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Quiero dedicarle este libro a mi primita que adora las historias para ni単os. Espero que le guste.


Era un nuevo día en la feliz vida de Manny Manitos y ella sabía que este sería el mejor de todos; hoy entraba a la escuela y esperaba conseguir muchos amigos. Manny vivía en la ciudad de Ashville donde el apellido de todos se ponía por una actividad que hicieran, por su trabajo o alguna parte de su cuerpo que se destacara. También algunos apellidos eran sarcásticos, o sea, que no eran exactamente verdad, eran una especie de burla. También había gente que usaba su apellido antes que su nombre. Manny era de apellido “Manitos” porque no tenía manos. Ella nació sin dedos, pero nació con las “palmas”. Aunque le molestaba mucho ese apellido, eso no la ponía triste.


Llegó a la escuela Ouki Ouks a las 8:30 am, allí vio muchos niños en el jardín de juegos. Al entrar se aseguró de meter sus raras manitos dentro de los bolsillos de su short.


Al entrar a la clase, la profesora “Miss Mandy Miel” la presentó, dijo que era su primer día y que debían tratarla bien. Cuando iba a sentarse vio que una niña la miraba feo. De repente….

Manny cayó al suelo, cuando se suponía que ella debería estar sentada; volteó a ver y vio la mano de la niña en su silla. Luego estallaron las carcajadas. Miss Miel (ese era su apellido porque era dulce como miel) no se estaba riendo, en cambio estaba bastante enojada. - ¡Lorena! ¿Qué fue lo primero que dije?- gritó Miss Miel. - Que la tratáramos bien- contestó Lorena. - ¡Hoy enviaré un e-mail a tus padres y tienes tres malas notas! - ¡Tres!- exclamó Lorena. - ¡Si, tres!- gritó Miss Miel. Y el resto de la clase estuvo en silencio por el resto del día. A la mitad de la clase, le parecieron muy raras las manos de Manny, mientras que la otra mitad se rio de ella. Al voltear la cabeza apenada, Manny vio que una niña le sonreía alegremente, Manny le devolvió la sonrisa.


Al sonar la campana todos salieron a jugar y a comer su lonchera; entonces Manny fue a sentarse con el resto de las niñas, pero ellas no la dejaron, así que se sentó a comer en unas escalerillas mientras miraba tristemente a los niños que jugaban. En ese momento se le acercó la niña que le había sonreído, acompañada por dos niños. Ellos se presentaron como Patty Pies, Víctor el visco y Carlos Cabeza. -¿Por qué me hablan? Preguntó Manny –No es que sea malo, si no que son los únicos que lo hacen. - Pues te hablamos porque somos parecidos; yo soy Patty Pies porque tengo grandes pies, él es Carlos Cabeza y él es Víctor el visco y a nosotros tampoco nos quieren.


- ¿Por qué no los quieren?- preguntó Manny. -Por ella- exclamó Patty apuntando a una niña – Lorena, es la chica más popular y no precisamente por ser bonita, sino por ser mala, su apellido es Loquera, porque vive en el manicomio de la calle 3, del que su padre es dueño. Todos le hacen caso porque le tienen miedo, excepto su mejor amiga la dulce Daisy, que también es mala. Lorena también tiene novio, Marco, el Matón, que como lo dice su nombre, es un bully.

-¡Ahhhhh!- Exclamó Manny- Pero no importa porque nosotros podemos ser amigos. Juntaron sus manos celebrando la nueva amistad. Durante los siguientes meses fueron los mejores amigos, hasta que un día llegó la directora gritando: -¡Alguien se robó mi pastel! Cuando descubramos quien fue esa persona recibirá un castigo de tres semanas. ¡Si no lo encontramos TODOS estarán en problemas!


- Yo creo que fue Manny – dijo Lorena. - Claro que no fui yo, pero me ofrezco a encontrarlo. Con la ayuda de sus amigos, Manny buscó pistas que dieran con el pastel, pero después de unas horas de búsqueda no encontraron nada. De repente todo cambió, vieron unas migajas de pastel, que hacían un caminito que iniciaba

desde el casillero de Lorena, llamaron a la directora y siguieron el caminito que llegaba hasta el casillero de Manny, donde Lorena y Marco estaban forzando la puerta para meter el pastel y culparla a ella. -¡LORENAAA…! - Gritó la directora. Lorena y Marco se voltearon muertos del susto. Se iban a meter en grandes problemas.


La directora ech贸 de la escuela a Lorena y a Marco por mentirosos, por malos, por robar y por tratar de culpar a Manny. Daisy dej贸 de ser mala y se volvi贸 dulce con todos. Todos empezaron a querer a Patty, a Carlos, a V铆ctor y a Manny y todos se volvieron grandes amigos.


Ya nadie criticaba a los cuatro niños, ya que como Lorena no estaba, no le veían nada de malo. Por las tardes, todos se divertían en la habitación de Manny, que era muy grande y espaciosa. Manny se volvió una gran investigadora junto a sus amigos. Los niños les contaban que habían perdido y ella se ponía su sombrero y lo encontraba. Todos eran muy felices.


Un día, Miss Miel, le pidió a la clase que hicieran un ensayo sobre ellos mismos. Manny salió al frente y leyó su título, que era el lema que siempre usaba, ya que era una heroína en su escuela.

-¡Soy Manny Manitos y no tengo manitos!


Autobiografía:

Me llamo Clara Vargas y tengo doce años. Estoy en el grado de 7º y este es mi proyecto final de Lenguaje, en el que la idea era hacer un cuento para niños de cuatro a nueve años. A los cuatro años entré al Gimnasio La Colina que es donde actualmente estudio. Me gusta dibujar mucho (pero NO en Paint), en especial cosas con muchos colores. Me gusta escuchar música sobre todo pop, electrónica, reggaetón y rock. También me gusta ver televisión. Aun no sé que quiero hacer cuando sea adulta, pero espero tener éxito en ello. Vivo con mis padres y mi hermano pequeño que esta en 1º de primaria.



Soy Manny Manitos y no tengo manitos