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El afecto de las piedras

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Nunca es tarde para mirar las cosas de otro modo.


La insistencia en hacer las cosas con amor no significa ser un idiota.


Uno se siente mucho mรกs importante cuando se es parte de una causa benefactora y generosa.


QuĂŠ miserables somos cuando nos portamos mal y hacemos sufrir a otras personas.


Las piedras no son duras cuando nos miran...


TambiĂŠn se estrellan con las desilusiones.


El amor evolucion贸 tanto.


Dejó a la ciencia muy atrás persiguiéndolo...


No se acaba con el universo...


Lo sobrevive de tal manera que lo reconstruye constantemente.


De quĂŠ sirve decir infinito si es un concepto tan pobre que no descubre la medida del amor.


Las piedras se convirtieron a su fuerza. Están allí para preguntarnos por qué existimos.


Y a nosotros nos sobran las palabras y el silencio nos pesa, porque s贸lo se puede existir por amor...


Es tan simple todo, pero nosotros lo complicamos. Nos hacemos los interesantes y sobre todo cuando mรกs dinero tenemos.


El amor no estupidiza, vuelve mĂĄs lĂşcida a la gente y la hace usar su inteligencia.


Los guerreros del amor no pierden tiempo, ayudan, se solidarizan, alimentan, curan, siempre est谩n estudiando c贸mo desarrollarlo de la mejor manera.


Hay que pensar en que el mundo no es uno, sino billones de personas que juntas pueden formar una cadena mรกs poderosa que cualquier bomba.


La esperanza s贸lo reside en el amor. No te duermas. No pierdas tiempo. No seas nunca la mano que lanza la piedra contra el pr贸jimo.


Las se帽oras de piedra no s贸lo rezan, primero hacen todo lo posible. No s贸lo esperan, sino que van adelant谩ndose. Tienen siempre un plan alternativo para que la felicidad no se les escape.


La rutina de las piedras es hacer siempre lo mismo de manera diferente.


Si la piedra lo decide tambiĂŠn sueĂąa...


No hay piedra que se resista...


Las piedras cuentan su historia y su futuro...


Por la noche se oye una mĂşsica: la de las piedras. Nunca cesa...


Las piedras se atreven a andar como vinieron al mundo.


Las mejores piedras son las que abren caminos.


Si aprendemos a verlas, hasta los pĂŠtalos se les desprenden. TambiĂŠn el viento puede ser de piedra.


No hay nada como dormir como una piedra...


Después de todo la reflexión pétrea algo nos enseña.


Las piedras vuelven, s贸lo saben regresar a pesar de haberse ido tan lejos...


La cultura de las piedras estรก en lo que se ha tocado.


Cada vez que me levanto me pregunto lo mismo: Y si el tipo del espejo tuviera vida?


Es que seré una fantasía?


Las piedras nunca estรกn solas...


Todo es un mar. Las olas van demorando. A veces mojan. A veces se crea un desconcierto... No es que la vida est茅 hecha s贸lo de piedra.


Muchas piedras juntas: qué gran algarabía. Por cada pregunta que construyen una respuesta pétrea se espera... Quién lo diría... A alguien se le puede ocurrir cosa más dura?


el afecto de las piedras I

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