Page 20

Agradecimientos

xix

reduciendo su calidad y tambi´en su probabilidad de t´ermino. En los u ´ltimos meses Jorge Lorca se encarg´o de la edici´on con una prolija revisi´on del texto final, aunque ciertamente soy yo el responsable de los errores que puedan persistir. Muchos otros ayudantes han contribuido de distintas formas a trav´es de los a˜ nos, entre los que quiero agradecer de manera especial a Rodrigo Alfa´ ro, David Coble, Alejandro Drexler, Christian Ferrada, Alvaro Garc´ıa, Tania Hern´andez y Francisco Parro. He tenido la suerte tambi´en de tener muy buenos amigos en la profesi´on, de los cuales he aprendido mucho; con algunos hemos escrito trabajos en conjunto, hemos hecho clases juntos, hemos trabajado o simplemente hemos compartido nuestro entusiasmo por la macroeconom´ıa. Varios de ellos me han hecho valiosos comentarios a los cap´ıtulos y me han ayudado a entender y explicar aspectos que en un principio no estaban bien tratados. Ojal´a lo haya logrado. Mis agradecimientos especiales a Luis Felipe C´espedes, Kevin Cowan, Eduardo ´ Engel, Miguel Fuentes, Jordi Gal´ı, Luis Oscar Herrera, Igal Magendzo, Eric Parrado, Andrea Repetto, Rodrigo Vald´es, Rodrigo Vergara y Federico Sturzenegger. Una menci´on especial merece Fernanda Castillo, excelente editora adem´as de una gran entusiasta de este proyecto. En nuestra vida siempre hay mucha gente que ejerce influencia sobre nosotros. Desde el apoyo de nuestros padres, y en mi caso ha sido muy importante, los profesores que nos ense˜ nan y motivan, nuestros colegas, en especial los compa˜ neros de estudio y de trabajo, y, finalmente, nuestros alumnos. Deber´ıa mencionar a muchas personas. Tuve excelentes profesores, tuve el privilegio de estudiar en MIT, y tambi´en tuve la oportunidad de conocer e interactuar con otros grandes economistas que han tenido impacto en mi trabajo. Sin embargo, quiero sintetizar mi gratitud en quien fuera mi gran profesor y amigo, Rudi Dornbusch. Es dif´ıcil resumir la tremenda influencia que tuvo en m´ı, basta se˜ nalar que a m´as de cuatro a˜ nos de su fallecimiento, sus amigos todav´ıa lo extra˜ namos mucho. Su generosidad, amistad y sabidur´ıa son irremplazables. La gran mayor´ıa de los agradecimientos terminan mencionando a la familia, y esta no ser´a una excepci´on, pues es un profundo y sincero agradecimiento. Escribir un libro tiene costos: se sacrifican vacaciones —como las u ´ltimas en que me encerr´e a escribir—, fines de semana, noches hasta muy tarde e incluso se deja de correr con buenos amigos en la ma˜ nana para trabajar de madrugada. Para poder hacer este tipo de locuras se necesita bastante comprensi´on, y mi familia lo ha entendido; me ha dado un enorme apoyo, aunque no se si han disfrutado. Al menos las bromas que me hacen no dejan de tener una cari˜ nosa iron´ıa. Por sobre todo, me han dado lo que una persona necesita para sentirse bien m´as all´a de los logros profesionales. Este libro no lo hice para escapar, por el contrario, sacrifiqu´e bastante. No hay palabras para agradecer a mi mujer, Sol, por todo lo que ha significado para m´ı en estos a˜ nos juntos. Me acompa˜ n´o

PREFACIO  

macroeconomia

Advertisement