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2012

Anaquel digital nº. 2

que lucha continuamente contra el nivel del agua. Vamos; que lo que a nosotros nos parece pintoresco para los venecianos es un fastidio por las inundaciones. Por otra parte, es su forma de vida. Turistas como yo acuden para poder ver y admirar sus obras de arte, en cuanto a edificios, catedrales,… ¡A ver cómo se pueden arreglar entre tantos puentes y canales! Precisamente al pasear por uno de sus canales, observé una cosa curiosa: una lancha de la policía con tres detenidos que los llevaban al juzgado. Resulta que el juzgado también estaba al borde del agua, y mi sorpresa fue cuando sacan a los tres detenidos amarrados por la mano como si fueran salchichas. También vimos un entierro, en el que llevaban al difunto en una góndola. Después me enteré que el cementerio de Venecia está en mitad del agua. En fin; todo ello muy curioso, al fin y al cabo. Después de haber admirado cada rincón de la ciudad todo lo que pudimos, nos dispusimos a viajar hasta Florencia para disfrutar de los otros tres días que nos quedaban. Por la mañana tomamos el avión hacia Florencia y aterrizamos a las doce del mediodía. Nada más tomar tierra descubrimos una ciudad que encerraba arte por los cuatro costados. Era una pena no entender una poco más, pero me imagino que cualquier persona que entienda algo de

arte tiene que disfrutar muchísimo, puesto que a cualquier sitio que miraras encontrabas esculturas, catedrales y museos. Al contrario que Venecia, que es mucho más recogida, Florencia es más cosmopolita. Esta ciudad está llena de gente, que se va buscando la vida vendiendo de todo; desde copias del David de Miguel Ángel hasta entradas a museos para que no se tenga que hacer cola, ya que si ibas algún museo siempre tenias que hacer colas interminables. Nosotros solo estuvimos en tres museos. El Museo Nacional, donde se encontraba el espectacular David de Miguel Ángel, la galería de los Uffizzi, impresionante por cierto y el museo de los Medecci. Lo peor es como siempre en estos sitios es la falta de tiempo pero para estar solo tres días vimos, a mi entender, gran parte de la ciudad como (el puente Vecchio, la plaza de la Signora etc.). Otra cosa que me llamó mucho la atención fueron los helados; eran auténticas obras de arte, de veinte mil sabores y figuras hasta tal punto que daba pena pedir un helado porque los empleados deshacían la figura para dártelo. Pero estaban geniales. Estuvimos viendo también en los comercios de las grandes firmas italianas y es de asombrar los precios de los trajes, vestidos, joyas…. No sabías muy bien si era 14

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ANAQUEL.ENERO.2012.Nº2  

REVISTA DEL CENTRO DE ADULTOS DE SANTANDER

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