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Papyrus

El inicio astronómico de las estaciones, es el instante que la tierra pasa por una determinada posición de su órbita alrededor del sol. En el caso del otoño, es cuando el centro del sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. Cuando esto sucede la duración del día y la noche son prácticamente iguales, también se le llama Equinocio de Otoño. En el mismo instante en el hemisferio Sur se inicia la primavera. El Equinocio de Otoño puede darse en cuatro fechas distintas (del 21 al 24 de Septiembre). A lo largo del siglo XXI, el otoño se iniciara los días 22 y 23, de septiembre, fecha oficial española, siendo su inicio más tempranero en 2096 y el inicio más tardío en 2003. Las variaciones de un año a otro son debidas al modo de encajar el calendario, (años bisiestos o no), con la duración de la órbita terrestre alrededor del Sol (duración conocida como año trópico). Es la época del año donde la longitud del día se acorta más rápidamente. En las latitudes de la península, el Sol sale por las mañanas cada día un poco más tarde que el día anterior y se pone un poco antes, siendo el acortamiento del día especialmente apreciable por las tardes. En estos días el sol reduce su tiempo de exposición en 3 minutos cada día. En ambos hemisferios, el otoño, es la estación de las cosechas, maíz, girasoles, etc. También durante el otoño las hojas de los arboles caducos cambian y su color se vuelve amarillento, para después secarse y caer ayudadas por el viento, que sopla con mayor fuerza. El fin del verano trae consigo la maduración de determinados frutos que alcanzan con el otoño su máximo esplendor, uvas, naranjas, mandarinas. A ellos hay que sumar los frutos efímeros y puramente otoñales, que florecen en estas fechas y son difíciles de conseguir el resto del año: las avellanas, bellotas, castañas, arándanos, grosellas o las nueces, que empiezan a poblar buena parte de los bosques del país. Los frutos de otoño tienen, en su mayoría propiedades beneficiosas, que preparan el cuerpo para afrontar con mayor energía el frío del invierno, reforzando el sistema inmunológico. La piña, las uvas, las manzanas, las naranjas y las peras, son las frutas otoñales más conocidas, sin embargo no hay que olvidarse de la granada, los caquis, el membrillo, los higos y las brevas. Carlos Varón

Papyrus número 50  

es Revista del Centro Doctor Esquerdo nº50

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