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Cada Semana 25 de febrero del 2013 Reflexión: El jueves y viernes recién pasados nos reuníamos en asamblea magna directivos, maestros (as) y padres y madres de familia de nuestro alumnado. Bajo el punto de vista del número de participantes fue todo un éxito tanto la del Jardín y Primaria como la de Secundaria. Esta buena voluntad manifestada en la asistencia y participación en el aula en el primer encuentro del año escolar, quiera Dios se conserve a lo largo de todo el año. Y que la llama que ahora encendemos y ya arde no se apague nunca. Esta circunstancia nos puede servir de pretexto para insistir en la relación entre padres y maestros, entre familia y colegio. Nadie duda del compromiso y obligación ineludible que los padres y madres tienen con respecto a la educación y formación humana y cristiana de sus hijos. Cuando San Juan Bautista de La Salle trata de fundamentar la razón de ser de la escuela cristiana y el compromiso de los Hermanos y maestros en la tarea de educar cristianamente a los niños y jóvenes empieza en forma escalonada a establecer responsabilidades. Dios es tan bueno que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Los padres son puestos por Dios para educar cristianamente a niños y jóvenes, y añade, no pudiendo muchas veces los padres, bien sea por ignorancia, bien por sus múltiples ocupaciones o por descuido, dedicarse a tal ministerio… Dios los ha escogido a ustedes, Hermanos y Maestros para colaborar en tal misión. El importante recalcar este aspecto: no reemplazamos ni sustituimos a padres y madres. Nunca hacemos las veces. Nosotros, los hermanos y maestros colaboramos y ponemos en la tarea de la educación de los niños y jóvenes aquello que los padres no pueden o no quieren hacer. Hoy más que nunca se hace urgente esta presencia de los maestros, de la escuela ante las ausencias de los padres. Mar Muñoz Alegre en el libro “La Orientación Familiar en el Ámbito Escolar” nos cuenta la siguiente experiencia: “Yo no recuerdo, en toda mi infancia, haber pasado una tarde solo en casa –comentaba un profesor de 5° de primaria durante unas jornadas formativas. Mi mamá y mi abuela siempre estaban allí cuando mis hermanos y yo volvíamos del colegio. Nos daban algo de merendar y se encargaban de que hiciéramos los deberes antes de salir a la calle a jugar (…) hoy tengo varios alumnos cuyos padres no regresan de trabajar hasta bien entrada la tarde; y cuando llegan a su casa están tan cansados y tienen tantas preocupaciones, que lo último que desean es discutir con sus hijos acerca de las tareas escolares.” Muchas veces nos quejamos de la falta de control y apoyo de los padres. Ni las agendas ni las notas ni las reuniones colectivas ni las citas personales son suficientes para sintonizar y trabajar de acuerdo familia y colegio dando la impresión de que hay padres que están al margen de la vida escolar de sus hijos. No obstante, familia y escuela, padres y maestros son, por este orden, los dos ámbitos de socialización más importantes del ser humano y ambas deberían caminar de la mano. Termino con un proverbio africano que dice “hace falta toda una aldea para educar a un niño”. Es que todos somos influyentes y necesarios para la educación de un niño.

“Compartimos la Misión de La Salle” Hermano Carlos Cantalapiedra. Jesús, en la parábola del Samaritano, enseñó con todo detalle quién era el hermano para cualquier cristiano. El Buen Samaritano se acerca al necesitado y le ofrece su ayuda y su amistad. Se hizo prójimo del carente de compañía y en él encontró a Dios. ¿Quién es el prójimo para La Salle? En la meditación que escribe para el 31 de diciembre invita a cada uno a examinar los encuentros tenidos con el prójimo durante el año. En cada uno de los puntos trata de llamar la atención sobre la caridad con los superiores, con los cohermanos y con los alumnos. La Salle no excluye al prójimo que no entra en los tres grupos citados. Quiere por el contrario subrayar que, si se ama a aquellos con quienes se vive de ordinario, también se amará con el amor de Cristo a todos los demás hombres. “La virtud que, con la obediencia, debe resplandecer más en las Comunidades, es la caridad y unión de los corazones… Ha de ponerse todo esmero en vivir todos unidos en Dios, y no tener más que un corazón y un espíritu. En las Comunidades se deben revivir los sentimientos de los primeros cristianos, quienes no tenían más que un corazón y un alam” (Med. 113, III). Y es la primitiva comunidad cristiana, en la que se vivía el amor, con un solo corazón y un solo espíritu, de donde La Salle toma el modelo para implantarlo entre los suyos. “Los Hermanos se profesarán cordial afecto unos a otros” (Reglas, 1, 7). Este amor en la Comunidad se torna solícito en el servicio, en el respeto, en la relación personal, en la escucha atenta a los demás, en el olvido de sí y en el perdón de las ofensas. Sobre la vida comunitaria totalmente establecida y escrupulosamente vivida, La Salle levanta el edificio de su doctrina sobre la caridad fraterna. “Una Comunidad sin caridad y sin unión es un infierno” (Med. 65, I). Expresión que parece dura, pero que revela plenamente su pensamiento sobre el espíritu comunitario y lo que él quiere que sostenga la vida de comunidad: LA CARIDAD. “Piedra preciosa es la caridad fraterna en una Comunidad. Por eso la recomendó reiteradamente Jesucristo a sus apóstoles antes de morir. Perdida ella, todo se pierde. Conservadla, por tanto, cuidadosamente, si queréis que permanezca vuestra Comunidad.”. (Med. 91, II). Si tuviéramos que sintetizar en una frase el pensamiento de La Salle sobre la caridad, podríamos decir que “es todo para todos”. Según su pensamiento, no se puede separar ni oponer el compromiso con Dios y el compromiso con los hombres, la gloria de Dios y la salvación del prójimo, la relación con Dios y el ejercicio del misterio, la atención a Dios sólo y la preocupación concreta por el bien de los demás.. La Salle da una importancia capitalísima al amor en la educación. El amor es vida en la educación. No debe ser vulgar, sino tierno, sobrenatural. Ha de expresarse principalmente por el celo, que ha de ser ardiente y desinteresado. Puede decirse que la caridad ejercida por el educador, raya con el heroísmo, según el sentir de La Salle, pues produce entrega completa, sin recibir nada a cambio. La caridad conlleva renuncias de todo tipo. Cristo, a partir de sus renuncias, salvó las almas.

¡OH que bueno, qué dulce, habitar los hermanos todos juntos! (Salmo 133)


Parmenia.

Nuestra escuela “EN PASTORAL” Esta semana que iniciamos tiene como tema dominante el inicio de las actividades de los grupos juveniles e infantiles de nuestro Colegio. Bien sabemos que éstas no son las únicas señales de que nuestro colegio es un colegio cristiano, por tanto, un colegio que evangeliza. Todo lo que hacemos “de la mañana a la noche” dentro y fuera del centro educativo, son gestos evangelizadores. Nuestras actitudes deben ser evangelizadoras, la disciplina, las clases, (matemáticas, español, filosofía, ciencias, inglés, deporte, educación física…) Las misas, la clase de religión, los retiros, las convivencias… TODO NOS HABLA DE DIOS, TODO NOS EVANGELIZA, TODO SE CONVIERTE EN ACTOS PASTORALES, EVANGELIZADORES.

Gracias a todos por sus actitudes de apoyo a estas actividades concretas que iniciaremos esta semana.

Normas disciplinarias: una ayuda para convivir sanamente. La indisciplina escolar es un mal que aqueja hoy en día a los maestros en el trabajo cotidiano en las aulas. Cuando un maestro de educación primaria al ingresar al grupo se da cuenta que éste se compone de treinta alumnos o más y que además están haciendo desorden; tal vez sienta la presión de lo que se llama poner orden en el aula y comience por dar a conocer la forma cómo se harán las cosas; o bien intente poner orden de la manera más práctica que cree es dar gritos y esperar a que los alumnos cedan ante esto. Sin embargo, si un maestro grita, los alumnos lo harán también y no sucede de manera contraria. Con esto lo único que se logra es un ambiente de total indiferencia y desinterés por el trabajo por parte de los alumnos. Los párrafos que preceden los acabo de encontrar en internet y no tienen nada de especial si no es que les encuentro coincidencia con algunas frases que San Juan Bautista nos dice a ese respecto: “¿Quieren que sus discípulos practiquen el bien? Practíquenlo ustedes mismos, pues los convencerán mucho mejor con el ejemplo de una conducta juiciosa y modesta que con todas las palabras que pudieran decirles. ¿Quieren que guarden silencio? Guárdenlo ustedes. No los harán modestos y comedidos sino en la medida en que ustedes lo sean”. San Juan Bautista de La Salle Meditación 33. II

Parmenia

El sábado 2 de marzo a las seis de la tarde tendremos la primera Parmenia de este año escolar. Recordemos el sentido de esta actividad. Veamos lo que ese lugar significó un día para nuestro Santo Fundador y lo que puede ser para nosotros hoy. No se trata de repetir gestos de San Juan Bautista de la Salle pero sí nos puede servir de ejemplo para el encuentro con el Señor, discernir qué quiere de nosotros y hacer su voluntad. Esperamos de todos una actitud generosa y de presencia.

Gracias a la labor del Hno. Léo Burkhard, Parmenia se ha convertido para los lasallistas en el símbolo de la renovación, en el icono del renacer del Espíritu, en la metáfora del viaje interior que el propio Juan Bautista de La Salle emprendió un día en ese hermoso lugar. Desde el año pasado se reanudaron los grupos scout en nuestro colegio La Salle de San Pedro Sula. Esta semana que pasó los pudimos ver en el aula con el uniforme del movimiento pues estaban celebrando ese día el aniversario de su fundador Baden Powell. Hoy, domingo mientras escribo estas líneas, están llegando de un día de excursión. Nuestras felicitaciones y éxitos en su caminar.

Quiénes somos Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas San Juan Bautista de La Salle nació en Francia en 1651, en el seno de una de las familias más importantes de la ciudad de Reims. Recibió la ordenación sacerdotal a la edad de 27 años. Dócil a la voz de Dios que lo llamaba a poner en Él toda su confianza, Juan Bautista se despojó de todo: en primer lugar de su título de canónigo, luego de su patrimonio que distribuyó a los pobres durante la carestía que desoló a Francia en los años 1683 y 1684, haciéndose totalmente pobre como los niños que venían a sus escuelas y como los maestros, a quienes animaba a tener confianza en Dios. La Salle se sintió “impresionado por el abandono de los hijos de los artesanos y de los pobres”. Poco tiempo después, se vio comprometido en ayudar a un grupo de maestros a fundar escuelas para niños pobres. Con el fin de ofrecerles una buena educación, fundó las Escuelas cristianas gratuitas. Se unió a aquellos maestros y fundó con ellos una comunidad laical que tomó el nombre de Hermanos de las Escuelas Cristianas (1680). Entendió, entonces, que Dios lo había conducido a una empresa imprevisible: el nacimiento de un nuevo tipo de vida consagrada, la de los Religiosos Hermanos. El Instituto recibió la aprobación formal de parte de la Iglesia por medio de la bula papal “In apostolicae dignitatis solio”, en 1725. Juan Bautista de La Salle fue canonizado en 1900. Pío XII lo proclamó, en 1950, “Patrono especial de todos los educadores cristianos”. Hoy, la gran familia de La Salle consta de 5 000 Hermanos, que junto con 84 000 educadores y numerosos colaboradores laicos ayudan en cerca de 1 000 centros educativos en 80 países. Ochocientos cincuenta mil alumnos, niños, jóvenes y aun adultos, reciben la mejor educación posible en las aulas de La Salle. El carisma lasaliano, siempre vivo y renovado, ha dado sus frutos también en el nacimiento de otras congregaciones y grupos de hombres y mujeres consagrados: El Instituto Secular de la Unión de Catequistas (presentes en Italia, Perú y Eritrea). Las Hermanas Guadalupanas de La Salle (presentes en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Filipinas, Italia, Madagascar, México, Perú y Estados Unidos). Las Hermanas Lasalianas (presentes en Australia, Filipinas, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam). La Fraternidad Signum Fidei (consagrados laicos presentes en 35 países). Además, forman parte de la Familia Lasaliana y comparten su carisma también el movimiento de Jóvenes Lasalianos, la Unión Mundial de Exalumnos (UMAEL) y la Asociación Internacional de las Universidades Lasalianas (IALU/AIUL). La Familia Lasaliana reconoce y acoge a personas de otras religiones, creyentes de otras confesiones que comparten la Misión Educativa Lasallista y llama a La Salle “nuestro Fundador”. Un ejemplo de ello es la Universidad de Belén donde hay, además de los Hermanos, educadores y estudiantes de otras religiones. La actividad educativa de la Familia Lasallista se realiza en favor de todos los sectores sociales. El Instituto está comprometido desde siempre en favor de la educación sobre los derechos de la infancia. En el año de la alfabetización internacional (1990), la UNESCO otorgó el premio NOMA a las instituciones lasalianas. Colabora con el Proyecto Intercongregacional “Solidaridad con Sudán del Sur” de la Unión de Superiores Generales: está entre los miembros fundadores de la BICE (Oficina Internacional Católica de la Infancia) y tras el terrible terremoto que golpeó a Haití, la Congregación está realizando un importante proyecto a nivel escolar, sanitario y social. Los centros educativos del Instituto Lasallista comprenden todos los niveles: educación infantil y primaria, escuela media, superior, formación profesional y universitaria. Hoy, Hermanos y Laicos Lasallistas sostienen más de 300 centros educativos no formales para los niños, jóvenes y adultos que viven en zonas de degrado social. Siguiendo los pasos del Fundador, 13 Hermanos han sido canonizados, 77 son Beatos y otros 86, entre ellos numerosos mártires, están en la vía de la santidad con proceso iniciado o en vía de concluir.


Boletin cada semana 25 de febrero, 2013