que nos brindan la sensación de seguridad y que nos permiten “habitar en una casa”, como escribió Martín Buber. Pero la casa se agrieta. Una crisis manifiesta el colap so de organismos, tradiciones o instituciones que han dejado de responder adecuadamente a lo que nos acostumbramos a esperar de ellos. La crisis universal que trasegamos ha desper tado en muchos miembros de la Iglesia un instinto de conser vación que impulsa a hacer reparaciones para continuar con aquello que se ha conocido como estable y que le ha venido dando sentido a la búsqueda de Dios. Una mirada profética sobre este despertar del instinto quizá nos permita reconocer que hemos identificado los medios con la finalidad última de la religión, que es la comunión con Dios. Entonces nos vemos enfrentados a definirnos: ¿Es el hombre para cumplir rituales o es la religión al servicio del hombre?

La sed de búsqueda de la verdad que Dios ha puesto en lo íntimo de cada persona nos tiene que impulsar a recono cer el deterioro de muchas cosas y a considerar en el colap so un inicio para remprender la búsqueda del Inalcanzable, como recordaba Augusto Campos cuando nos orientó los ejercicios espirituales en torno a la experiencia de los discí pulos de Emaús. Al definir la razón de ser de la Iglesia como el servicio de la evangelización entendemos que las crisis del mundo repercuten en la institución eclesial. Planteemos esta desinstalación en el terreno de algo muy propio de nosotros: el sacramento del orden. Cuando los escolásticos hicieron la sistematización de la teología, en el campo de los sacramentos los orientó la definición de Pedro Lombardo: signo sensible instituido por Jesucristo para comunicar la gracia. Al abor dar el tema del sacramento del orden acogieron la propuesta de Duns Escoto: “La ordenación es el grado preeminente en la Iglesia que dispone a un acto eminente, la Eucaristía” (De ordinatio, IV, d. 24). De modo que, en el pensamiento de los escolásticos por el sacramento del Orden grado preemi nente la Iglesia habilita a un laico para consagrar la Euca

ristía acto eminente , y por ello la mayoría de los teólogos de la época consideró que el rito de la ordenación consistía en la entrega de los utensilios para el ministerio, es decir, el cáliz con el vino y la patena con la hostia. El gesto de imposición de las manos se vio como un rito para solemnizar la colación del ministerio que servía para expresar que el presbítero tam bién recibía poder para absolver pecados. En el entendido que la gracia del sacramento del orden es conceder la potestad para consagrar las especies de pan y vino, el episcopado quedaba ex cluido del sacramento; en el caso de los obispos pasó a hablarse de ‘consagración episcopal’ más que de ordenación. El papa Pío XII retorna a la Iglesia a la práctica de tiempos de la patrística y determina que el gesto sacramental de la ordenación consiste en la imposición de manos y la oración consecratoria (Consti tución apostólica Sacramentum ordinis de 1947).

En el espíritu del Vaticano II el sacramento del orden vie ne a responder a la voluntad de Cristo para que en la Iglesia haya ministros para apacentar y acrecentar al pueblo de Dios y por eso el presbiterado se debe entender más adecuadamen te con la misión “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas y enseñándoles…” (Mt 28, 19 y 20) que con el mandato “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22, 19). Y aunque la Iglesia nos encomienda a los presbíteros preparar y servir con dignidad la mesa de la Eucaristía para los hermanos, a todos los bautizados se nos pide asumir una existencia euca rística. Esta nueva manera de presentar el ministerio ordena do haciéndolo derivar del servicio de la evangelización nos viene abriendo otros campos de acción más allá del servicio litúrgico. El entusiasmo que hubo al asumir la celebración de la misa en tiempos del confinamiento para difundirla a través de redes sociales viene bajando y la asistencia de fieles a las celebraciones con las debidas ‘medidas de bioseguridad’ no ha sido tan numerosa como esperábamos. La crisis que manifies ta el colapso de lo que veníamos haciendo viene a acentuar el llamado por una ‘Iglesia en salida’ y quizá el Espíritu nos esté llamando a dejar la seguridad del altar.

Esta nueva manera de presentar el ministerio ordenado haciéndolo derivar del servicio de la evangelización nos viene abriendo otros campos de acción más allá del servicio litúrgico.
Tadeo Albarracín ■ Presbítero ■ Doctor en Liturgia
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Desde la Cancillería

Nuevos párrocos en Bogotá

Los presbíteros, diáconos y la misma Arquidiócesis han experimentado, dificultades, enfermedades y lutos. Buscando una mejor atención para los fieles, el arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, dispone los siguientes nombramientos.

Párrocos

Al señorpresbítero Ovidio Hernei Pé rez Velásquez, en Dei Verbum, Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al reverendo padre Arturo Guerra Sal daña, S.J., en San Francisco Javier, Vi caría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al señorpresbítero Gonzalo Barón Ga llo, en El Al señorde las Bienaventu ranzas, Vicaría Episcopal Territorial de La Inmaculada Concepción.

Al reverendo padre Armando Novoa Piraquive, S.M.M., en Nuestra Señora de Belén, Vicaría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al reverendo padre Miguel Ángel Gon zález Joya, M.I., en la parroquia San Camilo de Lelis, Vicaría Episcopal Te rritorial de San José.

Al señorpresbítero Silvio Alejandro Pabón Rubio, en la parroquia San Be nito Abad, Vicaría Episcopal Territo rial de San Pablo.

Al señor presbítero Campo Elías Ro bayo Cruz, en la parroquia San Miguel Arcángel, Vicaría Episcopal Territorial de La Inmaculada Concepción.

Al reverendo padre Darwin Edgardo Barraza Hernández, O.M.I., en la pa rroquia Jesucristo, Luz del Mundo, Vi caría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Rectores

Al reverendo padre José Arcadio Riaño Cuida, S.D.B., en el santuario Nuestra Señora del Carmen, Vicaría Episcopal Territorial de la Inmaculada Concep ción.

Al señorpresbítero Luca Manni, san tuarios Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Señora de la Peña, Vicaría Episcopal Territorial de La Inmacula da Concepción.

Administradores Parroquiales

Al señorpresbítero Rubén Darío Her nández Perdomo, en Santa María de la Alhambra, Vicaría Episcopal Territo rial de San Pedro.

Al ilustrísimo monseñor William Ca sas Velásquez, en Nuestra Señora de la Salud, Vicaría Episcopal Territorial Santa Isabel de Hungría.

Al señor presbítero Milton David López Mora, en la parroquia Nuestra Señora de la Salud, Vicaría Episcopal Territorial Santa Isabel de Hungría.

Vicarios Parroquiales

Al reverendo padre Rodrigo Antonio Betancur Arango, S.M., en Beato Gui llermo José Chaminade, Vicaría Epis copal Territorial de San Pablo.

Al señorpresbítero Carlos Andrés Cas tillo Franco, en la parroquie Santa Beatriz, Vicaría Episcopal Territorial Padre Misericordioso.

Al reverendo padre Oswaldo Jaramillo Osorio, S.M.M., en la parroquia Nues tra Señora de Belén, Vicaría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al reverendo padre Martín Rodríguez Coca, C.M., en la parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes, Vicaría Epis copal Territorial de La Inmaculada Concepción.

Al reverendo padre Albeiro Luis Ro mero Martínez, O. Carm., en la parro quia San Ambrosio, Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al señor presbítero Daniel Fernan do Almanza Romero, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario – La Ca lera, Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacerdote.

Otros Cargos

Al señor presbítero Guillermo Gómez López, arcipreste del Arciprestazgo 5.4., Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al señor presbítero Mauricio Dueñas Pérez, arcipreste del Arciprestazgo 5.1., Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al señor presbítero Josué Jedeón Cal das Bustamante, adscrito en la parro quia Santos Cosme y Damián, Vicaría Episcopal Territorial de La Inmacula da Concepción.

Al reverendo padre Marco Tulio Reci nos Torres, C.PP.S., adscrito en la pa rroquia Nuestra Señora de los Alpes, Vicaría Episcopal Territorial de San José.

Al señor presbítero Leonardo Cárde nas Téllez, arcipreste del Arciprestaz go 2.2., Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacerdote.

Al diácono transitorio Jonathan Alexan der Sánchez Ojeda, adscrito en la pa rroquia San Josemaría Escrivá de Ba laguer, Vicaría Episcopal Territorial Santa Isabel de Hungría.

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 37

Capellanes

Al señor presbítero Carlos Andrés Del Valle Granada, Colegio Parroquial San Juan Bautista de la Salle – SEAB, Vica ría Episcopal Territorial de San José.

Al señor presbítero Juan Felipe Queve do Rubiano, Colegio Parroquial Monse ñor Emilio de Brigard – SEAB, Vica ría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al señor presbítero Luis Francisco Ro dríguez Rosas, Colegio Parroquial de Nuestra Señora, Vicaría Episcopal Te rritorial del Espíritu Santo.

Arciprestes

Al ilustrísimo monseñor Gabriel Lon doño Sepúlveda, Arciprestazgo 1.5, Vi caría Episcopal Territorial de La Inma culada Concepción.

Al señor Presbítero Jairo Humberto Pu lido Pinzón, Arciprestazgo 2.1., Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacerdote.

Al señor presbítero Carlos Mario Sán chez Mejía, Arciprestazgo 3.6., Vica ría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Adscrito

Al señor presbítero Ricardo Londoño Domínguez, en Dei Verbum, Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Diáconos Permanentes

Al señor Gustavo Merchán Calderón, parroquia El Espíritu Santo, Vicaría Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al señor Franklin Lisandro Heredia Loaiza, parroquia El Buen Consejo, Vi caría Episcopal Territorial Padre Mise ricordioso.

Al señor Germán Torres Reyes, parro quia San Miguel, Vicaría Episcopal Te rritorial Cristo Sacerdote.

Al señor Abel Antonio Ruiz Calderón, parroquia San Lucas, Vicaría Episco pal Territorial de La Inmaculada Con cepción.

Al señor José Antonio Rocha Barriga, pa rroquia San Pedro Apóstol, Vicaría Epis copal Territorial de Cristo Sacerdote.

Al señor Aref Akrache Samann, Ce menterio La Inmaculada, Vicaría Epis copal Territorial de San Pedro.

Al diácono permanente Hernesto Bolí var Cueva Elizalde, adscrito en la parro quia Santa María de la Alhambra, Vica ría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al diácono permanente Hernán Octavio Bedoya Gaitán, adscrito en la pa rroquia Cristo de la Paz, Vicaría Epis copal Territorial de San Pablo.

Al diácono permanente Edgar Offer León Sánchez, adscrito en la capella nía del Cementerio Jardines del Re cuerdo, Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro

Equipo Arquidiocesano para la Formación Permanente Nombramientos

Al ilustrísimo monseñor Alejandro Díaz García, animador del Equipo Ar quidiocesano para la Formación Per manente.

Al señor presbítero Edwin Raúl Vane gas Cuervo, como Rector del Semina rio Conciliar de Bogotá.

Al señor presbítero Marcos Mauricio Cuéllar Díaz, en representación de la Vicaría Episcopal Territorial del Espí ritu Santo.

Al ilustrísimo monseñor Sergio Raúl Pulido Gutiérrez, en representación de la Vicaría Episcopal Territorial de Cris to Sacerdote.

Al señor presbítero Paulo Andrés Gon zález Londoño, en representación de la Vicaría Episcopal Territorial Santa Isabel de Hungría

Al señor presbítero William Eduardo Castro Solano, en representación de la Vicaría Episcopal Territorial Padre Mi sericordioso.

Al señor presbítero Luca Manni, en re presentación de los sacerdotes orde nados de uno a diez años.

Al señor presbítero Astolfo Ricardo Moreno Salamanca, en representación de los sacerdotes ordenados de once a 20 años.

Ratificaciones

Al señor presbítero José Hernando Gó mez Ojeda, en representación de la Vi caría Episcopal Territorial de La Inma culada Concepción.

Al señor presbítero Danny Julián Ba rón Cortés, en representación de la Vi caría Episcopal Territorial de San José.

Al señor presbítero Jesús Guillermo Salazar Montenegro, en representa ción de la Vicaría Episcopal Territorial de San Pablo.

Al señor presbítero Jorge Orlando Ro mero Acosta, en representación de la Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro.

Al ilustrísimo monseñor Teófilo Tobar Jiménez, en representación de los sa cerdotes eméritos.

Al reverendo padre Héctor Miguel Mar tínez Barrios, S.D.S., en representación de los sacerdotes religiosos.

Entidades

Arquidiocesanas

Ratifíquese a la señora Aura Stella Cu billos Mayorga, como presidente y al señor Jorge Parcifal Lozano Sabogal, como vicepresidente, del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, para un período de dos (2) años.

Al diácono permanente Luis Eduardo Ruiz Vega, miembro del Consejo Direc tivo de la Central de Juventudes – CE DEJ en representación del Arzobispo de Bogotá, para un periodo de un (1) año.

Consejo Presbiteral

Nómbrese miembros del Consejo Pres biteral por tres (3) años

Miembros Elegidos

De la Vicaría Episcopal Territorial de la Inmaculada Concepción a los seño

38 - Fraternidad - Mayo 2021

res presbíteros Jorge Gonzalo Marín García, Julio César Montilla Riveros y Laureano Barón Casas.

De la Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacerdote a los señores pres bíteros Rafael María De Brigard Mer chán, Nelson Ernesto Antolínez Pinto y al reverendo padre Néstor Reinaldo Rojas Higuera, O.P.

De la Vicaría Episcopal Territorial del Espíritu Santo a los señores presbí teros Marcos Mauricio Cuéllar Díaz, José del Carmen Carrillo Romero y Al berto Sanabria Parra.

De la Vicaría Episcopal Territorial de San José a los señores presbíteros José Gabriel Leguízamo Díaz, Elkin Iván Guevara Romero y Gabriel Enrique Méndez Álvarez.

De la Vicaría Episcopal Territorial de San Pedro a los señores presbíteros Jorge Orlando Romero Acosta, Hernán Eduardo Báez Álvarez y Astolfo Ricar do Moreno Salamanca.

De la Vicaría Episcopal Territorial de San Pablo a los señores presbíteros Ni colás Francisco Garzón Reyes, Jesús Guillermo Salazar Montenegro y Pe dro Antonio Prado López.

De la Vicaría Episcopal Territorial Pa dre Misericordioso a los ilustrísimos monseñores Carlos Julio López Ramí rez, José Orlando Cruz Báez y al señor presbítero Héctor de Jesús Arbeláez Arenas.

De la Vicaría Episcopal Territorial Santa Isabel de Hungría a los señores presbíte ros Onías Ossa Coronado, Tomás Ace vedo Porras y Faustino Torres Millán.

Del grupo de capellanes y asesores de Movimientos Apostólicos al señor presbítero Jesús Alberto Pinzón Cal derón y al ilustrísimo monseñor Jorge Humberto Acevedo Quintero.

Del grupo de sacerdotes eméritos al ilustrísimo monseñor Jorge Alberto Ayala López y al señor presbítero Li bardo Serrano López.

Del grupo de sacerdotes miembros de Institutos Religiosos y Sociedades de Vida Apostólica al reverendo padre

José Mario Bacci Trespalacios, C.J.M., Superior Provincial de la Congrega ción de Jesús y María – Padres Eu distas y al reverendo padre Hermann Rodríguez Osorio, S.J., Superior Pro vincial de la Compañía de Jesús.

Miembros de Oficio

Al ilustrísimo monseñor Julio Hernando Solórzano Solórzano, Vicario Episcopal Territorial de la Inmaculada Concepción.

Al ilustrísimo monseñor Daniel Arturo Delgado Guana, Vicario Episcopal Te rritorial de Cristo Sacerdote.

Al ilustrísimo monseñor Yoany Cupi tra Díaz, Vicario Episcopal Territorial del Espíritu Santo.

Al ilustrísimo monseñor Alberto Fore ro Castro, Vicario Episcopal Territorial de San José.

Al ilustrísimo monseñor Germán Me dina Acosta, Vicario Episcopal Territo rial de San Pedro.

Al ilustrísimo monseñor Nelson Enri que Ortiz Rozo, Vicario Episcopal Te rritorial de San Pablo.

Al ilustrísimo monseñor Juan Álvaro Zapata Torres, Vicario Episcopal Te rritorial Padre Misericordioso.

Al ilustrísimo monseñor William Ca sas Velásquez, Vicario Episcopal Te rritorial Santa Isabel de Hungría.

Al ilustrísimo monseñor Rafael Cotri no Badillo, Vicario de Asuntos Econó micos y Administrativos.

Al excelentísimo monseñor Luis Ma nuel Alí Herrera, Obispo Auxiliar de Bogotá y Vicario Episcopal para la Co munión y Participación

Al excelentísimo monseñor Pedro Ma nuel Salamanca Mantilla, Obispo Au xiliar de Bogotá y Vicario Episcopal de Evangelización y Vicario Episcopal para el Anuncio, Formación en la Fe y Diálogo con la Cultura

Al ilustrísimo monseñor Jaime Alberto Mancera Casas, Vicario Episcopal para la Dimensión Social de la Evan gelización

Al ilustrísimo monseñor Pedro Fer nando Mercado Cepeda, Vicario Judi cial del Tribunal Eclesiástico de la Ar quidiócesis de Bogotá.

Al ilustrísimo monseñor Sergio Raúl Pulido Gutiérrez, miembro del Cabildo Catedralicio.

Al señor presbítero Edwin Raúl Vane gas Cuervo, rector del Seminario Con ciliar de Bogotá.

Al señor presbítero José Vicente Sandino Macías, rector del Seminario Arquidio cesano Misionero Redemptoris Mater.

Al señor presbítero Ricardo Pulido Aguilar, Canciller de la Arquidiócesis de Bogotá, quien a la vez actuará como secretario del Consejo Presbiteral.

Admisiones

Admitir al sacramento del orden en el grado de presbítero, quedando incar dinado en la arquidiócesis de Bogotá, al diácono Daniel Fernando Almanza Romero.

Admitir al sacramento del orden en el grado de diáconos, para el servicio de la arquidiócesis de Bogotá, a los minis tros acólitos Camilo Agudelo Linares, Edison Fabiany Buitrago Bautista, Juan Felipe Garzón Gutiérrez, Diego Arman do Jiménez Melo, Juan Carlos Matiz Matiz, Juan Sebastián Romero Araque, Jonathan Alexander Rozo García y Ca milo Andrés Torres González.

Licencias

Concédase la debida licencia para que en la nueva sede del Servicio de Ani mación Comunitaria SEDAC, ubicada en la Carrera 47ª No. 93 – 33, Vicaría Episcopal Territorial de Cristo Sacer dote, se mantenga la Reserva del San tísimo Sacramento. Sin embargo, en esta Capilla no habrá culto público sino privado.

Concédase la debida licencia para que en la capilla Santa Paula Montal, ubi cada en la Carrera 13F Este No. 54 – 00 Sur Barrio República de Canadá, Vica ría Episcopal Territorial de San José, se mantenga la Reserva del Santísimo Sacramento.

Fraternidad, una revista para el clero de la arquidiócesis de Bogotá - 39

Concédase la debida licencia para que en la capilla San Camilo, ubicada en la Carrera 15 Este No. 69 – 60 Sur Barrio Juan Rey, Vicaría Episcopal Territorial de San José, se mantenga la Reserva del Santísimo Sacramento.

Renovar la debida licencia por tres (3) años para que en la Capilla Santa Lu cía del Centro de Convenciones Bahía ubicado en el sector Hollywood, vía a la Calera, jurisdicción de la parroquia Santa María del Monte, se celebre el sacramento del matrimonio exclusi vamente para el culto católico.

Renovar la debida licencia por tres (3) años para que en la Capilla las Marías ubicada en el Kilómetro 6 vía la Calera, jurisdicción de la parroquia Santa Ma ría del Monte, se celebre el sacramento del matrimonio exclusivamente para el culto católico.

Conceder la debida licencia por un (1) año para que, en la Capilla de la Ha cienda Villa Sara, ubicada en la Calle 246 No. 7 – 17, jurisdicción de la pa rroquia San Luis de Tolosa, se celebre la sagrada eucaristía y el sacramento del matrimonio exclusivamente para el culto católico.

Renovar la debida licencia por tres (3) años para que, en la Capilla de la Ha cienda Moravia, ubicada en el kilóme tro 4.5 Vía la Calera sector Hollywood, jurisdicción de la parroquia Santa Ma ría del Monte, se celebre el sacramento del matrimonio exclusivamente para el culto católico.

Renovar la debida licencia por tres (3) años para que, en la Capilla Mont Ce leste, ubicada en el Kilómetro 4.5 vía a la Calera, jurisdicción de la parroquia Santa María del Monte, se celebre el sacramento del matrimonio exclusi vamente para el culto católico.

Bogotá, 11 de febrero de 2021 Comunicado no. 011/2020

Bogotá, 14 de abril de 2021. Comunicado no. 021/2020

Notas arquidiocesanas

Qué es la comisión

El arzobispo Rueda en la Pontificia Comisión para América Latina

El papa Francisco ha nombrado a monseñor Rueda en el organismo creado para estudiar los problemas de la vida católica, de la defensa de la fe y de la difusión en el continente

La Pontificia Comisión para América Latina es un órgano de la Curia Romana fundado el 21 de abril de 1958 por el papa Pío XII, en unión y bajo la tutela de la Congregación para los Obispos, tanto es así que está Comisión está presidida por el prefecto de dicha Con gregación, actualmente el cardenal Marc Ouellet, P.S.S.

Historia

La Pontificia Comisión para América Latina es instituida el 21 de abril de 1958 por el papa Pío XII con el fin de estudiar los problemas de la vida católica, de la defensa de la fe y de la difusión de la doctrina por América Latina. Esta Comisión supervisa los trabajos, coordina y apoya el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), quedan do este Consejo unido a la Comisión por mandato del papa Pablo VI el 30 de noviembre de 1963.

El 18 de junio de 1988, el papa Juan Pablo II firma el Motu Proprio por el que reorganiza la composición de la Comisión.

Objetivos

Esta Comisión también es responsable de impulsar las relaciones entre las diferentes instituciones encabezadas por la Iglesia de Roma y que tienen su misión en América Latina, y entre los distintos de partamentos de la Curia Romana.

Nombramiento

El día 10 de marzo se dieron a conocer los nombres de los nuevos miembros de la Pontificia Comisión para América Latina. Los obispos designados por el Papa provienen de España, México, Brasil, Estados Unidos y Colombia.

El papa Francisco ha nombrado miembros de la Comisión Pontificia para América Latina a los cardenales: Orani João Tempesta, arzobispo de São Sebastião do Rio de Janeiro y Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid; los excelentísimos monseñores Rogelio Cabrera López, arzo bispo de Monterrey; Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá; Nelson Jesús Pérez, arzobispo de Filadelfia.

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