Natural Forces: Winslow Homer and Frederic Remington at the DAM

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AN EXHIBITION AT THE DENVER ART MUSEUM


The lives and work of American artists Winslow Homer (1836–1910) and Frederic Remington (1861–1909) overlapped during an era of rapid transformation in America. Improved transportation and communication sped up the pace of life while electricity illuminated it. Cities grew rapidly as citizens from rural areas and immigrants sought better opportunities. While for some the American West once seemed a vast space of unlimited possibility, by the end of the 1900s it was effectively fenced. As a result, many Indigenous populations who had resided there for thousands of years underwent forcible removal to reservations and sustained severe ruptures in traditional lifeways. Additional conflicts—the Civil War, the Indian Wars, and the Spanish-American War among them— added to the instability of a period marked by boom-and-bust economic cycles. In this context, some Euro-Americans worried about the effects of cultural transformation and economic instability on the nation’s identity. Although such change is the mark of a dynamic nation, it can reveal the anxieties and prejudices of any given era. Though scarred by racial bias, the turn of the twentieth century was also imbued with hope for the possibilities of a modern age. Homer’s and Remington’s artworks responded to the challenges and hopes of this complex period. Their depictions of strength, struggle, quietude, and anxiety channeled the symbolism of larger themes including American history, masculinity, mortality, and wilderness.


Las vidas y las obras de los artistas estadounidenses Winslow Homer (1836-1910) y Frederic Remington (1861-1909) se entrecruzaron en una era de rápida transformación en los Estados Unidos. Las mejoras en el transporte y en las comunicaciones aceleraron el ritmo de la vida a la vez que la electricidad la iluminó. Las ciudades crecían rápidamente a medida que pobladores de áreas rurales e inmigrantes acudían en busca de mejores oportunidades. A pesar de que en un tiempo el Oeste norteamericano pareciera haber sido un vasto espacio de posibilidades ilimitadas, hacia el final del siglo XX estaba prácticamente cercado. Como resultado, muchas poblaciones indígenas que habían habitado la región por miles de años fueron desplazadas a la fuerza y llevadas a reservas, sufriendo severas rupturas continuas de su forma de vida tradicional. Numerosos conflictos —entre ellos, la guerra de Secesión, las guerras Indias y la guerra Hispano-Estadounidense— aumentaron la inestabilidad de una época marcada por ciclos económicos de auge y decadencia. En este contexto, algunos euro-norteamericanos les preocupaban los efectos que pudieran tener la transformación cultural y la inestabilidad económica en la identidad de la nación. Aún cuando este cambio es lo que hace a una nación dinámica, puede también hacer presentes la ansiedad y los prejuicios de una era determinada. El inicio del siglo XX, aunque marcado por prejuicios raciales, también estaba repleto de esperanza por las posibilidades de una era moderna. El arte de Homer y de Remington respondió a los retos y esperanzas de este complejo periodo. Su representación de la fortaleza, la lucha, la quietud y la ansiedad canalizó el simbolismo de temas más grandes como la historia, la masculinidad, la mortalidad y la naturaleza norteamericanas.



Gallery view of Natural Forces: Winslow Homer and Frederic Remington


War & I llustration Homer and Remington began their careers as war illustrators for popular magazines. The compelling images they created on assignment made each a household name. Such firsthand experience of the grim realities of death left lasting impressions on both artists. As a young man, Homer went south to cover the American Civil War (1861–65). About twenty years later, a young Remington produced images related to the pursuit of the Apache leader Geronimo in the Southwest. However, Remington’s first real experience of war came when he was sent in 1898 to report on the Spanish-American War, a short, armed conflict fought over Cuban independence. Homer’s and Remington’s early experiences as illustrators shaped the rest of their work and provided them with a practical, rather than a formal, education in art. They learned the elements of design, matured as draftsmen, and gained valuable insights related to the business of art.


Guerra e Ilustración Homer y Remington comenzaron sus carreras como ilustradores de guerra para revistas populares. Las convincentes imágenes que crearon durante sus asignaciones les dieron popularidad. Esa experiencia directa de la sombría realidad de la muerte causó una impresión duradera en ambos artistas. Homer viajó al sur a cubrir la guerra de Secesión (1861-65). Unos veinte años más tarde, un joven Remington creaba imágenes relacionadas con la persecución en el suroeste del líder apache Gerónimo. No obstante, la primera real experiencia bélica de Remington la tuvo en 1898, cuando fue enviado como reportero a la guerra Hispano- Estadounidense, un breve conflicto armado en el que se disputaba la independencia de Cuba. Las experiencias previas de Homer y Remington como ilustradores marcaron el resto de sus obras y les proporcionaron una educación artística más práctica que formal. Aprendieron acerca de los elementos del diseño, maduraron como dibujantes y adquirieron valiosos conocimientos sobre el negocio del arte.



Frederic Remington The Apache War Cover illustration for Harper’s Weekly, January 9, 1886

Magazines like Harper’s began publishing news reports about confrontations between the U.S. government and Apache bands in the Southwest in about 1886. This was a chapter in the centuries-long and ongoing aggression against Indigenous nations that resulted in forced removal from their lands across the continent. Remington had traveled to the Southwest in 1885, before permanently moving back to New York City. Details in this image such as the saguaro cactuses and sombreros helped verify his credentials as a chronicler of the American West, even though at the time he produced this illustration, he still hadn’t witnessed actual conflict. Alrededor de 1886, revistas como Harper’s empezaron a publicar noticias acerca de las confrontaciones en el suroeste entre el gobierno de los EE. UU. y grupos de apaches. Este fue un capítulo en la centenaria agresión continua en contra de naciones indígenas que resultó en el desplazamiento forzado de sus territorios a lo largo del continente. Remington había viajado al área en 1885, antes de reinstalarse permanentemente en la ciudad de Nueva York. Algunos detalles de esta imagen, como los saguaros y los sombreros, ayudaron a confirmar sus aptitudes como cronista del Oeste norteamericano, aunque cuando creó esta ilustración todavía no había sido testigo de ningún conflicto existente.



Frederic Remington Captain Grimes’s Battery Going Up El Poso Hill 1898 Oil paint on canvas Frederic Remington Art Museum, Ogdensburg, New York

The son of a Civil War colonel, Remington made no secret of his desire to see battle. In 1898, he traveled to Cuba and witnessed the heroism and harsh realities of the Spanish-American War. In describing the chaos of this charge, he wrote, “directly came a screaming shrapnel from the Spanish lines . . . and we dropped and hugged the ground like starfish. Bang! Right over us it exploded.” Remington, hijo de un coronel de la guerra de Secesión, nunca ocultó su deseo de presenciar un combate. En 1898, viajó a Cuba y fue testigo del heroísmo y de la dura realidad de la guerra HispanoEstadounidense. Al describir el caos del ataque, escribió: “Directamente desde las líneas españolas, llegó estridente un proyectil de metralla… Nos lanzamos al suelo y lo abrazamos como estrellas de mar. ¡Bang! Explotó justo encima de nosotros”.



Frederic Remington Aiding a Comrade About 1890 Oil paint on canvas The Museum of Fine Arts, Houston: The Hogg Brothers Collection, gift of Miss Ima Hogg, 43.23

Remington began his career by supplying action-packed black-and-white illustrations for popular periodicals. After only a few years, he transitioned into painting larger compositions in color. Dramatic scenes like this one, where the action explodes directly outward at the viewer, remained a signature of his painting style. Remington empezó su carrera proporcionando ilustraciones cargadas de acción en blanco y negro a publicaciones populares. Solo unos pocos años después, pasó a pintar composiciones a color de mayor tamaño. Escenas dramáticas como esta, donde la acción estalla delante del observador, se convirtieron en la seña de identidad de su estilo pictórico.



Winslow Homer Sharpshooter Engraving published in Harper’s Weekly, November 15, 1862 Portland Museum of Art, Maine: Gift of Mr. and Mrs. Vaughan W. Pratt, 2007.22.12

Harper’s Weekly magazine sent Homer to the Civil War as a staff artist embedded with the Army of the Potomac. Here he depicts a Union soldier poised precariously in a tree, on watch for a Confederate soldier. By presenting this moment of anticipation, Homer reminds us of the human element of war and its impact on families in both the North and the South. La revista Harper’s Weekly envió a Homer a la guerra de Secesión como artista asignado al ejército del Potomac. Aquí, él representa a un soldado del ejército de la Unión, en equilibrio precario sobre un árbol, en guardia de un soldado confederado. Al expresar este momento de anticipación, Homer nos recuerda el elemento humano de la guerra y su impacto en las familias, tanto las del Norte como las del Sur.



Winslow Homer Snap the Whip 1872 Oil paint on canvas Collection of the Butler Institute of American Art, Youngstown, Ohio: Museum purchase, 1919

The Civil War, the bloodiest conflict in U.S. history, obliterated lives as well as landscapes and left both with lasting scars. In Snap the Whip, one of Homer’s best-known paintings, the exuberant boys playing in a lush meadow become symbolic of the hopes of a healing nation. Their bare feet invite the viewer to imagine the feel of cool grass and underscore a sense of reconnection to a regenerating landscape. La guerra de Secesión, el conflicto más sangriento de la historia de los EE. UU., destruyó vidas y tierras, y dejó ambos con cicatrices duraderas. En Snap the Whip (El látigo), una de las pinturas más conocidas de Homer, la exuberancia de unos muchachos jugando sobre un frondoso prado se convierte en el símbolo de las esperanzas de una nación en proceso de recuperación. Los pies desnudos invitan al espectador a imaginar la sensación de la hierba fresca y enfatizan una idea de reconexión con un paisaje en regeneración.


U p North Homer’s and Remington’s lives overlap most closely in New York City, where they established success as illustrators and artists, and in the North Country, the forested region spanning the Adirondack Mountains of upstate New York and into Canada. There, both men found solace and inspiration while hunting, fishing, and canoeing. Their northern work was marked by greater artistic experimentation, with Homer trying out effects in watercolor and Remington dashing off plein air (outdoor) oil sketches. Escape to these remote locales provided relief from the busyness of city life, and the pleasure of living in harmony with nature, at least for those who could afford to do so. It is no coincidence that Homer’s and Remington’s pictures of sportsmen and rugged landscapes appealed to the wealthy businessmen who spent time at the hunting lodges and clubs springing up in these wilderness areas. For many Americans, no matter their station, escaping to nature meant taking a break from a fast-paced life for moments of rest and rejuvenation.


E n E l Norte Las vidas de Homer y Remington coincidieron más estrechamente en Nueva York, donde alcanzaron el éxito como ilustradores y artistas, y en el North Country, la región boscosa que abarca las montañas Adirondack del norte del estado de Nueva York hasta llegar a Canadá. Allí, ambos hombres encontraron solaz e inspiración en la caza, la pesca y en sus viajes en canoa. Sus obras producidas en el norte estuvieron marcadas por una mayor experimentación artística: Homer probó efectos en acuarela y Remington bosquejó óleos en plein air (al aire libre). El escapar a estos lugares remotos aliviaba del trajín de la vida de ciudad y proporcionaba el placer de vivir en armonía con la naturaleza, al menos para aquellos que podían permitírselo. No es coincidencia que las pinturas de montañeros y paisajes abruptos interesaran a los hombres de negocios adinerados que pasaban tiempo en los clubes y albergues de caza que se levantaban en estas áreas agrestes. No obstante, para muchos estadounidenses, sin importar su posición, escapar a la naturaleza significaba tomarse un respiro de una vida ajetreada y disfrutar de momentos de descanso y rejuvenecimiento.



Winslow Homer Two Men in a Canoe 1895

Watercolor on gray laid paper Portland Museum of Art, Maine: Bequest of Charles Shipman Payson, 1988.55.12

Two men in a canoe glide along a placid lake, their wake indicated by swaths of white. One man casts a long fishing line above his head. Its graceful curve echoes the rhythm of the forested hills in the background. By limiting his palette to washed grays and browns and simplifying the compositional elements, Homer emphasizes the restorative qualities of nature, in contrast to the hectic jumble of city life. Dos hombres en una canoa se deslizan por un lago apacible, su estela representada por franjas blancas. Un hombre lanza el sedal por encima de su cabeza, cuya elegante curva reproduce el ritmo de las colinas boscosas del fondo. Al limitar su paleta a colores grises y marrones deslavados y simplificar los elementos de la composiciรณn, Homer enfatiza las cualidades reparadoras de la naturaleza como contraste con el ajetreo confuso de la vida urbana.



Winslow Homer Campfire 1880 Oil paint on canvas The Metropolitan Museum of Art: Gift of Josephine Pomeroy Hendrick, in the name of Henry Keney Pomeroy, 1927 (27.181)

Two men relax beside a fire after a day of fishing—notice the basket at left and the net that hangs on the makeshift shelter. Much of Homer’s and Remington’s northern work focuses on male companionship away from the cares of business and family life, though women also visited the area, as seen in Homer’s Beaver Mountain, Adirondacks, on the opposite wall. Dos hombres se relajan junto al fuego tras un día de pesca —observen la cesta a la izquierda y la red que cuelga en el refugio improvisado. Gran parte de las obras de Homer y de Remington hechas en el norte se centran en una camaradería masculina, lejos de las preocupaciones del trabajo y la vida familiar, aunque también las mujeres visitaban el área, como se aprecia en Beaver Mountain, Adirondacks de Homer en la pared opuesta.


The oil sketches Remington produced up north demonstrate his growing interest in pure landscape painting and a looser, more expressive approach to color and brushstrokes. But he wasn’t confident that the public would accept these works, saying in 1902 that they “got me pigeon-holed in their minds, you see; [they] want horses, cowboys, out West things—won’t believe me if I paint anything else.” Los bosquejos al óleo que Remington creó en el norte demuestran su creciente interés por la pintura del paisaje simple y un enfoque más suelto y expresivo del color y las pinceladas. Pero no confiaba en que el público aceptaría estos trabajos. En 1902 comentó: “Ya ve usted, me tienen encasillado en sus cabezas; quieren caballos, vaqueros, cosas del lejano Oeste — no me creerán si pinto otra cosa”.


Frederic Remington Moose Country 1909 Oil paint on board Frederic Remington Art Museum, Ogdensburg, New York



Frederic Remington Studio at Ingleneuk 1907 Oil paint on canvas board Frederic Remington Art Museum, Ogdensburg, New York

For many years, Remington kept a studio on the island of Ingleneuk near Chippewa Bay on the St. Lawrence River. “I want to get out on those rocks by my studio in a bath robe in the early morning when the birds are singing and the sun a shining and hop in among the bass,” he once said. “When I die my Heaven is going to be something like that.” Durante muchos años, Remington tuvo un estudio en la isla de Ingleneuk, cerca de la bahía de Chippewa sobre el río San Lorenzo. “Quiero salir temprano en la mañana en bata de baño a las rocas junto a mi estudio, cuando los pájaros cantan y el sol brilla, y saltar al agua en medio de róbalos”, dijo una vez. “Cuando muera, mi paraíso será algo así”.


Frederic Remington Chippewa Bay Date unknown Oil paint on board Buffalo Bill Center of the West, Cody, Wyoming: Gift of the Coe Foundation

Frederic Remington Impressionistic Winter Scene Date unknown Oil paint on board Buffalo Bill Center of the West, Cody, Wyoming: Gift of the Coe Foundation


Frederic Remington Impressionistic Rocky Cliff Date unknown Oil paint on board Buffalo Bill Center of the West, Cody, Wyoming: Gift of the Coe Foundation



Winslow Homer An Adirondack Lake 1870 Oil paint on canvas Henry Art Gallery, University of Washington, Seattle: Horace C. Henry Collection, 26.71

Homer made his first trip to the Adirondack Mountains in upstate New York in 1870 and produced this painting soon after. In the foreground, branches and their reflections form circles that echo the shape of lily pads, including one on which a frog sits. A hunting guide stands on a fallen log and gazes into the distance. The warm, peaceful mood of this painting underscores Homer’s appreciation of the beauty and restfulness of such moments in nature. En 1870, Homer viajó por primera vez a la montañas Adirondack en el norte del estado de Nueva York y, poco después, pintó este cuadro. En primer plano, unas ramas y su reflejo forman círculos parecidos a los nenúfares, incluido uno sobre el que descansa una rana. Un guía de caza, de pie sobre un tronco caído, mira hacia lo lejos. El ánimo tranquilo y cálido de esta obra destaca el aprecio de Homer por la belleza y el sosiego de esos momentos en la naturaleza.


Natural Forces Nature is not always a place of solace, and some of Homer’s and Remington’s most iconic paintings consider man’s struggle with its overwhelming forces. Crashing waves and unending deserts become dramatic backdrops against which human figures stand as symbols of courage, self-reliance, and stoicism. The pervasive threat of death in these works heightens the emotional mood and reminds us of the tenacity and vulnerability of human existence. Their dramatic subjects in part reflect the tumultuous post–Civil War era, which witnessed recurring market crashes and heightened labor conflicts. Homer and Remington increasingly experimented with the emotive qualities of color and dynamic brushstrokes. In their efforts to gain recognition as accomplished painters, they united visual observations with the significant creative powers of their imaginations. By doing this, they moved their work from the realm of narrative painting into that of the symbolic.


Fuerzas Naturales La naturaleza no siempre es un lugar de sosiego, y algunas de las pinturas más emblemáticas de Homer y de Remington reflejan la lucha humana en y contra su fuerza arrolladora. Olas estrepitosas y desiertos interminables se convierten en escenarios dramáticos en los que resaltan figuras humanas como símbolos de valentía, independencia y estoicismo. En estas obras, la amenaza omnipresente de la muerte eleva el tono emocional y nos recuerda la tenacidad y vulnerabilidad de la existencia humana. El dramatismo de los temas refleja, en parte, la tumultuosa era posterior a la guerra civil, testigo de caídas recurrentes de los mercados y de la intensificación de los conflictos laborales. Homer y Remington experimentaron cada vez más con las cualidades emotivas del color y las pinceladas dinámicas. En un esfuerzo por obtener reconocimiento como pintores consumados, combinaron sus observaciones visuales con el importante poder creativo de su imaginación. De este modo, sus obras transitaron del ámbito de la pintura narrativa al de la simbólica.



Winslow Homer Watching the Breakers 1891 Oil paint on canvas Gilcrease Museum, Tulsa, Oklahoma

Here Homer demonstrates his powers as a painter of feeling and sensation. Two women stand at the center of this crashing seascape. Their gazes toward the water invite us to ponder the sound and force of this wintry scene. In their statuesque poses, these women function as symbols of strength. AquĂ­, Homer demuestra su capacidad como pintor de sentimientos y sensaciones. Dos mujeres permanecen de pie en el centro de este paisaje marino arrollador. Sus miradas, en direcciĂłn al agua, nos invitan a pensar en el sonido y la fuerza de esta escena invernal. Con su pose escultural, estas mujeres representansĂ­mbolos de fuerza.



Frederic Remington Fight for the Waterhole 1903 Oil paint on canvas The Museum of Fine Arts, Houston: The Hogg Brothers Collection, gift of Miss Ima Hogg, 43.25

When Remington traveled west, he made photographs, notes, and oil sketches of the landscape. After returning to his East Coast studio, he used these to make larger, more dramatic paintings. He created this painting from a combination of sketches, notes, a photograph from Arizona, and stories of the Indian Wars in Texas. A landscape rendered in bands of blue, yellow, and purple accentuates the drama of this imagined last-stand shoot-out. Cuando Remington viajaba al oeste, tomaba fotografías, apuntes y hacía bosquejos al óleo de los paisajes. De regreso a su estudio de la costa este, los usaba para hacer pinturas más grandes y dramáticas. Creó esta pintura a partir de una combinación de bosquejos, anotaciones, una fotografía de Arizona y relatos de las guerras Indias de Texas. El paisaje, representado mediante franjas de azul, amarillo y púrpura, acentúa el drama del tiroteo de esta imaginada última defensa.



Frederic Remington The Buffalo Runners—Big Horn Basin 1909 Oil paint on canvas Courtesy of the Sid Richardson Museum, Fort Worth, Texas, 1950.3.1.30

Remington wrote that he “always wanted to be able to paint running horses so you would feel the details and not see them.” By the end of his career, he accomplished this by working in quick brushstrokes and layering vibrant colors, contrasting bright yellow and red with purple and blue shadows in this painting. This formula was so effective that it led one critic to remark that Remington’s horses “move as though on springs. Their heels play like lightning over the earth.” Remington escribió: “Siempre quise ser capaz de pintar caballos a todo galope de modo que uno pudiera sentir los detalles, mas no verlos”. Al final de su carrera, lo consiguió mediante el uso de pinceladas rápidas y capas de colores vibrantes, contrastando en esta pintura el amarillo y rojo brillantes con las sombras púrpura y azul. Esta fórmula fue tan eficaz que llevó a decir a un crítico que los caballos de Remington “se mueven como si estuvieran sobre resortes. Sus talones son como relámpagos sobre la tierra”.



Winslow Homer Undertow 1886 Oil paint on canvas Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown, Massachusetts

This painting may have been inspired by an actual rescue that Homer witnessed, but he isn’t interested in recording the event so much as in creating an epic scene. The waves, painted with daubs of yellow and white against a deep turquoise background, feel vibrantly alive with color and motion. In contrast, the sculptural central figures seem emotionally disconnected, as if each is alone with his destiny against the powerful water. Puede que la inspiración para esta pintura fuera un rescate real que Homer presenció, pero él no estaba interesado en representar el acontecimiento sino en crear una escena épica. Las olas, pintadas con toques de amarillo y blanco contra un fondo turquesa intenso, se sienten llenas de vida con color y movimiento. En cambio, las figuras esculturales centrales parecen desconectadas emocionalmente, como si cada una estuviera a solas con su destino frente al poder del agua.


F orever L ooming Around the turn of the twentieth century, the country experienced significant change due to modernization, urbanization, and immigration. Partly as a response to these changes and Americans’ anxieties about them, Homer and Remington produced some of their most compelling paintings. Homer and Remington died within a year of each other—Homer at age seventy-four in 1910 and Remington unexpectedly at forty-eight in 1909. During the last decade of his life, Homer worked prodigiously in watercolor and completed few, but significant, oils. Remington created his most sophisticated paintings while also working as a sculptor and author. At this moment, both were at the pinnacle of their creative talents. Evolving from their illustrator beginnings, both moved away from direct narrative and into a more symbolic visual language, the impact of which is haunting and personally revealing.


Constante S ensación de para S iempre En los umbrales del siglo XX, el país experimentó cambios significativos a causa de la modernización, la urbanización y la inmigración. En parte como respuesta a estos cambios y a la ansiedad que causaron en los estadounidenses, Homer y Remington crearon algunas de sus pinturas más cautivadoras. Homer y Remington fallecieron con un año de diferencia —Homer, en 1910, a los setenta y cuatro años, y Remington, de manera inesperada en 1909, a los cuarenta y ocho. Durante la última década de su vida, Homer trabajó la acuarela prodigiosamente y finalizó pocas, pero significativas, pinturas al óleo. Remington creó sus pinturas más sofisticadas mientras trabajaba al mismo tiempo como escultor y escritor. En estos momentos, ambos se encontraban en la cima de su talento creativo. Desde sus inicios como ilustradores, ambos evolucionaron alejándose de la narración directa y acercándose a un lenguaje visual más simbólico cuyo impacto es evocador y personalmente revelador.



Frederic Remington In From the Night Herd 1907 Oil paint on canvas National Cowboy & Western Heritage Museum: Gift of Albert K. Mitchell

In his nocturnes, Remington depicts moonlight and firelight with dazzling skill against backgrounds of eerie green and blue. Sparingly composed, these works leave the narrative unresolved. About his compositions, Remington said, “Big art is a process of elimination . . . Cut down and out—do your hardest work outside the picture, and let your audience take away something to think about—to imagine.” En sus nocturnos, Remington representa, con deslumbrante destreza, la luz de la luna y la de las hogueras sobre fondos de un misterioso verde y azul. De composición escasa, estas obras dejan inconclusa la narración. Acerca de sus composiciones, Remington señaló: “El arte en mayúsculas es un proceso de eliminación…Reduce y quita —haz el trabajo más duro fuera del cuadro y deja que el público se vaya con algo en qué pensar, a imaginar”.



Winslow Homer Fox Hunt 1893 Oil paint on canvas Courtesy of the Pennsylvania Academy of the Fine Arts, Philadelphia: Joseph E. Temple Fund

Crows hover close to a fox running through deep snow, but it is unclear who is hunting and who is being hunted. While the narrative remains ambiguous, symbolically it seems to represent the struggle between life and death, and may be a comment on the artist’s mortality as he entered his mid-fifties. Los cuervos sobrevuelan cerca de una zorra que corre entre la nieve espesa, pero no queda claro quién es el cazador y quién la presa. Aunque el relato no deja de ser ambiguo, parece representar simbólicamente la lucha entre la vida y la muerte, y quizá hace un comentario acerca de la mortalidad del artista, quien se acercaba a sus sesenta años de edad.



Frederic Remington The Cheyenne Modeled 1901, cast by 1903 Bronze Roman Bronze Works, cast 3 Denver Art Museum: from William D. Hewit Charitable Annuity Trust, 1981.14

In 1900, Remington began casting his sculptures with Roman Bronze Works in New York City. The foundry had been established by an Italian, Riccardo Bertelli, who introduced lost-wax casting to America. This technique allows for greater surface texture, which Remington couples here with a patina, or applied color, of gold and green. Remington and Bertelli collaboratively pushed the limits of bronze, and this cast of The Cheyenne is their greatest achievement. En 1900, Remington empez6 a fundir sus esculturas en Nueva York con Roman Bronze Works. Dicha fundidora había sido creada por el italiano Riccardo Bertelli, quien introdujo en EE. UU. la técnica permite conseguir una mayor textura de la superficie, que Remington combina aquí con una pátina, o aplicación de color, en dorado y verde. Remington y Bertelli juntos propulsaron los límites del bronce, siendo esta pieza de The Cheyenne su mayor logro.



Winslow Homer West Point, Prouts Neck 1900 Oil paint on canvas Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown, Massachusetts

Homer painted this work near his home and studio on Prouts Neck, Maine, where he lived and worked from 1884 until his death in 1910. Closely attuned to this environment, Homer wrote that “it took many days of careful observation to get this—(with a high sea and tide just right).” The hours of labor paid off, and Homer ultimately considered it his best work. Homer pintó esta obra cerca de su casa y estudio en Prouts Neck, Maine, donde vivió y trabajó desde 1884 hasta su muerte en 1910. En estrecha armonía con el entorno, Homer escribió: “Me llevó muchos días de cuidadosa observación conseguir esto, (con una representación correcta de una marea alta en mar tempestuoso)”. Valieron la pena las horas de trabajo. Homer la consideró, a fin de cuentas, su mejor obra.


Natural Forces: Winslow Homer and Frederic Remington is organized by the Denver Art Museum, the Amon Carter Museum of American Art, and the Portland Museum of Art, Maine. The national tour sponsorship is generously provided by Bank of America. Additional funding is provided by the Thomas and Beatrice Taplin Fund, the Johnson Foundation of the Rockies, the Wyeth Foundation for American Art, Robert and Carolyn Barnett, the Adolph Coors Exhibition Endowment Fund, the donors to the Annual Fund Leadership Campaign, and the citizens who support the Scientific and Cultural Facilities District (SCFD). This exhibition is supported by an indemnity from the Federal Council on the Arts and the Humanities. Promotional support is provided by 5280 Magazine and CBS4.

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