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Filosofía de la Historia. El problema del discurso histórico: Hermenéutica y escritura Diego S. Saavedra Lara.

El problema del discurso histórico: Hermenéutica y escritura. Articular históricamente el pasado no significa conocerlo “como verdaderamente ha sido”. Significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro. Walter Bejnamin. Conceptos de la filosofía de la historia.

En este ensayo trataremos sobre todo abordar la manera en que el discurso contemporáneo de la historia se construye En este apartado introductorio considero pertinente definir que entendemos por discurso y en dónde radica el problema de la construcción del discurso histórico. Para después brindar algunas nociones que nos ayuden a entablar una postura a favor del conocimiento histórico. De entrada podemos decir que el discurso es en esencia un entramado de observaciones que se integran y articulan para dar cuenta de la realidad o si se prefiere de algún aspecto de ella. Estas observaciones se articulan a manera de argumentos que al mismo tiempo son enunciados. En ese sentido cualquier proposición desde cualquier disciplina se encuentra inmersa en el discurso. También podríamos entender discurso como “curso que atraviesa 1.” En ese sentido podemos entender que el discurso histórico atraviesa un curso de renovación y teorización sobre el mismo. Sin embargo queda una duda, ¿Cuál es el objeto sobre el que versa el discurso histórico? Un respuesta común es el historiador investiga el pasado, sin embargo el pasado por definición está acabado, finito además es intangible. Desde esta definición el trabajo del historiador ha sido cuestionado de manera lacerante y hasta cierto punto, hay quienes sostienen que historiador inventa el pasado y que su discurso se reduce a literatura de ficción. No obstante en la misma tónica podemos decir que esos argumentos sino son completamente inverosímiles, sí son un tanto endebles. Planteamos de entrada que el conocimiento histórico va más allá de la ficción, pues este no parte de la imaginación para la construcción del discurso sino de un problema concreto. Segundo la investigación

1 Enrique Dussel. Introducción a una filosofía de la liberación latinoamericana. Extemporaneos. 1977. 13


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histórica elabora sus argumentos a partir de parámetros que conceptualizan el problema. No hay en la historia un deus ex machina. Queda aun el problema principal ¿Qué estudia el historiador? Hemos dicho que este parte de un problema. Ese problema es la realidad y sus cambios. No estudiamos el pasado en sí, Tratamos más bien de entender el por qué de los cambios, establecer conexiones entre acontecimientos supuestamente finitos y acontecimientos en el presente. Pues algo que siempre diremos es que la historia se escribe desde el presente o bien en el futuro de ese pasado. Más adelante cuando revisemos los planteamientos de Danto se vislumbrará mejor este planteamiento. Por otra parte resultan más interesantes y fructíferas las dudas o meditaciones que podamos hacer si observamos los pasos de lo que se denomina como operación historiográfica. Pues a pesar de los tediosos debates que se ha sostenido en torno a la objetividad de la Historia, resulta que las investigaciones de este saber tan cuestionado se siguen elaborando. De tal suerte que observar operaciones como la “hermenéutica” o lo que los positivistas franceses denominaron la Operaciones sintéticas2. Nos arrojará más luces de lo que la tarea del historiador representa y la naturaleza de su conocimiento. Sin más que agregar a este discurso introductorio comenzare por abordar algunas cuestiones relacionadas con la hermenéutica y su aplicación en la historia. La Hermenéutica y la Historia.

Antes que nada debemos definir que entendemos por Hermenéutica para después decir cómo se puede y se aplica a los estudios históricos. Podríamos comenzar hablando de Hermes, la mitología griega le asigno el papel de heraldo de los dioses del Olimpo. Su papel como portador de la palabra explicaba en cierto sentido la comunicación. Que dicho 2 C.V Langlois y C. Seignobos. Introducción a los estudios históricos. Editorial la Pleyade. Buenos Aires. 157. Hemos considerado utilizar la denominación clásica pues a pesar de que las condiciones epistemológicas han cambiando en esencia seguimos basándonos en este esquema de pensamiento. La metodología de la Historia ha sido de sus pilares más fuertes.


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sea de paso no marcha en un solo sentido. Los mensajes que los Dioses entregan a Hermes deben ser cifrados o interpretados para encontrarles sentido. El término hermenéutica es acuñado en ese sentido interpretativo. En cuanto a la disciplina de la historia la introducción de este principio se puede decir es producto de

alemanes y francés del siglo XIX quienes se encargaron de enumerar,

conceptualizar y explicitar las operaciones cognitivas que el historiador hace para darle cuerpo a sus investigaciones. Sin embargo los temas de investigación 3 de la historia decimonónica cayeron en una posición epistemológica en la cual sus hallazgos no respondían a las preocupaciones y problemas del siglo XX. No obstante el esquema de operaciones se ha conservado intacto, por lo que el paso que refiere a la interpretación de los documentos y de los mismos sucesos es decir la hermenéutica. Ante el hecho interpretativo se elaboraron argumentos que cuestionaban su capacidad para representar la realidad histórica. La sociedad de masas del siglo XX, las transformaciones tecnológicas, el americanismo y las masacres mundiales cuestionaron la noción progresista de los metarealatos creados bajo el rigor cientificista del XIX. La construcción de estos dejaba de fuera factores externos o de escalas diferentes. La visión lineal solo permitía apreciar la cola del monstruo. La experiencia humana aunque tenga relación con esos grandes acontecimientos tiene particularidades, pensemos por ejemplo en la implementación de las constituciones alrededor del mundo, la manera en que se han adaptado los pueblos o en la que han resistido, modificado su implementación necesita de conceptos que aún en el diecinueve no se habían desarrollado. La postura historiográfica del siglo XIX se encuentra en lo que se denomina como empirismo ingenuo. Esta crítica considera que la epistemología decimonónica pensaba que 3 El tema por excelencia en las historias del siglo XIX es la política; los grandes relatos, la vida de los reyes las guerras. La razón de esto es histórica, ya que se trata de un periodo en que se consolidan los estados modernos. El paradigma “las cosas como realmente pasaron” es la visión en boga.


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el historiador actuaba como un espejo y que le era posible representar y/o reflejar el pasado tal y como fue4. Para ello sólo debía leer e interpretar el documento. Ante esta crítica Behan McCullagh ha reaccionado de manera que distingue a la práctica historiográfica del empirismo ingenuo. El empirismo ingenuo basa su idea de verdad en el criterio de la verdad por correspondencia. La primera implicación de este criterio yace en su visión del pasado pues ve al pasado como algo inamovible. De entrada esto nos lleva a pensar que es posible conocer todo el pasado. Y que podemos reconstruirlo pieza por pieza, interpelado por los sujetos. La crítica reposa en la lectura hermenéutica de los documentos. La correspondencia que suponía el decir las cosas como pasaron se erigía en el principio de que se podía leer la experiencia humana sin que se pregunte por cuestiones no relacionadas directamente con el hecho o como si pudiéramos rebobinar la historia y reconstruir la concatenación de los acontecimientos y descubrir el plan racional. De tal suerte que el narrativismo pudo aprender y reducir el discurso decimonónico a una suerte de dato 5 y una exposición de este. La hermenéutica y la percepción sensorial según Ankersmit obligan al historiador a repensar la auto referencia. La experiencia histórica cuestiona de manera más productiva el sentido hermenéutica. El historiador al buscar auxilio en las ciencias sociales termino por acoplarse mejor a la teoría de la congruencia. Podemos decir que su idea de verdad ahora recae más en el criterio de verdad por congruencia. Para evitar cabos sueltos es necesario al menos hacer un esbozo de este criterio. La congruencia en la historia refiere a que las verdades son relativas, relativas a un sistema de

4 Behan McCullagh. C., The Logic of History: Putting Posmodernism in Perspective, London and New York, Routledge, 2004.6 5 Frank Ankersmit. La experiencia histórica. Historia y Grafía, no. 10, 1998, 209-266. Universidad Iberoamericana. 3


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supuestos y datos ampliamente aceptados 6. Si las investigaciones no cuadran al final con dicho sistema el historiador no reparará en examinar sus planteamientos y juicios. Este programa de verdad se ajusta perfectamente a la revisión sin que por ello caigamos en el esquizofrénico pensar que todo es una farsa montada desde una posición ideológica, sobre esto ya hablaremos más adelante. Ahora bien debemos prestar más atención a lo que Ankersmit denomina la experiencia histórica pues el contacto sensorial presupone lo que después retomaremos como momentos pre lingüísticos o pre epistemológicos. La experiencia histórica supone que el historiador tiene un contacto más allá, remite al entendimiento entre el sujeto su experiencia y la experiencia del mundo7. Esto obliga que la operación hermenéutica camine más allá de una simple interpretación del documento a una interpretación del suceso histórico en cuestión. Por otro lado la hermenéutica hoy en día se nutre de conceptos que otras disciplinas han aportado, de ahí que historiador escoja o construya según el fenómeno en cuestión un marco conceptual adecuado. La teoría de la historia es en esencia el campo en el que la evidencia empírica y los conceptos dialogaran, a continuación veamos de que manera lo hacen al verterse en escritura.

La escritura de la historia. En este apartado abordaremos un tema por demás interesante pues refiere a la exposición de lo que llamamos discurso histórico. Para la realización seleccionamos dos textos que abordan la manera en que se construye y se presenta. El primero es un texto arrojado desde la filosofía analítica y el segundo se encuentra en la corriente denominada narrativismo. La

6 W.H Walsh. Introducción a la filosofía de la Historia, México. Siglo XXI. 1980. 101-103 7 Op Ankersmit. 9


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finalidad recae en establecer de qué forma la operación histórica se constituye como un conocimiento. Arthur C Danto en su texto “Historia y narración” en especial en el apartado titulado “oraciones narrativas” muestra de qué forma nuestra concepción de la historia puede ser conocida a través de las oraciones que utilizamos para narrar los sucesos históricos. De entrada Danto responde a la pregunta de manera negativa a la pregunta ¿es la historia una ciencia o es arte? Lo importante en el texto de Danto es como con el análisis revela como cualquier juicio que se haga no puede ser considerado falso desde el inicio sino que la enunciación requiere de cierto tiempo para hacerse verdad o para que se pueda decir que es un enunciado falso. De igual forma resulta interesante la manera en que argumenta acerca de la densidad temporal de los acontecimientos. Con esto Danto desmantela la idea de que los acontecimientos se apilan uno sobre otro. Admite que estos puedan tener acontecimientos coetáneos pero no coevos8. Esto de entrada tiene repercusión directa en la manera en que armaremos un narración, pues la articulación será en función de cómo concebimos la sucesión de hechos. La relación entre pasado, presente y futuro siempre es cambiante de manera que, la crítica de Danto se puede resumir diciendo que la historia tiene un comportamiento lógico. Ahora quisiera centrar la discusión en un texto más emblemático y que algunos historiadores han considerado como la crítica más lacerante. El texto es la bien conocida Metahistoria de Hayden White. En síntesis White hace un análisis formalista de los elementos de carácter poético que los historiadores del siglo XIX utilizaron en sus construcciones discursivas. Asimismo parte de una concepción estructuralista Para comenzar debemos decir que no consideramos perjudicial el trabajo de White, pues sus críticas son meramente formalistas y lo que hacen ayuda a revelar una parte fundamental de 8 Arthur C Danto. Historia y narración, ensayos de filosofía analítica de la historia. Barcelona, Paidos. 1989. 104-105


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la naturaleza del conocimiento histórico. Se trata del elemento retórico o del tono en el cual se puede construir el discurso. Sin embargo se puede interpretar como perjudicial al hacer mella en una vieja herida en el conocimiento histórico y es la pregunta acerca de su carácter científico. En ese sentido los planteamientos de H. White equiparan a las grandes obras históricas del siglo XIX a discursos que legitiman a la civilización occidental en una posición de dominación. Aún cuando sus observaciones fueron tomadas de ejemplos de hace más de un siglo el autor de Metahistoria sostiene que se trata de una fórmula que todo trabajo histórico utiliza. H. White asevera que la construcción discusiva se vale del arquetipo del cuento y de la crónica. Con base a sus observaciones de los “modos de trama” y “modos de argumentación” continua e introduce lo que denomina “efecto de explicación” para sostener que no necesariamente una estilo de narrar la historia es más verídico .Por lo que aún cuando el historiador suponga haber alcanzado un forma científica de historia esto no la hace más “realista” que otro tipo de argumentación. Parece pues que el historiador se encuentra encerrado en un tipo de saber indefinido. Nos parece en primera instancia que la historia se encuentra en una posición intermedia entre las ciencias sociales, pero también de las humanidades. Hemos dicho supra que la historia se encarga de hacer dialogar la evidencia empírica con los conceptos. Lo anterior lo verterá en las formas que hemos dispuesto y por su puesto las que menciona H.White. La razón de que se haga de esta forma no debe mella sobre su valides pues se debe a cuestiones de comprensión. En ese sentido podríamos decir que si bien las explicaciones historiográficas decimonónicas cuentan con los elementos mencionados por H.White esto lo explican las interacciones del día a día. La metáfora teatral de E. Goffman nos habla sobre la teatralidad que la sociabilidad obliga a tomar a los individuos 9. Los protocolos burocráticos o la 9 Erving Goffman. Mise en escene de la vie quotidienne, tomo 2 pag 15. En Isaac Joseph El transeunte y el espacio urbano. Sobre la dispersión y el espacio urbano. Gedisa. Barcelona. 2002. 68


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popularización de tendencias son cuestiones que las sociedades van moldeando. Los conceptos10 bajo los cuales los colectivos se congregan o las leyes que rigen para normar la convivencia o ya sea para establecer cierta autonomía o una identificación vistos en retrospectivas las acciones del hombre cobran cierta personalidad. De igual forma como apunta Jörn Rüsen, podríamos decir que nadie parte del supuesto de que la historia es una ironía al alguna de las categorías que H. White enarbola sino que utiliza otros marcos más racionales de referencia para la construcción del discurso. Que si bien el elemento retórico se encuentra este está subordinado a la lectura de la evidencia y a la experiencia histórica Los planteamientos de Rüsen nos ayudan entender como la cultura histórica logra fijar lugares y objetos de memoria11. No es casualidad que el historiador parta del análisis de objetos utilizados en otras sociedades. En ese sentido un discurso dramáticos sobre los objetos en cierta forma natural pues el sentido de pertenecía o desapego es algo universal pero que manifestara diferente. De esta forma el conocimiento histórico parte de dos matrices. Una la lectura del mundo en cuanto a seres sociales que aprenden y se relacionan por medio del lenguaje. Pero también como esos lenguajes son contenidos en estructuras que siguiendo a Kosselleck podemos denominar como prelingüísticas y extralingüísticas12. Con esto no queremos decir que podamos vislumbrar leyes que a la vez que nos permiten interpelar el pasado nos ayudan a predecir el futuro. Sino que es posible mantener un lazo de memoria con las acciones que se van formando el presente. Sobre esto podríamos también incorporar la visión de Michel de Certeau, para él la estructura de la sociedad permitirá al historiador tomar otra distancia entre él y el

10 Véase Jaime Helios, Criterios para una semántica histórica. Universidad de Paris. Jorge Fernández. Breve historia de la semántica histórica. Universidad de Alicante. España.2007. 11 Carmen Lucia Cataño. Jörn Rüsen y la conciencia histórica. Historia y Sociedad. No. 21, MEDELLÍN, COLOMBIA, JULIO-DICIEMBRE 2011. 225 12 Reinhart Koselleck y Hans-Georg Gadamer, Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 1977. 87


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acontecimiento13 . Ante eso cabe mencionar como el desvanecimiento de ciertos prejuicios sociales puede ayudarnos a preguntarnos sobre cuestiones sobajadas por algún suceso en la historia. Cuestionarnos sobre el desarrollo de la historia. Como ejemplo preguntarnos el verdadero valor de náutica hispana del siglo XVI. La misma experiencia histórica de entrar en contacto con una brújula china podría darnos una idea de cómo la navegación asiática fue superior a la europea. Si Al leer los diarios o al escuchar una anécdota no hiciéramos uso de las formas organizativas del relato, no comprenderíamos la consecuencia de las acciones que tomamos día a día como sociedades. Aún cuando se pueda pensar que no todo acto es inteligible o dicho de otra forma, no en toda acción existe una razón de por medio, estas acciones son resultado o resultaran en algo. De ahí que hablemos de acontecimientos con densidades temporales similares. Por otra parte si lo que sostiene los críticos de la historia en cuanto a que el discurso histórico no es más que una base teórica para la posición de occidente14. Diremos en primera instancia que no sólo la historia ha sido utilizada para tales fines y qué aún cuando esa aseveración resulte ser cierta, lo es sólo parcialmente. Ya que dentro de la misma historia hay corrientes pensamiento que se han encargado de ir matizando o en caso de que sea necesario desmentir tales postulados. Como ejemplo tenemos los llamados estudios postcoloniales, o la filosofía de la liberación15, Estos dos ejemplos se sitúan desde la periferia y cuestionan las ideas que sostienen al centro como centro. Asimismo debemos decir que todo discurso es ficción en tanto a que al verterse en su forma escrita y pasar a ser leído, el lector se imaginara los hechos lo cual en ese momento los haría hechos ficticios pues sólo están ocurriendo en la imaginación del lector. Sería absurdo decir que por el hecho de X personaje escribiera sus observaciones de corte histórico a 13 Michel de Certeau. La escritura de la Historia. Universidad Ibero Americana. 1993. 79 14 Hyden White. Metahistoria la imaginación histórica en el siglo XIX. Fondo de cultura económica. México. 1992.14 15 Karl Otto Appel, Enrique Dussel. Etíca del discurso, ética de la liberación. Editorial Trtta. Madrid.2004. Véase en especial La razón del otro.Interpelación como acto de habla. 141


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manera de romance estas observaciones son ficción o por que el historiador haga conjeturas en donde no existe evidencia empírica se esté recurriendo a la invención 16. Por el contrario la misma forma en que los biólogos han llenado con presupuestos teóricos interrogantes como la evolución el historiador hace lo suyo con acontecimientos que no quedan registrados, de ahí que la historia se encuentre más cerca de la antropología y la arqueología. Por último si la experiencia humana es una mezcla entre acciones objetivas digamos la firma de acuerdos o los proyectos racionalizados por ejemplo la ilustración, o la contrarreforma, movimientos de independencia etc, acciones subjetivas como podrían ser las respuestas románticas a la revolución industrial, o la forma en la que se consume, no debemos esperar que la Historia tenga los mismos parámetros de objetividad que la ciencia. Ante todo el pasado siempre estará abierto al debate pues el tiempo sigue corriendo, y en ese sentido tenemos más pasado que presente. El presente es un momento efímero y el futuro incierto. Preguntarnos dónde estábamos ayer o hace cientos de años nos hace mantener la noción de hacia dónde podemos caminar como sociedad. No es sorpresa entonces que las categorías kantianas sigan siendo utilizadas pero ahora con reservas a acerca de lo que debemos entender como progreso.

Diego S. Saavedra Lara.

16 Cabe mencionar que ante esta limitante del conocimiento histórico Langlois y Seignobos ya habían pensado una respuesta. Consideraron que el historiador debía hacer explícita este tipo de conjeturas, véase Langlois C.V y Seignobos C. Introducción a los estudios históricos. Editorial la Pleyade. Buenos Aires. 187191.


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Bibliografia. Ankersmit Frank. La experiencia histórica. La experiencia histórica. Historia y Grafía, no. 10, 1998, 209-266. Universidad Iberoamericana. Cataño Carmen Lucia. Jörn Rüsen y la conciencia histórica. Historia y Sociedad. No. 21, MEDELLÍN, COLOMBIA, JULIO-DICIEMBRE 2011. 225 Danto Arthur C., Historia y narración, ensayos de filosofía analítica de la historia. Barcelona, Paidos. 1989. De Certeau Michel. La escritura de la Historia. Universidad Ibero Americana. 1993. Fernández Jorge.

Breve historia de la semántica histórica. Universidad de Alicante.

España.2007. Helios Jaime, Criterios para una semántica histórica. Universidad de Paris.2003


Filosofía de la Historia. El problema del discurso histórico: Hermenéutica y escritura Diego S. Saavedra Lara.

Joseph Isaac El transeunte y el espacio urbano. Sobre la dispersión y el espacio urbano. Gedisa. Barcelona. 2002. Koselleck Reinhart y Gadamer Hans-Georg, Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 1977. Langlois C.V y Seignobos C. Introducción a los estudios históricos. Editorial la Pleyade. Buenos Aires. McCullagh Behan . C., The Logic of History: Putting Posmodernism in Perspective, London and New York, Routledge, 2004. Otto Appel Karl, Dussel Enrique. Etíca del discurso, ética de la liberación. Editorial Tortta. Madrid.2004. Walsh W.H. Introducción a la filosofía de la Historia, México. Siglo XXI. 1980. White Hayden . Metahistoria la imaginación histórica en el siglo XIX. Fondo de cultura economíca. México.1992


El discurso histórico.